cultura cubana


El color del Caribe y la memoria salvada (+Fotos)

(Palabras a prop√≥sito de la entrega del reconocimiento que la AHS santiaguera le entregara a la Casa del Caribe por los 40 a√Īos de la Fiesta del fuego y su aporte a la cultura cubana y al Jazz de la regi√≥n)

 

No podría contarse la historia cultural de Santiago de Cuba sin hacer referencia a la Casa del Caribe. Como institución rectora de los estudios sobre los procesos socio-culturales de la región, su hacer ha significado un enlace con otros pueblos con los cuales compartimos ideas, ancestros, motivaciones y color. Aclaro que la salvedad del color no se remite a su significado más concreto, sino a un concepto que se ensancha por las Antillas y el mar Caribe. Un concepto donde la raza es un principio, donde la fe es un destino, y la sangre un acápite sin conclusión. El color que se comparte en el Caribe caluroso y rítmico es la construcción de una sociedad diversa, independiente y pacífica. Una sociedad que aun en sus miserias más terrenales, no olvida de dónde vino y dónde está.

Fotos de Rubén Ajá Gari/ Archivo

Me gusta pensar que el Caribe es un propósito de la fe. Tal vez ahí entre a jugar  el azar y aquel navegante europeo, las luchas de su pueblos por la liberación del colonialismo, y la no renuncia a las esencias. Me gusta pensar que el Caribe es una zona para hombres y mujeres libres, individuos de un mismo color.

La historia del Caribe se escribe a través del mestizaje. La historia del Caribe puede ser la historia de un cimarrón, de Hatuey, de Joel James, Alcides Carlos Gonzáles Díaz (nuestros Tití), de Rogelio Meneses, Ramiro Herrero, Berta la Pregonera, los Rastafaris, y muchos otros. La historia del Caribe es nuestra historia, desde lo singular hasta lo ancho y largo de ese color que se hace tierra, carne, fe, arte y rebeldía. Para los que vivimos aquí, la historia del Caribe es la más hermosa de todas.

Fotos de Rubén Ajá Gari/ Archivo

No siempre las historias son bien contadas porque no siembre son bien escritas. La memoria siempre ha sido nuestra mayor arma. La memoria para perdonar, la memoria para renunciar al olvido. En ese ejercicio, la fundaci√≥n de la Casa del Caribe, el 23 de junio de 1982, ha jugado un papel fundamental. No todas las estructuras creadas por el hombre pueden transcribir la realidad como lo ha hecho esta instituci√≥n. No solo ha tenido un equipo (por a√Īos) capaz de reconocer el color del Caribe, tambi√©n ha impulsado investigaciones cient√≠ficas, proyectos extensionistas, y proyectos de salvaguarda de nuestros bienes patrimoniales inmateriales. Su programa de promoci√≥n cultural es tan amplio como el color mismo de la regi√≥n. Un ejemplo inigualable resulta su Festival del Caribe o Fiesta del Fuego. El evento que se celebra del 3 al 9 de julio desde hace 40 a√Īos y es de los m√°s importantes en el hemisferio.

La responsabilidad que hoy posee esta Casa ha sido forjada por la necesidad que han tenido los hombres y mujeres del Caribe, porque nadie escriba nuestra historia. Porque nadie externo crea que la sabe tanto como nosotros. Porque nadie externo crea que nos la puede contar.

Durante todos estos a√Īos esta instituci√≥n nos ha devuelto el rostro. Nos dice d√≥nde no podemos dejar de poner la mirada. Las artes y la cultura en su sentido m√°s amplio han sido beneficiadas en esta ciudad, lugar de encuentro para volver a √Āfrica y a nuestros ancestros. Todas las texturas y ritmos se han mezclado durante a√Īos al calor de la quema del Diablo.¬†

La Asociación Hermanos Saíz en la provincia ha mantenido un vínculo importante con la Casa del Caribe. En la defensa de nuestros valores, principios y variedad artística, los caminos siempre estarán destinados a cruzarse y a emparentarse. El evento Almas Nuevas es un ejemplo concreto. Los jóvenes entendimos eso hace mucho y le pusimos nuestra impronta a la Fiesta del Fuego. La Casa del Caribe y su festival han sido espacio de superación y de intercambio cultural para los miembros de la AHS. Creo que esa relación (también) nos ha ayudado a entender nuestro arte dentro de un contexto que no necesita parafernalias sino sinceridad absoluta desde y para nuestra obra.

Hoy, la Asociación Hermanos Saíz de Santiago de Cuba y el Comité Organizador del Encuentro de Jóvenes Jazzistas Jazz Namá, en el marco del aniversario 35 de nuestra organización, quiere hacer entrega de un reconocimiento especial. En este gesto va la voz de todos los miembros de nuestra Asociación, que como hijos del Apóstol, sabemos que honrar honra.


Perucho, el Himno y aquel momento de luz

Aquel hombre tremendo, de m√ļsica y fidelidad total a Cuba, cumplir√≠a este 18 de febrero 203 a√Īos de edad. Pedro Felipe Figueredo y Cisneros, como lo llamaron sus padres, el autor del Himno Nacional, sigue siendo un s√≠mbolo de poes√≠a m√°s all√° de las palabras. Aquella marcha guerrera entra√Īa tambi√©n el amor verdadero, el decoro y la dignidad de un artista y todo un pueblo.

La escena parece casi de pel√≠cula. Perucho est√° sobre su caballo. A su alrededor cientos de personas expresan ‚Äú¬°Viva la Revoluci√≥n!‚ÄĚ ‚Äú¬°Viva la independencia!‚ÄĚ ‚Äú¬°Muera Espa√Īa!‚ÄĚ ‚Äú¬°Viva Carlos Manuel de C√©spedes!‚ÄĚ ‚Äú¬°Viva Perucho!‚Ķ‚ÄĚ

La Ciudad de Bayamo, la primera liberada por los mambises, era un manantial de emociones, un hervidero patriótico. Después de unas 40 horas de combate y lograr la victoria, todos estaban repletos de entusiasmo.

Aproximadamente, a las 10 de la ma√Īana, del 20 de octubre de 1868, hab√≠a entrado a la Plaza de la Iglesia Parroquial Mayor la Divisi√≥n La Bayamesa, bajo el mando del General Figueredo.

Minutos despu√©s, el pueblo aclamaba: ‚ÄúPerucho, la letra‚ÄĚ, ¬°La letra!‚Ķ

El historiador Aldo Daniel Naranjo manifiesta que desde fechas anteriores algunos pobladores tarareaban ese himno de libertad. ‚ÄúEstaban ansiosos, por eso lo ped√≠an con tanta insistencia. Era el momento adecuado, no exist√≠a ning√ļn impedimento para que esos versos bronc√≠neos estremecieran la ciudad libre y se expandieran por toda Cuba‚ÄĚ, expresa.

Resalta que era una marcha de guerra, un llamado permanente al combate. Seg√ļn refiere, en cualquier an√°lisis debe tenerse en cuenta que simboliza la naci√≥n, pues su esencia no es el llamado a los bayameses, sino a todos los cubanos, porque ‚Äú‚Ķ morir por la Patria es vivir‚ÄĚ.

Aclara que verdaderamente toda la multitud no conocía la letra, aunque sabía su existencia. Ese día Perucho no lo compuso, como han divulgado algunos, aunque sí lo reprodujo en un papel encima de su caballo, gracias a la memoria.

Aquellos p√°rrafos pasaron de mano en mano. Hubo quien realiz√≥ copias apresuradamente, y pronto se oyeron voces: ‚ÄúAl combate, corred, bayameses, que la Patria os contempla orgullosa‚Ķ‚ÄĚ

El momento fue m√°s especial, porque tambi√©n estaba la orquesta del maestro Manuel Mu√Īoz Cede√Īo, y se armonizaron letra y m√ļsica, lo cual debi√≥ constituir un espect√°culo estremecedor.

EL HIMNO ANTES DE 1868

Daniel Naranjo narra que en 1867 el abogado y revolucionario bayam√©s Francisco Maceo Osorio le dijo a Perucho Figueredo: ‚ÄúA ti, que eres m√ļsico, te toca componer nuestra Marsellesa‚ÄĚ.

Y meses despu√©s, el talentoso bayam√©s ya ten√≠a la obra, la cual fue conocida por unos pocos. Figueredo entreg√≥ las partituras de su composici√≥n a otro artista de prestigio, Manuel Mu√Īoz Cede√Īo, vecino suyo, quien la instrument√≥ con su orquesta.

Algunos aseguran que la esposa de Perucho, llamada Isabel Vázquez, excelente poetisa, también participó en la creación. Así lo expresó, por ejemplo, Carlos Manuel de Céspedes, hijo del Padre de la Patria y yerno de Figueredo.

Conocido es tambi√©n que, con la aprobaci√≥n del cura Diego Jos√© Baptista, la m√ļsica del Himno fue estrenada p√ļblicamente el 11 de junio de 1868 en medio de las celebraciones del Corpus Christi, en la Iglesia Parroquial de Bayamo.

En esa ocasi√≥n, el teniente coronel Juli√°n Udaeta calific√≥ la melod√≠a de subversiva y revoltosa, pero seguramente jam√°s imagin√≥ que apenas meses despu√©s, el 20 de octubre, √©l tendr√≠a que firmar la capitulaci√≥n de las tropas espa√Īolas, jornada en la cual esa marcha patri√≥tica retumb√≥ en la urbe con su letra completa.

Por la importancia de aquel hecho, se escogi√≥ el 20 de octubre como el D√≠a de la Cultura Cubana, fecha en la cual se realizan m√ļltiples actividades en todo el pa√≠s.

Seg√ļn historiadores, en el futuro se suprimieron las estrofas del texto original que condenaban casi cuatro siglos de ignominias y cr√≠menes del yugo colonial de Espa√Īa, pues podr√≠an herir la sensibilidad de aquel pueblo, con el cual los cubanos permanecemos relacionados por lazos de sangre y de cultura. No se debe olvidar, adem√°s, que muchos espa√Īoles integraron el Ejercito Libertador y alcanzaron grados de oficiales.

Investigadores, como Luis Toledo Sande, resaltan que modificaciones textuales y melódicas han dado por fruto una pieza ágil, de contundente brevedad y de musicalidad electrizante.

El Himno constituye símbolo de heroicidades y sacrificios. Nacido de la sinceridad y el coraje de hombres y mujeres que amaron verdaderamente a Cuba y no deseaban verla sometida por potencia extranjera, ni aceptarían jamás ser instrumentos de quienes desean la muerte de su pueblo y la Revolución por la que tanto ellos lucharon.

