cultura


El Flamenco como forma de vida y dar vida

Cautivadora. Esa podría ser la manera más certera de atrapar en una sola palabra la experiencia danzaria que gestaron en la escena del Teatro América, la Compañía Flamenca Ecos, la Escuela Provincial de Danza Alejo Carpentier, que representó a Cuba, y Compartir Flamenco, por parte de Italia.

Motivada por el intercambio cultural, sembrar amor y unión entre los pueblos, arribó a Cuba la compañía Compartir Flamenco, que surge en Italia en 2015 y que entre el amplísimo programa que desarrolló en el territorio nacional estuvo la presentación de uno de sus proyectos, el “Ridolina”; cuyos integrantes, desde la gracilidad y la sabiduría de los clowns especializados, regalaron alegría a pacientes con enfermedades oncológicas y mentales de varios centros hospitalarios, además de niños sin amparo filial.

Igualmente, los integrantes del “Ridolina” realizaron fructíferos intercambios y talleres de capacitación en la Universidad de las Artes de Cuba para clowns cubanos que, desde hace algunos años, ofrecen su arte a personas aquejadas de diversas enfermedades.

También como parte de las acciones que desarrolló Compartir Flamenco estuvo un rico intercambio cultural con estudiantes de la Escuela Provincial Arte Alejo Carpentier, de La Habana Vieja, quienes se apropiaron de pasos y secretos de la danza flamenca. Este fue un intercambio fructífero, pues los miembros de la agrupación habanera Flamenca Ecos, los niños de la “Alejo Carpentier” y los bailarines de Compartir Flamenco, tejieron lazos de hermandad desde la experiencia escénico-danzaria.

En ese sentido, vale destacar que en el espectáculo protagonizado por bailarines cubanos e italianos, el flamenco fue el elemento que disipó fronteras culturales y constituyó el eje de un programa en el que, si algo hay que reconocer, es que estuvo muy bien concebido.

Asistimos a una propuesta danzaria en la que las piezas fueron dramatúrgicamente dispuestas de tal manera que funcionaban como una sola unidad, en que se posibilitaba la entrada limpia y a tiempo de diversos bailarines, sin que dejara de ser fluida la transición de un momento a otro, de una obra a otra.

El repertorio presentado, bajo la dirección artística de Francesca Stocchi (Compartir Flamenco), de Ana Rosa Meneses (Compañía Flamenca Ecos) y Gloria Benítez (Escuela Alejo Carpentier), tuvo una vasta muestra de géneros danzarios relacionados con el flamenco: sevillanas, bulerías, entre otras piezas que motivaron aplausos acuciosos del público.

Bailarines de diversas edades, jóvenes, profesionales y amateurs de experiencia (en el caso de la compañía italiana), confluyeron en escena haciendo gala de su precisión técnica y armonía interpretativa en un espectáculo que solo fue trazado en unos escasos tres días.

Y lo valioso en todo esto, más allá de la probada calidad artística del espectáculo flamenco que se presentó en el Teatro América, es que, en primer lugar, como antes se refirió, la danza fue el pretexto para que se convirtieran en hermanos diferentes pueblos.

Además, algo muy especial es que también la danza se convirtió en la plataforma de vida, realización y revitalización principalmente para los adultos de Compartir Flamenco, compañía que a pesar de no encontrarse integrada por bailarines profesionales, sin temor compartió el río de la danza que habita en ellos, algo que ha sabido lograrla bailarina, profesora y su directora Francesca Stocchi.

La presentación de un espectáculo[1] en que intervinieron estudiantes de la Escuela Profesional de Danza Alejo Carpentier, bailarines profesionales de la Compañía Flamenca Ecos y de Compartir Flamenco, fue muy bien acogido por el público habanero, pues bajo las alas del flamenco se respiró los lazos de hermandad, generosidad y calidad artística de estas tres agrupaciones.

No podríamos estar más satisfechos ante una propuesta como esta, donde la buena vibra y la pasión desbordó el escenario para confirmar que desde la danza la cultura se eleva y trasciende.

[1] La Ficha técnica del Espectáculo fue la siguiente:

  • Espectáculo del Teatro América, La Habana

Dirección artística

  • Francesca Stocchi
  • Ana Rosa Meneses, Compañía Ecos
  • Gloria Benítez, Escuela Alejo Carpentier

 

Artistas

  • Miguel Chávez, Cante (Compañía Flamenco Ecos)
  • Iriela Rech Cante (Compañía Flamenco Ecos)
  • Raynier Monserrat, Guitarra (Compañía Flamenco Ecos)
  • Sergio Varcasia, Guitarra (Compañía Francesca Stocchi
  • Juan Carlos Otero, Cajón (Compañía Flamenco Ecos)
  • Anna Sinelscikova Palmas (Compañía Francesca Stocchi)

Bailarines: Francesca Stocchi, baile y coreografía

  • Valentina Stocchi, artista invitada
  • BarbaraTetti, Deliana Fratocchi, Lavinia Pasanini Massimiliano de Pasquale (Compañía Francesca Stocchi)
  • El cuerpo de baile de los alumnos adultos de Francesca Stocchi y de cuarto año de la Escuela Profesional de Arte Alejo Carpentier.

Fidel en el corazón de todos los cubanos

A tres años de la desaparición física del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, con tributos desde el corazón y ofrendas de gratitud, el pueblo camagüeyano recordó su impronta y legado en la Plaza del Gallo, lugar insigne del centro histórico de la ciudad principeña, Patrimonio de la Humanidad.

Como parte de las actividades que se han desarrollado en la provincia por la séptima edición del Festival de Trova Canto Adentro, evento auspiciado por la filial de la Casa del Joven Creador, se realizó en su clausura una gran cantata con las canciones de autor del movimiento trovadoresco del territorio y de los Proyectos de Trova La Trovuntivitis y Controveando, de las provincias de Villa Clara y Las Tunas, respectivamente.

Estudiantes de la Escuela Vocacional de Arte Luis Casas Romero, narradores orales y artistas de la Asociación Hermanos Saíz, expresaron su respeto y admiración al eterno líder histórico de la Revolución cubana.

Actividades de la 7ma Edición del Festival de Trova Canto Adentro en el Café Literario La Comarca/ Foto: Claudia Borrero Báez .

El corazón de Cuba late desde cada rincón de la isla antillana hasta el cementerio Santa Ifigenia de Santiago de Cuba, tierra caliente iniciadora de nuestras luchas independentistas y donde reposan los restos de un titán de barba blanca, que aún después de su muerte continúa movilizando multitudes y al ejército de agradecidos que conquistó con una vida de entrega, bondad y justicia.

Preservar nuestro proyecto socialista es hacer prevalecer su obra y visión sobre el nuevo hombre revolucionario que hoy se forma en las aulas, desde el hogar; el hombre que trabaja por construir una Cuba mejor y que lo honra con el estudio, la creación cultural, la solidaridad y la superación profesional.

Para la juventud artística su vida es símbolo de ideales culturales, políticos y sociales, los cuales expresó en sus palabras dirigidas a los intelectuales:

Concierto del Proyecto La Trovuntivitis en el Conservatorio de Música José White/ Foto: Claudia Borrero Báez.

“…La Revolución no puede pretender asfixiar el arte o la cultura cuando una de las metas y uno de los propósitos fundamentales es desarrollar el arte y la cultura, precisamente para que el arte y la cultura lleguen a ser un patrimonio real del pueblo.

