Coloquio Nacional


Trovadores cantan al periodismo cultural (+ video)

La galería Mira de la Casa del Joven Creador de Camagüey se convirtió esta vez en el estudio de grabación del concierto de clausura del 3er Coloquio Nacional sobre Periodismo Cultural. El encuentro ocurre de forma virtual, debido al contexto de la pandemia por COVID-19 que nos ha hecho rediseñar los espacios naturales donde se realiza normalmente.
Este Coloquio es un evento que desarrolla la sección de Crítica e Investigación de la filial camagüeyana de la Asociación Hermanos Saíz (AHS) para debatir, reflexionar y promover las líneas de trabajo del periodismo cultural de nuestro país, sobre todo hecho por jóvenes.
La clausura está cargada de novísima trova, interpretada por jóvenes que aunque trabajan de forma independiente, comparten sus estéticas interpretativas para cantarle al periodimo cultural, ese que los evalúa y ejerce criterios importantes para su desarrollo.

Con seis temas se festeja este concierto sui géneris donde la guitarra, el bajo y la voz son los únicos instrumentos para acompañar a los tres cantautores. Ese rasgo concede gran importancia a las canciones de corte más personal e intimista.
Pedro A. Sánchez, nacido en Guantánamo y radicado en la ciudad de Camagüey, abre con Tu mar y Chica chamán. Canta con guitarra y lo acompaña el bajista Darío Valdespino.
Sigue Juan Pablo Palmero para brindar con su guitarra Tejas y antenas, una canción al regreso y el reencuentro.
El de mayor experiencia es Harold Díaz. Se presenta junto a Darío para dar vida a Arte Soy, el tema de presentación del programa homónimo de Televisión Camagüey, que desde el 2015 realiza la filial de la AHS para promover la obra de sus asociados. Luego, a guitarra limpia propone Ciruelas amarillas, canto a la sensualidad y la belleza femenina.
Antes de terminarse el concierto, Ihordan Torres Hernández, presidente de la filial, despide esta edición del Coloquio, y los tres cantautores unen sus voces para interpretar Soledad, del autor Jorge Drexler.
El cierre es un canto a la soledad que por estos días nos acompaña, pero que nunca empañará la vida de este evento de pensamiento, con la mirada al periodismo cultural que se cuestiona, se renueva y se mejora cada día, aunque por esta vez haya sido desde la distancia.


Todo en la cultura es vital

Desde los mismos orígenes del periodismo como fenómeno de comunicación social, la cultura ha sido uno de sus campos temáticos de mayor interés.

 El concepto de periodismo cultural trasmitía temas sobre literatura, música, artes plásticas, pero luego asumió la difusión de expresiones sobre historia, filosofía y el pensamiento humano; medios que orientaron al periodista de hoy a asumir su rol de investigador, redactor y jerarquizador de la información cultural, desarrollando de esta manera competencias que le permitieron realizar un tratamiento periodístico adecuado de estos espacios.

Msc. Luis Álvarez Álvarez, Premio Nacional de Literatura 2017, Maestro de Juventudes y miembro de Honor de la AHS (tomada del periódico Trabajadores)

En la actualidad no existe revista, periódico, emisora radial o canal de televisión que no contenga una sección para la difusión de la actividad cultural, ya sea en espacios informativos o no. La especialización de “periodismo cultural” supone hoy nuevas formas de comunicación que trascienda la mera divulgación de las carteleras o las coberturas a las distintas manifestaciones artísticas y sus eventos.

Las ganas de hacer, el esfuerzo individual, el sentido crítico y espiritual, el apoyo institucional y la  defensa de la imagen de la nación cubana son claves infalibles hacia un periodismo cultural capaz de generar los cambios necesarios desde el respeto al quehacer de los artistas.

Por lo que el periodista debe ser capaz de insertar a la población en toda la dinámica socio-cultural de la ciudad en la medida en que este sea capaz de recrearse y apreciar lo que les proponemos formando parte también de esos acontecimientos.

 El uso oportuno de la tecnología y la gestión de proyectos con discursos críticos son, sin dudas, las herramientas claves para conectar a ese público con los productos culturales.

Yanetsy León González, coordinadora del III Coloquio Nacional sobre Periodismo Cultural/ tomada de radio rebelde

En este sentido, la filial principeña de la Asociación Hermanos Saíz en conjunto con la Unión de Periodistas de Cuba en Camagüey desarrollará el venidero 16 de junio, de manera virtual, el III Coloquio Nacional sobre Periodismo Cultural, ocasión para el debate colectivo sobre la formación del periodista cultural y de quienes asumen ese rol en los medios de comunicación masiva.