 


La cultura cubana est√° de luto

Alcides Carlos González Díaz, Tití, destacado integrante de las artes escénicas en Santiago de Cuba, falleció el pasado jueves por la noche en esta ciudad, víctima de una larga enfermedad. Y con su desaparición física, la cultura aquí y en toda Cuba está de luto.

Hasta la Funeraria Santiago, donde se encontraban los familiares de Alcides Carlos, fueron el viernes por la ma√Īana los miembros del Comit√© Central del Partido, L√°zaro Exp√≥sito Canto, primer secretario del PCC en la provincia, y la Gobernadora, Beatriz Johnson Urrutia, junto a otros dirigentes y artistas del territorio.

Una de las √ļltimas tareas de Titi fue dirigir el grupo Ojos Teatro, o sea las estatuas vivientes que tanta popularidad tienen en esta urbe donde son habituales en la c√©ntrica calle Enramadas, en otros sitios de la localidad y en los festivales m√°s renombrados, como el Festival del Caribe.

Junto al féretro fueron leídas sentidas palabras, entre otras de la Asociación Hermanos Saíz; también lo hicieron la poeta Teresa Melo y Raulicer García Hierrezuelo, director provincial de Cultura, quien dedicó su intervención a enaltecer las cualidades de Tití como artista, como presidente de la AHS, y fundamentalmente como promotor cultural.

Familiares, Expósito, Johnson, Raulicer y otros directivos de Cultura, la AHS y centros y consejos del sector cultural, rindieron guardia de honor.

Garc√≠a Hierrezuelo lament√≥ en nombre del sector cultural, el deceso de Gonz√°lez D√≠az, a quien calific√≥ ‚Äúde gran promotor y defensor de la cultura cubana‚ÄĚ. Y en los mismos t√©rminos se expres√≥ Juan Edilberto Sosa, presidente de la AHS aqu√≠, al recordar la etapa en que la Asociaci√≥n fue dirigida por Tit√≠ a inicios de esta centuria.

La AHS Nacional, las presidencias nacional y provincial de la Uneac, y numerosos artistas y personalidades de la Cultura expresaron su pesar por el fallecimiento de Gonz√°lez D√≠az, quien al morir ten√≠a 45 a√Īos y en el √ļltimo de estos su salud se deterioro progresivamente.

El cad√°ver fue incinerado ayer por la tarde y las cenizas depositadas en el cementerio de Santa Ifigenia.


Alpidio Alonso: la obra cultural de la Revolución Cubana es innegable

El ministro de Cultura de Cuba, Alpidio Alonso Grau, dijo este jueves en el espacio televisivo Mesa Redonda que la obra cultural de la Revolución es innegable y que no se puede aspirar a entender qué cosa es la Revolución Cubana sin saber qué ha sido su política cultural y educacional.

Al comparar ‚Äúlo que era este pa√≠s, de m√°s de un mill√≥n y medio de analfabetos y semianalfabetos, con el pa√≠s de hombres y mujeres preparados de hoy, de m√°s de un mill√≥n de universitarios, sembrado de instituciones culturales desde una punta a la otra, de bibliotecas, de museos, de librer√≠as, de salas de teatro y de cine, de escuelas, de universidades‚ÄĚ, asegur√≥ el titular que se tienen razones para celebrar.

En ese sentido, Alonso Grau habl√≥ de la campa√Īa de acciones que prev√© el ministerio durante este a√Īo para festejar ‚Äúpor todo lo alto‚ÄĚ los 60 a√Īos del discurso pronunciado por Fidel Castro en junio de 1961, conocido como Palabras a los Intelectuales.

De acuerdo con el tambi√©n poeta y editor, este es un discurso fundador, del que se dice nace simb√≥licamente la pol√≠tica cultural de la Revoluci√≥n, ‚Äúah√≠ est√°n las ideas fundamentales, los principios de todo lo que se ha hecho‚ÄĚ.

Seg√ļn destac√≥, se quiere que la conmemoraci√≥n sea una fiesta, ‚Äúporque tenemos que sentirnos orgullosos de la pol√≠tica cultural que tenemos, que no es perfecta, mucho menos cuando tiene que hacerse en las condiciones que se ha tenido que hacer, que han sido de trinchera‚ÄĚ.

Con respecto a los ataques de los que ha sido v√≠ctima la cultura cubana y sus instituciones en estos √ļltimos tiempos, el ministro declar√≥ que estos chocan contra ese esp√≠ritu de participaci√≥n, contra el trabajo de los escritores y artistas, del movimiento art√≠stico cubano revolucionario, contra la verdad y la obra cultural de la Revoluci√≥n.

Se ha estado ignorando lo que ha significado el trabajo de las instituciones culturales, lo que significan la UNEAC y la AHS como canales y espacios para el debate con las instituciones sobre los temas inherentes a la política cultural, manifestó.

Se quiere invisibilizar esa obra, se ha ignorado la complejidada del arte que nosotros auspiciamos y por eso atacan las instituciones, porque sin ellas sería imposible hacer todo lo que hacemos, el nivel de cobertura y de respuesta que se da a las expectativas culturales de la población, lo que significan para mantener una dinámica cultural como la que tenemos, continuó el ministro.

Por eso, enfatiz√≥, se va a celebrar todo el a√Īo el aniversario de Palabras‚Ķ junto a los 60 a√Īos de la UNEAC y los 35 de la organizaci√≥n de los j√≥venes y artistas.

Sin la cultura ser√≠a inconcebible el proyecto socialista nuestro, por eso es que la est√°n atacando, se quiere fracturar la unidad entre nuestros escritores y artistas y las instituciones nuestras, se quiere fracturar la unidad entre la vanguardia art√≠stica y la vanguardia pol√≠tica que se gest√≥ durante todos estos a√Īos, se quiere fracturar nuestra identidad, resalt√≥.

Alpidio Alonso dijo que se sabe bien lo que significa la voz de nuestros intelectuales, «la onda expansiva que genera una opini√≥n de un intelectual y por eso est√°n tratando de atacar la cultura».

Pero contamos con la verg√ľenza de nuestra gente, con el patriotismo demostrado por nuestros escritores y artistas, por el compromiso que se ha visto en este √ļltimo a√Īo de trabajo que ha sido extraordinario, destac√≥.


«Tienes la palabra» para dialogar en la construcci√≥n cultural del presente y el futuro de la Naci√≥n

En junio de 2021 se cumplen 60 a√Īos de los tres encuentros sostenidos por el Comandante en Jefe Fidel Castro y otros dirigentes del gobierno revolucionario, con artistas y escritores en la Biblioteca Nacional de Cuba Jos√© Mart√≠. Ese intercambio marcar√≠a el inicio de una larga, continuada y ascendente relaci√≥n entre las vanguardias pol√≠tica y art√≠stica en nuestro pa√≠s.

Palabras a los intelectuales, como se conocería el discurso con que el líder revolucionario concluyó aquellos encuentros, se constituiría en la plataforma que establece los principios esenciales de la Política Cultural de la Revolución Cubana. La participación de la vanguardia artística y la democratización de la Cultura constituyen pilares esenciales de esta política, inaugurada a pocas semanas de la declaración del carácter socialista de la Revolución.

El Ministerio de Cultura y los creadores cubanos, han organizado un programa conmemorativo para celebrar los sesenta a√Īos de aquel acontecimiento. La participaci√≥n de escritores, artistas y promotores culturales, el di√°logo honesto y la cr√≠tica responsable, son los atributos principales del razonamiento que se quiere promover en torno a los desaf√≠os actuales de la pol√≠tica cultural cubana. Este intercambio al que convocamos hoy, se extender√° durante los pr√≥ximos meses y dar√° continuidad a las acciones que desarrolla el Ministerio de Cultura con el fin de perfeccionar su sistema institucional y articular el Programa Nacional de Desarrollo Cultural hasta el a√Īo 2030.

Fidel Castro durante el discurso conocido como «Palabras a los intelectuales», en la Biblioteca Nacional, el 30 de junio de 1961. Foto: Archivo del sitio Fidel Soldado de las Ideas.

Este abarcador programa ser√° acompa√Īado de una atractiva plataforma comunicacional. Las instituciones m√°s representativas de nuestro amplio y diverso movimiento cultural enriquecer√°n este esfuerzo con acciones que movilicen al di√°logo en diferentes sectores del pa√≠s, incluidos la educaci√≥n, la ciencia y los medios de comunicaci√≥n. La UNEAC y la AHS tambi√©n se suman al Ministerio de Cultura, mediante programas de actividades que festejan, de manera simult√°nea, sus 60 y 35 respectivos aniversarios.

El¬†@CubaCultura¬†a trav√©s de¬†@AlpidioAlonsoG¬†, su Ministro, en estos momentos presenta la campa√Īa¬†#TienesLaPalabra¬†la celebraci√≥n de los 60 a√Īos de Palabras de los Intelectuales. Ademas de los 60 de la¬†@UNEAC_online¬†y los 35 de la¬†@ahsjovenescuba¬†pic.twitter.com/JRS3MzeCSo

‚ÄĒ Cubarte (@CubarteES)¬†February 10, 2021

Como parte de este programa, se promover√°n espacios de intercambio, textos y audiovisuales que, desde una perspectiva hist√≥rica, dialogar√°n sobre los problemas actuales de la cultura cubana. Las redes sociales constituir√°n escenario fundamental de este intercambio constructivo, que conceder√° especial protagonismo a los j√≥venes. Las nuevas generaciones de creadores, como aquellos de hace 60 a√Īos, tienen la palabra hoy para intercambiar sobre los desaf√≠os de la cultura y abrir un nuevo ciclo de reflexiones colectivas que se pregunte, una vez m√°s, de d√≥nde venimos y hacia d√≥nde vamos, en medio de las numerosas presiones e intentos desestabilizadores que asedian a la Naci√≥n.

Los jóvenes escritores, artistas y promotores culturales cubanos, con limpia voluntad creativa e irrenunciable compromiso y confianza en sus instituciones, sumarán su palabra a la de todas las generaciones que hoy se dan la mano en el concierto de la cultura cubana, por la transformación revolucionaria de la patria.

‚ÄúTienes la palabra‚ÄĚ es el mensaje principal de esta conmemoraci√≥n, que nos invita a volver a la frase final de las Palabras a los Intelectuales y a la plenitud de su esp√≠ritu para dialogar con disposici√≥n en la construcci√≥n cultural del presente y el futuro de la Naci√≥n.


Fiesta de la Cubanía: la cultura como escudo y espada de la nación.

‚ÄúSin cultura no hay libertad posible‚ÄĚ

Fidel Castro Ruz

 

La XXVI Fiesta de la Cubanía que tuvo lugar en la patrimonial urbe bayamesa  ha sido génesis de un nuevo capítulo en la celebración tradicional, convirtiendo la atípica edición en un trascendente espacio que desde escenarios virtuales, desafió las limitaciones por la actual crisis sanitaria que enfrenta el país.