“Más la Revolución no pide sacrificios de genios creadores. Al contrario, la Revolución dice: pongan ese espíritu creador al servicio de esta obra”.

Sin dudas, Fidel perdura en cada joven creador y su obra está materializada en una organización como la Asociación Hermanos Saíz, que hace que la juventud artística del país tenga su voz y sea reconocida como la vanguardia artística de su pueblo.


Lectores en peligro de extinción

Fui invitado hace poco a las actividades centrales del Festival Universitario del Libro y la Lectura (FULL) de la Universidad de Granma. El motivo era dar una conferencia sobre los hábitos de lecturas en los jóvenes universitarios. Después de superar los típicos avatares organizativos inherentes a estos eventos para encontrar auditorio y audiencia, la idea original de la conferencia permutó a una provocación para que los estudiantes se motivaran por fomentar hábitos de lectura.

De un público de 30 estudiantes encontré a cinco que habían leído algún libro en su vida y solo uno lo hacía esporádicamente. Entre los ejemplares leídos relucieron la Ilíada, La Biblia, La Metaformofosis, El Principito, El Reino de Este Mundo o ¿Cómo ser Millonario en 20 pasos? y, por supuesto, citaron los libros de su carrera (las ciencias del deporte). Vamos a confesarnos queridos lectores, pudiera ser peor el resultado del test, pero el objetivo era darles un GPS para su búsqueda.

Una enfermedad padecen hoy nuestros estudiantes y hasta nuestros profesores. Es la falta o nula presencia de hábitos de lectura. Si los centros de docencia a nivel mundial son distinguidos como centros de cultivo y formación literaria, hoy día, también a escala global, se ha evidenciado la depresión de los lectores en los campus universitarios.

En complicidad con varios profesores y amigos, frecuentemente, nos quejamos de la anémica formación y costumbre por la lectura que presenta nuestra academia. Al evaluar usted un seminario comprueba que nuestros alumnos examinan hasta la literatura de corte académico y científico muchas veces de manera superficial y breve.

La lectura no es una simple forma de asimilación del conocimiento o entretenimiento. Desde los inicios infantiles, el libro es la principal fuente para conocer la humanidad y sus mejores relatos en función de los valores humanos. Si revisamos actualmente la ortografía de muchos, aunque sea en un correo electrónico, evidenciamos que facilitarían material suficiente para unos cuantos programas humorísticos.

Es sencillo corroborar en la práctica del día al día que nuestros estudiantes apenas leen o conocen de diferentes autores. Por supuesto, el (des)conocimiento y lectura de los escritores de Cuba “están más atrás que los cordales”. Se evidencia la actual deuda y deficiencia en la enseñanza del Español-Literatura como parte del sistema educativo. Pero no se aflijan, ellos también saben leer etiquetas de productos de cosmética y belleza, las noticias de Messi o Ronaldo, las letras de Anuel A o Karol G, los comentarios de Instagram y hasta las palmas de la mano, según me confesó un alumno.

En otro punto, a pesar de las facilidades de la literatura digital, no la hemos aprovechado en toda su amplitud. Aunque, no es lo mismo contar con mil libros en el teléfono, a mil libros en tu cuarto, más los miles de reclamos de tu mamá por saber cómo acomodarlos, es una de las grandes ventajas de este formato su capacidad de comprimir la información. Sin embargo, la permuta a lo digital puede ser más efectiva y ganar en la promoción de los valores más auténticos de nuestra culturades de los soportes multimedia.

Es urgente reflexionar y articular estrategias, pues si aspiramos a egresar profesionales capaces y talentosos para desarrollar este país, no lo podemos hacer a espaldas de la literatura. Los grandes hombres de esta nación han sido grandes lectores, y estamos colmados de ejemplos, desde el paradigmático José Martí o Antonio Maceo, quien era un gran lector, o Fidel Castro, adicto a la lectura y quien, al triunfo de la Revolución expresó a los jóvenes en la Universidad de la Habana: “No les decimos a los jóvenes crean, sino lean”.

Por esto los profesores tenemos que ser ejemplos, no podemos alegar la falta de tiempo o la dictadura de las rutinas académicas para realizar una lecturita. Debemos profundizar en las estrategias curriculares de lengua materna. Incentivar a los estudiantes a visitar la biblioteca de nuestro centro, la librería y ser asiduos a la lectura.

Es necesario potenciar y (re)pensar el FULL, el cual en diversas ocasiones no ha transcendido de un stand con textos o la simple presentación de algunos libros. Aunque en esta edición en La Habana se ha logrado una favorable convocatoria de escritores de gran prestigio, lo cual es siempre un buen atractivo, no es la única acción viable.

Más allá del ámbito capitalino, en las universidades no es posible ni rentable traer sistemáticamente a grandes escritores. Entonces convocamos a los locales, pero no los empoderamos con las técnicas y estrategias de la promoción literaria, no logramos que lo nativo y a la vez desconocido sea una invitación interesante a la literatura.

Las gestión editorial no es equilibrada, predomina la literatura de ciencias sociales, la cual es la menos vendida, sinceramente quisiera desconocer las razones. Para los ratones de biblioteca la mayoría de los libros de las expo-ventas es rutinariamente “lo mismo con lo mismo”, cual plato de segunda mesa. Existen alternativas sencillas que se deben emplear más; como la realización de talleres literarios, presentación de música, cine y teatro con inspiraciones literarias. Es cardinal convocar masivamente a los jóvenes creadores; sigo creyendo que las universidades y el Instituto Cubano del Libro de manera general, desaprovechan mucho talento de aquellos asociados a la AHS.

Terminada la conferencia con los estudiantes, declaré que si alguien leía ese día, había logrado mi modesto objetivo. Ahora me informan de buena tinta mis estudiantes, quienes comentan que soy una polilla. Sí, efectivamente me ven por ahí, en un rincón, libro en mano, devorando algunas páginas. Claro, el culpable del mote soy yo. Lo que está en riesgo no es pasar a la burla amable de ser considerado un insecto amante a los libros y el polvo, sino encontrar a nuestros universitarios en la lista roja de lectores en peligro de extinción.


Nuestra cultura de resistencia

Los invitados al espacio Dialogar dialogar, convocado cada mes por la Asociación Hermanos Saíz (AHS) para provocar el debate y repensar nuestra sociedad, analizaron en esta ocasión la cultura de nuestro tiempo, y el relación entre resistencia y creación.

El encuentro, conducido por el periodista Yasel Toledo, contó con la participación de Abel Prieto, presidente de la Sociedad Cultural José Martí y ex Ministro de Cultura, así como también Giselle Armas Pedraza, joven investigadora miembro de la AHS, y Jaime Gómez Triana, director del programa de estudios sobre culturas originarias de América en la Casa de las Américas.

Los panelistas analizaron la resistencia cultural como la acción-reflexión descolonizadora y despatriarcalizadora, que visibiliza de forma dialéctica las tramas subterráneas de la homogeneización neoliberal.  

“La cultura de nuestro tiempo, que es la de un capitalismo neoliberal despiadado, se caracteriza por la manipulación a gran escala de las subjetividades, y en ese contexto, la reemergencia de paradigmas alternativos al neoliberalismo, basados en las propias estrategias de resistencia de los pueblos, y el despliegue con éxito de procesos sociales de matriz descolonizadora, han puesto a funcionar la vieja maquinaria del exterminio”, explicó Gómez Triana.

