Creadores


Preparan pr贸xima edici贸n de la Cruzada de la AHS en Cienfuegos

  • La edici贸n n煤mero 12 de la Cruzada Art铆stico-Literaria de la Asociaci贸n Hermanos Sa铆z de Cienfuegos acontecer谩 del 27 de julio al 3 de agosto. Esta iniciativa cultural recorrer谩 una veintena de asentamientos de El Escambray y el litoral sur de la provincia.

    Por el emblem谩tico Pico San Juan comenzar谩 esta cruzada. Un homenaje a los Hermanos Luis y Sergio Sa铆z ser谩 el pretexto para inaugurar un certamen que en 2020 busca una mayor cercan铆a con los pobladores de nuestras zonas monta帽osas.

    Frank P茅rez Aguayo, presidente de la AHS en la provincia, adelant贸 que lo importante es lograr un acercamiento real a los campesinos, «que nos reciban en la intimidad de sus hogares y que compartan nuestro ate, porque lo llevamos de todo coraz贸n.»

    Para esta edici贸n 12 de la Cruzada se han tomado todas las medidas de protecci贸n. Los dise帽adores Reinel y Dianko aportar谩n los nasobucos para el elenco de la brigada.

    «Seremos cuidadosos, por el bien de los artistas y de quienes nos recibir谩n en esas comunidades. La AHS y la Cruzada tienen que ser capaces de adecuarse a la compleja situaci贸n epidemiol贸gica que todav铆a enfrenta nuestro pa铆s», agreg贸 P茅rez Aguayo.

    Artistas cienfuegueros, y de la provincia de Villa Clara conformar谩n este colectivo de j贸venes creadores, encargados de que al macizo monta帽oso cienfueguero lleguen nuevos libros, canciones, obras de teatro.

  • *Tomado de Perlavisi贸n

Palabras para abrir caminos

A 59 a帽os de aquel acto, la Uni贸n de Escritores y Artistas de Cuba acogi贸 el panel 芦Palabras a los Intelectuales: Defender la Revoluci贸n es defender la cultura, en el que se debati贸 acerca de la vigencia de ese discurso, justo cuando tambi茅n se cumple el primer a帽o del IX Congreso de la Uneac.

La frase m谩s c茅lebre, m谩s citada, discutida y habitualmente sacada de contexto de aquella alocuci贸n fue 芦Dentro de la Revoluci贸n todo, contra de la Revoluci贸n nada禄.

El escritor Miguel Barnet explic贸 su esencia: 芦Hab铆a que salvar a la Revoluci贸n, hab铆a que defenderla. Salvar la Revoluci贸n era salvar la cultura禄.

芦Me di cuenta de que se iniciaba un camino diferente禄, evoc贸 el tambi茅n presidente de honor de la Uneac, quien afirm贸 que las Palabras a los Intelectuales complementaron otro documento esencial de Fidel Castro: su alegato La historia me absolver谩.

El director de la Oficina del Programa Martiano, doctor Eduardo Torres Cuevas, consider贸 que en 1961, a帽o de definiciones, se estaba creando la nueva cultura, la nueva intelectualidad, que eran continuaci贸n de los mejores valores de la tradici贸n nacional, pero tambi茅n determinaci贸n de cambio.

El discurso de Fidel, seg煤n Torres Cuevas 芦le dio racionalidad a un proceso: pensamiento y sentimiento鈥 Ah铆 naci贸 una cultura que no exist铆a antes de esas palabras禄.

芦La Revoluci贸n es cultura, eso el primero que nos lo dijo fue Fidel Castro禄, concluy贸 Torres Cuevas.

Rafael Gonz谩lez, presidente de la Asociaci贸n Hermanos Sa铆z, consider贸 fundamental para los m谩s j贸venes creadores el contacto directo con la historia. En las Palabras de los Intelectuales Fidel estableci贸 una relaci贸n estrecha con los artistas y escritores, que mantuvo hasta el final.

El presidente de la Uneac, Luis Morlote Rivas, resalt贸 el m茅todo que instaur贸 Fidel en aquellas Palabras. Ese di谩logo franco y distendido con los creadores fue un ejercicio cotidiano del l铆der de la Revoluci贸n Cubana.

Morlote inst贸 a revisar tambi茅n el discurso que Fidel pronunci贸 semanas despu茅s en la clausura del congreso fundacional de la Uneac, en el que reafirm贸 el esp铆ritu democr谩tico e integrador de la pol铆tica cultural naciente.

Los estrechos v铆nculos de Fidel con la Uneac, dijo Morlote, odedecieron a su inter茅s permante por conocer el pensamiento y la acci贸n de los creadores.

Morlote record贸 el an谩lisis que el presidente cubano Miguel D铆az-Canel hizo de las Palabras a los Intelectuales en su discurso en la clausura del IX Congreso de la Uneac, donde remarc贸 su vigencia y proyecci贸n.

El presidente de la Casa de las Am茅ricas, Abel Prieto, reflexion贸 sobre la idea de continuidad que defendi贸 D铆az-Canel en ese discurso, considerado por muchos de los que lo escucharon como 芦unas segundas禄 Palabras a los Intelectuales.

Citando frases de la alocuci贸n de Fidel en junio de 1961 y haciendo 茅nfasis en su contexto, Abel Prieto destac贸 la altura, la honestidad, la meridiana posici贸n de Fidel durante aquellos encuentros.

Reducir Palabras a los Intelectuales a un eslogan, a una receta, es lamentable, pues es un discurso lleno de matices, que partiendo de principios s贸lidos, no renunciaba al di谩logo, al debate. Fidel fue un excepcional constructor de consensos, afirm贸 Prieto.

En el esp铆ritu de las Palabras a los Intelectuales, Abel Prieto inst贸 a los artistas e intelectuales a pensar en c贸mo la cultura puede seguir siendo 煤til a la Revoluci贸n en los tiempos tan complejos que vivimos.

Al acto asistieron el Ministro de Cultura Alpidio Alonso, la secretaria general del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Cultura, Nereida L贸pez Labrada, y miembros de la direcci贸n de la Uneac.

El panel, moderado por la vicepresidenta de la Uneac Magda Resik, ser谩 transmitido este martes a las 4:00 p.m. por la Televisi贸n Cubana.

*Tomado de Trabajadores


Desde Las Tunas, una Luna Creciente de poes铆a, trova y canci贸n

Como una Luna Creciente, cual su nombre lo indica, ha ido en ascenso el proyecto del joven trovador de la Asociaci贸n Hermanos Sa铆z (AHS) en Las Tunas, Jes煤s Ricardo P茅rez Cecilia, pionero en esta organizaci贸n en el territorio en trasladar su creaci贸n a las redes sociales durante el enfrentamiento al nuevo coronavirus.

Chuch铆n, como muchos le conocen al joven trovador que adem谩s es graduado de actuaci贸n de la Escuela Profesional de Arte Manuel Mu帽oz Cede帽o, de Granma, confirm贸 a la Agencia Cubana de Noticias que desde la confirmaci贸n de los primeros casos del SARS-CoV-2, causante de la enfermedad COVID-19 en Cuba, el proyecto se traslad贸 a las plataformas digitales y redes sociales.

El objetivo era no frenar nuestra creaci贸n, al contrario, aprovechar al m谩ximo este tiempo en casa, potenciar la creatividad y transmitirles un mensaje de esperanza a todas esas personas que nos han seguido desde el principio, signific贸 quien asegura que aunque la actuaci贸n le gusta mucho, la m煤sica le gan贸 el coraz贸n.

P茅rez Cecilia dijo que las redes sociales han sido un espacio perfecto que adem谩s les ha permitido llegar a personas dentro y fuera de la geograf铆a nacional, interactuar, crecerse como artista de una forma menos tradicional e imponerse nuevos retos profesionales acordes con el contexto epidemiol贸gico por la COVID-19.

En cuanto al nombre de la pe帽a, Luna Creciente, cont贸 que se le ocurri贸 en honor a la actividad agr铆cola que se desarrolla en Las Tunas y a esa fase de la luna, cuarto creciente, en la que el sector campesino conf铆a para sembrar los cultivos de los cuales espera recibir los mejores resultados.

As铆 es esta pe帽a, un sitio para sembrar nuestro arte, desde la ra铆z, para que poco a poco se multiplique y crezca, acu帽贸.
Con solo 23 a帽os, P茅rez Cecilia es de los m谩s j贸venes entre la membres铆a de la AHS en Las Tunas, pues ingres贸 en abril a la organizaci贸n y un mes despu茅s ya Luna Creciente compart铆a su primera entrega de poes铆a, trova y canciones desde y para el p煤blico joven.

A trav茅s de c谩psulas audiovisuales en redes sociales como You Tube y Facebook la AHS en Las Tunas se ha encargado de presentar una programaci贸n diferente, adaptada a las circunstancias que impuso la enfermedad, en la que se han visto reflejadas las distintas manifestaciones que defienden los j贸venes creadores tuneros, expresiones en las que la trova tiene el mayor protagonismo.

Ahora puedo decir mucho m谩s convencido de algo que siempre he pensado desde que eleg铆 la m煤sica, que las canciones me salvaron, precis贸.


Premio Celestino en 2.0 (Dossier)

Por Elizabeth Soto

«Antes que anochezca iremos repartiendo alas.» Celestino despierta en Holgu铆n con un dossier repleto de cuentos en las voces de j贸venes escritores de la Asociaci贸n Hermanos Sa铆z. Otros entendidos se aproximan a la vida de los centenarios Charles Bukowski, Isaac Asimov y Ray Bradbury, a los que estar谩 dedicado este evento.

En su XXI edici贸n, Celestino de Cuento no se detiene, la gente no sabe nada del mundo, pero tiene c贸mo saberlo. Ediciones La Luz una vez m谩s precisa podcast, c谩psulas promocionales, postales, as铆 que no te asombres de mi astucia sino de tu ignorancia que la hace resaltar, sonre铆mos, la irreverencia y la medida est谩n conferidas a los escritores de buena voluntad.

Invadimos la privacidad del lector con la idea perenne de hacer prevalecer su ingenio, la actitud creativa ante la vida: desde el punto de vista m谩gico, desde el punto de vista del misterio, que es imprescindible para toda formaci贸n.

聽Iremos aplastando el tedio de estos d铆as, piensa menos, sue帽a m谩s y duerme. Debemos retomar las 茅pocas de ensue帽o, redescubrir en cada texto el alba. Alucinas. Ya no queda casi ning煤n 谩rbol en pie. Nadie apaga luces, al contrario, es la estaci贸n incandescente, el resplandor del arte que persiste, #alaluzseleemejor, insistimos. Si t煤 no existieras yo tendr铆a que inventarte.


Celestino en las redes

Por Ediciones La Luz

El XXI Premio Celestino de Cuentos llega este junio. Convocado para j贸venes narradores cubanos desde la secci贸n de Literatura de la Asociaci贸n de Hermanos Sa铆z en Holgu铆n, el certamen literario de amplio reconocimiento en el 谩mbito de las letras cubanas, sesiona desde el 15 hasta el 19 de junio, esta vez desde las redes sociales a causa del confinamiento impuesto por la permanencia de la COVID-19 en el pa铆s.

El 鈥淐elestino鈥 estar谩 dedicado a los centenarios de Charles Bukowski, Isaac Asimov y Ray Bradbury y sobre sus obras respectivas sesionar谩n paneles te贸ricos, conversatorios y mesas de lecturas con autores holguineros de mayor o menor experiencia.

Circular谩n en plataformas como Instagram, Facebook, Twitter y p谩ginas web como Cubaliteraria, Cubarte, Portal del Arte Joven Cubano, dosieres dedicados a los centenarios Asimov, Bukowski y Bradbury; postales digitales con textos de narradores cubanos, fotorreportajes de las ediciones anteriores del evento, podcast y materiales audiovisuales en YouTube.

Igualmente se presentar谩n novedades editoriales como Animal de otra raza, de Maribel Feli煤; Instrucciones para divorciar a un hombre, de Juan I. Siam y Ojos para no ver las cosas simples, de Martha Acosta, cuaderno que resultara ganador en la edici贸n de 2018 de este Premio.

La convocatoria cerr贸 el d铆a primero y m谩s de 40 autores aspiran al galard贸n que implicar谩 la publicaci贸n del t铆tulo por Ediciones La Luz. El jurado, compuesto por Mariela Varona, Rub茅n Rodr铆guez y Adalberto Santos, trabaja ya en la selecci贸n del ganador que se dar谩 a conocer en la tarde del d铆a 19.聽


Entre el espanto y la ternura, Celestino canta

Por Yail茅n Campa帽a Cisneros

Todo hombre se parece a su dolor.

Andr茅 Malraux

Solo la infancia es nuestra.

El resto pertenece a los extra帽os.

Don DeLillo

  • 鈥a historia de la literatura cubana de los 煤ltimos treinta a帽os[1] se ha caracterizado por ser una historia de las exclusiones y, por supuesto, las instancias ideol贸gicas y pol铆ticas han sido protagonistas en ello. As铆, se ha promovido una bifurcaci贸n que remite a la existencia de dos literaturas cubanas en pugna: una dentro del pa铆s y otra en el extranjero, una comprometida con la Revoluci贸n y otra en contra del proyecto revolucionario. En esta historia de las exclusiones hemos participado todos.[2]

Uno de los autores que ha quedado oculto tras ese velo de silencio es Reinaldo Arenas (Holgu铆n, 1943-Nueva York, 1990). Y aunque su 煤ltima novela, Antes que anochezca (1992), logra mayor fama internacional 鈥攑or la coyuntura de ser su texto m谩s abiertamente irreverente, adem谩s del impacto por su publicaci贸n p贸stuma鈥; fue su primera obra, Celestino antes del alba (1967, primera menci贸n del Premio Uneac en 1965), la que form贸 parte de un corpus narrativo que introduce en el 谩mbito literario cubano a un tipo de narrador con caracter铆sticas muy especiales, el narrador ni帽o, que ser谩 retomado con 铆mpetu en los a帽os ochenta por una nueva generaci贸n de escritores, corriente conocida como 芦cuent铆stica del deslumbramiento禄,[3] 芦narrativa de la adolescencia禄 o 芦de la 茅tica禄.[4]

Celestino antes del alba recrea el enfrentamiento con su entorno de un ni帽o de campo, cuya voz describe la realidad tal como se le presenta, matizada por las alucinaciones que toman vida en su imaginaci贸n. De su argumento poco convencional se desprende el tema de la eterna defensa de la belleza y la realizaci贸n personal. Los recursos del lenguaje y las t茅cnicas narrativas hacen gala de un manejo excepcional que estalla en la mayor contribuci贸n art铆stica de esta novela: la persona que enuncia el discurso desde un 芦yo禄 que la identifica como narrador-ni帽o-protagonista y que queda indisolublemente ligada al personaje de Celestino, quien asume la funci贸n de receptor del discurso (narratario).

Desde el propio t铆tulo esta novela nos revela el lirismo de sus p谩ginas. Y es que en m谩s de una ocasi贸n su autor afirm贸 su mayor aspiraci贸n: ser recordado por la poes铆a impl铆cita en sus novelas y relatos. Celestino antes del alba encierra dos sustantivos claves para la comprensi贸n del texto: el primero, propio, adelanta al lector que el relato narra la historia de un personaje masculino (Celestino), mientras el segundo aporta la ubicaci贸n temporal 鈥攅n el caso de que se interprete como lo sucedido al personaje en una noche鈥 aunque en la lectura se comprueba su significado metaf贸rico. El vocablo alba alude a la iniciaci贸n del d铆a, al amanecer, la aurora, la primera luz antes de la salida del sol, pero adem谩s proviene del lat铆n albus, que significa blanco, y es ese precisamente uno de los momentos m谩s disfrutados por el ni帽o protagonista de la novela, cuando la neblina cubre todo el campo con su espesa luz blanquecina. Pero el momento al que se refiere es al que le antecede, la noche, hora destinada al sue帽o, espacio que desarrolla la trama. Todas las acciones est谩n condicionadas por los destellos de l煤cida conciencia mental del estado de vigilia que alternativamente acompa帽a al sue帽o: 芦Ahora es mejor que dejes tranquila tu imaginaci贸n, pues en cuanto dejes de so帽ar y duermas m谩s, ellos no te habr谩n de molestar. No pienses, o piensa menos [鈥 Ya sabes: piensa menos, sue帽a m谩s, y duerme, y duerme禄.[5]

Los procesos del razonamiento infantil mantienen activa una elevada capacidad imaginativa que conduce el pensamiento por un mundo donde la fantas铆a es asumida como 煤nica rectora mientras los l铆mites de lo posible se disuelven. Ello encierra la significaci贸n l铆rica de esta historia que enuncia el maravilloso mundo de la infancia, ese fragmento de la existencia humana en que todo asombra y sorprende. Es la etapa de descubrimiento y reconocimiento de una realidad que deslumbra con cada nueva sensaci贸n, mientras se va dirigiendo esa sensibilidad hacia la aceptaci贸n o el rechazo de los objetos, provocada por el conocimiento asociativo de la percepci贸n sensitiva que les corresponde. As铆, el ni帽o que despierta en estas p谩ginas retiene la agradable sensaci贸n que le despierta el olor de la tierra cuando llueve o la frescura en sus pies cuando la pisa.