Dedicada al aniversario 125 de la caída en combate de José Martí, al centenario del natalicio de las cubanas Celia Sánchez Manduley y Alicia Alonso, y al primer aniversario de la desaparición física de la Prima Ballerina Assoluta, el festejo incluyó como espacio principal la realización de la XXVIII edición del Evento Teórico Crisol de la Nacionalidad Cubana.

foto de la autora

Sirvi√≥ tambi√©n la festividad como homenaje al aniversario 40 de la instauraci√≥n del D√≠a de la Cultura Cubana, a los 126 a√Īos del natalicio de Miguel Matamoros, los 30 de la fundaci√≥n del Consejo Provincial de las Artes Esc√©nicas de Granma y la creaci√≥n de los Centros Provinciales de Cine, al 90 cumplea√Īos de Omara Portuondo y al aniversario 60 de la creaci√≥n del Grupo de Experimentaci√≥n Sonora del ICAIC.

Durante la apertura se realiz√≥ el recorrido del rev√≥lver Colt 38 ‚Äďutilizado por Celia S√°nchez Manduley y el pelot√≥n femenino Mariana Grajales‚Äď desde el Museo Casa Natal de Carlos Manuel de C√©spedes hasta el Teatro Bayamo. El objeto patrimonial tutel√≥ la ceremonia inaugural que cont√≥ con la presencia del Primer Secretario del Comit√© Provincial del PCC Federico Hern√°ndez Hern√°ndez; Francisco Alexis Escribano Cruz, gobernador de la provincia; Abel Prieto Jim√©nez, presidente de Casa de Las Am√©ricas; Ernesto Limia, vicepresidente primero de la Asociaci√≥n de Escritores de la UNEAC, y Lorianne Rodr√≠guez, directora de Cultura en Granma.

«Formar consumidores cr√≠ticos, cultos e inteligentes constituye el √ļnico camino para combatir la crisis cultural contempor√°nea acentuada por el uso de las nuevas tecnolog√≠as de la informaci√≥n y las comunicaciones», expres√≥ el Presidente de Casa de las Am√©ricas Abel Prieto Jim√©nez, al intervenir en la primera jornada de la Fiesta de la Cuban√≠a.

La conferencia inaugural ‚ÄúCultura y naci√≥n ante los desaf√≠os del presente‚ÄĚ, estuvo a cargo de Abel Prieto, que refiri√≥ claros elementos de la crisis cultural y la industria hegem√≥nica del entretenimiento como enemigos viscerales de cuban√≠a. El culto a lo pueril, el desinter√©s por la historia y la pol√≠tica, la cultura chatarra, el dilema de las redes sociales y la sutil manipulaci√≥n de sus usuarios han creado un espacio de negaci√≥n de la ciencia, sumado a la actual pandemia y el efecto en los n√ļcleos de resistencia cultural.

El Presidente de Casa de las Am√©ricas subray√≥ adem√°s, que el poder de las plataformas privadas es mayor que el poder de los estados, actualmente la est√©tica del show ha contaminado la informaci√≥n, los medios hegem√≥nicos han maquillado sus modelos para seducir y crear un esquema de amnesia inducida en la cultura. El papel que antes jugaban grandes literatos como √Čmile Zola, Tolst√≥i, Jean-Paul Sartre, est√° siendo sustituido por youtubers e influencers que inducen a una inevitable hipnosis medi√°tica.

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Sobre estas amenazas al binomio cultura-naci√≥n, el ciberbullying, la fragmentaci√≥n del conocimiento, el consumo cultural y los imperativos de formar consumidores cr√≠ticos y conscientes reflexion√≥ el p√ļblico presente en interacci√≥n directa con el prestigioso intelectual, y en el que se destac√≥ la significaci√≥n de la Fiesta de la Cuban√≠a como espacio que salvaguarda la memoria hist√≥rica en medio de una guerra medi√°tica que pretende fragmentar la cultura cubana.

Abel Prieto también intercambió con participantes del Evento Teórico Crisol de la Nacionalidad Cubana durante la segunda jornada del festejo, y se presentó el libro de su autoría Símbolos, fogatas y hechizos infernales.

El evento propició un aguzado debate científico que tuvo como premisa la impronta de la mujer en los procesos históricos y culturales en Cuba y Latinoamérica, enfatizando en las luchas independentistas y revolucionarias hasta la actualidad. Se realizaron conferencias virtuales del Dr.C Pedro Pablo Rodríguez, investigador titular del Centro de Estudios Martianos; la Dra. Luisa Campuzano Sentí, quien dirige el Programa de Estudios de la Mujer en Casa de las Américas y Miguel Cabrera, crítico de danza e historiador del Ballet Nacional de Cuba.

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Se desarroll√≥ un panel online a trav√©s del Canal Videos Crisol ‚Äďhabilitado para transmitir en redes sobre lo acontecido en la fiesta‚Äď con representantes del Frente Feminista de ALBA Movimiento en Venezuela, Argentina y Colombia, profesoras de la Universidad de Granma y la directora de la Casa de la Nacionalidad (instituci√≥n que auspicia el evento).

La XXVI Fiesta de la Cuban√≠a ‚Äďque aconteci√≥ del 17 al 20 de octubre‚Äď contempl√≥ tambi√©n la inauguraci√≥n de la XXXII Jornada de Cine Cubano e Internacional con la presentaci√≥n de audiovisuales realizados por el Proyecto Picacho, y se agasaj√≥ asimismo a miembros de la filial de escritores de la UNEAC que cumplieron aniversarios cerrados de creaci√≥n literaria.

foto de la autora

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En estricto cumplimiento de las medidas higi√©nico-sanitarias que exige el actual contexto epidemiol√≥gico del pa√≠s, se realizaron presentaciones teatrales, inauguraci√≥n de exposiciones de artes pl√°sticas, se devel√≥ ‚Äďcomo es habitual cada a√Īo‚Äď una escultura en cera policromada del m√ļsico y compositor cubano Miguel Matamoros, y durante el acto se amplific√≥ un mensaje de voz de Martha Beatriz Matamoros Audinot, nieta del trovador santiaguero.

Las jornadas de celebraci√≥n concluyeron tras haberse lanzado la convocatoria de la XXIX Edici√≥n del Evento Te√≥rico Crisol de la Nacionalidad Cubana, pr√≥ximo a celebrarse en 2021 y dedicado esta vez al centenario de Cintio Vitier, bicentenario de Francisco Vicente Aguilera y a los aniversarios 60 de la Campa√Īa de Alfabetizaci√≥n y de ‚ÄúPalabras a los Intelectuales‚ÄĚ. En la ma√Īana del 20 de octubre, en homenaje a los 152 a√Īos de la interpretaci√≥n por vez primera del Himno Nacional, se rememor√≥ en acto solemne el patri√≥tico suceso con la habitual Ceremonia de las Banderas.

foto de la autora

La Fiesta de la Cubanía, en singular edición, llevó su eclecticismo artístico a su máxima expresión. La Ciudad Monumento, ícono de rebeldía, reafirma su identidad cultural y su compromiso con los más genuinos valores sociales. El desafío al recrudecimiento del bloqueo y el enfrentamiento a una epidemia global no han provocado sino el fortalecimiento de la unidad, el hacer de la cubanía nuestro baluarte principal, el patriotismo como esencial arma, y la cultura como escudo y espada de la nación.


Jos√© Luis Estrada: «Un tipo eminentemente feliz»

Me hubiera encantado entrevistarlo en persona, tomarnos un café, verlo reír con la sonrisa amplia que le imagino. Tutearlo desde el minuto uno, porque hay una calidez en su trato, que ni el chat a kilómetros puede enfriar. Me hubiera gustado abrazarlo al terminar la conversación. Pero las confesiones de José Luis Estrada Betancourt, el tunero, el periodista, el autor, el multipremiado entrevistador de las estrellas, me llegaron vía email. Me he divertido, emocionado, llenado de orgullo por alguien a quien quiero llamar amigo, mientras leía su historia de vida, el testimonio del azar y la vocación, del talento y la entrega, de la buena energía y la calidad humana, que ahora les entrego.

¬ŅQu√© remembranzas guardas de Las Tunas?

Guardo en un lugar muy custodiado de mi memoria las reuniones familiares de los domingos, presididas por mi abuela, la Ni√Īa, y su hermana Gloria, quienes se hac√≠an rodear de sus hijos, nueras, nietos, parientes lejanos y cercanos… Nunca m√°s he visto juntos tantas botellas de cervezas metidas en tanques colmados de bloques de hielo que parec√≠an un trozo de la Ant√°rtida y tantos carneros colgando de una mata de ciruela, puercos chillando ante el presentimiento de la √ļltima hora, gallinas azoradas presagiando el peligro.

Adoraba ba√Īarme en el aguacero, perderme en el ‚Äúbosque‚ÄĚ que se extend√≠a detr√°s de las casas de la cuadra; jugar ajedrez, convertirme en los personajes principales de las aventuras de turno, ir al cine, pasarme horas montado en lo que fuera con tal de zambullirme en la playa La llanita (Puerto Padre); seguir el rodeo en la Feria, practicar esgrima; estar entre los privilegiados que en el cine-teatro Tunas fueron testigos de los conciertos de Estela Raval y los Cinco Latinos, del grupo vietnamita Flor de Loto, de la mexicana Mar√≠a de Lourdes, antes de que le robaran su sombrero de mariachi y los botines…; aprenderme tres acordes de la guitarra con Bertica Maestre con los que cantaba un mill√≥n de rancheras y cl√°sicos de la trova tradicional‚Ķ

foto tomada del perfil de facebook de jose luis estrada

Ahora mismo le har√≠a un monumento a la Casa de Cultura Tomasa Varona donde me perfeccion√© como bailador popular. Pueden tirarme lo que sea: lo mismo un danz√≥n o un mambo, que un chachach√° o una cumbia. ¬°Y si es un casino, ap√°rtate! Le har√≠a otro a la comparsa Zabala y a la conga Mau Mau, al Dancing Lights (discoteca), a la Fonoteca en los altos de la Fuente de las Antillas, de la Longa, donde beb√≠a menta y, lejos del tapaboca de Juana (‚Äúcuando usted trabaje…‚ÄĚ), fumaba con total libertad. Tambi√©n a El Cornito, la querida guarida de El Cucalamb√©, de los bamb√ļes y de los tuneros que se dejaron arrebatar la tradici√≥n de hacer sus picnics los fines de semanas, en el lugar m√°s espl√©ndido de la √°rida naturaleza tunera.