Respecto a la situación político y social de Latinoamética resaltó la resistencia popular e indígena que emerge en la región como respuesta a la desfachatez del neoliberalismo, procesos que nos exigen estar atentos y pensar-obrar-sentir sin ingenuidad.

Coincidieron en que frente a la estrategia de individualizar la mejor alternativa es fortalecerse en comunidad para proteger a lo interno la diversidad, a lo que Giselle Armas Pedraza agregó que solo podremos resistir si creamos una nueva cultura anticapitalista que profundice la Revolución, objetivo que implica todavía muchos desafíos.

“Si bien el poder político sigue teniendo como principio la justicia social y la redistribución de las riquezas en favor de las mayorías, no es garantía de éxito pues debemos conectar las propuestas de la Revolución con las necesidades y realidades de las mayorías”.

El diálogo, que tuvo lugar en el Salón de Mayo del Pabellón Cuba, giró en torno a cómo la cultura está llamada a ser el espacio de resistencia fundamental para mantener el proyecto revolucionario cubano, porque “no existe la cultura de resistencia sin el arte crítico, capaz de proponer al lector-espectador una estrategia activa de análisis de su realidad, una actividad que en lugar de adormecerlo lo desesperece e involucre”.

Cuba significa mucho, sin creernos el centro del universo, para nuestra región y para el mundo, destacó Abel Prieto. “A veces no nos damos cuenta de cuánto se han universalizado los símbolos de resistencia cubanos.”

El intelectual rememoró cómo los errores en temas culturales asociados a la quiebra de la subjetividad fueron una de las causas fundamentales en la desintegración de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, porque como decía Gramsci “si no tienes la hegemonía cultural, lo que estás construyendo es frágil y reversible”.

Aseguró que el amor y la alegría son las armas de la resistencia, y eso nos ha ayudado a mantenernos firmes frente a las constantes dificultades, pero “tenemos que hacer cada día mejor nuestro socialismo, menos burocrático, menos formal”.

El país necesita una resistencia que no solo defienda lo logrado sino que cree y profundice una cultura liberadora.

 

 

 

 


Tocar la Clave

La revista de música Clave vería la luz en 1986 bajo la dirección del musicólogo Idalberto Suco. Durante su primera etapa, que se extendió hasta 1990, sus páginas promovieron y ofrecieron reflexiones en torno a disímiles tópicos de la cultura musical cubana, y su repercusión en otras latitudes.

En 1999 y hasta el presente, dirigida por la musicóloga Laura Vilar, reaparecería esta revista como publicación del Instituto Cubano de la Música. Información y conocimientoactualizado respecto al devenir socio-musical cubano aparece hoy en cada una de sus ediciones. Por los aportes que entraña al conocimiento del entorno musical cubano desde un prisma científico, decidí sostener vía electrónica el diálogo con Liliana Casanella, jefa de Redacción.

  • En Cuba las publicaciones especializadas en música han sido de vital importancia en el reflejo y análisis del acontecer de esta expresión; sin embargo, hoy solo se mantienen de forma sistemática el Boletín Música y Clave. ¿Qué retos impone esta realidad al equipo editorial de la segunda?
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Sin lugar a dudas, sostener la salida sistemática de una revista especializada resulta un reto por múltiples razones; algunas de ellas de índole económica; otras, de planificación y, en buena medida, por la necesidad de mantener un banco editorial que permita tener trabajos que cumplan las exigencias de la revista para su publicación.

La ausencia de otras publicaciones especializadas en música con diferente perfil, llena de expectativas a los lectores que buscan en sus páginas trabajos que no siempre se ajustan a los objetivos de Clave. No obstante, se pretende tratar de cubrir la mayor cantidad de temas posibles, lo cual también es difícil pues se trata de abordar la música popular y la académica y dentro de cada una, diferentes estilos, intérpretes, autores, etc., así como artículos o ensayos que aborden los vínculos de la música con otras artes o que aporten la mirada de otras disciplinas hacia la música.

Como siempre se recalca, Clave no es una revista musicológica, sino de música, por lo tanto, tiene la posibilidad de acoger múltiples miradas acerca de la música cubana, en primer lugar, aunque no desdeñe acercamientos a manifestaciones foráneas.

  • Desde hace algún tiempoClave asume la categoría de publicación científica con la certificación del CITMA, por ello la revista se nutre de resultados investigativos desde la perspectiva musicológica, fundamentalmente, y otras áreas como la historiografía, la sociología, la literatura y consumos culturales, entre otras; ¿exige de un lector “ideal” o se concibe para público de formación heterogénea?
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  • Desde el año 2009 Clave es considerada publicación científica, la única dedicada a la música que cuenta con esta categoría, lo cual es sumamente necesario. Ello implica mayor rigor con la selección de los trabajos. El perfil de la revista busca textos de análisis y reflexión, aun cuando el corte de la investigación sea historiográfico, se trata de trascender la simple enumeración de datos y que los autores den a conocer nuevos puntos de vista, la aplicación de teorías investigativas actuales y cualquier tipo de información que enriquezca los estudios sobre música en el país.

A partir de este momento, predominan los resultados de investigaciones de grado y posgrado (tesis de licenciatura, maestría y doctorados), fragmentos de libros en proceso editorial, así como artículos, ensayos, entrevistas relacionados con los temas de investigadores y especialistas de cualquier procedencia, siempre y cuando se vinculen con la música cubana.

 

Sin embargo, a pesar de que los trabajos poseen un grado de especialización notable, se intenta que los textos sean asequibles para todo tipo de público. Por supuesto, el lector especializado siempre tendrá cierto grado de competencia que le permita interactuar mejor con el contenido de cada edición pero, ciertamente, la aspiración es convocar un público lector lo más heterogéneo posible en cuanto a edades, ocupaciones e intereses.

Ahora bien, debe tenerse en cuenta que cuando fue concebida, Clave no competía con otras publicaciones en cuanto a objetivos editoriales. De hecho, luego de su reaparición en la segunda época, convivió con muchas revistas de diferente perfil, cada una con intereses bien definidos. En la actualidad prácticamente las revistas de música se encuentran extintas y su regularidad de aparición también se ha visto afectada por múltiples razones. Es esta quizás una de las causas de que se le exijan otras características que la acerquen más a publicaciones de perfil más amplio y a los intereses del gran público.

La aspiración es que el diapasón editorial se abra lo suficiente como para atender las expectativas cada vez más crecientes de quienes deseen leer sobre música cubana.

  • Por lo general existe una temática central en cada entrega, ¿existe algún plan temático que rija intereses editoriales?
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La decisión de elaborar dossiers con frecuencia responde a las posibilidades mismas de cada tema, de cuántas miradas diferentes o complementarias pueda este aportar y, por supuesto, con la existencia real de trabajos que se relacionen con el núcleo temático seleccionado. Al tratarse de una publicación especializada no siempre se abordan asuntos de inmediatez pero se trata de que, al menos, los escogidos intervengan en el diálogo que la sociedad establece con la academia o con otros sitios de posicionamiento en cuanto al conocimiento musical.

Liliana Casanella/ Foto tomada del blog La Isla y la Espina.