Esta tercera edición propiciará el intercambio en las plataformas digitales sobre la ética y la responsabilidad social del periodista. Oportunidad ideal para resaltar el aprovechamiento necesario de las nuevas tecnologías frente a las limitantes del aislamiento social provocado por la Covid-19 y los retos y desafíos que ello supone para visibilizar el arte y a los artistas de Cuba en tiempos de pandemia.

 Además, se pondrá “sobre el tapete” temas de interés como la desaparición paulatina de los suplementos culturales en los semanarios cubanos o la inexistencia de espacios en los medios de comunicación, tanto nacionales como en los regionales, para la confrontación y el debate cultural.

El periodismo como práctica especializada en la divulgación, información y crítica de los productos culturales de una sociedad, debe tener en cuenta todos los modos en que se construye, se lee y se interpreta la cultura en todo su abanico de posibilidades.

Participantes del I Coloquio Nacional sobre Periodismo Cultural/ Tomada del Portal Cubarte

Al decir del Msc. Luis Álvarez Álvarez, Premio Nacional de Literatura 2017, Maestro de Juventudes y Miembro de Honor de la AHS, “todo en la cultura es vital, un artista que no se autoevalúe, que no se enfrente a sí mismo no llegará realmente a aportar mucho a la cultura, y es rol del periodista cultural ser un gestor de conocimiento para interpretar mejor la realidad desde una perspectiva cultural más allá de la búsqueda de información”.

Y es esta precisamente la esencia de un proyecto que con tres años de creado y organizado por la periodista camagüeyana y vicepresidenta de la filial camagüeyana de la AHS  Yanetsy León González, “continua apelando a la integración de la Unión de Periodistas de Cuba y de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba”.     


Forodebate: Tocar la cultura en tiempos de pandemia

La Asociación Hermanos Saíz los invita a participar en el forodebate Tocar la cultura en tiempos de pandemia el próximo 16 de junio a las 10:00 A.M, que tendrá como invitados al escritor, periodista y crítico Pedro de la Hoz, vicepresidente de la UNEAC; al periodista y jefe de la sección cultural de Juventud Rebelde José Luis Estrada; a Yanetsy León González, reportera del periódico Adelante, de Camagüey, coordinadora del Coloquio Nacional sobre Periodismo Cultural en Cuba y Máster en Cultura Latinoamericana; y a Gloria Kreiman, periodista cultural, coordinadora de Comunicación Digital de Gobierno de Córdoba en agencia de publicidad JPG Grupo de Comunicación y miembro de la comisión directiva del Cineclub Municipal Hugo del Carril.

¡Esperamos sus preguntas y opiniones!

 


Sobra farandulismo y falta análisis

Por Pedro de la Hoz*

Una crisis sanitaria como la que estamos viviendo es también, ya se sabe, una crisis económica, social y cultural. La vida cultural en Cuba y el mundo se ha alterado. ¿Alternativas? Han surgido. Si no puedes ir a un concierto, lo recibes en casa. Si no puedes ir a un museo, lo visitas desde casa. Si no puedes ir a un teatro, el teatro lo tienes en casa. Unas opciones son libres de pago, otras no. Unas cuantas plataformas digitales cobran. Unos cuantos servicios de streaming se hallan fuera del alcance si no cuentas con una tarjeta de crédito.

Por otra parte, muchos artistas se han sentido estimulados a crear y compartir lo que tienen. Aplausos. Aunque sucede que no todo lo que crean y comparten por sí mismo vale. Sin ir muy lejos, entre nosotros he escuchado canciones loables y execrables, a poetas y poetacos. No bastan buenas intenciones. La creación y la difusión de la creación exigen rigor. El periodismo cultural en Cuba también exige rigor y no siempre ha sabido cribar entre lo esencial y lo accesorio, entre el grano y la paja. Sobra farandulerismo y falta análisis.

*Escritor, crítico de arte y periodista, Vicepresidente de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba

Premio Nacional de Periodismo Cultural José Martí

Poseedor de la Distinción Por la Cultura Nacional y fundador del suplemento Huella

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¿Por dónde andamos?

Por José Luis Estrada Betancourt*

El mundo cambió, ya no es el mismo. La COVID-19 nos ha obligado a reinventarnos, a buscar alterativas. También a que no seamos tan arrogantes, enfermos de poder, tan explotadores sin piedad del planeta. Por estos días nos vemos más solidarios, más dispuestos a cooperar, a propiciar la unión.

