Creación


«Lo que escribo… esa es mi ventana abierta»

Yo tenía unos 14 años cuando quedé subyugada ante una postmoderna versión del Son de la Loma. Era una noche de 1998 en la Sala de Conciertos Dolores, y a teatro lleno el dúo Postrova presentaba una particular manera de trovar.

En mis años por Holguín y en días de Romerías tuve acceso como público a la obra de Eduardo Sosa en su carrera individual. Marzo nos hace coincidir desde hace casi 10 ediciones ya en días del “Pepe Sánchez”.

Sosa, además de sus reconocidas cualidades musicales es un gran ser humano, vacilador, jocoso, con una carcajada espléndida, alguien que a la vez suele tomar el trabajo muy en serio. Por eso, aunque concordamos con cierta asiduidad en geografía santiaguera tuvimos que postergar esta conversación.

 Un torrencial aguacero de agosto de 2018 intentó sabotear el pacto, pero le sostuve la mirada a la lluvia y por fin pude llegar al lobby del hotel Las Américas. Timbré al nagüito y en breve me recibió. Lo primero que hizo fue invitarme a degustar algunas de las canciones de su producción discográfica Allá voy en compañía de un café.

Guardé este diálogo concebido para otro proyecto, con el egoísmo con que las abuelas atesoraban ciertos avituallamientos familiares. Pero las canciones de Eduardo son algunas de mis canciones de cabecera, por eso hoy les comparto la lluvia.

Sosa junto a Teresa Melo y Lino Betancourt. Evento Teórico del Festival Pepe Sánchez. Foto: Archivo de la autora.

Hay un arraigo en muchas de tus canciones de tu entorno vivencial de origen. Cuéntame de esas influencias al momento de componer.

Yo creo que uno siempre va a tener influencias del entorno en que viva, a partir de lo cual se plasme en todo lo que escriba, ya sea un novelista, poeta, un trovador, yo creo que el entorno siempre marca y, en mi caso, viví unos años de infancia tan felices que siempre salen de alguna manera.

Por otra parte estaba mi abuela, que era qué se yo, la bujía, la persona que más me animaba y mantenía siempre en contacto con la música porque a ella le gustaba mucho cantar, escuchar mucha radio, y oía los programas musicales.

Y uno lleva esa marca, yo ni siquiera me lo propongo, de buenas a primera hay un tema que quiero desarrollar e inevitablemente ese tema transita por mis vivencias personales y por el entorno rural en el que me desarrollé, a lo mejor es una frase, a lo mejor es una imagen, a lo mejor es la misma musicalidad. Claro, es algo que sale sin que sea un propósito. Me alegro mucho de que sea así porque realmente en mi vida cotidiana soy muy dado a conservar y a querer y a refugiarme también en todas esas vivencias rurales que tuve en mi infancia y en las cosas que viví ese tiempo allí.

He leído en otras entrevistas que no había antecedentes musicales en tu familia pero como mencionas, tu abuela era muy musical y también tu abuelo rasgaba el tres.

Sí, eso me lo contaron. Yo no lo recuerdo, era muy pequeño. Mi abuelo murió cuando yo tenía cuatro o cinco años, pero sí, dicen que mi abuelo agarraba el tres y lo hacía sonar, le sacaba alguna que otra música. Mi abuela cantaba todos los días y se sabía muchas canciones de la trova.

De hecho, había una historia bien bonita sobre su juventud en que alguien de una compañía que estaba por aquí quiso contratarla para que cantara en algún sitio y, por supuesto, mi bisabuela se negó con la excusa de que eso no era vida para una muchacha decente, ese tipo de prejuicios que existía y sobre todo en zonas rurales.

Luego ya mayor desgraciadamente por causas de enfermedad tuvieron que extirparle el tabique, y era increíble cómo con la voz dañada era muy afinadita, tenía un timbre de voz muy limpio, muy bonito, la verdad que sí, bueno, al menos así lo recuerdo yo. (risas)

La abuela de “Mañanita de Montaña”… Hay mucho de nostalgia hacia el entorno familiar en esta canción.

Esa es una canción que escribí cuando estaba viviendo en la casa de visita del Instituto Cubano de la Música, eso está en 5ta Avenida y 90, es una zona totalmente citadina. Estamos hablando posiblemente de la arteria cubana más renombrada, más “fashion”, por llamarla como dicen ahora los muchachos, pero realmente me hacía falta eso que yo vivía en las mañanas.

Era muy diferente despertar en 5taAavenida con el olor a gasolina, asfalto, los neumáticos quemados, el transitar de los carros y yo como de buenas a primera sentí la nostalgia por aquellas mañanitas, con sus despertares mucho más apacibles, con el canto de las aves o mi abuela que a veces me llevaba un poquito de café a la cama para que me fuera despertando.

En fin, comencé a tejer la historia por ahí y cuando salieron los primeros versos me di cuenta que era un camino adecuado como para rendirle un poquito de tributo a mi abuela…  (se hace un silencio lleno de carga sentimental, un chasquido indica seguir al próximo tópico).

Eduardo junto a Víctor Casaus. Festival Pepe Sánchez, Sala Dolores. Foto: Archivo de la autora.

¿Y cuándo comienza tu relación con la trova como oyente y tus primeras interpretaciones?

Mi abuela lo que más cantaba eran canciones de la trova. De hecho, las dos primeras canciones que yo aprendí completicas fueron Veinte años y Obsesión, y me las enseñó ella. Cantaba muchas de esas canciones, y yo las escuchaba, no es que fuera lo que más perseguía, no es que yo conscientemente buscara ese repertorio, recuerda además que en emisoras como Radio Progreso había programas donde ese tipo de repertorio constantemente se pasaba, y ella era una aficionada, empedernida, a la radio.

También el hecho de que en mi casa no había televisión en ese momento y entonces en la radio se escuchaba todo tipo de música y yo los escuchaba. Cuando era niño se hacían  programas para niños con música infantil de verdad, con canciones infantiles, no como ahora que llevan a los niños a sus cumpleaños con música de reguetón. Nosotros escuchábamos aquel repertorio y era bien interesante, aquellos famosos Yoyos, Tía Tata cuenta cuentos… y entonces en el caso de la trova el ambiente familiar incidió, de manera espontánea.

Ya luego cuando vengo a estudiar a la Vocacional de Santiago de Cuba es que comienzo a tener el contacto con gente que tienen otros conocimientos, incluso muchachos que estaban allí pero habían estudiado música. Recuerda que antes entrar a la Vocacional era como un premio que le daban al estudiante. Y

o me involucro inmediatamente con el Movimiento de Aficionados y comienzo a tener contacto con las canciones de Silvio, de Pablo, por supuesto, las de José José, Roberto Carlos, los Mariachis Mexicanos, en fin, la madre de los tomates. Entonces es cuando comienzo esa relación con las canciones de la trova y a tener el interés por hacer canciones alrededor de los 14 años, por ahí es que asoma la idea de tratar de decir cosas, aunque fueran cosas ya dichas por todo el mundo, pero quería decirlas yo. (risas)

Estudias en la Vocacional y luego en la enseñanza pedagógica en Educación Musical. Cuéntame de tu vínculo con el entorno santiaguero de entonces, la Casa de la Trova y sus trovadores, entre otros nexos.

El contacto con ese tipo de música ni siquiera lo busqué. Yo venía a los eventos y festivales que se hacían en la Casa del Estudiante, que está al lado de la Casa de la Trova, era inevitable que me fijara en aquello. Anteriormente estos festivales de artistas aficionados tenían un nivel tremendo, y allí conocí a gente como Palma, el de los Jóvenes Clásicos del Son, Coco Freeman, en fin, a una cantidad de gente que estaba participando en esos eventos y tenían una formación más avanzada porque eran de mayor edad.

Ellos te invitaban a ver lo que pasaba en la Casa de la Trova y, cuando me asomé, fue descubrir el sitio donde quería estar. A partir de las 10 de la mañana era todo el tiempo los músicos tocando. Tuve la posibilidad de ver ahí a Maduro en el cuatro; a Compay Segundo cuando aún no tenía el reconocimiento que luego alcanzó; a Eliades, a todos esos grandes músicos yo los vi allí sentaditos; a la Familia Valera Miranda, que por cierto Félix Valera fue de las personas que me ayudó porque él como metodólogo atendía el tema de los aficionados, además de ser instructor, él y Radamés. Ellos eran quienes nos pulían para todos los niveles.

Debo mencionar a Digna Beltrán, la primera instructora que yo tuve en la Vocacional; y a Osvaldo Ayala y Santiaguito Brito que eran muchachos que estudiaban y tocaban guitarra y me enseñaron los primeros acordes. Ya después comenzaron las fugas de la escuela, me quitaba la camisa de uniforme y la metía en una jabita, la cambiaba por el pullover de la Educación Física y me quedaba detrás de los parabanes que hay en la Casa de la Trova, y veía todo lo que sucedía. Yo vi el cartelito aquel famoso que decía “Tócate y despega”.

Y a partir de ese acercamiento es que voy a dar con Silvio. Porque decían “trovador, Silvio”. ¡Pero, caramba, esto es tan diferente a aquello! Y creo que por curiosidad, por ver los puntos de contacto, comienzo a indagar por qué trova tradicional, por qué Nueva Trova, y a obtenerlo no de manera catedrática, si no, allí de verdad, con la gente que lo está haciendo. Y conversaba por ejemplo con Alejandro Almenares. Almenares me conoce desde que yo era un niño, y a veces yo metía la cuchareta, a veces no.

Con esa misma curiosidad llego a Silvio, y me prestan el libro Que levante la mano la guitarra, ya yo me había ido a Tumba Siete a terminar el pre, y con ese libro me vi cantando canciones de Silvio por los cafetales y digo “esto me gusta, es distinto, me interesa”, y la curiosidad me fue llevando de una cosa a la otra.

Silvio decía que le gustaba leer a Vallejo y yo fui a buscar a Vallejo y no lo entendí, todavía sí me pierdo un poco con él, acuérdate que su poesía es compleja ¿no? Pero eso me hizo saltar a otros poetas, a otros trovadores, a otras maneras de hacer la canción que me enamoró rotundamente; y aunque para conseguir noviecita seguía cantando a Roberto Carlos y a José José, lo que yo quería escuchar realmente, lo que consumía para mí, era Silvio, Pablo, Vicente, Joan Manuel Serrat… Sabina vine a descubrirlo mucho después. Por ahí es el acercamiento inconsciente y consciente al mundo trovadoresco.

¿En qué modos influyeron el acercamiento a la obra de José Aquiles Virelles y su entonces Peña El Escorpión, así como otros vínculos con el quehacer de un grupo como Muralla y otros creadores en ese entorno santiaguero?

