Ciencia Ficción


El mundo de Daniela: boleto de ida

A sus tres a√Īos la mir√© como si no hubiese salido de mis entra√Īas. ¬Ņ‚ÄúTal vez‚ÄĚ y ‚ÄúQuiz√°s‚ÄĚ son hermanos? Pasaron algunos segundos antes de que lograra reponerme. Casi de inmediato me vi envuelta en una explicaci√≥n sobre sin√≥nimos que en verdad no s√© si fue acertada. A partir de entonces los retos se multiplican a diario. Todo alrededor de ella despierta curiosidad. Los d√≠as, todas las cosas y las palabras entre juegos y verdades se antojan laberintos. Ante m√≠ hasta el aire, como entonces a Teresa, tambi√©n me parece nuevo. Por eso El mundo de Daniela resulta espejo que comparto. Lo le√≠ en su primer nacimiento por Ediciones Santiago, y a√Īos despu√©s de la mano de la Editorial Oriente (2018) y junto a mi Adriana fue que, en verdad, hall√© el reflejo.

Desde su colecci√≥n de poes√≠a Ala y Espuela, la Editorial Oriente personaliz√≥ el primero de los libros que Teresa Melo escribi√≥ para los ni√Īos, por el que mereci√≥ el premio La rosa blanca. Este es un volumen de indagaciones sobre asuntos sencillos y complejos de la existencia, de esos que tambi√©n agradece descubrir el adulto lector. Estas p√°ginas no solo hurgan en las interrogantes de las que dispone el universo de quienes en a√Īos crecen. Si bien por la estructura literaria estos textos clasifican como poes√≠a, sus esencias son relatos en los que la vida se personaliza y en los que en cada planta del jard√≠n, gatos y perros, floreros, retratos, juguetes y vestidos crecen aprendizajes,¬† recuerdos y porvenir.

El apartado El mundo de Ellas ofrece un paisaje de letras e im√°genes que bien invita a la estancia. La edici√≥n descansa en el estilo de Rosana Mena. Sergio Rodr√≠guez tuvo a su cargo el dise√Īo de una cubierta que desde la mesura de la graf√≠a y los tonos al uso resume las esencias literarias. Las ilustraciones a cada una de las interrogantes y sapiencias de Daniela tuvieron para s√≠ la segunda ocasi√≥n de la artista argentina Mariela de la Puebla, quien realiz√≥ unas completamente nuevas para este ‚Äúmundo‚ÄĚ.

Abel Prieto dijo en su dibujo-pr√≥logo El lobo de los cuentos: ‚ÄúEstos poemas son demasiado bellos y demasiado tiernos y delicados y respiran por s√≠ mismos de un modo demasiado limpio y aut√©ntico y hay demasiada luz de la buena en este libro para venir yo con un l√°piz a llenarlo groseramente de monstruos, que son, realmente, mi especialidad. (‚Ķ) es por eso que aqu√≠ aparece alguien que asoma brevemente su hocico en el poema Mentiras y verdades (‚Ķ). Ah√≠ lo tienes: lo pint√© lo m√°s lindo que pude, con una flor y un elegante pul√≥ver, incluso, para dulcificarlo‚ÄĚ.

En el apartado Mi deseo la autora confiesa que este libro le ha sido dictado por Daniela, escrito con algunas de las frases con que su hija de tres a√Īos le hablaba. Solo discrepo en algo, Teresa, estos poemas no son peque√Īos.¬† Tal vez¬† en su estructura lo parezcan, pero sus respuestas al interior del ser humano alcanzan lo contrario.¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†

¬ŅAlguno de ustedes olvid√≥ c√≥mo era ser ni√Īo? ¬ŅAlguno abandon√≥ el h√°bito de las preguntas? Los hallazgos se componen de ellas, por eso Daniela hurga a su alrededor. Las fotos muestran sitios y personas desconocidas, un antes donde no est√°s pero contiene las esencias de lo que eres hoy: ‚ÄúYo las miro una a una/ con atenci√≥n/ y a mam√° le pregunto: / ¬Ņd√≥nde estoy yo?‚ÄĚ. Lo confieso, para m√≠ la parte m√°s divertida no son esas interrogantes, porque de alguna manera sabemos que en cualquier momento nos emplazar√°n. En este juego lo risible casi siempre son nuestras respuestas para explicarles, por ejemplo, c√≥mo llegaron ellos al vientre materno. Hay quien incluso desplaza las respuestas a otro adulto, y a quien le falla la voz o lo aplaza. Pero es en vano, quien busca tambi√©n tiene hip√≥tesis y no cesar√° hasta encontrar tu palabra.

‚ÄúMi primera palabra fue pap√°. / Pero √©l no est√°‚ÄĚ. La vida es tan plural como quienes la habitan. Este libro nos introduce en un escenario donde los modelos de familia son dis√≠miles y v√°lidos. Palabra nos remite a un modelo fuera del cl√°sico ‚ÄúMam√°, Pap√° y Nen√©‚ÄĚ, para presentarnos la maternidad independiente como un camino donde tambi√©n es posible la realizaci√≥n del hogar. La figura paterna es un personaje cuya presencia se reitera desde los silencios en cada una de estas p√°ginas. Sin embargo, es un planteamiento sereno, no hay una visi√≥n traum√°tica en esta verdad. La protagonista comparte el disfrute de su vida infantil¬† a trav√©s de los espacios de la casa y el entorno, y a partir de¬† los roles maternos que¬† de forma inevitable y feliz se pluralizan: ‚ÄúCon ella voy al patio/ a ver la tierra,/ nos mojamos las manos/ de lluvia fresca. Con ella voy al parque; / sobre la arena/ en el columpio rojo/ me balancea./ Ella tiene tesoros:/ libros, flores, botones/ y hace letras‚ÄĚ.

ilustración del libro

El patio hogare√Īo es muchas veces centro del universo madre-hija. En el apartado Como el mundo, cada elemento de la naturaleza cobra realce. Las flores, los colores, las hormigas, las plantas, los zunzunes y la tierra crecen en la inmensidad del entorno familiar como s√≠mbolo de amor. El patio es espacio de esta intimidad madre-hija, donde cada elemento se antoja tierra f√©rtil para el crecimiento humano: ‚ÄúEl patio de mi casa/ como el mundo es:/ yerbas buenas/ yerbas malas/ que las manos de mam√°/ separan.

¬ŅSienten los ladridos, el maullar de un gato? ¬ŅAlguna travesura de mascota interviene su lectura? Yo los percibo, acaricio sus orejas y con la ilusi√≥n los alimento. Recuento todas cuantas han pasado por mi historia. Colecciono en la memoria las miradas de mis perros y los gatos que aunque no busqu√©, tambi√©n comieron en mi casa. Porque ellos en esta entrega literaria cobran vida.

El poema de mi gato es una reflexi√≥n sobre la ruptura de prejuicios por cualquier diferencia. El color del gato es met√°fora para que entendamos: ‚ÄúYo le explico bien despacio/ que no importa cu√°l color/ tenga su pelo sedoso:/ basta con que est√© orgulloso/ de lo que ser le toc√≥‚ÄĚ.

Dina, es el nombre de la perra que recibi√≥ la ni√Īa¬† como regalo de una amiga y crece junto a ella, y adem√°s convive con el gato rojo-amarillo. Estos poemas presentan el amor hacia las mascotas y los afectos que estas brindan a las personas: ‚Äúes mi perra, me quiere/ como debieran quererse/ los  Ĺhumanos ľ‚ÄĚ.

ilustración del libro

Un personaje habita muchos de los cuentos cl√°sicos de la literatura universal. ¬ŅAcaso ser√° el mundo como la literatura?¬† Mentiras y verdades retoma al lobo como protagonista¬† de la cadena alimenticia que generan las diferencias: ‚Äúla salamandra comi√≥/ a la mariposa,/ el gato a unos ratones./ Unos a otros comidos y tragados‚ÄĚ.

Sensible resulta la po√©tica que entra√Īa el apartado Jugando con mi primo. Sus palabras desaf√≠an la divisi√≥n de juegos y juguetes seg√ļn las construcciones y roles de g√©nero. Desde hace cientos de a√Īos el mundo norma lo que seg√ļn, rosados o azules hayamos nacido, nos toca ma√Īana, y en recreo lo¬† eterniza desde el hoy. Para las ni√Īas llegan los juegos de cocina, peluches y enfermera; para ellos los aviones, carros, soldados, espadas y pistolas. Para todos, un universo de estereotipos. Si se eliminaran las diferencias en los juegos se acortar√≠an muchas distancias en la adultez: ‚ÄúSi yo juego a las espadas/ cruzando brillo con brillo/ no me parece que el juego/ vaya a cambiarme el vestido‚ÄĚ.

En el televisor se descubre un mundo que va entre las fantas√≠as de un dibujo animado, hasta llegar al desconcierto que traen im√°genes de la guerra para un ni√Īo: ‚ÄúY luego veo las llamas,/ gente que corre entre ella,/ un ni√Īo llora y me dicen: es la guerra‚ÄĚ. ‚ÄúPrefiero poner entonces/ ante fuegos y tristeza/ ronda de ni√Īos y ni√Īas/ jugando a la rueda rueda‚ÄĚ.