Los efectos de la pandemia y sus repercusiones sanitarias, humanas y económicas, ha sido enormes. Y no obstante, desde el inicio de la pandemia, no ha habido un día en que no haya habido un concierto, una pintura, una representación teatral, un libro que nos invita a leer… Pero a veces pareciera que buena parte del periodismo cultural que se realiza bajo estas complejas circunstancias, no se ha enterado de por dónde andamos. Sigue aferrada, por ejemplo, a las notas informativas que poco aportan, que se quedan en el lead, como si no existieran otros géneros. Las entrevistas son apenas frases entrecomilladas que no permiten llegar al protagonista, descubrirlo, saber cómo piensa, cómo vive, cómo crea; sentir su respiración.

Este es un momento que se hubiera prestado perfectamente para darle un buen impulso el periodismo hipermedia, para explotar al máximo sus posibilidades, para establecer nuevas rutinas productivas. Para internar parecernos más a esos intelectuales y artistas, a sus procesos creativos, que constituyen nuestra razón de ser.

Que poco a poco la sociedad cubana se haya ido informatizando ha posibilitado que nuestros creadores no se hayan dejado dominar por la inactividad, por la angustia. Hace unos días, Ulises Rodríguez Febles, el destacado dramaturgo, investigador y guionista matancero, nos llamaba la atención: «si revisamos la labor de los músicos cubanos en tiempo de pandemia, encontraremos en las páginas digitales la creación inquieta de quienes no cesan en la reclusión, sino que se han reactivado ante la pausa. (…) Creo que si algo positivo ha tenido la etapa pandémica, es el espacio de reflexión, la activación creativa, la lucha psicológica y estética de nuestros artistas, utilizando los códigos y lenguajes del audiovisual, algunos con mayor eficacia que otros; pero siempre en lucha contra el silencio y la inercia». Al periodismo cultural cubano le toca jerarquizar y acompañar mucho más esos y otros tantos procesos que han ayudado a salvarnos.

 

*Periodista, crítico de arte, editor. Jefe de la Redacción Cultural del Periódico Juventud Rebelde

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Memoria de nuestro tiempo

Por Yanetsy León González*

Parecía que tendríamos un año sin desdichas, a pesar del signo de año bisiesto. En marzo varios jóvenes recibíamos las buenas energías del segundo Taller de Periodismo Cultural Rubén Martínez Villena. Estábamos en La Habana, entusiasmados con el programa del evento, cuando se diagnosticó el primer caso positivo a la COVID-19 en Cuba.

Generar contenidos desde la casa no ha sido un reto difícil, gracias a la creatividad y a la astucia de los artistas, actores de una zona de la cultura que sigue siendo la mayor privilegiada por el periodismo cultural. Claro, la vida online ha condicionado la jerarquía de la agenda mediática, y por ende, la desventaja para quienes no asoman como quisieran en el ecosistema digital. Eso agudiza el problema contemporáneo de valer según la hiperconectividad.

Pero más allá del hecho artístico, la pandemia ha subvertido en nuestras narices asuntos que no hemos abordado lo suficiente como la fragilidad como individuos en las sociedades telemáticas. Si antes señalábamos como desarraigo afectivo la búsqueda por la web del contacto humano, ahora esa relación adquiere otros matices.

Un planteamiento reiterado en las ediciones del Coloquio Nacional sobre Periodismo Cultural ha sido el ejercicio de la crítica. En pleno aislamiento social pudiera enfocarse en la programación televisiva y en las llamadas ofertas de las redes sociales. He ahí otro terreno por aprovechar pues circulan imágenes falsas y superficiales que refuerzan la llamada era del vacío.

La urgencia de ahondar en los procesos de significación de la realidad sigue siendo un cometido del periodista cultural, reafirma la importancia de la formación y de la investigación. En ese sentido, me alienta mucho este espacio de discusión impulsado por la Asociación Hermanos Saíz y la Unión de Periodistas de Cuba para no perder las coordenadas de la brújula profesional.

Olvidé contar que de La Habana regresé a mi casa muerta de miedo el sábado 14 de marzo, Día de la Prensa Cubana. Recuerdo como ayer el lunes inmediato cuando la directora de mi periódico nos citó para las precisiones de la nueva etapa. Hoy se cumplen tres meses que no veo la redacción del Adelante, pero no he dejado de salir en el impreso ni de alimentar su versión digital porque desde entonces teletrabajo. El periodismo sigue siendo para mí una clave de felicidad y un puente para ser memoria cultural de nuestro tiempo.