La Peña El Escorpión se hacía en la Biblioteca “Elvira Cape”. Mira, estaba Muralla, Salgado, Felipón, Nicolás, todavía se encontraba por acá con otro tipo de música, Milada Milet que cantaba con un grupo. Había una vida trovadoresca, por llamarlo de alguna manera, bien fuerte, que fue disminuyendo en el periodo especial y que recuerdo quien más tiempo se mantuvo fue Aquiles.

Yo venía del Pedagógico a sus peñas y muchas veces me tenía que quedar en su casa porque regresar era un lío, y ahí conozco a los Aquilitos, eran unos bebecitos y ahora son unos zandangones y artistazos. Eso también influyó muchísimo porque alrededor de esos músicos también se reunían los poetas de la ciudad, promotores, en fin… Teresa Melo, Jackson, León Estrada, Marcial Escudero, Alden González, cuando estaba más en la onda esta investigativa de las artes, Palomino. Era un piquete de gente que amanecíamos sentados muchas veces en la escalera del “Emilio Bacardí” intercambiando trabajos.

Ahí apareció William Vivanco, Rogelio Ramos, y empezaba un intercambio tremendo de literatura, arte, música. Yo no tenía ni idea de quién era Luis Alberto Spinetta, y Demián Rabilero es quien me hace llegar su música. Era una cofradía grande, que servía para enriquecer el acervo cultural de todos nosotros, y además tenía acogida en las instituciones y espacios. Tú ibas a la peña de Aquiles, y sabías que ibas a escucharlo a él, a Felipón, a León y Teresa Melo que iban a leer poesía. Y eso hizo que todos nosotros creciéramos con lo que cada cual aportaba.

¿Es por ese tiempo o un poco después que se encamina el proyecto Postrova?

Postrova vino un poquito después, yo te hablo de principios de los 90 y Postrova comienza en el ’97.  Todavía en ese momento había presión de este ambiente que te hablo pero ya menos; algunos hicieron familia. Comienza la gente a ser un poco más discreta en cuanto al comportamiento “farandulero” por llamarlo de alguna manera. Yo me gradúo en el Pedagógico, me voy a hacer el Servicio Social.

O sea, tú llegas a ejercer como maestro, como educador…

Sí claro. Yo hice un curso y tanto del servicio social.

Ernesto había hecho el dúo con William, a quien le llega la oportunidad de ir al extranjero y entonces Ernesto me propone hacer el dúo. De los arreglos anteriores quedó El son de la loma, otro tema que tenía tiempo de flamenco, y Ódiame, el vals peruano. Empezamos a hacer canciones, fundamentalmente eran canciones mías escritas para el dúo y eso fue en el 97.

Ahí comenzó el asunto con Postrova que desde que salió fue… (gesto de avión), a la gente le encantó. Fue tremendo, muy bonito. Yo recuerdo que nosotros teníamos cuatro temas montados nada más cuando fuimos a las Romerías de Mayo y aquello fue apoteósico y todo el mundo pedía otra y otra, y nosotros decíamos que nos interesaba promocionar sólo esos.

Fue bien interesante y se produce el despegue a nivel nacional, conciertos, presentaciones, llegan las propuestas discográficas. Fueron cinco años muy intensos y con resultados importantes respecto a la acogida del público como de la crítica. Entramos al cine cubano con la película Las profecías de Amanda, en el Diccionario Enciclopédico de la Música Cubana, grabamos con Ana Belén, hicimos discografía con la EMI, Capitol de España, en fin, yo creo que fue tremendo, cinco años muy intensos.

Festival de la Trova Pepe Sánchez. Eduardo Sosa junto a Sonia Silvestra, Sara González y Miriam Ramos. Foto: Archivo de la autora.

Retoño del Monte es una suerte de filosofía popular del trasiego juglaresco cubano en todas sus etapas. ¿Te consideras heredero de esta tradición temática?

Sin proponérmelo, sí. Creo que tuve una etapa de mi vida musical en que era una esponja y además producía con una velocidad tremenda, todo lo que ocurría a mi alrededor yo lo veía como una posible canción, lo que pasa es que luego uno va teniendo límites.

Mi abuela decía “saber mucho es malo”, porque uno aprende a darse cuenta de lo que no trasciende, no propone. No me interesa hacer canciones por hacer canciones. Hoy la calidad de lo que se está consumiendo deja tanto que desear que me doy cuenta de que sí se pueden hacer muchísimas canciones pero a mí me interesa darle una extensión melódica, una intención musical, espiritual, yo tardo mucho en decir sí, con ésta me quedo.

Retoño del Monte aunque es muy autobiográfica, es un tema que se ajusta a mucha gente. Y sí, es filosofía popular, tiene incluso elementos que vienen de mis lecturas martianas, aquello de “Pasa que el tiempo pasa y crecen alas/ La magia sigue siendo no palidecer/ Cruzar la puerta, no perder las ganas/  Buscar el sueño antes de querer/ A fin de cuentas llegará el mañana/ Y tiempo perdido ya no ha de volver/

Pasa que el río de la luz cual río no repite/ Ni siquiera teniendo, y no tiene final/ La luz por luz, cansancio no permite/ Sentir el miedo de que salga mal/ Es el vendaje del que no resiste/ Y se le va la vida sentado en el portal”.

Eso tiene mucho de Martí, tiene mucho de esas lecturas más íntimas, más espirituales. No es de esas lecturas que se hacen para llenar el tiempo, son de esas lecturas que se hacen para llenarte a ti. Y es una canción que aun cuando salta de esa filosofía, por llamarlo de alguna manera, a frases muy populares como que yo sé lo que es una mata de ateje y sé dónde queda Miramar, es como decir, yo tengo la ventaja porque soy del monte.  

Trato que ese tipo de texto funcione o esté en las canciones que hago y todo cuanto escribo. Tiene este corte personal, es mi ventana abierta, porque sería incapaz de trasmitir en una canción lo que yo mismo no pueda hacer, lo que no pueda aplicar a mi vida. Hay otras canciones de una historia que tú inventas, de una muchacha que te espera sentada a la orilla del mar, pero estas otras son un retrato de uno mismo.

Hay un tema que destaca por su intenso lirismo y su culto a la trova primigenia, que tuviste la oportunidad de compartir con Silvio Rodríguez, Era Miel. Háblame de la significación para ti.

Eso está pensado así, de que asemeje una canción de principios del siglo pasado. El tema requería la grandeza del piano pero interpretado de una manera muy guitarrística, y eso lo hizo Robertico Carcasés. Es uno de los diplomas que te da la vida, que me ha dado la música, la trova, que yo le presentara la canción a Silvio y él me la mandara ya grabada. Cuando le entregaron a Silvio el premio Maestro de Juventudes, yo estaba en la dirección de la Asociación Hermanos Saíz, y lo atendí porque ya nos conocíamos y me dijo “oye, compadre, déjame decirte una cosa, me encantó cantar esa canción contigo, y que quede claro que no lo hice por ti, lo hice porque la canción es preciosa”. Que alguien con la grandeza autoral de Silvio diga que la canción es hermosa, fue genial.

Es de esas canciones que tengo el deseo de hacerla y no la hago…

A mí me encanta, y siempre cuando estoy en tus conciertos me quedo a la espera…

La presencia de Silvio en la grabación también creo que me ha limitado a hacerla de manera pública. Cuando oigo la grabación junto a Silvio digo, para qué la voy a embarrar yo solito (ríe). Yo prefiero dejarlo así. La he hecho muy poco, la tengo como en una vitrina. Tendré que buscar la manera de ser menos egoísta.

Cuando descubrí la canción me sorprendí.

Una de las cosas que marcan mis canciones, mi forma de componer, es que son muy amplias. Voy desde una balada como la que escuchaste ahorita, a un son, que a cosas más timberas, paso por el cha cha chá, voy a la trova tradicional, porque si no, yo mismo me aburro.

De tu creación me interesa sobremanera la interpretación de canciones que te quedan Como si fueran tuyas.

(Risas) Recuerda que mi formación primigenia no vino como trovador, sino cantando. La guitarra para acompañarme y hacer mis canciones llegan un poco más tarde. Por lo tanto, esa etapa que es tan importante cuando uno es jovencito, casi un niño, me la pasé cantando de todo, desde las mañanitas del rey David hasta las cosas de Rumbavana, Barbarito Diez, era un cúmulo de informaciones que iba recibiendo que van conformando un gusto musical.  

Por otra parte, cuando comencé a hacer mis canciones me daba terror cantarlas y me atreví un poco después, ya en la universidad, aunque desde la Secundaria estaba haciendo canciones. Como quería participar en los eventos busqué repertorio que se acercara a lo que yo quería decir en las canciones que tenía escondidas.

Recuerdo como hoy el día que entré al coro de la Vocacional y Digna Beltrán me dijo “aprieta el diafragma gordito”, y entonces fui descubriendo cosas y técnicas para la postura corporal, la respiración, y acomodé esas técnicas y posturas a mi desconocimiento teórico.

Y luego Celso Márquez, instructor, creador de coros, que hizo mucho por los coros en Santiago de Cuba, cierta vez en Tarará me dijo “Sosita, el son se canta masticándolo”, y dio la espalda y se fue. Trucos como esos, con la información que me daban, los fui moldeando a lo que yo quería.

La extensión de la tesitura eso no se aprende, la tienes o no, la potencia de la voz la puedes mejorar pero la tienes o no, la respiración se aprende, los ejercicios que hacen los instrumentistas de viento; Yasek Manzano me ha enseñado un par de esos ejercicios. Y lo practico, cuando a veces parece que estoy ensimismado puedo estar haciendo ejercicios de respiración, calentando la voz, o puedo valorar cómo cantar determinada canción para que no sea lo mismo que hizo la persona de la que lo he aprendido.

Y lo otro es no tener prejuicios. No tengo prejuicios a la hora de cantar las canciones que me gustan. Afortunadamente, cuando selecciono canciones de otros autores son canciones que ya están probadas, que a mí me convencen, que me siento identificado con ellas. Incluso algunas son de esas que digo “Maldita sea, por qué no la hice yo”. A ese tipo de canciones yo me entrego, es como si “mira lo que hice ayer” y estoy cantando Pequeña serenata diurna.

Es eso, sentir que son mías, ponerle mi manera de hacer. Trato de respetar mucho las líneas melódicas, pero siempre hay un movimiento que te empuja, trato de respetar las armonías pero siempre hay un detalle que puedes aportar porque estás haciendo tu versión.

Los mismos autores, cuando les enseñé a casi todos la versión hecha me daban su aprobación. Por ejemplo, Angelito Quintero me dijo “esa es la mejor versión que se ha hecho de Nacimos de un fuego, que es con la que cierra el disco.