L√≥gica comprende otra de las conversaciones hija-madre que a lo largo de estas p√°ginas se descorren ante el lector. En casa todo adquiere un sentido sagrado, un mant√©ngase alejado del alcance de los ni√Īos. Las formas, materias y colores invitan al tacto pero todo tiene accesos prohibidos: ‚Äú-¬ŅY la luna, mam√°?/ -No se puede tocar‚Ķ/ -Es de cristal?‚ÄĚ. ¬†La soluci√≥n literaria me parece uno de los mejores momentos en que el humor aparece en el volumen con la sutileza que caracteriza a la Melo. ¬†

Siento particular predilecci√≥n por la lectura de Los Mayores. Vuelvo a √©l¬† lo mismo que maquillaje por rectificar ante el espejo. El prospecto de defectos del universo adulto es extenso y camale√≥nico seg√ļn indiquen las circunstancias que creemos maniobra: ‚ÄúMi mam√° es como una ni√Īa/ que habr√≠a que rega√Īar:/ fuma y fuma sin parar‚ÄĚ.¬† ‚ÄúEn una mano la pluma/ en la otra mano el cigarro,/ pero si mojo mis pies/ me pronostica un catarro‚ÄĚ.¬† ‚ÄúA las personas mayores/ no las puedo comprender,/ hablan y hablan pero hacen/ lo que yo no debo hacer‚ÄĚ.

El orbe de las protagonistas alcanza otros entra√Īables v√≠nculos familiares que van de las presencias a las ausencias, de la alegr√≠a de la vida a las inc√≥gnitas de la muerte. El apartado Mi t√≠a Alina le canta a Daniela, pues una figura compinche que le acompa√Īa con sonrisas y rega√Īos. Lee los cuentos como muestra del importante v√≠nculo afectivo que puede existir en estas relaciones parentales.

ilustración del libro

Todo t√≠tulo infantil que se honre tiene un Tesoro. Tambi√©n Daniela y Teresa focalizan el personaje de la abuela en el universo familiar y en el domicilio afectivo de la mayor√≠a de los ni√Īos. Los cuartos de las abuelas resultan islas √°vidas por la navegaci√≥n de esos piratas. Un broche o bot√≥n, una postal, fotos, collares y alfileres, para ellos todo resulta una cartograf√≠a: ‚ÄúEn el cuarto de mi abuela/ hay tesoros escondidos/ en los bolsos y carteras,/ en gavetas y vestidos(‚Ķ)‚ÄĚ. ‚ÄúY hay un tesoro m√°s grande/ cuando ella en su cuarto est√°:/ mi abuela joven, hermosa,/ siempre m√≠a, siempre m√°s‚ÄĚ.

La muerte es un tema tab√ļ en casi todos los hogares con ni√Īos. Varios autores en la actualidad visualizan el t√≥pico desde la literatura cubana para infantes. De las tristezas indaga en las ausencias tras la partida f√≠sica de alg√ļn familiar y en la sabidur√≠a de los ni√Īos para encontrar respuestas en las evasiones y silencios de los adultos: ‚ÄúEn el cuadro est√° mi abuelo./ Pregunto d√≥nde est√°/ y me dicen:  Ĺno est√° ľ/ o  Ĺest√° en otro lugar Ĺ./Y nadie dice m√°s./ Pero mam√° lo mira/ cuando nadie la ve/ y los ojos le brillan,/ est√° triste, lo s√©. (‚Ķ)‚ÄĚ. ‚ÄúPero la tristeza por el abuelo es otra./ Yo le digo:  ľno te preocupes, mami,/ donde √©l est√°,/ est√° mi perro Gitano/ que yo creo que se muri√≥ Ĺ‚ÄĚ.

¬ŅQu√© ni√Īo no tiene jardines de palabra?, unas con posibilidades de florecer, otras, con derecho a la poda. Noel, el de los jardines toma la palabra como plataforma de valores: ‚ÄúAlgunos de estos jardines/ parecen dar flores raras,/ pero ir√°s aprendiendo/ en poemas y palabras/ c√≥mo nombrar sentimientos/ y c√≥mo mover monta√Īas/ con la magia de las letras:/ vida y canto, fuego y alas‚ÄĚ.

¬†‚Äú-¬ŅPor qu√© no cambiamos tu cabeza y la m√≠a?/ -Porque la tuya es nueva, ni√Īa m√≠a‚ÄĚ. Cabeza nueva es otro de los pasajes estelares para una buena carcajada. Quienes crecen te interpelan a cualquier hora y lugar con escenas que semejan la ciencia ficci√≥n. El cuerpo es nuestra primera casa, por eso sobre su anatom√≠a y funciones a diario y por a√Īos llueven las indagaciones. Lo dif√≠cil son las respuestas.

Sue√Īos posibles para so√Īar regala el Dibujo m√°s hermoso que haya hecho Teresa Melo tal vez en su literaria vida: ‚ÄúPondr√© a Daniela en el dibujo,/ en cada mano lleva un color./ ¬ŅNo la conoces dentro del mundo?/ Ella soy yo‚ÄĚ.

El mundo de‚Ķ es de todo aquel que pueda desandarle con su lectura. Daniela es la protagonista y como uno de los poemas, Gu√≠a de viaje que invita al universo compartido de la literatura. Transcurrieron varios a√Īos desde que Teresa y ella comenzaran este descubrimiento por un ‚Äúnuevo mundo‚ÄĚ. Ya Daniela es una inteligente y hermosa joven, creo que a la madre se le cumplieron con creces sus deseos de entonces: ‚ÄúComo para ella el mundo es todo nuevo, acabado de estrenar digamos, yo tambi√©n trato de verlo as√≠, para que ella, adem√°s de ser mi hija quiera ser mi amiga‚ÄĚ.


Nunca he intentado romper moldes

No he tenido la oportunidad de conocerlo a profundidad. Me refiero a ese encuentro, provocado o al azar, que en ocasiones nos coloca a los escritores en un mismo punto del tiempo y el espacio, y que permite ciertas formas de interacci√≥n. Sin embargo, creo que he llegado a descubrir un poco de las esencias de Alexy Dumenigo √Āguila a trav√©s de sus obras y de las impresiones que estas han causado en m√≠. Quiz√°s esta sea la mejor forma en que un escritor alcanza a conocer a otro.

¬ŅTe consideras un narrador estrictamente de ciencia ficci√≥n o uno que hibrida en sus textos diversos g√©neros? ¬ŅO eres de los que cree que la literatura no ha de dividirse en g√©neros, sino en categor√≠as y jerarqu√≠as de calidad?

cortesía del entrevistado

Me gusta la ciencia ficción por las posibilidades que ofrece para contar, pero no me limito a un género. A veces escribo fantasía o relatos puramente realistas. No los clasifico hasta luego de terminar. De ahí que me resulte imposible etiquetarme como autor de ciencia ficción, ni mucho menos decir que hibrido géneros.

Trabajo con ideas y recursos narrativos, al menos en la parte consciente de la escritura. Siempre queda un porciento del texto que no sabr√≠a decir de d√≥nde sali√≥. En la parte que s√≠ controlo del proceso, me gusta tomar de aqu√≠ y de all√°. Intento no pensar en t√©rminos de g√©nero. Los g√©neros son √ļtiles para que el p√ļblico encuentre cierto tipo de libro o para que los acad√©micos y cr√≠ticos puedan organizar su discurso; pero tambi√©n tienen el efecto de que, como ocurre con la ciencia ficci√≥n y la fantas√≠a, obras muy diferentes entre s√≠ van a caer en el mismo saco, para bien o para mal. Ah√≠ no valen tampoco las jerarqu√≠as de calidad. Tienden a confundirse con gustos y prejuicios. Personalmente, dedico mucho tiempo a pensar en el dilema de los g√©neros y a veces me digo, ‚Äúescribir√© un cuento dentro de este g√©nero‚ÄĚ, porque ayuda tener un punto de partida, pero luego voy adonde me lleve la historia.

¬ŅQu√© opini√≥n te merece la literatura de ciencia ficci√≥n joven que existe hoy en d√≠a en nuestro pa√≠s? ¬ŅCu√°l es un principal h√°ndicap?

Creo que hoy los autores están mucho más informados de lo que estaban hace una década. Se trata de una ciencia ficción escrita por nativos digitales, en un mundo interconectado. Los referentes actuales pueden llegar de lugares como China o Nigeria, que antes no figuraban en nuestro mapa de la ciencia ficción. El abanico de temas y estéticas se ha ampliado mucho.

¬ŅH√°ndicap? Muchos de los textos que leo de autores contempor√°neos est√°n salpicados de referencias y t√≥picos ya abordados en sagas literarias exitosas, series de televisi√≥n, pel√≠culas, etc√©tera. Raras veces la mezcla se produce de forma org√°nica. Parece que la ciencia ficci√≥n cubana est√° todav√≠a en proceso de asimilar todas esas influencias externas. Como amante de las buenas historias, me preocupa que los argumentos se subordinen al af√°n especulativo y a las referencias.