*Periodista en el periódico Adelante, de Camagüey. Coordinadora del Coloquio Nacional sobre Periodismo Cultural. Máster en Cultura Latinoamericana.


Dificultad y aprendizaje

Las particularidades en la cultura y su comunicación durante la pandemia de Coronavirus en Córdoba, Argentina.

Por Gloria Kreiman*

La pandemia de Coronavirus ha afectado todos los aspectos de nuestras vidas en casi todos los lugares del mundo, incluyendo inevitablemente a la cultura, su producción, su consumo y su comunicación.

Córdoba, la segunda ciudad más grande de Argentina, no es una excepción en esto y sus expresiones culturales (que son muchas, variadas y muy valiosas) se han visto profundamente perjudicadas de diferentes maneras: desde el 19 de marzo estamos en aislamiento social obligatorio, con algunas actividades ya flexibilizadas, pero todavía con nuestros cines, teatros, museos y espacios artísticos cerrados.

Trabajo vinculada a la comunicación de la cultura en tres espacios diferentes de mi ciudad y quiero compartir algunas de las experiencias que se han despertado a partir de esta nueva realidad.

Mi principal ocupación es la coordinación de la comunicación digital del Gobierno de la Provincia de Córdoba, desde una agencia de publicidad. La pandemia, por supuesto, ha atravesado la estructura estatal en todos sus niveles, incluyendo a la cultura que en cualquier contexto es importante y trascendental pero en este lo es aún más: es uno de los sectores más perjudicados y a la vez más necesarios para mitigar, con entretenimiento y contenidos de calidad, los efectos psicológicos y emocionales del encierro y la incertidumbre.

Con este foco, el área de Cultura del Gobierno de Córdoba creó una serie de propuestas virtuales alternativas para ver desde casa durante el aislamiento: recitales, obras de teatro, lecturas, conferencias y charlas, recorridos de museos. Esto plantea dos grandes desafíos para nuestro trabajo de comunicación:

Por un lado, la virtualidad no resulta tan atractiva como disfrutar de estas cosas en persona, por lo que estamos multiplicando los esfuerzos por comunicarlas a través de contenidos creativos, impactantes, atractivos, claros, precisos y bien dirigidos a cada público.

Por otro lado, una cuestión práctica: estamos, por primera vez, trabajando a distancia, cada uno desde su casa. Somos un equipo grande de diseñadores gráficos, editores audiovisuales, programadores, productores, redactores, creativos, analistas políticos, analistas digitales, planificadores de medios y pautas, directores de arte, coordinadoras.

Discutir, definir, coordinar, producir contenidos, chequearlos, aprobarlos, sin compartir el espacio físico, comunicándonos virtualmente, nos obliga a tener más paciencia, más flexibilidad horaria, más atención, más y más activos grupos de WhatsApp. Pero también nos ha llevado a reforzar nuestra solidaridad laboral y personal, nuestra empatía y nuestra predisposición al buen humor.

En segundo lugar, trabajo en el Cineclub Municipal Hugo del Carril. Fui responsable de Comunicación y Relaciones Institucionales durante varios años y hoy soy miembro de su comisión directiva.

Abierto en el año 2001, el Cineclub ofrece desde ese entonces programación de cine de calidad y alternativa a la comercial, cursos y talleres y una biblioteca/videoteca muy completa.

Funciona de manera mixta: es un espacio perteneciente a la municipalidad de la ciudad de Córdoba, pero es sostenido casi en su totalidad de manera independiente, por el trabajo de su Asociación de Amigos.

Al estar sin actividades, no hay recaudación alguna; por lo que está en peligro el sostenimiento del espacio, los sueldos de los trabajadores, el mantenimiento de los equipos y el edificio.

Para tratar de evitar que el espacio se cierre, pusimos en marcha la modalidad virtual de los cursos y talleres y lanzamos un bono anticipado con el cual la gente compra un “paquete” de entradas de cine, descuentos para los cursos y acceso a la biblioteca/videoteca, y puede usarlo a partir del momento que quiera, cuando reabra el Cineclub.

Por supuesto que para todo esto, la comunicación es fundamental y un gran desafío considerando el contexto: las redes sociales son el principal soporte de difusión (por su bajo costo y porque resultan efectivas), hay mucho público en las redes ya que la gente está en general con más tiempo libre y en sus casas; pero a la vez hay más invisibilidad, porque la virtualidad obligada hace que haya más publicaciones.