Gerardo Alfonso cuando le mostré Eres Nada, me dijo, “llevo 30 años esperando que alguien cantara esa canción así”, algo tremendo. Tosca, que falleció hace poco, a él le puse la versión de Fe (“Ni un ya no estás”) y aquel hombre monumental, porque Tosca era un negro grande, yo estoy de espaldas y cuando miro veo que temblaba y estaba rajado en llanto.

Ese tipo de cosas que no tienen explicación, porque la música no tiene explicación, es algo que rebota en las paredes de tu cuerpo, en tu cabeza. Que las personas que hicieron esas canciones se conmovieran con la forma en que yo las volví a reinterpretar… yo tengo, además del Cubadisco, todos mis premios ya con eso.

Le di el disco a Pablo, le digo que escogí La Felicidad y me responde “Ah, eso es muy alemán, a ti seguro te quedó bien”. Ese tipo de detalles, que una persona como Pablo Milanés te lo diga, porque son los saltos que hace Pablo en las melodías, los intervalos, que reconozca que puede quedarme bien, es porque me ha oído, con eso yo tengo.

Rodolfo de la Fuente se fue al estudio a oírme poner la voz, Kiki Corona también me apoyó. Esos detalles cuando cantas canciones de otros es tremendo. Pepe dice “yo compongo porque no me queda más remedio, pero a mí me gustaría que mis canciones las cantara Sosa”, (risas múltiples). Hicimos un disco juntos, Convergencia. Yo disfruto mucho cantar y por qué entonces me voy a limitar a cantar sólo mis composiciones.

En las ocasiones en que has hecho este repertorio en la Sala de Conciertos Dolores el público se ha conmovido, es estremecedor el silencio donde solo irrumpe tu voz.

En marzo de 2018 cuando hice el concierto con Andy Rubal fue genial porque también uno aprende varios trucos para involucrar a la gente, y bueno, soy licenciado en Pedagogía, hay determinados detalles que puedes agarrar e involucrar al público. Lo que más recuerdo de ese concierto es que a la tercera canción todo el mundo estaba “metío” y sabía de qué iba aquello. Fueron dos horas de concierto y la gente estaba así… en un silencio absoluto, hubo un momento en que casi me molestaba, veía personas llorando.

A mí se me hicieron dos o tres nudos en la garganta pero prometí no desparramarme (risas)

Y lo otro es escoger, algo que a veces no toman en cuenta los intérpretes, hay que cantar las canciones que te quedan bien. Si tú quieres brillar, busca el tono adecuado. También es importante estudiar cuál es la canción para descansar dentro de un repertorio, incluso también para refrescarle el oído al que te escucha, porque si haces una selección de estas canciones, que todas son intensas, a la quinta se torna difícil, se necesita crear un balance.

Claro, la curaduría del concierto y hasta el tipo de público. Porque están estas canciones intensas que tú mismo en escena has dicho que te dejan temblando y sin embargo el público te siguió hasta terminar coreando y bailando contigo La titimanía.

Sí, claro… El público que va a la AHS no es el mismo que va a la Sala Dolores, y de éste puede que una parte vaya al Martí, pero otra no, el que va al “Mariana Grajales” no es el que va a la AHS. Hay diferentes públicos y espacios y tú tienes que jugar con eso.

Respetar la caracterización de los espacios te ayuda a hacer la curaduría, y tú puedes cantar una cosa a cappella como Imagen Protectora en el Mariana Grajales, y lo puedes hacer, pero en el momento adecuado, ni siquiera le puedes dar orden, la tienes ahí, se dio la oportunidad y la haces.

Cuando trabajo con otros músicos que me acompañan siempre les digo que hay un orden posible, pero deben estar atentos pues hay temas que van a cambiar. Siempre muevo cosas porque veo la reacción del público. Y el público puede llegar a ser hostil aun cuando no se te vaya, se quedan sentados, pero son hostiles. Un gesto, una mirada, saber de qué parte del público te puedes sostener para hacer un chiste, a quien no, con quién puedes tener el detalle de saludar. Por eso me gusta trabajar en espacios donde le vea la cara a la gente, no me gusta trabajar a oscuras, la gente me va diciendo por dónde van las cosas.

Desde hace tiempo tu quehacer como trovador y gestor de eventos te lleva por disímiles contextos de la geografía nacional e internacional ¿Cómo incide este trasiego en tu creación autoral?

Cuando comencé con el Festival de la Trova de Santiago, cuando empezaron a salir bien las cosas, (risas) que tú sabes que a veces se pone bien difícil lograr que el Festival funcione, me empezaron a llamar de otras provincias para que ayudara a armar los eventos. Así colaboro con La Canción Política en Guantánamo, el evento de trova de las Romerías de Mayo que han sucedido cosas muy interesantes.

Ahí he aprendido muchísimo porque tengo un espacio que se llama Destrabando la Trova, es, según por quienes llevan las encuestas, uno de los espacios más importantes hoy en las Romerías. Suceden entrevistas a camisa quitá, desde Pedro Luis Ferrer hasta Tony Ávila, Buena Fe, Polito Ibáñez, William Vivanco, Raúl Torres…

La exclusividad del espacio es que no puede ser reproducido, quien quiera saber sobre las opiniones de esos artistas tiene que ir. No me opongo a las nuevas tecnologías, pero sí abogo por el respeto que deben tener las nuevas tecnologías para con la posición de las personas. Este espacio ayuda a conocer más a quienes hacen las canciones que yo respeto, quiero y admiro, a confrontar su pensamiento y conocer la persona detrás de las canciones.

En Las Tunas se hace un evento que se llama Entre Música, donde me he convertido en un colaborador. Eso me da la posibilidad de conocer los secretos, desentrañar las formas de hacer la canción. Frank Delgado no compone igual que Gerardo Alfonso, ni Gerardo compone como Pedro Luis, ni éste como Tony Ávila, aunque puedan tener puntos en común. Y esas vivencias de ellos te hacen poner en perspectiva el modo de trabajar y a mí me enriquece muchísimo.


«El camino fácil sería traicionarme»

Nos conocimos mientras cursábamos estudios en el Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso. Por aquellos días siempre me llamó la atención la huella fotográfica que se palpaba en sus cuentos. Cerrabas los ojos y parecía que estabas viendo una película. Tiempo después supe que estudiaba Dirección de cine.

José Luis Aparicio Ferrera nació en 1994, en Santa Clara. Ha ganado en tres ocasiones la Beca de Guion que convoca la Asociación Hermanos Saíz. Integró el Jurado Mezcal del 33 Festival Internacional de Cine de Guadalajara (FICG) y el jurado del Premio Sara Gómez del 40 Festival Internacional de Nuevo Cine Latinoamericano. Es miembro de la Junta Directiva de la Muestra Joven ICAIC. Sus trabajos han sido seleccionados y exhibidos en festivales de varios países.

Este joven realizador, a pesar de su corta edad, tiene mucho que expresar, y su discurso se va consolidando poco a poco en cada una de sus obras. Entre sus principales fortalezas podrían estar la persistencia, la búsqueda constante y dedicación, armas necesarias para emprender un camino en el complejo universo cinematográfico.

José Luis Aparicio. foto cortesía del entrevistado.

Desde joven tienes una marcada inclinación por el séptimo arte. ¿De dónde proviene esta pasión?

No sabría explicarlo. Mi primera pasión fueron los libros, sobre todo las novelas de aventuras, fantasía y ciencia-ficción. Devoré cuanto título pude de la editorial Gente Nueva, nada más que me enseñaron a leer. Luego, cuando tenía ocho o nueve años comencé a escribir poemas y cuentos policiacos. En ese entonces soñaba con una vida de escritor.

El cine se convirtió en algo serio durante mi adolescencia. Desde niño no me despegaba del televisor, veía todo tipo de series y películas, omnívoramente. El descubrimiento de directores como Woody Allen, Stanley Kubrick o David Lynch me hizo más consciente de las posibilidades expresivas del medio. Después llegaron las cámaras de video caseras, comenzó el rejuego con la técnica, el componente artesanal… El cine se transformó en una obsesión, casi enfermiza, que persiste hasta el día de hoy.

Eres graduado en Dirección de Cine, Radio y Televisión de la Facultad Arte de los Medios de Comunicación Audiovisual (FAMCA) de la Universidad de las Artes (ISA). Cuéntanos sobre esta etapa. ¿Cómo es el proceso de formación de los jóvenes realizadores en Cuba?

La verdadera formación de los cineastas, en Cuba y en el resto del mundo, es fundamentalmente autodidacta. Las mejores escuelas de cine te proporcionan ciertas nociones técnicas o teóricas que complementan tu desarrollo, pero la pelea real es la de uno mismo con la tradición, y se realiza en privado, en el bullicio de una beca o en la soledad de una sala de cine.

Hay que ver películas, todas las que se puedan, constantemente… y hay que leer, y filmar, y consumir todo el arte posible. Solo así hay esperanzas.

La FAMCA es una facultad muy limitada económicamente, pero esto no debería ser excusa para justificar sus principales problemas. En el último año y medio, por ejemplo, hemos presenciado una vuelta de la censura y el fundamentalismo político, por encima de la libertad de creación de sus alumnos.

Lo anterior, junto al eterno problema de los planes de estudio, rígidos y obsoletos, y a la escasez de profesores verdaderamente capacitados, conforma un panorama difícil. Sin embargo, conservo muy buenos recuerdos de esa etapa. Los debo, en su mayoría, a profesores como Joel del Río, Gustavo Arcos, Mario Masvidal, Jorge Molina, Alán González y Marta Díaz… A ellos y a otros pocos les estaré siempre muy agradecido.

¿Qué propuesta estética ofreces desde tus materiales audiovisuales?

No creo que se pueda hablar de una estética específica, única, bien definida, en los audiovisuales que he realizado hasta la fecha. Tampoco es algo que me quite el sueño. Desconfío de los artistas que encuentran una fórmula que se les da bien y la repiten obra tras obra. Tengo miedo a acomodarme, a no tomar riesgos. Muchos de los creadores que prefiero cambian constantemente, se retan y salen de sus zonas de confort. Mutar o desaparecer, como los Beatles. Ese es mi mantra. Solo me interesa conservar el misterio, la ambigüedad… El camino fácil sería traicionarme. Prefiero el fracaso.

El Secadero. foto cortesía del entrevistado.

¿Cuáles referentes artísticos han marcado tu obra?

Jorge Luis Borges, Woody Allen, David Lynch, Guillermo Cabrera Infante, Paul Thomas Anderson, Virgilio Piñera, Agnes Vardà, René Magritte, Roman Polanski, Salvador Dalí, Quentin Tarantino, los Hermanos Coen, Stanley Kubrick, Charlie Kaufman, Hayao Miyazaki, Orson Welles, Edward Hopper, Werner Herzog, Martin Scorsese, Maya Deren, David Cronenberg, Chris Marker, Monty Python, Les Luthiers… Es una lista larga que crece constantemente. No estoy seguro de que hayan marcado mi obra, pero sí mi visión del arte y la vida, mis actitudes, mi educación sentimental.

