Club De Los Argonautas


Club de los argonautas: Made in Pina

El club de los argonautas es una descarga casi informal, como lo describe su anfitrión y creador, Félix Antonio Castillo Flores, diseñado para leer, reír, cantar y bailar, con los amigos, en su propio patio. El Club surgió en 2019 como una necesidad a suplir, ante la falta de cultura de orígenes alternativos, en los alrededores. Los argonautas coinciden una vez por mes, colindando con la pared de fondo, de una ruina de logia, seguida por el portal lateral de la casa de los Castillo. La familia anfitriona porta un gusto por lo anglosajón, hispano, afro o asiático, cualquiera sea la etnia, pero siempre cultura; y el acercamiento literario, tanto cubano como extranjero. En la casa confluyen idiomas: español, inglés, francés, alemán y ruso. ¡Un hervidero multicultural! Sarah, la mayor de las hijas cursa estudios de Historia del Arte en la Universidad de Oriente, en Santiago de Cuba.

Álvaro Pérez Díaz, egresado de la desaparecida Academia de Artes Plásticas Raúl Martínez, de Morón, con la idea de simplemente sentirse realizado, la cual compartía con Félix A. y Sarah Castillo, sentados en la saciedad del aburrimiento, en el parque Sergio Antuña, del municipio de Ciro Redondo (Pina), deciden tras el comentario de Sarah: “¡Álvaro! ¿¡ah que nosotros no hacemos una exposición en Pina?!”, crear en 2019 un proyecto sociocultural conjunto, con la intención de mostrar a un público reducido, mayormente compuesto por amigos, la obra cultural que cebaba en el pequeño Pina. Surge, de propia creación, una forma de reaccionar contra la falta de motivación de los artistas y la poca ayuda institucional.  

Sin título 1. Lázaro R. Torres

Sin título 2. Lázaro R. Torres

Made in Pina es como llamaron los integrantes de El club de los argonautas a este tesoro cultural que comienza a crecer en valor tras su segunda edición, con el apoyo institucional de la Biblioteca Sergio Antuña, que presta su espacio para ello, y un reciente interés por la Casa de la Cultura municipal Sergio Antuña. En realidad, este grupo disperso de creadores formalizan el surgimiento de la peña literaria El club de los argonautas, como hervidero artístico que erupciona hacia un público general, una vez por año, luego de la primera edición del evento.

El club… nombre que intenta conceptualizar la obra de los navegantes de Argos, esta vez en busca de un vellocino artístico, se agrupa por insistencia de Rafael Díaz González (el Duende) y se nombra por idea de Ana Camila Castillo, la más joven hija de la familia. Visitan el espacio de los argonautas, amigos de los amigos, cualquiera que sea quien necesite expresar su creación y, cercano a un segundo Made in Pina, miembros de los talleres literarios municipales como el Olga Alonso. El Duende, ausente, se hizo de la noche de la segunda edición entre poemas, portó sus palabras a viva voz el propio Félix. Los talleristas del Olga Alonso también llevaron su obra allí e intercalaron lecturas con la lírica voz de Mailianys Valdés, de estudios vocales, en su paso por la Escuela de Instructores de Artes.

Sin título. Carlos Mario Ulacia Duquesne

En la primera edición, era objetivo desempolvar lo que hasta 2019 había sido creación invisibilizada en el pueblo. Entonces empujaron más y bajo el subtítulo “Se busca”, decidieron rehacer el evento en 2020. Esta segunda edición apuntó a indagar en los rincones sobre “lo cubierto de polvo y bagazillo de nuestro Macondo” (palabras del catálogo), o sea, sobre aquello que quizás había quedado desvirtuado, y a lo nacido   desde el año pasado.

Ambas ediciones del Made in Pina se han regido por un género musical: por el jazz la primera, y por el rap la segunda. El concepto al que alude “Se busca” es defendido más de una vez: sacar a la luz un género que no tiene sitio en el municipio a pesar de contar con un público, pues os interesados en escuchar este tipo de música lo hacen de manera aislada.

Félix Antonio Castillo abrió las puertas a un público que apreciaría lo folclórico en la danza Isla Bella, interpretada por Lía Rodríguez Michel, estudiante de la escuela vocacional de arte Ñola Sahig Sainz, con vestuario pigmentado según Oshún. La lectura del catálogo dio paso a una pequeña exposición de la obra de artistas plásticos locales, en la que se destacó el erotismo y el preciosismo de la figura femenina abrazada por cálidos colores, en la obra Sin Título (S/T) de Carlos Mario Ulacia Duquesne y la duología, también S/T de Lázaro Richard Torres González. Entre las siete obras, restaron Uróboros de Álvaro Pérez Díaz, otras dos piezas sin título de Guillermo Llada Sotolongo y Edduar Marcos Rosabal Guerrero y la artesanía de Orelvis Carrillo Rodríguez, Buena Música.

Como en todo pequeño pueblo, impresiona lo novedoso, el performance Se busca, por Anna Camila Castillo Babastro, en el pequeño espacio museográfico que aportaba la biblioteca Sergio Antuña. Se robaba el primer destello en las miradas aglomeradas a su vera. Una vigía de griega vestimenta, que intenta desde su ceguera ver más allá de la punta de sus narices. La figura colosal vio el mundo y entonces quiso arrancarse los ojos que empobrecían su curiosidad en llanto.

Se busca. Ana camila

Alejandro Llanes, es conocido entre los buscadores de la bohemia en el pequeño poblado, se destaca como realizador de estudios independiente, en colaboración con amigos del pueblo, compuso el proyecto documental de cuatro años de trabajo La realidad de un sueño, obra que robó la atención de los espectadores en un primer Made in Pina. Entre 2014 y 2018, se generó un producto para el pueblo, nacido del pueblo, ajustado a la realidad y sociedad pinense. En el audiovisual representativo de la música rap con su tendencia protesta, encontré a Llanes. Y la canción Soldado, de Yoanli Piñero Valor (el Yoa), fue un producto expuesto en el evento.  

Alrededor de 15 años atrás, surge la intriga por la creación y cultivo del rap del Yoa: “Tenía como 20 años, escuchaba la música que llegaba de Puerto Rico, los reguetoneros de la época me gustaban pero lo que más escuchaba de sus discos eran los temas de ganstarap, un subgénero que trata de una manera cruda la realidad social de cada país”, De forma casera, por colaboración de algunos amigos que les interesa su obra y le ofrecen pistas fluye su obra, que se agrupa en YouTube para un público general y hoy día en el El club de los argonautas: Made in Pina.

El público fue más que diverso, más de lo que sus realizadores esperaron ver sentados en el patio frontal de la biblioteca con todos los puestos ocupados, incluidos los no planificados sofás, sacados de la recepción a fin de ganar espacio para la bienvenida. En su mayoría jóvenes, pero también presentes niños y adultos mayores, disfrutaron de una velada que se ambientó con rap, en su aspecto sonoro.