Daylenis Blanco Lobaina


Escalinata: un peldaño para compartir el patrimonio

Una calle estrecha, casas coloridas, y al fondo una escalinata amplia mordiendo la agreste geografía es un paisaje urbano muy común en Santiago de Cuba. Esas amplias escaleras públicas son tan comunes, tan necesarias y tan útiles que aun cuando forman parte de la vida de miles de santiagueros para muchos pasan desapercibidas. Hay escalinatas emblemáticas en esta ciudad, como la de Padre Pico, en pleno barrio El Tivolí, su imagen ha recorrido medio mundo y probablemente esté entre las que identifican esta ciudad en la mente de cualquier extranjero.

Aunque algunos especialistas no se atreven a señalar iconográficamente un elemento identificativo de la ciudad por no ser excluyentes, las escalinatas parecen ser en Santiago lo que son las columnas para los portales habaneros. Pero esas escalinatas son más que simples facilitadores arquitectónicos, son espacio seguro de juego para los niños, sets para fotografías y videos clips, son extensiones de gimnasios, entre otros múltiples usos en esta urbe que las exhibe orgullosa.

De esa imagen poderosa que representan las escalinatas para los santiagueros se apropió Daylenis Blanco Lobaina para darle curso a su proyecto con el fin de promover el patrimonio y su apropiación en Santiago de Cuba. Todavía recuerdo los primeros esfuerzos, los trabajos periodísticos de descubrimiento perenne, el programa de radio, la peña, las redes sociales… todo en función del ascenso, como si construir este esfuerzo mayúsculo fuera también decidir emprender el camino desde el primer escalón.

Todo ese esfuerzo en la actualidad se puede percibir en toda su dimensión más que en su condición metafórica, Escalinata es una realidad que ha rendido sus frutos tanto en lo investigativo, como en lo promocional. Sobre las peculiaridades de este ascenso el Portal del Arte Joven Cubano conversó con la gestora del proyecto.

–El patrimonio y el acercamiento a él generalmente es una acción que emprenden profesionales de otras ramas de las humanidades, ¿por qué has hecho de este un tema para la promoción y la investigación?

Justamente por eso, por el convencimiento que mucho tiene que hacer el periodismo y la comunicación en promover el conocimiento-reconocimiento-salvaguarda de nuestro patrimonio. Otros profesionales de las ciencias humanísticas han aportado muchísimo en las investigaciones de los más diversos tipos de patrimonio; sin embargo, falta muchísimo en la divulgación de ese conocimiento, y es ahí donde más me interesa aportar.

Ya presentamos una asignatura en la carrera de Periodismo que abordara esta temática, y fue aprobada como parte del Plan E, para cuarto año. Las expectativas son motivar a los jóvenes profesionales a investigar más, a especializarse y a utilizar los diversos medios de comunicación y todas las plataformas digitales a su alcance para valorizar mucho más nuestro patrimonio.

–Uno de los debates teóricos más comunes alrededor del patrimonio y su salvaguarda es su capacidad para sobrepasar el espacio de los archivos, ¿consideras que ese fenómeno está superado?, ¿son conscientes los investigadores y promotores de la necesidad de promover el patrimonio más allá de salvaguardarlo?

Sí, como dices, es un debate común y casi superado actualmente entre los investigadores. No creo que todavía todos los públicos lo superen, pues aunque en los últimos años se ha avanzado bastante, todavía cuando hablas de patrimonio las personas piensan casi automáticamente en eso: archivos, museos, antigüedades. Sobrepasar el espacio de los archivos lleva mucho trabajo de promoción, de acercar las historias, los valores de esos archivos a la gente. Salvaguardar el patrimonio constituye el objetivo principal cuando lo promovemos.

–¿Qué papel juega la comunicación para ese fin?, ¿hay real conciencia del impacto que puede tener esa comunicación en la protección de los bienes patrimoniales?

Lo que no se conoce no se puede proteger. Es una cuestión básica. Esa “real conciencia del impacto” no es igual en todos los territorios del país, ni siquiera en todas las instituciones. En Santiago de Cuba todavía se subvalora bastante.

–Creo que el ejemplo del rescate del Himno puede ayudar a describir mejor la experiencia de los impactos, ¿cómo crees que ha tributado a la toma de conciencia y el sentido de pertenencia hacia la ciudad?

presentación del Himno de Santiago de Cuba

El rescate del Himno de Santiago de Cuba fue un ejemplo de cuánto podemos hacer desde los medios de comunicación, o desde la academia, pero sin dudas, nos falta mucho. Contamos casi inmediatamente con el apoyo de los artistas. El Maestro Ernesto Burgos y la Banda Provincial de Conciertos y la Maestra Daria Abreu al frente del Orfeón Santiago, a quienes agradezco infinitamente el empeño. También a René Silveira, fotógrafo especialista a quien debemos la restauración y digitalización de las partituras.

Ese es un ejemplo de lo que te hablaba. Cuando se estrenó en el Parque Céspedes tuvo mucha aceptación, también mucha repercusión en la prensa y asistieron muchos artistas e intelectuales de la ciudad, pero fue un esfuerzo titánico y desinteresado de un grupo de periodistas, investigadores y artistas, que pocas veces logra repetirse por la falta de apoyo institucional. Nadie cobró nada por trabajar durante semanas en esto. Ahí siguen los archivos, a la espera de investigadores, de recursos, de acciones de puesta en valor que los vuelvan a poner en las manos del público.