La ventaja es que el Cineclub es un lugar muy querido por los cordobeses, muy valorado por los cinéfilos y uno de los espacios culturales con más trayectoria en la provincia, por lo que la respuesta de los públicos en general y la prensa cultural ha sido buena y afectuosa. Sin dudas que también en esto la comunicación ha sido fundamental: el trabajo de identidad y visibilización que realiza el Cineclub desde sus inicios muestra sus frutos.

Finalmente, hago colaboraciones periodísticas para una de las radios de la Universidad Nacional de Córdoba y para algunos medios gráficos locales. Principalmente, recomiendo y comento películas y series. En este contexto en el que no se puede ir al cine, no he tenido más opción que enfocarme en los contenidos que ofrecen las plataformas pagas (como Netflix) y, si bien tienen algunas propuestas interesantes, el contenido novedoso y de calidad es limitado, lo cual ha dificultado mi trabajo.

Pero al mismo tiempo, con el aislamiento, se han abierto nuevos canales, se han liberado algunos contenidos artísticos a los que antes era más difícil o imposible acceder y se generan eventos con alcance global. Es el caso, por ejemplo, del festival de cine online We Are One, iniciativa del festival de Tribeca y del que participaron más de 20 festivales prestigiosos de todo el mundo: Berlín, Locarno, Londres, Rotterdam, Cannes, Nueva York, San Sebastián, Toronto y Venecia, entre otros. Cosas como esta dan a los públicos y a los periodistas alternativas novedosas.

El punto en común que encuentro en cada una de estas labores en cuanto a las particularidades que implica en ellas la pandemia y el aislamiento social es que, como en cualquier crisis, hay obstáculos y problemas pero también hay aprendizajes y desafíos.

La cultura y la comunicación son siempre tareas complejas, aún más en tiempos de dificultades sanitarias, económicas y sociales. Esto es una responsabilidad que implica esfuerzos pero que también nos está dando crecimiento y alegrías profesionales y humanas.

Además, la satisfacción por el trabajo bien hecho es, en momentos como este, también mayor porque nuestra labor cobra más importancia.

Licenciada en Comunicación Social.

Diplomada en Políticas Culturales para el Desarrollo Local.

Coordinadora de Comunicación Digital de Gobierno de Córdoba en agencia de publicidad JPG Grupo de Comunicación.

Miembro de la comisión directiva del Cineclub Municipal Hugo del Carril.

Periodista cultural.


No pierdas la oportunidad de participar en el 3er Coloquio de Periodismo Cultural

La Asociación Hermanos Saíz y la Unión de Periodistas de Cuba en Camagüey convocan al 3er Coloquio Nacional sobre Periodismo Cultural, previsto de manera virtual el 16 de junio de 2020.

Debido a la contingencia impuesta por la pandemia de la Covid-19, esta edición promoverá el intercambio a través de plataformas digitales porque urge preservar el diálogo y compartir las experiencias.

El autoexamen es un objetivo del Coloquio que desde su surgimiento en el año 2018 ha contado con la energía de jóvenes profesionales y ha sido iluminado por el magisterio de cubanos extraordinarios.

Convocamos al forodebate Tocar la cultura en tiempos de pandemia, en el Portal del Arte Joven Cubano, sitio web de la Asociación Hermanos Saíz, para reflexionar en torno a las prácticas frente a las limitantes del aislamiento social.

El programa incluye la presentación de los números recientes de Sendas, publicación trimestral de la filial de la Asociación Hermanos Saíz en Camagüey, y un concierto de trova como cierre.

Además, el comité organizador invita a compartir en la página del evento en Facebook (@coloquioperiodismo) textos hechos durante estos meses de confinamiento que ofrezcan otras luces al asunto.

La acción del periodista cultural tiene un carácter eminentemente espiritual. Se confirma en los sucesos de los últimos meses y en la pertinencia de aquilatar en lo profundo el sentido humano de nuestro tiempo.

Ratificamos el objetivo fundacional del Coloquio, sintetizado en la idea del pensador Fernando Ortiz asumida como herencia: “En Cuba, más que en otros pueblos, defender la cultura es salvar la libertad”.