¬ŅCu√°les son los temas o asuntos que te preocupan a la hora de escribir y c√≥mo transcurre tu proceso creativo?

Me gusta probar suerte con los t√≥picos de la ciencia ficci√≥n. Mis argumentos son muy diferentes entre s√≠. Lo mismo me pasa con otros g√©neros. Solo encuentro un elemento en com√ļn: el individuo. Suena demasiado vago y general pero, analizando mis cuentos y la forma en que se desarrollan, veo que el foco de atenci√≥n siempre est√° en el mundo interior de los personajes. Mientras m√°s imperfectos y vulnerables, mejor.

¬†Por raro que suene, dedico la mayor parte de mi tiempo libre a complicar la vida de personas imaginarias. En ese sentido, la ciencia ficci√≥n me ofrece un arsenal de situaciones desagradables o extra√Īas que puedo dejarles en el camino. Trato de no extenderme en la descripci√≥n de sociedades o tecnolog√≠as, aunque me divierta hacer lo que llamamos worldbuilding (construcci√≥n de mundos).

Casi todos mis relatos están entrelazados con el punto de vista de los protagonistas, a tal punto que un noventa por ciento de las ideas que vienen a mi cabeza acaban desechadas porque no encuentro a los personajes adecuados. Cuando aparecen los personajes ya hay conflicto, y entonces el cuento se escribe solo… lo cual es un sentido figurado, porque bastante que me cuesta. Escribo lento, a lápiz, y tengo la mala costumbre de corregir a cada rato. Ese es mi proceso creativo y no se lo recomendaría a nadie. Los horarios y la cantidad de revisiones varía con cada cuento. Y suelo reescribir mucho.

¬ŅEs importante que los j√≥venes creadores tengan referentes de las generaciones anteriores?, ¬Ņo piensas que es preciso que los j√≥venes rompan con moldes anteriores y que solo se miren en el espejo de sus contempor√°neos?

Nunca he intentado romper moldes. Mis preocupaciones suelen ser mucho m√°s inmediatas. Trato de no hacer comparaciones. Una amiga escritora me ha calificado de ‚Äúarque√≥logo literario‚ÄĚ porque paso m√°s tiempo leyendo novelas del siglo XIX que poni√©ndome al d√≠a con el panorama literario cubano. Desde que abandon√© la condici√≥n de in√©dito, intento llenar ese vac√≠o cultural, porque hay que tener de qu√© conversar en los eventos y ferias del libro.

Lo cierto es que leo principalmente por placer y curiosidad. Cualquier comparación de mi obra con la de mis contemporáneos me parece un acto mezquino. Cualquier comparación con los clásicos puede ser fatal para mi autoestima.

Conversemos un poco sobre el debate de si existe el fant√°stico o la ciencia ficci√≥n netamente cubanos, entendiendo que esa categor√≠a no incluye la condici√≥n nativa de aquellos que escriben sino la elecci√≥n de figuras, temas, leyendas, mitos, religiones, etc. propias de nuestra regi√≥n geogr√°fica. ¬ŅEste es un riesgo que nos puede conducir a una escritura localista o constituye un paso adelante en cuanto a la idea de formar un corpus creativo de ra√≠z nacional?

Pienso que la cultura cubana es mucho más universal y compleja de lo que parece a simple vista. Siempre se agradecen las historias fantásticas que reflejan nuestra identidad, pero se corre el riesgo de mostrar una visión caricaturesca de lo que significa ser cubano. Por atractivo que resulte un corpus creativo de estas características, no debería otorgársele más valor del que tiene ni debería limitar la elección de argumentos por parte de los autores.

Como escritor cubano, puedo escribir historias que se desarrollen en Nueva York o Japón, incluso con situaciones que parecen sacada de un cómic norteamericano, y siempre habrá algo de cubanía en el modo de representar esos rasgos culturales foráneos.

Los grupos literarios, ¬Ņbeneficiosos o negativos para un escritor?

Si algo hemos aprendido durante la pandemia del coronavirus es que, por mucho que la sociedad nos corrompa, el aislamiento no nos hace ning√ļn favor. Eso aplica tambi√©n a la formaci√≥n de los escritores. El Centro Onelio, el Taller Espacio Abierto y el taller literario de la UCI han sido claves en mi aprendizaje y no s√© qu√© rumbo hubiera tomado mi escritura sin ellos. Posiblemente no hubiera pasado de ser un hobby.

Mi experiencia personal en estos grupos puedo calificarla como positiva. Es verdad que se corren riesgos. Puede ser difícil para un autor formarse un criterio propio bajo la influencia de un grupo. Siempre hay una parte de nosotros que quiere agradar, que busca ser aceptada y disolverse en la multitud. Depende de hasta qué punto el escritor consiga mantener su individualidad. Pero no hay duda de que se aprende. De lo bueno y de lo malo.

Háblame un poco de tu libro Izokumi, Premio Calendario de Ciencia Ficción en el 2019.

cortesía del entrevistado

Izokumi es el √ļltimo de cuatro cuentos que conforman el libro. Y los cuentos no guardan relaci√≥n entre s√≠. As√≠ que es dif√≠cil explicarlo como un todo, aunque por lo general mis presentadores se las arreglan para definirlo mejor que yo (aqu√≠ pondr√≠a un enlace a la rese√Īa de Abel Guelmes que est√° en el blog de Espacio Abierto).

La colección inicia con Edén, una reescritura de un cuento de Edgar Allan Poe en clave de ópera espacial. Luego viene el cuento más largo de todos, Tiempos convulsos, donde me di el gusto de contar una historia de intriga y espionaje en un 1962 alternativo, donde la Crisis de los Misiles toma un nuevo giro.

Hostal 51 es un cuento que escribí y reescribí varias veces sin parar de reirme de mis propios chistes. Lo mejor es que a otros también les ha hecho gracia. Trata de un hostal que alquila a extraterrestres en la Cuba de hoy, o al menos la Cuba de hace unos meses.

Izokumi es una historia sobre universos paralelos y el bombardeo nuclear a Nagasaki, en 1945, y es mi cuento favorito del libro. El hilo que conecta las narraciones, si hay alguno, podría ser el tratamiento de los personajes y su manera de afrontar la adversidad, pero ese es el tipo de explicación que los autores nos inventamos sobre la marcha. Si alguien me dice a la cara que son solo cuatro cuentos que reuní para ganar un concurso, posiblemente no se me ocurra nada que contestar.

Le√≠ con curiosidad, y hasta con un poco de sorpresa, que de los tres jurados que concedieron dicho premio, solo uno estaba vinculado directamente al mundo de la ciencia ficci√≥n y la fantas√≠a. ¬ŅEs positivo que nuevos jurados, provenientes de la literatura mainstream, valoren las obras que se enfocan en el g√©nero fant√°stico? ¬ŅSe corre un riesgo o se ampl√≠a un espectro de referencias?

A menudo se oye decir que la literatura de género no es tomada en serio ni por la crítica ni por otros escritores. En ese sentido, la inclusión de autores ajenos al género, pero de vasta trayectoria y autoridad en el mainstream, permite que exista ese acercamiento tan deseado.

Me gusta pensar que esos jurados pueden expandir sus horizontes y su comprensi√≥n de la literatura popular, al mismo tiempo que aportan un punto de vista estrictamente literario. Lo ideal ser√≠a mantener un equilibrio en la mesa donde se valoran de los manuscritos, pero con un n√ļmero impar se hace dif√≠cil. De hecho, la contradicci√≥n entre la calidad literaria y el car√°cter especulativo es inherente a este tipo de obra. Incluso si hubiera un √ļnico jurado, la elecci√≥n siempre va a ser complicada, por eso los veredictos del Premio Calendario de Ciencia Ficci√≥n siempre est√°n sujetos a pol√©mica.

Es difícil encontrar libros perfectamente balanceados. Sin embargo, un buen libro de ciencia ficción debería ser capaz de convencer incluso a los lectores más novatos. La literatura de género muchas veces tiende a aislarse dentro de sus propios límites y creo que ese es el mayor riesgo.

¬ŅHay variedad est√©tica y estil√≠stica en los textos de los escritores de ciencia ficci√≥n de nuestro pa√≠s o se repiten las maneras de contar?

Siempre hay algo de imitación, sobre todo cuando se trata de autores que dan los primeros pasos en la escritura. Es normal. A medida que estos escritores ganan experiencia, se puede notar un estilo y una estética particular. No creo que haya dos autores cubanos de ciencia ficción que escriban igual. Todos tienen sus inquietudes y sus maneras.

¬ŅHasta qu√© punto crees que la reciente conectividad de nuestro pa√≠s con mundo de la media enriquece los m√°rgenes culturales de los escritores?