También cursaste el Taller de Técnicas Narrativas del Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso. ¿Qué te aportó en el proceso creativo de los guiones?

La “Onelio” fue muy importante, no solo por el contacto con profesores como Eduardo Heras León y Raúl Aguiar, sino también porque me permitió tomar el pulso a los escritores de mi generación. Eso como cineasta lo considero fundamental: escapar a la vida cultural fragmentada o sectaria que a veces sufrimos en nuestro país.

 La influencia en mi trabajo como guionista es evidente, pues las técnicas narrativas no son patrimonio exclusivo de un medio u otro. A partir de mi paso por el centro, mis narraciones se hicieron más sólidas y conscientes, más complejas y a la vez más precisas en su despliegue técnico.

La FAMCA, por otro lado, carece de la especialidad de guion. La “Onelio” vino a suplir muchas lagunas en mi formación, me hizo recuperar el placer y la pasión por la lectura que experimenté en mi niñez y adolescencia.

Has obtenido diversos premios con tus cortometrajes y has participado en el 39 Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano y en el 14 Festival Internacional de Cine de Gibara. ¿Qué influencia ejercen estos eventos en la carrera de un joven realizador?

Una influencia decisiva. Sería ingenuo decir lo contrario. Si no has participado en un festival o recibido algún premio, estás en desventaja a la hora de, por ejemplo, aplicar a un fondo de ayuda a la producción o solicitar una beca de cualquier tipo.

La calidad artística, por estos lares, no siempre es lo esencial para salir adelante. También es necesario algún respaldo o reconocimiento, al menos en un sentido estratégico. Hacer currículo, como solemos decir.

No obstante, la oportunidad de compartir tu trabajo, de polemizar y debatir al respecto, no puede ser tomada por sentado, más en nuestro contexto, donde escasean los festivales y las ventanas de exhibición y distribución, así como los espacios de crítica y pensamiento.

 Mantener y desarrollar eventos como la Muestra Joven, con lo difícil que esto resulta en ocasiones, es una preocupación que debería ser de todos los cineastas en el país.

El secadero. foto cortesía del entrevistado.

¿Cuáles son los principales retos que enfrenta actualmente el cine independiente en Cuba?

Es una pregunta complicada de responder, sobre todo porque atravesamos un período de cambios, de incertidumbre… Más allá de las dificultades económicas y prácticas de la producción, creo que los principales retos se enfrentan en el campo de lo estético.

El cine cubano tiene muchas deudas, no siempre se hace las preguntas adecuadas. Yo quisiera ver un cine más diverso, más preocupado por la memoria de la nación, más complejo y menos complaciente, donde coexistan las películas de entretenimiento con las de autor, el cine de género con el realismo social…

 El principal reto es actualizarse, eliminar el rezago que nos separa de nuestros espectadores naturales y del resto del mundo. Desde hace décadas, salvo contadas excepciones, las películas que hacemos no se ven en ninguna parte, ni siquiera en la isla.

Las que mejor suerte han corrido son las independientes, para mí las más arriesgadas, las más interesantes. Es una lástima que el abandono legal, la censura y la desidia hayan coartado este desarrollo. Sin embargo, no han podido detenerlo.

Una de tus últimas creaciones es el cortometraje de ficción El secadero, ganador de los Premios a la Mejor Producción y del Público en la 18va Muestra Joven del ICAIC, que recientemente en este mes obtuvo el Premio a Mejor Ficción del Bannabáfest, Tercer Festival Internacional de Cine de Derechos Humanos de Panamá. Háblanos un poco del proceso creativo de esta obra.

El Secadero es un corto de 28 minutos que transcurre en La Habana de 1993, una Habana inventada por nosotros pero que conserva algunos lazos con la realidad.

Su guion está inspirado en algunos personajes y situaciones de La máquina, un cuento del escritor cubano Jorge Enrique Lage, pero en este caso se trata de una versión extremadamente libre. Un asesino en serie decapita policías. Mario, un oficial desencantado, encuentra la cabeza de la séptima víctima. Junto a su compañero, Camacho, debe llevarla a la estación. Una distracción momentánea conduce al extravío de la cabeza, que es robada junto a sus bicicletas policiales. Ambos descenderán al underground habanero para recuperarla…

Así comienza una historia con tintes de neo-noir, pero que es realmente una comedia negra, con mucha influencia de Tarantino y los Hermanos Coen. Es mi último corto y con el que más feliz me siento hasta la fecha.

Debía representar mi tesis de graduación de la FAMCA, pero fue censurada por la nueva dirección de la facultad. Sin preverlo, terminó convertida en mi primera obra verdaderamente independiente. Se realizó gracias a una campaña de crowdfunding y con el apoyo de varias productoras no estatales. Luego de los premios en la Muestra Joven, ha tenido un recorrido internacional por festivales de Chile, Argentina, Alemania, Estados Unidos, Panamá y México. Espero que cuente con más oportunidades de exhibirse en nuestras pantallas.

Recientemente fuiste seleccionando para la III Residencia Internacional de Cine Castello Errante, dedicada a la formación de jóvenes cineastas italianos y latinoamericanos. ¿Qué te llevas de esta experiencia?

Castello Errante es una de las mejores experiencias que he tenido en mi formación profesional. Tener la oportunidad de conocer la cultura italiana, de visitar Roma y recorrer los pasillos del Centro Sperimentale di Cinematografia o los foros de Cinecittà, es algo realmente invaluable.

 Más importante aún fue estrechar lazos profesionales y personales con un puñado de jóvenes cineastas de diversas procedencias, italianos y latinoamericanos. Los 35 días que compartí junto a ellos me cambiaron, me devolvieron fuerzas para seguir intentando este oficio tan difícil.

A todos ellos y al staff de la residencia les agradezco mucho, así como a la Muestra Joven, al ICAIC y a la Embajada de Cuba en Italia, que lo hicieron posible.

¿En qué proyecto te encuentras trabajando en estos momentos?

Ahora mismo estoy terminando la post-producción del largo documental Sueños al pairo, sobre la vida y obra del músico cubano Mike Porcel, un proyecto que co-dirijo junto a Fernando Fraguela.

Sigo enfrascado en la distribución de El Secadero y entro en la pre-producción de un nuevo corto, cuyo título provisional es El Tikrit, con guion del cineasta santiaguero Carlos Melián.

 También estoy desarrollando dos proyectos de largometraje: La zona muda, una ficción situada en el universo ficcional de El Secadero, co-escrita junto al guionista Daniel Delgado, y Distintos modos de cavar un túnel, un documental sobre el poeta cubano Juan Carlos Flores, que concebí junto al también poeta Ramón Hondal.

Hay más ideas, más proyectos… Es el tiempo que no alcanza.


Un arte que late

Pintura, dibujo, historietas, matrices de grabados, fotografías y videos, figuran entre las propuestas que por estos días ofrece a los visitantes la galería de la Casa del Joven Creador de Pinar del Río. Y es que allí se exponen unas 14 obras de 15 artistas vueltabajeros, como parte de la Decimoctava edición del Salón de Arte Joven, que auspicia la Asociación Hermanos Saíz en el territorio.

“Este año hay una diversidad visual y estética, porque están presentes la mayoría de los géneros, lo cual demuestra que los jóvenes exploran nuevos modos de hacer arte, digamos que una especie de autorreflexión para ir encontrando su propio camino”, aseguró Lázaro Prieto González, presidente de la Sección de Artes Visuales de la AHS.

En esta oportunidad, el gran premio del Salón perteneció a la obra Detrás de la pared, de la artista visual Dailin González Pacheco, quien, además, recibió el lauro colateral de la UNEAC y el conferido por el Grupo de Creación de Maykel Morejón.

El certamen, que desde la AHS promociona a nuevos exponentes de las artes visuales vueltabajeras, distinguió además el lienzo Inocencia 6, de Víctor Manuel Guerra y las Fotografías digitales de Cuba, de Pablo Torres.

Obra Detrás de la pared, de Dailin González Pacheco

No obstante, a juicio de los miembros del jurado, el salón aún está en una etapa primaria, de ahí que sea necesario ganar en madurez, para ello, entre las sugerencias que proponían sobresalen: cambiar la estructura, dinamizar un poco más la convocatoria para que los artistas se presenten con obras de una mayor valía, en tanto, insistieron en la importancia de que los exponentes estudien, visiten exposiciones, lean bibliografía del tema y se preparen mejor.

Según explicó el presidente de la Sección de Artes Visuales de la AHS, “por primera vez entregamos siete premios colaterales (Consejo Provincial de las Artes Visuales, Sección de Artes Visuales de la UNEAC, el Fondo de Bienes Culturales, el proyecto sociocultural Arte en Espiral, de Nelo, la Revista de Literatura La Gaveta, el premio que otorga la AHS con sus menciones).

Obras concursantes.

“Son instituciones que se han percatado de que, ante la ausencia de una academia de artes plásticas, estos jóvenes necesitan una estimulación, una motivación para continuar este camino que suele ser áspero, máxime cuando no tienes referentes o patrones cercanos a seguir (que es lo que a mi entender aporta la academia)”, agregó.

Esto demuestra que todavía hay como una especie de magia en el arte joven que todavía no ha muerto, y por eso vale la pena luchar por ellos.

¿Cuánto puede aportar este salón para promover precisamente ese arte joven que se hace hoy en Pinar del Río?

“Esa es la idea fundamental del salón, promocionar a ese joven que resulte ganador, y cómo hacerlo de la mejor manera, es la gran pregunta que todos deberíamos hacernos.

Obras concursantes.

Pienso que lo más importante es que no solo sea una exposición que se quede en las galerías de nuestra ciudad, a veces tenemos que romper las barreras del provincianismo, y si este es un evento importante en el cual se premia lo mejor, yo creo que es una credencial suficiente para que esta persona pueda mostrar su obra en alguna de las galerías más importantes de la capital, por ejemplo”, explicó Prieto González.

Asimismo –dijo– “es necesario pensar bien las estrategias comerciales y promocionales (a través de los medios de comunicación) a seguir, para que se conozca la obra del joven, que tenga un antes, un durante y un después de la exposición, y se le dé un seguimiento”. 

Proyecciones para ediciones futuras… 

“Este quizás sea el último año que utilicemos el formato de salón, lo que tenemos concebido para las próximas ediciones es que se convierta en un encuentro, un coloquio, un espacio de confrontación donde se den cita todas las artes visuales, así como importantes personalidades del arte contemporáneo”, informó.