 

Comité Organizador,

Camagüey, junio de 2020


Periodismo cultural, el filo “cortante”

«El periodismo cultural en Cuba no está a la altura del movimiento artístico y literario del país; muchos de sus desafíos son los mismos del periodismo en sentido general”, reflexionó el reportero Yuris Nórido Ruiz Cabrera, Premio José Antonio Fernández de Castro, durante la apertura del II Coloquio Nacional de Periodismo Cultural, que se desarrolló por estos días en Camagüey.

Entre los retos de ejercer la crítica cultural en los medios de comunicación masiva, señaló la falta de vocación examinadora de los profesionales de la prensa, la inadecuada comprensión de la esencia misma del periodismo cultural y las debilidades en la formación de los más jóvenes, “porque la academia cubana no ha hecho todo lo necesario por la especialización”, insistió.

Nórido Ruiz Cabrera aseveró en su conferencia “Los mil y un desafíos del periodismo cultural en Cuba”, que las responsabilidades son diversas para lograrlo con éxito, pero que la falta de un sistema integrador del ejercicio del criterio profundo y objetivo en la creación de un producto comunicacional de enfoque polémico, desde los profesionales de la prensa y desde los intelectuales del país, “determina vacíos informativos y limitada valoración del hecho cultural”.

Tomadas de Facebook y de la autora
Tomadas de Facebook y de la autora

 

El también director informativo y comentarista principal del Noticiero Cultural de la Televisión Cubana dijo que la crítica es necesaria para establecer no solo un diálogo con el creador, sino esencialmente con el público. “Esta no solo es responsable de crear un gusto estético en ese heterogéneo público, al aportarle las herramientas que le permiten acercarse a las disciplinas del arte, sino también de consolidar jerarquías dentro de este diverso sector”.

Acerca de la preparación y de la especialización señaló: “Ante la carencia de posgrados, diplomados, maestrías… encargadas de formar la compleja labor de crítico del arte; en su diversidad, los profesionales tienen que buscar las herramientas y las vías para la auto-superación, en otros escenarios del sistema académico del país, como las universidades del arte”.

Subrayó que los periodistas ni son los máximos responsables ni los únicos que deciden cómo o cuándo hacer un artículo que cumpla con las exigencias de la crítica de arte. “Los decisores de los medios también son responsables de los procesos”.

El ejercicio analítico se desarrolla desde todos los géneros, incluso desde la noticia. “Es esencial conocer los recursos y las técnicas, no solo de la disciplina del arte de la cual se escribirá, sino las del periodismo propiamente, porque en este encargo por reflejar el amplio abanico de la creación en la nación, desde las nuevas maneras y tendencia de ejercer nuestra profesión, los medios cubanos carecen también en sus páginas de historias de vidas; reportajes en profundidad, entrevistas, buenas crónicas sin hojarasca… que valoren la creación de los artistas cubanos”.

Tomadas de Facebook y de la autora
Tomadas de Facebook y de la autora

 

En la sala del Complejo Audiovisual Nuevo Mundo de esta ciudad, el especialista Ruiz Cabrera, quien es además profesor de Periodismo Cultural, Historia de la Danza y Escritura Creativa de las facultades de Danza y de Teatro de la Universidad de las Artes, se refirió a la escasa contraposición de ideas; fuentes, de quienes asumen la misión de reflejar la producción artística-literaria. “Este acomodamiento profesional no favorece el debate que necesita la sociedad cubana”, acentuó.

Nórido dejó interrogantes para la reflexión, el pensamiento y la meditación, ¿cómo escribiremos en lo adelante la historia de la cultura cubana por nuestros periódicos? ¿Es posible armar la historia de nuestra cultura de los últimos 20 años, sin cuestionarse dónde están la visión valorativa y las ideas diversas sobre la producción artística-literaria y sus jerarquías?

 

¡Cuidado con la “filosofía de la pedrada y la croniquita”!

Tomadas de Facebook y de la autora
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“El Periodismo cultural no es cubrir un evento, sino es el amplio proceso creativo que lo sustenta; por eso la importancia que posee la especialización en quienes se aventuran en asumir este rol, vital para la identidad y cultura cubana”, dijo el poeta y crítico cubano Reinaldo Cedeño Pineda.

Categórico, el también Premio Nacional de Periodismo Cultural en 1998 y 2001, aseguró que “no es el hecho lo que debe interesar, sino la narrativa de su creación, para no convertirla en uno de los muchos que abundan en los diferentes escenarios del país”.