El diálogo permanente con investigadores, pedagogos y especialistas que han tenido la posibilidad de desempeñarse en ámbitos tan diversos como el mundo editorial o el discográfico –por solo mencionar dos de esos campos–, permite detectar carencias informativas que, en un momento determinado, pueden servir para seleccionar el tema central de una edición. Así sucedió por ejemplo, con el número monográfico especial sobre género musical en el país y, más recientemente, con el dedicado a la revisitación del trabajo del Grupo de Renovación Musical.

  • ¿Consideras que Clave cuenta con una representación efectiva en la red de librerías del país? Por otra parte, una publicación convertida en bibliografía de obligatoria consulta para los interesados en los procesos sociomusicales en nuestro país, demanda –según los momentos actuales– una visualidad en el ciberespacio. ¿Qué experiencias y perspectivas aguardan al respecto?
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Todavía es insuficiente la presencia de la revista, sobre todo en provincias. Quizás con los nuevos sistemas de distribución Clave pueda llegar a más lectores en todo el país. En este sentido, cada localidad puede solicitar a las dependencias del ICL la adquisición de los ejemplares que estime pertinentes y así contribuir a captar lectores y consolidar los espacios que ya ha ganado.

La presencia de la revista en el mundo digital es un proyecto en el que se trabaja arduamente. En estos momentos el sitio web de la publicación ha sido mudado a software libre y se encuentra en fase de rediseño, aunque todavía no se encuentra funcional. Mientras, se puede acceder a la multimedia de la revista que incluye todos los números de la primera época hasta el último en circulación de la segunda a la fecha de terminación del producto editorial.


Ganadores del concurso «Mis historias en la red»

Luego de un arduo proceso de selección el jurado del concurso «Mis historias en la red» se complace en dar a conocer los resultados de dicho certamen.

Los retos consistieron en realizar un primer video con la temática “5 razones para enamorarse de la cultura de Cuba”, y el segundo titulado #BloqueoChallenge, que consistió en contar en menos de tres minutos qué es el bloqueo estadounidense contra nuestro país.

El primer lugar lo obtuvo Jean Karlo Valdés de Armas (Yeanxy), por la originalidad de sus producciones y la asimilación de los códigos propios del formato videoblog.

El segundo y tercer lugares fueron concedidos a Juan José Granda Colom y Laura María Pérez Cuervo, respectivamente.

Las piezas en concurso sobresalieron por la calidad de los contenidos y la creatividad.


“Prefiero el caos de la incertidumbre”

De seguro esta es una entrevista que debí haber hecho hace algunos años, pero los astros se alinearon terminando este 2019 para que finalmente tuviera lugar este encuentro. Los que hemos sido sus compañeros de clase sabemos del intelecto y la creatividad de Daniel Toledo Guillén. Recién egresados en la misma graduación de la Universidad de las Artes (ISA) quisiera que esta entrevista fuese vista como un testimonio de una de las voces de esta joven generación.

Me parece este un buen momento para tener una charla con este joven compositor. Engendrar un fonograma es solo uno de los pretextos para reflexionar sobre la música desde las múltiples experiencias vividas por este joven creador cubano.

  • ¿Cuáles son tus libros de cabecera, aquellos que te inspiran a crear?
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Para no ser patéticamente presuntuoso y deshonesto, parto de la idea de que desafortunadamente no soy un lector voraz, en cuanto a libros se refiere. Leo muchos artículos y noticias, pero, no tengo la paciencia para leer libros enteros de manera natural; pero, no creyendo yo en la naturaleza de lo natural, hace algunos años me he ido obligando a leer libros y aunque mediocre mi esfuerzo, he leído algunos ya.

Por el momento he tenido un bombardeo de Jorge Luis Borges, gracias a una gran amiga. Primero leí Ficciones y ahora El aleph. He encontrado en él una perfecta conjunción entre la síntesis, la poesía y el asombro. No podría decir que directamente me impulsa a crear música pero me asombra, y el asombro es el inicio de la creación y lo creado.

También me quedé impactado con Crimen y castigo de Dostoievski, fue como una explosión en mi cabeza; definitivamente me ayudó a entender mejor al mundo y a nosotros, los seres humanos.

Otro elemento importante que me da la literatura y en especial la poesía tiene que ver con los títulos de mis obras. No me gusta la música programática pero me gusta manipular un poco los estados de la audiencia a través de los títulos siempre con algún elemento poético que pueda provocar alguna reacción en el público que escucha la pieza. De manera que no se describe la música sino que se proporcionan ciertas esencias poéticas. Leer no es un simple acto utilitario, sino un paso importante para poder pensar.

  • ¿Qué razones o ideas te motivaron a componer?
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Razones: ninguna a priori. Ideas: ideas musicales, la idea transformada en música. Las razones uno las halla luego. En mi caso estas razones son muy simples, es algo en lo que puedo llegar a ser bueno, en lo que enfocarme, sabiendo que puedo cosechar frutos intelectuales y, por supuesto, materiales. Esto lo supe hace algunos años y me decidí a emplear toda mi voluntad en esta tarea.

Ahora bien, en el terreno de las ideas –que son mucho menos mundanas que las razones– es para mí un deleite poder trabajar con ideas musicales y, tanto en el proceso de composición como en la obra terminada, el comprobar que un compositor es capaz de hablar mediante la música y de transformar las ideas más simples en complejas, y viceversa, produce un placer enorme.

Entonces mis razones son egoístas y mis ideas también lo son. No voy a engañarme ni engañar a la gente diciendo que pretendo llevar luz a la humanidad es un placer para mí. Ahora bien, aquí viene el truco, luego del placer individual viene el intercambio con los otros y, si los otros reaccionan a mis ideas, piensan con mi música, entonces siento que mi misión para con la humanidad ha sido cumplida. Mi oficio es útil desde su inutilidad, pues el arte puede ser solo útil cuando es inútil.

  • ¿Qué géneros y formatos te gusta trabajar generalmente?
  • Foto: Oscar Pérez/Cortesía del entrevistado
    Foto: Oscar Pérez/Cortesía del entrevistado
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No me gustan los géneros, hasta ahora solo el Preludio, pero supongo que en algún momento tendré que hacer una sonata. El asunto con los géneros es que están preestablecidos y, aunque no ando por ahí queriendo descubrir el agua tibia, me inclino más a hacer obras sin estructuras predeterminadas; prefiero que el contenido dicte, como efecto paralelo, la forma.

De manera contraria, el Preludio, al ser atemático, me permite ser de la mejor manera en que me gusta ser: utilizando poquísimos materiales y exprimiéndoles el jugo hasta el máximo de sus posibilidades.

Sobre los formatos, me interesa todo lo relacionado con la voz. Desde obras corales, piano y voz, o ensembles con voz. Incluso si no está presente la voz, algunos gestos melódicos dentro de la música pudieran ser una remembranza de ese gusto mío por lo vocal.

Es de mi preferencia también los instrumentos solistas, y en ese camino he hecho unas cuantas piezas pensando en las posibilidades de esos instrumentos. Es como desnudarlos y ofrecerlos tal cual son. Es un ejercicio importantísimo para un compositor poder hacer una pieza para un instrumento como la flauta o el clarinete, o la guitarra, o cualquier otro, pero, con el paradigma de que sea un monólogo consigo mismo.

