Creadores


El Pi√Īa Colada, un festival sin etiquetas (+FOTOS)

Es justamente lo que hace que muchos m√ļsicos encuentren en la cita musical avile√Īa su lugar exacto: la diversidad.

Y es, adem√°s, parte del encanto y las razones por las que la Plaza M√°ximo G√≥mez, el Teatro Principal, el Patio del Artex y cuanto espacio en la ciudad de Ciego de √Āvila acoja un concierto se llene de un p√ļblico tambi√©n diverso.

Incluso, explica los altos índices de audiencia que ha tenido la edición flashback que acaba de suceder a través de las redes sociales, la radio y la televisión debido a la situación epidemiológica que viven el país y el mundo.

En la cita de 2019 David Torrens, que hab√≠a llegado por primera vez hasta aquella provincia cubana para participar en el Festival Pi√Īa Colada, lo explic√≥ a la prensa desde su experiencia personal:

‚ÄúYo hago pop, hago trova, un poco de esto y un poco de lo otro y t√ļ tienes que esperar todo el a√Īo a que te toque tu festival, entonces Arnaldo ha hecho una cosa muy linda y es crear este festival donde junta a todas las m√ļsicas, no es discriminatorio, es todo lo contrario, es para sumar, esto es muy especial. Estoy impresionado de que haya grupos de salsa, de pop, de m√ļsica alternativa, de rock, de todo y que el p√ļblico sea capaz, en una misma ciudad, de escuchar y de disfrutar todos esos g√©neros…‚ÄĚ

¬ŅQu√© artistas han estado en el Pi√Īa Colada? La lista ser√≠a interminable, solo mencionar√© algunos nombres de m√ļsicos y bandas bien conocidos, de esos que con solo pronunciarlos ya nos suenan ciertos ritmos en el o√≠do y usted me dir√° si se le ocurre una etiqueta v√°lida para el Pi√Īa Colada:

Miriela y Aceituna sin hueso (los primeros que ofrecieron su m√ļsica en estas citas), Ivette Cepeda, Polito Ib√°√Īez, Interactivo, Pancho Amat, Bobby Carcass√©s, Maykel Blanco y su Salsa Mayor, Alexander Abreu y Havana D’ Primera, Pedrito Calvo, Bonny y Kelly, Pupy y los que Son Son, Tendencia, Karamba, Ra√ļl Torres, Vania Borges,William Vivanco, Tania Pantoja, Tri√°ngulo Oscuro, Tony √Āvila, David Torrens, Luna Manzanares, Hayla Mar√≠a Mompi√©, Diego Guti√©rrez, C√©sar L√≥pez y Habana Ensemble, Adrian Beraza√≠n, Enrique √Ālvarez y la Charanga Latina, Andy Rubal y su grupo, la Orquesta Rev√©, Alain P√©rez y Waldo Mendoza. Toques de R√≠o, Rumbavila, Hayd√©e Milan√©s, Emilio Vega, Mauricio Figueiral, Alejandro Falc√≥n, Teamglao, Lizzy Proyect o Luis Franco, Buena Fe, Telmary y Habana Sana, David Blanco, Moncada y, por supuesto, Arnaldo y su Talism√°n.

La lista podr√≠a continuar y crecer√≠a con representantes, me atrevo a asegurarlo, de todos los g√©neros, estilos y generaciones de la m√ļsica cubana. Para los m√°s consagrados creadores y tambi√©n para aquellos j√≥venes inquietos en busca de un espacio, se han abierto las puertas del Pi√Īa Colada. Conectado directamente a la Asociaci√≥n Hermanos Sa√≠z, comprometido desde su concepci√≥n con el aprendizaje y el crecimiento, presto a darle play a la m√ļsica, pero tambi√©n a pensarla en su v√≠nculo con la sociedad y, especialmente, con la juventud.

Crecer√≠a, incluso, con teatristas, artesanos, artistas de la pl√°stica, grupos portadores de las m√°s genuinas expresiones de la cultura popular avile√Īa, porque hace mucho dej√≥ de ser un festival para la m√ļsica ‚Äúfusi√≥n‚ÄĚ, o para la m√ļsica alternativa, incluso, excede el universo inmediato de la m√ļsica misma, para dejarla ser tambi√©n en medio de todas las artes, en medio de la vida.

El Pi√Īa Colada es cada vez m√°s un festival para las artes, una aut√©ntica fiesta de la cultura cubana, con la m√ļsica como n√ļcleo y motor, como protagonista, pero tambi√©n como pretexto para festejar ese dominio imprescindible e infinito: la creaci√≥n.


¬°Buen provecho!

Es miércoles y sé que es día de engordar, de llenarme de libras sin cargo de conciencia, de ponerles más peso a mis neuronas y cultura general. Disfrutándolo. Sirviéndome sin miramientos, con cierta gula espiritual, ignorando que ya avanzó la noche y que tan tarde no se recomienda coger un plato en la mano. Pero llegó la hora de El potaje (Cubavisión) y no logro resistirme a una provocación así.

No hay nada m√°s rico que un potaje, ya sea de frijoles negros o colorados, jud√≠as, ch√≠charos, garbanzos o lentejas, si est√° bien hecho, claro est√°. Depende de la pericia del cocinero, de sus ma√Īas para dar el toque final, de los ingredientes, para que sea m√°s que legumbres cocidas en abundante agua y un poco de sal. Que a los cubanos nos gusta espeso, con alguna ¬ęsorpresa¬Ľ que le asegure sustancia y que los granos no sean, como dec√≠a mi abuela, ¬ęcascaruses¬Ľ.

De escoger bien a los invitados estelares (desde los maestros hasta los más noveles e igualmente voces sobresalientes en el panorama musical cubano) se ha encargado un equipo de audaces jóvenes que decidió presentar este nuevo proyecto para nuestro verano televisivo, encabezado por Maytte Jacobo (dirección general), Liliam Pérez (producción general), Dianelis Hernández (conducción y guion), Yentsy Rangel (musicóloga) y Michel Herrera (asesor musical).

Se trata de un programa (son diez en total) que clasifica dentro de la Redacci√≥n de Musicales (como era de esperar al proponer un recorrido por aquellos g√©neros o estilos que han obligado a que el mundo ponga sus ojos y o√≠dos en este archipi√©lago), aunque es, m√°s bien, de corte did√°ctico. Y sin embargo, El potaje apareci√≥ para demostrar que la ense√Īanza no tiene por qu√© estar divorciada del entretenimiento y el goce, sobre todo a medida que han pasado las emisiones y madurado como concepto.

El de este mismo mi√©rcoles, por ejemplo, me dej√≥ con ganas de m√°s. Fue el dedicado a la cancion√≠stica cubana, a ayudarnos a entender c√≥mo en todos estos a√Īos, despu√©s de echar profundas ra√≠ces, ella ha ido llen√°ndonos el pecho de emociones, gracias a int√©rpretes de la altura de Bola de Nieves, Esther Borjas, C√©sar Portillo, Jos√© Antonio M√©ndez, las inolvidables muchachitas de Aida Diestro (Elena, Omara, Moraima y Hayd√©e), Lourdes Torres…, muchas veces acompa√Īados, a guitarra o a piano, por ilustres como Adolfo Guzm√°n…; un recorrido que tuvo como pun-
to culminante a nuestra enorme Marta Valdés, autora de Palabras, pieza antológica que nombró a tan especial programa.

En estos 27 minutos que se fueron volando, se agradecieron las sabias consideraciones y consejos de la Musical√≠sima, Beatriz M√°rquez, y verla cantando Qu√© ser√° ma√Īana o Es soledad, cuando qued√≥ grabada por Ian Padr√≥n en el DVD Espont√°neamente, que a su vez nos regala un momento m√°gico, √ļnico, tan emotivo que hace un nudo en la garganta, como aquel de Este amor que se muere, junto a Juan Formell y Jorge Arag√≥n en el piano.

La musicalísima estuvo de invitada/ Tomada de Juventud Rebelde

Pero en Palabras hubo otros instantes sublimes similares: Ibrahim Ferrer y Omara Portuondo con Robertico Fonseca en Quiz√°s, quiz√°s, quiz√°s; Pablo Milan√©s y Chucho Vald√©s en La felicidad; la misma Marta y Haydee Milan√©s en el Sin ir m√°s lejos que se registr√≥ en el DVD Palabras con la complicidad de fuera de series nombrados: Ern√°n L√≥pez-Nussa, Enrique Pl√°, Jorge Reyes, Roberto Garc√≠a, Yaroldi Abreu y Nam San Fong… Ejemplos extraordinarios de nuestra cancion√≠stica que se mostraron para apoyar los acertados criterios de Annie Garc√©s en su rol de int√©rprete, y de Rodrigo Garc√≠a Ameneiro, devenido ya un magn√≠fico acompa√Īante, quien sabe que el secreto del √©xito en ese rol estriba en no intentar lucirse en lo individual, sino en el trabajo de conjunto, en la complicidad, imprescindibles para comunicar, para llegar al alma.

Uno de los aspectos que m√°s llama la atenci√≥n de El potaje es, definitivamente, la rigurosa labor investigativa, de b√ļsqueda de archivos hist√≥ricos que se desarrolla con el objetivo de que el televidente constate la manera que surgi√≥ un subg√©nero del jazz como el afrocubano, digamos, desde que apareciera una pieza como Tanga, de Mario Bauz√°, y se armara el binomio de Dizzy Gillespie y Chano Pozo hasta nuestros d√≠as, pasando por figuras del calibre de Armando Romeu, Frank Emilio Flynn, Carlos Emilio Morales, Emiliano Salvador, Joaqu√≠n Be-
tancourt y Opus 13, Bobby Carcass√©s, fundador en 1980 del festival Jazz Plaza…, sin olvidar, por supuesto, al ¬ętodos estrellas¬Ľ que aglutin√≥ el maestro Chucho en Irakere, capaces de entregarnos un Bacalao con pan que motiv√≥ otras de las ediciones ya transmitidas y que convoc√≥ al set a un tr√≠o de lujo: el impresionante flautista Orlando Valle ¬ęMaraca¬Ľ y otros dos exponentes de primera l√≠nea en la actualidad: el mencionado Michel Herrera (saxof√≥n) y Adri√°n Est√©vez (piano).

Ten√≠a que ser el B√°rbaro del Ritmo el protagonista de la primera entrega de esta temporada, denominada Bonito y sabroso, que convoc√≥ para abrir a otros dos ¬ęmonstruos¬Ľ, el premio nacional de M√ļsica (al igual que la M√°rquez), Joaqu√≠n Betancourt, y al todoterreno Alain P√©rez, para que disertaran sobre la Jazz Band y c√≥mo el Benny le sacaba lasca a este tipo de ensemble que hizo tan suyo.

Tampoco pod√≠a faltar alguien que contin√ļa siendo escuela: Juan Formell, a quien se le rindi√≥ merecido homenaje en Permiso que lleg√≥ Van Van, donde les toc√≥ lucirse desde la ¬ęteor√≠a¬Ľ a C√©sar ¬ęPupi¬Ľ Pedroso con sus inconfundibles tumbaos, a Samuel Formell, digno heredero de su padre y de Changuito; y a Yadiel Bola√Īos, quien con su bajo asegura la sandunga necesaria en La Tabla.

Verdad que desde el punto de vista de la estructura (en el sentido de encontrar la armaz√≥n que m√°s se presta al medio televisivo), del ritmo, de la eficiencia del montaje (que ya s√≠ es muy notable en el caso de Palabras), Bonito y sabroso y Permiso que lleg√≥ Van Van pudieron haber sido mucho m√°s impactantes. Mas lo que s√≠ resulta innegable son sus valores como justos testimonios, la manera en que muestra lo que somos y a d√≥nde hemos llegado, gracias a que quienes han venido detr√°s siempre han mirado hacia esos grandes referentes nuestros, a aquellos que nos han tra√≠do hasta aqu√≠. Es ese el principal consejo que una y otra vez reiteran los invitados de El potaje: estudiar a los fundadores, a los creadores, a los que plantaron bandera; ver qu√© hicieron, por qu√© han sobrevivido sus nombres, por qu√© a√ļn permanecen vivos sus legados.

Con su pegajosa m√ļsica de presentaci√≥n firmada por Cimafunk y fotograf√≠a de Alejandro Callejas, bastar√≠a con esa ense√Īanza para aplaudir un proyecto como el que nos ocupa, el cual, sin embargo, ha querido ir por m√°s: en el dise√Īo gr√°fico de Adri√°n Beraza√≠n; en la gracia y la soltura con que los protagonistas de las emisiones toman sus instrumentos y demuestran in situ lo que acaban de definir; en algunas de las secciones que lo distinguen como El reto y Los ganadores…

En el primer caso, El reto, los virtuosos convidados al programa ponen la base al tema que lo nombra: Bacalao con pan, por ejemplo, o Palabras, para que desde sus casas los televidentes se embullen y canten, improvisen o hagan sobre esta lo que m√°s les motive, siempre buscando entrar entre los que elegir√° El potaje, cuando env√≠en a trav√©s de las redes sociales sus contribuciones musicales con las cuales se completar√° el tema que ser√° presentado en Los ganadores, en la edici√≥n siguiente. Original manera de conseguir la interacci√≥n con los espectadores y de mover El potaje, para que no se ¬ępegue¬Ľ.

Lo fundamental es el resultado: realmente asombroso. ¡Mira que hay talento en Cuba, caballeros! Claro, tremenda pincha tienen que realizar Michel Herrera como asesor musical, y un diestrísimo y probado editor como Henry Ramírez, para primero montar las pistas y mezclar los sonidos antes de poner las imágenes, pero por esa maravilla que se obtiene, lo afirmo, vale la pena.

En fin, que levante la mano el cocinero al que un potaje no le haya quedado alguna vez aguado y/o desabrido, pero la Asociaci√≥n Hermanos Sa√≠z hizo muy bien en apoyar esta idea, que secund√≥ RTV Comercial. Ah√≠, en el set, se ven a gusto intercambiando, complement√°ndose, sus Maestros de Juventudes, sus miembros que se apoyaron en ella para dar el gran salto y aquellos que ahora mismo sue√Īan con tambi√©n prestigiar con sus obras la cultura cubana. Que me digan goloso, pero ese manjar no me lo pierdo yo.

*Tomado de Juventud Rebelde


Carlos Paz y los instintos end√©micos: «Soy un cantautor que siente lo que dice»

Conoc√≠ la obra de Carlos Paz Mauli (Santa Clara, 1985) a partir de su √°lbum debut, End√©mico, estrenado recientemente en las plataformas digitales, por la Empresa de Grabaciones y Ediciones Musicales (EGREM), como resultado de la Beca de Interpretaci√≥n Ignacio Villa que convoca cada a√Īo la Asociaci√≥n Hermanos Sa√≠z.

Este joven cantautor es graduado del nivel medio de percusi√≥n por la Escuela Vocacional de Arte Olga Alonso y, posteriormente, de Instructor de Arte en la especialidad de M√ļsica. Su obra se mueve en una sinergia creativa que abraza la diversidad. La trova, la m√ļsica tradicional cubana, y otros g√©neros for√°neos como el rock and roll, g√≥spel, blues, funk y el country, son aristas que convergen en el cuerpo de este disco, bordado por los instintos sonoros de sus creadores, en un espacio donde tambi√©n la poes√≠a transita, como es el caso de la musicalizaci√≥n del poema Encuentros, de Carilda Oliver Labra.

Con la colaboraci√≥n de destacados m√ļsicos del contexto nacional y la energ√≠a de los nuevos comienzos, la b√ļsqueda y la reinvenci√≥n de las ra√≠ces, inicia su camino End√©mico, dando fe de que el terreno del arte joven en Cuba conserva su vitalidad, y la m√ļsica, m√°s que una expresi√≥n creativa, es un viaje, en el que nunca estamos solos.

cortesía del entrevistado

La m√ļsica, m√°s que una pasi√≥n, es una especie de sensibilidad que traemos al nacer, casi por instinto. ¬ŅC√≥mo fue ese encuentro con lo sonoro? ¬ŅCu√°ndo supiste que era el camino que quer√≠as emprender?

Resulta interesante. Mi madre me dice que yo no pod√≠a escuchar la radio, apenas sonaba alg√ļn tema dice que comenzaba a bailar en la cuna, as√≠ que la m√ļsica al parecer ven√≠a incluida en el paquete (sonrisas). En Manaca Iznaga, Trinidad, donde crec√≠, creo que all√≠ conscientemente fue que entend√≠ que la m√ļsica era lo m√≠o. A ra√≠z de una fuerte influencia del movimiento de artistas aficionados que emerg√≠a en mi entorno, pude presenciar desde ni√Īo varias fiestas populares de grupos aficionados, m√ļsicos emp√≠ricos, sin formaci√≥n acad√©mica, pero con una bomba y unas espuelas que te hac√≠an bailar y escuchar m√ļsica toda la noche (risas).

Es típico de mi zona las parrandas campesinas, las tonadas, el punto libre, el punto de limones y el punto espirituano, el son tradicional y la controversia poética que se desarrolla entre dos o más personas de manera espontánea, es algo increíble. La percusión fue la manera más rápida de canalizar mi sentir, mi mundo interior, o de expresarme, ya que era muy divertido desde entonces crear y reproducir ritmos. Fue así que inició todo.

Eres graduado de la Escuela Vocacional de Arte Olga Alonso de Santa Clara, en la especialidad de percusi√≥n, c√≥mo recuerdas esa etapa. H√°blanos del proceso de formaci√≥n de un percusionista en el nivel medio de ense√Īanza art√≠stica en Cuba.

En la EVA Olga Alonso tuve el privilegio de recibir clases de talentosos maestros. A pesar de la dura situaci√≥n de los a√Īos 90, siempre me esforc√© por obtener todo el conocimiento posible del claustro de profesores de esa gran instituci√≥n. La percusi√≥n me ha servido de base para la vida musical, para hacer arreglos, componer, armonizar. Tambi√©n la guitarra atrapaba mi atenci√≥n desde la Primaria, pero en ese entonces no le dediqu√© todo el tiempo que merec√≠a ese maravilloso instrumento.

¬ŅCu√°les son esos referentes musicales que han marcado tu creaci√≥n?