La novela concluye en el umbral de la adolescencia, del alba como despertar ante esa realidad que se impone a la imaginaci贸n, dejando atr谩s el mundo de ensue帽os habitado por brujas y duendes. El fin de la infancia se indica simb贸licamente en la muerte del personaje. Muerte que es salvaci贸n, ascensi贸n al limbo, a la eterna inocencia que persegu铆a en sus viajes a la luna para escapar de un ambiente repulsivo y miserable.

Arenas recrea el enfrentamiento de un ni帽o de campo con su entorno, cuya voz describe la realidad tal como se le presenta, matizada por las alucinaciones que toman vida en su imaginaci贸n. El cl铆max de la narraci贸n se halla en la vida fabulada de ese ni帽o marcado por el sufrimiento que le provoca la ausencia del padre y los maltratos de una familia que lo repudia porque representa la frustraci贸n de la madre abandonada, que amenaza a cada instante con suicidarse. Para escapar de la soledad, la pobreza, la ignorancia y el convencionalismo de su familia, incapaz de enfrentar la crueldad y el horror de su circunstancia, se inventa un 谩lter ego, personaje que encarna al primo Celestino, el poeta que escribe en los 谩rboles. La poes铆a es la v铆a de salvaci贸n inicial ante la insulsa vida que le imponen, que encuentra su antag贸nico en la figura del abuelo que derriba con su hacha los troncos escritos. La escritura y la creatividad se defienden como una forma de rebeli贸n contra la autoridad destructiva de la familia.

La historia transcurre entre los juegos, invenciones y tristezas del protagonista y las constantes persecuciones de la familia que no acepta la identidad diferente y contradictoria de un ni帽o 芦d茅bil禄 y 芦amanerado禄. Tres diferentes finales multiplican las lecturas de esta novela circular y con cada uno se anuncia la implacable muerte del protagonista, que tiene lugar en el 煤ltimo final. La historia, que comenz贸 en el pozo con los gritos de la madre anunciando un suicidio que no se atreve a cometer, termina justo all铆 con la liberaci贸n por fin alcanzada de su protagonista, quien entre sombras anuncia lo sucedido antes que las luces del alba alcancen a entregarle otro tiempo para contar, vivir.

Otro de los motivos que se reitera en toda la trama es la muerte, como acto de rebeld铆a y liberaci贸n, lo que destaca algunas de las obsesiones fundamentales de su autor: la nostalgia, el misterio de la madre y el amor a la libertad. Y es que la novela trabaja con evocaciones de corte autobiogr谩fico: 芦Es autobiogr谩fico tambi茅n el ambiente, la brutal inocencia con que se expresan los personajes [鈥 en lo que respecta a la aparici贸n de las brujas y los duendes, los primos muertos, el coro de t铆as infernales, el acoso de infatigables hachas, los desplazamientos del personaje hacia la luna (las huidas) sin obtener resultados ventajosos禄.[6]

La concepci贸n del relato es novedosa por la desfiguraci贸n espacio-temporal: el espacio se reduce y comprime hasta ubicarse solo en la casa, mientras la historia carece de linealidad, esto se logra con el uso de varios m茅todos para fraccionar o recuperar el tiempo a trav茅s de las asociaciones casuales y la memoria, que se proyecta como un ejercicio de lucidez. La constante exploraci贸n del recuerdo y del universo imaginario da lugar a una h谩bil disposici贸n para presentar la estratificaci贸n de la memoria y de la capacidad de invenci贸n de la mente infantil, en una prosa que a veces se aproxima al estilo de la l铆rica. Esta mezcla de realidad e imaginaci贸n forma un entretejido de alucinaci贸n donde el triunfo de la pureza es todo un s铆mbolo. Se incorpora una t茅cnica narrativa que fractura la continuidad de la trama en la b煤squeda de una ambig眉edad entre verdad y fantas铆a, entre mundo exterior e interior, que asume sin limitaciones la irracionalidad y el absurdo. Por tanto, esta obra transita entre lo que pudiera clasificarse como novela surrealista u on铆rica.

En cuanto a los componentes formales, es preciso subrayar la incorporaci贸n de procedimientos innovadores y experimentales que enriquecen los recursos t茅cnicos del g茅nero, como el empleo del mon贸logo interior con que se trata de captar los estados de conciencia del protagonista, que por momentos se convierte en ca贸tico debido al sinsentido del lenguaje que intenta reproducir estados de completo desgarramiento interior.

芦Nueva, revolucionaria, con desali帽o inherente y necesario, Celestino antes del alba, se coloca como uno de los m谩s leg铆timos experimentos de lo m谩s joven de nuestra novel铆stica [鈥 Es una obra tensa, ambigua禄,[7] 芦[鈥 una de las novelas m谩s hermosas que se haya escrito jam谩s sobre la infancia, la adolescencia y la vida en Cuba禄.[8]

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[1] Hago m铆as las palabras de Rogelio Rodr铆guez Coronel en su intervenci贸n en el encuentro 鈥淐ultura e identidad nacional鈥, celebrado en junio de 1995 en La Habana.

[2] Rogelio Rodr铆guez Coronel: Cuba, novela, revoluci贸n (鈥淐olecci贸n Ach茅鈥). Universidad de La Habana, Facultad de Artes y Letras, [s.f.], p. 26.

[3] Francisco L贸pez Sacha: 鈥淓l personaje reflexivo en la nueva cuent铆stica鈥, en Revoluci贸n y Cultura, No.1, ene/85, Ciudad de La Habana, p. 24-31.

[4] Luis Manuel Garc铆a: 鈥淐ontar el cuento鈥, en La Gaceta de Cuba, agosto 1988, p. 2-4.

[5] Reinaldo Arenas: Celestino antes del alba, Ediciones Uni贸n, La Habana, 1967, p. 45.

[6] Reinaldo Arenas, apud Miguel Barnet: 芦Celestino antes y despu茅s del alba禄, en La Gaceta de Cuba, a帽o 6, No. 60, julio-agosto 1967, p. 21.

[7] Barnet, op. cit.

[8] Carlos Fuentes, apud Lourdes Arencibia Rodr铆guez: Reinaldo Arenas entre Eros y T谩natos. Soporte Editorial, Colombia, 2001. p. 59.


Bukowski y la est茅tica de la perversi贸n

Por Mariela Varona Roque

  • Digan lo que digan, siempre hay algo malo escondido en los hombres que huyen del vino, de las cartas, de las mujeres hermosas o de una buena conversaci贸n.

La afirmaci贸n de Voland en El Maestro y Margarita, de Bulgakov, parece escrita ex profeso para canonizar a uno de los malditos de las letras norteamericanas: Charles Bukowski. Devenido mito de la literatura underground, paradigma del realismo sucio y personaje favorito de s铆 mismo, Bukowski bebi贸, jug贸 y am贸 en proporciones escandalosas, y por alguna causa su estilo es a煤n visible en toda una tendencia dentro de la literatura cubana contempor谩nea.

Cientos de cuentos, una treintena de poemarios y cuatro novelas publicadas lo definen como un autor prol铆fico. Lo pasmoso es que la mayor parte de su obra la publicase despu茅s de cumplir cincuenta a帽os, y que en poco tiempo convirtiera en figura pol茅mica a un hombre que nunca vot贸, ni milit贸 en partido pol铆tico o movimiento literario alguno. La m谩quina de follar; Se busca una mujer; Erecciones, eyaculaciones, exhibiciones; Escritos de un viejo indecente; bajo esos t铆tulos se publicaron sus cuentos en editoriales baratas, tan s贸rdidas como su escritura. Esos cuentos, como las novelas (Factotum, Cartero, Mujeres y La senda del perdedor) hablan sobre borrachos, putas de mala muerte, peleas de bar e incontables escaramuzas sexuales, y ocurren en bares, hoteluchos, garitos, oficinas mugrientas y traspatios. En todas las historias el protagonista es el mismo: Henry Hank Chinasky, el 谩lter ego de Bukowski.

Nacido en la ciudad alemana de Andernach en 1920, Bukowski fue el resultado de la uni贸n de un soldado norteamericano con una joven lugare帽a, y la familia se traslad贸 a Los 脕ngeles cuando el hijo ten铆a dos a帽os de edad. El romanticismo de lo que parece ser una com煤n historia de amores de guerra se anula por las noticias sobre el comportamiento violento y desp贸tico de Bukowski padre: un mit贸mano que hac铆a creer a los vecinos que era ingeniero cuando en realidad trabajaba en una lecher铆a, y que meti贸 la cara de Bukowski adolescente en su propio v贸mito cuando este ensuci贸 la alfombra en su primera borrachera. Buscando el alcohol como paliativo de su timidez, acrecentada por erupciones en el rostro que no lo hac铆an nada atractivo para las muchachas, el joven Bukowski huy贸 de la casa paterna para entregarse a sus dos grandes pasiones: la bebida y el sexo. La primera lo empujaba hacia el segundo, y este, al neg谩rsele, lo volv铆a de regreso a la primera.

Hizo una vida errabunda y desordenada, trabaj贸 en un sinn煤mero de empleos, viaj贸 por los estados de la Uni贸n, pero su destino final volvi贸 a ser Los 脕ngeles, donde trabaj贸 en una oficina de correos hasta que la publicaci贸n de su novela Cartero, en 1970, le decidi贸 dedicarse exclusivamente a la escritura. A pesar de su empe帽o autodestructivo, la condici贸n de lector impenitente lo hab铆a marcado para siempre.

Como dir铆a en su poema 芦D铆as como navajas, noches llenas de ratas禄: siendo muchacho divid铆 en partes iguales el tiempo/ entre los bares y las bibliotecas; c贸mo me las arreglaba para proveerme/ de mis otras necesidades es un puzzle; bueno, simplemente no me preocupaba demasiado por eso/ 鈥攕i ten铆a un libro o un trago entonces no pensaba demasiado/ en otras cosas鈥/ los tontos crean su propio para铆so.

Y tambi茅n: pero eran los fil贸sofos quienes satisfac铆an/ esa necesidad/ que acechaba en alguna parte de mi confuso cr谩neo: vadeando/ por sus excesos y su/ vocabulario cuajado/ a煤n me asombraban/ saltaban hacia m铆/ brincaban/ con una llameante declaraci贸n l煤dica que parec铆a ser/ una verdad absoluta o una puta casi/ absoluta verdad,/ y esta certeza era la que yo buscaba en una vida/diaria que m谩s bien parec铆a un pedazo de/ cart贸n.

Para terminar con: qu茅 grandes tipos eran esos viejos perros, me ayudaron a atravesar/ esos d铆as como navajas y noches llenas de ratas;/(…)/ mis hermanos, los fil贸sofos, me hablaban como nadie/ venido de las calles o alguna otra parte; llenaban/ un inmenso vac铆o./ Qu茅 buenos muchachos, ah, 隆qu茅 buenos muchachos!

Bukowski es a la vez parte y consecuencia de la contracultura californiana. Como en Ginsberg y Kerouac, su discurso pertenece al hombre com煤n que no puede ni quiere hacer suyo el sue帽o americano, y disfruta agrediendo la perfecta simetr铆a de la moral burguesa. Pero digo consecuencia porque Charles Bukowski no tuvo las mismas expectativas que sus coet谩neos hacia la obra creativa; tal vez sinti贸 menos urgencia en ostentar su inconformidad con el orden y la moral. Aunque public贸 un cuento en la revista Story en 1944, antes de dar a conocer el resto de su obra le toc贸 leer lo que escrib铆an los Kerouac y los Ginsberg que, a pesar de su rebeld铆a y sus alegres locuras, siempre se las arreglaron para publicar a tiempo y eran santificados y aplaudidos por los j贸venes de su edad. De ah铆 que Bukowski pertenezca a la generaci贸n beat pero sea un beat tard铆o, un ep铆gono si se quiere de la loca y transgresora ola que vir贸 al rev茅s las letras americanas.

Entre sus influencias literarias, adem谩s de sus adorados Henry Miller y C茅line (aquel franc茅s acusado luego de nazista), es pues perfectamente distinguible la prosa violenta y vivaz de Jack Kerouac y su atrevida exaltaci贸n de la libertad sexual. La opini贸n de Bukowski sobre otros escritores norteamericanos nos llega signada por su 谩lter ego Chinasky en varias de sus obras: 芦Dejando a un lado a Dreiser, Thomas Wolfe es el peor escritor norteamericano, Burroughs es terriblemente aburrido, Faulkner una nulidad. Saroyan ser铆a bueno si no fuera tan optimista禄. O si no: 芦驴Hemingway? No. Muy torvo, demasiado serio. Buen escritor, frases magn铆ficas. Pero la vida para 茅l siempre fue una guerra total. Nunca se soltaba, no bailaba nunca禄.

Detr谩s de esas boutades de eterno transgresor, hab铆a sin embargo un respeto hacia la escritura que no lograron quitarle ni las propias burlas sobre s铆 mismo. Escrib铆a en una carta en 1961:

Yo sol铆a jugar un juego conmigo mismo, un juego llamado isla desierta, y mientras estaba tirado en la c谩rcel, en la clase de arte o caminando hacia la ventanilla de diez d贸lares en las carreras, me preguntaba, Bukowski, si t煤 estuvieras en una isla desierta, t煤 solo, y no fueras encontrado nunca excepto por p谩jaros y gusanos, 驴tomar铆as una vara y rascar铆as palabras sobre la arena? (鈥) la escritura, por supuesto, como el matrimonio, la ca铆da de la nieve o las llantas de los autos, no siempre perdura. T煤 puedes ir a la cama el mi茅rcoles en la noche siendo un escritor y despertar el jueves por la ma帽ana y ser otra cosa totalmente diferente. O puedes irte a la cama el mi茅rcoles por la noche siendo un plomero y despertar el jueves por la ma帽ana siendo un escritor. Este es el mejor tipo de escritores… Muchos de ellos mueren. Claro. Por sus arduos intentos; o por otro lado, porque se vuelven famosos y todo lo que escriben es publicado y ya no tienen que buscar m谩s. La muerte tiene muchas avenidas. Y si a pesar de todo t煤 dices que mi material te gusta, quiero que sepas que si se vuelve roto, no ser谩 porque trate demasiado duro o muy poco, ser谩 porque me he quedado o sin cervezas o sin sangre. Para lo que sirva, puedo permitirme esperar: tengo mi vara y tengo mi arena.

Sin embargo, es raro encontrar la franqueza de ese empecinamiento en la obra publicada en espa帽ol. Bukowski disfrut贸 tanto de su papel de automarginado que termin贸 convirti茅ndose al final de su vida en lo que menos intent贸 devenir: fen贸meno medi谩tico. Ordinaria locura (1981), de Marco Ferreri, y El borracho (1987), de Barbet Schroeder y protagonizada por Mickey Rourke, son filmes inspirados en su vida, y lo transformaron en el mismo tipo de 铆dolo que hab铆a sido Kerouac en su juventud. Un 铆dolo de la est茅tica de la perversi贸n, de la suciedad y la podredumbre.