No obstante, la maravilla mayor para m√≠ fue el IPU Luis Urquiza Jorge. Mis compa√Īeros de entonces, mis hermanos de hoy, consiguieron el milagro de engendrar la amistad que no se desti√Īe, que no cree en distancias ni en a√Īos que pasan, que no filtra atendiendo a posibilidades econ√≥micas o estatus social. Inventaron un calor persistente que no entiende de vendavales ni fr√≠os.

¬ŅEl ni√Īo Jos√© Luis so√Īaba con escribir o con grandes inventos y ecuaciones?

El ni√Īo Jos√© Luis qued√≥ fascinado primero con el mundo de los n√ļmeros. Era excitante ver un problema matem√°tico y que la soluci√≥n se fuera dibujando en mi mente a medida que avanzaba en la lectura. Me encantaba que me mandaran a la pizarra a resolver los ejercicios y explicarlos para toda el aula. Mi casa se pasaba todo el tiempo llena de mis compa√Īeros a quienes repasaba una y otra vez. Ellos adoraban los batidos que le tumbaban a mi mam√°. Dec√≠an que yo siempre les salvaba la vida. Todav√≠a me lo dicen cuando me encuentran por la calle y me abrazan.

Siempre fui un ni√Īo muy aplicado. Todo se me pegaba en el aula con tremenda facilidad y despu√©s no necesitaba volver a la libreta para recordar un paso, un dato, una explicaci√≥n de un fen√≥meno… Me fascinaba la escuela, sin embargo, no era muy consciente de esa capacidad para aprender. Me percat√© en el IPU Luis Urquiza Jorge, cuando me encontr√©, de repente en aquel grupo 1, donde reunieron a los primeros 50 estudiantes del municipio. Estaban todas las papeletas para que el experimento resultara insoportable, pero me encontr√© con las personas m√°s nobles, humanas, solidarias, integrales, que exist√≠an en todo Tunas, y luego divertidas, tan aut√©nticamente j√≥venes. Imagino que para los profesores haya sido un dolor de cabeza entrar al grupo 6 pero las clases en el 1 eran tan espl√©ndidas…

foto tomada del perfil de facebook de jose luis estrada

En el preuniversitario tuve los mejores profesores del mundo. Este 2020 se cumplen 35 a√Īos de que nos gradu√°ramos y todav√≠a recuerdo sus nombres, sus rostros, sus clases. La gram√°tica que me ense√Ī√≥ la profe Maribel es la que me ha acompa√Īado hasta hoy, con la que me he defendido ‚Äúa la cara‚ÄĚ. Te aseguro que el profe Denys jam√°s eligi√≥ mis composiciones para leerlas en voz alta como hac√≠a con las genialidades que escrib√≠a mi socia Gisela Paredes para que los dem√°s aprendi√©ramos.

Imagin√© que ser√≠a cient√≠fico, ingeniero, abogado, economista… mas el Periodismo no clasific√≥ ni en la √ļltima casilla. Confieso que, lleno de vanidad, me propuse elegir una carrera que fuera dif√≠cil de alcanzar. Era consciente de que hab√≠a nacido para ser maestro, pero, pobre de m√≠, pensaba que merec√≠a algo superior y desde√Ī√© la profesi√≥n m√°s hermosa y esencial del universo.

En una actitud autosuficiente, cuando las pruebas de ingreso eran para casos excepcionales (entonces se otorgaban seg√ļn los resultados acad√©micos), me decid√≠ por las √ļnicas que exig√≠an requisitos casi extraordinarios, las llamadas ‚ÄúNucleares‚ÄĚ, impulsado adem√°s por el convencimiento que siempre tuve de que har√≠a la universidad fuera de Cuba. As√≠ me vi viajando para Bulgaria con el prop√≥sito de convertirme en uno de los ingenieros f√≠sico nucleares que desde la Ciudad Nuclear de Juragu√° transformar√≠an a Cuba en un pa√≠s poderosamente desarrollado.

Son Bulgaria y la Universidad de Sof√≠a amores distantes, ¬Ņcu√°les son los motivos de ese ‚Äúenamoramiento‚ÄĚ?

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Parece que es imposible rememorar y no idealizar el pasado. Pero creo que, si pusiera en una balanza las felicidades y los momentos tristes, amargos, abundaron m√°s las risas que los llantos. No obstante, fui v√≠ctima del miedo. Es cierto que el miedo paraliza. Lograba disimularlo, cubri√©ndome con m√°scaras, pero ah√≠ estaba: vivo. No me atrevo a imaginar qu√© hubiera pasado conmigo si algunos de mis compa√Īeros en la Preparatoria hubieran convencido al decano de la Facultad haci√©ndole ver que alguien como yo no era digno de representar a la Revoluci√≥n cubana en el extranjero. ¬ŅC√≥mo habr√≠a enfrentado a mis padres, a mi familia, a mis vecinos, a mis compa√Īeros? ¬ŅQu√© har√≠an con tanto orgullo? No s√©… Imagino que solo se enterar√°n de este hecho que me marc√≥ para siempre, que pisote√≥ mi inocencia, si leen esta entrevista…

No har√© la historia. Solo te dir√© que el miedo me sac√≥ todas las l√°grimas que hab√≠an acumulado mis ojos. Y mencionar√© un nombre: Gladys Nexys Mart√≠nez, la gordita del aula que estaba protagonizando ella misma, en carne propia, todas las escenas de la Ofelia de Una novia para David, mas dej√≥ a un lado su mal de amores para contarles a mis profesores b√ļlgaros por qu√© su alumno con T√≠tulo de Oro de pronto se negaba a participar en las celebraciones por el 24 de Mayo, Deniat na Slavianskata pismenost i cultura (el D√≠a de la Escritura y la Cultura Eslavas). Ellos se pusieron en sus 13. O yo o ninguno.

¬ŅPor qu√© me enamor√© perdidamente de Bulgaria? Porque lo que hab√≠a conocido hasta esa fecha era, por decirlo de una manera, una ‚Äúcaricatura‚ÄĚ de la felicidad. Mi incre√≠ble profesora de idioma b√ļlgaro, Zdravka Georguieva, lo predijo: ‚ÄúCuando llegues a Bulgaria todos te amar√°n. Mi pa√≠s se pondr√° a tus pies‚ÄĚ. ¬°Palabra santa! ¬ŅQu√© les atra√≠a de m√≠? Imagino que les llamaba mucho la atenci√≥n encontrar en aquel contexto un negro que hablara su lengua con una fluidez tremenda y, bueno… uno tiene su simpat√≠a personal, la verdad (risas).

No, en serio, creo fue haber descubierto la libertad. No la sensaci√≥n de libertad, sino la certeza de la libertad. Me refiero a la libertad personal, no a otra; a soltar amarras, a respirar el aire a todo pulm√≥n, a vivir como si cada d√≠a fuera el √ļltimo. Ellos, los b√ļlgaros y las b√ļlgaras, me echaron a perder.

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Supe por tus estados de Facebook que fuiste el primer negro de tu Alma Mater ¬Ņc√≥mo fue esa vivencia? ¬Ņdram√°tica, divertida, rara?

Divertida, divertid√≠sima. ¬°Una mosca dentro de la leche! Ese era yo en aquel auditorio. El primer d√≠a de clases llegu√© un poco cortado y todos me miraban con disimulo. Al segundo, ya andaba repartiendo besos como buen cubano y como si nos conoci√©ramos de toda una vida. Algunos aprovecharon la cercan√≠a para rozarme el brazo con las yemas de los dedos para luego revisar si se les hab√≠an manchado. A otros les dio por evaluar la consistencia de mis pasas… Tu juro que el filin fue inmediato. En Bulgaria dej√© a mi otra gran familia.

Suele pensarse que las personas son √≥ptimas o talentosas en un solo √°mbito del conocimiento. As√≠, ser bueno en las Humanidades, excluye las habilidades para las Ciencias Exactas, sin embargo, transitaste de la Ingenier√≠a al Periodismo. ¬ŅC√≥mo y por qu√©?

La vida. El regreso de Bulgaria fue traum√°tico para m√≠. La ca√≠da del campo socialista me oblig√≥ a dejar aquella tierra sin poderme despedir. Todo me tom√≥ por sorpresa. Cre√≠ que, en quinto a√Īo, avanzando ya en la tesis, terminar√≠a all√≠ mi carrera… Nada sucedi√≥ como lo prev√≠.¬†

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A mi regreso tom√© una decisi√≥n: me quedar√≠a en La Habana, la √ļnica ciudad de Cuba donde consideraba que pod√≠a seguir siendo feliz. El sue√Īo de Juragu√° hab√≠a muerto para m√≠. Permanec√≠a intacto el amor por Las Tunas, pero mi esp√≠ritu se hab√≠a ensanchado tanto que necesitaba de teatros, cines, conciertos, pe√Īas…, y solo la capital pod√≠a saciar ese enorme apetito…

Por el a√Īo 91, 92, comenzaba a vislumbrarse un serio problema que luego se agudizar√≠a: la escasez de profesores. En un tiempo en que era obligatorio para los graduados universitarios retornar a su lugar de origen, dar a un paso al frente para sumarme a los que dar√≠an clases en secundaria b√°sica posibilit√≥ que me librara de que me aplicaran dicha resoluci√≥n. Y fue as√≠ como me volv√≠ a conectar con la profesi√≥n de mi vida: el magisterio.

De mi madre hered√©, para bien o para mal, un sentido de la responsabilidad, una pasi√≥n y un compromiso por cada proyecto que emprendo, que mi entrega se torna algo enfermiza. As√≠ ha sido con todo: cuando amo, amo. Y con el amor no tengo l√≠mites. No me importa si la otra parte se percata y se aprovecha de mi ‚Äúdebilidad‚ÄĚ. Estoy incapacitado para darme a medias.

De poco val√≠a que un profesor se ausentara de la escuela, porque los muchachos sab√≠an que con ‚Äúel F√≠sico‚ÄĚ no hab√≠a turnos de clases perdidos. Daba lo mismo que tocara Matem√°tica, Espa√Īol, Qu√≠mica, Ingl√©s…, de s√©ptimo, octavo o noveno, que estuviera libre o en otra aula. Ah√≠ me aparec√≠a lleno de tiza de la cabeza a los pies, haciendo de esos 45 minutos un show (yo creo que Fidel se inspir√≥ en m√≠ para idear a los Profesores Generales Integrales). Porque, adem√°s, ten√≠a un control absoluto sobre la escuela. Ah√≠ est√°n muchos de esos alumnos entre mis amigos de Facebook. Si les preguntas dir√°n que no miento: que me ten√≠an ‚Äúterror‚ÄĚ y me amaban. A cada rato les da por sacarme las l√°grimas, me agradecen por esa obsesi√≥n m√≠a de convertirlos en hombres y mujeres de bien.