Con ese verbo agudo y polémico que caracteriza al ganador del Concurso Nacional de la Crónica Miguel Ángel de la Torre, reflexionó que “si para el Medio de Comunicación Masiva la urgencia noticiosa y el desconocimiento de la trascendencia y alcance de la especialización le impone como una inadecuada rutina productiva la de llenar un espacio en sus páginas y no la de gestar un proceso creativo, de un ejercicio profundo y polémico del criterio; entonces, ni estamos aprovechando los espacios ni estamos en correspondencia con lo que actualmente demanda y necesita la cultura nacional”.

Tomadas de Facebook y de la autora
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Cedeño Pineda, autor de una valiosa obra de perfil artístico-cultural, apuntó en su conferencia “Hacia una mirada múltiple del periodismo cultural”, que la urgencia de asumir este ejercicio de pensamiento como un hecho estético, que también es arte, demanda de los reporteros, redacciones y decisores, una transformación de lo que se asume como el reporte especializado en los medios, en el amplio y diverso campo de las artes”.

“¿El periodismo del cultural en que se diferencian?”, preguntó el experto cubano, al tiempo que razonó en colectivo, en la Sala nuevo mundo de la urbe camagüeyana, “se diferencian esencialmente en el proceso de aprehensión de la realidad, de una muy subjetiva, a la que hay que tocar con el verbo, a la que hay que ver, no como el corazón, sino como su latir; y a la que además hay que trasmitir, no por antojo de una cronilla, sino según el género que demanda la cobertura, con el uso correcto de sus técnicas y recursos expresivos en función de ese tema”.

“Y es que el reportero, como el crítico de arte, están embebidos uno adentro del otro –expresó el autor de Ser periodista, ser quijote. Un periodista cubano habla–, porque ambos tienen por esencia otorgarle a la palabra olores y colores, porque el verbo construye imágenes independientemente del medio de comunicación en el que se desarrolle la crítica cultural, porque se establece un diálogo entre escrituridad y oralidad, donde el que valora tiene que tener autonomía de su pensamiento, ya que la obra de arte también dialoga desde criterios estéticos a los que hay que conocer e interpretar.”

Asimismo, refirió que al periodismo cultural “indudablemente hay que ponerle alas, porque es ante todo compromiso y pasión.”

Tomadas de Facebook y de la autora
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Las afirmaciones del Ganador del Concurso de Crónicas Latinoamericanas calaron en los participantes de este certamen cultural, el cual promete –si se mantiene como agente percusor de pensamiento creativo, colectivo y examinador, para trasformar escenarios artísticos-culturales de la nación– desenterrar talentos y plumas periodísticas “dormidas” y acomodadas a la “filosofía de la pedrada de una nota o de una croniquita”.

Igualmente, el espacio fue propicio para que el maestro José Aurelio Paz Jiménez, Premio Nacional de Periodismo José Martí, incorporara sustancia al debate: “El periodismo cultural es de riesgo permanente, porque se adentra en un mundo subjetivo, en el que se puede acertar o no, desde la eticidad y respeto por el creador”.

“En el arte –aseveró el también merecedor del Premio Enrique Núñez Rodríguez– no hay una verdad absoluta, por eso hay que atreverse y buscar el problema, porque nuestro compromiso es con la cultura, con su devenir y con su futuro”.

 

Para pensar la cultura en cubano

Tomadas de Facebook y de la autora
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Pensar la Cultura en Cubano, de los prestigiosos intelectuales Luis Álvarez Álvarez y Olga García Yero, es un texto, el cual “abre horizontes a las nuevas generaciones, a sacudir cierta modorra institucional y a comprometer a las universidades con la formulación de una política científica acorde con las exigencias de la contemporaneidad. Porque, una vez más, la cultura ofrece claves imprescindibles para la salvaguarda de la nación”, subrayaba sobre este texto Graziella Pogolotti, Premio Nacional de Literatura, en 2005, y Premio Nacional de Enseñanza Artística.

El volumen, presentado por sus autores en la ciudad de Camagüey, durante este evento, incluye a reconocidas plumas de investigadores cubanos, como Mildred de la Torre Molina, doctora en ciencias Históricas; Yuri Rodríguez González, estudioso de la obra de Alejo Carpentier; Armando Juan Raggi Rodríguez, especialista y capacitador en materias archivísticas en el Sistema Institucional de Archivos de la Asamblea Provincial del Poder Popular; y Marilé Ruiz Prado, Máster en Cultura Latinoamericana y quien ordena el epistolario de Alejo Carpentier.