Es dif√≠cil estimar hasta qu√© punto. Son muchas las bondades del Internet y sus desaf√≠os. Tengo cerca de 10 GB en videocursos de escritura y libros de teor√≠a narrativa que no podr√© estudiar ni viviendo mil a√Īos, por no hablar de la cantidad de ficci√≥n que tengo al alcance de un click. Es casi desesperante. Antes, las opciones eran m√°s reducidas y hab√≠a m√°s tiempo para procesar las experiencias. Ahora, lo que se gana en amplitud e inmediatez, se pierde en intensidad. Y los horizontes de los lectores se ampl√≠an tambi√©n, o al menos su acceso a la informaci√≥n. Eso influye mucho en la forma de escribir, porque se lee distinto.

También, debido a la escasez de vías para promocionar y comercializar las obras literarias dentro del país, Internet es para muchos el camino más rápido y directo hacia una carrera literaria. Es muy popular la idea del escritor/divulgador/influencer, todo en uno. Los autores son mucho más conscientes del medio en que se distribuye su obra y pueden recibir retroalimentación. Parece que la literatura va dejando de ser un oficio solitario.

En mi experiencia personal, la conectividad puede ser también un enemigo de la productividad. Pero es uno de los riesgos que debemos correr. Habrá que adaptarse, porque el Internet no se irá a ninguna parte.

¬ŅC√≥mo definir√≠as tu propio estilo?

Siempre tengo en mente una frase de Hemingway cuando pienso en el estilo. Decía, más o menos, que son aquellos errores que se repiten en la obra de un autor mientras este trata de crearse un estilo. Yo ni siquiera busco definirlo. Otras personas lo han descrito como sencillo y directo. Mis cuentos están llenos de imperfecciones que se repiten, también de obsesiones que se manifiestan en la forma y el contenido. Arranco con la frase que me parece más esclarecedora y, como nunca me gustó la gramática, voy hasta el final intentando no tropezar con los adjetivos, los advervios o las oraciones subordinadas. Trato, en general, de no complicar las cosas, incluso cuando las ideas que manejo puedan ser excéntricas.


Premio Celestino en 2.0 (Dossier)

Por Elizabeth Soto

«Antes que anochezca iremos repartiendo alas.» Celestino despierta en Holgu√≠n con un dossier repleto de cuentos en las voces de j√≥venes escritores de la Asociaci√≥n Hermanos Sa√≠z. Otros entendidos se aproximan a la vida de los centenarios Charles Bukowski, Isaac Asimov y Ray Bradbury, a los que estar√° dedicado este evento.

En su XXI edición, Celestino de Cuento no se detiene, la gente no sabe nada del mundo, pero tiene cómo saberlo. Ediciones La Luz una vez más precisa podcast, cápsulas promocionales, postales, así que no te asombres de mi astucia sino de tu ignorancia que la hace resaltar, sonreímos, la irreverencia y la medida están conferidas a los escritores de buena voluntad.

Invadimos la privacidad del lector con la idea perenne de hacer prevalecer su ingenio, la actitud creativa ante la vida: desde el punto de vista mágico, desde el punto de vista del misterio, que es imprescindible para toda formación.

¬†Iremos aplastando el tedio de estos d√≠as, piensa menos, sue√Īa m√°s y duerme. Debemos retomar las √©pocas de ensue√Īo, redescubrir en cada texto el alba. Alucinas. Ya no queda casi ning√ļn √°rbol en pie. Nadie apaga luces, al contrario, es la estaci√≥n incandescente, el resplandor del arte que persiste, #alaluzseleemejor, insistimos. Si t√ļ no existieras yo tendr√≠a que inventarte.


Celestino en las redes

Por Ediciones La Luz

El XXI Premio Celestino de Cuentos llega este junio. Convocado para jóvenes narradores cubanos desde la sección de Literatura de la Asociación de Hermanos Saíz en Holguín, el certamen literario de amplio reconocimiento en el ámbito de las letras cubanas, sesiona desde el 15 hasta el 19 de junio, esta vez desde las redes sociales a causa del confinamiento impuesto por la permanencia de la COVID-19 en el país.

El ‚ÄúCelestino‚ÄĚ estar√° dedicado a los centenarios de Charles Bukowski, Isaac Asimov y Ray Bradbury y sobre sus obras respectivas sesionar√°n paneles te√≥ricos, conversatorios y mesas de lecturas con autores holguineros de mayor o menor experiencia.

Circular√°n en plataformas como Instagram, Facebook, Twitter y p√°ginas web como Cubaliteraria, Cubarte, Portal del Arte Joven Cubano, dosieres dedicados a los centenarios Asimov, Bukowski y Bradbury; postales digitales con textos de narradores cubanos, fotorreportajes de las ediciones anteriores del evento, podcast y materiales audiovisuales en YouTube.

Igualmente se presentar√°n novedades editoriales como Animal de otra raza, de Maribel Feli√ļ; Instrucciones para divorciar a un hombre, de Juan I. Siam y Ojos para no ver las cosas simples, de Martha Acosta, cuaderno que resultara ganador en la edici√≥n de 2018 de este Premio.

La convocatoria cerró el día primero y más de 40 autores aspiran al galardón que implicará la publicación del título por Ediciones La Luz. El jurado, compuesto por Mariela Varona, Rubén Rodríguez y Adalberto Santos, trabaja ya en la selección del ganador que se dará a conocer en la tarde del día 19. 


Entre el espanto y la ternura, Celestino canta

Por Yail√©n Campa√Īa Cisneros

Todo hombre se parece a su dolor.

André Malraux

Solo la infancia es nuestra.

El resto pertenece a los extra√Īos.

Don DeLillo

  • ‚Ķla historia de la literatura cubana de los √ļltimos treinta a√Īos[1] se ha caracterizado por ser una historia de las exclusiones y, por supuesto, las instancias ideol√≥gicas y pol√≠ticas han sido protagonistas en ello. As√≠, se ha promovido una bifurcaci√≥n que remite a la existencia de dos literaturas cubanas en pugna: una dentro del pa√≠s y otra en el extranjero, una comprometida con la Revoluci√≥n y otra en contra del proyecto revolucionario. En esta historia de las exclusiones hemos participado todos.[2]

Uno de los autores que ha quedado oculto tras ese velo de silencio es Reinaldo Arenas (Holgu√≠n, 1943-Nueva York, 1990). Y aunque su √ļltima novela, Antes que anochezca (1992), logra mayor fama internacional ‚ÄĒpor la coyuntura de ser su texto m√°s abiertamente irreverente, adem√°s del impacto por su publicaci√≥n p√≥stuma‚ÄĒ; fue su primera obra, Celestino antes del alba (1967, primera menci√≥n del Premio Uneac en 1965), la que form√≥ parte de un corpus narrativo que introduce en el √°mbito literario cubano a un tipo de narrador con caracter√≠sticas muy especiales, el narrador ni√Īo, que ser√° retomado con √≠mpetu en los a√Īos ochenta por una nueva generaci√≥n de escritores, corriente conocida como ¬ęcuent√≠stica del deslumbramiento¬Ľ,[3] ¬ęnarrativa de la adolescencia¬Ľ o ¬ęde la √©tica¬Ľ.[4]

Celestino antes del alba recrea el enfrentamiento con su entorno de un ni√Īo de campo, cuya voz describe la realidad tal como se le presenta, matizada por las alucinaciones que toman vida en su imaginaci√≥n. De su argumento poco convencional se desprende el tema de la eterna defensa de la belleza y la realizaci√≥n personal. Los recursos del lenguaje y las t√©cnicas narrativas hacen gala de un manejo excepcional que estalla en la mayor contribuci√≥n art√≠stica de esta novela: la persona que enuncia el discurso desde un ¬ęyo¬Ľ que la identifica como narrador-ni√Īo-protagonista y que queda indisolublemente ligada al personaje de Celestino, quien asume la funci√≥n de receptor del discurso (narratario).

Desde el propio t√≠tulo esta novela nos revela el lirismo de sus p√°ginas. Y es que en m√°s de una ocasi√≥n su autor afirm√≥ su mayor aspiraci√≥n: ser recordado por la poes√≠a impl√≠cita en sus novelas y relatos. Celestino antes del alba encierra dos sustantivos claves para la comprensi√≥n del texto: el primero, propio, adelanta al lector que el relato narra la historia de un personaje masculino (Celestino), mientras el segundo aporta la ubicaci√≥n temporal ‚ÄĒen el caso de que se interprete como lo sucedido al personaje en una noche‚ÄĒ aunque en la lectura se comprueba su significado metaf√≥rico. El vocablo alba alude a la iniciaci√≥n del d√≠a, al amanecer, la aurora, la primera luz antes de la salida del sol, pero adem√°s proviene del lat√≠n albus, que significa blanco, y es ese precisamente uno de los momentos m√°s disfrutados por el ni√Īo protagonista de la novela, cuando la neblina cubre todo el campo con su espesa luz blanquecina. Pero el momento al que se refiere es al que le antecede, la noche, hora destinada al sue√Īo, espacio que desarrolla la trama. Todas las acciones est√°n condicionadas por los destellos de l√ļcida conciencia mental del estado de vigilia que alternativamente acompa√Īa al sue√Īo: ¬ęAhora es mejor que dejes tranquila tu imaginaci√≥n, pues en cuanto dejes de so√Īar y duermas m√°s, ellos no te habr√°n de molestar. No pienses, o piensa menos [‚Ķ] Ya sabes: piensa menos, sue√Īa m√°s, y duerme, y duerme¬Ľ.[5]

Los procesos del razonamiento infantil mantienen activa una elevada capacidad imaginativa que conduce el pensamiento por un mundo donde la fantas√≠a es asumida como √ļnica rectora mientras los l√≠mites de lo posible se disuelven. Ello encierra la significaci√≥n l√≠rica de esta historia que enuncia el maravilloso mundo de la infancia, ese fragmento de la existencia humana en que todo asombra y sorprende. Es la etapa de descubrimiento y reconocimiento de una realidad que deslumbra con cada nueva sensaci√≥n, mientras se va dirigiendo esa sensibilidad hacia la aceptaci√≥n o el rechazo de los objetos, provocada por el conocimiento asociativo de la percepci√≥n sensitiva que les corresponde. As√≠, el ni√Īo que despierta en estas p√°ginas retiene la agradable sensaci√≥n que le despierta el olor de la tierra cuando llueve o la frescura en sus pies cuando la pisa.