Mis referentes en la m√ļsica son varios porque soy bien ecl√©ctico. De Cuba me gusta mucho casi toda su m√ļsica, es muy rica en ritmos y letras. Entre mis referentes nacionales est√°n Sindo Garay, Matamoros, El Guayabero, Benny Mor√©, Ernesto Lecuona, Bola De Nieve, La Orquesta Arag√≥n, Los Van Van, Isaac Delgado, Frank Delgado, Gerardo Alfonso, Carlos Varela, Interactivo, Leonardo Garc√≠a, D√ļo Cofrad√≠a, Alain P√©rez, Gema y Pavel, Habana Abierta.¬†

De los extranjeros, Juan Luis Guerra, Joaqu√≠n Sabina, Pedro Guerra, Fito P√°ez, Camar√≥n de la Isla, Concha Buika, Esperanza Spalding, Diana Krall, Ray Charles, Stevie Wonder, Michael Jackson, Dj AVAN, Sting, Ces√°ria √Čvora, Salif Keita, Richard Bona, Robben Ford y Jimi Hendrix.

cortesía del entrevistado

Antes de trasladarte para La Habana formabas parte del Cuarteto Isla, un proyecto en el que te desempe√Īabas como director, compositor, arreglista, guitarrista y vocalista. ¬ŅCu√°nto aport√≥ esa versatilidad a tu madurez musical?

El cuarteto Isla fue una gran oportunidad profesional. Experiment√© y llev√© a la realidad todo lo que me sonaba en la cabeza musicalmente hablando, gracias a la ayuda y entrega de sus integrantes Yadira Soto Arias (voz l√≠der y bong√≥s), Javier Sariol Medinilla (voz, tres, requinto) Michel Zada (voz y contrabajo). All√≠ complementamos un sonido t√≠pico, ya que mezclamos la sonoridad de la m√ļsica tradicional de tr√≠os y cuartetos con la trova, el blues, el swing, la canci√≥n moderna y el trabajo de cuatro voces, o sea los cuatros cant√°bamos, pero en diferentes estilos. Era una agradable locura sonora (risas).

Este trabajo me dio confianza e impuls√≥ a seguir creando y experimentando con la m√ļsica, combinarla, mantenerla siempre viva. Tambi√©n fue un entrenamiento fuerte para hacer m√ļsica en vivo, pues diariamente hac√≠amos dos breves conciertos de una hora y media con p√ļblico diferente cada vez.¬†

Siempre en mis sue√Īos y proyectos coqueteaba con la idea de vivir en una ciudad que tuviera m√°s oportunidades para la creaci√≥n y la m√ļsica. La Habana fue mi siguiente lugar para vivir, luego que, en 2015, despu√©s de una gira por Estados Unidos, cada cual se lanz√≥ a forjar su carrera por independiente.

¬ŅQu√© tem√°ticas y g√©neros abordas en tu creaci√≥n?

Soy un cantautor que siente lo que dice y dice lo que siente. Estoy muy conectado con el pueblo donde crec√≠, Manaca Iznaga. Estoy atado al campo, la naturaleza, la paz, pero me apasiona escribir de todo: cr√≥nicas sociales, historias de ficci√≥n, de amor, poes√≠a libre y, sobre todo, no me gusta repetirme en la siguiente canci√≥n que escribir√©. Me gusta investigar, conocer sobre culturas, m√ļsica y costumbres diferentes, eso me ayuda a mantenerme motivado y tener siempre material nuevo para crear.

Actualmente diriges la agrupación Carlos Paz y Mestizo. Coméntanos un poco sobre este proyecto.

Soy graduado de la Escuela de Instructores de Arte de la primera graduaci√≥n en Sancti Sp√≠ritus, y por esa etapa que reci√©n llego a La Habana me reconecto con unos de los viejos amigos de la escuela, Pedro Lezcano, excelente guitarrista. Le habl√© de mis canciones y las ganas de armar algo en serio. √Čl me dijo que conoc√≠a algunos m√ļsicos, y as√≠ empezamos a llamar a amigos que le gustara la ‚Äúpincha‚ÄĚ. Algunos se quedaban y otros segu√≠an de largo, t√ļ sabes c√≥mo es eso (risas). As√≠ fueron llegando y qued√°ndose hasta hoy m√ļsicos como Roger Rizo (piano, jazzista), Ernesto S√°nchez (bajista), Ra√ļl Rizo (percusionista), Florana Padilla Gonz√°lez (voz) y Pedro Gonz√°lez (guitarrista); estos dos √ļltimos hab√≠an estudiado conmigo, en la misma aula de M√ļsica 3.

Mestizo es una mezcla, una fusión natural cuando sonamos. Confluyen naturalmente jazz, flamenco, rumba, canción, blues y por ahí para allá (risas). Pienso que su concepto sonoro se creó de manera autónoma, a golpe de amistad, gustos musicales y los deseos de tocar lo que sentíamos, usando mis canciones como base.

cortesía del entrevistado

En 2016 resultaste ganador de la Beca Ignacio Villa, que otorga la Asociación Hermanos Saíz, y con el apoyo de la misma grabaste tu primer fonograma, Endémico, con la Egrem, en el que se recogen composiciones que actualmente se difunden dentro y fuera de Cuba. Háblanos un poco sobre este disco. 

Este disco ha sido resultado de la Beca de Ignacio Villa en 2016, una de tantas oportunidades que ofrece dicha institución de manera gratuita para los jóvenes artistas de Cuba. En el desarrollo cultural de nuestro país, la AHS, juega un papel fundamental en reconocer, apoyar y difundir el quehacer de jóvenes artistas, entre ellos algunos que, como yo, vienen de lugares muy distantes y poco conocidos, pero que nunca han dejado de crear y defender el arte sincero, como bandera e identidad de nuestra cubanía.

End√©mico es la declaraci√≥n de la diversidad musical y social que me alimenta desde ni√Īo. Yo me nutro constantemente de la m√ļsica tradicional nuestra y creo que el endemismo de este √°lbum viene de la ra√≠z de mis influencias cubanas. En el disco puedes encontrar g√©neros como el son, el bolero, la rumba‚Ķ pero que se fortalecen y se complejizan en combinaci√≥n con el rock and roll, el g√≥spel, el rap o el guaguanc√≥, con tem√°ticas de mi realidad, que es la de muchos de mi generaci√≥n. La m√ļsica tradicional y la trova perviven como fuente nutricia en m√≠, pero no dejo de escuchar, estudiar y aprender de otros g√©neros for√°neos como el blues, el funk y el country. Las 10 canciones no tienen nada que ver una con la otra por decirlo de alg√ļn modo. En ellas pude plasmar y hablar de mis puntos de vistas como ser social, mis amores, mis frustraciones, sobre la emigraci√≥n de generaciones de cubanos, la melancol√≠a, la fe en el ma√Īana, la historia.

cortesía del entrevistado

Estas canciones son hermanas, pero con voz propia cada una. No se parecen ni est√°n conectadas entre s√≠, aparentemente. Fue uno de los objetivos de la producci√≥n; no quer√≠amos condenar un disco entero a una sonoridad espec√≠fica, cuando cada una en s√≠ es una historia, un mundo, un universo independiente del otro. Los temas son de mi autor√≠a excepto ‚ÄúEnd√©mico‚ÄĚ, labor que comparto con Wilfredo Pomares, y ‚ÄúEncuentros‚ÄĚ, musicalizado a partir de un texto de Carilda Oliver Labra. La producci√≥n musical estuvo a cargo del maestro Justo Rafael Aboy Gonz√°lez, quien hizo un trabajo magn√≠fico con las canciones, la orquestaci√≥n y la direcci√≥n musical en el estudio.

Para m√≠, unas de las bendiciones de este proceso es la muestra de amistad, colaboraci√≥n y presencia de varios de los m√°s prestigiosos instrumentistas cubanos que hacen de End√©mico un √°lbum con denominaci√≥n de origen. Firman la n√≥mina, entre muchos otros, Gast√≥n Joya (contrabajo), Ruly Herrera (drums), Oliver Vald√©s (drums), Lino Lores (tres), Nam Sang Fong (guitarras el√©ctricas y ac√ļsticas), Andy Rubal (piano y teclados), Eduardo Ramos (timbal), Eduardo Sandoval (tromb√≥n), Alejandro Mart√≠nez (chelo), William Roblejo (viol√≠n), Emir Santa Cruz y Jamil Schery (saxofones), Alejandro Gonz√°lez y Tonatiut Isidr√≥n (trompetas), Josu√© Borges (flauta), entre muchos otros. Adem√°s de las figuras mencionadas, participan tambi√©n con car√°cter de invitados: Alain P√©rez en el tema ¬ęCanciones¬Ľ, David Torrens en ¬ęArena y mar¬Ľ, Etian Brebaje Man en ¬ęEnd√©mico¬Ľ, el tr√≠o Los Embajadores en ¬ęTe espero¬Ľ, y Sady Cruz como voz solista en ¬ę√Āmame¬Ľ.

portada del disco endémico

La producci√≥n musical de Justo Rafael Aboy (quien, adem√°s, hace el bajo el√©ctrico en todos los temas). Destacan tambi√©n en los coros Florana Padilla, Yara Castle y Ariel Roig (los dos √ļltimos, responsables de las deleitosas voces del g√≥spel en el tema ¬ęFilosof√≠a de Juan¬Ľ); la grabaci√≥n de Marvin Mustelier; la mezcla y masterizaci√≥n del binomio Daelsis Pena y Jos√© Ra√ļl Varona; en la fotograf√≠a participaron amigos como Iv√°n Soka, Iv√°n Botello Alejandro Askuy, Alexei Hern√°ndez y V√≠ctor Manuel Echenagus√≠a; y el dise√Īo de Emilio Garc√≠a y Leidy Conde.

Tengo que agradecer a las instituciones que me han apoyado en este momento importante de mi carrera. A la disquera Egrem, que me abri√≥ la puerta de su estudio y me ayuda en la actualidad con la promoci√≥n nacional e internacional del √°lbum. Desde all√≠ siempre estuvieron y siguen apoy√°ndome Mario √Āngel Escalona Serrano, Gretel Garlobo, Yamilet Pro Le√≥n y Natalie M√©ndez.

cortesía del entrevistado

Isla, Mestizo, End√©mico‚Ķ pareciese que en tu creaci√≥n hay una b√ļsqueda constante hacia la ra√≠z. En el plano creativo, qu√© define a Carlos Paz.

De eso se trata. A mi humilde entender, creo que del retorno a explorar e investigar a quienes nos acontecieron, uno como creador va aprendiendo de los que armaron la base de lo que somos, pero, sobre todo, ese proceso te da la cobertura de entender, crecer, y de no repetirte. En la creación trato de ser una especie de fotógrafo, pero con mi propio lente musical.

¬ŅQu√© experiencias art√≠sticas te gustar√≠a experimentar en un futuro?

Pretendo insertar nuestro proyecto en cuanto festival, convocatoria musical y eventos surja, dentro o fuera del pa√≠s. Creo que es la manera m√°s r√°pida y saludable de madurar como grupo. Bueno y, sinceramente, te confieso que ya tengo canciones escritas para hacer otro disco, pero por el momento vamos a trabajar fuerte en la sonoridad del grupo, afianzarnos y promocionar End√©mico que trae de todo para el disfrute de un p√ļblico bien variado.

Es primordial destacar el apoyo de mis padres, Ada Belkis Menas Ag√ľero y Nelson Medina Lorente, y mi hermano Heriberto Urbein Socarr√°s, su sacrificio y amor depositados en m√≠ fueron cruciales para ser qui√©n soy. Ellos son mi ejemplo a seguir. Agradecer a Dios por la oportunidad que me da cada d√≠a de hacer m√ļsica y de contar con la presencia de mi esposa Tanja, y mis hijas Alicia y Monce.

cortesía del entrevistado

Malena Salazar: «Me conformo con ser parte de los sue√Īos» (+Fotos, video y tuit)

Desde peque√Īa se inventa mundos y fantas√≠as que enriquecen su vida. Adoraba visitar al abuelo en su taller, donde lo ve√≠a desarmar radios, televisores, medir transistores, soldar‚Ķ y escuchaba sus explicaciones sobre c√≥mo funcionaban los equipos. √Čl, lector voraz, siempre se ocupaba de que la ni√Īa tuviera alg√ļn libro.
 
Poco a poco, la infante desarrolló la pasión por la literatura y la tecnología. Hoy es técnica en Informática, autora de varias obras literarias, y ganadora de algunos de los más importantes concursos para escritores en Cuba.
 
No le gusta hablar sobre su vida privada, ni siquiera la comida preferida, pero cuando escribe todo cambia. ‚ÄúNo soy Malena. No soy nada y, a la vez, lo soy todo.‚ÄĚ, dice quien tiene entre sus reconocimientos el Premio David de la UNEAC, en la categor√≠a de novela de ciencia-ficci√≥n (2015), el Calendario de la Asociaci√≥n Hermanos Sa√≠z (2017) y el Oscar Hurtado (2018).
 
Graduada del Centro Nacional de Formaci√≥n Literaria Onelio Jorge Cardoso, recuerda con agrado sus primeros a√Īos, cuando se entreten√≠a con los juegos tradicionales y gracias a su imaginaci√≥n disfrutaba sin salir de casa.
 
Al comenzar a leer abri√≥ una puerta nueva. ‚ÄúConoc√≠ autores que creaban historias maravillosas; las beb√≠a, las so√Īaba, las viv√≠a‚Ķ Sent√≠ que tambi√©n ten√≠a otras para contar, as√≠ que comenc√© a fabular desde una edad temprana‚ÄĚ, dice quien actualmente se desempe√Īa como t√©cnica en Inform√°tica, y cursa la Licenciatura en Derecho en la Universidad de La Habana.
 
Para ella la Literatura y la Inform√°tica est√°n conectadas de una manera especial, por eso no extra√Īa que comenzara a escribir fantas√≠a y ciencia ficci√≥n con historias relacionadas precisamente con la tecnolog√≠a.
 
Otros de sus galardones son la beca de creación La Noche (2019), que concede la AHS, el premio de novela HYDRA, La Edad de Oro (2019), el Luis Rogelio Nogueras (2019) y el Regino E. Boti (2020).
 
Para ella tiene un significado singular el que lo inici√≥ todo: el David de ciencia ficci√≥n, su opera prima, por la obra Nade. ‚ÄúAntes, pasaba sin penas ni glorias por los concursos, luego llegaron las menciones, a veces a cuentagotas, en otras ocasiones a chorros. Cuando me sent√≠a algo desesperanzada, me recordaba que nada se logra de la noche a la ma√Īana y continuaba intent√°ndolo con los concursos, hasta que el David me sorprendi√≥.
 
  • ‚ÄúActualmente, siento que he crecido como escritora y mi literatura ha cambiado, pero pienso que ese primer libro, aunque no sea una obra maestra, siempre va a ocupar un lugar especial en mi lista personal de logros‚ÄĚ, asegura esta joven con brillo especial en los ojos.
Agrega que para ella lo más importante en cuestiones literarias es el lector. Que su obra lo marque de alguna forma. Que lo haga disfrutar, reflexionar, que lo impulse y se adentre en él para dejar una huella, un recuerdo.
 

‚ÄĒ¬ŅC√≥mo logras construir seres tan diferentes a ti o es que no lo son tanto?

 
‚ÄĒNo s√© si otros escritores tengan el mismo sentir, pero cuando me siento a escribir, ya no soy yo. Me debo a la creaci√≥n, a la historia que he comenzado a tejer. Dejo que los personajes nazcan como deseen ser, dejo que el argumento me gu√≠e desde la primera palabra hasta la √ļltima.
 
Por supuesto, el escritor deja su impronta en sus textos. A veces cuando se leen varios libros de uno mismo se suele encontrar una línea, una temática que se repite, pero abordada desde diferentes visiones. Y es que nos valemos de nuestros conocimientos, experiencias de vida, interacciones, análisis, investigaciones, entorno…, para crear. El escritor juega con estos elementos y los transforma para obtener verosimilitud, variabilidad, incluso dentro de los escenarios más agrestes.
 

‚ÄĒ¬ŅQu√© podr√°n encontrar los lectores en el libro Secretos en lo alto de ciudad Ventosa, ganador del premio Regino Boti (2020)?

 
‚ÄĒEsa novela para infantes trata acerca del maltrato animal a nivel corporativo, la manipulaci√≥n de las industrias hacia sus trabajadores y la explotaci√≥n infantil, desarrollado con reminiscencias steampunk (tecnolog√≠a a vapor) y clockpunk (tecnolog√≠a de relojer√≠a). El verdadero reto, en mi criterio, consisti√≥ en colocar a ni√Īos valientes como Nina, Dano, y la perrita Lol√≥, en un escenario tan complejo.
 
Malena Salazar con el reconocimiento por su premio la Edad de Oro.
 

‚ÄĒ¬ŅQu√© nos puedes adelantar sobre La otra casa, por la cual obtuviste la beca La Noche (2019)?

 
‚ÄĒEs una novela de ciencia ficci√≥n fant√°stica, una idea que desde alg√ļn tiempo quer√≠a desarrollar. Aqu√≠ se aborda la inclusi√≥n, la amistad, la solidaridad, la tolerancia y la aceptaci√≥n de diferencias. Uno de los ejes de la novela es la necesidad de la familia, sin importar c√≥mo est√© conformada y fuera de los roles cl√°sicos, como formadora primigenia de los ni√Īos y ni√Īas, los miedos e inquietudes de quienes han perdido el apoyo familiar y la sensibilizaci√≥n hacia las dificultades ajenas.
 

‚ÄĒ¬ŅTodav√≠a te sorprendes cuando lees‚Ķ?

 
‚ÄĒCuando leo siempre encuentro algo que me sorprende y me dice que, si algo tiene la capacidad de evolucionar es la literatura. Personalmente me considero en constante aprendizaje e intento leer la mayor cantidad de libros de diferentes g√©neros y tem√°ticas. Sirve para enriquecerse uno mismo y, a la vez, aprender c√≥mo se est√° conduciendo el panorama literario en el pa√≠s y el extranjero.
 
‚ÄúA veces es inevitable terminar influenciados por un autor al que admiramos, pero en alg√ļn momento surge la necesidad de encontrar voces propias y formas diferentes de contar las historias‚ÄĚ.
 
Malena aprovechó la etapa de aislamiento para crear.
 