Si una agrupación rescata por ejemplo la obra de Ñico Saquito, hace arreglos musicales, la graba e incluye en su repertorio de estos tiempos, entonces estamos hablando de impacto, de rescate de nuestro patrimonio musical, de una puesta en valor que además genera ingresos. Debemos pensar con mayor lucidez en temas como estos. A la espera de estas acciones aun quedan muchos de nuestros exponentes patrimoniales.

–Háblame de Escalinata como proyecto expandido, espacio sociocultural, radial e hipermedia.

Escalinata ha sido una gran escuela. Nació en la radio, en febrero de 2016, con la finalidad de “noticiar el patrimonio”, y cada semana actualiza sobre las principales investigaciones, acciones de conservación, actividades de promoción que tienen lugar en museos e instituciones culturales, entre otras. De igual modo cuenta con dos secciones, para mí muy importantes, una dedicada a los “Santiagueros que han hecho historia”, gracias a su trabajo dedicado a la salvaguarda de las más variadas aristas del patrimonio en la ciudad, y “Lo mejor de Santiago es su gente”, donde conocemos a las personas que hoy son responsables, por ejemplo, la custodia, el estudio, la restauración de bienes patrimoniales, etc. Ahí entrevistamos arqueólogos, investigadores, restauradores, albañiles, fotógrafos, museólogos.

Con Escalinata nos hemos formado. Recuerdo que al inicio todo el equipo de radio cursó un postgrado en Educación Patrimonial, porque era necesario aprehender de Patrimonio para hacer mucho mejor el trabajo. Agradezco mucho a todos. Las locutoras Zeyda Vázquez, Leismin Linares, Rosaelianne de la Rosa; a Jorge Mora, grabador y editor del programa, a quien debemos todo el diseño sonoro; también a Yailene Brioso, una asesora muy exigente y que mucho nos ha ayudado, y a todos los colegas que en distintos momentos de Escalinata han hecho colaboraciones importantes.

Durante dos años, trascendimos la cabina de radio para dialogar directamente con los santiagueros del centro histórico de la ciudad, gracias al espacio que nos brindó la Casa Dranguet, y allí convocamos a muchas personas y artistas y dialogamos sobre muy diversos temas. Estas peñas se grababan y se radiaban la semana siguiente.

En esa experiencia de promoción del patrimonio tuvimos además un boletín que circuló entre los asistentes y abrimos nuestra página en Facebook. Tengo que decir que ese espacio nos demostró lo ávido que están los santiagueros de espacios como estos. Fue un derroche de mucho saber durante todo ese tiempo.

–¿Cuánto ha significado la Asociación Hermanos Saíz en este empeño?

Sin la AHS no hubiera sido posible. La Asociación Hermanos Saíz me acogió justo por mi trabajo en la promoción del patrimonio en Santiago de Cuba y gracias a su apoyo rescatamos el Himno de Santiago de Cuba en 2017 y mantuve durante dos años la peña Escalinata en el Centro de Interpretación del Patrimonio Cultural Cafetalero, conocido como la Casa Draguet. En ese mismo año convocamos al concurso “Escalinatas de Santiago de Cuba” y compilamos mucha información gracias a la participación de más de 50 oyentes, quienes nos donaron fotos, recortes de prensa, anécdotas, sobre uno de los íconos urbanos más importantes de la ciudad. Sueño con poder convertir todo esto en libro, en algún momento.

–¿Que estás haciendo actualmente?

En estos momentos me enfoco en mis estudios de doctorado en Ciencias de la Comunicación, dirigidos al estudio del cine. Esto implica un estudio profundo de las salas de cine de Santiago de Cuba, un análisis de la programación hasta completar con un entendimiento de la cultura de la pantalla generada alrededor del cine, como uno de los medios de comunicación más influyentes del siglo XX. Espero hacer contribuciones a los estudios sociohistóricos de la Comunicación en nuestro país, reconstruyendo y analizando este pedazo de historia en Santiago de Cuba.

Además, desde hace poco más de un año trabajo el área de la comunicación con el Septeto Santiaguero, uno de los exponentes más importantes de la música tradicional cubana en nuestro país con dos Premios Grammy Latinos, y me da mucho gusto trabajar con el Maestro Fernando Dewar y todo su equipo en la promoción de su trabajo, mucho más enfocado a enamorar a los jóvenes de nuestra historia y herencia musical.

En este año celebramos el aniversario 25 de la agrupación e hicimos una donación importante al Museo de la Música Pablo Hernández Balaguer de Santiago de Cuba, utilizamos casi todas las plataformas digitales en estrecha relación con los seguidores en todas partes del mundo. Continúo aprendiendo y trabajando “al pie del cañón”, como se dice, por la promoción de nuestra cultura, de nuestro patrimonio.

–¿Por qué ha sido la promoción tan importante en tu desarrollo profesional?

Fue casi un descubrimiento después de varios años trabajando en la radio. La promoción va esculpiendo mi carrera de algún modo, y no importa donde esté, si es la radio, la academia, el mundo de los espectáculos, todo se va articulando para que suceda algo en lo que creo: es nuestro deber poner el periodismo al servicio de los demás.