Obras concursantes.

“Si logramos hacer lo que tenemos en mente, esto nos permitirá sacar el arte del gremio y llevarlo a las calles, compartirlo con la gente y que esta lo sienta de cerca, sacándolo del marco canónico que se convierte la institución. Además, es una oportunidad para que las personas puedan valorar ese arte joven que muchas veces pasa por la tela de lo invisible y no se llega a conocer”, puntualizó.

“Queremos involucrar muchos críticos, investigadores, curadores, personas que han escrito mucho sobre la historia del arte, que están muy al corriente de lo que sucede en el panorama del arte contemporáneo actual, y esto puede servir de termómetro y brújula a la hora de orientar un poco las poéticas que tienen estos jóvenes”, sentenció.

Entrega de la distinción Nueces a Pedro Pablo Oliva. Foto: Januar Valdés Barrios.

Como parte de la de la Decimoctava edición del Salón de Arte Joven también se entregó por primera vez la distinción Nueces, condecoración que otorga la sección de Artes Plásticas de la AHS a profesionales de la provincia con una trayectoria excepcional.

En esta oportunidad el galardón fue para José L. Lorenzo, Miguel Ángel Couret, y con carácter excepcional para Pedro Pablo Oliva, por haber formado parte de la Brigada Hermanos Saíz en sus inicios y por sus 70 años de vida.

Obras concursantes.

Los escritores de Érase una vez

Catalina, la maga, horneó sus pastelillos y convocó a Mayito, a Tony, a Ito, y a sus amigos de Jarahueca para darle las últimas pinceladas a su plan maestro. Concordaron en que necesitaban apoyo extranjero; fundaciones, escritores de renombre, editoriales significativas y otros niños especiales que, como ellos, hayan sido protagonistas de una bella historia. Confabulados al fin, irrumpieron todos en la ciudad de Santa Clara para llevar a término el justo homenaje a un hacedor de infancias.

Fue así como al patrocinio de sus infinitas ternezas, personas de su vida devenidos personajes; amigos de siempre y otros reconocidos de la Literatura Infantil en Latinoamérica y Europa, ese niño eterno llamado Luis Cabrera Delgado recibió el doble reconocimiento de la Asociación Hermanos Saíz y también de la Academia de Literatura Infantil y Juvenil de Panamá.

Luis Cabrera es autor de cerca de medio centenar de libros en que las más duras realidades son devueltas a sus protagonistas, en medio de un mundo poético. Lejos de disimular vindica a esos niños especiales por su discapacidad física, necesidades afectivas o altísima sensibilidad. Miembro Emérito de la UNEAC y Miembro de Honor de la AHS.

Para la ocasión se presentó un hijo nuevo del escritor, Los Nuevos Viajes de Gulliver. Especial de 100 lujosos y gratuitos ejemplares de Ediciones Sed de Belleza, autografiados en esa misma noche por su autor. Y fue este uno de los gratísimos momentos que nos dejó en la memoria el V Encuentro Hispanoamericano de Escritores, este lluvioso septiembre, en la ciudad bohemia del centro de Cuba.

Premios a la vanguardia

Foto: Yunier Riquenes.

Dicha gala de clausura también fue escenario de premiaciones. La joven vanguardia artística dio a conocer los merecedores de las Becas de Creación Casa Seoane; por las cuales concursaron más de 50 obras en las categorías, Poesía, Cuento y Fragmento de Novela Infantil, según dijo para el Portal del Arte Joven Cubano el presidente de la sección de Literatura de la AHS, Miguel Ángel Tamayo Alba.

El jurado del certamen reconoció al poemario Cualidades Fecundas – presentado por Lionesqui Buquet– porque logra sostener tanto el nivel poético como cierta fuerza emotiva y vivencia. Además, en la muestra presentada Buquet maneja con destreza el verso y la rima de modo que alcanzan momentos de gran intensidad.

En Literatura Infantil mereció este lauro la obra Hoy toca ser feliz, escrita por Abey Medina Rodríguez. Aborda la temática del amor en la adolescencia de una manera desenfada y creíble. Resalta, a decir del presidente del jurado, Luis Cabrera, la buena caracterización de los personajes protagónicos y el adecuado uso de los diálogos.

Finalmente resultó seleccionado el santiaguero Daniel Burguet, autor de La tarde. Una historia que al decir del jurado está narrada con precisión, adecuada progresión dramática y personajes redondos, además de un buen trabajo de lenguaje. Burquet se mostró “agradecido por el premio y el evento, con su rigor y nivel alto de ponencias y convocatorias.”

Y es que la superioridad de esta edición del Encuentro Hispanoamericano de Escritores, fue reconocida por sus organizadores, concursantes y demás invitados.

Días de pura literatura

Foto: Yunier Riquenes.

Desde el día 17 hombres y mujeres de letras, jóvenes y niños de alma en su mayoría tomaron la casona sede de los escritores y artistas de Villa Clara; y en aulas pusieron a debate los diferentes caminos que recorre la literatura escrita para niños y jóvenes en el mundo. Entre las personalidades convocadas para esta cuestión destacó el español Gonzalo Moure, cuyos libros le han merecido entre otros premios, el Gran Angular, el Ala Delta o el Barco de Vapor.

“Creo que los niños nos aportan mucha limpieza de mirada, mucha sinceridad. Y, sobre todo, son muy sensibles al mundo por lo que constituyen una insaciable fuente de inspiración”, dijo Moure con respecto a una experiencia en el Zahara Occidental, de la cual han nacido textos como El beso del Sahara, Los gigantes de la luna y Palabras de caramelo. Este último fue presentado en Santa Clara junto a su propuesta audiovisual y la venta de algunos volúmenes.

Los espacios de debate también versaron a cerca de la promoción de la literatura para niños como alternativa ante la hegemonía tecnológica. Irene Delgado, presidenta de la Academia Panameña de Literatura Infantil y Juvenil, explicó para el Portal del Arte Joven Cubano que hoy día se necesita una mayor interacción de las escuelas con las editoriales, “de modo que la literatura infantil se incluya más en los planes de estudios de los infantes”.

Se refirió a un trabajo más personalizado directamente con maestros y maestras para que influyan de manera positiva en los hábitos de lectura que deben ser adquiridos desde edades tempranas.

Con la destacada investigadora y escritora panameña, concuerda otra conferencista del evento, la mexicana Lorenza Estandía, quien desde su experiencia como Gerente General del Grupo Editorial Norma abordó ejemplos concretos de la censura en los libros para niños, un tema que generó gran interés entre los participantes de diversas nacionalidades.

Comentaristas de experiencia en el mundo del libro dentro y fuera de Cuba abordaron otros derroteros de este mercado y su relación con la vanguardia en la literatura para niños y jóvenes en Hispanoamérica. Mientras que cautivó especialmente a los martianos reunidos en la sede villaclareña la conferencia del periodista y escritor Yamil Díaz Gómez titulada Los niños que acompañaron a Martí. Con información inédita o muy poco difundida acerca del Apóstol de Cuba.

Más allá del debate

Foto: Yunier Riquenes.

El V Encuentro Hispanoamericano de Escritores también fue necesario para la exposición de catálogos editoriales diversos. Entre estas, Educar, Colección veintiuno, y Ediciones Sed de Belleza.

Lecturas que invitaron a la reflexión o al disfrute lírico, regalaron los 15 finalistas de “Casa Seoane”. A quienes se sumaron otros de la talla de Sindo Pacheco, el autor de María Virginia está de vacaciones, Mildre Hernández Barrios, con títulos como El Niño Congelado; ambos galardonados con el premio Casa de las Américas. 

También acompañaron a la vanguardia artística muestras de los libros escritos por los escritores extranjeros, así como los versos de la directora de La Colmenita de Jarahueca, Martha Julia Hernández, gestora junto a otras poetisas de su pueblo natal de una bienal dedicada a la cantautora Ada Elva Pérez.

Cada mañana, escritores de diversos lugares del mundo llegaron hasta las escuelas de Santa Clara para intercambiar sueños y saberes con el público más exigente y más agradecido que existe. Para esa ocasión, al igual que durante las noches del evento, se hicieron acompañar de los trovadores del patio, entre ellos, la joven compositora de música infantil Yaily Orosco.

Este certamen, a decir de la panelista Anabel Amil, estuvo caracterizado por la gran calidad de sus propuestas, la profundidad temática, además de que permitió a jóvenes de nuestro país intercambiar con personalidades relacionadas a la literatura en un amplio espectro.

Concluyó esta cita de poetas, narradores, cantores, conferencistas y gestores del buen leer, con la convocatoria para el próximo septiembre.


Las Lucías tienen mucho que decir

Un nuevo espacio brota y germina en Bayamo para (re)pensar desde el diálogo y la cultura el feminismo. Las Lucías Dicen… es un punto de encuentro y remanso espiritual liderado por La Cuarta Lucía, plataforma feminista de promoción sociocultural, iniciativa original de estudiantes y profesores de la carrera de Gestión Sociocultural para el Desarrollo de la Universidad de Granma (UDG) y la Asociación Hermano Saíz, al cual se han sumado otras instituciones.

Al decir de la coordinadora, profesora, investigadora, promotora y activista feminista Yuleidys (Yula) González Estrada, el objetivo es un espacio para el diálogo donde hombres y mujeres, desde su quehacer cotidiano tributan al crecimiento espiritual de nuestra cultura, y concientizar desde sus amplios aspectos la crítica a los patrones machista y patriarcales.

Amparado y seleccionado por la mística de los terceros jueves de cada mes. El espacio radicó en esta ocasión fundadora en el Centro de Comunicación Cultural de “Ventana Sur”. Yula y sus estudiantes, quienes ha soñado con este espacio desde hace tiempo, declaran que el feminismo es ante todo una actitud ante la vida, y con estas pretensiones ha decido no solo desde la investigaciones teóricas luchar contra el patriarcado que se esconde y hace metástasis de maneras sigilosas y dañinas.

Para la Cuarta Lucía el arte es impredecible, otra forma de luchar y amar, por eso buscan su complicidad y auxilio. Por esto se mezcló acertadamente las reflexiones sociales y de género con presentaciones de imágenes, caricaturas, videos y canciones. Se inauguró la tarde con canciones del joven trovador Ernesto Díaz, miembro de la AHS y portador de una cancionística refinada y sensitiva.

La novia de Bayamo dice…

Con la presencia de lujo de la poetisa y promotora cultural Lucía Muñoz Maceo como eje del espacio. La poeta insigne de la ciudad, bautizada como La novia de Bayamo, su obra y gestión cultural no solo ha enaltecido la cultura en la ciudad, sino a nivel nacional. La autora atesora varios cuadernos de poesías publicados en Cuba y sus poemas han sido recogidos en numerosas antologías, por lo que su obra ha recibido la atención de investigaciones en la isla y más allá de sus límites biográficos.