Lo que pudi茅ramos llamar el 芦credo bukowskiano禄 est谩 en el poema 芦C贸mo ser un gran escritor禄: tienes que templarte a muchas mujeres/ bellas mujeres,/ y escribir unos pocos poemas de amor decentes/ y no te preocupes por la edad/ y los nuevos talentos./ Solo toma m谩s cerveza, m谩s y m谩s cerveza./ Anda al hip贸dromo por lo menos una vez/ a la semana/ y gana/ si es posible./ aprender a ganar es dif铆cil,/ cualquier pendejo puede ser un buen perdedor./ y no olvides tu Brahms,/ tu Bach y tu cerveza./ no te exijas./ duerme hasta el mediod铆a./ evita las tarjetas de cr茅dito/ o pagar cualquier cosa en t茅rmino./ acu茅rdate de que no hay un pedazo de culo/ en este mundo que valga m谩s de 50 d贸lares/ (en 1977)./ y si tienes capacidad de amar/ 谩mate a ti mismo primero/ pero siempre s茅 consciente de la posibilidad de/ la total derrota/ ya sea por buenas o malas razones./ un sabor temprano de la muerte no es necesariamente/ una mala cosa./ qu茅date afuera de las iglesias y los bares y los museos/ y como las ara帽as, s茅 paciente,/ el tiempo es la cruz de todos./ m谩s/ el exilio/ la derrota/ la traici贸n/ toda esa basura./ qu茅date con la cerveza,/ la cerveza es continua sangre./ una amante continua./ agarra una buena m谩quina de escribir/ y mientras los pasos van y vienen/ m谩s all谩 de tu ventana/ dale duro a esa cosa,/ dale duro./ haz de eso una pelea de peso pesado./ haz como el toro en la primera embestida./ y recuerda a los perros viejos,/ que pelearon tan bien:/ Hemingway, Celine, Dostoievski, Hamsun./ si crees que no se volvieron locos en habitaciones min煤sculas/ como te est谩 pasando a ti ahora,/ sin mujeres/ sin comida/ sin esperanza…/ entonces no est谩s listo/ toma m谩s cerveza./ hay tiempo./ y si no hay,/ est谩 bien/ igual.

La marginalidad engendr贸 en la obra de Bukowski algunas aristas que pueden resultarnos a煤n hoy pol茅micas, aunque ya estemos curados de espanto por la posmodernidad. Por ejemplo, su relaci贸n con las mujeres tuvo una intensidad ambivalente: no era capaz de prescindir de ellas, pero no les hac铆a tampoco ninguna concesi贸n. Era lo que se dec铆a de 茅l cuando el escritor chileno Poli D茅lano lo entrevista en su casa de Los 脕ngeles en 1987. Te han acusado de machista, le dice. La respuesta que le da es la misma del 芦gran poeta禄 de uno de sus cuentos a su joven entrevistador, cuando le pregunta qu茅 piensa sobre la liberaci贸n femenina: 芦En cuanto ellas se dispongan a lavar el auto, a empujar el arado, a perseguir a los dos tipos que acaban de asaltar la tienda de licores o a limpiar alcantarillas, en cuanto ellas se dispongan a que les vuelen las tetas de un balazo en el ej茅rcito, yo estar茅 listo para quedarme en casa y lavar los platos y aburrirme recogiendo hilachas de la alfombra禄. 芦Me acusan mucho por mis personajes favoritos禄, le dijo Bukowski aquella noche. 芦Si pinto a una mujer que es basura, las feministas se me echan encima, mientras que si pinto un hombre que es basura, no me dicen nada禄.

A pesar de estas afirmaciones amargas, am贸 al menos a dos mujeres que compartieron su vida estable y largamente. La muerte de la primera, con quien tuvo a su hija Marina, gener贸 textos y poemas estremecedores. En una carta a John Webb en 1962 escrib铆a: 芦Con respecto a la muerte de mi mujer el 22 de enero 煤ltimo, no hay mucho que decir, excepto que yo ya no ser茅 el mismo. Quiz谩 intente escribir sobre eso, pero est谩 todav铆a demasiado cerca. Puede que siempre est茅 demasiado cerca. (鈥) Hoy estoy solo, casi afuera de todas ellas: de las nalgas, los pechos, los vestidos limpios como trapos nuevos en la cocina. No me tomes a mal, todav铆a tengo 1,80 y 90 kilos de posibilidad, pero yo pod铆a mejor con la que ya no est谩禄.

Y uno entre muchos de sus poemas m谩s citables, a mi juicio, titulado 芦Elogio al infierno de una dama禄: Algunos perros que duermen a la noche/ deben so帽ar con huesos/ y yo recuerdo tus huesos/ en la carne/ o mejor/ en ese vestido verde oscuro/ y esos zapatos de tac贸n alto/ negros y brillantes,/ siempre puteabas cuando/ estabas borracha,/ tu pelo se resbalaba de tu oreja/ quer铆as explotar/ de lo que te atrapaba:/ recuerdos podridos de un/ pasado/ podrido, y/ al final/ escapaste/ muriendo,/ dej谩ndome con el/ presente/ podrido./ hace 28 a帽os/ que est谩s muerta/ y sin embargo te recuerdo/ mejor que a cualquiera/ de las otras/ fuiste la 煤nica/ que comprendi贸/ la futilidad del/ arreglo con la vida./ las dem谩s s贸lo estaban/ inc贸modas con/ segmentos triviales,/聽criticaban/ absurdamente/ lo peque帽ito:/ Jane, te asesinaron por saber/ demasiado./ vaya un trago/ por tus huesos/ con los que/ este viejo perro/ sue帽a/ todav铆a.

Es indudable que la etiqueta impuesta a Bukowski por sus contempor谩neos se dej贸 llevar por la comodidad: era m谩s f谩cil fijarse en su prosa agresiva y provocadora, directa y sucia, que en el mundo de reflexiones y c贸digos que manejaba en su poes铆a. Y fue tambi茅n (lamentablemente) mucho m谩s f谩cil de imitar. Si su imagen p煤blica era tan tra铆da y llevada (驴escritor que bebe o borracho que escribe?), qu茅 podemos esperar de los juicios sobre su obra. Todav铆a hay quien afirma que Charles Bukowski es una abominaci贸n para la literatura鈥 Por suerte 茅l nunca pareci贸 preocuparse mucho por la trascendencia.

La huella del realismo sucio es f谩cilmente rastreable en la literatura cubana. Aunque tuvo algunos anuncios notables como Matarile, de Guillermo Vidal, su explosi贸n (p煤blica) coincide con los cuentos publicados en los 90 por algunos de los llamados nov铆simos, sobre todo los pertenecientes al grupo de los 鈥渇riquis鈥: Ronaldo Men茅ndez, Ricardo Arrieta, Ra煤l Aguiar, Ver贸nica P茅rez Konina, Ena Luc铆a Portela y Jos茅 Miguel S谩nchez (Yoss). Todos eran o hab铆an sido miembros entre 1987 y 1988 del grupo conocido como El Establo, el cual se nucle贸 en La Habana alrededor del escritor Sergio Cevedo y tuvo la intenci贸n de subvertir el canon de la decencia 芦sinflictiva禄 imperante en las letras cubanas. La necesidad de mostrar zonas y temas de la marginalidad hasta ese momento vedadas justific贸 el uso del estilo bukowskiano en la narrativa de los noventa, pues con su tratamiento directo, casi brutal, lograron caracterizar a personajes de nuestro tiempo que no exist铆an porque no ten铆an voz.

Como toda tendencia transgresora, el realismo sucio ha ganado defensores, imitadores huecos y detractores furibundos. Pedro Juan Guti茅rrez y Zoe Vald茅s son hoy dos de los escritores cubanos m谩s le铆dos en el mundo y a la vez los m谩s cuestionados, no solo por las comunes razones de 茅tica y est茅tica, sino porque algunos se preguntan si es 鈥渏usto鈥 que los lectores de otras tierras crean que todos en Cuba hablan y viven en un perpetuo estado de marginalidad. 驴Hay que poner un l铆mite al uso del lenguaje grosero? 驴Este debe servir solo para ubicar a un personaje en un entorno determinado, ergo lo dem谩s es abuso de la groser铆a por la groser铆a? 驴Y si el abuso de la groser铆a se ha vuelto necesario para burlarse de la propia groser铆a? 驴Las palabras groseras no terminan siendo aceptadas hasta por la Real Academia cuando se incorporan definitivamente al habla cotidiana? 驴Qu茅 puede ser peor: el lenguaje grosero o la groser铆a de las ideas?

Cualquier indagaci贸n en ese sentido, adem谩s de ser desgastante, no tiene a煤n ninguna consistencia: es el tiempo quien se ocupar谩 de ubicar lo 芦sucio禄 donde corresponda. Poco le importaba a Bukowski el juicio de sus contempor谩neos, la trascendencia, las poses de los escritores de 茅xito. Detr谩s de sus alardes alcoh贸licos y sexuales hab铆a un ser indefenso que parec铆a querer vivir solo para esperar la muerte. Ah铆 quedan sus textos y los de sus seguidores para que la posteridad siga haciendo su propio juicio.


Ray Bradbury por los extra帽os pueblos

Por Erian Pe帽a Pupo

Fue en 1991, en Espa帽a, cuando probablemente los cubanos tuvimos m谩s cerca a Ray Bradbury (uno de esos a帽os en que la vida nacional cobr贸 los tintes casi posapocal铆pticos de sus historias). Entonces Eliseo Diego estrech贸 las manos 鈥搚 quiero pensar que abraz贸鈥 al autor de Cr贸nicas marcianas. Pero poco sabemos de ese encuentro, salvo que hab铆an sostenido una estrecha correspondencia a帽os antes y que, en ese momento, ambos ten铆an la misma edad, 71 a帽os.

Eliseo Diego era un fabulador irremediable. Ya Divertimentos, su segundo libro, fechado en 1946, destila sus apasionadas lecturas de Perrault, Andersen, los hermanos Grimm, Dickens, Stevenson y Lewis Carroll, entre otros autores que lo acompa帽aron asiduamente desde su ni帽ez. Con esas narraciones de car谩cter aleg贸rico o sobrenatural, Eliseo exorciza los miedos de la infancia; hace volar la fantas铆a por los reinos de la enso帽aci贸n y la magia. Eliseo Diego, 芦uno de los m谩s grandes poetas de la lengua castellana禄, nos recuerda Gabriel Garc铆a M谩rquez, trasmiti贸 en las formas breves 鈥攅sos diminutos 芦fuegos vagabundos禄, seg煤n Octavio Paz鈥攍a inexorable fugacidad de la vida y el car谩cter fragmentario de la memoria: la infancia, los antepasados, la ciudad y la familia, pero tambi茅n el olvido, la p茅rdida, la muerte y su silencio, que constituyen motores fundamentales de su escritura. Por eso no es extra帽o que, amante tambi茅n de la literatura en lengua inglesa, haya quedado prendido de la obra del estadounidense nacido en Waukegan, Illinois, el 22 de agosto de 1920, y que, con solo 30 a帽os, escribi贸 Cr贸nicas marcianas, un libro que se convirti贸 al instante en todo un cl谩sico.

Similares temas asediaron a Bradbury: la memoria, la p茅rdida, la muerte, la colonizaci贸n de una raza o un pueblo por otro supuestamente superior, el fin de la cultura y con ella, el de la literatura鈥 A veces 鈥揳hora mismo鈥 he cre铆do que Cr贸nicas marcianas puede prescindir de Marte y sus habitantes, incluso puede hacerlo de los viajes interespaciales, de la colonizaci贸n humana del planeta rojo鈥 Y no perder铆a su esencia, su amplia 芦condici贸n humana禄, su fuerte 芦realidad禄. 驴Por qu茅? Porque todo eso es una excusa de Bradbury para hablar de nosotros mismos. El hombre frente al hombre desbast谩ndolo todo. Las ara帽as de Marte, los barcos de arena, y los canales de vino, no hacen m谩s que hablar de nosotros; de los celos, el racismo, la soledad y la nostalgia, el arraigo y el deseo de exploraci贸n. El 芦escenario禄 fue Marte, pero bien pudo ser el oeste estadounidense y el despojo de las tierras ancestrales de los habitantes de esa regi贸n del pa铆s hasta reducirlos a 芦reservas禄, o la lenta y terrible colonizaci贸n 鈥斆﹍ mismo escribi贸 del tema鈥 del continente americano por los europeos, o el racismo y la discriminaci贸n diaria鈥 Un sustrato humanista, una condensaci贸n del mito, florece en Cr贸nicas marcianas, al punto de que 茅l mismo asegur贸 no ser un escritor de ciencia ficci贸n, sino de un 芦estilo po茅tico禄.

Bradbury mismo se pregunt贸: 芦驴C贸mo es posible que Cr贸nicas marcianas se reconozca tan a menudo como ciencia ficci贸n? No encaja con esa descripci贸n. (鈥) Entonces, 驴qu茅 es Cr贸nicas marcianas? Es el rey Tut salido de su tumba cuando yo ten铆a tres a帽os, las Eddas n贸rdicas cuando ten铆a seis, y los dioses griegos y romanos que me cortejaron a los diez: puro mito禄, dijo.

Por otra parte, sus cuentos contienen, de forma seminal, casi todos los subg茅neros fant谩sticos: 芦Los hombres de la Tierra禄 es un cuento kafkiano; y 芦La tercera expedici贸n禄 esconde el germen del futuro 芦realismo m谩gico禄 (quiz谩s sembrado por Faulkner en Bradbury). 芦Aunque siga brillando la luna禄 hunde sus ra铆ces en el romanticismo ingl茅s (su t铆tulo parte de un poema de Lord Byron) para hablar de civilizaciones extraterrestres desaparecidas hace milenios y la conservaci贸n de su legado arqueol贸gico (un tema recurrente en la actual space opera). 芦La ma帽ana verde禄 expone de forma germinal la 芦terraformaci贸n禄 de Marte; 芦Encuentro nocturno禄 habla de universos paralelos con un lirismo pocas veces alcanzado; 芦Un camino a trav茅s del aire禄 es un cuento realista sobre el racismo a principios de siglo, en el que algunas pinceladas fant谩sticas enfatizan la tragedia social; y 芦Usher II禄 (adem谩s de ser un evidente homenaje a la obra de Poe) es un ejercicio dist贸pico, incluso una suerte de esbozo de Fahrenheit 451. En 芦El marciano禄 (entre otras cosas) est谩 el germen de los debates filos贸ficos propiciados por 芦los visitantes禄 en Solaris, del polaco Stanis艂aw Lem. 芦Los pueblos silenciosos禄 es una 谩cida s谩tira sobre la soledad en un escenario 芦posapocal铆ptico禄, y 芦Vendr谩n lluvias suaves禄 una reflexi贸n sobre un mundo posthumano. Mientras 芦Los largos a帽os禄, con un costumbrismo casi na铆f, aborda las relaciones entre seres humanos e inteligencias artificiales; y aunque su formalizaci贸n es embrionaria, sus temas son similares a los que han planteado este tipo de historias a lo largo de los a帽os y del apogeo de la ciencia ficci贸n.

Borges, en el pr贸logo a la traducci贸n al espa帽ol de Cr贸nicas marcianas, escribi贸 que 芦en este libro de apariencia fantasmag贸rica, Bradbury ha puesto sus largos domingos vac铆os, su tedio americano, su soledad鈥 (鈥) ha preferido (sin propon茅rselo, tal vez, y por secreta inspiraci贸n de su genio) un tono eleg铆aco. Los marcianos, que al principio del libro son espantosos, merecen su piedad cuando la aniquilaci贸n los alcanza. Vencen los hombres y el autor no se alegra de su victoria. Anuncia con tristeza y con desenga帽o la futura expansi贸n del linaje humano sobre el planeta rojo 鈥搎ue su profec铆a nos revela como un desierto de vaga arena azul, con ruinas de ciudades ajedrezadas y ocasos amarillos y antiguos barcos para andar por la arena禄.

M谩s all谩 de las aventuras, el misterio y la siempre b煤squeda del mito, sabemos que Eliseo admir贸 la ciencia ficci贸n.Y que lleg贸 a escribirse con Bradbury. En cierta ocasi贸n escribi贸 que tuvo una 芦sincera admiraci贸n por escritores como H. G. Wells y C.S. Lewis, y por supuesto por Ray Bradbury, que han escrito obras de las llamadas de ciencia ficci贸n禄, pero que con este g茅nero le ocurr铆a 芦lo que con la ni帽ita de cierta rima no s茅 si inglesa o norteamericana, y que una apresurada traducci贸n dir铆a as铆: Hab铆a una vez una ni帽ita/ que ten铆a un ricito/ justo en el medio de la frente./ Cuando era buena/ era muy, pero muy buena,/ y cuando era mala/ era horrenda禄.

En un cuadernillo, titulado 芦Sobre los viajes al espacio exterior禄, Eliseo reuni贸 varios poemas inspirado por sus lecturas del g茅nero y 芦con las vistas de la Luna tomadas por los astronautas norteamericanos禄. 芦Ya la luna no ser铆a m谩s la que ve铆an o imaginaban nuestros abuelos. 驴C贸mo ser铆a, entonces, el mundo que se abrir铆a a los ojos de nuestros descendientes?禄, a帽adi贸.