La novela concluye en el umbral de la adolescencia, del alba como despertar ante esa realidad que se impone a la imaginaci√≥n, dejando atr√°s el mundo de ensue√Īos habitado por brujas y duendes. El fin de la infancia se indica simb√≥licamente en la muerte del personaje. Muerte que es salvaci√≥n, ascensi√≥n al limbo, a la eterna inocencia que persegu√≠a en sus viajes a la luna para escapar de un ambiente repulsivo y miserable.

Arenas recrea el enfrentamiento de un ni√Īo de campo con su entorno, cuya voz describe la realidad tal como se le presenta, matizada por las alucinaciones que toman vida en su imaginaci√≥n. El cl√≠max de la narraci√≥n se halla en la vida fabulada de ese ni√Īo marcado por el sufrimiento que le provoca la ausencia del padre y los maltratos de una familia que lo repudia porque representa la frustraci√≥n de la madre abandonada, que amenaza a cada instante con suicidarse. Para escapar de la soledad, la pobreza, la ignorancia y el convencionalismo de su familia, incapaz de enfrentar la crueldad y el horror de su circunstancia, se inventa un √°lter ego, personaje que encarna al primo Celestino, el poeta que escribe en los √°rboles. La poes√≠a es la v√≠a de salvaci√≥n inicial ante la insulsa vida que le imponen, que encuentra su antag√≥nico en la figura del abuelo que derriba con su hacha los troncos escritos. La escritura y la creatividad se defienden como una forma de rebeli√≥n contra la autoridad destructiva de la familia.

La historia transcurre entre los juegos, invenciones y tristezas del protagonista y las constantes persecuciones de la familia que no acepta la identidad diferente y contradictoria de un ni√Īo ¬ęd√©bil¬Ľ y ¬ęamanerado¬Ľ. Tres diferentes finales multiplican las lecturas de esta novela circular y con cada uno se anuncia la implacable muerte del protagonista, que tiene lugar en el √ļltimo final. La historia, que comenz√≥ en el pozo con los gritos de la madre anunciando un suicidio que no se atreve a cometer, termina justo all√≠ con la liberaci√≥n por fin alcanzada de su protagonista, quien entre sombras anuncia lo sucedido antes que las luces del alba alcancen a entregarle otro tiempo para contar, vivir.

Otro de los motivos que se reitera en toda la trama es la muerte, como acto de rebeld√≠a y liberaci√≥n, lo que destaca algunas de las obsesiones fundamentales de su autor: la nostalgia, el misterio de la madre y el amor a la libertad. Y es que la novela trabaja con evocaciones de corte autobiogr√°fico: ¬ęEs autobiogr√°fico tambi√©n el ambiente, la brutal inocencia con que se expresan los personajes [‚Ķ] en lo que respecta a la aparici√≥n de las brujas y los duendes, los primos muertos, el coro de t√≠as infernales, el acoso de infatigables hachas, los desplazamientos del personaje hacia la luna (las huidas) sin obtener resultados ventajosos¬Ľ.[6]¬†

La concepci√≥n del relato es novedosa por la desfiguraci√≥n espacio-temporal: el espacio se reduce y comprime hasta ubicarse solo en la casa, mientras la historia carece de linealidad, esto se logra con el uso de varios m√©todos para fraccionar o recuperar el tiempo a trav√©s de las asociaciones casuales y la memoria, que se proyecta como un ejercicio de lucidez. La constante exploraci√≥n del recuerdo y del universo imaginario da lugar a una h√°bil disposici√≥n para presentar la estratificaci√≥n de la memoria y de la capacidad de invenci√≥n de la mente infantil, en una prosa que a veces se aproxima al estilo de la l√≠rica. Esta mezcla de realidad e imaginaci√≥n forma un entretejido de alucinaci√≥n donde el triunfo de la pureza es todo un s√≠mbolo. Se incorpora una t√©cnica narrativa que fractura la continuidad de la trama en la b√ļsqueda de una ambig√ľedad entre verdad y fantas√≠a, entre mundo exterior e interior, que asume sin limitaciones la irracionalidad y el absurdo. Por tanto, esta obra transita entre lo que pudiera clasificarse como novela surrealista u on√≠rica.

En cuanto a los componentes formales, es preciso subrayar la incorporación de procedimientos innovadores y experimentales que enriquecen los recursos técnicos del género, como el empleo del monólogo interior con que se trata de captar los estados de conciencia del protagonista, que por momentos se convierte en caótico debido al sinsentido del lenguaje que intenta reproducir estados de completo desgarramiento interior.

¬ęNueva, revolucionaria, con desali√Īo inherente y necesario, Celestino antes del alba, se coloca como uno de los m√°s leg√≠timos experimentos de lo m√°s joven de nuestra novel√≠stica [‚Ķ] Es una obra tensa, ambigua¬Ľ,[7] ¬ę[‚Ķ] una de las novelas m√°s hermosas que se haya escrito jam√°s sobre la infancia, la adolescencia y la vida en Cuba¬Ľ.[8]

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[1] Hago m√≠as las palabras de Rogelio Rodr√≠guez Coronel en su intervenci√≥n en el encuentro ‚ÄúCultura e identidad nacional‚ÄĚ, celebrado en junio de 1995 en La Habana.

[2] Rogelio Rodr√≠guez Coronel: Cuba, novela, revoluci√≥n (‚ÄúColecci√≥n Ach√©‚ÄĚ). Universidad de La Habana, Facultad de Artes y Letras, [s.f.], p. 26.

[3] Francisco L√≥pez Sacha: ‚ÄúEl personaje reflexivo en la nueva cuent√≠stica‚ÄĚ, en Revoluci√≥n y Cultura, No.1, ene/85, Ciudad de La Habana, p. 24-31.

[4] Luis Manuel Garc√≠a: ‚ÄúContar el cuento‚ÄĚ, en La Gaceta de Cuba, agosto 1988, p. 2-4.

[5] Reinaldo Arenas: Celestino antes del alba, Ediciones Unión, La Habana, 1967, p. 45.

[6] Reinaldo Arenas, apud Miguel Barnet: ¬ęCelestino antes y despu√©s del alba¬Ľ, en La Gaceta de Cuba, a√Īo 6, No. 60, julio-agosto 1967, p. 21.

[7] Barnet, op. cit.

[8] Carlos Fuentes, apud Lourdes Arencibia Rodríguez: Reinaldo Arenas entre Eros y Tánatos. Soporte Editorial, Colombia, 2001. p. 59.


Bukowski y la estética de la perversión

Por Mariela Varona Roque

  • Digan lo que digan, siempre hay algo malo escondido en los hombres que huyen del vino, de las cartas, de las mujeres hermosas o de una buena conversaci√≥n.

¬†La afirmaci√≥n de Voland en El Maestro y Margarita, de Bulgakov, parece escrita ex profeso para canonizar a uno de los malditos de las letras norteamericanas: Charles Bukowski. Devenido mito de la literatura underground, paradigma del realismo sucio y personaje favorito de s√≠ mismo, Bukowski bebi√≥, jug√≥ y am√≥ en proporciones escandalosas, y por alguna causa su estilo es a√ļn visible en toda una tendencia dentro de la literatura cubana contempor√°nea.

Cientos de cuentos, una treintena de poemarios y cuatro novelas publicadas lo definen como un autor prol√≠fico. Lo pasmoso es que la mayor parte de su obra la publicase despu√©s de cumplir cincuenta a√Īos, y que en poco tiempo convirtiera en figura pol√©mica a un hombre que nunca vot√≥, ni milit√≥ en partido pol√≠tico o movimiento literario alguno. La m√°quina de follar; Se busca una mujer; Erecciones, eyaculaciones, exhibiciones; Escritos de un viejo indecente; bajo esos t√≠tulos se publicaron sus cuentos en editoriales baratas, tan s√≥rdidas como su escritura. Esos cuentos, como las novelas (Factotum, Cartero, Mujeres y La senda del perdedor) hablan sobre borrachos, putas de mala muerte, peleas de bar e incontables escaramuzas sexuales, y ocurren en bares, hoteluchos, garitos, oficinas mugrientas y traspatios. En todas las historias el protagonista es el mismo: Henry Hank Chinasky, el √°lter ego de Bukowski.