Cuenta con varios galardones nacionales e internacionales en concursos literarios y ostenta distintos reconocimientos como la condición de Distinción por la Cultura Cubana y Miembro de Honor de la AHS.

Con la asistencia de estudiantes y profesores universitarios y asociados de la AHS. La conversación giró sobre su vida, el arte, los libros, la literatura, la familia, la cotidianidad, la mujer y la nación.

Lucía es toda luz. Su poética se encauza en las rupturas y regularidades de la creación lírica femenina en Cuba y su tradición poética. Su verso cautivo y sensible evoca los hilos de lo cotidiano como fuente inagotable de la poesía, el amor, la familia y la patria son sus temas consustanciales. Lo femenino en su poesía es vital y subversivo. A pesar de sus imágenes apacibles y elegantes hay un reclamo de la mujer por sus derechos y espacios vitales.

Otra visión vigente en el intercambio fue su actividad en diversos proyectos socioculturales que la han convertido en una de las principales activistas de la ciudad. Fundadora del Proyecto Juana Moreno sobre mujeres creadoras de manualidades en la ciudad de Bayamo y de Acentos, un proyecto de librería para libros usados.

La Cuarta Lucía hizo entrega de un reconocimiento especial a la poetisa bayamesa Lucía Muñoz Maceo; creadora con la cual, La Plataforma Feminista de Promoción Sociocultural perteneciente a la carrera de Gestión Sociocultural Para el Desarrollo de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la UDG, inauguró su espacio Las Lucías Dicen… (Foto: Tomada del facebook La Cuarta Lucía.)

Lucía habla con vehemencia y sencillez sobre su labor de más de 20 años en estos proyectos comunitarios que rescatan el crecimiento espiritual de los centros periféricos y la mujer en sí. Con paciencia y amor ha hilado los hilos de la reconstrucción cultural desde las artes y la literatura en diferentes etapas de nuestro país. Su amor apasionado por la ciudad le ha ganado el derecho propio de ser una eterna enamorada de la cultura bayamesa.

Inquietudes, reflexiones, victorias y reclamos brotaron de la voz pausada y melodiosa de la poetisa. La autora cuenta en estos momentos con un cuaderno de poesía inédito, al cual aún no ha definido nombre ni comprometido editorialmente, dedicado exclusivamente a la temática femenina y su perenne visión de relatos cotidianos. La poeta cerró con la lectura de su poema inédito, seleccionado como el número XV:

 

Huyo de ti,

de las palabras que como piedras

lanzas en mi cabeza y mis manos.

Huyo y me refugio en  la máquina de coser,

en la música que emite su rueda 

y pruebo ver el mundo a través del ojo de la aguja

y atravesarlo con el arcoíris.

He puestos parches disímiles sobre mis desgarraduras,

He zurcido con cuidado las heridas pequeñas

Me he rehecho una y otra vez cada mañana

pasando en la frialdad

 del pisas costuras por mi espalda

sufriendo las perforaciones de la agujas de mi piel.

He cosido a mano las heridas abiertas en el corazón

Pero corta los hilos con una tijera de hielo y me deshaces.

Un momento especial fue al final del espacio, el cual se le entregó un reconocimiento de la plataforma feminista y libro sobre la temática de género para su librería. Lucia Muñoz aseguró sentirse como una más de La Cuarta Lucía. El espacio fue una exhortación a no abandonar las metas culturales de esta gran nación y las luchas por un mundo sin discriminación.

La Lucías Dicen… es una  loable iniciativa de cómo desde la academia y las artes se puede sensibilizar las temáticas de género, sin encallar en tediosos estereotipos ni gastados recursos discursivos.

Este era un espacio añorado y urgente para la ciudad de Bayamo, rezagada en iniciativas de artes y pensamiento juvenil. Por esto acudió a la ayuda mancomunada de la Universidad y la Sección de Crítica e Investigación de la AHS, instituciones de un público joven; y se nutre de manera inteligente de sus preocupaciones y acude a experiencias de otras personalidades e instituciones.

Demuestra también que, a pesar de la telúrica situación económica del país, existen alternativas para juntarnos a (re)pensar y salvar la fibra cultural de la nación. Son por estas razones que estoy convencido que a partir de ahora las Lucías tendrán mucho que decir en pro de la mujer y nuestra estirpe nacional.


Se calienta el ring para el uniVERSO improvisado

Solo una semana nos separa del Choque de Improvisadores, el epicentro de Oralitura Habana, Primer Encuentro de Improvisación Poética. Este es un espacio concebido como un sitio de encuentro entre el punto, la décima y la tonada, y otras formas de creación artística. La improvisación será la base de un diálogo necesario para aunar dos formas diferentes de expresión dentro del arte. Como en una suerte de controversia “contemporánea”, códigos urbanos y de nuestra tradición campesina se unen en una oda a la palabra.

La expectativa está en las técnicas y recursos que expondrán estos jóvenes creadores. Repentistas y freestylers tienen referentes lingüísticos y musicales diferentes, la improvisación será el elemento conciliador que encauzará el discurso de este proyecto, interesante por demás, debido al estilo de sus intérpretes y por su concepto de diálogo entre lo urbano y un Patrimonio Inmaterial de La Humanidad: El punto.

Tomada del Facebook de Oralitura.

Aunque veremos qué; improvisación y azar son dos cosas muy diferentes. En este proyecto nada está puesto al azar. La dirección del evento la realiza Leidys Hernández, quien cuenta con la valiosa experiencia artística de Alexis Díaz Pimienta, quien este año obtuvo el Premio Casa de las Américas en Literatura para niños y jóvenes. Este trabajo es también gracias a un equipo con una excelente estrategia de promoción, comunicación y concepción de este evento.

Me atrevo a decir que este binomio de estilos tendrá un público heterogéneo que se acercará a este “ring de boxeo” a disfrutar del talento artístico y el estilo de interpretación e improvisación de los repentistas Reiber Nodal, Anamarys Gil, Sindy Manuel Torres y los raperos El Ciudadano, Tito Mc y Yeriko. Tendrán como invitados especiales a representantes del equipo cubano Domadores de Cuba.

Proyectos y eventos seguirán homenajeando a esta ciudad fundada en 1519 y que con 500 años sigue respirando del arte joven cubano. Por lo pronto nos veremos el viernes 27 de septiembre a las 6:00 P.M. en el Pabellón Cuba, donde la improvisación se pondrá un par de guantes de boxeo y empezará a cantar.


Una organización que se crece

Desde una mirada introspectiva hacia la Asociación Hermanos Saíz y sus integrantes, así como a la creación joven en Cuba, el funcionamiento interno de la organización y los procesos administrativos que giran en torno al trabajo de la vanguardia artística, fue analizado, como parte de los acuerdos de su 3er. Congreso, el Proyecto de Reglamento que guiará el desarrollo sociocultural de sus miembros.

En la filial holguinera, con la presencia de miembros de la presidencia nacional, se debatió el documento que se rige por tres capítulos y 92 artículos, y que concentra los modos de hacer y pensar de la organización que es plataforma hacia la profesionalización en cualquier manifestación artística en Cuba, por demás auténtica y de vanguardia.

Los jóvenes artistas, en diálogo sostenido en el Café del Arte Joven, enfatizaron, entre sus principales preocupaciones, en la calidad que debe exigir el proceso de crecimiento a la AHS, pues este constituye un escalón imprescindible en la vida de cualquier creador joven, por lo que es necesario, primeramente, la consolidación profesional de cualquiera de sus aspirantes, así como la calidad de las obras que se presenten.

foto: wilker lópez.

Para el trovador Raúl Prieto, miembro de la sección de Música, aun “se debe intencionar la selección hacia lo que necesita el movimiento artístico en el territorio”, pues “existen artistas con talento y poco currículo, y otros con mucho y poco talento”.

En el intercambio se valoró la posibilidad de que un miembro de la comisión provincial de selección para optar por la membresía, seleccionados entre los principales representantes de la cultura en la provincia, integre la comisión nacional de crecimiento.

En tal sentido, señalaron que en el caso de Holguín debe tomarse en cuenta “la situación artística y las confluencias creativas que se originan a partir de las Romerías de Mayo”.

Por otra parte, Yasel Toledo, vicepresidente nacional de la AHS, puntualizó en los premios, proyectos y becas que convoca la Asociación y que avalan el expediente creativo de los aspirantes, entre los que destaca el premio Calendario, entre otros concursos.

foto: wilker lópez.

Partiendo de esto, Alicia Durañona, miembro de la sección de Crítica e Investigación, sugirió que se tenga en cuenta el Premio Memoria Nuestra que se otorga en el marco de las Romerías de Mayo y que se ha convertido en columna vertebral no solo para el movimiento de jóvenes investigadores del país, sino para el desarrollo de la organización.

También se abordó en el intercambio los resultados y proyecciones derivados de la comunicación y promoción en el área de la creación, específicamente el caso de aquellos programas, tanto radiales como televisivos, que contribuyen a impulsar la obra de jóvenes poco conocidos en el ámbito artístico nacional y local, entre ellos Paréntesis y La hora de los cabezones, este último un espacio radial de la emisora provincial Radio Angulo, creado y dirigido por miembros de la AHS en el territorio holguinero.

Por su parte, Liliem Aguilera, presidenta de la Asociación en Holguín, subrayó el compromiso artístico y moral que conlleva ser miembro de esta organización, así como el sentido de pertenencia que debe prevalecer en cada uno de los asociados en todo el país.

foto: wilker lópez.

Asimismo se tuvieron en cuenta las medidas disciplinarias que rigen la conducta de cada asociado en caso de que cometa alguna infracción desde el punto de vista artístico, como es el caso del plagio de la obra artística en su totalidad o una parte de ella, y “no se puede permitir porque somos ante todo creadores y vale la autenticidad de la organización”, añadió Norge Luis Labrada, jefe de la sección de Literatura.

Los asociados holguineros elogiaron el proceso de análisis del Reglamento, pues les permite ser partícipes en las decisiones que se toman por la Dirección Nacional para elevar la calidad del arte joven que se produce y consume en el país, y que tiene el reto de emerger dentro de la banalización del mundo virtual y la vulgaridad en la seudocultura.


La poesía, metafísica de la palabra

La creación de Eduardo Herrera Baullosa es una isla que navega de puente a puente. Extiende sus hilos y anuda sus telas. Nuestra amistad dura ya más de una década. Para mí, siempre ha sido un privilegio formar parte del mundo público de su poesía y del mundo privado de sus afectos. Esta entrevista es la invitación para conocer al escritor que, gota a gota, construye la metafísica de la palabra.