Aqu铆 incluy贸 los poemas 芦Ascensi贸n禄, 芦Madre tierra禄, 芦A trav茅s del espejo禄, 芦Hacia los astros禄, 芦Constelaciones禄 y 芦Ascuas禄 (dedicado a Bradbury, y dialogantes con la narrativa po茅tica del autor de Fahrenheit 451). En ellos abord贸 temas como el espacio, las constelaciones, la luna, los viajes espaciales, la peque帽ez del hombre en el universo鈥 Atr谩s, por fin, est谩 la madre Tierra en su conmovedora peque帽ez: por fin la vemos toda: sus orillas nos caben en los ojos: es apenas como una linda bola nada m谩s. Y hay algo en ella de azorada, de vieja que se turba como si fuese de saber que la vemos as铆, que nos da l谩stima que se nos pueda, un d铆a, morir (芦Madre tierra禄).

En otro de sus poemas (en 芦Desde la eternidad禄) nos habla de las 芦diminutas dichas禄, entre ellas:

  • La luz de la ma帽ana.
  • La luz de la tarde.
  • El trueno que nos despierta en la noche.
  • La lluvia que nos arrulla nuevamente.
  • Las estrellas a las que les cantaba Ray Bradbury.
  • El viento en la cara, una boca en otra boca, una mano en otra mano鈥

Con el autor de El vino del est铆o dialoga en 芦Ascua禄, que fuera incluido adem谩s en Poemas al margen:

A Ray Bradbury

  • Todo se aviene, ves, a un punto de oro:
  • el mar color de bronce, el bosque oscuro
  • y el unicornio y leviat谩n fundidos
  • en un copo de fuego, un ascua pura
  • en medio del abismo.
  • C贸mo pueden
  • los astronautas regresar un d铆a
  • desde lo enorme a la minucia
  • innumerable de la hierba.
  • Qui茅n
  • sabr谩 el camino al tiempo del roc铆o.

Ambos confiaron en el mito y la imaginaci贸n, pero tambi茅n en el hombre. 芦La ciencia y las m谩quinas pueden anularse mutuamente o ser reemplazadas. El mito, visto en espejos, permanece禄, escribi贸 el autor de El hombre ilustrado. Ambos, cuyos centenarios celebramos este 2020 鈥Eliseo un poco antes, el 2 de julio; Bradbury m谩s de un mes despu茅s, el 22 de agosto鈥攑oblaron sus historias con una mirada po茅tica y melanc贸lica que nos sobrecogen aun y que, imagino, predomin贸 en aquel encuentro espa帽ol en 1991 entre estos dos grandes autores.


Indicaciones para divorciar a un hombre y otras confesiones de Juan Siam

Por Erian Pe帽a Pupo

La historia se compone de fragmentos de memoria, piezas de un puzzle a medio armar, partes escindidas de un cuerpo mayor que no siempre acaban cuajando en el ser nacional.

Los grandes relatos 鈥搇os hombres desde el G茅nesis, o quiz谩s un poco antes, hasta hoy, preferimos, obstinados, los grandes relatos鈥 sustituyen las peque帽as historias, que sobreviven como susurros, como voces en la oscuridad de la memoria personal o colectiva.

Estas voces, que no leemos en las p谩ginas oficiales, en los peri贸dicos o los libros de docencia, est谩n dispuestas a saldar esa y otras deudas con la verdad (la microhistoria, dicen los investigadores). La verdadera historia 鈥揷ontada por el vencedor en cada momento鈥 se arma del sustrato de todos los d铆as, en la cotidianidad, incluso en la calma. Se alimenta de la ausencia, del miedo, del llanto, del viaje y el 茅xodo, de los errores, de la locura, de la familia, de las relaciones amorosas, y tambi茅n de la esperanza.

Todo eso sobrevuela Indicaciones para divorciar a un hombre, cuentos del holguinero Juan I. Siam (Banes, 1960) publicados por Ediciones La Luz (2018) en su colecci贸n homenaje.

Los relatos, narrados en primera persona, como si fueran testimonios de 茅pocas y momentos, lo que refuerza cierta cercan铆a per se con el lector, son fragmentos de vida: la vida de personas comunes con historias comunes que dan de beber a un pa铆s com煤n. As铆 se templa el acero, como si fuera un coro; as铆 se construye el imaginario social (con todas las virtudes, pero tambi茅n con todos los errores, como seres humanos: y ese es uno de los problemas de la Historia en may煤sculas, reconocer que somos humanos y que la gloria nacional cuesta hendiduras en el alma no f谩ciles de sanar).

Pero lo peculiar de las historias de Juan Siam 鈥搒ubrayo particularmente estas: 鈥淧erfecci贸n鈥, 鈥淔uga de Bach鈥, 鈥淐uando miro a pap谩鈥, 鈥淐omo en los dibujos animados鈥 y 鈥淓l env茅s de la hoja鈥濃 es que todas o casi todos los relatos son de amor. Podr铆a resultar parad贸jico, pero el amor, lo sabemos, lo permea todo. O m谩s que el amor, lo que prevalece en estos relatos son relaciones de pareja vistas a trav茅s del fracaso, pero tambi茅n de la permanencia, de la locura y la frustraci贸n, de la sobrevivencia y el desencanto, del anhelo y la fragilidad, de la posesi贸n y los matices del deseo, s铆, del amor鈥

Y todas ellas 鈥搗emos aqu铆, adem谩s de la primera persona, otra osad铆a del autor鈥 parten de una perspectiva femenina; o sea, son mujeres quienes narran las historias (relatos que, adem谩s, no pretenden hacer derroche de t茅cnicas, sino lo contrario). Siam se arriesga en el dominio de una voz que es varias al mismo tiempo: personajes diferentes, muchos relacionados entre s铆, pero con matices, edades y psicolog铆as desiguales, con miedos, con deseos (tambi茅n sexuales, amorosos) y dudas, con vidas hechas o deshechas鈥 Es como si, nos dijera, conociera bastante a las mujeres y por ello se permite hablar por ellas, poner en papel, que es dejarlo en la memoria, sus vidas鈥

Son personajes, sencillos, familiares, como vecinos del barrio, como nuestros amigos, o mejor, como nosotros mismos, cargados de miedos, frustraciones personales e hist贸ricas, cargados de cansancio, pero tambi茅n de ans铆as de sobrevivencia, de sue帽os a煤n.

La vida ha puesto a sus personajes a decidir, para luego absorberlos, devolverlos y olvidarlos鈥 Ellas han amado en los refugios subterr谩neos en 脕frica, donde el miedo se respira en el aire; o extra帽an, desde Europa, la arena del mar de la isla; o en Estados Unidos, despu茅s de partir, mientras ponen en la balanza las decisiones, aseguran que 鈥渧ivimos una sola vida y en ella hay que tomar decisiones. Puedes haberte equivocado o no al decidir, pero lo que no puedes es volverte atr谩s. Si uno va a hacer algo es hasta el final鈥.

Otra de las cuestiones que me parece un logro de Indicaciones para divorciar a un hombre, es su estructura coral, polif贸nica, abierta a las m煤ltiples confluencias de la lectura. La carta de una hermana a otra, escrita despu茅s de la visita de la primera a la isla, sirve de hilo conductor para repasar historias personales, familiares, de conocidos, para no olvidar, aunque el olvido muchas veces se pegue al alma como mecanismo de defensa鈥 As铆 cada fragmento de la misiva introduce personajes, sirve de puente a relatos, nos ofrece pistas para comprender qu茅 hay realmente detr谩s de cada uno de ellos鈥

En este coro 鈥揷ustodiado por una foto de Junior Fern谩ndez a partir de un original de Henri Cartier-Bresson鈥 terminamos identific谩ndonos, nos encontramos鈥 Es como si el pa铆s cupiera en una calle, en una familia, en cada uno de nosotros, aunque sepamos que, en buena medida, somos tambi茅n las consecuencias del pa铆s y sus designios. Con todo eso se construye el andamiaje de estos cuentos: Cuba, historia, relaciones de pareja, familia, amor, virajes sociopol铆ticos de las 煤ltimas, digamos, seis d茅cadas, Patria鈥 Aunque no olvida tampoco cierto humor ya com煤n, calcado con dosis de iron铆a鈥

Como un cowboy del Viejo Oeste, Juan I. Siam saca sus relucientes Colts y dispara estos cuentos escritos con el 铆mpetu de un fabulador irremediable que, adem谩s, se sabe poeta. Cada disparo resuena en la llanura; las veces que ha dado en el blanco las sabr谩 el lector. Ajedrecista empecinado, mueve su dama para embestirla contra un rey solitario. Ella toma la voz de mando 鈥搄ugada crucial, como en la vida misma鈥 y nos narra sus historias. Incluso nos ofrece varias indicaciones para divorciar a un hombre. 驴Qui茅n ha visto un cowboy sin una dama a la cual proteger? Emigraci贸n, amor, Patria鈥 cruzan estas p谩ginas y nos devuelven un pa铆s visto mediante el ojo sagaz y sarc谩stico de Siam. La batalla ha sido ardua, los embalses han vertido, y el tren de las 3:10 a Yuma acaba de partir, dej谩ndonos frente a las historias sencillas y conmovedoras de Siam, a sabiendas, como 茅l mismo nos cuenta, que 鈥渆l 茅xito consiste en no tener 茅xito. En tener una peque帽a satisfacci贸n todos los d铆as. Una peque帽a felicidad todos los d铆as鈥.


Animal de otra raza: Eros con nosotros

Por Adalberto Santos

芦Que llueva la carne palpitante. Jadea, carne. Llora. 隆Reza!禄. De este modo, con este mantra o urgencia, terminan los once cuentos que propone Maribel Feli煤 en esta especie de autoantolog铆a eminentemente er贸tica. Y aunque este ensalmo puede llamar por s铆 solo la atenci贸n, y servir铆a acaso como m铆nimo bot贸n de muestra, ser铆a demasiado breve e imperfecto: la poiesis er贸tica de Maribel Feli煤 es m谩s que una mera y desenfrenada invitaci贸n al aquelarre. La narrativa de Maribel parte de un secreto y hondo conocimiento del goce, descrito s铆, ficcionado tambi茅n, pero vivido desde una personal铆sima experiencia. Y por ello no teme aventurarse, casi con sa帽a, en temas como la zoofilia o la pedofilia con pulso firme. Un pulso que adem谩s maneja con poder la palabra, sin excesivo temor por lo que pudiera parecer procaz. Maribel ha conocido las aguas del cuerpo, del 铆ntimo y propio, y sabe que nada hay m谩s puro y hermoso que beber de ellas sin atavismos.

He dicho poiesis er贸tica, t茅rminos que dif铆cilmente ser铆an complementarios, pero en la obra de Feli煤 son un arma m谩s filosa a煤n que cualquier situaci贸n, por escabrosa que pareciera. La insinuaci贸n de una imagen po茅tica, sombras que adelantan el filo de lo no revelado, de una sustancia que palpita y fluye secretamente hasta derramarse, acompa帽a buena parte de su obra potenciando sus efectos de seducci贸n. Tambi茅n el juego est谩 presente, circulando aparte de sus cuentos. Juega con lo simb贸lico sexual, que puede venir desde el t铆tulo de una canci贸n, hasta la trama misma donde lo que se cuenta es codificado a trav茅s de esos s铆mbolos en una trasmigraci贸n, nuevamente, po茅tica.

Animal de otra raza es, si se quiere pues, un libro peligroso. Peligroso para los pacatos y temerosos, pues ciertamente el animal descrito aqu铆 es fiero y dulce, y habita en cada uno de nosotros. Su liberaci贸n est谩 signada por el m谩s puro y natural goce vital. Una raza aut茅ntica de quienes hacen de 茅l una victoria continua y que, de seguro, no quedar谩n imp谩vidos ante la lectura de este itinerario del placer, peligroso y torturante a veces, pero descritos con una precisa dosis de sensible voluptuosidad.


La noche en llamas de un barco sobre la arena

Por Eugenio Marr贸n

Formar parte de una tr铆ada tan selecta como solicitada, a la hora de novelas que describen distop铆as 鈥揼ravitaci贸n que signa no pocos trechos de sucesos verbales del siglo XX, para narrar sociedades ficticias inhumanas y su expansi贸n en busca de cancelar cualquier anhelo redentor鈥, es algo m谩s que una reputaci贸n activa e incesante: se trata de la mejor manera de verificar, seg煤n lo advertido por Mario Vargas Llosa en el ensayo final de su libro La verdad de las mentiras, que 鈥渓as invenciones de todos los grandes creadores literarios, a la vez que nos arrebatan a nuestra c谩rcel realista y nos llevan y traen por mundos de fantas铆a, nos abren los ojos sobre aspectos desconocidos y secretos de nuestra condici贸n, y nos equipan para explorar y entender mejor los abismos de lo humano鈥. As铆 ocurre con Fahrenheit 451, de Ray Bradbury, que junto a Un mundo feliz, de Aldous Huxley, y 1984, de George Orwell, conforma el tr铆o aludido.

Justo al cumplirse el pr贸ximo 22 de agosto el centenario del nacimiento de Ray Bradbury, volver a las p谩ginas de aquella novela suya no solo es una oportuna recordaci贸n del gran maestro norteamericano de la ciencia ficci贸n y el terror fant谩stico, sino tambi茅n un reencuentro enriquecido con los a帽os 鈥揷omo el buen a帽ejamiento para los licores de destacada estirpe鈥. Publicada por primera vez en 1953 鈥搗einti煤n a帽os despu茅s que la de Huxley y apenas cuatro tras la de Orwell鈥, hay en la de Bradbury una constante que viene desde la noche de los tiempos: la quema de libros y con ellos del peligro ante el despliegue de las ideas, sea arte, literatura, filosof铆a o cualquier variedad del pensamiento ejercido con libertad a favor de lo humano y sus circunstancias. Basta citar tres ejemplos: la combusti贸n de los c贸dices mayas el 12 de julio de 1562 por 贸rdenes del cl茅rigo Diego de Landa en Yucat谩n 鈥撯渘o ten铆an cosa en que no hubiese superstici贸n y falsedades del demonio, se los quemamos todos鈥, alegaba el inquisidor鈥; la hoguera ordenada por Adolfo Hitler y ejecutada la noche del 10 de mayo de 1933, contra alrededor de veinte mil libros en la plaza Bebel de Berl铆n; y la fogata dispuesta por el general de divisi贸n Luciano Benjam铆n Men茅ndez en la ciudad argentina de C贸rdoba el 29 de abril de 1976, justo en los inicios de la terror铆fica dictadura militar, en la que se incendiaron obras de Julio Cort谩zar, Eduardo Galeano, Gabriel Garc铆a M谩rquez, Pablo Neruda y Mario Vargas Llosa, juntos a otros autores, 鈥渁 fin de que no quede ninguna parte de estos libros (…) para que con este material no se siga enga帽ando a nuestros hijos鈥, seg煤n lo dicho por el uniformado.

 

Tal como indica su t铆tulo 鈥搇a unidad de temperatura en la que el papel se atiza y arde鈥, Fahrenheit 451 es un relato que transcurre en una sociedad maniobrada por los bomberos, pero no tal como conocemos su desempe帽o en la extinci贸n de incendios, sino todo lo contrario. Armados con unas extra帽as mangueras lanzallamas, en las p谩ginas de esta novela los bomberos persiguen, capturan y calcinan todas las p谩ginas de la cultura universal, pues se trata de un mundo en el que los libros han sido condenados a su total exterminio 鈥撯渘o sutilicemos con recuerdos (鈥) Olvid茅moslos. Quem茅moslo todo, absolutamente todo. El fuego es brillante y limpio (鈥) Somos los Guardianes de la Felicidad. Nos enfrentamos con la peque帽a marea de quienes desean que todos se sientan desdichados con teor铆as y pensamientos contradictorios (鈥) no permitir que el torrente de melancol铆a y la funesta Filosof铆a ahoguen nuestro mundo鈥, le endosa con su verborrea fanatizada el capit谩n Beatty al bombero Montag, los dos protagonistas que terminar谩n por enfrentarse a la sombra de las hogueras y sus designios m谩s devastadores. A su lado, los otros personajes se bifurcan 鈥損or un lado Mildred, la esposa de Montag, domesticada bajo el orden represivo de los bomberos, y por el otro la joven Clarisse junto a Faber y Granger, empecinados junto a otros rebeldes en salvar la memoria de los libros y con ella el sentido mismo de la Humanidad. Es as铆 como en esa suerte de hermandad para salvaguardar el acto que implica un libro, presta a cualquier enfrentamiento, cada uno de sus integrantes dejar谩 a un lado su nombre para, en la nueva identidad, llamarse como un gran autor cuya memorizaci贸n los convertir谩 en biblioteca viva en pos de salvar los libros: 鈥淵o soy La Rep煤blica de Plat贸n. 驴Desea leer a Marco Aurelio? M铆ster Simmons es Marco鈥, le advierte Granger a Montag. Es as铆 como le explica a este: 鈥淭ambi茅n nosotros quemamos libros. Los leemos y los quemamos, por miedo a que los encuentren. Registrarlos en microfilm no hubiese resultado. Siempre estamos viajando, y no queremos enterrar la pel铆cula y regresar despu茅s a por ella. Siempre existe el riesgo de ser descubiertos. Mejor es guardarlo todo en la cabeza, donde nadie pueda verlo ni sospechar su existencia鈥. Y m谩s adelante le acota: 鈥淭ransmitiremos los libros a nuestros hijos, oralmente, y dejaremos que nuestros hijos esperen, a su vez鈥. En ese mundo de la palabra publicada y su reprobaci贸n fuego en mano, en el que las pantallas rodean por todas las paredes de los hogares, a la vez que cualquier atisbo de pensamiento puede ser la mejor raz贸n para una condena, los personajes de Ray Bradbury levantan un entramado que eriza al m谩s cauto.