‚ÄĒ¬ŅQu√© tal la etapa de aislamiento en casa, como consecuencia de la COVID-19‚Ķ?

 
‚ÄĒEs dif√≠cil lograr concentraci√≥n en una situaci√≥n como la que vivimos y que ha sacudido al mundo. Surgen preocupaciones que antes no exist√≠an y resulta complicado lidiar con ellas, adaptarse y encontrar soluciones alternativas. Pero fuera de esto, he intentado mantenerme activa en materia literaria. La novela ganadora del Regino E. Boti 2020 naci√≥ durante esta etapa de aislamiento.
 

‚ÄĒ¬ŅQu√© signific√≥ para ti pasar el curso de t√©cnicas narrativas en el centro Onelio Jorge Cardoso?

 
‚ÄĒUn vuelco absoluto a mi vida literaria. Cuando entr√© al Onelio y recib√≠ las primeras clases, entend√≠ que todo lo que cre√≠a saber sobre literatura no era correcto. Cuando termin√© el curso pas√© cerca de un a√Īo sin escribir, porque necesit√© incorporar, poco a poco, todo lo aprendido. Comprend√≠ lo que tanto repet√≠an los profesores (el gran Heras Le√≥n, Sergito Cevedo, Ra√ļl Aguiar) acerca de la importancia de leer, de analizar cada texto, desmenuzarlo, extraer las herramientas y adaptarlas a mi forma de escribir, en orden de construirme un estilo propio.
 
Ese curso es favorable para los escritores que comienzan. Les brinda una serie de reglas, lecturas para analizar, y herramientas imprescindibles.
 

‚ÄĒ¬ŅQu√© importancia le concedes a la Asociaci√≥n Hermanos Sa√≠z como aglutinadora e impulsora de sue√Īos de j√≥venes escritores y creadores en general?

 
‚ÄĒLa AHS brinda la oportunidad de conocer artistas j√≥venes y talentosos, e interactuar con ellos en eventos a lo largo y ancho del pa√≠s. Aplaudo la forma en que la Asociaci√≥n se preocupa por mantenernos activos, y las oportunidades que brinda con sus becas, premios y actividades. Hace un esfuerzo realmente grande en materia de promoci√≥n en todos los medios. Es uno de los pilares de apoyo que tanto necesitamos para avanzar.
 

‚ÄĒ¬ŅPrincipales sue√Īos en el mundo creativo?

 
Dejar huella en los lectores. Que puedan disfrutar mis textos. Que los puedan hacer suyos. Que, de alguna forma, conformen un bloque dentro de su edificaci√≥n. No pretendo estar en la cima; me conformo con ser parte de sus sue√Īos.

Escena #6: Bonsái (galería de fotos + videos)

  • ¬ŅC√≥mo fluir con un arte vivo?

  • ¬ŅSoy un artista o un coordinador de dispositivos esc√©nicos?

Todos los d√≠as alguien nos cultiva. Reducen nuestro tama√Īo mediante t√©cnicas como el trasplante, la poda, el alambrado, el pinzado, la palabra, la costumbre, el error. Moldean nuestras formas para crear un estilo que nos recuerde una escena de la entendida naturaleza.

Cada uno de nosotros es la representaci√≥n de ‚Äúlo divino‚ÄĚ y ‚Äúlo humano‚ÄĚ. Los cultivadores experimentan al intentar transmitir las caracter√≠sticas de un individuo desarrollado en la naturaleza, a uno peque√Īo cultivado en macetas. Lo que nuestros cultivadores desconocen es que, si nos plantan adecuadamente, sobrevivir√≠amos el mismo tiempo para el que fuimos biol√≥gicamente dise√Īados. Pero, si se hace de forma incorrecta, lo menos doloroso ser√° vivir como como plantas empeque√Īecidas.

Todos los días alguien ya cultivado se incorpora a la tarea de sembrar bonsáis.

foto: Belice Blanco

Lo aprendido durante el proceso de la obra El Plan B es seguir el Plan A, nos hizo establecer una b√ļsqueda m√°s radical a trav√©s de nuestro lenguaje. Una exploraci√≥n de los distintos sistemas simb√≥licos que podr√≠a generar el cuerpo sin parafernalias ni atrezo. El cuerpo como eje pol√≠tico de nuestra investigaci√≥n esc√©nica. El cuerpo como hallazgo sensorial.

El Plan B‚Ķ nos plate√≥ varios caminos para posibles espect√°culos, de ellos Bons√°i result√≥ seleccionado por ser una tesis que daba continuidad a nuestras b√ļsquedas. Sab√≠amos que el performance invadir√≠a el dise√Īo total de la obra y nos dejamos llevar. Lo que parec√≠a ser un espect√°culo para hablar de la violencia y sus consonancias como experiencia grupal, termin√≥ en un concepto amplio, interdisciplinario y definitorio en la est√©tica de LA CAJA NEGRA.

Pensamos en el proceso de mutilación que sufren algunas plantas para convertirse en un bonsái. Una obra de arte-espejo frente al auditorio. Un resultado del consumo, la tradición y el ocio. Crear bonsáis en el siglo XXI es una práctica alejada de las costumbres milenarias de los asiáticos pero el resultado es el mismo: el cuerpo amputado de un ser vivo.

  • ¬ŅSer√° este un proceso inherente a la bot√°nica?

  • ¬ŅD√≥nde radica la belleza del proceso?

  • ¬ŅPuede el cultivador ser un bons√°i?

  • ¬ŅPuede controlar su existencia tanto como controla la existencia de sus plantas?

  • ¬ŅNo ser√° una acci√≥n en cadena?

  • foto Frank Lahera

En ese ejercicio, en el cual un bons√°i no puede liberarse de su suerte, subyace el recorrido contempor√°neo de nuestros sistemas sociales. Nuestra existencia es condicionada por el absurdo de la existencia del otro. As√≠ los l√≠mites imponen el ritmo cortado de ‚Äúlo posible‚ÄĚ, ‚Äúlo probable‚ÄĚ, ‚Äúlo √©pico‚ÄĚ, ‚Äúlo constructivo‚ÄĚ, o sea: EL EMBARGO. La fuerza de la mente contra la resistencia del cuerpo, el ruido de la acci√≥n contra la voluntad del obrante.

Foto Belice Blanco

Nada escapa a la naturaleza del bons√°i dentro de nuestro sistema conductual. Dinamitar esa parquedad supone un riesgo poco atractivo, para quienes desde su zona de confort han elegido el enanismo como un fin glorioso.

  • ¬ŅC√≥mo atomizar la inmovilidad?
  • ¬ŅC√≥mo desarraigar y desgajar al individuo que descansa conforme en una maceta?
  • ¬ŅC√≥mo subvierto el comportamiento colectivo?
  • ¬ŅC√≥mo ser aut√≥nomo?

Repensar como somos cultivados y sacarlo a la luz termin√≥ siendo nuestro prop√≥sito esc√©nico. Quer√≠amos crear un espejo donde cada cual pueda percibir qu√© tan peque√Īo le han obligado a ser. La idea era dejar macetas vac√≠as y a individuos sin macetas, enajenarlos de la costumbre del sembrado y la unilateral forma de ganarse el aire. Reencontrarlos con la imperfecci√≥n de su naturaleza para que puedan juzgar su mortalidad y su poder.

Cartel de la obra. Dise√Īo Rub√©n Aja Gar√≠

Bonsái fue estrenada el 19 de enero de 2018 en el patio del Centro Provincial de Cultura Comunitaria de Santiago de Cuba (CPCC). La obra es una mezcla de imágenes que transitan entre lo surrealista y lo absurdo. Una pantalla gigante al fondo del escenario mantiene el diálogo con todos los elementos. El audiovisual y las voces en off mueven la dramaturgia espectacular para dotar de ritmo, atmósfera y resignificar los contenidos a la vista del espectador.

El montaje puede entenderse como un tratado contra el ego y al mismo tiempo, como una revista sobre la convivencia, la aceptación y la comunicación sensorial.

Los actores permanecen todo el tiempo (una hora) con un overol azul de trabajo, unas botas y un cubo en la cabeza. No hablan, no escuchan, no ven, pero act√ļan con normalidad, como si eso no representara una barrera para existir y manifestarse ante la vida. Tales limitantes hacen dif√≠cil el trabajo del actor pero el p√ļblico no lo advierte. El espectador cree en un principio que es un truco, luego que en alg√ļn momento se quitaran el cubo de la cabeza. Finalmente no sucede nada esperado, el actor no existe, es una idea fuera de los m√°rgenes de esta representaci√≥n.

  • ¬ŅPuede el teatro ser tan perturbador?
Foto Frank Lahera

El eje para el entendimiento de los cinco actores sobre el escenario es el cuerpo. El cuerpo posee los registros aliados a lo sensible, la memoria, la individualidad y colectividad del espacio p√ļblico, la relaci√≥n con los elementos de la naturaleza y las normas sociales, la conducta, las pr√°cticas pol√≠ticas y la experiencia como argumento de vida. El cuerpo contiene no solo la biograf√≠a personal del individuo, sino tambi√©n parte de la biograf√≠a colectiva.

La obra es mostrada al espectador a través de seis capítulos donde se conjuga lo onírico y lo real.

Capítulo #1 EL CULTIVADOR

Capítulo #2 LA SIEMBRA

Capítulo #3 LA PODA

Capítulo #4 EL TRANSPLANTE

Cap√≠tulo #5 EL JARD√ćN

Capítulo #6 EL PROYECTO

Foto Belice Blanco

A través de estos capítulos se aprecia el cultivo del bonsái. Un proceso cíclico para subvertir el discurso de un cuerpo sentenciado. La mutilación en los individuos escenificados se obtiene en gran parte a través de elementos a fines con su biografía familiar. Objetos ordinarios pero propios del actor, aditamentos que conforman imágenes/ideas/conceptos identitarios que el cultivador desea para invalidar sus conciencias.

  • ¬ŅQui√©n es el cultivador?
  • ¬ŅEs una obra hecha por actores?¬†¬†

La obra es interpretada por individuos que no conoceremos jamás. Personas sin rostros, con no más identidad que la ofrecida por la acción, nunca sabremos el sexo, color, ni nombre real, porque no hará falta. Sus cuerpos son una imagen colectiva y genérica.

Era necesario aislar a los actuantes de su ego. De sus deseos por mostrarse y exhibir sus cualidades en la escena. Apartarlos de la manera ingeniosa con la que construyen un personaje. Este es un espectáculo para mostrar el compromiso del artista, su postura ante el cambio que propone y ante la duda que engendra. 

Foto Cortesía del Grupo
  • ¬ŅSoy un bons√°i?
  • ¬ŅPuedo no serlo?
  • ¬ŅPuedo hacer que otros renuncien a la esencia del bons√°i?
  • ¬ŅCu√°nto habr√° de pol√≠tico y art√≠stico en m√≠ accionar?
  • ¬ŅCu√°nta informaci√≥n contiene un cuerpo?

La enajenación del individuo define su conducta social/personal y su participación política. Nuestro trabajo busca crear un camino al auto-reconocimiento. En un contexto donde el bonsái representa al individuo como resultado de los moldes sociales, la escena muta como un cuestionario ineludible para la platea. El individuo que es un bonsái también es un cultivador de bonsáis, es responsable por multiplicarse.

  • ¬ŅC√≥mo introducir un punto de quiebre?
Foto Frank Lahera

El escenario está repleto de cubos, se utiliza la reiteración de objetos como componente estético, algo que ya habíamos explorado en El Deseo (otro panfleto escénico) con cajas de cartón. La escena empieza limpia, organizada y a medida que transcurre la obra, se ve como todo se vuelve caótico. Los elementos de la puesta yacen sobre el escenario por alguna razón: primero crear el jardín, luego hacer del jardín el gran proyecto.

Bons√°i es una obra dif√≠cil. Si las puestas anteriores del grupo hacen dudar al espectador sobre las nociones de teatro y teatralidad, en esta obra el espectador se paraliza. El p√ļblico hace malabares con los conceptos y principios preestablecidos que utiliza para ejercer la interpretaci√≥n y se adentra en un universo sin fronteras. Un lugar donde la idea y la forma est√°n subvertidas, hechas pedazos sobre las tablas. Un lugar donde los cuerpos pol√≠ticos/simb√≥licos nos condenan a practicar la libertad y la diversidad de criterios. ¬†

Foto Belice Blanco

La obra se presentó en Las Romerías de Mayo, Holguín 2018; Puente Sur, Mayabeque 2018; Máscara de Caoba, Santiago de Cuba 2018; Desconectado a 969, Santiago de Cuba 2018 y 2019.

El elenco ha sido integrado por Maibel del Rio Salazar, Adolfo Guzm√°n Pacheco, Erasmo Leonard Gri√Ī√°n Labadi√©, Jos√© Alfredo Pe√Īa Ortiz, Yanisleidys Labor√≠ Cuevas, Lisandra Hechavarr√≠a Hurtado y Ricell Rivero Rivera.¬†

Frank Lahera (intervenci√≥n p√ļblica en Mayabeque Festival Puente Sur)

Foto Frank Lahera (intervenci√≥n p√ļblica en Mayabeque Festival Puente Sur)

Bons√°i es un producto art√≠stico que ha mutado desde sus inicios hacia otras manifestaciones. La construcci√≥n del espect√°culo a partir de c√≥digos proveniente del audiovisual y las artes visuales han permitido que la obra asuma dis√≠miles modos de representaci√≥n. Todo el proceso nos permiti√≥ colaborar con creadores que ven en el grupo un espacio de di√°logo y proyecci√≥n de sus propias obras. All√≠ quedan video-artes, videos performance, intervenciones p√ļblicas, performance y lo que tal vez sea el movimiento m√°s arriesgado de esta saga: una pel√≠cula.

Cartel de Bons√°i La pel√≠cula dise√Īo Frank Lahera

La pel√≠cula es una extensi√≥n de la investigaci√≥n del grupo. Una b√ļsqueda que inicia con esta experiencia y en la cual trat√© de hacer part√≠cipe a todos los implicados por igual. Un d√≠a llam√© a los actores y les di pautas espec√≠ficas para comprender y realizar el proyecto. Quer√≠a otra visualidad y lectura del texto tanto en el plano escritural como espectacular. Las orientaciones le permiti√≥ al elenco conectar la investigaci√≥n hecha para la puesta en escena y readaptarlas a nuevas circunstancias. Ellos escogieron los √°ngulos fotogr√°ficos, las locaciones, el sonido ambiente, las acciones f√≠sicas y se registraron en una documentaci√≥n como si fueran individuos en una probeta. La idea era mantener lo experimental no solo desde el resultado sino tambi√©n desde el proceso. La documentaci√≥n de la vida real de cuatro actores durante una semana en cuarentena se convirti√≥ en una pel√≠cula que extiende las ideas del espect√°culo esc√©nico.

Bons√°i es un proceso art√≠stico infinito/inagotable. Hay quienes creen que la ciudad de Santiago de Cuba no estaba preparada para su consumo. Pero acercar las nuevas narrativas y est√©ticas al p√ļblico de nuestra urbe, forma parte de los fundamentos del Grupo de Experimentaci√≥n Esc√©nica LA CAJA NEGRA.¬†¬† ¬†

Entonces la pregunta: ¬ŅHago obras?

Todos los días alguien sin macetas se incorpora la tarea de liberar bonsáis.

Foto Frank Lahera (intervenci√≥n p√ļblica en Mayabeque Festival Puente Sur)

Preparan próxima edición de la Cruzada de la AHS en Cienfuegos

  • La edici√≥n n√ļmero 12 de la Cruzada Art√≠stico-Literaria de la Asociaci√≥n Hermanos Sa√≠z de Cienfuegos acontecer√° del 27 de julio al 3 de agosto. Esta iniciativa cultural recorrer√° una veintena de asentamientos de El Escambray y el litoral sur de la provincia.

    Por el emblem√°tico Pico San Juan comenzar√° esta cruzada. Un homenaje a los Hermanos Luis y Sergio Sa√≠z ser√° el pretexto para inaugurar un certamen que en 2020 busca una mayor cercan√≠a con los pobladores de nuestras zonas monta√Īosas.

    Frank P√©rez Aguayo, presidente de la AHS en la provincia, adelant√≥ que lo importante es lograr un acercamiento real a los campesinos, «que nos reciban en la intimidad de sus hogares y que compartan nuestro ate, porque lo llevamos de todo coraz√≥n.»

    Para esta edici√≥n 12 de la Cruzada se han tomado todas las medidas de protecci√≥n. Los dise√Īadores Reinel y Dianko aportar√°n los nasobucos para el elenco de la brigada.

    «Seremos cuidadosos, por el bien de los artistas y de quienes nos recibir√°n en esas comunidades. La AHS y la Cruzada tienen que ser capaces de adecuarse a la compleja situaci√≥n epidemiol√≥gica que todav√≠a enfrenta nuestro pa√≠s», agreg√≥ P√©rez Aguayo.

    Artistas cienfuegueros, y de la provincia de Villa Clara conformar√°n este colectivo de j√≥venes creadores, encargados de que al macizo monta√Īoso cienfueguero lleguen nuevos libros, canciones, obras de teatro.

  • *Tomado de Perlavisi√≥n

Palabras para abrir caminos

A 59 a√Īos de aquel acto, la Uni√≥n de Escritores y Artistas de Cuba acogi√≥ el panel ¬ęPalabras a los Intelectuales: Defender la Revoluci√≥n es defender la cultura, en el que se debati√≥ acerca de la vigencia de ese discurso, justo cuando tambi√©n se cumple el primer a√Īo del IX Congreso de la Uneac.

La frase m√°s c√©lebre, m√°s citada, discutida y habitualmente sacada de contexto de aquella alocuci√≥n fue ¬ęDentro de la Revoluci√≥n todo, contra de la Revoluci√≥n nada¬Ľ.

El escritor Miguel Barnet explic√≥ su esencia: ¬ęHab√≠a que salvar a la Revoluci√≥n, hab√≠a que defenderla. Salvar la Revoluci√≥n era salvar la cultura¬Ľ.

¬ęMe di cuenta de que se iniciaba un camino diferente¬Ľ, evoc√≥ el tambi√©n presidente de honor de la Uneac, quien afirm√≥ que las Palabras a los Intelectuales complementaron otro documento esencial de Fidel Castro: su alegato La historia me absolver√°.