En tu poesía, ¿cómo se perciben las transiciones? ¿De qué manera esto afecta, cambia o moviliza la palabra?

Cuando hablas de “transiciones” asumo que te refieres a la evolución del poeta, las condicionantes que lo definen y potencian, y su propia obra. La mayoría de los artistas desarrollan su trabajo anclado a las vivencias. Desde lo general y lo interactivo —inmerso en los otros y en el todo— se llega a lo particular, a una “evolución” o progresión orgánica-dialéctica del trabajo creativo. Mi poesía no está exenta de esa influencia. Surge de los derroteros del día a día, del sujeto/objeto sumergido en la experiencia del transcurrir y el devenir, evitando así poner pie forzado a la evolución del discurso.

Hasta donde he sido capaz de especular y entender del proceso creativo, de su idiosincrasia y su condición impar, encuentro que en algún punto siempre convergen el espacio como definición de lo general y del contexto; y lo espiritual como un involuntario instinto que no alcanzo a describir, pero que identifico con esa organización diatónica de la que hablabas. Es una cualidad plurisignificativa y, ¿por qué no decirlo?, muchas veces ambigua, que crea y moviliza la palabra.

¿Cómo ves, desde la distancia, a la Cuba poética actual?

Como toda aventura creativa, la poesía cubana actual tiene de todo un poco. Tiene de trascendente y de bueno, de regular, y de muy malo o no-poético, como fenómeno complejo que es cualquier creación.  

Si la “distancia” es ese espacio o intervalo de lugar o de tiempo que media entre dos cosas o sucesos, no creo que exista de manera consciente en la poética actual… como en ningún otro ejercicio creativo con independencia de donde se realice. Parecería una contradicción.

Retomamos lo que te decía en la pregunta anterior sobre la importancia de lo contextual como influencia del imaginario creativo del artista; solo que aquí se permite sumar al contexto, la esencia cultural, sus influencias históricas y familiares, la importancia de la lengua madre como derrotero del pensamiento, en definitiva, eso que llamamos rasgos de identidad cultural tan discutidos y teorizados pero que, en ningún caso, niegan lo particular que nos define.

Los poetas de origen cubano, aun cuando no residan en la isla, también forman parte —lo acepten o no— de esa poética de la que hablas. Participan de ella, la enriquecen o la desnutren, pero están presentes. No creo que la identidad cultural que forma parte del fenómeno poético se circunscriba a las fronteras geográficas. El pensamiento cubano no es solo aquel que se genera en la isla. La particular forma que adquiere allí donde esté, lo hace fácilmente identificable.

 ¿Es difícil insertarse en un panorama poético diferente al cubano?

Es difícil insertase en cualquier panorama. Muchas veces el tal “panorama” no existe, o la voluntad particular o colectiva no facilita la inclusión. El entendimiento, el respeto y la comunión entre seres humanos, máxime si son artistas, es muy compleja, multifactorial y no siempre inclusiva.

¿Qué define, según tu criterio, a un buen o mal poeta?

Se es poeta o no se es. Lo digo sin poder explicar el por qué de mi afirmación; es instinto. La poesía se escribe a sí misma siempre desde la más absoluta sinceridad. En ese evento lúcido que es la creación poética no hay una regla que aplique y defina calidades mesurables.  Dulce María Loynaz dice “la poesía no es estudio, sino inspiración; no es técnica, sino estado anímico”. Por ese rumbo irían los tiros, aunque reconozco que no concuerdo completamente con la definición.

Se define la no-poesía como el desenlace sin principio, la complacencia en la mediocridad: la peor de las ironías, el desequilibrio hacia lo “negativo” que lo corrompe todo, la imitación, la superficialidad, el afán de ser poeta porque así me parece, el vacío, pero sobre todo la falta de sinceridad visceral que debe ser reconocida en la obra escrita. El fingimiento poético, y no precisamente del que hablaba Pessoa, no es poesía.

CORTESÍA DEL ENTREVISTADO

¿Se alaba siempre, en los círculos intelectuales, lo que es de calidad, o nos dejamos llevar por las modas literarias de turno?

Los círculos intelectuales son necesarios. Reúnen a los que así se definen y en este caso se puede hablar de calidad en términos contables. El trabajo que realizan es un ejercicio teórico-comparativo, subjetivo, pero también científico… algo imprescindible a la hora de conceptualizar y preservar la menoría creativa, no solo poética. La aceptación o no de sus tesis, la influencia que pueden tener en nuestros trabajos, la sacralización de tal o más cual obra o poeta y su aceptación como ciencia constituida, es ya decisión muy personal.

No dejo de reconocer que en muchas ocasiones se pondera a alguien por razones que nada tienen que ver con la calidad de su obra, y sí mucho con un degenerado concepto de la amistad o los intereses más mezquinos. Cuando esto ocurre, dichos círculos se transforman en excluyentes. De tal manera, concursos, publicaciones y reconocimientos pueden convertirse en espaldarazos que dejan mucho que desear.   

Las modas (o tendencias) visualizan, dan nombre y agrupan a un determinado universo creativo dentro del espacio-tiempo en que se desarrollan. Seguirlas, sentirse identificado con ellas, ofrece seguridad y seduce. En muchos casos puede servir como influencia positiva. Vestirse o no con el estilo del momento no es un problema; lo peligroso es carecer de un cuerpo creativo primigenio y real, y seguir estas modas seducidos por la imitación, por la copia de formas servidas como único vehículo que garantiza el éxito. Es un disparate y se nota. La mejor materia prima está en el mestizaje. Seguir una moda para llamar la atención, para caerle bien al “jefe de diseño de turno”, no es el camino.  

En la poesía de hoy, ¿sientes que existe levedad cuando se escribe? ¿Hay descuido? ¿Hay falta de rigor y de disciplina?

Si te refieres a la poesía cubana actual, y levedad se interpreta como vacuidad o superficialidad en la palabra y la forma, hasta donde he podido leer, creo que sí. Hay un poco de eso. Bastante, podría decirse. Pero también en la poesía anglosajona, en la iberoamericana, en la asiática, en casi todas las formas de expresión artísticas. Nadie está exento de esto. Puede que se exprese como parte de ese fenómeno de transición que siempre ocurre en las primeras décadas de los siglos. Al acrecentarse las contradicciones es inevitable la ruptura con lo heredado. En esa búsqueda por una nueva voz que sustituya lo que ya no satisface, dentro del subconsciente poético-colectivo, la vacuidad puede ladrar, pero al final no muerde.

No se puede descuidar lo que no se conoce, lo que no entendemos. Las  generaciones del cambio se niegan a cargar con lo que a su entender ya no funciona. Este tipo de fenómenos de sustitución y desalojo, de enfrentamiento entre el pasado-reciente y el presente-futuro no es delicado ni democrático, pero sí masivo… y la masividad es directamente proporcional a la vacuidad.

Debido a este mismo fenómeno, rigor, disciplina y otros conceptos, tal y como los conocemos, también van cambiando. Ya no llenan las expectativas como métodos confiables o eficientes. En los últimos 30 años, el ritmo de la vida, así como la búsqueda de nuevos triunfos y sistemas de valores, se ha acelerado. Vivimos en una sociedad heredera del exhibicionismo de los años 60 del pasado siglo. Hoy ya somos eminentemente voyeristas, con lo positivo y negativo que eso implica. Es lógico que los métodos tradicionales no rindan eficientemente o no signifiquen nada. Eso que llamas rigor, disciplina —yo voy a añadir ética— se reinterpreta, se reinventa para satisfacer al nuevo individuo. ¿De qué forma afectará a la literatura? No tengo la más mínima idea. ¿Hacia dónde nos llevan? Ya lo dirán los teóricos del futuro.

¿Es mesurable la calidad de un poeta o escritor? ¿Cuál sería esa medida?

La poesía es la metafísica de la palabra. Nos precede y nos trasciende, no puede cuantificarse. El poeta materializa esa propiedad excepcional del pensamiento con la palabra y no es más que un instrumento. Nadie tiene la capacidad para hacer de esa certeza algo matemático. Aunque en música se utilice la forma, no creo en la mensurabilidad del arte.

¿Cómo medir la calidad de Cervantes frente a Eurípides? ¿Cómo poner a Tolstói sobre Virginia, la genialidad de Verdi en supremacía frente a Wagner, la cualidad suma de la creación del Giotto al compararlo con Kandinsky? ¿Quién es más o menos genio, quién es más o menos músico, poeta, escrito o pintor?

Siempre te había conocido como poeta pero, en los últimos años, te has movilizado hacia nuevas rutas, en este caso las narrativas. ¿De dónde parte ese nuevo impulso y qué lo condicionó?

No es precisamente nuevo, siempre he tratado de llevar la narrativa y la poesía a un mismo ritmo. Como bien sabes, tú que incursionas en más de un género, creo que en todos no hay lindes definidos.

Cuando ese espacio entre realidad y ficción se vuelve una obsesión hay que escribirlo. Es cierto que la forma cambia de un género al otro, pero el ideal existencial es común. Así me expreso tanto en poesía como narrativa. Gracias a la frontera cada vez más imprecisa de los géneros —que ya venían desdibujándose desde principios del XX y que en la actualidad se tornan cada vez más vagas— mi escritura se ha vuelto más plural y armónica, y me siento más libre.

Mi narrativa, al igual que mi poesía, siempre ha tenido como centro al individuo: las contradicciones de su mundo físico-existencial, su natural brutalidad, su propensión al caos pero también a lo sublime. Desde la ambivalencia, desde el observador/observado, trato de ser abierto y dinámico a la hora de escribir lo poco que sé de la vida… y trato también de significarla. Lo poético presta ironía, cierta profundidad de palabra a los gestos y actitudes, a las contradicciones que nos definen.

Tu primer texto fue publicado hace pocos años. Desde entonces, y a cargas con la siempre cuestionable “legitimidad” que un libro otorga, ¿has sentido que algo ha cambiado en tu trabajo? ¿Piensas en el público a la hora de escribir, o sigues guiándote por el instinto del gusto y ritmo propios?

Como bien dices, mi primer libro en solitario tiene poco tiempo. Verme como único protagonista en la portada y contraportada, en la “tripa” y en cada parte de ese rectángulo de papel y cartón fue muy placentero. No tengo reparos en reconocer que me encanta ver mis libros publicados. Pero también me pasa que el libro terminado y publicado no es el que más amo, es como si le perdiera el gusto. Tal vez por eso siento el mismo compromiso que antes, el de mi instinto, el del amor absoluto hacia la obra nueva junto a la maldición de terminarla como un ejercicio de libertad categórica.

En poesía, ¿cuánto se le debe al lector?