Como una intensa y muy desarrollada f谩bula 鈥搉o exenta de un calado po茅tico que distingue buenos trechos de su prosa, y sin desmayo de la energ铆a concisa y afilada como un bistur铆 en su progresi贸n narrativa鈥, que llega de un tiempo lejano, aun cuando sus se帽as la convierten en suceso ubicuo de ayer, hoy o ma帽ana 鈥搚 as铆 bien pueden testimoniarlo las atrocidades del llamado Estado Isl谩mico en los d铆as recientes de Siria e Irak鈥 聽Fahrenheit 451 es una lectura inagotable. Tal es as铆 que ha conocido dos versiones f铆lmicas muy referidas a聽 las lecturas que han hecho sus realizadores 鈥揷on mayores o menores cuotas de apego al texto original鈥, muy ajustadas a las se帽as de sus dos momentos de realizaci贸n: la de Francois Truffaut en 1966 鈥揷on el austriaco Oskar Werner como el recatado bombero Montag y el irland茅s Cyril Cusack como el implacable capit谩n Beatty鈥, a las puertas de las intensas revueltas estudiantiles de aquellos tiempos en Francia, M茅xico y otros lugares; y la de Ramin Bahrani en 2018 鈥揷on los norteamericanos Michael B. Jordan y Michael Shannon, respectivamente, en aquellos roles鈥 cuando ya casi pod铆an avistarse en el horizonte los d铆as de la COVID-19 expandi茅ndose por el planeta y tambi茅n ese otro estallido global crecido con el impactante homicidio de George Floyd en las calles de Minneapolis. Es as铆 como, de cierta manera, la novela tambi茅n podr铆a tenerse como un espejo a la vez aleg贸rico y contextual de un tiempo preciso, y con ello el don de su autor para entregarnos una lectura de permanencia.

Graduado en la californiana Los 脕ngeles High School en 1938, Ray Bradbury nunca asisti贸 a estudios universitarios: su econom铆a personal no se lo permit铆a. Por ello, mientras vend铆a peri贸dicos y revistas para ganarse la vida, se formaba autodidactamente con buena parte de su tiempo en la biblioteca p煤blica, abriendo su camino entre libros, leyendo tenazmente hasta que, a comienzos de los a帽os cuarenta, comenz贸 a publicar sus relatos en revistas. En 1950 public贸 un libro de cuentos que ser铆a su primer gran 茅xito de lectores y cr铆tica: Cr贸nicas marcianas, sobre la colonizaci贸n de Marte y el establecimiento all铆 de una sociedad similar, en sus fortunas y desgracias, a la Tierra. Tras ese t铆tulo vinieron, entre otros, El hombre ilustrado (1951), volumen de narraciones sobre los inmutables mecanismos tecnol贸gicos enfrentados a los comportamientos humanos; El vino del est铆o (1957), novela delicada y cautivante, digna de un poeta, en torno a las vacaciones de un ni帽o de doce a帽os en una ciudad de la regi贸n del Medio Oeste estadounidense; y Remedio para melanc贸licos (1959), pieza de narrativa breve entre el realismo m谩s descarnado y la fantas铆a m谩s apocal铆ptica. Le铆do y traducido a numerosas lenguas, al morir el 6 de junio de 2012 a la edad de 91 a帽os en Los 脕ngeles, California, de acuerdo a su estricta solicitud, el epitafio de su tumba s贸lo lleva la inscripci贸n: 鈥Ray Bradbury. Autor de Fahrenheit 451鈥, algo que advierte la predilecci贸n que siempre sinti贸 por esa novela suya.

Al prologar la primera traducci贸n a nuestra lengua de Cr贸nicas marcianas, realizada por el editor espa帽ol Francisco Porr煤a para la editorial argentina聽 Minotauro en 1955, uno de los grandes admiradores del autor estadounidense, el argentino Jorge Luis Borges, escribi贸: 鈥淩ay Bradbury anuncia con tristeza y con desenga帽o la futura expansi贸n del linaje humano sobre el planeta rojo, que su profec铆a nos revela como un desierto de vaga arena azul, con ruinas de ciudades ajedrezadas y ocasos amarillos y antiguos barcos para andar por la arena鈥. Ahora, a cien a帽os de su arribo a la Tierra, al releer Fahrenheit 451, percibimos a las puertas de nuestras vidas a Ray Bradbury que llega con la noche en llamas de un barco sobre la arena.


驴Por qu茅 no te gusta la ciencia ficci贸n?

Por Mois茅s May谩n

驴Por qu茅 no te gusta la ciencia ficci贸n? Dispar茅 a bocajarro contra la joven escritora. No me gusta, porque no me gusta y punto. Se cruz贸 de brazos como embutida en una camisa de fuerza. A m铆 tampoco me gusta, apuntal贸 su amiga. Cuando veo un robot o una nave espacial, simplemente cambio el canal y sanseacab贸. 驴Entonces supongo que nunca se han le铆do a Asimov? 驴A qui茅n?

Si aspiras a convertirte en un escritor serio es mejor que no te dediques a la ciencia ficci贸n. La sugerencia no aparece expl铆citamente en ning煤n manual de t茅cnicas narrativas, pero funciona como verdad de Perogrullo. Entre ficci贸n y ciencia ficci贸n nos encargamos de levantar una barrera de alambre de espino, y algo similar hemos hecho entre ciencia ficci贸n y fantas铆a. 驴Por qu茅? Esa es la pregunta.

Hace unos a帽os me impuse la tarea de ejercitarme en ciertas lecturas b谩sicas sobre el g茅nero maldito. Pretend铆a, adem谩s de ampliar un poco mis horizontes de lector, descubrir si hab铆a algo m谩s all谩 de La guerra de las galaxias, E. T. o 脕rea 51. Los anaqueles de la ciencia ficci贸n estaban atiborrados de chatarra espacial, as铆 que elaborar un plan de lecturas era una misi贸n no imposible, pero s铆 omplicada.

De H. G. Wells, Isaac Asimov y Ray Bradbury, pas茅 a rebuscar en el trastero local, comenzando por Oscar Hurtado, 脕ngel Arango, y Agust铆n de Rojas, desemboqu茅 entonces en una fecunda generaci贸n comandada por autores como Yoss, Erick Motta, Michel Encinosa Fu, y luego me fui a los m谩s recientes Premios Calendarios en el g茅nero. Una vez concluida la expedici贸n, me hice con una buena caja de herramientas para desmontar discursos preconcebidos.

Me result贸 perturbador que los autores que apuestan por la ciencia ficci贸n son los 煤nicos que no pueden ser escritores a secas, pues a la desmesurada creatividad que se les exige, deben a帽adirse conocimientos de aeron谩utica, astronom铆a, f铆sica espacial, rob贸tica, nanotecnolog铆a, ufolog铆a, en fin, un programa acad茅mico que los escritores serios no necesitan matricular.

Sobre los iniciados en este gremio pesan no solo viscosas atm贸sferas de subg茅neros, sino el requerimiento de ser absolutamente originales. Para colmo, el vast铆simo espectro de los premios, becas y cert谩menes literarios se reduce considerablemente cuando incluimos en el buscador de Google el t茅rmino ciencia ficci贸n. Sin embargo, en un presente donde los autores hemos tenido que mutar forzosamente hasta convertirnos en lectores los unos de los otros, y el lector natural, espont谩neo, sin 铆nfulas de escritorzuelo, constituye una especie en peligro, los escritores de ciencia ficci贸n ganan por goleada.

La ciencia ficci贸n (anoten el dato) ha formado a sus lectores. 驴C贸mo? Bueno, no puedo contestar todas sus preguntas en un art铆culo, pero les adelanto que he realizado mis trabajos de campo. En la pasada Feria del Libro de La Habana me correspond铆a presentar uno de mis libros de poes铆a publicado por Ediciones Matanzas, en el otro extremo de la mesa aguardaba pacientemente su turno, Jos茅 Miguel S谩nchez (Yoss). Los afortunados autores que compart铆amos en la Sala Lezama Lima aquella ma帽ana est谩bamos conscientes de una verdad colosal: el ochenta por ciento del p煤blico hab铆a venido por Yoss, o para ser m谩s exactos, andaba tras la pista del volumen Etc茅teras y otras cosas, Paratextos y otros cuentos experimentales de ciencia ficci贸n.

Mientras los lectores de Yoss se disputaban un aut贸grafo, pens茅 que hac铆a poco menos de un mes, se hab铆a cumplido el centenario de Isaac Asimov, uno de los padres de la ciencia ficci贸n. Asimov naci贸 en Rusia en 1920, pero se traslad贸 a los Estados Unidos siendo todav铆a muy ni帽o, fue en su nuevo pa铆s donde a los nueve a帽os localiz贸 en el estanquillo de peri贸dicos la revista Pulp, 聽puerta de acceso a la ciencia ficci贸n. Graduado como bioqu铆mico en la Universidad de Columbia, consigui贸 terminar el doctorado en 1948, fecha en la que contaba con amplios conocimientos de f铆sica, geograf铆a y meteorolog铆a, pero no fue hasta 1950 cuando public贸 su primera novela, Un guijarro en el cielo.

En un mundo sobrecogido por el ascenso de Hitler en Alemania, el despliegue b茅lico de la Segunda Guerra Mundial, las bombas nucleares sobre Hiroshima y Nagasaki, el avance de la rob贸tica, el progreso tecnol贸gico, las tensiones de la Guerra Fr铆a y el lanzamiento del Sputnik, Asimov no tuvo que devanarse los sesos para concebir los detonantes de su Saga de la fundaci贸n. 驴De verdad que no has escuchado hablar de Isaac Asimov?, volv铆 a preguntarle a la joven escritora. Me suena ese nombre, fue todo lo que dijo. 驴Seguramente s铆 sabes qui茅n es Will Smith?

Los dos pares de ojos se encendieron. 驴Qui茅n no conoce a Will Smith? Pues bien, Will Smith fue el protagonista de Yo, robot, un filme de 2004, basado en una recopilaci贸n de cuentos donde Asimov desarrolla sus tres leyes sobre la rob贸tica. Las muchachas volvieron a sumirse en un extra帽o mutismo. Aunque no consegu铆a observar sus labios bajo las telas del nasobuco, imagin茅 una mueca duplicada.

Afuera un monstruo microsc贸pico amenazaba a la especie humana, las calles y plazas vac铆as filmadas por drones eran un espect谩culo sobrecogedor, los camiones militares transportaban sarc贸fagos en alguna ciudad italiana, y los m茅dicos vest铆an fatigosas escafandras鈥 Precisamente el a帽o del centenario de Asimov, la ciencia ficci贸n y la realidad se superpon铆an como capas de la misma fruta. 驴Por qu茅 no te gusta la cienci ficci贸n? La joven escritora destap贸 un frasco de antibacterial y extendi贸 una leve pel铆cula olorosa a alcohol en sus manos. Mejor nos vamos, dijo.


Ojos para no ver las cosas simples: escritos en tinta blue

Por Adalberto Santos

He le铆do en alg煤n sitio, en estos d铆as tambi茅n de infodemia, que las personas que prefieren el azul padecen de seguro de trastornos siqui谩tricos. No s茅 qu茅 pensar. Me gusta el azul. Y tengo la impresi贸n de que a Martha Acosta 脕lvarez le gusta el azul. 驴Nos hace seres comunes en la insanidad? Quiz谩s鈥 Pero he visto un p谩jaro azul suyo describir un drama de a帽oranza y pesar, de libertad no plena; una habitaci贸n con vistas al mar, donde se definen los odios y amores, el qui茅n soy y qui茅n es el otro. O una chica, posible y triste, de vinilo soldado, con ojos grises, pasto de la rapi帽a y la codicia del sexo. Todo en azul. Una tinta que va describiendo desde el fondo de cada historia una secuencia com煤n, un tono en la palabra que ahonda y apela a profundas reflexiones, donde el dolor interior est谩 siempre presente, aun cuando se espere el posible fin de un mundo mientras se cena.

Las ficciones de Martha Acosta llevan en com煤n, adem谩s, la eterna b煤squeda de sus personajes: b煤squeda del reconocimiento del yo en los ojos de quien se ama, b煤squeda de un tiempo otro donde se fue feliz o donde se hallar铆a la felicidad, b煤squeda de la verdadera esencia humana en medio de esa convenci贸n que llamamos sociedad. Pero no hay en esta b煤squeda una 脥taca definitiva ni un telar insistente. Solo la p谩lida, azul insinuaci贸n, de una respuesta que se bifurca en un abanico de posibilidades. 驴Es Martha Acosta una autora azul? 驴Una mujer blue? 驴Alguien que describe desde la aparente calma y la sonrisa la tormentosa realidad que esconde el alma humana? Tal vez鈥 聽

Solo s茅 que esta invitaci贸n, tambi茅n p谩lidamente blue, para adentrarnos en la lectura de los seis cuentos que propone Ojos para no ver las cosas simples, no puede ser definitiva ni definitoria. Leer a Martha Acosta es adelantar m谩s preguntas que respuestas, es adentrarnos en un mundo quiz谩s enga帽osamente azul, pero lleno de invitaciones y tonalidades que no pueden ser descritas terminantemente, sino esbozadas, sugeridas, como el p谩jaro azul que describe una historia entra帽able, o ahora que lo pienso, como mirar al fondo de los ojos de esta joven autora, parad贸jicamente negros, y encontrar all铆 un destello azul, como de acero mortal, mientras con una sonrisa suya nos describe posibles modos de ver la vida en blue, y a煤n dejarnos con la inquietud de quien habla del amor, calladamente, mientras afuera, tras los cristales, el mundo se deshace. 聽聽


Bradbury, el 煤ltimo poeta marciano

Por Manuel Alejandro Mart铆nez Abreu

  • 鈥淟os libros cosen las piezas y los pedazos del universo para hacernos con ellos una vestimenta鈥.

Ray Bradbury (1920-2012)

Dos caballeros vestidos con armaduras esperan en la oscuridad la llegada de un drag贸n al que deben matar. Ellos no lo han visto nunca, pero lo describen como una criatura enorme y monstruosa de un solo ojo, que escupe fuego y echa humo. Cuando por fin se produce el tan temido enfrentamiento, la historia da un giro insospechado…

Es la sinopsis El Drag贸n, el primer cuento que le铆 de Ray Douglas Bradbury. No por ser el primero se convirti贸 en mi relato favorito, me impact贸 la manera en que presentaba dos de los temas m谩s importantes de su obra: la especulaci贸n sobre el tiempo y la amenaza del futuro.

Al dedicarle La Luz esta edici贸n del Premio Celestino a uno de los tres grandes de la ciencia ficci贸n (CF) he vuelto a hojear parte de la correspondencia que adem谩s de consejos para un principiante, me obsequi贸 un corpus de lecturas que provocaron emociones y ayudaron a dar sentido a la experiencia de vivir a un adolescente bajo la met谩fora de lo anticipado y lejano.

El descubrimiento de este autor comenz贸 por el art铆culo 鈥淟as manzanas marcianas de Ray鈥, publicado en el peri贸dico 隆Ahora!: 驴Un padre que construye un cohete en el patio de su casa para darles a sus ni帽os la alegr铆a de un viaje a marte?, 驴bomberos cuyo trabajo no es apagar fuegos sino encenderlos para quemar libros?, 驴una sociedad donde leer libros era un delito?, 驴sujetos que memorizan obras completas para preservarlas y transmitirlas oralmente a otros?, 驴humanos como extraterrestres en Marte?, 驴invasores extraterrestres que encuentran en los ni帽os humanos sus aliados?, 驴un curioso personaje con el cuerpo completamente cubierto de tatuajes que est谩n m谩gicamente vivos?, 驴y todos estos argumentos nac铆an de la mente de un autor de CF que no se adaptaba a la tecnolog铆a? 驴驴隆!??