Tomadas de Facebook y de la autora
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Suma a los estudiosos del arte, Claudia Bibiana Benítez Gómez, especialista en la visión carpenteriana de Haití; Margarita del Carmen Pearce Pérez, especialista en musicología; Patricia Quintana Lantigua, crítica literaria; y Roberto Rodríguez Reyes, ensayista e investigador literario.

La obra, Pensar la Cultura en Cubano, tiene el mérito de reflejar la preocupación permanente de los intelectuales cubanos sobre la gestación de su cultura y de conformar, desde enfoques transdiciplinarios, su nacionalidad.

El libro es un acercamiento a esa relectura del pasado, el cual permite un análisis crítico contemporáneo de la complejidad de los tiempos, desde herramientas y conocimiento renovados.

Esta joya literaria no solo posee una mirada renovada sobre la necesidad –específicamente de los autores–, de socializar, rescatar y estimular el estudio del pensamiento cultural cubano en su devenir histórico, pero desde miradas y visiones múltiples, sino que también aborda, tal cual palabras exactas de la excelsa ensayista y escritora, Graziella Pogolotti, “por primera vez el tema de manera integradora”.     

Tomadas de Facebook y de la autora
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Otra de las sorpresas del acontecimiento cultural agramontino fue la exposición ofrecida por Irma Horta Mesa, directora de Ediciones El Lugareño, de la Oficina del Historiador de la Ciudad de Camagüey (OHCC), en la presentación de Escenas Cotidianas, de Gaspar Betancourt Cisneros, (El Lugareño).

El texto, el cual sale a la luz por su reedición inteligente y oportuna, fue escrito por su autor en 1950, con el propósito fundamental –según palabras textuales del autor–, “con una intención muy patriótica y el deseo fervorosísimo de que se corrijan (en su ciudad natal) los innumerables errores de nuestras costumbres y opiniones”.

La OHCC reimprime este libro, 69 años después, como tributo a su autor y a los habitantes de esta ciudad, quienes han luchado durante décadas por enaltecer los valores que hoy la distinguen como Patrimonio Cultural de la Humanidad.

Escenas Cotidianas no solo es un homenaje a su autor, sino a lo que fue el periodismo de aquel entonces. El regalo literario destaca por las innumerables aclaraciones de la editorial, El Lugareño, sobre el lenguaje y recursos del idioma utilizados hoy en desuso y por recatar del silencio del tiempo plumas periodistas referenciales en el ejercicio de una profesión que merece salvaguardar los aportes de sus grandes exponentes, quienes describieron una época, que se nos revela hoy con plena vigencia.

Tomadas de Facebook y de la autora
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Durante el Coloquio de periodismo cultural también se presentó el documental El oro y el rojo sobre el pecho, el cual rinde homenaje al destacado intelectual cubano Luis Álvarez Álvarez, por su obra, vida y aportes a la cultura nacional desde Camagüey.

Con más de 10 minutos de duración, está dirigido por Reynaldo Pérez Labrada, organizador de Almacén de la imagen desde el año 1998 y director de la Oficina de Creación Audiovisual Luz Joven en la AHS agramontina, y por Armando Pérez Padrón, Premio Nacional de Crítica e Investigación Cinematográfica 2005, y el fundador de la Cátedra de Pensamiento Audiovisual, Tomás Gutiérrez Alea.

Luis Eduardo Rafael Álvarez Álvarez, Premio Nacional de Literatura 2017, agradeció a los realizadores el esfuerzo por el audiovisual y dijo que “todo lo hecho es resultado de largas horas de meditación  y de investigación, y por el compromiso con la cultura cubana”, aseveró.

Junto a su compañera en la vida y profesión, Olga García Yero, recibió el aplauso de los participantes, quienes reflexionaron junto a él acerca del valor para la formación de la nacionalidad cubana de ejercer un periodismo cultural, “desde la transdisciplinariedad, para crear un conjunto de imágenes en las que descansa la identidad cubana”, insistió.

Tomadas de Facebook y de la autora
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Aseguró el también poeta, crítico literario e investigador cubano, Álvarez, que hay que ir a las esencias creativas de todas las épocas o etapas del desarrollo cultural de la nación, “usquemos los vestigios”, acentuó.

En el evento agramontino destacó, además, la promoción de la revista ¡Oh Camagüey! –con siete ediciones–, por la directora y periodista del semanario Adelante, Daicar Saladrigas González, quien afirmó que la publicación es una manera diferente de narrar los acontecimientos más relevantes de la extensa llanura, y de acontecimientos culturales que la trascienden, para convertirse en parte de su patrimonio cultural.