Nacido en la ciudad alemana de Andernach en 1920, Bukowski fue el resultado de la uni√≥n de un soldado norteamericano con una joven lugare√Īa, y la familia se traslad√≥ a Los √Āngeles cuando el hijo ten√≠a dos a√Īos de edad. El romanticismo de lo que parece ser una com√ļn historia de amores de guerra se anula por las noticias sobre el comportamiento violento y desp√≥tico de Bukowski padre: un mit√≥mano que hac√≠a creer a los vecinos que era ingeniero cuando en realidad trabajaba en una lecher√≠a, y que meti√≥ la cara de Bukowski adolescente en su propio v√≥mito cuando este ensuci√≥ la alfombra en su primera borrachera. Buscando el alcohol como paliativo de su timidez, acrecentada por erupciones en el rostro que no lo hac√≠an nada atractivo para las muchachas, el joven Bukowski huy√≥ de la casa paterna para entregarse a sus dos grandes pasiones: la bebida y el sexo. La primera lo empujaba hacia el segundo, y este, al neg√°rsele, lo volv√≠a de regreso a la primera.

Hizo una vida errabunda y desordenada, trabaj√≥ en un sinn√ļmero de empleos, viaj√≥ por los estados de la Uni√≥n, pero su destino final volvi√≥ a ser Los √Āngeles, donde trabaj√≥ en una oficina de correos hasta que la publicaci√≥n de su novela Cartero, en 1970, le decidi√≥ dedicarse exclusivamente a la escritura. A pesar de su empe√Īo autodestructivo, la condici√≥n de lector impenitente lo hab√≠a marcado para siempre.

Como dir√≠a en su poema ¬ęD√≠as como navajas, noches llenas de ratas¬Ľ: siendo muchacho divid√≠ en partes iguales el tiempo/ entre los bares y las bibliotecas; c√≥mo me las arreglaba para proveerme/ de mis otras necesidades es un puzzle; bueno, simplemente no me preocupaba demasiado por eso/ ‚ÄĒsi ten√≠a un libro o un trago entonces no pensaba demasiado/ en otras cosas‚ÄĒ/ los tontos crean su propio para√≠so.

Y tambi√©n: pero eran los fil√≥sofos quienes satisfac√≠an/ esa necesidad/ que acechaba en alguna parte de mi confuso cr√°neo: vadeando/ por sus excesos y su/ vocabulario cuajado/ a√ļn me asombraban/ saltaban hacia m√≠/ brincaban/ con una llameante declaraci√≥n l√ļdica que parec√≠a ser/ una verdad absoluta o una puta casi/ absoluta verdad,/ y esta certeza era la que yo buscaba en una vida/diaria que m√°s bien parec√≠a un pedazo de/ cart√≥n.

Para terminar con: qu√© grandes tipos eran esos viejos perros, me ayudaron a atravesar/ esos d√≠as como navajas y noches llenas de ratas;/(…)/ mis hermanos, los fil√≥sofos, me hablaban como nadie/ venido de las calles o alguna otra parte; llenaban/ un inmenso vac√≠o./ Qu√© buenos muchachos, ah, ¬°qu√© buenos muchachos!

Bukowski es a la vez parte y consecuencia de la contracultura californiana. Como en Ginsberg y Kerouac, su discurso pertenece al hombre com√ļn que no puede ni quiere hacer suyo el sue√Īo americano, y disfruta agrediendo la perfecta simetr√≠a de la moral burguesa. Pero digo consecuencia porque Charles Bukowski no tuvo las mismas expectativas que sus coet√°neos hacia la obra creativa; tal vez sinti√≥ menos urgencia en ostentar su inconformidad con el orden y la moral. Aunque public√≥ un cuento en la revista Story en 1944, antes de dar a conocer el resto de su obra le toc√≥ leer lo que escrib√≠an los Kerouac y los Ginsberg que, a pesar de su rebeld√≠a y sus alegres locuras, siempre se las arreglaron para publicar a tiempo y eran santificados y aplaudidos por los j√≥venes de su edad. De ah√≠ que Bukowski pertenezca a la generaci√≥n beat pero sea un beat tard√≠o, un ep√≠gono si se quiere de la loca y transgresora ola que vir√≥ al rev√©s las letras americanas.

Entre sus influencias literarias, adem√°s de sus adorados Henry Miller y C√©line (aquel franc√©s acusado luego de nazista), es pues perfectamente distinguible la prosa violenta y vivaz de Jack Kerouac y su atrevida exaltaci√≥n de la libertad sexual. La opini√≥n de Bukowski sobre otros escritores norteamericanos nos llega signada por su √°lter ego Chinasky en varias de sus obras: ¬ęDejando a un lado a Dreiser, Thomas Wolfe es el peor escritor norteamericano, Burroughs es terriblemente aburrido, Faulkner una nulidad. Saroyan ser√≠a bueno si no fuera tan optimista¬Ľ. O si no: ¬ę¬ŅHemingway? No. Muy torvo, demasiado serio. Buen escritor, frases magn√≠ficas. Pero la vida para √©l siempre fue una guerra total. Nunca se soltaba, no bailaba nunca¬Ľ.

Detrás de esas boutades de eterno transgresor, había sin embargo un respeto hacia la escritura que no lograron quitarle ni las propias burlas sobre sí mismo. Escribía en una carta en 1961:

Yo sol√≠a jugar un juego conmigo mismo, un juego llamado isla desierta, y mientras estaba tirado en la c√°rcel, en la clase de arte o caminando hacia la ventanilla de diez d√≥lares en las carreras, me preguntaba, Bukowski, si t√ļ estuvieras en una isla desierta, t√ļ solo, y no fueras encontrado nunca excepto por p√°jaros y gusanos, ¬Ņtomar√≠as una vara y rascar√≠as palabras sobre la arena? (‚Ķ) la escritura, por supuesto, como el matrimonio, la ca√≠da de la nieve o las llantas de los autos, no siempre perdura. T√ļ puedes ir a la cama el mi√©rcoles en la noche siendo un escritor y despertar el jueves por la ma√Īana y ser otra cosa totalmente diferente. O puedes irte a la cama el mi√©rcoles por la noche siendo un plomero y despertar el jueves por la ma√Īana siendo un escritor. Este es el mejor tipo de escritores… Muchos de ellos mueren. Claro. Por sus arduos intentos; o por otro lado, porque se vuelven famosos y todo lo que escriben es publicado y ya no tienen que buscar m√°s. La muerte tiene muchas avenidas. Y si a pesar de todo t√ļ dices que mi material te gusta, quiero que sepas que si se vuelve roto, no ser√° porque trate demasiado duro o muy poco, ser√° porque me he quedado o sin cervezas o sin sangre. Para lo que sirva, puedo permitirme esperar: tengo mi vara y tengo mi arena.

Sin embargo, es raro encontrar la franqueza de ese empecinamiento en la obra publicada en espa√Īol. Bukowski disfrut√≥ tanto de su papel de automarginado que termin√≥ convirti√©ndose al final de su vida en lo que menos intent√≥ devenir: fen√≥meno medi√°tico. Ordinaria locura (1981), de Marco Ferreri, y El borracho (1987), de Barbet Schroeder y protagonizada por Mickey Rourke, son filmes inspirados en su vida, y lo transformaron en el mismo tipo de √≠dolo que hab√≠a sido Kerouac en su juventud. Un √≠dolo de la est√©tica de la perversi√≥n, de la suciedad y la podredumbre.

Lo que pudi√©ramos llamar el ¬ęcredo bukowskiano¬Ľ est√° en el poema ¬ęC√≥mo ser un gran escritor¬Ľ: tienes que templarte a muchas mujeres/ bellas mujeres,/ y escribir unos pocos poemas de amor decentes/ y no te preocupes por la edad/ y los nuevos talentos./ Solo toma m√°s cerveza, m√°s y m√°s cerveza./ Anda al hip√≥dromo por lo menos una vez/ a la semana/ y gana/ si es posible./ aprender a ganar es dif√≠cil,/ cualquier pendejo puede ser un buen perdedor./ y no olvides tu Brahms,/ tu Bach y tu cerveza./ no te exijas./ duerme hasta el mediod√≠a./ evita las tarjetas de cr√©dito/ o pagar cualquier cosa en t√©rmino./ acu√©rdate de que no hay un pedazo de culo/ en este mundo que valga m√°s de 50 d√≥lares/ (en 1977)./ y si tienes capacidad de amar/ √°mate a ti mismo primero/ pero siempre s√© consciente de la posibilidad de/ la total derrota/ ya sea por buenas o malas razones./ un sabor temprano de la muerte no es necesariamente/ una mala cosa./ qu√©date afuera de las iglesias y los bares y los museos/ y como las ara√Īas, s√© paciente,/ el tiempo es la cruz de todos./ m√°s/ el exilio/ la derrota/ la traici√≥n/ toda esa basura./ qu√©date con la cerveza,/ la cerveza es continua sangre./ una amante continua./ agarra una buena m√°quina de escribir/ y mientras los pasos van y vienen/ m√°s all√° de tu ventana/ dale duro a esa cosa,/ dale duro./ haz de eso una pelea de peso pesado./ haz como el toro en la primera embestida./ y recuerda a los perros viejos,/ que pelearon tan bien:/ Hemingway, Celine, Dostoievski, Hamsun./ si crees que no se volvieron locos en habitaciones min√ļsculas/ como te est√° pasando a ti ahora,/ sin mujeres/ sin comida/ sin esperanza…/ entonces no est√°s listo/ toma m√°s cerveza./ hay tiempo./ y si no hay,/ est√° bien/ igual.