Adem谩s de paladear mi apetito literario, aquel art铆culo se convirti贸 en el catalizador para conseguir los libros de Bradbury. Encontr茅 Tres de Bradbury (una inolvidable edici贸n de los 80 con car谩tula azul que inclu铆a Fahrenheit 451, Cr贸nicas marcianas y El hombre ilustrado) y la que ser铆a mi obra favorita de este autor: El vino del est铆o, una novela que nada tiene que ver con la ciencia ficci贸n.

Pero yo necesitaba m谩s, mi curiosidad por ese autor rara avis crec铆a. La b煤squeda continu贸 y entre tanto buscar y buscar encontr茅 hasta su direcci贸n postal. Le escrib铆, y para sorpresa m铆a y de muchos otros, respondi贸.

As铆 comenz贸 mi intercambio de cartas con este autor amante de los gatos, incapaz de manejar un autom贸vil y que nunca dependi贸 de una computadora.

鈥淣adie puede ense帽ar a escribir ciencia ficci贸n, aunque muchas veces se ha intentado鈥 鈥 fue su primera sentencia en la correspondencia 鈥. 鈥淟ee poes铆a y encontrar谩s las mejores ideas鈥, 鈥se debe escribir rodeado de libros鈥 y 鈥渢odo lo que necesitas saber sobre c贸mo escribir lo encuentras en Huckleberry Finn鈥.

Las recomendaciones literarias y las lecciones no se detuvieron hasta que obr贸 para que llegara a mis manos su libro de ensayos Zen in the art of writing. Descubr铆 en aquel texto en ingl茅s reveladoras p谩ginas sobre su infinito placer de escribir, el porqu茅 y el c贸mo.

Aunque la mayor lecci贸n que aprend铆 fue que existen libros que nunca se deben prestar, y menos si este es una primera edici贸n, con dedicatoria y firma incluida de un autor incluido en el Sal贸n de la Fama de la Ciencia Ficci贸n, con una estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood y con un asteroide (隆nada m谩s y nada menos que un asteroide!) nombrado Bradbury 9766 en su honor.

Muchos califican a Bradbury como autor de culto, maestro del cuento po茅tico dentro del g茅nero, en contraposici贸n de otros que lo ven como un autor 鈥渂lando鈥 al no ubicar sus historias dentro de las vertientes m谩s 鈥hard鈥 de la CF. Lo cierto es que este autodidacta escritor transform贸 el modo en que se entend铆a la literatura del g茅nero al producir un cambio con respecto al modo de concebirse los relatos, a pesar de que siempre se consider贸 como un escritor de fantas铆a. 鈥淓n mis obras no he tratado de hacer predicciones acerca del futuro, sino avisos鈥, escribi贸 qui茅n demostr贸 como nadie que el humanismo y la poes铆a, combinados con la CF o la fantas铆a, son una mezcla poderos铆sima para el deslumbramiento de las posibilidades de la imaginaci贸n.

Su influencia es visible en autores de CF de nuestro pa铆s como Oscar Hurtado, 脕ngel Arango y Miguel Collazo; mientras que en el audiovisual, los cuentos 鈥淩emedio para melanc贸licos鈥, 鈥淪ol y sombra鈥, 鈥淓l cohete鈥 y 鈥淓l hombre ilustrado鈥 fueron adaptados para la televisi贸n y recontextualizados en el 谩mbito cubano sin que esto afectara el sentido cardinal de la historia.

Bradbury no s贸lo cultiv贸 la ciencia ficci贸n y la literatura de corte fant谩stico, sino que escribi贸 tambi茅n libros realistas e incluso incursion贸 en el relato policial, escribi贸 tambi茅n poes铆a, guiones para el cine y la televisi贸n y piezas de teatro. Pero muchos concuerdan al afirmar que lo mejor de este autor fueron sus primeras obras de ciencia ficci贸n: Fahrenheit 451 y Cr贸nicas marcianas. Ambas, a pesar de la 茅poca en que fueron escritas, pueden considerarse como objetos de estudio de un experimento de sociolog铆a del futuro, sujetas a la exigencia premonitoria de la verdad.

鈥溌縌u茅 ha hecho este hombre de Illinois, me pregunto, al cerrar las p谩ginas de su libro, para que episodios de la conquista de otro planeta me pueblen de terror y de soledad?鈥, escrib铆a Jorge Luis Borges en el pr贸logo de Cr贸nicas marcianas. Mensajes de alarma extrema, tramas tan lejanas y ajenas como cercanas y posibles.

Y es que todo es absolutamente cierto con este autor. Su prosa po茅tica marca la diferencia para afirmar que la ciencia ficci贸n, considerada muchas veces como una rama desde帽able de la literatura, tambi茅n vale para ajustar cuentas con el presente: 鈥淣o hace falta quemar libros si el mundo empieza a llenarse de gente que no lee. Tampoco har谩n falta las bibliotecas si nadie las dinamiza y si tampoco nadie es invitado a usarla. Continuamos siendo imperfectos, peligrosos y terribles, y tambi茅n maravillosos y fant谩sticos. Pero estamos aprendiendo a cambiar鈥.

A pesar del miedo y la incertidumbre en estos d铆as de confinamiento, revisitar a Bradbury se torna acto de resistencia personal ante la alfombra roja del inconcebible futuro de nuestra humanidad.


Querernos de lejos

Cerramos los ojos y, por un instante, parece que nos trasladamos hacia el mismo centro de la vetusta, hermosa y se帽orial villa de Santa Mar铆a del Puerto del Pr铆ncipe, con el trazado asim茅trico de sus calles, donde cualquiera puede desorientarse pero no perderse porque los camag眉eyanos, amables y orgullosos de su urbe le ense帽ar谩n, de inmediato, el rumbo a seguir.

En eso pensamos al apreciar la m谩s reciente obra del joven creador Iv谩n Carbonell Guerra, Machuty, licenciado en la especialidad de Instructor de Arte, Miembro de la Asociaci贸n Hermanos Sa铆z, a quien la terrible pandemia, la COVID-19, le ha servido de motivo de inspiraci贸n. De sus pinceles e inagotable fantas铆a, naci贸 Querernos de lejos, acerca de la cual accedi贸, amablemente, a contarnos v铆a correo electr贸nico.

鈥 驴Qu茅 te propusiste con Querernos de lejos?

Con mi obra trato de representar la dram谩tica situaci贸n de contingencia sanitaria que vive el mundo a causa del nuevo coronavirus, la terrible COVID-19 que ya ha cobrado m谩s de 270 000 vidas humanas en todo el mundo, y lamentablemente tambi茅n en Cuba.

Mi intenci贸n es hacer un llamado a la reflexi贸n de la humanidad a protegerse y tomar conciencia de cumplir las medidas orientadas por las autoridades de la Salud y, sobre todo, quedarse en casa para evitar la propagaci贸n de este siniestro virus.

En cuanto a las estructuras arquitect贸nicas, en algunas zonas de la obra las l铆neas se acent煤an y desempe帽an un papel esencial, con lo cual le da mayor expresividad y solidez a la pintura; con ello dejo bien definido que nuestras trincheras para vencer esta batalla contra la pandemia son nuestros hogares. Adem谩s, utilizo texturas, resultado de una constante experimentaci贸n en que estoy inmerso y se funden con trazos de carboncillo que le aportan frescura y contraste a los elementos compositivos.

Por otra parte, recurro a una arm贸nica gama de matices con el prop贸sito de establecer un di谩logo estrecho entre la obra y el espectador.

鈥 驴Qu茅 t茅cnica utilizaste?

Emplee en la conformaci贸n una t茅cnica mixta, ya que me permiti贸 trabajar con varios materiales y me brind贸 la posibilidad de combinarlos entre s铆, dando como resultado los efectos visuales que deseaba.

鈥 Nos parece percibir una visi贸n del Camag眉ey colonial en esta obra, 驴es as铆?

Esto es algo que muchas veces no te propones, directamente, pero aflora al manejar los pinceles. Siempre que puedo represento a mi ciudad de Camag眉ey desde mi visualidad creativa, en muestra de admiraci贸n, respeto y cari帽o a la tierra que me vio nacer y que es el pilar fundamental de mi formaci贸n art铆stica como creador.

Siempre he representado, impl铆citamente, la ciudad de Camag眉ey, sobre todo ese Camag眉ey colonial lleno de ricas tradiciones identitarias que me acompa帽an donde quiera que est茅.

Camag眉ey es una tierra que seduce a todos, tanto visitantes como sus pobladores. Es un homenaje a la tierra del Mayor, de Guill茅n y de tantos h茅roes y creadores, y por supuesto para todos aquellos h茅roes que en los hospitales, los laboratorios, cuidando el orden interior y en otras dis铆miles tareas luchan, desde sus diversos frentes, para vencer esta pandemia.


Participa en el Catauro de la D茅cima 2020

La Uni贸n de Escritores y Artistas de Las Tunas, en coordinaci贸n con la Direcci贸n Provincial de Cultura, la Editorial Sanlope, el Centro Provincial del Libro y la Literatura, 聽la Casa Iberoamericana de la D茅cima en Las Tunas, convocan a la edici贸n 31 del Catauro de la D茅cima 2020 (por vez primera online) en la edici贸n 53 de la Jornada Cucalambeana.

Para ello convocamos a la participaci贸n de los creadores de la d茅cima escrita y cantada de Hispanoam茅rica:

鈹Mensajes culturales de escritores premios Cucalamb茅.

鈹Mensajes culturales de los grupos m谩s importantes que cultivan la d茅cima en Cuba: 芦Ala d茅cima禄 de la Habana, 芦Espinel Cucalamb茅禄 de Puerto Padre, 芦D茅cima al Filo禄 de Gu谩imaro, 芦Yarey Sonoro禄 de Velasco, 芦Escritores Rurales禄 de Colombia, Las Tunas, 芦Toda luz y toda m铆a禄 de Sancti Spiritus, 芦El club del Poste禄 de Villa Clara y 芦Viajera peninsular禄 de Camag眉ey. 聽As铆 como de las casas de la d茅cima del pa铆s.

鈹 D茅cimas de los creadores que aborden la a帽oranza por el Cornito, el tema de la cuban铆a, el campo y su gente.

Los autores podr谩n participar con una d茅cima octos铆laba de tema libre. Los trabajos deber谩n venir acompa帽ados de los siguientes datos:

  • Nombre y apellidos del autor.
  • Tel茅fonos (obligatorio)
  • Breve curriculum (incluir foto)
  • Las obras deber谩n ser enviadas en diversos formatos: documento de texto formato Word, audio o v铆deo; se recibir谩n hasta el d铆a 20 de junio y podr谩n ser enviados a las siguientes direcciones: cucalambeana2020@gmail.com y a: presidencia.tun@uneac.co.cu 聽con el asunto: Catauro Uneac

 

  • Las obras ser谩n publicadas el d铆a 30 de junio, a las 10:00 am, en el perfil de Facebook: Cucalambeana 2020, donde podr谩 visualizarse el contenido y aportar comentarios.

Para mayor informaci贸n puede consultar a:聽

  • Direcci贸n Provincial de Cultura, J’ Relaciones Internacionales Yanetsis聽 Ram铆rez Le贸n.
  • Facebook: Yanetsis Cucalambeana Las Tunas 鈥 Cuba

聽e-mail: yanetsisrl77@gmail.com y聽聽 relinter@tunet.cult.cu

whap: cel: +5353487692 m贸vil

As铆 como a:

  • Iraida Williams Eurgelles: cel 58156794
  • Odalys Leyva Rosabal: cel 54939106 y a la direcci贸n de correo: odalysleyva@pprincipe.cult.cu

 


Anuncian Premio La Gaveta 2020

La Gaveta, revista de arte y literatura de la Asociaci贸n Hermanos Sa铆z (AHS) en Pinar del R铆o, dio a conocer recientemente los resultados de la XII edici贸n de su certamen literario en el g茅nero cuento para adultos.

El jurado, integrado por los escritores Mar铆a Caridad Gonz谩lez, N茅stor Montes de Oca y Alberto Peraza, despu茅s de varias sesiones de trabajo aislado en las que leyeron y analizaron los libros en concurso, decidi贸 por unanimidad entregar el premio al texto聽La b煤squeda tab煤,de Barbarella Gonz谩lez Acevedo y una menci贸n a聽Habana Heavy Metal, de Nelson P茅rez Espinosa.

聽鈥淪iempre es de nuestro inter茅s que las obras presentadas sean in茅ditas y no est茅n sujetas a compromiso editorial o concurso alguno. Utilizamos el sistema de plicas por lo que el autor env铆a su obra bajo un seud贸nimo y, en sobre aparte, sus datos鈥, refiri贸 Liyanis Carvajal P茅rez directora de la revista.

El premio del concurso es 煤nico y consiste en la remuneraci贸n de 2 000 pesos en CUP por derecho de autor, pues el cuaderno se publicar谩 como parte de la colecci贸n Hojas de hierba y bajo el sello Loynaz.

En el caso de la menci贸n, el reconocimiento ser谩 la publicaci贸n en la p谩gina web de la revista.

鈥淣uestro jurado es de lujo, prestigiosos escritores y maravillosas personas que conocen nuestro trabajo, nos son cercanos y, especialmente, son artistas que admiramos como creadores y por su 茅tica profesional.

鈥淪i un concurso da prestigio y aumenta el valor del curr铆culo de un artista, tambi茅n lo hace saber que escritores que admiras fueron los que determinaron que el premio te fuera otorgado. Es por eso que somos tan cuidadosos en ese aspecto鈥, a帽adi贸.

En esta duod茅cima edici贸n del concurso, en medio de tiempos de pandemia, el jurado deliber贸 v铆a telef贸nica luego de estudiar y analizar las obras presentadas, en las que predominaron t茅cnicas narrativas muy actuales y novedosas, motivo por el cual extendieron la felicitaci贸n a todos los participantes.


De camino a los or铆genes

I

Cuentan que desde el central Am茅rica, propiedad de Federico Fern谩ndez, se financi贸 la revista Or铆genes. Un central que produjo az煤car y literatura. El due帽o era t铆o de Jos茅 Rodr铆guez Feo, quien fuera uno de los editores de la publicaci贸n del grupo hom贸nimo, grupo que dio a la cultura cubana un cap铆tulo de belleza inigualable.

Cerca de lo que fuera el glorioso central, est谩 la ruta funeraria de nuestro Ap贸stol Jos茅 Mart铆. Una ruta que yace imponente como la vena principal de la isla. Una ruta que empieza en Remanganaguas, sitio donde ocurri贸 el primer entierro de nuestro h茅roe nacional. Un cementerio donde a煤n permanece el coraz贸n de la isla.

En estos sucesos nace la inspiraci贸n para el Encuentro de J贸venes Escritores Or铆genes en el municipio de Contramaestre. Una jornada capaz de vincular la identidad, el patriotismo y la literatura. Un encuentro para homenajear al cubano a trav茅s de la figura y el ideal de Mart铆, una cita para la historia.

II

La XII edici贸n del Encuentro de J贸venes Escritores Or铆genes estuvo marcada por las condiciones impuestas por el nuevo coronavirus. Cuando el mundo a煤n no sabe c贸mo ser谩 el volver a la normalidad, y nuestro pa铆s mantiene las medidas pertinentes para controlar la situaci贸n, los j贸venes de la AHS no han fallado con la historia.

Este a帽o el encuentro estuvo dedico al aniversario 125 de la ca铆da en combate en Dos R铆os del H茅roe Nacional y a la vigencia de su pensamiento en nuestro presente. Resulta m谩s que simb贸lico en un per铆odo de emergencia mundial, que los j贸venes busquemos resguardo en la obra del maestro. Mart铆 emerge como luz en un momento de crisis sanitaria, pero tambi茅n crisis humana. Mart铆 sintetiza todos los valores de nuestra Cuba actual, su imagen hoy, resulta ser el pa铆s que un d铆a so帽贸.

fotos de archivos tomadas del Facebook de la AHS en Contramaestre

III

Esta edici贸n result贸 ser una jornada sencilla pero muy significante. Convirti茅ndose en un espacio de remembranza, de abrazo colectivo y de b煤squeda en nuestra memoria hist贸rica reciente. Estos dos d铆as (18 y 19 de mayo) toda Cuba pelegrin贸 hasta Remanganaguas y coloc贸 su o铆do sobre la tierra. Toda Cuba sinti贸 la vibraci贸n del suelo en ese campo santo.