El director de la Oficina del Programa Martiano, doctor Eduardo Torres Cuevas, consider√≥ que en 1961, a√Īo de definiciones, se estaba creando la nueva cultura, la nueva intelectualidad, que eran continuaci√≥n de los mejores valores de la tradici√≥n nacional, pero tambi√©n determinaci√≥n de cambio.

El discurso de Fidel, seg√ļn Torres Cuevas ¬ęle dio racionalidad a un proceso: pensamiento y sentimiento‚Ķ Ah√≠ naci√≥ una cultura que no exist√≠a antes de esas palabras¬Ľ.

¬ęLa Revoluci√≥n es cultura, eso el primero que nos lo dijo fue Fidel Castro¬Ľ, concluy√≥ Torres Cuevas.

Rafael González, presidente de la Asociación Hermanos Saíz, consideró fundamental para los más jóvenes creadores el contacto directo con la historia. En las Palabras de los Intelectuales Fidel estableció una relación estrecha con los artistas y escritores, que mantuvo hasta el final.

El presidente de la Uneac, Luis Morlote Rivas, resaltó el método que instauró Fidel en aquellas Palabras. Ese diálogo franco y distendido con los creadores fue un ejercicio cotidiano del líder de la Revolución Cubana.

Morlote instó a revisar también el discurso que Fidel pronunció semanas después en la clausura del congreso fundacional de la Uneac, en el que reafirmó el espíritu democrático e integrador de la política cultural naciente.

Los estrechos vínculos de Fidel con la Uneac, dijo Morlote, odedecieron a su interés permante por conocer el pensamiento y la acción de los creadores.

Morlote recordó el análisis que el presidente cubano Miguel Díaz-Canel hizo de las Palabras a los Intelectuales en su discurso en la clausura del IX Congreso de la Uneac, donde remarcó su vigencia y proyección.

El presidente de la Casa de las Am√©ricas, Abel Prieto, reflexion√≥ sobre la idea de continuidad que defendi√≥ D√≠az-Canel en ese discurso, considerado por muchos de los que lo escucharon como ¬ęunas segundas¬Ľ Palabras a los Intelectuales.

Citando frases de la alocución de Fidel en junio de 1961 y haciendo énfasis en su contexto, Abel Prieto destacó la altura, la honestidad, la meridiana posición de Fidel durante aquellos encuentros.

Reducir Palabras a los Intelectuales a un eslogan, a una receta, es lamentable, pues es un discurso lleno de matices, que partiendo de principios sólidos, no renunciaba al diálogo, al debate. Fidel fue un excepcional constructor de consensos, afirmó Prieto.

En el esp√≠ritu de las Palabras a los Intelectuales, Abel Prieto inst√≥ a los artistas e intelectuales a pensar en c√≥mo la cultura puede seguir siendo √ļtil a la Revoluci√≥n en los tiempos tan complejos que vivimos.

Al acto asistieron el Ministro de Cultura Alpidio Alonso, la secretaria general del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Cultura, Nereida López Labrada, y miembros de la dirección de la Uneac.

El panel, moderado por la vicepresidenta de la Uneac Magda Resik, será transmitido este martes a las 4:00 p.m. por la Televisión Cubana.

*Tomado de Trabajadores


Desde Las Tunas, una Luna Creciente de poesía, trova y canción

Como una Luna Creciente, cual su nombre lo indica, ha ido en ascenso el proyecto del joven trovador de la Asociaci√≥n Hermanos Sa√≠z (AHS) en Las Tunas, Jes√ļs Ricardo P√©rez Cecilia, pionero en esta organizaci√≥n en el territorio en trasladar su creaci√≥n a las redes sociales durante el enfrentamiento al nuevo coronavirus.

Chuch√≠n, como muchos le conocen al joven trovador que adem√°s es graduado de actuaci√≥n de la Escuela Profesional de Arte Manuel Mu√Īoz Cede√Īo, de Granma, confirm√≥ a la Agencia Cubana de Noticias que desde la confirmaci√≥n de los primeros casos del SARS-CoV-2, causante de la enfermedad COVID-19 en Cuba, el proyecto se traslad√≥ a las plataformas digitales y redes sociales.

El objetivo era no frenar nuestra creaci√≥n, al contrario, aprovechar al m√°ximo este tiempo en casa, potenciar la creatividad y transmitirles un mensaje de esperanza a todas esas personas que nos han seguido desde el principio, signific√≥ quien asegura que aunque la actuaci√≥n le gusta mucho, la m√ļsica le gan√≥ el coraz√≥n.

Pérez Cecilia dijo que las redes sociales han sido un espacio perfecto que además les ha permitido llegar a personas dentro y fuera de la geografía nacional, interactuar, crecerse como artista de una forma menos tradicional e imponerse nuevos retos profesionales acordes con el contexto epidemiológico por la COVID-19.

En cuanto al nombre de la pe√Īa, Luna Creciente, cont√≥ que se le ocurri√≥ en honor a la actividad agr√≠cola que se desarrolla en Las Tunas y a esa fase de la luna, cuarto creciente, en la que el sector campesino conf√≠a para sembrar los cultivos de los cuales espera recibir los mejores resultados.

As√≠ es esta pe√Īa, un sitio para sembrar nuestro arte, desde la ra√≠z, para que poco a poco se multiplique y crezca, acu√Ī√≥.
Con solo 23 a√Īos, P√©rez Cecilia es de los m√°s j√≥venes entre la membres√≠a de la AHS en Las Tunas, pues ingres√≥ en abril a la organizaci√≥n y un mes despu√©s ya Luna Creciente compart√≠a su primera entrega de poes√≠a, trova y canciones desde y para el p√ļblico joven.

A través de cápsulas audiovisuales en redes sociales como You Tube y Facebook la AHS en Las Tunas se ha encargado de presentar una programación diferente, adaptada a las circunstancias que impuso la enfermedad, en la que se han visto reflejadas las distintas manifestaciones que defienden los jóvenes creadores tuneros, expresiones en las que la trova tiene el mayor protagonismo.

Ahora puedo decir mucho m√°s convencido de algo que siempre he pensado desde que eleg√≠ la m√ļsica, que las canciones me salvaron, precis√≥.


Premio Celestino en 2.0 (Dossier)

Por Elizabeth Soto

«Antes que anochezca iremos repartiendo alas.» Celestino despierta en Holgu√≠n con un dossier repleto de cuentos en las voces de j√≥venes escritores de la Asociaci√≥n Hermanos Sa√≠z. Otros entendidos se aproximan a la vida de los centenarios Charles Bukowski, Isaac Asimov y Ray Bradbury, a los que estar√° dedicado este evento.

En su XXI edición, Celestino de Cuento no se detiene, la gente no sabe nada del mundo, pero tiene cómo saberlo. Ediciones La Luz una vez más precisa podcast, cápsulas promocionales, postales, así que no te asombres de mi astucia sino de tu ignorancia que la hace resaltar, sonreímos, la irreverencia y la medida están conferidas a los escritores de buena voluntad.

Invadimos la privacidad del lector con la idea perenne de hacer prevalecer su ingenio, la actitud creativa ante la vida: desde el punto de vista mágico, desde el punto de vista del misterio, que es imprescindible para toda formación.

¬†Iremos aplastando el tedio de estos d√≠as, piensa menos, sue√Īa m√°s y duerme. Debemos retomar las √©pocas de ensue√Īo, redescubrir en cada texto el alba. Alucinas. Ya no queda casi ning√ļn √°rbol en pie. Nadie apaga luces, al contrario, es la estaci√≥n incandescente, el resplandor del arte que persiste, #alaluzseleemejor, insistimos. Si t√ļ no existieras yo tendr√≠a que inventarte.


Celestino en las redes

Por Ediciones La Luz

El XXI Premio Celestino de Cuentos llega este junio. Convocado para jóvenes narradores cubanos desde la sección de Literatura de la Asociación de Hermanos Saíz en Holguín, el certamen literario de amplio reconocimiento en el ámbito de las letras cubanas, sesiona desde el 15 hasta el 19 de junio, esta vez desde las redes sociales a causa del confinamiento impuesto por la permanencia de la COVID-19 en el país.

El ‚ÄúCelestino‚ÄĚ estar√° dedicado a los centenarios de Charles Bukowski, Isaac Asimov y Ray Bradbury y sobre sus obras respectivas sesionar√°n paneles te√≥ricos, conversatorios y mesas de lecturas con autores holguineros de mayor o menor experiencia.

Circular√°n en plataformas como Instagram, Facebook, Twitter y p√°ginas web como Cubaliteraria, Cubarte, Portal del Arte Joven Cubano, dosieres dedicados a los centenarios Asimov, Bukowski y Bradbury; postales digitales con textos de narradores cubanos, fotorreportajes de las ediciones anteriores del evento, podcast y materiales audiovisuales en YouTube.

Igualmente se presentar√°n novedades editoriales como Animal de otra raza, de Maribel Feli√ļ; Instrucciones para divorciar a un hombre, de Juan I. Siam y Ojos para no ver las cosas simples, de Martha Acosta, cuaderno que resultara ganador en la edici√≥n de 2018 de este Premio.

La convocatoria cerró el día primero y más de 40 autores aspiran al galardón que implicará la publicación del título por Ediciones La Luz. El jurado, compuesto por Mariela Varona, Rubén Rodríguez y Adalberto Santos, trabaja ya en la selección del ganador que se dará a conocer en la tarde del día 19. 


Entre el espanto y la ternura, Celestino canta

Por Yail√©n Campa√Īa Cisneros

Todo hombre se parece a su dolor.

André Malraux

Solo la infancia es nuestra.

El resto pertenece a los extra√Īos.

Don DeLillo

  • ‚Ķla historia de la literatura cubana de los √ļltimos treinta a√Īos[1] se ha caracterizado por ser una historia de las exclusiones y, por supuesto, las instancias ideol√≥gicas y pol√≠ticas han sido protagonistas en ello. As√≠, se ha promovido una bifurcaci√≥n que remite a la existencia de dos literaturas cubanas en pugna: una dentro del pa√≠s y otra en el extranjero, una comprometida con la Revoluci√≥n y otra en contra del proyecto revolucionario. En esta historia de las exclusiones hemos participado todos.[2]

Uno de los autores que ha quedado oculto tras ese velo de silencio es Reinaldo Arenas (Holgu√≠n, 1943-Nueva York, 1990). Y aunque su √ļltima novela, Antes que anochezca (1992), logra mayor fama internacional ‚ÄĒpor la coyuntura de ser su texto m√°s abiertamente irreverente, adem√°s del impacto por su publicaci√≥n p√≥stuma‚ÄĒ; fue su primera obra, Celestino antes del alba (1967, primera menci√≥n del Premio Uneac en 1965), la que form√≥ parte de un corpus narrativo que introduce en el √°mbito literario cubano a un tipo de narrador con caracter√≠sticas muy especiales, el narrador ni√Īo, que ser√° retomado con √≠mpetu en los a√Īos ochenta por una nueva generaci√≥n de escritores, corriente conocida como ¬ęcuent√≠stica del deslumbramiento¬Ľ,[3] ¬ęnarrativa de la adolescencia¬Ľ o ¬ęde la √©tica¬Ľ.[4]

Celestino antes del alba recrea el enfrentamiento con su entorno de un ni√Īo de campo, cuya voz describe la realidad tal como se le presenta, matizada por las alucinaciones que toman vida en su imaginaci√≥n. De su argumento poco convencional se desprende el tema de la eterna defensa de la belleza y la realizaci√≥n personal. Los recursos del lenguaje y las t√©cnicas narrativas hacen gala de un manejo excepcional que estalla en la mayor contribuci√≥n art√≠stica de esta novela: la persona que enuncia el discurso desde un ¬ęyo¬Ľ que la identifica como narrador-ni√Īo-protagonista y que queda indisolublemente ligada al personaje de Celestino, quien asume la funci√≥n de receptor del discurso (narratario).

Desde el propio t√≠tulo esta novela nos revela el lirismo de sus p√°ginas. Y es que en m√°s de una ocasi√≥n su autor afirm√≥ su mayor aspiraci√≥n: ser recordado por la poes√≠a impl√≠cita en sus novelas y relatos. Celestino antes del alba encierra dos sustantivos claves para la comprensi√≥n del texto: el primero, propio, adelanta al lector que el relato narra la historia de un personaje masculino (Celestino), mientras el segundo aporta la ubicaci√≥n temporal ‚ÄĒen el caso de que se interprete como lo sucedido al personaje en una noche‚ÄĒ aunque en la lectura se comprueba su significado metaf√≥rico. El vocablo alba alude a la iniciaci√≥n del d√≠a, al amanecer, la aurora, la primera luz antes de la salida del sol, pero adem√°s proviene del lat√≠n albus, que significa blanco, y es ese precisamente uno de los momentos m√°s disfrutados por el ni√Īo protagonista de la novela, cuando la neblina cubre todo el campo con su espesa luz blanquecina. Pero el momento al que se refiere es al que le antecede, la noche, hora destinada al sue√Īo, espacio que desarrolla la trama. Todas las acciones est√°n condicionadas por los destellos de l√ļcida conciencia mental del estado de vigilia que alternativamente acompa√Īa al sue√Īo: ¬ęAhora es mejor que dejes tranquila tu imaginaci√≥n, pues en cuanto dejes de so√Īar y duermas m√°s, ellos no te habr√°n de molestar. No pienses, o piensa menos [‚Ķ] Ya sabes: piensa menos, sue√Īa m√°s, y duerme, y duerme¬Ľ.[5]

Los procesos del razonamiento infantil mantienen activa una elevada capacidad imaginativa que conduce el pensamiento por un mundo donde la fantas√≠a es asumida como √ļnica rectora mientras los l√≠mites de lo posible se disuelven. Ello encierra la significaci√≥n l√≠rica de esta historia que enuncia el maravilloso mundo de la infancia, ese fragmento de la existencia humana en que todo asombra y sorprende. Es la etapa de descubrimiento y reconocimiento de una realidad que deslumbra con cada nueva sensaci√≥n, mientras se va dirigiendo esa sensibilidad hacia la aceptaci√≥n o el rechazo de los objetos, provocada por el conocimiento asociativo de la percepci√≥n sensitiva que les corresponde. As√≠, el ni√Īo que despierta en estas p√°ginas retiene la agradable sensaci√≥n que le despierta el olor de la tierra cuando llueve o la frescura en sus pies cuando la pisa.

La novela concluye en el umbral de la adolescencia, del alba como despertar ante esa realidad que se impone a la imaginaci√≥n, dejando atr√°s el mundo de ensue√Īos habitado por brujas y duendes. El fin de la infancia se indica simb√≥licamente en la muerte del personaje. Muerte que es salvaci√≥n, ascensi√≥n al limbo, a la eterna inocencia que persegu√≠a en sus viajes a la luna para escapar de un ambiente repulsivo y miserable.

Arenas recrea el enfrentamiento de un ni√Īo de campo con su entorno, cuya voz describe la realidad tal como se le presenta, matizada por las alucinaciones que toman vida en su imaginaci√≥n. El cl√≠max de la narraci√≥n se halla en la vida fabulada de ese ni√Īo marcado por el sufrimiento que le provoca la ausencia del padre y los maltratos de una familia que lo repudia porque representa la frustraci√≥n de la madre abandonada, que amenaza a cada instante con suicidarse. Para escapar de la soledad, la pobreza, la ignorancia y el convencionalismo de su familia, incapaz de enfrentar la crueldad y el horror de su circunstancia, se inventa un √°lter ego, personaje que encarna al primo Celestino, el poeta que escribe en los √°rboles. La poes√≠a es la v√≠a de salvaci√≥n inicial ante la insulsa vida que le imponen, que encuentra su antag√≥nico en la figura del abuelo que derriba con su hacha los troncos escritos. La escritura y la creatividad se defienden como una forma de rebeli√≥n contra la autoridad destructiva de la familia.

La historia transcurre entre los juegos, invenciones y tristezas del protagonista y las constantes persecuciones de la familia que no acepta la identidad diferente y contradictoria de un ni√Īo ¬ęd√©bil¬Ľ y ¬ęamanerado¬Ľ. Tres diferentes finales multiplican las lecturas de esta novela circular y con cada uno se anuncia la implacable muerte del protagonista, que tiene lugar en el √ļltimo final. La historia, que comenz√≥ en el pozo con los gritos de la madre anunciando un suicidio que no se atreve a cometer, termina justo all√≠ con la liberaci√≥n por fin alcanzada de su protagonista, quien entre sombras anuncia lo sucedido antes que las luces del alba alcancen a entregarle otro tiempo para contar, vivir.

Otro de los motivos que se reitera en toda la trama es la muerte, como acto de rebeld√≠a y liberaci√≥n, lo que destaca algunas de las obsesiones fundamentales de su autor: la nostalgia, el misterio de la madre y el amor a la libertad. Y es que la novela trabaja con evocaciones de corte autobiogr√°fico: ¬ęEs autobiogr√°fico tambi√©n el ambiente, la brutal inocencia con que se expresan los personajes [‚Ķ] en lo que respecta a la aparici√≥n de las brujas y los duendes, los primos muertos, el coro de t√≠as infernales, el acoso de infatigables hachas, los desplazamientos del personaje hacia la luna (las huidas) sin obtener resultados ventajosos¬Ľ.[6]¬†

La concepci√≥n del relato es novedosa por la desfiguraci√≥n espacio-temporal: el espacio se reduce y comprime hasta ubicarse solo en la casa, mientras la historia carece de linealidad, esto se logra con el uso de varios m√©todos para fraccionar o recuperar el tiempo a trav√©s de las asociaciones casuales y la memoria, que se proyecta como un ejercicio de lucidez. La constante exploraci√≥n del recuerdo y del universo imaginario da lugar a una h√°bil disposici√≥n para presentar la estratificaci√≥n de la memoria y de la capacidad de invenci√≥n de la mente infantil, en una prosa que a veces se aproxima al estilo de la l√≠rica. Esta mezcla de realidad e imaginaci√≥n forma un entretejido de alucinaci√≥n donde el triunfo de la pureza es todo un s√≠mbolo. Se incorpora una t√©cnica narrativa que fractura la continuidad de la trama en la b√ļsqueda de una ambig√ľedad entre verdad y fantas√≠a, entre mundo exterior e interior, que asume sin limitaciones la irracionalidad y el absurdo. Por tanto, esta obra transita entre lo que pudiera clasificarse como novela surrealista u on√≠rica.