La marginalidad engendr√≥ en la obra de Bukowski algunas aristas que pueden resultarnos a√ļn hoy pol√©micas, aunque ya estemos curados de espanto por la posmodernidad. Por ejemplo, su relaci√≥n con las mujeres tuvo una intensidad ambivalente: no era capaz de prescindir de ellas, pero no les hac√≠a tampoco ninguna concesi√≥n. Era lo que se dec√≠a de √©l cuando el escritor chileno Poli D√©lano lo entrevista en su casa de Los √Āngeles en 1987. Te han acusado de machista, le dice. La respuesta que le da es la misma del ¬ęgran poeta¬Ľ de uno de sus cuentos a su joven entrevistador, cuando le pregunta qu√© piensa sobre la liberaci√≥n femenina: ¬ęEn cuanto ellas se dispongan a lavar el auto, a empujar el arado, a perseguir a los dos tipos que acaban de asaltar la tienda de licores o a limpiar alcantarillas, en cuanto ellas se dispongan a que les vuelen las tetas de un balazo en el ej√©rcito, yo estar√© listo para quedarme en casa y lavar los platos y aburrirme recogiendo hilachas de la alfombra¬Ľ. ¬ęMe acusan mucho por mis personajes favoritos¬Ľ, le dijo Bukowski aquella noche. ¬ęSi pinto a una mujer que es basura, las feministas se me echan encima, mientras que si pinto un hombre que es basura, no me dicen nada¬Ľ.

A pesar de estas afirmaciones amargas, am√≥ al menos a dos mujeres que compartieron su vida estable y largamente. La muerte de la primera, con quien tuvo a su hija Marina, gener√≥ textos y poemas estremecedores. En una carta a John Webb en 1962 escrib√≠a: ¬ęCon respecto a la muerte de mi mujer el 22 de enero √ļltimo, no hay mucho que decir, excepto que yo ya no ser√© el mismo. Quiz√° intente escribir sobre eso, pero est√° todav√≠a demasiado cerca. Puede que siempre est√© demasiado cerca. (‚Ķ) Hoy estoy solo, casi afuera de todas ellas: de las nalgas, los pechos, los vestidos limpios como trapos nuevos en la cocina. No me tomes a mal, todav√≠a tengo 1,80 y 90 kilos de posibilidad, pero yo pod√≠a mejor con la que ya no est√°¬Ľ.

Y uno entre muchos de sus poemas m√°s citables, a mi juicio, titulado ¬ęElogio al infierno de una dama¬Ľ: Algunos perros que duermen a la noche/ deben so√Īar con huesos/ y yo recuerdo tus huesos/ en la carne/ o mejor/ en ese vestido verde oscuro/ y esos zapatos de tac√≥n alto/ negros y brillantes,/ siempre puteabas cuando/ estabas borracha,/ tu pelo se resbalaba de tu oreja/ quer√≠as explotar/ de lo que te atrapaba:/ recuerdos podridos de un/ pasado/ podrido, y/ al final/ escapaste/ muriendo,/ dej√°ndome con el/ presente/ podrido./ hace 28 a√Īos/ que est√°s muerta/ y sin embargo te recuerdo/ mejor que a cualquiera/ de las otras/ fuiste la √ļnica/ que comprendi√≥/ la futilidad del/ arreglo con la vida./ las dem√°s s√≥lo estaban/ inc√≥modas con/ segmentos triviales,/¬†criticaban/ absurdamente/ lo peque√Īito:/ Jane, te asesinaron por saber/ demasiado./ vaya un trago/ por tus huesos/ con los que/ este viejo perro/ sue√Īa/ todav√≠a.

Es indudable que la etiqueta impuesta a Bukowski por sus contempor√°neos se dej√≥ llevar por la comodidad: era m√°s f√°cil fijarse en su prosa agresiva y provocadora, directa y sucia, que en el mundo de reflexiones y c√≥digos que manejaba en su poes√≠a. Y fue tambi√©n (lamentablemente) mucho m√°s f√°cil de imitar. Si su imagen p√ļblica era tan tra√≠da y llevada (¬Ņescritor que bebe o borracho que escribe?), qu√© podemos esperar de los juicios sobre su obra. Todav√≠a hay quien afirma que Charles Bukowski es una abominaci√≥n para la literatura‚Ķ Por suerte √©l nunca pareci√≥ preocuparse mucho por la trascendencia.

La huella del realismo sucio es f√°cilmente rastreable en la literatura cubana. Aunque tuvo algunos anuncios notables como Matarile, de Guillermo Vidal, su explosi√≥n (p√ļblica) coincide con los cuentos publicados en los 90 por algunos de los llamados nov√≠simos, sobre todo los pertenecientes al grupo de los ‚Äúfriquis‚ÄĚ: Ronaldo Men√©ndez, Ricardo Arrieta, Ra√ļl Aguiar, Ver√≥nica P√©rez Konina, Ena Luc√≠a Portela y Jos√© Miguel S√°nchez (Yoss). Todos eran o hab√≠an sido miembros entre 1987 y 1988 del grupo conocido como El Establo, el cual se nucle√≥ en La Habana alrededor del escritor Sergio Cevedo y tuvo la intenci√≥n de subvertir el canon de la decencia ¬ęsinflictiva¬Ľ imperante en las letras cubanas. La necesidad de mostrar zonas y temas de la marginalidad hasta ese momento vedadas justific√≥ el uso del estilo bukowskiano en la narrativa de los noventa, pues con su tratamiento directo, casi brutal, lograron caracterizar a personajes de nuestro tiempo que no exist√≠an porque no ten√≠an voz.

Como toda tendencia transgresora, el realismo sucio ha ganado defensores, imitadores huecos y detractores furibundos. Pedro Juan Guti√©rrez y Zoe Vald√©s son hoy dos de los escritores cubanos m√°s le√≠dos en el mundo y a la vez los m√°s cuestionados, no solo por las comunes razones de √©tica y est√©tica, sino porque algunos se preguntan si es ‚Äújusto‚ÄĚ que los lectores de otras tierras crean que todos en Cuba hablan y viven en un perpetuo estado de marginalidad. ¬ŅHay que poner un l√≠mite al uso del lenguaje grosero? ¬ŅEste debe servir solo para ubicar a un personaje en un entorno determinado, ergo lo dem√°s es abuso de la groser√≠a por la groser√≠a? ¬ŅY si el abuso de la groser√≠a se ha vuelto necesario para burlarse de la propia groser√≠a? ¬ŅLas palabras groseras no terminan siendo aceptadas hasta por la Real Academia cuando se incorporan definitivamente al habla cotidiana? ¬ŅQu√© puede ser peor: el lenguaje grosero o la groser√≠a de las ideas?

Cualquier indagaci√≥n en ese sentido, adem√°s de ser desgastante, no tiene a√ļn ninguna consistencia: es el tiempo quien se ocupar√° de ubicar lo ¬ęsucio¬Ľ donde corresponda. Poco le importaba a Bukowski el juicio de sus contempor√°neos, la trascendencia, las poses de los escritores de √©xito. Detr√°s de sus alardes alcoh√≥licos y sexuales hab√≠a un ser indefenso que parec√≠a querer vivir solo para esperar la muerte. Ah√≠ quedan sus textos y los de sus seguidores para que la posteridad siga haciendo su propio juicio.


Ray Bradbury por los extra√Īos pueblos

Por Erian Pe√Īa Pupo

Fue en 1991, en Espa√Īa, cuando probablemente los cubanos tuvimos m√°s cerca a Ray Bradbury (uno de esos a√Īos en que la vida nacional cobr√≥ los tintes casi posapocal√≠pticos de sus historias). Entonces Eliseo Diego estrech√≥ las manos ‚Äďy quiero pensar que abraz√≥‚Äď al autor de Cr√≥nicas marcianas. Pero poco sabemos de ese encuentro, salvo que hab√≠an sostenido una estrecha correspondencia a√Īos antes y que, en ese momento, ambos ten√≠an la misma edad, 71 a√Īos.