Pero las personas como yo, que se levantan a las seis de la ma√Īana y llegan primero a la escuela para limpiar sus tres plantas cuando el esposo de la compa√Īera encargada de la limpieza recibe tratamiento de hemodi√°lisis, o se toman muy en serio eso de ser Gu√≠a Base, de preparar muchachos para concursos nacionales y que con el primer lugar consigan elegir la carrera de sus sue√Īos…, cuando se decepcionan son como el burro negado de Van Van, que ni a palo sube. A m√≠ me pas√≥ alrededor del a√Īo 2000, justo en el momento en que, vencido el per√≠odo especial, los medios de comunicaci√≥n se sintieron en condiciones de retornar a la normalidad, solo que una buena parte de los periodistas hac√≠a rato que hab√≠an decidido buscar otros horizontes.

Fue una gran amiga, Ana Mar√≠a Garc√≠a Salvador, extraordinaria profesora de Historia, quien me habl√≥ del Diplomado de Periodismo en el Instituto Internacional de Periodismo Jos√© Mart√≠: un curso emergente e intenso dirigido a egresados universitarios que, de aprobar los ex√°menes de aptitud, se formar√≠an en un a√Īo. Cuando quiso embullarme para que juntos nos present√°ramos, me negu√© de plano. ‚ÄúMija, si yo no s√© ni escribir una oraci√≥n compuesta‚ÄĚ, le dije para que me dejara tranquilo. ‚ÄúAdem√°s, jam√°s me ha pasado por la mente ser periodista‚ÄĚ, prosegu√≠ con mis argumentos, pero no entendi√≥. Cuando vine a ver, el 64 fue pasando cada una de las rondas eliminatorias hasta que mi nombre apareci√≥ en uno de los dos primeros grupos que protagonizaron esa experiencia, que luego tendr√≠a dos o tres ediciones m√°s.

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Cuando recib√≠ la primera clase con el profe Luis Sexto qued√© fascinado. ¬ŅD√≥nde hab√≠a estado el periodismo que jam√°s me hab√≠a fijado en √©l? ¬ŅC√≥mo hasta ese momento le hab√≠a mirado fijo a los ojos para saber que otro amor verdadero tocaba a mi puerta? Desde el principio esta profesi√≥n me conquist√≥. Y se lo debo a esos profesores, verdaderos ‚Äúmonstruos‚ÄĚ; lo m√°s grande: Jos√© ‚ÄúPepe‚ÄĚ Alejandro Rodr√≠guez, Manuel Gonz√°lez Bello, Ariel Terrero, V√≠ctor Joaqu√≠n Ortega, Julio Garc√≠a Luis, Antonio Molt√≥, Herminia S√°nchez, Isabel Moya, Caridad Carrobello, Toni Prada, Dixie Edith. Ellos son los primeros culpables.

Me esforc√© mucho, tambi√©n debo decirlo. Recuerdo que a mi grupo le correspondi√≥, desde el primer d√≠a, hacer pr√°cticas en las ma√Īanas y recibir clases en las tardes. Empezamos el recorrido por prensa escrita, pero ¬Ņqui√©n encuentra un alma period√≠stica en un peri√≥dico a las nueve, diez de la ma√Īana? Ni siquiera a las 12 m. Me quej√©, y fui a dar a la Agencia de Informaci√≥n Nacional (AIN), hoy Agencia Cubana de Noticias (ACN), siento que como un castigo, y result√≥ un regalo. Aprend√≠ a escribir notas informativas de hasta lo ‚Äúinnoticiable‚ÄĚ. Quer√≠a estar en todas partes, cubrirlo todo. Tremendo entrenamiento. Luego vino Radio Reloj, otra etapa que me marc√≥. Me dio la s√≠ntesis.

Juventud Rebelde era para m√≠ lo inalcanzable. Tanto que ni siquiera me imagin√© en el medio que considero el reino del periodismo cubano. No fui uno de esos alumnos sobresalientes del Diplomado, m√°s bien cre√≠ por momentos que los profesores no notaban mi existencia. Por tanto, te confieso que jam√°s esper√© terminar en la ‚Äúpecera‚ÄĚ (redacci√≥n de promiscuidad total delimitada por cristales). Estaba feliz imagin√°ndome en la AIN o Reloj, pero el destino lo tiene todo muy bien planeado. ¬†¬†¬†

¬ŅEl Periodismo es para ti un modo de vida o un medio de vida?

Vivo para el periodismo desde que se instal√≥ con firmeza en todos mis poros. Le dedico 48 horas al d√≠a. Me desvela pensando en la entrevista que tendr√© ma√Īana, en la palabra con la cual intentar√© atrapar al lector como si se tratara del n√©ctar irresistible con el cual las plantas carn√≠voras hipnotizan a los insectos. Yo no quiero ‚Äútrag√°rmelos‚ÄĚ, pero s√≠ que busquen mi nombre en las p√°ginas del peri√≥dico cada d√≠a, que me lean y hasta que decidan escribirme, ser mis nuevos amigos.

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Las entrevistas son un g√©nero en el que se te descubre c√≥modo, resuelto, y pese a que te acercas a grandes de la escena o del arte en general, no eres presa del ‚Äúefecto halo‚ÄĚ o las peculiaridades de los entrevistados, ¬Ņcu√°l es la f√≥rmula para conectar con ellos?

Disfrutar del placer de una buena conversaci√≥n. Creo que fue Ch√©jov quien, comparando a los libros con la conversaci√≥n, dijo que los primeros son las notas, y la segunda, el canto. Pero para mantener una buena conversaci√≥n hay que saber respetar y escuchar. Interesarse en verdad por lo que te est√°n contando. Solo as√≠ compartir√°n, a coraz√≥n abierto, lo que sienten o piensan, y se establecer√° esa esencial empat√≠a cuando est√©n convencidos de que eres alguien seguro, √©tico, cuando est√©n convencidos de que lo cuidar√°s, de que te transformar√°s en ‚Äútumba‚ÄĚ si fuese necesario.

Si algo he tenido muy claro es que en las entrevistas que hago no soy el protagonista y mucho menos me interesa que el lector perciba un supuesto elevado nivel intelectual ni que note cuán vasta puede ser mi cultura. Para mí lo más importante es tener la humildad de mostrarme como un propiciador de la abundante virtud de los otros. Que sean ellos quienes tejan la historia, con sus satisfacciones, sus frustraciones, sus ansias.

¡Por supuesto que me preparo bien! Pero cuando tengo a mi entrevistado al frente jamás me verás leyendo una guía, más interesado en la próxima pregunta que le voy a soltar que en lo que me están diciendo. Y es justo en ese instante cuando se deja escapar la gran historia. ¡Ocurre con tanta frecuencia! A veces ni siquiera lo dejan que concluya una idea.

Me parece que en otra vida debo haber sido algo así como un confesor (lo que sin dudas me ayuda hoy) pero sin confesionario de por medio, que no juzgaba ni castigaba.

collage de fotos tomadas del perfil de facebook de jose luis estrada

La cr√≠tica de arte es casi siempre un tema espinoso. Hay quienes claman porque se haga y quienes exclaman cuando se hace, ¬Ņcu√°l ha sido tu experiencia?

Resulta complicado ejercer la cr√≠tica, m√°xime en un pa√≠s donde se le tiene fobia. Da lo mismo el campo en que se mueva. En el caso del arte, los creadores abogan por ella hasta que los afecta. Entonces se acusa el an√°lisis de ser superficial, de no haberse acercado al proceso creativo, de no reconocer el esfuerzo con el que se ha realizado la obra en tiempos de tantas carencias‚Ķ ¬ŅExistir√° alg√ļn creador que est√© consciente de que su obra tiene fallos y que adem√°s lo reconozca?

¬ŅEs necesaria la cr√≠tica de arte? Vital. Y ser√° m√°s en la medida en que sigamos asistiendo a una banalizaci√≥n del arte cada vez m√°s creciente y est√© menos de moda un pensamiento complejo. Pero no basta con ser periodista cultural para expresar un juicio de valor con argumentos. La academia no ofrece las herramientas que se requieren para llevar adelante una tarea que exige responsabilidad.

En mis inicios, con esas ganas de comerme al mundo, hubo ocasiones en la cuales tal vez se me fue un poquito la mano. O al menos eso pensaron quienes me estuvieron llamando por tel√©fono para decirme: ‚ÄúTe salvas que vives en Cuba, porque en otro pa√≠s hubieras amanecido con la boca llena de hormigas‚ÄĚ. Desde entonces me mido un poquito m√°s (risas).

El Periodismo Cultural bien hecho supone conocimiento plural y casi enciclop√©dico ¬Ņc√≥mo logras prepararte, sedimentar toda la informaci√≥n para abordar las distintas expresiones art√≠sticas?

Leyendo lo que me cae a la mano, viendo lo que me gusta y lo que me recomiendan, intentando mantener una vida cultural bien activa, lo que no siempre logro conseguir porque el diarismo representa una rutina productiva verdaderamente fuerte, sobre todo cuando quieres que en cada edición aparezca, como mínimo, un trabajo digno. Es lo que menos se puede hacer en un país con una cultura tan poderosa.

A ver, seamos claros: yo soy el tipo m√°s ‚Äúcojo‚ÄĚ que existe sobre la faz de la tierra. Hay tantas lagunas en m√≠ que si todas esas ‚Äúaguas‚ÄĚ se unen se va a desbordar mi r√≠o de desconocimiento. Posiblemente ‚Äúustedes son unos corte y pega‚ÄĚ sea la frase m√°s exacta que encontraron algunos profesionales del periodismo para definirnos a los ‚Äúreorientados‚ÄĚ, lo cual se traduce, en el argot popular de Las Tunas como: ‚Äúustedes son unos caraepapas‚ÄĚ, y quiz√° ten√≠an raz√≥n. En m√≠ no est√° ese conocimiento enciclop√©dico al cual te refieres. Por eso me cuido mucho de abordar manifestaciones art√≠sticas que siento m√°s lejanas, al menos desde la cr√≠tica de arte. Lo que te aseguro es que amo mi profesi√≥n e intento ser digno de ella todo el tiempo.¬† ¬†

Hay en tu trabajo un evidente apasionamiento por el ballet, ¬Ņqu√© lo motiva y nutre?

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Nunca me fue dif√≠cil entender esa expresi√≥n tantas veces utilizada de que la cultura es escudo y espada de la naci√≥n (aunque en nuestros medios lo olviden con frecuencia cuando esa es la primera p√°gina que ‚Äúse va del aire‚ÄĚ a la hora de los ajustes, cuando casi nunca constituye un titular de portada o de nuestros noticiarios, etc√©tera.). Porque la naci√≥n, la patria, a ‚Äúpeque√Īa‚ÄĚ escala termina siendo uno mismo. Y a m√≠, desde que he tenido uso de raz√≥n, la cultura me ha salvado, me ha hecho feliz, me ha dado fuerza para resistir, me ha llenado de esperanzas.