En cuanto a los componentes formales, es preciso subrayar la incorporación de procedimientos innovadores y experimentales que enriquecen los recursos técnicos del género, como el empleo del monólogo interior con que se trata de captar los estados de conciencia del protagonista, que por momentos se convierte en caótico debido al sinsentido del lenguaje que intenta reproducir estados de completo desgarramiento interior.

¬ęNueva, revolucionaria, con desali√Īo inherente y necesario, Celestino antes del alba, se coloca como uno de los m√°s leg√≠timos experimentos de lo m√°s joven de nuestra novel√≠stica [‚Ķ] Es una obra tensa, ambigua¬Ľ,[7] ¬ę[‚Ķ] una de las novelas m√°s hermosas que se haya escrito jam√°s sobre la infancia, la adolescencia y la vida en Cuba¬Ľ.[8]

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[1] Hago m√≠as las palabras de Rogelio Rodr√≠guez Coronel en su intervenci√≥n en el encuentro ‚ÄúCultura e identidad nacional‚ÄĚ, celebrado en junio de 1995 en La Habana.

[2] Rogelio Rodr√≠guez Coronel: Cuba, novela, revoluci√≥n (‚ÄúColecci√≥n Ach√©‚ÄĚ). Universidad de La Habana, Facultad de Artes y Letras, [s.f.], p. 26.

[3] Francisco L√≥pez Sacha: ‚ÄúEl personaje reflexivo en la nueva cuent√≠stica‚ÄĚ, en Revoluci√≥n y Cultura, No.1, ene/85, Ciudad de La Habana, p. 24-31.

[4] Luis Manuel Garc√≠a: ‚ÄúContar el cuento‚ÄĚ, en La Gaceta de Cuba, agosto 1988, p. 2-4.

[5] Reinaldo Arenas: Celestino antes del alba, Ediciones Unión, La Habana, 1967, p. 45.

[6] Reinaldo Arenas, apud Miguel Barnet: ¬ęCelestino antes y despu√©s del alba¬Ľ, en La Gaceta de Cuba, a√Īo 6, No. 60, julio-agosto 1967, p. 21.

[7] Barnet, op. cit.

[8] Carlos Fuentes, apud Lourdes Arencibia Rodríguez: Reinaldo Arenas entre Eros y Tánatos. Soporte Editorial, Colombia, 2001. p. 59.


Bukowski y la estética de la perversión

Por Mariela Varona Roque

  • Digan lo que digan, siempre hay algo malo escondido en los hombres que huyen del vino, de las cartas, de las mujeres hermosas o de una buena conversaci√≥n.

¬†La afirmaci√≥n de Voland en El Maestro y Margarita, de Bulgakov, parece escrita ex profeso para canonizar a uno de los malditos de las letras norteamericanas: Charles Bukowski. Devenido mito de la literatura underground, paradigma del realismo sucio y personaje favorito de s√≠ mismo, Bukowski bebi√≥, jug√≥ y am√≥ en proporciones escandalosas, y por alguna causa su estilo es a√ļn visible en toda una tendencia dentro de la literatura cubana contempor√°nea.

Cientos de cuentos, una treintena de poemarios y cuatro novelas publicadas lo definen como un autor prol√≠fico. Lo pasmoso es que la mayor parte de su obra la publicase despu√©s de cumplir cincuenta a√Īos, y que en poco tiempo convirtiera en figura pol√©mica a un hombre que nunca vot√≥, ni milit√≥ en partido pol√≠tico o movimiento literario alguno. La m√°quina de follar; Se busca una mujer; Erecciones, eyaculaciones, exhibiciones; Escritos de un viejo indecente; bajo esos t√≠tulos se publicaron sus cuentos en editoriales baratas, tan s√≥rdidas como su escritura. Esos cuentos, como las novelas (Factotum, Cartero, Mujeres y La senda del perdedor) hablan sobre borrachos, putas de mala muerte, peleas de bar e incontables escaramuzas sexuales, y ocurren en bares, hoteluchos, garitos, oficinas mugrientas y traspatios. En todas las historias el protagonista es el mismo: Henry Hank Chinasky, el √°lter ego de Bukowski.

Nacido en la ciudad alemana de Andernach en 1920, Bukowski fue el resultado de la uni√≥n de un soldado norteamericano con una joven lugare√Īa, y la familia se traslad√≥ a Los √Āngeles cuando el hijo ten√≠a dos a√Īos de edad. El romanticismo de lo que parece ser una com√ļn historia de amores de guerra se anula por las noticias sobre el comportamiento violento y desp√≥tico de Bukowski padre: un mit√≥mano que hac√≠a creer a los vecinos que era ingeniero cuando en realidad trabajaba en una lecher√≠a, y que meti√≥ la cara de Bukowski adolescente en su propio v√≥mito cuando este ensuci√≥ la alfombra en su primera borrachera. Buscando el alcohol como paliativo de su timidez, acrecentada por erupciones en el rostro que no lo hac√≠an nada atractivo para las muchachas, el joven Bukowski huy√≥ de la casa paterna para entregarse a sus dos grandes pasiones: la bebida y el sexo. La primera lo empujaba hacia el segundo, y este, al neg√°rsele, lo volv√≠a de regreso a la primera.

Hizo una vida errabunda y desordenada, trabaj√≥ en un sinn√ļmero de empleos, viaj√≥ por los estados de la Uni√≥n, pero su destino final volvi√≥ a ser Los √Āngeles, donde trabaj√≥ en una oficina de correos hasta que la publicaci√≥n de su novela Cartero, en 1970, le decidi√≥ dedicarse exclusivamente a la escritura. A pesar de su empe√Īo autodestructivo, la condici√≥n de lector impenitente lo hab√≠a marcado para siempre.

Como dir√≠a en su poema ¬ęD√≠as como navajas, noches llenas de ratas¬Ľ: siendo muchacho divid√≠ en partes iguales el tiempo/ entre los bares y las bibliotecas; c√≥mo me las arreglaba para proveerme/ de mis otras necesidades es un puzzle; bueno, simplemente no me preocupaba demasiado por eso/ ‚ÄĒsi ten√≠a un libro o un trago entonces no pensaba demasiado/ en otras cosas‚ÄĒ/ los tontos crean su propio para√≠so.

Y tambi√©n: pero eran los fil√≥sofos quienes satisfac√≠an/ esa necesidad/ que acechaba en alguna parte de mi confuso cr√°neo: vadeando/ por sus excesos y su/ vocabulario cuajado/ a√ļn me asombraban/ saltaban hacia m√≠/ brincaban/ con una llameante declaraci√≥n l√ļdica que parec√≠a ser/ una verdad absoluta o una puta casi/ absoluta verdad,/ y esta certeza era la que yo buscaba en una vida/diaria que m√°s bien parec√≠a un pedazo de/ cart√≥n.

Para terminar con: qu√© grandes tipos eran esos viejos perros, me ayudaron a atravesar/ esos d√≠as como navajas y noches llenas de ratas;/(…)/ mis hermanos, los fil√≥sofos, me hablaban como nadie/ venido de las calles o alguna otra parte; llenaban/ un inmenso vac√≠o./ Qu√© buenos muchachos, ah, ¬°qu√© buenos muchachos!

Bukowski es a la vez parte y consecuencia de la contracultura californiana. Como en Ginsberg y Kerouac, su discurso pertenece al hombre com√ļn que no puede ni quiere hacer suyo el sue√Īo americano, y disfruta agrediendo la perfecta simetr√≠a de la moral burguesa. Pero digo consecuencia porque Charles Bukowski no tuvo las mismas expectativas que sus coet√°neos hacia la obra creativa; tal vez sinti√≥ menos urgencia en ostentar su inconformidad con el orden y la moral. Aunque public√≥ un cuento en la revista Story en 1944, antes de dar a conocer el resto de su obra le toc√≥ leer lo que escrib√≠an los Kerouac y los Ginsberg que, a pesar de su rebeld√≠a y sus alegres locuras, siempre se las arreglaron para publicar a tiempo y eran santificados y aplaudidos por los j√≥venes de su edad. De ah√≠ que Bukowski pertenezca a la generaci√≥n beat pero sea un beat tard√≠o, un ep√≠gono si se quiere de la loca y transgresora ola que vir√≥ al rev√©s las letras americanas.

Entre sus influencias literarias, adem√°s de sus adorados Henry Miller y C√©line (aquel franc√©s acusado luego de nazista), es pues perfectamente distinguible la prosa violenta y vivaz de Jack Kerouac y su atrevida exaltaci√≥n de la libertad sexual. La opini√≥n de Bukowski sobre otros escritores norteamericanos nos llega signada por su √°lter ego Chinasky en varias de sus obras: ¬ęDejando a un lado a Dreiser, Thomas Wolfe es el peor escritor norteamericano, Burroughs es terriblemente aburrido, Faulkner una nulidad. Saroyan ser√≠a bueno si no fuera tan optimista¬Ľ. O si no: ¬ę¬ŅHemingway? No. Muy torvo, demasiado serio. Buen escritor, frases magn√≠ficas. Pero la vida para √©l siempre fue una guerra total. Nunca se soltaba, no bailaba nunca¬Ľ.

Detrás de esas boutades de eterno transgresor, había sin embargo un respeto hacia la escritura que no lograron quitarle ni las propias burlas sobre sí mismo. Escribía en una carta en 1961:

Yo sol√≠a jugar un juego conmigo mismo, un juego llamado isla desierta, y mientras estaba tirado en la c√°rcel, en la clase de arte o caminando hacia la ventanilla de diez d√≥lares en las carreras, me preguntaba, Bukowski, si t√ļ estuvieras en una isla desierta, t√ļ solo, y no fueras encontrado nunca excepto por p√°jaros y gusanos, ¬Ņtomar√≠as una vara y rascar√≠as palabras sobre la arena? (‚Ķ) la escritura, por supuesto, como el matrimonio, la ca√≠da de la nieve o las llantas de los autos, no siempre perdura. T√ļ puedes ir a la cama el mi√©rcoles en la noche siendo un escritor y despertar el jueves por la ma√Īana y ser otra cosa totalmente diferente. O puedes irte a la cama el mi√©rcoles por la noche siendo un plomero y despertar el jueves por la ma√Īana siendo un escritor. Este es el mejor tipo de escritores… Muchos de ellos mueren. Claro. Por sus arduos intentos; o por otro lado, porque se vuelven famosos y todo lo que escriben es publicado y ya no tienen que buscar m√°s. La muerte tiene muchas avenidas. Y si a pesar de todo t√ļ dices que mi material te gusta, quiero que sepas que si se vuelve roto, no ser√° porque trate demasiado duro o muy poco, ser√° porque me he quedado o sin cervezas o sin sangre. Para lo que sirva, puedo permitirme esperar: tengo mi vara y tengo mi arena.

Sin embargo, es raro encontrar la franqueza de ese empecinamiento en la obra publicada en espa√Īol. Bukowski disfrut√≥ tanto de su papel de automarginado que termin√≥ convirti√©ndose al final de su vida en lo que menos intent√≥ devenir: fen√≥meno medi√°tico. Ordinaria locura (1981), de Marco Ferreri, y El borracho (1987), de Barbet Schroeder y protagonizada por Mickey Rourke, son filmes inspirados en su vida, y lo transformaron en el mismo tipo de √≠dolo que hab√≠a sido Kerouac en su juventud. Un √≠dolo de la est√©tica de la perversi√≥n, de la suciedad y la podredumbre.

Lo que pudi√©ramos llamar el ¬ęcredo bukowskiano¬Ľ est√° en el poema ¬ęC√≥mo ser un gran escritor¬Ľ: tienes que templarte a muchas mujeres/ bellas mujeres,/ y escribir unos pocos poemas de amor decentes/ y no te preocupes por la edad/ y los nuevos talentos./ Solo toma m√°s cerveza, m√°s y m√°s cerveza./ Anda al hip√≥dromo por lo menos una vez/ a la semana/ y gana/ si es posible./ aprender a ganar es dif√≠cil,/ cualquier pendejo puede ser un buen perdedor./ y no olvides tu Brahms,/ tu Bach y tu cerveza./ no te exijas./ duerme hasta el mediod√≠a./ evita las tarjetas de cr√©dito/ o pagar cualquier cosa en t√©rmino./ acu√©rdate de que no hay un pedazo de culo/ en este mundo que valga m√°s de 50 d√≥lares/ (en 1977)./ y si tienes capacidad de amar/ √°mate a ti mismo primero/ pero siempre s√© consciente de la posibilidad de/ la total derrota/ ya sea por buenas o malas razones./ un sabor temprano de la muerte no es necesariamente/ una mala cosa./ qu√©date afuera de las iglesias y los bares y los museos/ y como las ara√Īas, s√© paciente,/ el tiempo es la cruz de todos./ m√°s/ el exilio/ la derrota/ la traici√≥n/ toda esa basura./ qu√©date con la cerveza,/ la cerveza es continua sangre./ una amante continua./ agarra una buena m√°quina de escribir/ y mientras los pasos van y vienen/ m√°s all√° de tu ventana/ dale duro a esa cosa,/ dale duro./ haz de eso una pelea de peso pesado./ haz como el toro en la primera embestida./ y recuerda a los perros viejos,/ que pelearon tan bien:/ Hemingway, Celine, Dostoievski, Hamsun./ si crees que no se volvieron locos en habitaciones min√ļsculas/ como te est√° pasando a ti ahora,/ sin mujeres/ sin comida/ sin esperanza…/ entonces no est√°s listo/ toma m√°s cerveza./ hay tiempo./ y si no hay,/ est√° bien/ igual.

La marginalidad engendr√≥ en la obra de Bukowski algunas aristas que pueden resultarnos a√ļn hoy pol√©micas, aunque ya estemos curados de espanto por la posmodernidad. Por ejemplo, su relaci√≥n con las mujeres tuvo una intensidad ambivalente: no era capaz de prescindir de ellas, pero no les hac√≠a tampoco ninguna concesi√≥n. Era lo que se dec√≠a de √©l cuando el escritor chileno Poli D√©lano lo entrevista en su casa de Los √Āngeles en 1987. Te han acusado de machista, le dice. La respuesta que le da es la misma del ¬ęgran poeta¬Ľ de uno de sus cuentos a su joven entrevistador, cuando le pregunta qu√© piensa sobre la liberaci√≥n femenina: ¬ęEn cuanto ellas se dispongan a lavar el auto, a empujar el arado, a perseguir a los dos tipos que acaban de asaltar la tienda de licores o a limpiar alcantarillas, en cuanto ellas se dispongan a que les vuelen las tetas de un balazo en el ej√©rcito, yo estar√© listo para quedarme en casa y lavar los platos y aburrirme recogiendo hilachas de la alfombra¬Ľ. ¬ęMe acusan mucho por mis personajes favoritos¬Ľ, le dijo Bukowski aquella noche. ¬ęSi pinto a una mujer que es basura, las feministas se me echan encima, mientras que si pinto un hombre que es basura, no me dicen nada¬Ľ.

A pesar de estas afirmaciones amargas, am√≥ al menos a dos mujeres que compartieron su vida estable y largamente. La muerte de la primera, con quien tuvo a su hija Marina, gener√≥ textos y poemas estremecedores. En una carta a John Webb en 1962 escrib√≠a: ¬ęCon respecto a la muerte de mi mujer el 22 de enero √ļltimo, no hay mucho que decir, excepto que yo ya no ser√© el mismo. Quiz√° intente escribir sobre eso, pero est√° todav√≠a demasiado cerca. Puede que siempre est√© demasiado cerca. (‚Ķ) Hoy estoy solo, casi afuera de todas ellas: de las nalgas, los pechos, los vestidos limpios como trapos nuevos en la cocina. No me tomes a mal, todav√≠a tengo 1,80 y 90 kilos de posibilidad, pero yo pod√≠a mejor con la que ya no est√°¬Ľ.

Y uno entre muchos de sus poemas m√°s citables, a mi juicio, titulado ¬ęElogio al infierno de una dama¬Ľ: Algunos perros que duermen a la noche/ deben so√Īar con huesos/ y yo recuerdo tus huesos/ en la carne/ o mejor/ en ese vestido verde oscuro/ y esos zapatos de tac√≥n alto/ negros y brillantes,/ siempre puteabas cuando/ estabas borracha,/ tu pelo se resbalaba de tu oreja/ quer√≠as explotar/ de lo que te atrapaba:/ recuerdos podridos de un/ pasado/ podrido, y/ al final/ escapaste/ muriendo,/ dej√°ndome con el/ presente/ podrido./ hace 28 a√Īos/ que est√°s muerta/ y sin embargo te recuerdo/ mejor que a cualquiera/ de las otras/ fuiste la √ļnica/ que comprendi√≥/ la futilidad del/ arreglo con la vida./ las dem√°s s√≥lo estaban/ inc√≥modas con/ segmentos triviales,/¬†criticaban/ absurdamente/ lo peque√Īito:/ Jane, te asesinaron por saber/ demasiado./ vaya un trago/ por tus huesos/ con los que/ este viejo perro/ sue√Īa/ todav√≠a.

Es indudable que la etiqueta impuesta a Bukowski por sus contempor√°neos se dej√≥ llevar por la comodidad: era m√°s f√°cil fijarse en su prosa agresiva y provocadora, directa y sucia, que en el mundo de reflexiones y c√≥digos que manejaba en su poes√≠a. Y fue tambi√©n (lamentablemente) mucho m√°s f√°cil de imitar. Si su imagen p√ļblica era tan tra√≠da y llevada (¬Ņescritor que bebe o borracho que escribe?), qu√© podemos esperar de los juicios sobre su obra. Todav√≠a hay quien afirma que Charles Bukowski es una abominaci√≥n para la literatura‚Ķ Por suerte √©l nunca pareci√≥ preocuparse mucho por la trascendencia.