Tambi茅n fue un momento para recordar al poeta, narrador y eterno miembro de la AHS Eduard Encina. Fundador del concurso luego devenido en jornada literaria, Encina influy贸 en la vida cultural toda de Contramaestre y siempre ser谩 un espacio para admirarlo y tenerlo presente.

IV

La utilizaci贸n de las plataformas digitales para la promoci贸n y consumo del arte se instala hoy en nuestra cotidianidad. La gran mayor铆a de los creadores cubanos entran a la red para mostrar su obra desde casa. Aficionados y profesionales comparten el mismo espacio, el mismo p煤blico, el mismo 鈥渕e gusta鈥. El arte cubano ahora entra en una democratizaci贸n diferente, donde las conductas responden a otro tratado sist茅mico.

En ese panorama at铆pico, la AHS dimensiona su labor por promover el trabajo de los creadores m谩s j贸venes. Siguiendo la experiencia de Las Romer铆as de Mayo realizadas en el presente a帽o, la Asociaci贸n Hermanos Sa铆z en Santiago de Cuba se ha propuesto no decaer la programaci贸n habitual ni sus eventos principales. Or铆genes result贸 ser el inicio para concretar esa idea, permanecer activos como organizaci贸n. Sin dudas, un movimiento que conectar谩 a los asociados y su p煤blico con una asociaci贸n m谩s extensa, diversa y alcanzable.

Los esfuerzos hechos por la organizaci贸n antes del estado de emergencia actual parecen min煤sculos hoy, en comparaci贸n con el accionar diario de la AHS en todo el pa铆s. Un esfuerzo que habr谩 que mantener y priorizar teniendo en cuenta que la vida no volver谩 hacer igual, y el espacio digital nos convida a un di谩logo necesario.

Un camino al coraz贸n de Cuba, un lugar obligado para el homenaje a #MiMart铆 #Mart铆Maestro. En homenaje al 125 aniversario de su ca铆da en combate.Sociedad Cultural Jos茅 Mart铆Asociaci贸n Hermanos Sa铆z

Publicada por Buena Luz Producciones en Martes, 19 de mayo de 2020

V

La pr贸xima edici贸n del Encuentro de J贸venes Escritores Or铆genes, a realizarse del 18 al 20 de mayo de 2021, estar谩 dedicada a la traducci贸n literaria, una labor a veces subvalorada como ejercicio intelectual. M谩s de una quincena de j贸venes se reunir谩n una vez m谩s en Contramaestre para compartir sus experiencias y sus saberes. M谩s de una quincena de trovadores, poetas y narradores volver谩n a revisitar los espacios habituales. Se leer谩n poemas en lo que fuera la casa de Federico Fern谩ndez y se ir谩 en busca, otra vez, del coraz贸n de la isla.

Cuando el encuentro f铆sico sea posible, tambi茅n tendremos el encuentro digital como herencia de la crisis. En ese momento una quincena de j贸venes pudieran ser acompa帽ados por todo un pa铆s. Todos en busca de la belleza. Todos en busca de sus or铆genes.


El andar de Arist贸teles por los caminos pand茅micos

*Tomado de Cubahora

La ense帽anza, ese espacio que llenaran los alumnos de Arist贸teles que, en una caminata constante, iban de la oscuridad a la luz, c铆rculo cuya eficacia depende de ese movimiento indetenible, enemigo de la petrificaci贸n del dogma. S铆, en el griego antiguo, la t茅cnica, algo que hoy asociamos casi exclusivamente a las ciencias duras, era referente al arte, ya que de este sali贸 la verdadera sabidur铆a. El conocimiento era amor a la belleza. Todo hombre deb铆a ser hermoso y bueno. Sin una cultura as铆, no habr铆amos llegado hasta el presente como civilizaci贸n occidental, ni existiese todo un universo detr谩s de nosotros como salvaguardia de los altos valores. Cuba, en el centro del hurac谩n desatado por el golpe de la聽Covid-19聽en un Occidente carcomido, es ejemplo en la ense帽anza de aquellos dorados lineamientos antiguos.

Nuestras escuelas de las artes sirven de referencia聽 en el presente, cuando todos estamos en las casas y debemos echar manos a lo creativo, para guardarnos las vidas. All铆 est谩n los magros recursos dedicados a que lleguen las teleclases o que est茅n disponibles en plataformas masivas como you tube. Tambi茅n, la sociedad civil del arte, b谩sicamente la Asociaci贸n Hermanos Sa铆z, ha dise帽ado estrategias para que los creadores, a la vez que exponen su obra e interact煤an con el p煤blico, ejerzan una funci贸n pedag贸gica sobre las masas mediante las redes sociales. Los mecanismos de promoci贸n de los talentos son, en estos minutos, m谩s que vitales. No se cuenta con todo el internet, ni con los mejores soportes t茅cnicos, pero el talento est谩 all铆, esperando a que lo nombren, para aparecer como un mago en medio de la tragedia y el vac铆o.

Cuba no puede renunciar a las esencias culturales, a los legados, pues como naci贸n que se halla en el epicentro de la batalla por lo simb贸lico, sabemos que recibir谩 los m谩s fuertes ataques del proyecto hegem贸nico post pandemia que se gesta. No habr谩 un mundo m谩s justo cuando esto acabe, sino uno donde los recursos para el desarrollo ser谩n m谩s caros e incluso inaccesibles para casi todo el planeta. El reparto tendr谩 que ver con el v铆nculo hacia una 茅lite que hoy maneja las l铆neas de lo pol铆ticamente correcto y que, incluso, plantea el derrumbe de los Estados, para erigir un nuevo orden. Quienes vivimos en peque帽os terrenos, sin muchos recursos naturales, y dependemos de la soberan铆a para seguir existiendo, tenemos que defender lo simb贸lico y lo nacional.

La defensa de lo cultural se inicia en la preservaci贸n del peso de lo que somos universalmente y que el nuevo poder hegem贸nico quiere avasallar: un pa铆s fundado sobre el Estado de Derecho y la democracia republicana, de ra铆z occidental, con una visi贸n humanista. Detr谩s de tal andamiaje se hallan nuestras obras literarias y art铆sticas, los discursos que acompa帽an el devenir cotidiano, las construcciones pol铆ticas y los c铆rculos sociales. Abandonar la ense帽anza del arte, entonces, incluir铆a dejarles a los enemigos el campo de batalla del s铆mbolo, para que lo siembren de la ciza帽a que ya crece allende el globo: el dogma falaz de que unos seres 鈥渕erecen鈥 vivir m谩s que otros. As铆, no es extra帽o que se predique en medio de la pandemia la medida del contagio del reba帽o, que inducir铆a supuestamente a una inmunidad natural luego de la muerte de un determinado n煤mero de personas m谩s d茅biles. De ese mundo, especie de nuevo nazismo eugen茅sico, debemos huir como naci贸n que se basa, precisamente, en todos y para el bien de todos.

Vayamos a uno de los s铆mbolos m谩s esenciales de la cultura cubana, la novela聽Paradiso聽de Jos茅 Lezama Lima. All铆 hay valores que, a la vez que se enra铆zan en ese pasado luminoso occidental, nos revelan la esencialidad de lo cubano mediante unos fundamentos que hoy se quieren atacar desde el afuera: la familia, lo identitario, lo criollo. Y en tales bases suelen surgir nuestros mejores momentos como pa铆s, cuando nos unimos por encima de las diferencias para proteger a ese hermano, hijo, amigo, pues su sonido espiritual es tan cubano como el nuestro. La ense帽anza de Jos茅 Cem铆, a lo largo de las p谩ginas, m谩s que aprehender una t茅cnica para la poes铆a, avanza en el terreno denso y vital de la cultura cubana, siendo 茅l, al cabo, un maestro de s铆 mismo. Porque Cuba extrae ese poder de su propia savia, de los cem铆es del pasado.

Tales virtudes, presentes a lo largo de la cultura, nos defienden como vacuna de lo que vendr谩: un universo donde las plataformas informativas ya no son siquiera propiedad de Estados, sino que, privatizadas, responden a una 茅lite, especie de gobierno profundo, que necesita que el orden financiero, aunque vulnere los derechos naturales de la mayor铆a, contin煤e dando los dividendos de siempre. Ya lo vemos en You Tube, donde todo video que incrimine con fuerza a la 茅lite es borrado y a su autor se le penaliza. O en Facebook, con fuertes v铆nculos con quienes manejan el聽Big Data聽en los resultados de procesos eleccionarios, donde el fraude se basa en el conocimiento cultural, esto es de las costumbres, gustos, tendencias, comportamientos y se traza as铆 la ingenier铆a social. Si Cuba abandona el cetro que ha detentado como naci贸n occidental que se defiende y que conserva unos valores, no habr谩 ense帽anza del arte que nos rescate luego.

Lo que veremos, ya lo avizor贸 Jos茅 Ortega y Gasset, es una deshumanizaci贸n de la creatividad, una distancia total entre el legado brillante y el presente obtuso y medieval. La ingenier铆a social transhumanista se propone disolver el derecho natural, sustituirlo por una arbitraria clasificaci贸n que privilegie determinados c谩nones de la cultura de cara al servilismo y la pasividad ante la injusta rebati帽a de recursos.

En una reciente entrevista ante el diario聽El Mercurio聽de Ecuador, el periodista e investigador Daniel Estulin record贸 sus tesis vertidas en el libro聽La trastienda de Trump, donde precisamente habla del Estado profundo detr谩s de las apariencias, ya que no se trata de una guerra entre naciones ni partidos, sino entre dos modelos del mismo capital. La ca铆da del financismo en las garras de su propia estrategia, la baja en la producci贸n mundial resultante del auge especulativo y por ende la carencia de recursos y empleos para todos, nos trae la estrategia de las 茅lites de matarnos a una parte, la mayor铆a, antes聽 de que nos sublevemos. Del otro lado, los poderes industriales sufragan al viejo capitalismo productivo, representado en Trump y la ultraderecha conservadora y nacionalista en alza. De tal enfrentamiento entre 茅lites, el resto del planeta es ente pasivo y v铆ctima. Estamos en la crisis sist茅mica de un capital basado en la propiedad y el monopolio y no en la socializaci贸n de las riquezas y el trabajo. Pero en todo ello la cultura nos puede salvar o hundir, todo depende de cu谩les cantos escuchemos: 驴los de la escuela de las artes de Grecia o los de las sirenas que quisieron ahogar a Ulises?

Para seguir siendo hombres y no convertirnos en transhumanos ni sucumbir a un mundo financiero dominado por la rob贸tica y la ingenier铆a social, para que la t茅cnica sea de nuevo arte y no mero instrumental de dominio; Cuba deber谩 sufragar como hasta ahora el coraz贸n de su soberan铆a: la cultura y su ense帽anza. No habr谩 quiz谩s un cambio planetario, pues no somos nosotros quienes conspiramos en clave de hegemon铆a, pero cuando miren hacia ac谩 quiz谩s vean otras luces, las del andar de Arist贸teles, en un legado que no podremos ocultar pues ser谩 parte y esencia, vida de lo que somos.


El laboratorio teatral de Ra煤l Bonachea (+ Fotos)

El teatro forma parte de su vida desde las primeras im谩genes, los pasos, gestos y sonrisas iniciales鈥 Creci贸 entre actores, vestuarios, guiones, libros y sue帽os en los escenarios, adonde sube para intentar cautivar al p煤blico desde los cinco a帽os de edad.

En su mente palpitan las escenas de su abuelo Miguel Migueli en la casa cuando en noches de apagones durante el denominado Per铆odo Especial interpretaba para 茅l personajes, incluidos h茅roes de la historia cubana. En sus palabras est谩 tambi茅n el cari帽o a la madre, Maridely, instructora y directora en su localidad durante m谩s de cuarenta a帽os.

Nacido en el municipio de San Antonio de los Ba帽os en 1988, Ra煤l Bonachea se mantiene fiel a ese anhelo grande, que gu铆a sus pasos desde peque帽o. Mejor graduado integral de la Universidad de las Artes en 2018, es autor del libro聽1 + 2 igual 3,聽y conjuga una incansable labor teatral con el magisterio. Licenciado en Derecho y director del proyecto Laboratorio fractal, posee diversos reconocimientos como creador, incluidos el Premio nacional de Talleres Literarios en 2014 y el Premio a la Mejor Puesta en Escena en el Festival Nacional de Teatro Olga Alonso en 2015.

El 2019 fue como manantial de aplausos para 茅l, pues culmin贸 la Maestr铆a en Direcci贸n Esc茅nica, obtuvo el premio Abelardo Estorino; una beca otorgada por la Universidad de las Artes para la producci贸n de su obra聽La Ca铆da; y tambi茅n聽la Milan茅s, entregada por la Asociaci贸n Hermanos Sa铆z, gracias al proyecto聽Cuerdas Percutidas, con聽texto dram谩tico de la escritora Elaine Vilar Madruga.

Respecto a esa obra, manifiesta que conjuga varias de sus obsesiones creativas. 鈥淭rata de la exclusi贸n, la memoria de un pa铆s y las personas m谩s vulnerables. Aborda la locura, los miedos y pesadillas de tres mujeres para intentar desde la oposici贸n creativa develar sus sue帽os, para construir una realidad po茅tica, donde se sublime lo que en la vida olvidamos, lo que aborrecemos.

鈥淭rata de lo que desechamos, los recuerdos, los maltratos y de los seres humanos que a veces eliminamos en lo social, porque son diferentes o inc贸modos. Queremos reescribir una narrativa mejor para los que no tienen nada鈥, expresa quien en 2011 fund贸 como director el grupo teatral Im谩genes, en su su municipio natal, cuando apenas ten铆as 22 a帽os de edad.

Ese fue un gran reto para 茅l, pues 鈥渟er el responsable principal del proceso me hizo crecer, los aciertos o fracasos depend铆an en gran medida de mis decisiones, de mi car谩cter y de mi propia cosecha intelectual, por lo que estaba expuesto como nunca, inclusive m谩s que como actor en un escenario. El juego se convert铆a en oficio.

鈥淓n ese momento no comprend铆a todo lo que eso representaba. En el 2011 ten铆a un grupo de amigos universitarios que, despu茅s de los primeros a帽os de estudios y de tantas luces de ciudad, extra帽aban nuestro pueblo y las ricas tertulias sobre c贸mo transformarlo. Todas las noches, aun teniendo becas en nuestros centros de estudios, ven铆amos y nos ve铆amos en el parque, guitarra en mano, con nuevas ideas en la lengua y con ganas incontroladas de transformar el municipio, azotado por ciclones y la emigraci贸n temprana de sus pobladores.

鈥淓l teatro se volvi贸 la plataforma donde toda esta energ铆a se canaliz贸 en un universo, tal vez m谩s organizado y acorde a nuestros deseos. Fue muy dif铆cil, lo que en un principio cre铆a resuelto. El primer reto era que ninguno de los amigos ten铆a formaci贸n actoral, incluso la m铆a ven铆a de la 麓empiria麓, por lo que desde el primer encuentro me fui trasformando en una especie de profesor, camarada de sus alumnos y a la vez el estudiante m谩s preocupado de la clase. De profesor solo ten铆a el personaje. Claro, con el tiempo y la superaci贸n individual, mi roll suprimi贸 al empirismo de esa primera intentona.

鈥淒espu茅s de un a帽o de madrugadas donde el cuerpo y la mente recib铆an otros conocimientos muy distintos a los libros de textos, naci贸 un montaje donde el聽negrito, la mulata, azuquita聽y聽el gallego聽volv铆an a ser los voceros del pueblo. Estos personajes de la obra聽D谩ndose Lija, de la escena ariguanabense de inicios del siglo XX, se transformaron en los recipientes de seres del siglo XXI que luchaban por hacer teatro, por cambiar su realidad鈥.

Amante tambi茅n de la historia y la literatura, asegura que el sainete (la comedia) coqueteaba con el drama, y con el propio hecho de hacer teatro, pol铆tica y experimentaci贸n esc茅nica. Una b煤squeda, tal vez inocente todav铆a, que lo condujo a la dramaturgia.