Si te soy completamente sincero, le debo dinero a algunas tarjetas de crédito… al lector, nada. Ni en poesía ni en narrativa. Los lectores no son acreedores, ni siquiera son consumidores como le definen la mayor parte de las veces. El lector es un coautor, una parte imprescindible y activa del proceso literario. Con una participación del cincuenta por ciento, es un socio del que no se puede prescindir. Te lo digo como alguien que se siente más lector que escritor.

Como escritor has incursionado en la poesía y la narrativa fantástica en algunas ocasiones. Lo surreal, no obstante, es para ti un epicentro del que parten las historias. Pero, ¿la realidad y lo que existe tras ella son motivos de creación para ti?

Tienes razón: la influencia de lo fantástico en parte de mi obra es indiscutible, en poesía me ha valido hasta un primer premio internacional. Pero más que esa realidad contada desde lo fantástico, es la realidad en sí misma la que más me apasiona deconstruir, apropiar, reinterpretar… en definitiva, convertir en ficción.

Siempre me ha gustado trabajar la visión más subjetiva del mundo, y si lo surreal, el absurdo y lo fantástico enriquecen el imaginario literario que intento crear, pues no tengo ningún reparo en mezclarlos.

Entre  la realidad y el mundo de los simulacros que es la literatura, el discurso debe tomar la apariencia que más convenga a las necesidades de la creación. Al margen de lo que se considere lícito, la convicción del autor deberá prevalecer.

¿Qué es la honestidad poética y la ética para ti? ¿Nos hemos acostumbrado a vulnerarlas hasta el punto que ya no las reconocemos?

Como decía antes, una nueva forma va cristalizando, socializando y en ese proceso de revelación hay cosas que quedan en el camino o se expresan de manera diferente. Algunos conceptos se mantienen, pero su interpretación o expresión no serán iguales.  

Me imagino que también te refieres a ciertas tendencias entre algunos colegas que desacralizan verdades y exponen sus mezquindades, arribismos, oportunismos, facilismos y casi todos esos “ismos” que califican en sentido peyorativo. Existen, son parte de la vida, diría que hasta la enriquecen. Lo importante es la obra, su valía, definida por esos valores esenciales que has mencionados, no el autor.

En mi opinión, la honestidad es el asiento fundamental de lo literario, sustenta la autenticidad y el cuestionamiento, es comunión perfecta con la posteridad. El escritor probablemente sea el único ser humano que hace de su maldición “un estado agudo de felicidad”,  como diría Clarice Lispector.


Más que 40 Megas de capacidad

Hacedores de una obra que fluctúa entre el humor escénico, la sátira, la crítica social y la parodia, el grupo de teatro avileño 40 Megas ha dado mucho de qué hablar en los últimos años y ha confirmado cómo el movimiento aficionado en el país forma y devuelve a los escenarios a muchísimos artistas de incalculable valor.

Aldring Mirabal, instructor de arte; Isaac Miguel Torres, licenciado en Derecho; y Héctor Eduardo Pérez, licenciado en Matemática-Física, trazan una línea discursiva auténtica, con constantes anclajes a la realidad cubana que echa mano de un humor inteligente y no de la burla por la burla.

Hasta la fecha, su repertorio incluye las piezas Amores Ridículos, texto escrito por Iván Camejo, que cuenta las desventuras del amor a partir de las infidelidades a tres personajes creados por Shakespeare; y Greciecitas conmigo no, donde toman como punto de referencia situaciones y personajes del mundo grecolatino antiguo.

Ahora vuelven a ser noticia con el anuncio de la preparación de un nuevo espectáculo, que, como ya nos tienen acostumbrados, contará de cuatro sketches, al centro de los cuales figurará Cosmonauta.

“Se trata de una suerte de recorrido por lo que ha sido y ha hecho la agrupación en estos tres años. Serán números con constantes alusiones al pasado y el futuro, sin abandonar nuestra estética minimalista y el discurso que aboga por divertir y reflexionar al unísono. Apostamos por ser sinceros y construir y desmontar verdades, a partir de los juegos de palabras y el doble sentido”, afirman sus propios integrantes.

Los textos surgen escritos a seis manos para ser este un ejercicio agotador que solo termina cuando los tres están satisfechos. Precisamente, este es el momento más valioso: el proceso, el exprimirse las neuronas para lograr la carcajada oportuna.

23 y 24 de Junio en el Teatro Principal "40 Megas REBORN" 9 de la noche (la imagen es solo promocional en el espectáculo ocurren tonterías ajenas a la de la imagen, me hacía ilusión la foto al lado de Adolfito)

Publicada por Aldring Mirabal en Martes, 19 de junio de 2018

Sin embargo, tampoco descartan las sensaciones de estar sobre la escena, lograr la organicidad de cada movimiento, deconstruir el espacio y mirar a los ojos al público para plantearle después, de principio a fin, sus argumentos.

La economía de recursos sobre la escena, si bien ha sido un elemento que desde el primer día los ha identificado, descubre el hecho de que la producción de espectáculos teatrales se mueve hoy por terrenos baldíos, donde “el no hay” y “el no se puede” cortan alas a la creación, por lo que una y otra vez se ha impuesto el ingenio de los muchachos para caracterizar personajes, trabajar la música de cada presentación y reducir el diseño de vestuario a la transformación de sábanas en vestimentas griegas.

Necesitados todavía de horas de ensayo y de públicos diversos que tasen el producto artístico, 40 Megas es ahora mismo un referente importante para la creación en el país, al punto de ser el conjunto más joven en el centro de la isla dentro de esta manifestación.

Su trabajo llega al público de muchísimas maneras, pero es su habitual peña en la Casa del Joven Creador avileña lo que les ha valido el reconocimiento en el terruño. Ganadores en el XXIII Festival Nacional de Artistas Aficionados de la Federación de Estudiantes Universitarios, el Festival de Teatro Aficionado Olga Alonso, del Reconocimiento Especial del Centro Nacional Promotor del Humor, y de la Beca Bebo Ruíz. No es una sorpresa que el camino a la profesionalización haya llegado sin muchas trabas.

En momentos en que al humor cubano se le entretejen malas prácticas, palabras soeces, propuestas repetitivas e intrusismo profesional, su discurso se reafirma al no dejar de crear y a reinventarse con cada puesta en escena.


«Todo un universo” en la literatura

En la premiación de la más reciente convocatoria de La Edad de Oro coincidí con Yilian Morfa Quevedo. Esbozamos apenas una conversación donde los saludos se mezclaron con ciertas noticias literarias y un rápido, agitadísimo, diálogo sobre nuestras respectivas obras. No tuvimos más tiempo. Luego quedó el vínculo y así nació esta entrevista que busca seguir ciertas pistas de una joven creadora que escribe para los niños (quizás, también, para el recuerdo de la niña que un día fue).

Toda historia tiene un motor que la pone en marcha, ¿cuál fue tu circunstancia de arranque?

Descubrí desde muy joven que me gustaba crear e inventar historias, así que a veces escribía. Esto me hacía sentir muy bien. Durante mi adolescencia estuve mucho tiempo hospitalizada y supongo que el compartir con tantos niños necesitados, no solo de atención médica, sino de motivación y sonrisas, pues me hizo querer regalarles esperanza, alegrías y color a sus vidas. Escribía y pintaba para ellos, para mí.

¿Por qué la decisión de ser escritora?

Escribir me hace bien, me proporciona esa felicidad que tal vez sea capaz de brindarle a otros.

En los tiempos actuales se discute sobre la visibilidad del autor; pero esta, muchas veces, depende casi exclusivamente de la propia gestión del creador. A tu criterio, ¿hasta qué punto esta autogestión es válida y dónde se convierte en el mal o bien llamado “autobombo”?

No estoy tan adentro del movimiento literario como quisiera, así que ofrezco disculpas si mi opinión no es quizás la más acertada o apropiada.

No tengo seguridad de que el “autobombo” sea malo o bueno, pero sí sé que gracias a esa autogestión, el autor avanza y logra su propósito: publicar. Para quien ya tiene un nombre reconocido esto es mucho más fácil; el que no, se tiene que enfrentar a diversos obstáculos, como los problemas económicos de la editorial o sucede que, simplemente, su obra pasa desapercibida.

Cortesía de la entrevistada

¿Cuáles son los temas que rondan tu imaginario creativo?

Adoro escribir para los niños, porque su mundo e imaginación no tienen fronteras. Me parece sencillamente maravilloso crear para ellos e incentivarlos. Claro que podría y me interesaría abordar otras temáticas, quizás sociales, con las cuales podría llevar al lector a la reflexión respecto a su comportamiento tan nocivo ante sus semejantes y su entorno.

¿Ves la literatura como un arte efímero, condenado a desaparecer luego de un tiempo, o confías en su perdurabilidad?

La literatura nunca podrá ser efímera. Cierto es que en estos tiempos ha sido un poco desplazada por otros medios, pero confío en su perdurabilidad, y confío en que nosotros seamos capaces de lograrlo.

Para ti, ¿qué hace a una obra o a un escritor perdurables?

La obra siempre depende del autor, si uno es perdurable, el otro también lo será.

¿Tiene la literatura alguna utilidad en el convulso mundo contemporáneo?

Por supuesto. Mientras existan imaginación, sueños y emociones que transmitir, habrá quienes escriban, y también quienes lean.

Has trabajado como guionista de radio, ¿qué te ha enseñado ese medio que hayas podido aplicar a la escritura?

La verdad es que la manera de escribir en uno y otro medio son bien diferentes, pero podría decir que la radio me ha enseñado a decir más con menos, lo cual es válido para todas las formas de creación literaria.

Tu libro Gaby y sus distinguidas amigas obtuvo mención en la más reciente edición del Premio La Edad de Oro de narrativa. ¿Puedes contarme un poco del libro y qué planes tienes para él?

Gaby es una niña de unos 12 años, que conoce a personajes tan distinguidos como la Luna y a una Bruja, y junto a ellas vivirá una serie de aventuras, logrando (creo yo) que cada cuento tenga un significado relevante y una enseñanza. No quise, sin embargo, abordar los tan necesarios pero reiterados temas propios de la preadolescencia, ya que preferí recuperar esa infancia tan maravillosa y fantasiosa que aún puede tener una niña de esa edad. ¿Planes? Pues me encantaría que los niños, los más pequeños y aquellos que no lo son tanto, puedan disfrutar del libro.

Un escritor cubano y uno extranjero que hayan marcado tu obra.

Nelson Simón y Edmundo de Amicis.

Un libro indispensable…

El Principito.

Si tuvieras que pensar en la posteridad, en ese vivir más allá de las líneas literarias, ¿cómo querrías ser recordada?

Como alguien que enseñó e hizo reír a los niños.

 En pocas palabras, ¿qué es la literatura?

Todo un Universo.