La orquesta es también un mundo fascinante, que también me llama mucho la atención. Creo que aunque tengo ciertas preferencias, en este momento estaría dispuesto a componer para cualquier tipo de formato dentro de la música clásica, por supuesto, la música popular es un terreno totalmente ajeno a mí.

  • ¿Cómo relacionas la dirección coral con la composición en tu quehacer artístico?
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Ya hablé de mi preferencia sobre lo vocal, y eso viene directamente relacionado con la dirección coral. Luego está la familiarización con el coro, que es una muy buena herramienta de conocimiento para un compositor y, luego de esta misma habilidad surge otra, y es el estar adaptado a trabajar con varios planos de música simultáneamente. Esto son las voces del coro pero, a otra escala, pudieran ser los instrumentos en la orquesta o en cualquier ensemble.

Por otro lado, estudiar dirección coral te prepara a lidiar con la gente en el coro y sus múltiples reacciones ante la música y el mundo en general. O se, que es una carrera muy completa, que te prepara desde muchísimos ángulos para el hecho de ser músico.

  • ¿Con qué conceptos o expresiones caracterizarías tu música?
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Mi música existe en el espacio intermedio entre nota y nota. Sin que lo anterior suene pomposo, solo quiero expresar que me es difícil sacar una conclusión clara de cómo es mi música, pues resulta bastante ambigua, y esa ambigüedad es precisamente uno de mis preceptos en cuanto a lenguaje estético se refiere: no pertenecer a una etiquete determinada, no a las formas formales, mejor el caos de la incertidumbre.

Creo, en su generalidad, que mi música podría inspirar un halo de reflexión en cuanto a que sus desarrollos generalmente son circulares y no lineales, y mi predilección por tempos lentos y atmósferas repletas de silencios y espacios. Mi música ocurre bastante en el silencio, es un elemento muy importante para mi. El silencio como no lugar, un lugar lleno de múltiples significados, donde todo es y no es. De nuevo lo ambiguo.

  • ¿Con qué tendencias o estilos te sientes afín durante el proceso creativo?
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Yo creo que no tengo predilección por una tendencia o estilo determinado, sino que encuentro lugares para mi muy importantes en todos, desde los cantos gregorianos, la complejidad del contrapunto vocal del renacimiento, el drama romántico o la música electroacústica. Hay valiosísimas enseñanzas en todos los períodos. Pero el siglo XX es el más cercano como referente para un compositor del siglo XXI, lo cual hace que uno revisite mucho esta época.

  • ¿Qué compositores han marcado tu carrera profesional?
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Precisamente en el camino hacia la profesionalidad uno debe sacar lo positivo de todos esos compositores que hemos ido estudiando en la historia de la música.

Ahora bien, como los gustos y las afinidades son también parte inherente de nosotros los humanos, no puedo por el mero hecho de lo profesional no tener particulares gustos y preferencias con ciertos compositores.

Partiría por Carlo Gesualdo, compositor italiano del renacimiento que conocí precisamente en mis estudios de dirección coral y, que sin dudas, ha marcado la manera en la que veo el coro como conjunto de voces. De él he tomado el denso contrapunto entre las voces, las melodías “raras” y muy cromáticas. Bach, quien es como Dios, es como la verdad y la virtud de Platón, en el ámbito de la composición. Su música es precisamente la síntesis entre la técnica y la expresión.

Pensaría en Beethoven, Chopin y Mahler. Este último no sé si me ha influenciado en algo pero su música me es imprescindible en mi vida.

Hablar de compositores, digamos contemporáneos, o sea, del siglo XX hasta nuestros días. Olivier Messiaen, por la profundidad, los colores y la eternidad. GyörgyLigeti, por lo estático y complejo. ArvoPärt por sus delicadas disonancias y el silencio. Steve Reich por el pulso. John Adams por trabajar la orquesta desde una óptica minimalista y al mismo tiempo casi neo-romántica tomando, precisamente, parte de la épica Wagneriana y Mahleriana.

Por último y no menos importante, Carlos Fariñas. Nuestro más importante compositor, desde mi opinión. De nuevo, de él me llama la atención, como en Bach, el balance armonioso entre una técnica solidísima y una expresividad en su música como ninguna.

  • ¿Qué tal fue la experiencia de grabar tu primera producción discográfica?
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Ha sido una experiencia tremenda para mí. Sin dudas, el momento más importante hasta ahora en mi trabajo como compositor. Un disco enteramente dedicado a tu música es un regalo grandísimo para mí como creador. No solo el disco en sí, sino también desde las personas involucradas, desde la misma discográfica Colibrí, de quien recibí muchísimo apoyo, los músicos que participaron, excelentes todos, el equipo de producción y los amigos que siempre están para ayudar en todo lo necesario; los amigos directamente involucrados en varios de estos procesos.

Ese nivel de comunión que se produjo fue la mejor experiencia profesional que he tenido hasta este momento. No faltó estrés, pero tampoco faltó el apoyo y el profesionalismo de todos los agentes causantes de este proyecto. Además, fue un excelente ejercicio para aprender a producir hechos como estos, saber mejor cómo traducir en palabras mi música ante dudas o interrogantes de los músicos. Fue y será un crecimiento como persona y compositor.

  • ¿A quién agradeces por ello?
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Primero a la AHS que organiza anualmente las becas de creación. Aprovecho para alentar a todos los creadores jóvenes sobre la grandísima oportunidad que son estos premios y las puertas que abre. Estas becas son probablemente el mejor espacio para los jóvenes artistas de recibir apoyo tanto financiero como institucional para realizar su arte, por eso recomiendo a todos los jóvenes creadoresa estar atentos a las convocatorias.

También agradecer a la disquera Colibrí y a su directora,CaroleFernández. En la producción, al maestro Juan Piñera, quien fungió como productor del disco y a quien agradezco su dedicación y consejos oportunos.

Ahora quisiera nombrar uno a uno los involucrados en este proyecto: Daniel Torres Corona, imprescindible amigo y director musical del disco. Harold Merino Bonet y Dayana García Brizuela, grandes amigos también, quienes grabaron y mezclaron el disco, bello trabajo el de ellos, y Giraldito en la masterización.

La posproducción todavía no está lista pero ya de inmediato voy agradeciendo a las personas involucradas en Colibrí, el diseñador Nelson Ponce y el Dr. Boris Alvarado, mi hermano chileno, quien realizó un trabajo admirable en las notas discográficas.

Ahora bien, es el turno de hablar sobre los músicos, diríamos “el pollo del arroz con pollo”. Todos muy talentosos y que supieron enfrentar todas las piezas con altísima profesionalidad. En primer lugar amigos que han estado siempre presente sin ningún pago más allá del agradecimiento; en esta categoría: Patricia Díaz Mora, Jorge Amado Molina, Alejandro Uría, Lesby Bautista y Simone García.

Entre los que trabajaron conmigo por primera vez y que no dudaron en participar de este proyecto están la maestra Niurka González, quien me honra profundamente al haber participado. El ensemble Vocal Luna y su directora Willmia Verrier, quienes hicieron un trabajo dignísimo interpretando piezas que poseían muchísimas dificultades. También el violista Hugo Herrera y el contratenor Eduardo Sarmientos. A todos, mil gracias.