La huella del realismo sucio es f√°cilmente rastreable en la literatura cubana. Aunque tuvo algunos anuncios notables como Matarile, de Guillermo Vidal, su explosi√≥n (p√ļblica) coincide con los cuentos publicados en los 90 por algunos de los llamados nov√≠simos, sobre todo los pertenecientes al grupo de los ‚Äúfriquis‚ÄĚ: Ronaldo Men√©ndez, Ricardo Arrieta, Ra√ļl Aguiar, Ver√≥nica P√©rez Konina, Ena Luc√≠a Portela y Jos√© Miguel S√°nchez (Yoss). Todos eran o hab√≠an sido miembros entre 1987 y 1988 del grupo conocido como El Establo, el cual se nucle√≥ en La Habana alrededor del escritor Sergio Cevedo y tuvo la intenci√≥n de subvertir el canon de la decencia ¬ęsinflictiva¬Ľ imperante en las letras cubanas. La necesidad de mostrar zonas y temas de la marginalidad hasta ese momento vedadas justific√≥ el uso del estilo bukowskiano en la narrativa de los noventa, pues con su tratamiento directo, casi brutal, lograron caracterizar a personajes de nuestro tiempo que no exist√≠an porque no ten√≠an voz.

Como toda tendencia transgresora, el realismo sucio ha ganado defensores, imitadores huecos y detractores furibundos. Pedro Juan Guti√©rrez y Zoe Vald√©s son hoy dos de los escritores cubanos m√°s le√≠dos en el mundo y a la vez los m√°s cuestionados, no solo por las comunes razones de √©tica y est√©tica, sino porque algunos se preguntan si es ‚Äújusto‚ÄĚ que los lectores de otras tierras crean que todos en Cuba hablan y viven en un perpetuo estado de marginalidad. ¬ŅHay que poner un l√≠mite al uso del lenguaje grosero? ¬ŅEste debe servir solo para ubicar a un personaje en un entorno determinado, ergo lo dem√°s es abuso de la groser√≠a por la groser√≠a? ¬ŅY si el abuso de la groser√≠a se ha vuelto necesario para burlarse de la propia groser√≠a? ¬ŅLas palabras groseras no terminan siendo aceptadas hasta por la Real Academia cuando se incorporan definitivamente al habla cotidiana? ¬ŅQu√© puede ser peor: el lenguaje grosero o la groser√≠a de las ideas?

Cualquier indagaci√≥n en ese sentido, adem√°s de ser desgastante, no tiene a√ļn ninguna consistencia: es el tiempo quien se ocupar√° de ubicar lo ¬ęsucio¬Ľ donde corresponda. Poco le importaba a Bukowski el juicio de sus contempor√°neos, la trascendencia, las poses de los escritores de √©xito. Detr√°s de sus alardes alcoh√≥licos y sexuales hab√≠a un ser indefenso que parec√≠a querer vivir solo para esperar la muerte. Ah√≠ quedan sus textos y los de sus seguidores para que la posteridad siga haciendo su propio juicio.


Ray Bradbury por los extra√Īos pueblos

Por Erian Pe√Īa Pupo

Fue en 1991, en Espa√Īa, cuando probablemente los cubanos tuvimos m√°s cerca a Ray Bradbury (uno de esos a√Īos en que la vida nacional cobr√≥ los tintes casi posapocal√≠pticos de sus historias). Entonces Eliseo Diego estrech√≥ las manos ‚Äďy quiero pensar que abraz√≥‚Äď al autor de Cr√≥nicas marcianas. Pero poco sabemos de ese encuentro, salvo que hab√≠an sostenido una estrecha correspondencia a√Īos antes y que, en ese momento, ambos ten√≠an la misma edad, 71 a√Īos.

Eliseo Diego era un fabulador irremediable. Ya Divertimentos, su segundo libro, fechado en 1946, destila sus apasionadas lecturas de Perrault, Andersen, los hermanos Grimm, Dickens, Stevenson y Lewis Carroll, entre otros autores que lo acompa√Īaron asiduamente desde su ni√Īez. Con esas narraciones de car√°cter aleg√≥rico o sobrenatural, Eliseo exorciza los miedos de la infancia; hace volar la fantas√≠a por los reinos de la enso√Īaci√≥n y la magia. Eliseo Diego, ¬ęuno de los m√°s grandes poetas de la lengua castellana¬Ľ, nos recuerda Gabriel Garc√≠a M√°rquez, trasmiti√≥ en las formas breves ‚ÄĒesos diminutos ¬ęfuegos vagabundos¬Ľ, seg√ļn Octavio Paz‚ÄĒla inexorable fugacidad de la vida y el car√°cter fragmentario de la memoria: la infancia, los antepasados, la ciudad y la familia, pero tambi√©n el olvido, la p√©rdida, la muerte y su silencio, que constituyen motores fundamentales de su escritura. Por eso no es extra√Īo que, amante tambi√©n de la literatura en lengua inglesa, haya quedado prendido de la obra del estadounidense nacido en Waukegan, Illinois, el 22 de agosto de 1920, y que, con solo 30 a√Īos, escribi√≥ Cr√≥nicas marcianas, un libro que se convirti√≥ al instante en todo un cl√°sico.

Similares temas asediaron a Bradbury: la memoria, la p√©rdida, la muerte, la colonizaci√≥n de una raza o un pueblo por otro supuestamente superior, el fin de la cultura y con ella, el de la literatura‚Ķ A veces ‚Äďahora mismo‚Äď he cre√≠do que Cr√≥nicas marcianas puede prescindir de Marte y sus habitantes, incluso puede hacerlo de los viajes interespaciales, de la colonizaci√≥n humana del planeta rojo‚Ķ Y no perder√≠a su esencia, su amplia ¬ęcondici√≥n humana¬Ľ, su fuerte ¬ęrealidad¬Ľ. ¬ŅPor qu√©? Porque todo eso es una excusa de Bradbury para hablar de nosotros mismos. El hombre frente al hombre desbast√°ndolo todo. Las ara√Īas de Marte, los barcos de arena, y los canales de vino, no hacen m√°s que hablar de nosotros; de los celos, el racismo, la soledad y la nostalgia, el arraigo y el deseo de exploraci√≥n. El ¬ęescenario¬Ľ fue Marte, pero bien pudo ser el oeste estadounidense y el despojo de las tierras ancestrales de los habitantes de esa regi√≥n del pa√≠s hasta reducirlos a ¬ęreservas¬Ľ, o la lenta y terrible colonizaci√≥n ‚ÄĒ√©l mismo escribi√≥ del tema‚ÄĒ del continente americano por los europeos, o el racismo y la discriminaci√≥n diaria‚Ķ Un sustrato humanista, una condensaci√≥n del mito, florece en Cr√≥nicas marcianas, al punto de que √©l mismo asegur√≥ no ser un escritor de ciencia ficci√≥n, sino de un ¬ęestilo po√©tico¬Ľ.

Bradbury mismo se pregunt√≥: ¬ę¬ŅC√≥mo es posible que Cr√≥nicas marcianas se reconozca tan a menudo como ciencia ficci√≥n? No encaja con esa descripci√≥n. (‚Ķ) Entonces, ¬Ņqu√© es Cr√≥nicas marcianas? Es el rey Tut salido de su tumba cuando yo ten√≠a tres a√Īos, las Eddas n√≥rdicas cuando ten√≠a seis, y los dioses griegos y romanos que me cortejaron a los diez: puro mito¬Ľ, dijo.

Por otra parte, sus cuentos contienen, de forma seminal, casi todos los subg√©neros fant√°sticos: ¬ęLos hombres de la Tierra¬Ľ es un cuento kafkiano; y ¬ęLa tercera expedici√≥n¬Ľ esconde el germen del futuro ¬ęrealismo m√°gico¬Ľ (quiz√°s sembrado por Faulkner en Bradbury). ¬ęAunque siga brillando la luna¬Ľ hunde sus ra√≠ces en el romanticismo ingl√©s (su t√≠tulo parte de un poema de Lord Byron) para hablar de civilizaciones extraterrestres desaparecidas hace milenios y la conservaci√≥n de su legado arqueol√≥gico (un tema recurrente en la actual space opera). ¬ęLa ma√Īana verde¬Ľ expone de forma germinal la ¬ęterraformaci√≥n¬Ľ de Marte; ¬ęEncuentro nocturno¬Ľ habla de universos paralelos con un lirismo pocas veces alcanzado; ¬ęUn camino a trav√©s del aire¬Ľ es un cuento realista sobre el racismo a principios de siglo, en el que algunas pinceladas fant√°sticas enfatizan la tragedia social; y ¬ęUsher II¬Ľ (adem√°s de ser un evidente homenaje a la obra de Poe) es un ejercicio dist√≥pico, incluso una suerte de esbozo de Fahrenheit 451. En ¬ęEl marciano¬Ľ (entre otras cosas) est√° el germen de los debates filos√≥ficos propiciados por ¬ęlos visitantes¬Ľ en Solaris, del polaco StanisŇāaw Lem. ¬ęLos pueblos silenciosos¬Ľ es una √°cida s√°tira sobre la soledad en un escenario ¬ęposapocal√≠ptico¬Ľ, y ¬ęVendr√°n lluvias suaves¬Ľ una reflexi√≥n sobre un mundo posthumano. Mientras ¬ęLos largos a√Īos¬Ľ, con un costumbrismo casi na√≠f, aborda las relaciones entre seres humanos e inteligencias artificiales; y aunque su formalizaci√≥n es embrionaria, sus temas son similares a los que han planteado este tipo de historias a lo largo de los a√Īos y del apogeo de la ciencia ficci√≥n.

Borges, en el pr√≥logo a la traducci√≥n al espa√Īol de Cr√≥nicas marcianas, escribi√≥ que ¬ęen este libro de apariencia fantasmag√≥rica, Bradbury ha puesto sus largos domingos vac√≠os, su tedio americano, su soledad‚Ķ (‚Ķ) ha preferido (sin propon√©rselo, tal vez, y por secreta inspiraci√≥n de su genio) un tono eleg√≠aco. Los marcianos, que al principio del libro son espantosos, merecen su piedad cuando la aniquilaci√≥n los alcanza. Vencen los hombres y el autor no se alegra de su victoria. Anuncia con tristeza y con desenga√Īo la futura expansi√≥n del linaje humano sobre el planeta rojo ‚Äďque su profec√≠a nos revela como un desierto de vaga arena azul, con ruinas de ciudades ajedrezadas y ocasos amarillos y antiguos barcos para andar por la arena¬Ľ.

M√°s all√° de las aventuras, el misterio y la siempre b√ļsqueda del mito, sabemos que Eliseo admir√≥ la ciencia ficci√≥n.Y que lleg√≥ a escribirse con Bradbury. En cierta ocasi√≥n escribi√≥ que tuvo una ¬ęsincera admiraci√≥n por escritores como H. G. Wells y C.S. Lewis, y por supuesto por Ray Bradbury, que han escrito obras de las llamadas de ciencia ficci√≥n¬Ľ, pero que con este g√©nero le ocurr√≠a ¬ęlo que con la ni√Īita de cierta rima no s√© si inglesa o norteamericana, y que una apresurada traducci√≥n dir√≠a as√≠: Hab√≠a una vez una ni√Īita/ que ten√≠a un ricito/ justo en el medio de la frente./ Cuando era buena/ era muy, pero muy buena,/ y cuando era mala/ era horrenda¬Ľ.

En un cuadernillo, titulado ¬ęSobre los viajes al espacio exterior¬Ľ, Eliseo reuni√≥ varios poemas inspirado por sus lecturas del g√©nero y ¬ęcon las vistas de la Luna tomadas por los astronautas norteamericanos¬Ľ. ¬ęYa la luna no ser√≠a m√°s la que ve√≠an o imaginaban nuestros abuelos. ¬ŅC√≥mo ser√≠a, entonces, el mundo que se abrir√≠a a los ojos de nuestros descendientes?¬Ľ, a√Īadi√≥.

Aqu√≠ incluy√≥ los poemas ¬ęAscensi√≥n¬Ľ, ¬ęMadre tierra¬Ľ, ¬ęA trav√©s del espejo¬Ľ, ¬ęHacia los astros¬Ľ, ¬ęConstelaciones¬Ľ y ¬ęAscuas¬Ľ (dedicado a Bradbury, y dialogantes con la narrativa po√©tica del autor de Fahrenheit 451). En ellos abord√≥ temas como el espacio, las constelaciones, la luna, los viajes espaciales, la peque√Īez del hombre en el universo‚Ķ Atr√°s, por fin, est√° la madre Tierra en su conmovedora peque√Īez: por fin la vemos toda: sus orillas nos caben en los ojos: es apenas como una linda bola nada m√°s. Y hay algo en ella de azorada, de vieja que se turba como si fuese de saber que la vemos as√≠, que nos da l√°stima que se nos pueda, un d√≠a, morir (¬ęMadre tierra¬Ľ).

En otro de sus poemas (en ¬ęDesde la eternidad¬Ľ) nos habla de las ¬ędiminutas dichas¬Ľ, entre ellas:

  • La luz de la ma√Īana.
  • La luz de la tarde.
  • El trueno que nos despierta en la noche.
  • La lluvia que nos arrulla nuevamente.
  • Las estrellas a las que les cantaba Ray Bradbury.
  • El viento en la cara, una boca en otra boca, una mano en otra mano‚Ķ

Con el autor de El vino del est√≠o dialoga en ¬ęAscua¬Ľ, que fuera incluido adem√°s en Poemas al margen:

A Ray Bradbury

  • Todo se aviene, ves, a un punto de oro:
  • el mar color de bronce, el bosque oscuro
  • y el unicornio y leviat√°n fundidos
  • en un copo de fuego, un ascua pura
  • en medio del abismo.
  • C√≥mo pueden
  • los astronautas regresar un d√≠a
  • desde lo enorme a la minucia
  • innumerable de la hierba.
  • Qui√©n
  • sabr√° el camino al tiempo del roc√≠o.

Ambos confiaron en el mito y la imaginaci√≥n, pero tambi√©n en el hombre. ¬ęLa ciencia y las m√°quinas pueden anularse mutuamente o ser reemplazadas. El mito, visto en espejos, permanece¬Ľ, escribi√≥ el autor de El hombre ilustrado. Ambos, cuyos centenarios celebramos este 2020 ‚ÄĒEliseo un poco antes, el 2 de julio; Bradbury m√°s de un mes despu√©s, el 22 de agosto‚ÄĒpoblaron sus historias con una mirada po√©tica y melanc√≥lica que nos sobrecogen aun y que, imagino, predomin√≥ en aquel encuentro espa√Īol en 1991 entre estos dos grandes autores.


Indicaciones para divorciar a un hombre y otras confesiones de Juan Siam

Por Erian Pe√Īa Pupo

La historia se compone de fragmentos de memoria, piezas de un puzzle a medio armar, partes escindidas de un cuerpo mayor que no siempre acaban cuajando en el ser nacional.

Los grandes relatos ‚Äďlos hombres desde el G√©nesis, o quiz√°s un poco antes, hasta hoy, preferimos, obstinados, los grandes relatos‚Äď sustituyen las peque√Īas historias, que sobreviven como susurros, como voces en la oscuridad de la memoria personal o colectiva.

Estas voces, que no leemos en las p√°ginas oficiales, en los peri√≥dicos o los libros de docencia, est√°n dispuestas a saldar esa y otras deudas con la verdad (la microhistoria, dicen los investigadores). La verdadera historia ‚Äďcontada por el vencedor en cada momento‚Äď se arma del sustrato de todos los d√≠as, en la cotidianidad, incluso en la calma. Se alimenta de la ausencia, del miedo, del llanto, del viaje y el √©xodo, de los errores, de la locura, de la familia, de las relaciones amorosas, y tambi√©n de la esperanza.

Todo eso sobrevuela Indicaciones para divorciar a un hombre, cuentos del holguinero Juan I. Siam (Banes, 1960) publicados por Ediciones La Luz (2018) en su colección homenaje.

Los relatos, narrados en primera persona, como si fueran testimonios de √©pocas y momentos, lo que refuerza cierta cercan√≠a per se con el lector, son fragmentos de vida: la vida de personas comunes con historias comunes que dan de beber a un pa√≠s com√ļn. As√≠ se templa el acero, como si fuera un coro; as√≠ se construye el imaginario social (con todas las virtudes, pero tambi√©n con todos los errores, como seres humanos: y ese es uno de los problemas de la Historia en may√ļsculas, reconocer que somos humanos y que la gloria nacional cuesta hendiduras en el alma no f√°ciles de sanar).

Pero lo peculiar de las historias de Juan Siam ‚Äďsubrayo particularmente estas: ‚ÄúPerfecci√≥n‚ÄĚ, ‚ÄúFuga de Bach‚ÄĚ, ‚ÄúCuando miro a pap√°‚ÄĚ, ‚ÄúComo en los dibujos animados‚ÄĚ y ‚ÄúEl env√©s de la hoja‚ÄĚ‚Äď es que todas o casi todos los relatos son de amor. Podr√≠a resultar parad√≥jico, pero el amor, lo sabemos, lo permea todo. O m√°s que el amor, lo que prevalece en estos relatos son relaciones de pareja vistas a trav√©s del fracaso, pero tambi√©n de la permanencia, de la locura y la frustraci√≥n, de la sobrevivencia y el desencanto, del anhelo y la fragilidad, de la posesi√≥n y los matices del deseo, s√≠, del amor‚Ķ

Y todas ellas ‚Äďvemos aqu√≠, adem√°s de la primera persona, otra osad√≠a del autor‚Äď parten de una perspectiva femenina; o sea, son mujeres quienes narran las historias (relatos que, adem√°s, no pretenden hacer derroche de t√©cnicas, sino lo contrario). Siam se arriesga en el dominio de una voz que es varias al mismo tiempo: personajes diferentes, muchos relacionados entre s√≠, pero con matices, edades y psicolog√≠as desiguales, con miedos, con deseos (tambi√©n sexuales, amorosos) y dudas, con vidas hechas o deshechas‚Ķ Es como si, nos dijera, conociera bastante a las mujeres y por ello se permite hablar por ellas, poner en papel, que es dejarlo en la memoria, sus vidas‚Ķ

Son personajes, sencillos, familiares, como vecinos del barrio, como nuestros amigos, o mejor, como nosotros mismos, cargados de miedos, frustraciones personales e hist√≥ricas, cargados de cansancio, pero tambi√©n de ans√≠as de sobrevivencia, de sue√Īos a√ļn.