La toma de La Habana por este tunero en los ya lejanos a√Īos 90 fue dura, dolorosa. Y aunque los guajiros somos fuertes, como dicen mis queridos ‚Äúhabaneros‚ÄĚ, no escasearon los per√≠odos en que pens√© rendirme y regresar al calor de mi hogar, a la protecci√≥n de mi Juana, esa madre a la que tengo un altar, obstinado de dormir en parques, de ‚Äúvelar‚ÄĚ muertos ajenos en funerarias, de tandas especiales en el cine Yara, de alquileres de los que me desalojaban sin previo aviso… Entonces decid√≠a ir a la sala Garc√≠a Lorca del Gran Teatro de La Habana por √ļltima vez, solo que el que sal√≠a nada ten√≠a que ver con el tipo abatido que entraba. Este Jos√© Luis se llenaba de tanta energ√≠a, de tanta belleza, de tanta fuerza interior que pod√≠a venir la fiera que √©l la estaba esperando.

Claro, lejos andaba de imaginarme que mi vida tomar√≠a este rumbo. Cuando en JR demostr√© ‚Äúque serv√≠a para algo‚ÄĚ y creyeron no solo que pod√≠a escribir de temas culturales sino adem√°s intentar encaminar esa Redacci√≥n Cultural que privilegiaron firmas como √Āngel Tom√°s, Emilio Sur√≠, Leonardo Padura, Soledad Cruz, Rufo Caballero, Joel del R√≠o, Magda Resik, Tania Cordero, Joaqu√≠n Borges-Triana…, me acerqu√© al Ballet Nacional de Cuba ansioso por contar una historia llena de gloria de cara al escenario y tras bambalinas. Y de paso, darle las gracias.

Sobre esto has escrito y publicado dos libros, ¬Ņc√≥mo fue esta experiencia de involucrarte en procesos editoriales no peri√≥dicos y con otras rutinas productivas y tempos? ¬ŅHay alg√ļn libro en progreso?

Excitante. Quiz√° a m√≠ no se me hubiera ocurrido nunca esa idea. Respeto tanto a los escritores. Las entrevistas que recoge De la semilla al fruto. La compa√Ī√≠a, vieron la luz primero en mi querido Juventud Rebelde, aunque muchas de ellas aparecieron aqu√≠ enriquecidas con confesiones que por cuestiones de espacio no pudieron salir en el diario. Por tanto, no fueron escritas pensando que llegar√≠an a conformar un libro.

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La idea comenz√≥ a adue√Īarse de m√≠ despu√©s que publiqu√© mi di√°logo con Jos√© Manuel Carre√Īo, gracias al cual me lleg√≥ un correo de un muy joven lector holguinero, Jorge Santiago. En su mensaje, este amigo me hac√≠a part√≠cipe de la gran satisfacci√≥n que hab√≠a sentido leyendo la historia de ese notable bailar√≠n cubano. Casi me rog√≥ que le mandara las anteriores, y despu√©s de un tiempo me envi√≥ otro correo suyo donde me aseguraba que los lectores merec√≠an conocer de cerca el fabuloso quehacer de la agrupaci√≥n danzaria m√°s importante de Cuba a trav√©s de las voces de quienes la sustentan.

As√≠ naci√≥ De la semilla al fruto. La compa√Ī√≠a (por ese t√≠tulo se extravi√≥ entre los estantes de la imprenta dedicados a textos de agricultura, a pesar de que en su portada aparecen unas fabulosas piernas fotografiadas por Nancy Reyes, que comienzan en unos blanqu√≠simos tut√ļs). Fue un proyecto con pr√≥logo del irrepetible Rufo Caballero que me sonroja, aunque sea dif√≠cil notarlo.

El libro fue acogido con entusiasmo por la Casa Editora Abril y la Editora Juventud Rebelde para luego echar una larga siesta en el almac√©n del peri√≥dico que no termina hasta hoy. Ah√≠ est√° todav√≠a rendido ese libro que me llena de orgullo y que se propuso tasar los primeros sesenta a√Īos de una de las instituciones culturales m√°s prestigiosas de Cuba y el mundo: nuestro Ballet Nacional.

Como si no hubiera sido suficiente mi tributo a la Alonso y su Compa√Ī√≠a, regres√© a atreverme con El mundo baila en La Habana. Se lo debo nuevamente a esos amigos, muchos, que no han dejado de estimularme. Cuando le cont√© a una de ellos, Teresa Plaza, que en De la semilla… no hab√≠a logrado publicar todas las entrevistas que hab√≠a conseguido realizar a no pocas de las principales estrellas del ballet mundial me pregunt√≥: ‚Äú¬ŅY por qu√© no lo haces? ¬ŅQu√© esperas?‚ÄĚ, y me mostr√≥ un posible camino: Log√≠stica del Arte y su director Enrique Mart√≠nez, Quique.

Gracias a esa empresa espa√Īola, al dise√Īador estrella Jorge M√©ndez Calas que permiti√≥ que pusiera a volar mi imaginaci√≥n, a la respetada editora Ana Mar√≠a Mu√Īoz Bachs, a la genial correctora Marvelis Artigas, al superamable pr√≥logo de Eduardo Heras Le√≥n, a las fotograf√≠as m√°s art√≠sticas del universo, a Iris Gorostola que me impuls√≥ a querer m√°s, a so√Īar sin freno…, result√≥ un libro hermos√≠simo, una obrita de arte. ¬°Hasta con afiche sali√≥!

El mundo baila en La Habana me dej√≥ la satisfacci√≥n de que el √ļnico d√≠a en que se pudo vender en moneda nacional, el de la presentaci√≥n en medio de una de las ediciones del Festival Internacional de Ballet de La Habana, parec√≠a que se estaba regalando carne de res. El Museo Nacional de la Danza no alcanz√≥ para reunir a tantas personas. ¬ŅPodr√° sentir un escritor felicidad mayor? A veces me lo encuentro en alguna que otra librer√≠a de moneda ‚Äúsemidura‚ÄĚ (juro que no recib√≠ por √©l ni un medio picado por la mitad), lo tomo en mis manos y me emociono por lo que consegu√≠. Las vendedoras que ni siquiera han curioseado mirando las solapas donde destaca una foto m√≠a (ese d√≠a estaba bello), no logran entender a fe de qu√© saltan mis l√°grimas. Entonces me las seco, lo vuelvo a colocar en su estante y sigo mi camino.¬†

Tengo muchos libros en mente. De entrevistas todos, en tanto me lleno de coraje para ver si se me da la narrativa.

tomada del perfil de facebook de jose luis estrada

¬ŅC√≥mo ha sido tu experiencia laboral en Juventud Rebelde? ¬ŅEs este medio tu zona de confort?

El mejor lugar que pude so√Īar para realizarme profesionalmente y sentirme pleno como ser humano. Mi otra casa. Puedo considerarlo mi zona de confort pues all√≠ me siento c√≥modo, libre, como si anduviera descalzo ba√Ī√°ndome otra vez en el aguacero. Pero yo me exijo infinitamente. Para m√≠ no hay diferencia entre un texto para las ediciones de martes a viernes mientras te reservas y otro para el buscado dominical, nuestra propuesta de lujo. Me creo en serio que estoy llevando adelante la labor que merece la rotunda cultura cubana, mostrando a sus principales hacedores: los consagrados y los que hoy la sostienen y mantienen en un sitial de honor.¬† ¬†

Tu talento ha sido reconocido en concursos nacionales. ¬ŅQu√© sabor dejan premios como el «26 de Julio»?

Uno muy dulce. Pienso que todo el que env√≠a una obra a concurso es porque considera que se ganar√° el premio. Evidentemente la mayor√≠a de las personas est√° equivocada o el jurado es incapaz de apreciarla en su justa medida. Tengo la corazonada de que poseo el r√©cord de ser el periodista m√°s ‚Äúmencionado‚ÄĚ de la prensa cubana. Por un buen tiempo dej√© de enviar al concurso y este a√Īo regres√©. Fue un doblete. Yo tambi√©n considero que he madurado mucho.

¬ŅQu√© opini√≥n te merece la joven vanguardia art√≠stica cubana?

¡Qué país el nuestro para tener talentos! ¡Qué manera de haber escritores y artistas tan admirables como jóvenes! Verdaderos virtuosos capaces de imponerse en cualquier escenario del mundo. La Asociación Hermanos Saíz posee una fuerza brutal como organización. Lo más importante es que sus miembros creen en ella, confían en ella. Es una lástima que en las escuelas de arte, por ejemplo, no se conozca suficientemente su importantísimo papel. Esos muchachos podrían hacerla más poderosa, porque eso de que en la unión está la fuerza, no falla. No obstante, aunque podría ser más numerosa, no existen dudas de que se trata de una vanguardia viva, rigurosa, que apuesta por la belleza.

foto tomada del perfil de facebook de jose luis estrada

Superar 50 a√Īos implica para algunos hacer un inventario de sus logros vitales, ¬Ņcu√°les integrar√≠an tu lista?

He sido un tipo eminentemente feliz. Un gozador de la vida. He vivido con intensidad m√°xima cada segundo. Cada paso ha sido dado desde el amor. Esa es una gran suerte.

Por favor, define en frases breves lo que representan para ti estas palabras:

  • Cuba: mi amante m√°s fiel.
  • Cultura: el alma, la energ√≠a, mi salvaci√≥n.
  • Ballet: mi paseo por las nubes.
  • Familia: ¬°me gan√© la loter√≠a!: as√≠ fue como me la ped√≠.
  • Amigos: Mis piernas, mis brazos, mi pecho… la luz.
  • Escribir: la felicidad.

Por la cultura, por Cuba, la AHS siempre acompa√Īar√°

*Palabras del Vicepresidente de la Asociación Hermanos Saíz a propósito del Día de la Cultura Cubana

Compa√Īero Alpidio Alonso Grau, Ministro de Cultura

Queridos compa√Īeros:

Es un alt√≠simo honor estar aqu√≠ en esta celebraci√≥n dentro de la Jornada de la Cultura Nacional, acompa√Īando este justo reconocimiento a figuras imprescindibles para el imaginario espiritual de la naci√≥n. Todos los distinguidos hoy son maestros, son la savia que nutre y sustenta el proyecto soberano de pa√≠s que desde aquel 1868 venimos defendiendo sin reposo.

La cultura cubana recuerda hoy con alegría aquel hermoso 20 de octubre en que, por primera vez, se entonaron en la recién liberada ciudad de Bayamo las notas del Himno Nacional de Cuba. A la clarinada heroica del 10 de octubre, la siguió el gesto hermoso de un pueblo cantando su libertad.