鈥淓n un a帽o me trasform茅 en una suerte de maestro de actuaci贸n, director, productor y 鈥渄ramaturgista鈥, a la par que terminaba mis estudios como licenciado en Derecho. Despu茅s del primer estreno del grupo dej茅 de ser un adolecente inquieto para asumir una responsabilidad y oficios propios de un hombre, no de un muchacho. El teatro una vez m谩s me hizo crecer como ser humano鈥, dice con satisfacci贸n.

聽驴Cu谩nto se diferencia aquel proyecto inicial del actual Laboratorio Fractal Teatro?

鈥擜hora no se trata de poner una obra en pie, es m谩s complejo, se trata de una actitud ante la creaci贸n, una filosof铆a. Rigor, superaci贸n, entrenamiento corporal, militancia teatral si se quiere, efectividad de la experimentaci贸n, integraci贸n con otras disciplinas art铆sticas, dan coherencia a un sue帽o que empieza a bocetarse menos amorfo que hace diez a帽os. Cambi茅 las noches de tertulia y la complacencia de un grupo de seguidores incondicionales, por estar casi las veinticuatro horas del d铆a pensando y haciendo por el teatro.

En聽Laboratorio鈥聽busco resolver mis preguntas est茅ticas y mis cuestionamientos intelectuales, ah铆 puedo fragmentar y replicar en peque帽as porciones, que son deglutidas por los actores, equivalentes a horas, d铆as y a帽os empleados en esta carrera que da sentido a mi personalidad, a mi yo social y psicol贸gico.

Cuando dirig铆a聽Im谩genes聽so帽aba con tener un Laboratorio, ahora quisiera tener la inocencia de esos primeros d铆as, as铆 que entre recuerdos, descubrimientos y retos continuos trato de reinventarme sin perder de vista quien soy y donde estoy.聽Im谩genes聽era un sue帽o, una etapa de conquistas menos complejas, de formaci贸n.聽Laboratorio Fractal聽es la puesta en marcha de esos objetivos hasta sus 煤ltimas consecuencias.

聽En 2019 los aplausos fueron frecuentes鈥

鈥 Creo que ese a帽o marc贸 el punto fronterizo entre estas dos etapas creativas que te comentaba, pues esos procesos silenciosos o a veces ignorados por los artistas coronaron en mayores resultados.

El聽Premio Estorino聽fue desde la dramaturgia la concreci贸n de un crecimiento hasta espiritual, donde a partir de la figura de Ignacio Agramonte colonizo la historia y mi realidad. Aqu铆 pude desarrollar mis roles dentro de la porci贸n que me corresponde en la rica tradici贸n del teatro en nuestro pa铆s.

Articul茅 desde la dramaturgia una respuesta posible a una angustia hist贸rica que es la muerte, inexplicable para muchos como yo, de la figura de El聽Mayor. Me serv铆 de un argumento metateatral para refractarme en una especie de h茅roe, antih茅roe, insomne y obcecado de la escena. Critico la escena contempor谩nea, tan f谩cil de caer ante los cantos apol铆ticos y de banalidad que a veces afectan a sus ejecutantes m谩s j贸venes.

Un proyecto bastante ambicioso que de inmediato puso en marcha una puesta en escena que fue mi tesis de Maestr铆a en Direcci贸n Esc茅nica. En un mismo proyecto confluyeron todos estos oficios, ahora de una manera profesional, con los tiempos, compromisos y responsabilidades correspondientes. Cuando termin茅 el proceso fue que tom茅 conciencia de lo que represent贸, un salto a un circuito, a un p煤blico que no te conoce y que espera recibir una experiencia art铆stica que de alguna manera, le haga reflexionar sobre su propia existencia y su pa铆s.

Fue un a帽o de mucho trabajo, de expandir mis l铆mites y de cerrar el per铆metro de los estudios formativos. En ese a帽o resultados y proceso creativos encontraron la satisfacci贸n del reconocimiento, que siempre es un impulso para llegar a nuevas fronteras.

Ra煤l Bonachea en la obra La ca铆da.

聽Precisamente en La ca铆da, estrenada en la sala Raquel Revuelta, uno percibe tu inter茅s en la historia y la capacidad para revisitar hechos y personajes de gran trascendencia, desde una visi贸n reflexiva y muy particular鈥

聽La principal motivaci贸n para esa obra fue responderme preguntas, reconfigurarme como creador y como cubano. La muerte de Agramonte, ese final tan ambiguo para una vida tan luminosa, era algo que desde peque帽o, en esas historias nocturnas de mi abuelo siempre me hab铆a generado una respuesta poco convincente.

Part铆 de ese h茅roe en un foso com煤n, de esa muerte sin mucha explicaci贸n para entrar en su vida, sus conflictos y sus errores y descubr铆 que los m铆os en el teatro eran muy similares. Estaba al frente de un grupo de j贸venes, que no cobraban por su trabajo, que no estaban respaldados, aun con una producci贸n. J贸venes que viven en un pa铆s que lucha diariamente contra adversidades econ贸micas y donde ellos se desconectan con facilidad de la historia y el ideario que nos conforman como naci贸n, problem谩ticas que en otras circunstancias tambi茅n tuvo que abatir, machete en mano, El聽Mayor聽en la manigua.

Convert铆 mi teatro en el campo de batalla donde se forja la naci贸n y la asamblea donde se discute la Constituci贸n de Gu谩imaro, pero tambi茅n la m谩s reciente. Yo so帽aba con Agramonte y 茅l de alguna manera conmigo.

El proceso fue ag贸nico, productivo, idealista y pragm谩tico a la vez como fue la聽Guerra de los Diez A帽os,聽muy contradictorio.聽La investigaci贸n hist贸rica en cuanto a personajes, documentos, citas, circunstancias hist贸ricas, tonos, leguaje de estas personalidades me tom贸 casi tres a帽os, por lo que fe un proceso de escritura y de puesta en escena largo y enjundioso que incluy贸, adem谩s visitas al terreno, museos y entrevistas con especialistas, entrenamientos de danza, circo y algo de esgrima.

Luego lo m谩s dif铆cil en cuanto dramaturgia fue hacer posible y org谩nico mi vis贸n esc茅nica, la investigaci贸n y dar respuesta a la inc贸gnita de saber lo que pas贸 el 11 de mayo 1873, adem谩s hacerlo en el tiempo l煤dico y maravilloso de una puesta en escena.

Vale aclarar que no son el Ensayo y la Narrativa g茅neros que tienen un tiempo y una mediaci贸n. En el escenario el problema est谩 vivo, el argumento no se cuenta sino que se ejecuta porque hay espectadores y actores que en un tiempo determinado activan la emoci贸n, la ciencia y el juicio pol铆tico, desde lo simb贸lico y lo kinest茅sico. Si no tomamos bien el pulso de lo que queremos hacer, el espectador se levanta de su silla y vuelve a su vida lejos de la escena, por eso el texto nunca debe transformarse en un panfleto. En el escenario todo se carnaliza.

Luego fue arrancar las m谩scaras al resto de los int茅rpretes, desmovilizar o reubicar la contradicci贸n de ellos con la historia y con su contexto para que lograran salir a la carga, con un sinn煤mero de obst谩culos en su contra, pero desnudos y sin miedo como en las cargas mambisas. No聽 retrocedieron hasta la 煤ltima funci贸n.

驴Ese ha sido tu mayor desaf铆o profesional鈥?

聽S铆,聽La Ca铆da.聽Con la escritura de esta obra me eval煤e como licenciado en Arte Dram谩tico, pero despu茅s cuando el texto y la puesta en escena estuvieron listos, fue mi tesis de la Maestr铆a en Direcci贸n. No era un ejercicio facilista, pues ten铆a que desempe帽ar el rol de actor, director y dramaturgo con un tema que tambi茅n revaloraba la historia y nuestro presente pol铆tico m谩s inmediato. Fue un momento donde muchas variables se combinaron para articularse en un complejo entramado emocional que incluso socav贸 hasta mi salud, pero a煤n as铆 fue una experiencia maravillosa. Represent贸 un crecimiento muy fuerte en lo personal y lo creativo.

驴Qu茅 tipo de personajes prefieres? 驴Por qu茅?

聽Prefiero a los personajes secundarios, porque ellos no tienen el espacio suficiente en casi ninguna obra de desarrollarse, est谩n mutilados y guardan muchas preguntas desde el punto de vista sicol贸gico. Tienen lagunas en su caracterizaci贸n, agujeros en sus biograf铆as, por lo tanto siempre hay que completar estos vac铆os, esta situaci贸n es claramente un nicho que atrae a la creatividad.

Los personajes secundarios son individuos que necesitan, lejos de lo que muchos piensan, de un actor lo suficientemente sagaz para que partiendo de las claves textuales viaje el mundo interior que no nos cuenta el texto, hacia lo imaginado o lo probable. Desde la direcci贸n son verdaderas fuentes para dar nuestro punto de vista del protagonista, son depositarios de nuestros juicios est茅ticos. Si est谩s en el proceso como dramaturgo con dos o tres giros en sus parlamentos, imperceptibles en apariencia, o la transformaci贸n de una acci贸n sugerida en la versi贸n original, se puede cambiar radicalmente el discurso.

Los prefiero por el estado permanente de construcci贸n que nos brindan, por sus preguntas m谩s que por las respuestas.

驴Cu谩n favorable resulta para ti la conjugaci贸n de tus conocimientos y la pr谩ctica como actor, director esc茅nico, dramaturgo y tambi茅n profesor?

聽No hay separaci贸n entre estas categor铆as en la pr谩ctica, s贸lo que cada roll subsume a los dem谩s seg煤n sea el contexto. No s茅 c贸mo lo hacen otros colegas, pero para m铆 lo que la mente puede separar, la pr谩ctica lo amalgama, un ensayo se transforma en un segundo en una clase, un texto toma cuerpo en mi voz cuando hago una pausa en la escritura y lo interpreto en casa para sentir su pulso o cuando se lo leo a los actores. El teatro es el punto de encuentro, es un espacio espiritual, creativo e intelectual que arropa una conferencia con la piel de mis personajes, que trasmuta mis memorias. En ese el lugar que est谩 en mi cabeza, m谩s que el espacio, las letras se vuelven cuerpos en tensi贸n.

Cada oficio es una parte del todo, diferente pero similar. La pedagog铆a, la actuaci贸n, la direcci贸n, la dramaturgia, solo son fractales para enfrentarme a un escenario, a un p煤blico y para sentirme parte de la isla, yo como otro fractal entre once millones.

Ra煤l Bonachea en el programa televisivo Par茅ntesis, de la Asociaci贸n Hermanos Sa铆z.

驴Asumes el aula como otro escenario? 驴Cu谩nto te aporta el intercambio con los alumnos?

De alguna manera todo es un escenario. Esto me facilita mucho el di谩logo y entender tambi茅n los procesos de mis estudiantes, siempre los incentivo a encontrar los caminos entre la teor铆a, la historia del teatro y lo que est谩n haciendo ellos, lo que est谩 pasando en la escena actual cubana. Me encantan las clases con el curso por encuentros, muchos son profesionales en ejercicio y sus inquietudes est谩n muy aterrizadas en la t茅cnica y la cotidianidad de lo que hacen.

Tambi茅n trabajo con ni帽os en mi pueblo, puedo confesar que son las clases para las que m谩s me preparo, las que m谩s disfruto e incluso las m谩s profundas, ellos son como profesionales pero con altas dosis de sensibilidad y creatividad, son mis fractales m谩s puros, por eso con ellos me exijo m谩s. Cuando siento que una clase es un encuentro entre colegas, que me aporta a m铆 como ser humano entonces le encuentro sentido a estar ah铆 para ellos y a que ellos me devuelvan las ganas de seguir adelante. De esa manera borro tantas clases que recib铆 en mi vida donde el aula era una especie de tribunal, en el cual el profesor juzgaba y los dem谩s acat谩bamos sentencias.

驴Cu谩les son los riesgos de actuar en una obra que tambi茅n es dirigida por ti? 驴Se puede ser suficientemente exigente con uno mismo y los dem谩s?

聽Es c贸mo saltar de un avi贸n sin paraca铆das, solo puedes aterrizar en una pieza si los que te acompa帽an en esa ca铆da libre te dan la mano. A la vez debes asegurarte antes de saltar que ellos tengan el equipamiento para aterrizar sanos y salvos. Tiene que haber un verdadero equipo creativo, una democracia teatral, lo cual es muy dif铆cil de lograr y sostener por largo tiempo.

Creo que un director en cualquier proceso debe ser primero exigente consigo mismo, debe aplicarse el rigor m谩ximo a su tarea y, si adem谩s act煤a, debe saber comprender a los otros y trabajar mucho en solitario para que su proceso de actor no nuble su juicio como l铆der. Para m铆 siempre exigencias, creo que demasiadas.

En proceso de la obra Cuerdas percutidas.

驴Cu谩nto le temes o no a las reacciones del p煤blico?

聽Con el tiempo he dejado de temerles. Es lo que necesito, as铆 sean las m谩s duras, porque hago teatro para compartirlo y comunicarme desde el cuerpo, desde mi esp铆ritu. Escucho a mis espectadores. Nunca termino una obra porque cuando ya est谩 lista para recibir la mirada del p煤blico, esta interacci贸n riqu铆sima hace que vuelva sobre mis pasos para que la obra siga creciendo, siga mutando. P煤blico y artista son parte de la obra de arte. No funciona muy bien esta ecuaci贸n cuando se tergiversa p煤blico por populismo, por producto comercial, por propaganda, eso son residuos de la relaci贸n emocional principal: actante-obra-p煤blico.

聽驴Cu谩les son tus referentes en el teatro, cubanos y extranjeros?

聽Tengo varios superh茅roes teatrales que vinieron despu茅s de mi abuelo y mi madre, entre ellos puedo mencionarte a Meyerhold, Augusto Boal, Richard Scheckner, Stanislavsky, Eugenio Barba y m谩s recientemente Michael Chekhov. En la escena cubana a Vicente Revuelta, Eduardo Mart铆nez y Lola Amores, mis maestros Carlos Celdr谩n y Raquel Carri贸; pero no hay nada m谩s importante en mis referencias teatrales que el juego de mi familia de hacer lo cotidiano teatral, cuando estoy perdido vuelvo a esa casa vieja a encontrar mi camino.

El teatro constituye parte del patrimonio espiritual de la naci贸n, por lo tanto siempre va estar de una forma u otra. Es un di谩logo con el presente, con nuestros maestros y los esp铆ritus que nos gu铆an.

En tu opini贸n, 驴c贸mo deben ser los j贸venes creadores la Cuba de hoy?

Debemos ser actores y nunca espectadores de nuestra realidad social, por muy compleja que esta sea, sin miedos, ni justificaciones para expresar el pulso de nuestro tiempo. Con nuestras creaciones tenemos que labrar algunos de los destinos de Cuba, que nunca podr谩 ser un futuro ajeno a una tradici贸n y a la idiosincrasia que nos caracteriza.

驴Nos quieres adelantar algo de tu segundo libro, que est谩 en proceso editorial por Tablas Alarcos鈥?

Es precisamente La Ca铆da. Habla de la muerte y el renacer de un h茅roe, de una manera de interpretar la cuban铆a, pero tambi茅n de un director que expone su cuerpo a la necropsia de los espectadores y de los otros actores. Intenta ser un proceso alqu铆mico para hacer renacer a un h茅roe y explicar una angustia hist贸rica.

驴Qu茅 importancia le concedes a la Asociaci贸n Hermanos Sa铆z como aglutinadora, impulsora de proyectos y defensora de los j贸venes escritores, artistas e investigadores?

Creo que es la plataforma principal para los j贸venes creadores y gracias a ella se visualizan muchos artistas. Si nosotros tenemos que preguntarnos qu茅 tipo de j贸venes somos y que queremos hacer por el futuro de la naci贸n, la Asociaci贸n debe estar preparada para ese di谩logo y creo que muchos de sus directivos asumen esa responsabilidad desde la comprensi贸n, el apoyo y la promoci贸n, venga de donde venga la obra o el artista. Es ella la que tiene la misi贸n de encausar este impulso hacia los mejores puertos.

驴Principales sue帽os en el mundo creativo鈥?

Tener un espacio para que mi Laboratorio deje de latir dentro mi cuerpo y aterrice en alg煤n lugar donde se cumplan los otros sue帽os. Hacer una obra donde ni帽os, estudiantes, profesionales, artistas sin formaci贸n acad茅mica y de otras disciplinas se agrupen en pos de un objetivo, ni docente, ni creativo, sino espiritual que engloba a ambos. Unir todos los fractales posibles para transformarnos en mejores seres, que es una manera m谩s efectiva de obtener resultados humanos perdurables en la sensibilidad de una 茅poca y sus creadores.