La vida ha puesto a sus personajes a decidir, para luego absorberlos, devolverlos y olvidarlos‚Ķ Ellas han amado en los refugios subterr√°neos en √Āfrica, donde el miedo se respira en el aire; o extra√Īan, desde Europa, la arena del mar de la isla; o en Estados Unidos, despu√©s de partir, mientras ponen en la balanza las decisiones, aseguran que ‚Äúvivimos una sola vida y en ella hay que tomar decisiones. Puedes haberte equivocado o no al decidir, pero lo que no puedes es volverte atr√°s. Si uno va a hacer algo es hasta el final‚ÄĚ.

Otra de las cuestiones que me parece un logro de Indicaciones para divorciar a un hombre, es su estructura coral, polif√≥nica, abierta a las m√ļltiples confluencias de la lectura. La carta de una hermana a otra, escrita despu√©s de la visita de la primera a la isla, sirve de hilo conductor para repasar historias personales, familiares, de conocidos, para no olvidar, aunque el olvido muchas veces se pegue al alma como mecanismo de defensa‚Ķ As√≠ cada fragmento de la misiva introduce personajes, sirve de puente a relatos, nos ofrece pistas para comprender qu√© hay realmente detr√°s de cada uno de ellos‚Ķ

En este coro ‚Äďcustodiado por una foto de Junior Fern√°ndez a partir de un original de Henri Cartier-Bresson‚Äď terminamos identific√°ndonos, nos encontramos‚Ķ Es como si el pa√≠s cupiera en una calle, en una familia, en cada uno de nosotros, aunque sepamos que, en buena medida, somos tambi√©n las consecuencias del pa√≠s y sus designios. Con todo eso se construye el andamiaje de estos cuentos: Cuba, historia, relaciones de pareja, familia, amor, virajes sociopol√≠ticos de las √ļltimas, digamos, seis d√©cadas, Patria‚Ķ Aunque no olvida tampoco cierto humor ya com√ļn, calcado con dosis de iron√≠a‚Ķ

Como un cowboy del Viejo Oeste, Juan I. Siam saca sus relucientes Colts y dispara estos cuentos escritos con el √≠mpetu de un fabulador irremediable que, adem√°s, se sabe poeta. Cada disparo resuena en la llanura; las veces que ha dado en el blanco las sabr√° el lector. Ajedrecista empecinado, mueve su dama para embestirla contra un rey solitario. Ella toma la voz de mando ‚Äďjugada crucial, como en la vida misma‚Äď y nos narra sus historias. Incluso nos ofrece varias indicaciones para divorciar a un hombre. ¬ŅQui√©n ha visto un cowboy sin una dama a la cual proteger? Emigraci√≥n, amor, Patria‚Ķ cruzan estas p√°ginas y nos devuelven un pa√≠s visto mediante el ojo sagaz y sarc√°stico de Siam. La batalla ha sido ardua, los embalses han vertido, y el tren de las 3:10 a Yuma acaba de partir, dej√°ndonos frente a las historias sencillas y conmovedoras de Siam, a sabiendas, como √©l mismo nos cuenta, que ‚Äúel √©xito consiste en no tener √©xito. En tener una peque√Īa satisfacci√≥n todos los d√≠as. Una peque√Īa felicidad todos los d√≠as‚ÄĚ.


Animal de otra raza: Eros con nosotros

Por Adalberto Santos

¬ęQue llueva la carne palpitante. Jadea, carne. Llora. ¬°Reza!¬Ľ. De este modo, con este mantra o urgencia, terminan los once cuentos que propone Maribel Feli√ļ en esta especie de autoantolog√≠a eminentemente er√≥tica. Y aunque este ensalmo puede llamar por s√≠ solo la atenci√≥n, y servir√≠a acaso como m√≠nimo bot√≥n de muestra, ser√≠a demasiado breve e imperfecto: la poiesis er√≥tica de Maribel Feli√ļ es m√°s que una mera y desenfrenada invitaci√≥n al aquelarre. La narrativa de Maribel parte de un secreto y hondo conocimiento del goce, descrito s√≠, ficcionado tambi√©n, pero vivido desde una personal√≠sima experiencia. Y por ello no teme aventurarse, casi con sa√Īa, en temas como la zoofilia o la pedofilia con pulso firme. Un pulso que adem√°s maneja con poder la palabra, sin excesivo temor por lo que pudiera parecer procaz. Maribel ha conocido las aguas del cuerpo, del √≠ntimo y propio, y sabe que nada hay m√°s puro y hermoso que beber de ellas sin atavismos.

He dicho poiesis er√≥tica, t√©rminos que dif√≠cilmente ser√≠an complementarios, pero en la obra de Feli√ļ son un arma m√°s filosa a√ļn que cualquier situaci√≥n, por escabrosa que pareciera. La insinuaci√≥n de una imagen po√©tica, sombras que adelantan el filo de lo no revelado, de una sustancia que palpita y fluye secretamente hasta derramarse, acompa√Īa buena parte de su obra potenciando sus efectos de seducci√≥n. Tambi√©n el juego est√° presente, circulando aparte de sus cuentos. Juega con lo simb√≥lico sexual, que puede venir desde el t√≠tulo de una canci√≥n, hasta la trama misma donde lo que se cuenta es codificado a trav√©s de esos s√≠mbolos en una trasmigraci√≥n, nuevamente, po√©tica.

Animal de otra raza es, si se quiere pues, un libro peligroso. Peligroso para los pacatos y temerosos, pues ciertamente el animal descrito aquí es fiero y dulce, y habita en cada uno de nosotros. Su liberación está signada por el más puro y natural goce vital. Una raza auténtica de quienes hacen de él una victoria continua y que, de seguro, no quedarán impávidos ante la lectura de este itinerario del placer, peligroso y torturante a veces, pero descritos con una precisa dosis de sensible voluptuosidad.


La noche en llamas de un barco sobre la arena

Por Eugenio Marrón

Formar parte de una tr√≠ada tan selecta como solicitada, a la hora de novelas que describen distop√≠as ‚Äďgravitaci√≥n que signa no pocos trechos de sucesos verbales del siglo XX, para narrar sociedades ficticias inhumanas y su expansi√≥n en busca de cancelar cualquier anhelo redentor‚Äď, es algo m√°s que una reputaci√≥n activa e incesante: se trata de la mejor manera de verificar, seg√ļn lo advertido por Mario Vargas Llosa en el ensayo final de su libro La verdad de las mentiras, que ‚Äúlas invenciones de todos los grandes creadores literarios, a la vez que nos arrebatan a nuestra c√°rcel realista y nos llevan y traen por mundos de fantas√≠a, nos abren los ojos sobre aspectos desconocidos y secretos de nuestra condici√≥n, y nos equipan para explorar y entender mejor los abismos de lo humano‚ÄĚ. As√≠ ocurre con Fahrenheit 451, de Ray Bradbury, que junto a Un mundo feliz, de Aldous Huxley, y 1984, de George Orwell, conforma el tr√≠o aludido.

Justo al cumplirse el pr√≥ximo 22 de agosto el centenario del nacimiento de Ray Bradbury, volver a las p√°ginas de aquella novela suya no solo es una oportuna recordaci√≥n del gran maestro norteamericano de la ciencia ficci√≥n y el terror fant√°stico, sino tambi√©n un reencuentro enriquecido con los a√Īos ‚Äďcomo el buen a√Īejamiento para los licores de destacada estirpe‚Äď. Publicada por primera vez en 1953 ‚Äďveinti√ļn a√Īos despu√©s que la de Huxley y apenas cuatro tras la de Orwell‚Äď, hay en la de Bradbury una constante que viene desde la noche de los tiempos: la quema de libros y con ellos del peligro ante el despliegue de las ideas, sea arte, literatura, filosof√≠a o cualquier variedad del pensamiento ejercido con libertad a favor de lo humano y sus circunstancias. Basta citar tres ejemplos: la combusti√≥n de los c√≥dices mayas el 12 de julio de 1562 por √≥rdenes del cl√©rigo Diego de Landa en Yucat√°n ‚Äď‚Äúno ten√≠an cosa en que no hubiese superstici√≥n y falsedades del demonio, se los quemamos todos‚ÄĚ, alegaba el inquisidor‚Äď; la hoguera ordenada por Adolfo Hitler y ejecutada la noche del 10 de mayo de 1933, contra alrededor de veinte mil libros en la plaza Bebel de Berl√≠n; y la fogata dispuesta por el general de divisi√≥n Luciano Benjam√≠n Men√©ndez en la ciudad argentina de C√≥rdoba el 29 de abril de 1976, justo en los inicios de la terror√≠fica dictadura militar, en la que se incendiaron obras de Julio Cort√°zar, Eduardo Galeano, Gabriel Garc√≠a M√°rquez, Pablo Neruda y Mario Vargas Llosa, juntos a otros autores, ‚Äúa fin de que no quede ninguna parte de estos libros (…) para que con este material no se siga enga√Īando a nuestros hijos‚ÄĚ, seg√ļn lo dicho por el uniformado.

 

Tal como indica su t√≠tulo ‚Äďla unidad de temperatura en la que el papel se atiza y arde‚Äď, Fahrenheit 451 es un relato que transcurre en una sociedad maniobrada por los bomberos, pero no tal como conocemos su desempe√Īo en la extinci√≥n de incendios, sino todo lo contrario. Armados con unas extra√Īas mangueras lanzallamas, en las p√°ginas de esta novela los bomberos persiguen, capturan y calcinan todas las p√°ginas de la cultura universal, pues se trata de un mundo en el que los libros han sido condenados a su total exterminio ‚Äď‚Äúno sutilicemos con recuerdos (‚Ķ) Olvid√©moslos. Quem√©moslo todo, absolutamente todo. El fuego es brillante y limpio (‚Ķ) Somos los Guardianes de la Felicidad. Nos enfrentamos con la peque√Īa marea de quienes desean que todos se sientan desdichados con teor√≠as y pensamientos contradictorios (‚Ķ) no permitir que el torrente de melancol√≠a y la funesta Filosof√≠a ahoguen nuestro mundo‚ÄĚ, le endosa con su verborrea fanatizada el capit√°n Beatty al bombero Montag, los dos protagonistas que terminar√°n por enfrentarse a la sombra de las hogueras y sus designios m√°s devastadores. A su lado, los otros personajes se bifurcan ‚Äďpor un lado Mildred, la esposa de Montag, domesticada bajo el orden represivo de los bomberos, y por el otro la joven Clarisse junto a Faber y Granger, empecinados junto a otros rebeldes en salvar la memoria de los libros y con ella el sentido mismo de la Humanidad. Es as√≠ como en esa suerte de hermandad para salvaguardar el acto que implica un libro, presta a cualquier enfrentamiento, cada uno de sus integrantes dejar√° a un lado su nombre para, en la nueva identidad, llamarse como un gran autor cuya memorizaci√≥n los convertir√° en biblioteca viva en pos de salvar los libros: ‚ÄúYo soy La Rep√ļblica de Plat√≥n. ¬ŅDesea leer a Marco Aurelio? M√≠ster Simmons es Marco‚ÄĚ, le advierte Granger a Montag. Es as√≠ como le explica a este: ‚ÄúTambi√©n nosotros quemamos libros. Los leemos y los quemamos, por miedo a que los encuentren. Registrarlos en microfilm no hubiese resultado. Siempre estamos viajando, y no queremos enterrar la pel√≠cula y regresar despu√©s a por ella. Siempre existe el riesgo de ser descubiertos. Mejor es guardarlo todo en la cabeza, donde nadie pueda verlo ni sospechar su existencia‚ÄĚ. Y m√°s adelante le acota: ‚ÄúTransmitiremos los libros a nuestros hijos, oralmente, y dejaremos que nuestros hijos esperen, a su vez‚ÄĚ. En ese mundo de la palabra publicada y su reprobaci√≥n fuego en mano, en el que las pantallas rodean por todas las paredes de los hogares, a la vez que cualquier atisbo de pensamiento puede ser la mejor raz√≥n para una condena, los personajes de Ray Bradbury levantan un entramado que eriza al m√°s cauto.

Como una intensa y muy desarrollada f√°bula ‚Äďno exenta de un calado po√©tico que distingue buenos trechos de su prosa, y sin desmayo de la energ√≠a concisa y afilada como un bistur√≠ en su progresi√≥n narrativa‚Äď, que llega de un tiempo lejano, aun cuando sus se√Īas la convierten en suceso ubicuo de ayer, hoy o ma√Īana ‚Äďy as√≠ bien pueden testimoniarlo las atrocidades del llamado Estado Isl√°mico en los d√≠as recientes de Siria e Irak‚Äď ¬†Fahrenheit 451 es una lectura inagotable. Tal es as√≠ que ha conocido dos versiones f√≠lmicas muy referidas a¬† las lecturas que han hecho sus realizadores ‚Äďcon mayores o menores cuotas de apego al texto original‚Äď, muy ajustadas a las se√Īas de sus dos momentos de realizaci√≥n: la de Francois Truffaut en 1966 ‚Äďcon el austriaco Oskar Werner como el recatado bombero Montag y el irland√©s Cyril Cusack como el implacable capit√°n Beatty‚Äď, a las puertas de las intensas revueltas estudiantiles de aquellos tiempos en Francia, M√©xico y otros lugares; y la de Ramin Bahrani en 2018 ‚Äďcon los norteamericanos Michael B. Jordan y Michael Shannon, respectivamente, en aquellos roles‚Äď cuando ya casi pod√≠an avistarse en el horizonte los d√≠as de la COVID-19 expandi√©ndose por el planeta y tambi√©n ese otro estallido global crecido con el impactante homicidio de George Floyd en las calles de Minneapolis. Es as√≠ como, de cierta manera, la novela tambi√©n podr√≠a tenerse como un espejo a la vez aleg√≥rico y contextual de un tiempo preciso, y con ello el don de su autor para entregarnos una lectura de permanencia.

Graduado en la californiana Los √Āngeles High School en 1938, Ray Bradbury nunca asisti√≥ a estudios universitarios: su econom√≠a personal no se lo permit√≠a. Por ello, mientras vend√≠a peri√≥dicos y revistas para ganarse la vida, se formaba autodidactamente con buena parte de su tiempo en la biblioteca p√ļblica, abriendo su camino entre libros, leyendo tenazmente hasta que, a comienzos de los a√Īos cuarenta, comenz√≥ a publicar sus relatos en revistas. En 1950 public√≥ un libro de cuentos que ser√≠a su primer gran √©xito de lectores y cr√≠tica: Cr√≥nicas marcianas, sobre la colonizaci√≥n de Marte y el establecimiento all√≠ de una sociedad similar, en sus fortunas y desgracias, a la Tierra. Tras ese t√≠tulo vinieron, entre otros, El hombre ilustrado (1951), volumen de narraciones sobre los inmutables mecanismos tecnol√≥gicos enfrentados a los comportamientos humanos; El vino del est√≠o (1957), novela delicada y cautivante, digna de un poeta, en torno a las vacaciones de un ni√Īo de doce a√Īos en una ciudad de la regi√≥n del Medio Oeste estadounidense; y Remedio para melanc√≥licos (1959), pieza de narrativa breve entre el realismo m√°s descarnado y la fantas√≠a m√°s apocal√≠ptica. Le√≠do y traducido a numerosas lenguas, al morir el 6 de junio de 2012 a la edad de 91 a√Īos en Los √Āngeles, California, de acuerdo a su estricta solicitud, el epitafio de su tumba s√≥lo lleva la inscripci√≥n: ‚ÄúRay Bradbury. Autor de Fahrenheit 451‚ÄĚ, algo que advierte la predilecci√≥n que siempre sinti√≥ por esa novela suya.

Al prologar la primera traducci√≥n a nuestra lengua de Cr√≥nicas marcianas, realizada por el editor espa√Īol Francisco Porr√ļa para la editorial argentina¬† Minotauro en 1955, uno de los grandes admiradores del autor estadounidense, el argentino Jorge Luis Borges, escribi√≥: ‚ÄúRay Bradbury anuncia con tristeza y con desenga√Īo la futura expansi√≥n del linaje humano sobre el planeta rojo, que su profec√≠a nos revela como un desierto de vaga arena azul, con ruinas de ciudades ajedrezadas y ocasos amarillos y antiguos barcos para andar por la arena‚ÄĚ. Ahora, a cien a√Īos de su arribo a la Tierra, al releer Fahrenheit 451, percibimos a las puertas de nuestras vidas a Ray Bradbury que llega con la noche en llamas de un barco sobre la arena.


¬ŅPor qu√© no te gusta la ciencia ficci√≥n?

Por Moisés Mayán

¬ŅPor qu√© no te gusta la ciencia ficci√≥n? Dispar√© a bocajarro contra la joven escritora. No me gusta, porque no me gusta y punto. Se cruz√≥ de brazos como embutida en una camisa de fuerza. A m√≠ tampoco me gusta, apuntal√≥ su amiga. Cuando veo un robot o una nave espacial, simplemente cambio el canal y sanseacab√≥. ¬ŅEntonces supongo que nunca se han le√≠do a Asimov? ¬ŅA qui√©n?

Si aspiras a convertirte en un escritor serio es mejor que no te dediques a la ciencia ficci√≥n. La sugerencia no aparece expl√≠citamente en ning√ļn manual de t√©cnicas narrativas, pero funciona como verdad de Perogrullo. Entre ficci√≥n y ciencia ficci√≥n nos encargamos de levantar una barrera de alambre de espino, y algo similar hemos hecho entre ciencia ficci√≥n y fantas√≠a. ¬ŅPor qu√©? Esa es la pregunta.

Hace unos a√Īos me impuse la tarea de ejercitarme en ciertas lecturas b√°sicas sobre el g√©nero maldito. Pretend√≠a, adem√°s de ampliar un poco mis horizontes de lector, descubrir si hab√≠a algo m√°s all√° de La guerra de las galaxias, E. T. o √Ārea 51. Los anaqueles de la ciencia ficci√≥n estaban atiborrados de chatarra espacial, as√≠ que elaborar un plan de lecturas era una misi√≥n no imposible, pero s√≠ omplicada.

De H. G. Wells, Isaac Asimov y Ray Bradbury, pas√© a rebuscar en el trastero local, comenzando por Oscar Hurtado, √Āngel Arango, y Agust√≠n de Rojas, desemboqu√© entonces en una fecunda generaci√≥n comandada por autores como Yoss, Erick Motta, Michel Encinosa Fu, y luego me fui a los m√°s recientes Premios Calendarios en el g√©nero. Una vez concluida la expedici√≥n, me hice con una buena caja de herramientas para desmontar discursos preconcebidos.