  • Aunque una nueva etapa en tu vida que recién comienza, ¿cómo sientes que han marcado tu vida los estudios en Alemania?
  •  

Todavía no marcan nada en específico pues solo llevo dos meses en Alemania, pero tengo la convicción que como mismo el ISA fue importantísimo para mí, los estudios aquí lo serán también.

Partiendo de que es una cultura diferente, y el aprendizaje que eso conlleva, ya es una victoria; la interacción con personas con idiosincrasias distintas es una excelente manera de comprender mejor el mundo.

Luego el aprender otro idioma también abre muchas puertas. Hasta ahora me parecen muy interesantes y de valor las dinámicas de la universidad, los profesores y los estudiantes. Es también la oportunidad de compartir con otros músicos y diferentes maneras de aproximarse a la música.

Por el momento me encuentro componiendo muchísimo para la clase de composición y futuros conciertos en la universidad. Entonces, de seguro será una experiencia académica y de vida importante.


Entregarlo todo, para que no haya divorcio

 

A mis profesores.

Por razones borrascosas hace unos años me divorcié de la telenovela cubana; y como buen divorciado, lleno de orgullo, me propuse no verlas más. Sin embargo, ahora escucho rumores, como cuando tu ex se “supera” y te llegan insinuaciones de aires renovados. Estos son los viejos motivos por lo cuales, solo a hurtadillas, veo algún fragmento de la última Entrega, o mejor dicho, de la presente telenovela de la televisión nacional. Pero, como no acostumbro a hablar de mis divorcios, me voy a concentrar en un tema resucitado por la novela y en una visión más allá de ella.

Las telenovelas cubanas han tenido tempestuosas dificultades para tratar con calidad y sin exceso de melodramas la realidad cubana. La última factura ha tenido el mérito de traer a la pantalla un importante debate y decisivo conflicto de nuestra educación y cultura: la enseñanza y aprendizaje de la Historia de Cuba.

Por estar involucrado de cerca en el proceso y ser miembro de la Unión Nacional de Historiadores de Cuba, me alejo de la hipótesis de la propia novela y me adentro en las convulsas y actuales circunstancias. Conlleva entonces a dolorosas preguntas:¿Qué hemos hecho mal para que los jóvenes desarrollen tanta apatía por la historia? ¿Por qué algunos cubanos discriminan la vinculación de lo patrio con lo cultural?

La respuesta es complicada y se dispersa en la urdimbre de cataclismo que ha sacudido nuestra cultura.

Resalta un problema: Existen diferencias entre los estudios especializados, los testimonios y la enseñanza de la historia y la cultura cubana. Esto parece sencillo pero no lo es. Se mezcla y se confunde y va dejando lagunas amplias, pobladas por el fértil marabú de la ignorancia.

Uno de los mayores retos del país es la capacidad de enseñarse autocríticamente así mismo. No es una cuestión meramente pedagógica; transciende a su praxis cultural. Es innegable que existen millares de investigaciones sobre la historia y cultura cubana desde múltiples enfoques y disciplinas científicas realizadas dentro y fuera de Cuba. El gran problema es cómo sus diferentes actores y la propia Revolución articulan estas acciones. ¿Cómo se puede lograr que tales investigaciones sean atractivas a los jóvenes y no mutiladas en sus aspectos más polémicos?

Cortesía de Alberto Luberta-Tomada de Cubadebate
Cortesía de Alberto Luberta-Tomada de Cubadebate

En cuanto a la enseñanza de la asignatura Historia de Cuba, la educación ha sido el principal canal para articular los conocimientos e investigaciones de alcance y prestigio. No obstante, la tendencia de la actualización de los contenidos, los materiales de estudios, programas… demoran varios años y siguen manteniendo estructuras metodológicas rígidas y la persistencia de los llamados relatos lineales, muchos de los cuales intenta desmontar Entrega.

¿Qué sucede con las innumerables investigaciones pedagógicas y académicas? La mayoría permanecen reducidas al estricto ámbito de las gavetas o archivos, en las bases de datos de prejuicios académicos o, cuando más, en los circuitos de eventos científicos. Aún es exigua la sociabilización de estas investigaciones de carácter público y masivo para trascender a otras esferas, crear empatía y conciencia. 

La enseñanza de la Historia se ha convertido en hecho lógica, se parece más a una momia cosificada que a un pretérito sustancioso. Por mucho tiempo hemos esterilizado parte de la cultura en la historia del país, la hemos inmolado por lo épico. Los estudios son monótonos y muchas veces las proezas intelectuales son alejadas.

Cortesía de Alberto Luberta-Tomada de Cubadebate-3
Cortesía de Alberto Luberta-Tomada de Cubadebate

El predominio de la épica política ha lastrado una buena porción de la historia cultural y social. Y ese elemento, lo veo a escondidas desde las rendijas de mi cuarto, el Profesor Manuel intentando rescatar: la necesidad de una historia nutrida de la cultura en su más amplio sentido (football, música, cocina o cine).

Tal vez dirán que es un soñador, pero si les puedo asegurar que no es el único. Hay un puñado mujeres y hombres, tiza en mano, luchando contra ese monstruo llamado dogma y defendiendo hasta con sus puestos laborales la cultura e historia de este país. Es una asignatura pendiente (literalmente) conceptualizar para los estudiantes cubanos un plan de estudio denominado “Historia de la Cultura Cubana”. Quizás ustedes piensen que será estéril o más de lo mismo. Y este cuestionamiento es parte de la respuesta.

Por estos velos empolvados hoy no entendemos cómo el primer presidente de la República en Armas figuraba hace poco en un cartel por la cultura cubana. Hemos politizado en exceso parte de la cultura, y viceversa, a veces somos víctimas de los panfletos, la propaganda y el adoctrinamiento en detraimiento de la cultura. No siempre acertamos a movilizar con las fibras más sensibles de la Patria. No siempre usamos la mejor adarga para defender el país.

Es una alternativa posible lograr insertar contenidos sobre el propio proceso para transcender más allá de una orientación al programa de estudios de Historia de Cuba. La inclusión de un programa multidisciplinar de especialidades de historia, arte, filosofía, sociología, literatura, cine, teatro, etc., para vislumbrar nuestra memoria y sus posibilidades de futuro.

Aún no se consolida a escala mayor la concepción para que no existan recelos entre la cultura y la academia. Los libros de Tula o Padura, la poesía de Heredia o Guillén, las artes plásticas de Lam o Amelia, el teatro bufo o el de Virgilio, la danza de Alicia o afrocubana y las películas de Titón, Solás o Fernando Pérez, son parte de nuestra cultura y nuestra historia. Su uso alimenta nuestra espiritualidad como nación y hace más potable la metáfora de lo incomprensible.

Mientras esta utopía se acumula en congresos y reclamos, son varios los especialistas que han propuesto investigaciones sobre la apropiación de la historia desde la literatura, la plástica, el cine, el teatro y demás manifestaciones. El éxito de tal alternativa depende en la capacidad de ser reflexiva y poder construir las bases de culturas amplias y libertarias.

Sirva este intento televisivo para honrar a la pedagogía joven, pero no olvidemos a los viejos profesores que lo entregaron todo a pesar de las penurias materiales y aún hoy no tienen nada.