Las naciones son más que el espacio físico que ocupan. Son imágenes, lealtades, emociones. Ser cubano, nos decía el gran Fernando Ortiz, es amar y aceptar todo lo que hace de lo cubano una condición en sí. Es asumir las glorias y aspiraciones de un pueblo y amarlo y defenderlo en cualquier lugar en que se esté.

El proyecto imperial que nos adversa, sabe que la forma m√°s efectiva del desarraigo y la derrota es aquella que vac√≠a al ser humano de las ra√≠ces que lo fundan: quitarnos lo cubano y llenarnos con la vacuidad que promueven las industrias culturales hegem√≥nicas, cambiar el culto a Mart√≠ por el culto edulcorado a h√©roes cinematogr√°ficos vac√≠os, aceptar el anexionismo, el pasado, como √ļnico destino posible, asumir la heroica resistencia de m√°s de 60 a√Īos como un absurdo, arriar todas las banderas que hemos defendido por la promesa del consumismo, que no es m√°s que la expresi√≥n m√°xima de la enajenaci√≥n y la soledad del individuo contempor√°neo.

Hoy el mundo est√° viviendo tiempos dif√≠ciles. Las derechas asesinas han vuelto al poder en numerosos pa√≠ses de nuestro continente y se prestan al juego sangriento e inhumano de rendir por hambre a la hermana Rep√ļblica Bolivariana de Venezuela, como desde hace d√©cadas se prestan al de rendir por hambre a la Revoluci√≥n cubana. El mayor imperio de la historia vive una etapa de tensi√≥n social in√©dita desde los a√Īos de la guerra civil, y en el proceso, canaliza todo su odio contra las fuerzas progresistas del continente y el mundo. Su poderoso aparato militar y de manipulaci√≥n de la conciencia est√° enfocado en subvertir y desmontar los procesos que de una forma u otra cuestionan su predominio. Por si fuera poco, una pandemia ha venido a trastocar la normalidad establecida, llev√°ndonos a cuarentenas, aislamientos y nuevas normalidades, planteando retos in√©ditos para el mundo y para Cuba.

La agresividad contra los intelectuales y artistas que, valientemente, respaldan a la Revoluci√≥n cubana y su obra va en ascenso, alimentada por los mismos intereses hist√≥ricos y por la desesperada campa√Īa electoral de un magnate.

Ante el odio, erigimos la certeza de que los artistas e intelectuales verdaderamente valiosos, dentro y fuera de la isla, permanecen al lado de la Revoluci√≥n. Son a esos a los que ponen en espurias listas y a los que amenazan y sabotean constantemente. Pero nuestros artistas cuentan con un arma inigualable, con el arma que ha sustentado las luchas de un pueblo durante generaciones: la verg√ľenza. Con la verg√ľenza respondi√≥ el Mayor General Ignacio Agramonte, cuando en una de las desesperadas jornadas de la Guerra de los Diez A√Īos, alguien le preguntara con qu√© contaba para continuar la guerra. La verg√ľenza de las mujeres y hombres de bien, de los mejores artistas e intelectuales, es nuestra mayor garant√≠a de continuidad.

Ante este panorama, la batalla que debemos librar como nación ya no es solo económica, sino que es también una batalla de símbolos. Es la batalla por un universo de representaciones. Por qué modelos de ciudadano y de nación queremos para el futuro. Es también la batalla por qué arte debemos privilegiar.

Todos los aquí reunidos y muchos más, muchísimos más, edifican con su labor cotidiana, con las ideas y la belleza que constituyen sus obras, esa defensa esencial, primera, que debe edificar cualquier pueblo contra la avasalladora ola neoliberal. Y lo hacen sin renunciar al pensamiento crítico, ese que, desde el compromiso, no duda en denunciar todo lo mal hecho y cambiar todo lo que debe ser cambiado.

Soy de los que cree, firmemente, que en la cultura se decide hoy el destino de nuestra naci√≥n. Que es la cultura, como nos indicara Fidel en m√ļltiples ocasiones, lo primero que hay que salvar. Defender nuestra cultura es defender la Revoluci√≥n, ese hecho cultural superior, como lo definiera el Presidente Miguel D√≠az-Canel. No importa que tengamos la propiedad sobre los medios de producci√≥n fundamentales, que demos la pelea a brazo partido contra el poderoso enemigo que nos persigue y ataca, si descuidamos por un segundo el necesario proceso de formar, permanentemente, a todo un pueblo en lo bueno, en lo bello y en lo justo. El socialismo no es una utop√≠a, es el √ļnico camino posible ante el absurdo del capital. Como advirtiera hace m√°s de un siglo Rosa Luxemburgo, el dilema hoy sigue siendo entre socialismo o barbarie.

Ayer, 18 de octubre, celebrábamos el aniversario 34 de la Asociación Hermanos Saíz. Todos los jóvenes de esta organización, la juventud toda del país sabemos el inmenso deber que pesa sobre nuestros hombros y aceptamos gustosos el reto de permanecer y continuar la obra de los que aman y fundan. Es un gran deber también el de continuar por la senda que ustedes han abierto.

¬°Feliz Jornada de la Cultura cubana para todos!

¬°Muchas felicidades por el merecido reconocimiento!

¬°Abrazos grandes!

¬°Muchas gracias!


Dayron Chang: «El primer jurado deber√≠a ser uno mismo» (+Fotos y videos)

En √©l habita un duende, quiz√°s el m√°s travieso. Anda por ah√≠ provisto de valent√≠as y pasiones, algunas cohibidas, otras desbordadas. A Dayron Chang Arranz, el comunicador y la persona, solo le importa amar, estremecer, descubrir, trascender; se niega a lo f√ļtil.

Periodista, realizador, locutor y declamador, Dayron busca asir el alma de las cosas. No sabe hacerlo de otro modo. Lleva el peso de actuar y pensar de esa forma desde muy joven, por eso lee mucho, investiga, cuestiona y crea. Busca así traspasar el peligroso manto de la superficialidad y el acomodamiento. Se aleja de los lugares sin espíritu pero no se niega a las experiencias que le acerquen lo más posible al encuentro total con la vida.    

El arte y la historia lo acunan en sus atrevimientos y son su pase de entrada al mundo intelectual cubano. En su corta carrera ya le conocen en festivales, concursos y premios de diversa √≠ndole, sin embargo, es en las historias de los otros, en el abrazo de sus paradigmas y en el gui√Īo sensible de los amigos donde atesora sus logros. Aunque no les huye a los desaf√≠os sabe poner cautela ante lo inmenso, por eso lleg√≥ algo asustadizo y esc√©ptico al concurso Caracol para cosechar luego el reconocimiento de noveles y consagrados. Sobre los derroteros del evento y la participaci√≥n de los j√≥venes realizadores accedi√≥ a conversar con nuestro sitio.

Dayron Chang entrevistado en los estudios de Radio Siboney por el periodista y escritor Reinaldo Cede√Īo Pineda/ cortes√≠a del entrevistado.

‚ÄĒQuiz√°s seas uno de los pocos afiliados de la AHS o de los j√≥venes realizadores del oriente del pa√≠s que ha sido premiado en el Caracol en dos de las √°reas en concurso: Radio y Televisi√≥n. Cu√©ntame cu√°les fueron las obras con las que resultaste ganador, su origen, caracter√≠sticas y otros detalles de tu participaci√≥n.

‚ÄĒLlegar a obtener ese resultado en dos medios como la radio y la televisi√≥n, cada una con sus riquezas particulares, no fue para nada una meta. M√°s bien tiene que ver con mis inquietudes y prop√≥sitos, como persona y profesional, de socializar con los dem√°s aquellos saberes que por azar o por intenci√≥n llegan a mis manos. Al final, eso es lo mejor: el descubrimiento.

Un primer paso lo di con los sonidos, en medio del desaf√≠o que implic√≥ reconstruir completamente la historia de la √ļnica gran cadena de radio que tuvo su epicentro fuera de la capital antes del Triunfo de la Revoluci√≥n. Como parte del ejercicio de mi tesis de pregrado en la Licenciatura de Periodismo surgi√≥ la serie radiodocumental Sonidos de Ciudad en el a√Īo 2013.

Durante una de las transmisiones vía streaming del Festival del Caribe/ cortesía del entrevistado.

Conoc√≠ entonces lo que para un joven del este del pa√≠s pudiera y a√ļn puede parecer distante, tanto geogr√°fica como generacionalmente, el Premio Caracol. En aquel momento obtuve el lauro en direcci√≥n de radio con esa investigaci√≥n que rescataba de la desmemoria el v√≠nculo de la CMKW Cadena Oriental de Radio con acontecimientos de impacto de la cultura nacional y con personalidades como Luis Carbonell, Celina Gonz√°lez, Ibrahim Apud, Yolanda Pujols, Salvador Wood, entre otros.

Resultaba casi impensable la posibilidad de ganar, aunque conocía de algunos casos ya premiados con similares edades, en entornos más cercanos a la capital. No obstante, hay que reconocer que no es lo cotidiano. Y decidí aventurarme porque creía en todo aquello que defendía y poseía el material. Cuando vine a ver era un recién graduado con un Caracol en sus manos y comencé a cambiar mi percepción sobre el premio.

En el caso de la televisi√≥n compet√≠ con la obra Historias entre monta√Īas desde la cual se hace un an√°lisis sobre la rebeld√≠a del cubano. Esta mereci√≥ el premio del jurado en las categor√≠as de direcci√≥n y guion de programas educativos e hist√≥ricos. Hab√≠a pasado ya un tiempo desde la sorpresa de Sonidos de Ciudad, pero para un joven el Caracol siempre es un impulso pues representa la posibilidad de medirte con realizadores a nivel nacional, unos menos conocidos, otros de renombrada trayectoria, pero todos al final creadores que entregan algo de s√≠ en cada obra y que por diversos motivos apuestan por el Caracol. Siento que la intenci√≥n, m√°s que el acto de ganar, es ver c√≥mo algunos ven y sue√Īan a Cuba desde el audiovisual. A eso deber√≠a aferrarse el concurso.

‚ÄĒDesde hace unos a√Īos se ha ido ampliando el n√ļmero de categor√≠as a premiar en el Festival Caracol. ¬ŅConsideras que esto es beneficioso o no para la calidad y prestigio del evento?

Dayron Chang junto a la cineasta Lourdes de los Santos, presidenta de la secci√≥n de Asociaci√≥n de Cine, Radio y Televisi√≥n de la Uneac, tras la premiaci√≥n del concurso Caracol en el a√Īo 2019/ cortes√≠a del entrevistado.