Me result√≥ perturbador que los autores que apuestan por la ciencia ficci√≥n son los √ļnicos que no pueden ser escritores a secas, pues a la desmesurada creatividad que se les exige, deben a√Īadirse conocimientos de aeron√°utica, astronom√≠a, f√≠sica espacial, rob√≥tica, nanotecnolog√≠a, ufolog√≠a, en fin, un programa acad√©mico que los escritores serios no necesitan matricular.

Sobre los iniciados en este gremio pesan no solo viscosas atmósferas de subgéneros, sino el requerimiento de ser absolutamente originales. Para colmo, el vastísimo espectro de los premios, becas y certámenes literarios se reduce considerablemente cuando incluimos en el buscador de Google el término ciencia ficción. Sin embargo, en un presente donde los autores hemos tenido que mutar forzosamente hasta convertirnos en lectores los unos de los otros, y el lector natural, espontáneo, sin ínfulas de escritorzuelo, constituye una especie en peligro, los escritores de ciencia ficción ganan por goleada.

La ciencia ficci√≥n (anoten el dato) ha formado a sus lectores. ¬ŅC√≥mo? Bueno, no puedo contestar todas sus preguntas en un art√≠culo, pero les adelanto que he realizado mis trabajos de campo. En la pasada Feria del Libro de La Habana me correspond√≠a presentar uno de mis libros de poes√≠a publicado por Ediciones Matanzas, en el otro extremo de la mesa aguardaba pacientemente su turno, Jos√© Miguel S√°nchez (Yoss). Los afortunados autores que compart√≠amos en la Sala Lezama Lima aquella ma√Īana est√°bamos conscientes de una verdad colosal: el ochenta por ciento del p√ļblico hab√≠a venido por Yoss, o para ser m√°s exactos, andaba tras la pista del volumen Etc√©teras y otras cosas, Paratextos y otros cuentos experimentales de ciencia ficci√≥n.

Mientras los lectores de Yoss se disputaban un aut√≥grafo, pens√© que hac√≠a poco menos de un mes, se hab√≠a cumplido el centenario de Isaac Asimov, uno de los padres de la ciencia ficci√≥n. Asimov naci√≥ en Rusia en 1920, pero se traslad√≥ a los Estados Unidos siendo todav√≠a muy ni√Īo, fue en su nuevo pa√≠s donde a los nueve a√Īos localiz√≥ en el estanquillo de peri√≥dicos la revista Pulp, ¬†puerta de acceso a la ciencia ficci√≥n. Graduado como bioqu√≠mico en la Universidad de Columbia, consigui√≥ terminar el doctorado en 1948, fecha en la que contaba con amplios conocimientos de f√≠sica, geograf√≠a y meteorolog√≠a, pero no fue hasta 1950 cuando public√≥ su primera novela, Un guijarro en el cielo.

En un mundo sobrecogido por el ascenso de Hitler en Alemania, el despliegue b√©lico de la Segunda Guerra Mundial, las bombas nucleares sobre Hiroshima y Nagasaki, el avance de la rob√≥tica, el progreso tecnol√≥gico, las tensiones de la Guerra Fr√≠a y el lanzamiento del Sputnik, Asimov no tuvo que devanarse los sesos para concebir los detonantes de su Saga de la fundaci√≥n. ¬ŅDe verdad que no has escuchado hablar de Isaac Asimov?, volv√≠ a preguntarle a la joven escritora. Me suena ese nombre, fue todo lo que dijo. ¬ŅSeguramente s√≠ sabes qui√©n es Will Smith?

Los dos pares de ojos se encendieron. ¬ŅQui√©n no conoce a Will Smith? Pues bien, Will Smith fue el protagonista de Yo, robot, un filme de 2004, basado en una recopilaci√≥n de cuentos donde Asimov desarrolla sus tres leyes sobre la rob√≥tica. Las muchachas volvieron a sumirse en un extra√Īo mutismo. Aunque no consegu√≠a observar sus labios bajo las telas del nasobuco, imagin√© una mueca duplicada.

Afuera un monstruo microsc√≥pico amenazaba a la especie humana, las calles y plazas vac√≠as filmadas por drones eran un espect√°culo sobrecogedor, los camiones militares transportaban sarc√≥fagos en alguna ciudad italiana, y los m√©dicos vest√≠an fatigosas escafandras‚Ķ Precisamente el a√Īo del centenario de Asimov, la ciencia ficci√≥n y la realidad se superpon√≠an como capas de la misma fruta. ¬ŅPor qu√© no te gusta la cienci ficci√≥n? La joven escritora destap√≥ un frasco de antibacterial y extendi√≥ una leve pel√≠cula olorosa a alcohol en sus manos. Mejor nos vamos, dijo.


Ojos para no ver las cosas simples: escritos en tinta blue

Por Adalberto Santos

He le√≠do en alg√ļn sitio, en estos d√≠as tambi√©n de infodemia, que las personas que prefieren el azul padecen de seguro de trastornos siqui√°tricos. No s√© qu√© pensar. Me gusta el azul. Y tengo la impresi√≥n de que a Martha Acosta √Ālvarez le gusta el azul. ¬ŅNos hace seres comunes en la insanidad? Quiz√°s‚Ķ Pero he visto un p√°jaro azul suyo describir un drama de a√Īoranza y pesar, de libertad no plena; una habitaci√≥n con vistas al mar, donde se definen los odios y amores, el qui√©n soy y qui√©n es el otro. O una chica, posible y triste, de vinilo soldado, con ojos grises, pasto de la rapi√Īa y la codicia del sexo. Todo en azul. Una tinta que va describiendo desde el fondo de cada historia una secuencia com√ļn, un tono en la palabra que ahonda y apela a profundas reflexiones, donde el dolor interior est√° siempre presente, aun cuando se espere el posible fin de un mundo mientras se cena.

Las ficciones de Martha Acosta llevan en com√ļn, adem√°s, la eterna b√ļsqueda de sus personajes: b√ļsqueda del reconocimiento del yo en los ojos de quien se ama, b√ļsqueda de un tiempo otro donde se fue feliz o donde se hallar√≠a la felicidad, b√ļsqueda de la verdadera esencia humana en medio de esa convenci√≥n que llamamos sociedad. Pero no hay en esta b√ļsqueda una √ćtaca definitiva ni un telar insistente. Solo la p√°lida, azul insinuaci√≥n, de una respuesta que se bifurca en un abanico de posibilidades. ¬ŅEs Martha Acosta una autora azul? ¬ŅUna mujer blue? ¬ŅAlguien que describe desde la aparente calma y la sonrisa la tormentosa realidad que esconde el alma humana? Tal vez‚Ķ ¬†

Solo s√© que esta invitaci√≥n, tambi√©n p√°lidamente blue, para adentrarnos en la lectura de los seis cuentos que propone Ojos para no ver las cosas simples, no puede ser definitiva ni definitoria. Leer a Martha Acosta es adelantar m√°s preguntas que respuestas, es adentrarnos en un mundo quiz√°s enga√Īosamente azul, pero lleno de invitaciones y tonalidades que no pueden ser descritas terminantemente, sino esbozadas, sugeridas, como el p√°jaro azul que describe una historia entra√Īable, o ahora que lo pienso, como mirar al fondo de los ojos de esta joven autora, parad√≥jicamente negros, y encontrar all√≠ un destello azul, como de acero mortal, mientras con una sonrisa suya nos describe posibles modos de ver la vida en blue, y a√ļn dejarnos con la inquietud de quien habla del amor, calladamente, mientras afuera, tras los cristales, el mundo se deshace. ¬†¬†


Bradbury, el √ļltimo poeta marciano

Por Manuel Alejandro Martínez Abreu

  • ‚ÄúLos libros cosen las piezas y los pedazos del universo para hacernos con ellos una vestimenta‚ÄĚ.

Ray Bradbury (1920-2012)

Dos caballeros vestidos con armaduras esperan en la oscuridad la llegada de un drag√≥n al que deben matar. Ellos no lo han visto nunca, pero lo describen como una criatura enorme y monstruosa de un solo ojo, que escupe fuego y echa humo. Cuando por fin se produce el tan temido enfrentamiento, la historia da un giro insospechado…

Es la sinopsis El Dragón, el primer cuento que leí de Ray Douglas Bradbury. No por ser el primero se convirtió en mi relato favorito, me impactó la manera en que presentaba dos de los temas más importantes de su obra: la especulación sobre el tiempo y la amenaza del futuro.

Al dedicarle La Luz esta edición del Premio Celestino a uno de los tres grandes de la ciencia ficción (CF) he vuelto a hojear parte de la correspondencia que además de consejos para un principiante, me obsequió un corpus de lecturas que provocaron emociones y ayudaron a dar sentido a la experiencia de vivir a un adolescente bajo la metáfora de lo anticipado y lejano.

El descubrimiento de este autor comenz√≥ por el art√≠culo ‚ÄúLas manzanas marcianas de Ray‚ÄĚ, publicado en el peri√≥dico ¬°Ahora!: ¬ŅUn padre que construye un cohete en el patio de su casa para darles a sus ni√Īos la alegr√≠a de un viaje a marte?, ¬Ņbomberos cuyo trabajo no es apagar fuegos sino encenderlos para quemar libros?, ¬Ņuna sociedad donde leer libros era un delito?, ¬Ņsujetos que memorizan obras completas para preservarlas y transmitirlas oralmente a otros?, ¬Ņhumanos como extraterrestres en Marte?, ¬Ņinvasores extraterrestres que encuentran en los ni√Īos humanos sus aliados?, ¬Ņun curioso personaje con el cuerpo completamente cubierto de tatuajes que est√°n m√°gicamente vivos?, ¬Ņy todos estos argumentos nac√≠an de la mente de un autor de CF que no se adaptaba a la tecnolog√≠a? ¬Ņ¬Ņ¬°!??

Además de paladear mi apetito literario, aquel artículo se convirtió en el catalizador para conseguir los libros de Bradbury. Encontré Tres de Bradbury (una inolvidable edición de los 80 con carátula azul que incluía Fahrenheit 451, Crónicas marcianas y El hombre ilustrado) y la que sería mi obra favorita de este autor: El vino del estío, una novela que nada tiene que ver con la ciencia ficción.

Pero yo necesitaba m√°s, mi curiosidad por ese autor rara avis crec√≠a. La b√ļsqueda continu√≥ y entre tanto buscar y buscar encontr√© hasta su direcci√≥n postal. Le escrib√≠, y para sorpresa m√≠a y de muchos otros, respondi√≥.

Así comenzó mi intercambio de cartas con este autor amante de los gatos, incapaz de manejar un automóvil y que nunca dependió de una computadora.

‚ÄúNadie puede ense√Īar a escribir ciencia ficci√≥n, aunque muchas veces se ha intentado‚ÄĚ ‚Äď fue su primera sentencia en la correspondencia ‚Äď. ‚ÄúLee poes√≠a y encontrar√°s las mejores ideas‚ÄĚ, ‚Äúse debe escribir rodeado de libros‚ÄĚ y ‚Äútodo lo que necesitas saber sobre c√≥mo escribir lo encuentras en Huckleberry Finn‚ÄĚ.

Las recomendaciones literarias y las lecciones no se detuvieron hasta que obró para que llegara a mis manos su libro de ensayos Zen in the art of writing. Descubrí en aquel texto en inglés reveladoras páginas sobre su infinito placer de escribir, el porqué y el cómo.

Aunque la mayor lección que aprendí fue que existen libros que nunca se deben prestar, y menos si este es una primera edición, con dedicatoria y firma incluida de un autor incluido en el Salón de la Fama de la Ciencia Ficción, con una estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood y con un asteroide (¡nada más y nada menos que un asteroide!) nombrado Bradbury 9766 en su honor.

Muchos califican a Bradbury como autor de culto, maestro del cuento po√©tico dentro del g√©nero, en contraposici√≥n de otros que lo ven como un autor ‚Äúblando‚ÄĚ al no ubicar sus historias dentro de las vertientes m√°s ‚Äúhard‚ÄĚ de la CF. Lo cierto es que este autodidacta escritor transform√≥ el modo en que se entend√≠a la literatura del g√©nero al producir un cambio con respecto al modo de concebirse los relatos, a pesar de que siempre se consider√≥ como un escritor de fantas√≠a. ‚ÄúEn mis obras no he tratado de hacer predicciones acerca del futuro, sino avisos‚ÄĚ, escribi√≥ qui√©n demostr√≥ como nadie que el humanismo y la poes√≠a, combinados con la CF o la fantas√≠a, son una mezcla poderos√≠sima para el deslumbramiento de las posibilidades de la imaginaci√≥n.

Su influencia es visible en autores de CF de nuestro pa√≠s como Oscar Hurtado, √Āngel Arango y Miguel Collazo; mientras que en el audiovisual, los cuentos ‚ÄúRemedio para melanc√≥licos‚ÄĚ, ‚ÄúSol y sombra‚ÄĚ, ‚ÄúEl cohete‚ÄĚ y ‚ÄúEl hombre ilustrado‚ÄĚ fueron adaptados para la televisi√≥n y recontextualizados en el √°mbito cubano sin que esto afectara el sentido cardinal de la historia.

Bradbury no sólo cultivó la ciencia ficción y la literatura de corte fantástico, sino que escribió también libros realistas e incluso incursionó en el relato policial, escribió también poesía, guiones para el cine y la televisión y piezas de teatro. Pero muchos concuerdan al afirmar que lo mejor de este autor fueron sus primeras obras de ciencia ficción: Fahrenheit 451 y Crónicas marcianas. Ambas, a pesar de la época en que fueron escritas, pueden considerarse como objetos de estudio de un experimento de sociología del futuro, sujetas a la exigencia premonitoria de la verdad.

‚Äú¬ŅQu√© ha hecho este hombre de Illinois, me pregunto, al cerrar las p√°ginas de su libro, para que episodios de la conquista de otro planeta me pueblen de terror y de soledad?‚ÄĚ, escrib√≠a Jorge Luis Borges en el pr√≥logo de Cr√≥nicas marcianas. Mensajes de alarma extrema, tramas tan lejanas y ajenas como cercanas y posibles.

Y es que todo es absolutamente cierto con este autor. Su prosa po√©tica marca la diferencia para afirmar que la ciencia ficci√≥n, considerada muchas veces como una rama desde√Īable de la literatura, tambi√©n vale para ajustar cuentas con el presente: ‚ÄúNo hace falta quemar libros si el mundo empieza a llenarse de gente que no lee. Tampoco har√°n falta las bibliotecas si nadie las dinamiza y si tampoco nadie es invitado a usarla. Continuamos siendo imperfectos, peligrosos y terribles, y tambi√©n maravillosos y fant√°sticos. Pero estamos aprendiendo a cambiar‚ÄĚ.

A pesar del miedo y la incertidumbre en estos días de confinamiento, revisitar a Bradbury se torna acto de resistencia personal ante la alfombra roja del inconcebible futuro de nuestra humanidad.


Querernos de lejos

Cerramos los ojos y, por un instante, parece que nos trasladamos hacia el mismo centro de la vetusta, hermosa y se√Īorial villa de Santa Mar√≠a del Puerto del Pr√≠ncipe, con el trazado asim√©trico de sus calles, donde cualquiera puede desorientarse pero no perderse porque los camag√ľeyanos, amables y orgullosos de su urbe le ense√Īar√°n, de inmediato, el rumbo a seguir.

En eso pensamos al apreciar la más reciente obra del joven creador Iván Carbonell Guerra, Machuty, licenciado en la especialidad de Instructor de Arte, Miembro de la Asociación Hermanos Saíz, a quien la terrible pandemia, la COVID-19, le ha servido de motivo de inspiración. De sus pinceles e inagotable fantasía, nació Querernos de lejos, acerca de la cual accedió, amablemente, a contarnos vía correo electrónico.

‚Äď ¬ŅQu√© te propusiste con Querernos de lejos?

Con mi obra trato de representar la dramática situación de contingencia sanitaria que vive el mundo a causa del nuevo coronavirus, la terrible COVID-19 que ya ha cobrado más de 270 000 vidas humanas en todo el mundo, y lamentablemente también en Cuba.

Mi intención es hacer un llamado a la reflexión de la humanidad a protegerse y tomar conciencia de cumplir las medidas orientadas por las autoridades de la Salud y, sobre todo, quedarse en casa para evitar la propagación de este siniestro virus.

En cuanto a las estructuras arquitect√≥nicas, en algunas zonas de la obra las l√≠neas se acent√ļan y desempe√Īan un papel esencial, con lo cual le da mayor expresividad y solidez a la pintura; con ello dejo bien definido que nuestras trincheras para vencer esta batalla contra la pandemia son nuestros hogares. Adem√°s, utilizo texturas, resultado de una constante experimentaci√≥n en que estoy inmerso y se funden con trazos de carboncillo que le aportan frescura y contraste a los elementos compositivos.

Por otra parte, recurro a una armónica gama de matices con el propósito de establecer un diálogo estrecho entre la obra y el espectador.

‚Äď ¬ŅQu√© t√©cnica utilizaste?

Emplee en la conformación una técnica mixta, ya que me permitió trabajar con varios materiales y me brindó la posibilidad de combinarlos entre sí, dando como resultado los efectos visuales que deseaba.

‚Äď Nos parece percibir una visi√≥n del Camag√ľey colonial en esta obra, ¬Ņes as√≠?

Esto es algo que muchas veces no te propones, directamente, pero aflora al manejar los pinceles. Siempre que puedo represento a mi ciudad de Camag√ľey desde mi visualidad creativa, en muestra de admiraci√≥n, respeto y cari√Īo a la tierra que me vio nacer y que es el pilar fundamental de mi formaci√≥n art√≠stica como creador.

Siempre he representado, impl√≠citamente, la ciudad de Camag√ľey, sobre todo ese Camag√ľey colonial lleno de ricas tradiciones identitarias que me acompa√Īan donde quiera que est√©.

Camag√ľey es una tierra que seduce a todos, tanto visitantes como sus pobladores. Es un homenaje a la tierra del Mayor, de Guill√©n y de tantos h√©roes y creadores, y por supuesto para todos aquellos h√©roes que en los hospitales, los laboratorios, cuidando el orden interior y en otras dis√≠miles tareas luchan, desde sus diversos frentes, para vencer esta pandemia.