Sin embargo, denoto la falta, precisamente, de este nexo dramático en la novela. ¿O acaso Manuel no se inspiró en otros profesores de más experiencias o no hemos tenidos profesores así en los 60, 70 o los 80? Sabemos que sí, e incluso, en esa época algunos fueron marginados por esos métodos heterodoxos y siguieron fieles a la Revolución.

Todavía no sabemos lo que va suceder al final de la telenovela. Si Manuel triunfa utópicamente, se convierte en el director quiméricoy entra en lo socialmente deseable o termina colgando la tiza, como ha sido el destino de muchos. Pues no olvidar que el dramatizado fue rodado antes del aumento salarial y el protagonista está asumiendo el paradigma del joven y abnegado, pero el desenlace puede inclinar la balanza al desencanto o al éxodo sufrido antes del acontecimiento laboral.

Lo esencial de esta novela ha sido demostrar la necesidad de retirar las barreras mentales de nuestra Historia. También urge escuchar a muchos Manueles que ya existen en las aulas y corremos los riesgos de perderlos entre el desgaste y la decepción.

Por mi parte no les garantizo una “reconciliación matrimonial”, pero sí puedo asegurarles que intento salvar el matrimonio con la cultura y la Historia de esta Cuba y entregarlo todo, para que no haya divorcio.

Cortesía de Alberto Luberta-Tomada de Cubadebate
Cortesía de Alberto Luberta-Tomada de Cubadebate

¡Hoy vamos a romper los protocolos!

Para Andrea Echeverri, voz y líder de la banda colombiana Aterciopelados, “estar en Cuba es una aventura”, y así lo hizo saber en un ameno encuentro que sostuvieron los integrantes de la agrupación con miembros de la Asociación Hermanos Saíz, principal impulsora del Festival Patria Grande.

Publicada por Asociación Hermanos Saíz en Miércoles, 13 de noviembre de 2019

Conocieron sobre la labor de la AHS desde su fundación para visibilizar a jóvenes talentosos de todas las manifestaciones artísticas, aunque carezcan de una formación académica; y se interesaron además por el sistema de becas y premios de la joven organización y el circuito de más de 130 eventos que realizan por todo el país.

La música se tornó inevitablemente el centro de la plática, y los Aterciopelados resaltaron la importancia que tienen los ritmos cubanos en la formación de los estudiantes de las escuelas de música en Colombia.  

En el año 2016 la emblemática agrupación formó parte del Festival Patria Grande pero su concierto fue cancelado cuando ya se encontraban en el escenario debido a la muerte de Fidel Castro. Por eso hoy cumplirán el sueño de tocar aquí, “en esta isla que tanta música nos ha regalado”.

Desde su anuncio en las redes sociales, la fusión de ritmos tradicionales de ambos países y tendencias del rock que proponen para hoy Aterciopelados y Toques del Río, ha captado la atención de diversos públicos. 

Tomada de internet
Tomada de internet

“¡Hoy vamos a romper los protocolos!  -aseguró Andrea-  y nos vamos a lanzar a la escena con Toques del Río para mostrar lo que pueden hacer los grupos de la Patria Grande”.

Héctor Buitrago, uno de los líderes de la banda, destacó la intención de trabajar en próximos proyectos con la joven agrupación cubana. “Con solo un ensayo pudimos notar muchas conexiones y sería muy grato  seguir explorando lo que podemos hacer juntos”.

Aterciopelados fue el primer grupo que consiguió una amplia popularidad al mezclar elementos musicales del folclore colombiano y del rock clásico para llevar al mundo su mensaje de conciencia social, y denunciar injusticias políticas, los derechos de las mujeres y los problemas del medio ambiente. Según la revista Rolling Stone, su álbum Río (2006), es uno de los diez mejores discos latinos de la historia.

La presentación que tendrá lugar a las 5 pm en el Pabellón Cuba, está dedicada al Aniversario 500 de La Habana, como todas las actividades del Festival Patria Grande, organizado por la AHS, el Instituto Cubano de la Música y Tertius Orbis, con el apoyo del Ministerio de Cultura de Cuba.

Publicada por Asociación Hermanos Saíz en Miércoles, 13 de noviembre de 2019

 

Hoy en Pabellón Cuba: Aterciopelados y Toques del Río, a las 5:00pm


Con-Ciencia para dialogar la música

En ocasiones manifiesto mi no adicción para hablar de voces canonizadas. Desde hace algunos años disfruto echar algunas conversaditas con alguien que más que un teórico fuera de serie, para mí es un amigo. Habrán transcurrido unos cinco años desde que vía digital sostuve este diálogo con Joaquín Borges-Triana, para muchos, el Joaco. Se trata de una de tantas conversaciones con el melómano crítico, indagador, oyente y acucioso promotor de lo que denominó “Canción Cubana Contemporánea”. No obstante al tiempo transcurrido, gusto de volver a estas “tecladas”, y aprovecho para ponerlas a disposición de los que por la escucha sueñan.

–Joaco, cuando de hablar de música cubana o hecha en Cuba se trata prevalecen dos discursos fundamentalmente, el popular y el académico. ¿Crees que exista un punto de conciliación? ¿Al pueblo le interesa el discurso académico?

En mi opinión, ese punto de conciliación entre el discurso popular y el académico sobre la música lo debe desempeñar la prensa en sus distintos modos de proyección, digamos la diaria, la semanal, la mensual, con las distintas características que en cada una de ellas debe asumir el trabajo periodístico, es decir, desde el puramente informativo hasta el de análisis crítico, ya sea semiespecializado, especializado o no. Lo que pasa es que por diversas razones, una estructura así como la que sugiero entre nosotros hoy no funciona o si funciona, lo hace mal, por lo menos en cuanto al asunto de la música se refiere. Por supuesto que al pueblo no le interesa el discurso académico acerca de la música, ni tan siquiera lo conoce.

 –¿Quiénes son los académicos “autorizados” para abordar el entresijo musical? Hoy más que nunca la ciencia musical se debate entre musicólogos, sociólogos, historiadores del arte, filólogos y periodistas. ¿Existen hoy en Cuba estudios transdiciplinarios que logren conectar estos saberes?

Antiguamente en el ámbito foráneo lo musical era solo abordado por la Musicología y la Etnomusicología. En el caso cubano, dado que no existen las diferencias establecidas entre una y otra rama, como sí sucede en muchos otros lugares del mundo, sino que solo contamos con la Musicología, en la división interna del trabajo científico es a dicha manifestación a la que “oficialmente” le han asignado abordar el entresijo musical. Lo que sucede es que en el plano internacional, desde comienzos de la década de los 80 del pasado siglo, en buena medida gracias al rock y al pop, surgieron los que se conocen como Estudios de Música Popular, que primero tuvieron un fuerte énfasis en las manifestaciones sonoras que les dieron origen y en consecuencia un enfoque muy anglosajón, pero que luego se fueron abriendo a todo lo que acontece en materia de música popular a escala universal. En esta perspectiva académica, entran las distintas ramas de las ciencias sociales y que han visto en la música un importantísimo objeto de investigación, desde enfoques multi, inter y/o transdisciplinarios. Lamentablemente en Cuba estamos aún en pañales en este sentido, aunque por fortuna empiezan a aparecer jóvenes cientistas sociales interesados en aproximarse al tema.

 –A la perspectiva musicológica se unen las herramientas que brindan el análisis del discurso, los enfoques de género, consumos culturales, identidades, diáspora… ¿hemos asumido esta otra posibilidad de estudiar los procesos musicales o aún estamos lejos?