‚ÄĒLa calidad del evento se sustenta en demasiados pilares como para pensar que ampliar el n√ļmero de categor√≠as pudiera mellar en alg√ļn sentido su prestigio. Si bien es necesario respetar esencias y tradiciones dentro de cualquier concurso, tambi√©n es menester repensarlo en cada tiempo porque la radio, el cine y la televisi√≥n evolucionan a la par de la tecnolog√≠a, los creadores, las est√©ticas, los soportes… Por tanto, resultar√° beneficioso en la medida en que el comit√© organizador y todos aquellos que est√©n detr√°s del certamen estudien, antes de elaborar cada convocatoria, esas tendencias para saber qu√© debe permanecer, qu√© debe modificarse o qu√© a√Īadir. Si no se piensa con esa profundidad y entrega podr√≠a ser funesto.

El Caracol no se puede permitir lo superfluo o lo improvisado. Estamos hablando de un concurso que por a√Īos ha formado parte de la vida cultural y creativa de los realizadores cubanos, que ha sido medidor de la creaci√≥n a lo largo y ancho del pa√≠s, que ha legitimado anualmente con sus premios tanto a obras como artistas, y eso es una gran responsabilidad.

Mantener esa exigencia; abrirse cada vez más a nuevas formas; pensarlo sin la etiqueta de las edades como es mi experiencia; expandirlo para que siga siendo plataforma de diálogo entre realizadores; premiar con rigurosidad y respeto… Ahí están los pilares que no deberían faltarle para ser un concurso siempre actualizado.

‚ÄĒVarios realizadores y miembros de la Uneac han planteado en distintos espacios gremiales la necesidad de crear un jurado de admisi√≥n como un primer filtro para que resulten nominadas las obras de mayor calidad. ¬ŅQu√© opinas al respecto?¬† ¬†

‚ÄĒPodr√≠a decirte que soy de los que est√° de acuerdo con una idea como la que plantean algunos de mis colegas realizadores, pero lo valoro como una decisi√≥n circunstancial. No todos los d√≠as se concursa en un evento como el Caracol, no haces cotidianamente una obra que crees merecedora de competir. Al concurso no se env√≠a lo com√ļn, sino lo que cada cual considera que sobresale entre todo aquello que ha producido. Por eso digo que el jurado de admisi√≥n es algo circunstancial.

El primer jurado debería ser uno mismo. No se trata de autolimitarse, pero sí de saber con claridad y autocrítica cuando se ha elaborado un producto que sobresale. Si no se nos va un pedazo de nuestra alma en el arte que hacemos entonces algo le falta. Cada quien sabe cuánto le ponen a su obra; lo que si no puede pasar es que por participar enviemos aquello que no cumpla con las expectativas del evento. Aun así, tener un jurado de admisión permitiría que llegara lo más depurado a manos del jurado que cada edición prestigia el Caracol. Es una decisión que exige respeto y cuidado.  

Dayron Chang junto al Presidente de Honor de la Uneac, el intelectual Miguel Barnet/ cortesía del entrevistado.

‚ÄĒMuchos realizadores j√≥venes hoy buscan fuente de financiamiento o auspicio para sus proyectos fuera de los circuitos institucionales ¬ŅCrees que esta situaci√≥n podr√≠a afectar su relaci√≥n con el concurso Caracol o no?¬†¬†

‚ÄĒLa creaci√≥n audiovisual est√° buscando actualmente nuevos mecanismos para organizar procesos que durante largo tiempo han permanecido dispersos y sin direcci√≥n en este universo, todav√≠a con grietas y dudas. El Registro del Creador, liderado por la Uneac, el Icaic, el Icrt y otras expresiones de nuestra institucionalidad es una muestra de ese intento del cual hay que seguir aprendiendo porque a√ļn no conocemos todo aquello que ofrece o facilita en cuanto a organizaci√≥n, legitimidad, representaci√≥n, financiamiento, etc.

Siempre he pensado que por encima de todo importa la creaci√≥n y eso no tiene por qu√© entrar en conflicto o afectar el sentido de convocatoria del concurso Caracol. El certamen tiene esencias que ha defendido por a√Īos y no creo que la forma en la que se logre financiar o auspiciar la obra, mientras se respete la legalidad, deba entrar en disputa con esas esencias.

Vi√©ndolo como un joven realizador, creo que mientras sea una obra de calidad, con estimables valores est√©ticos, no hay nada que pueda entrar en conflicto. Son tiempos de abrirse a los discursos que cobran fuerza en diversas partes de la Isla porque juntos contribuimos a esa obra coral que es la cultura. Con el acto de rechazar lo ‚Äúno institucional‚ÄĚ podr√≠amos omitir una parte importante de lo que somos y decimos. El concurso y evento te√≥rico del Caracol deber ser ese espacio de creaci√≥n y discusi√≥n libre donde se exhiba aquello que con calidad se hace en materia de realizaci√≥n audiovisual.

‚ÄĒPodr√≠a pensarse que siendo un certamen convocado por la secci√≥n de Cine, Radio y TV de la Uneac este sea un espacio solo al alcance de consagrados artistas. ¬ŅPor qu√© piensas que los j√≥venes realizadores deb√≠an participar en el concurso y sesiones te√≥ricas del premio Caracol?

‚ÄĒCreo ser un ejemplo, entre muchos otros que conozco en varias provincias del pa√≠s, de que el Caracol no es un espacio elitista solo para consagrados. Pudiera plantearse sumar a m√°s j√≥venes, o ‚Äúsalirse‚ÄĚ de La Habana en todo el sentido de la palabra, aunque tambi√©n podr√≠an ser los j√≥venes quienes se atrevan, arriesguen, experimenten o propicien el di√°logo.

Por otra parte, los tres d√≠as del espacio te√≥rico han demostrado ser insuficientes; en la presente edici√≥n la crisis generada por la pandemia de la COVID-19 ha encauzado como nueva v√≠a de socializaci√≥n las plataformas digitales, experiencia que deber√≠a replicarse en los pr√≥ximos a√Īos para que quienes consumen nuestras obras tambi√©n formen parte de lo que antes se analizaba entre paredes. Pensar un caracol en los m√≥viles, en tablets o un PC, debatir o polemizar con el p√ļblico desde Instagram, Facebook, iVoox, entre otros soportes, en torno a lo que un jurado decidi√≥ que era lo mejor. Hacia ah√≠ debe andar el Caracol, en la b√ļsqueda de un camino que le acerque a los nuevos tiempos.

Siempre he cre√≠do en la continuidad. El di√°logo generacional que se genera, en ocasiones, entre los pocos realizadores j√≥venes y los m√°s experimentados podr√≠a ser la piedra filosofal de esa continuidad y esa ruptura que le son inherentes al arte. Pero no lo podemos saber si no vemos al otro, si no escuchamos como lo ven los dem√°s, si no somos capaces de ver m√°s all√° de lo que tenemos conceptualizado. ¬ŅC√≥mo crecer sin interactuar? Por tanto, el Caracol debe buscar v√≠as para crecer. No es malo que a√ļpe a los consagrados, ‚ÄĒson imprescindibles‚ÄĒ, lo que importa es que siempre encuentre una manera de ser abierto a todo lo que con calidad se haga en Cuba, porque es la √ļnica manera de perpetuarse y sobrevivir. Mi consejo a los j√≥venes como yo: atr√©vanse, qui√©n sabe si ma√Īana ustedes sean los consagrados.

Varias series televisivas y coberturas periodísticas han probado el talento del joven realizador Dayron Chang./ cortesía del entrevistado.

‚ÄĒ¬ŅC√≥mo podr√≠a contribuir la AHS a que los noveles realizadores se enfrenten a cert√°menes como el Caracol mejor cualificados o con m√°s posibilidades de √©xito?

‚ÄĒLa AHS no deber√° carecer jam√°s de agudeza en sus proyecciones. En esa habilidad se sustentar√° su vocaci√≥n para integrar, escoger, consolidar y perpetuar aquello que se quiere definir como lo mejor del arte joven. Ser√≠a iluso no pensar que lo mejor puede que tambi√©n siga all√° fuera. Eso le impone a la organizaci√≥n un esp√≠ritu de b√ļsqueda, renovaci√≥n, de contacto y apertura, que se equipare al ritmo de la creaci√≥n misma; que jam√°s niegue la esencia de libertad que hay en el arte y el artista; y que sepa andar con los tiempos.

No le debe faltar instinto para esto ‚ÄĒal fin y al cabo el arte tiene un poco de ese impulso natural‚ÄĒ, pero mejor que se sustente en un pensamiento y una estrategia. Hablamos de una organizaci√≥n de conceptos y filosof√≠as de vida que concomitan para dialogar, que se juntan para hacer crecer al ser humano.

Varias series televisivas y coberturas periodísticas han probado el talento del joven realizador Dayron Chang./ cortesía del entrevistado.

No es solo el artista lo que se elige. También se elige una historia, una leyenda individual, con principios y visiones del mundo que deberán encontrar en la organización vías para crecer, polemizar, revolucionar, aportar a una construcción coral más determinante que es la cultura cubana.

La AHS tiene que ser ese espacio para aprender a escuchar al de al lado, para analizar a Cuba no solo desde mi rinc√≥n vital y cercano, sino para entenderla en su profundidad a trav√©s del otro. Y qu√© suerte es tener un lugar de reuni√≥n, para ver nuestro arte en contexto, para saber que lo que nace en la individualidad, en el encierro de un taller; en un estudio de grabaci√≥n, en el tabloncillo de un teatro, en un parque cualquiera de la isla, adquiere mayor sentido cuando interact√ļa con la realidad que le da vida. Y no es solo el cuadro, la coreograf√≠a danzaria, el nuevo libro, la pel√≠cula, es cada una de esas chispas dispersas hallando su verdadera raz√≥n cuando moviliza, contradice, embellece, cambia y enriquece lo espiritual y lo f√≠sico del entorno local, nacional y universal.

Hay una responsabilidad sobre los hombros de la AHS. Y en ello est√° en juego la herencia de una creaci√≥n art√≠stica y una obra intelectual que nos trasciende y de la que sabremos o no si queremos o somos merecedores de formar parte. Siempre he cre√≠do que todo artista debe ser conocedor de sus ra√≠ces, y a partir de ellas trazarse prop√≥sitos nuevos. La organizaci√≥n debe prepararnos para momentos as√≠, para circunstancias donde hay que tomar decisiones, para opinar en funci√≥n de crecer y no de degradar, para madurar en ideas que nos lleven a concursos como el Caracol con obras y discursos que nutran a la naci√≥n. Y eso no es el logro de un d√≠a. Ese es el camino que deber√° estar sembrando siempre la AHS; para ser esa coordenada en la que quieran encontrarse los j√≥venes que sue√Īan y piensan a Cuba desde su arte, ya sea para continuidad y/o cambio.