Efectivamente, en el caso cubano, en sentido general y con sus naturales excepciones, todavía estamos muy lejos de asumir esta otra posibilidad de estudiar los procesos musicales y que hoy se utiliza tanto en otros sitios del mundo. Pienso que ello tiene que ver con la subvaloración que de la música ha existido en nuestro país, en especial entre nuestros académicos e intelectuales, que solo han visto en la manifestación una expresión de “gozadera” y, por tanto, no se han percatado de que a través de estudiar la música es posible analizar a su vez muchos de los fenómenos que en el presente se dan en la sociedad cubana.

–El análisis de la expresión sonora está plagado de estereotipos, reduccionismos y silencios. La expresión “Música Cubana” a menudo restringe su significado sólo al ámbito de lo popular bailable, suelen obviarse la amplia gama de sonoridades que conforman el concierto cubano. ¿Compartes la idea de “Sonidos Incómodos”?

Sí, me parece que es una idea que expresa exactamente ese reduccionismo al que se refiere la pregunta. Hay que tener en cuenta que entre los cientistas sociales cubanos siempre ha habido una preocupación mayor por la tradición de la música folklórica, en especial la de origen afro, canonizada como espacios de “pureza” artística o patrimonial. Al ámbito urbano suele vérsele como un espacio de mezcla e influencia externa; menos puro, digamos, y donde se cree que han primado sólo criterios comerciales.

 –¿Quién le tiene miedo a la música? ¿Por qué aún no cuentan con la misma visibilidad los estudios de rock, rap, música electrónica…?

Yo respondería con una frase de Silvio Rodríguez: “los delimitadores de las primaveras”, entre los que se incluyen esos “patrulleros de la tradición” que suelen pasar por alto que la cultura cubana siempre ha estado abierta a los cuatro vientos y ha tenido una asombrosa capacidad para asimilar patrones culturales foráneos, hoy expresada en la nueva sensibilidad que se da entre artistas de varias generaciones, portadora de una lógica diferente y que borra las fronteras convencionales o estamentos estancos a los que siguen aferrados esos “patrulleros de la tradición” y que le tienen miedo a la música.

 –Y el reguetón, ¿se ha convertido en una palabra tabú para el análisis intelectual?

En el no. 5 de este año (2014), correspondiente a los meses de septiembre-octubre, en La Gaceta sale publicado un texto del desaparecido Danilo Orozco, que en mi opinión resulta fundamental para entender esto del reguetón. Con la sapiencia que siempre le caracterizó, Danilo deja claro cómo la picaresca textual de la música popular cubana pasa por un proceso de continuidad y ruptura en el reguetón, lo cual es parte del proceso histórico mediante el cual expresiones musicales subalternas consiguieron erosionar las barreras defensivas de las élites letradas y a la postre desarticular su resistencia, incorporando, desde el espacio del baile popular, los ritmos y vocablos proscritos al acervo nacional.

Quien se piense que el reguetón solo es expresión de lo banal y proposición de un simple divertimento, no se da cuenta de que la manifestación, al resultar un ideal que integra referencias y preferencias culturales, patrones de gusto y estilos de vida, está cuestionando convenciones sociales, quebrando normas, subvirtiendo patrones y códigos legitimados por la práctica social anterior, con lo cual genera sus propios espacios de intercambio, de disfrute, y promueve una imagen de éxito, diferente a la que entre nosotros ha prevalecido en lo concerniente al ascenso social.

 –Algunas corrientes o estilos de la música han adoptado la denominación underground, ¿Consideras este término pudiera aplicarse a algunos estudios y perspectivas analíticas del hecho sociomusical?

Creo que es importante dejar claro que en el lenguaje académico, el término undergroundse emplea para referirse a escenas alternativas no comercializadas, en virtud de que la mayoría de los intérpretes de ellas están ocultos e inaccesibles a las personas que no se hallen al tanto de dicha escena. Si aceptamos dicha definición de gentes como Roy Shuker en su célebre Diccionario del rock y la música popular, por supuesto que el término pudiera aplicarse a algunos estudios y perspectivas analíticas del hecho sociomusical.

–Eres de los que sostiene la idea de narrar la historia de la nación a través del devenir musical, te has aventurado en títulos como La luz bródery otros, ¿y las editoriales, manejan lo suficiente esta posibilidad?

Penosamente tengo que decir que no. En sentido general, las editoriales cubanas tienen muy poco interés por los libros sobre música y menos desde la perspectiva que yo los escribo. Mi tesis doctoral, un estudio acerca de la escena de lo que he dado en llamar Música Cubana Alternativa, se publicó en Barcelona y ha estado años en una editorial cubana que aprobó el texto, pero que por una razón u otra no lo ha sacado.

Tengo otro libro en el mercado internacional (editado en USA), que es un trabajo sobre la relación entre música cubana y diáspora en los últimos años. De este (en una institución de nuestra esfera editorial y de la que no daré el nombre) me dijeron que el material no era de interés para los lectores en el país. Ahora está a punto de concluirse una antología de ensayos que he compilado acerca del tema del reguetón en Cuba y que por lo pronto, también saldrá de inicio fuera del país. En fin, a lo mejor en un futuro nuestras editoriales se interesan por estos temas.

 –Sin hacer gala de datos estadísticos que no poseo, observo en librería algunos títulos de música morir de polvo y olvido. Como autor-lector, ¿crees que exista en el país una política de promoción que contribuya a la eficaz comercialización de estos libros?

Para nada. Una política así es algo que brilla por su ausencia. Ello es parte del desinterés o subvaloración que entre nosotros se da por el análisis del hecho musical, cosa verdaderamente lamentable y no porque lo diga yo. Humberto Eco, que sin discusión alguna es uno de los más grandes pensadores de las últimas décadas a nivel mundial, ha escrito que para comprender la sociedad contemporánea, de manera obligatoria hay que estudiar el mundo de las discotecas y de todo lo asociado a dichos sitios, comenzando –¡claro está!– por la música consumida por los jóvenes. Tal afirmación es también aplicable a la realidad cubana, aunque muchos no lo quieran ver así. Digo yo.

 –Más allá del estante, ¿qué otros escenarios favorecen la promoción y comercialización de la literatura referida al ámbito musical?

En primerísimo lugar, el escenario docente. Pero ocurre que tampoco entre nosotros existen cátedras donde los posibles interesados puedan acercarse al estudio de la música desde la perspectiva multi, inter y/o transdisciplinaria por la que yo me decanto y me he pronunciado en esta entrevista.

Así, por ejemplo, a los estudiantes de Musicología ni a los de Sociología se les imparte una asignatura tan importante como es en la actualidad Sociología de la Música, materia que a escala internacional ha generado abundante producción bibliográfica. Lo mismo cabe afirmarse de los Estudios de Música Popular, que no forman parte del programa docente de ninguna carrera.

Si esto fuera de un modo diferente, en ese escenario docente por obligación se favorecería la promoción y comercialización de la literatura referida al ámbito musical, como sucede en muchos sitios del mundo, en los que las editoriales asociadas a las distintas universidades son las que en primer lugar publican esta clase de libros, tanto para el consumo de los académicos como para el de cualquier ciudadano de a pie interesado en la materia.