Eliseo Diego era un fabulador irremediable. Ya Divertimentos, su segundo libro, fechado en 1946, destila sus apasionadas lecturas de Perrault, Andersen, los hermanos Grimm, Dickens, Stevenson y Lewis Carroll, entre otros autores que lo acompa√Īaron asiduamente desde su ni√Īez. Con esas narraciones de car√°cter aleg√≥rico o sobrenatural, Eliseo exorciza los miedos de la infancia; hace volar la fantas√≠a por los reinos de la enso√Īaci√≥n y la magia. Eliseo Diego, ¬ęuno de los m√°s grandes poetas de la lengua castellana¬Ľ, nos recuerda Gabriel Garc√≠a M√°rquez, trasmiti√≥ en las formas breves ‚ÄĒesos diminutos ¬ęfuegos vagabundos¬Ľ, seg√ļn Octavio Paz‚ÄĒla inexorable fugacidad de la vida y el car√°cter fragmentario de la memoria: la infancia, los antepasados, la ciudad y la familia, pero tambi√©n el olvido, la p√©rdida, la muerte y su silencio, que constituyen motores fundamentales de su escritura. Por eso no es extra√Īo que, amante tambi√©n de la literatura en lengua inglesa, haya quedado prendido de la obra del estadounidense nacido en Waukegan, Illinois, el 22 de agosto de 1920, y que, con solo 30 a√Īos, escribi√≥ Cr√≥nicas marcianas, un libro que se convirti√≥ al instante en todo un cl√°sico.

Similares temas asediaron a Bradbury: la memoria, la p√©rdida, la muerte, la colonizaci√≥n de una raza o un pueblo por otro supuestamente superior, el fin de la cultura y con ella, el de la literatura‚Ķ A veces ‚Äďahora mismo‚Äď he cre√≠do que Cr√≥nicas marcianas puede prescindir de Marte y sus habitantes, incluso puede hacerlo de los viajes interespaciales, de la colonizaci√≥n humana del planeta rojo‚Ķ Y no perder√≠a su esencia, su amplia ¬ęcondici√≥n humana¬Ľ, su fuerte ¬ęrealidad¬Ľ. ¬ŅPor qu√©? Porque todo eso es una excusa de Bradbury para hablar de nosotros mismos. El hombre frente al hombre desbast√°ndolo todo. Las ara√Īas de Marte, los barcos de arena, y los canales de vino, no hacen m√°s que hablar de nosotros; de los celos, el racismo, la soledad y la nostalgia, el arraigo y el deseo de exploraci√≥n. El ¬ęescenario¬Ľ fue Marte, pero bien pudo ser el oeste estadounidense y el despojo de las tierras ancestrales de los habitantes de esa regi√≥n del pa√≠s hasta reducirlos a ¬ęreservas¬Ľ, o la lenta y terrible colonizaci√≥n ‚ÄĒ√©l mismo escribi√≥ del tema‚ÄĒ del continente americano por los europeos, o el racismo y la discriminaci√≥n diaria‚Ķ Un sustrato humanista, una condensaci√≥n del mito, florece en Cr√≥nicas marcianas, al punto de que √©l mismo asegur√≥ no ser un escritor de ciencia ficci√≥n, sino de un ¬ęestilo po√©tico¬Ľ.

Bradbury mismo se pregunt√≥: ¬ę¬ŅC√≥mo es posible que Cr√≥nicas marcianas se reconozca tan a menudo como ciencia ficci√≥n? No encaja con esa descripci√≥n. (‚Ķ) Entonces, ¬Ņqu√© es Cr√≥nicas marcianas? Es el rey Tut salido de su tumba cuando yo ten√≠a tres a√Īos, las Eddas n√≥rdicas cuando ten√≠a seis, y los dioses griegos y romanos que me cortejaron a los diez: puro mito¬Ľ, dijo.

Por otra parte, sus cuentos contienen, de forma seminal, casi todos los subg√©neros fant√°sticos: ¬ęLos hombres de la Tierra¬Ľ es un cuento kafkiano; y ¬ęLa tercera expedici√≥n¬Ľ esconde el germen del futuro ¬ęrealismo m√°gico¬Ľ (quiz√°s sembrado por Faulkner en Bradbury). ¬ęAunque siga brillando la luna¬Ľ hunde sus ra√≠ces en el romanticismo ingl√©s (su t√≠tulo parte de un poema de Lord Byron) para hablar de civilizaciones extraterrestres desaparecidas hace milenios y la conservaci√≥n de su legado arqueol√≥gico (un tema recurrente en la actual space opera). ¬ęLa ma√Īana verde¬Ľ expone de forma germinal la ¬ęterraformaci√≥n¬Ľ de Marte; ¬ęEncuentro nocturno¬Ľ habla de universos paralelos con un lirismo pocas veces alcanzado; ¬ęUn camino a trav√©s del aire¬Ľ es un cuento realista sobre el racismo a principios de siglo, en el que algunas pinceladas fant√°sticas enfatizan la tragedia social; y ¬ęUsher II¬Ľ (adem√°s de ser un evidente homenaje a la obra de Poe) es un ejercicio dist√≥pico, incluso una suerte de esbozo de Fahrenheit 451. En ¬ęEl marciano¬Ľ (entre otras cosas) est√° el germen de los debates filos√≥ficos propiciados por ¬ęlos visitantes¬Ľ en Solaris, del polaco StanisŇāaw Lem. ¬ęLos pueblos silenciosos¬Ľ es una √°cida s√°tira sobre la soledad en un escenario ¬ęposapocal√≠ptico¬Ľ, y ¬ęVendr√°n lluvias suaves¬Ľ una reflexi√≥n sobre un mundo posthumano. Mientras ¬ęLos largos a√Īos¬Ľ, con un costumbrismo casi na√≠f, aborda las relaciones entre seres humanos e inteligencias artificiales; y aunque su formalizaci√≥n es embrionaria, sus temas son similares a los que han planteado este tipo de historias a lo largo de los a√Īos y del apogeo de la ciencia ficci√≥n.

Borges, en el pr√≥logo a la traducci√≥n al espa√Īol de Cr√≥nicas marcianas, escribi√≥ que ¬ęen este libro de apariencia fantasmag√≥rica, Bradbury ha puesto sus largos domingos vac√≠os, su tedio americano, su soledad‚Ķ (‚Ķ) ha preferido (sin propon√©rselo, tal vez, y por secreta inspiraci√≥n de su genio) un tono eleg√≠aco. Los marcianos, que al principio del libro son espantosos, merecen su piedad cuando la aniquilaci√≥n los alcanza. Vencen los hombres y el autor no se alegra de su victoria. Anuncia con tristeza y con desenga√Īo la futura expansi√≥n del linaje humano sobre el planeta rojo ‚Äďque su profec√≠a nos revela como un desierto de vaga arena azul, con ruinas de ciudades ajedrezadas y ocasos amarillos y antiguos barcos para andar por la arena¬Ľ.

M√°s all√° de las aventuras, el misterio y la siempre b√ļsqueda del mito, sabemos que Eliseo admir√≥ la ciencia ficci√≥n.Y que lleg√≥ a escribirse con Bradbury. En cierta ocasi√≥n escribi√≥ que tuvo una ¬ęsincera admiraci√≥n por escritores como H. G. Wells y C.S. Lewis, y por supuesto por Ray Bradbury, que han escrito obras de las llamadas de ciencia ficci√≥n¬Ľ, pero que con este g√©nero le ocurr√≠a ¬ęlo que con la ni√Īita de cierta rima no s√© si inglesa o norteamericana, y que una apresurada traducci√≥n dir√≠a as√≠: Hab√≠a una vez una ni√Īita/ que ten√≠a un ricito/ justo en el medio de la frente./ Cuando era buena/ era muy, pero muy buena,/ y cuando era mala/ era horrenda¬Ľ.

En un cuadernillo, titulado ¬ęSobre los viajes al espacio exterior¬Ľ, Eliseo reuni√≥ varios poemas inspirado por sus lecturas del g√©nero y ¬ęcon las vistas de la Luna tomadas por los astronautas norteamericanos¬Ľ. ¬ęYa la luna no ser√≠a m√°s la que ve√≠an o imaginaban nuestros abuelos. ¬ŅC√≥mo ser√≠a, entonces, el mundo que se abrir√≠a a los ojos de nuestros descendientes?¬Ľ, a√Īadi√≥.

Aqu√≠ incluy√≥ los poemas ¬ęAscensi√≥n¬Ľ, ¬ęMadre tierra¬Ľ, ¬ęA trav√©s del espejo¬Ľ, ¬ęHacia los astros¬Ľ, ¬ęConstelaciones¬Ľ y ¬ęAscuas¬Ľ (dedicado a Bradbury, y dialogantes con la narrativa po√©tica del autor de Fahrenheit 451). En ellos abord√≥ temas como el espacio, las constelaciones, la luna, los viajes espaciales, la peque√Īez del hombre en el universo‚Ķ Atr√°s, por fin, est√° la madre Tierra en su conmovedora peque√Īez: por fin la vemos toda: sus orillas nos caben en los ojos: es apenas como una linda bola nada m√°s. Y hay algo en ella de azorada, de vieja que se turba como si fuese de saber que la vemos as√≠, que nos da l√°stima que se nos pueda, un d√≠a, morir (¬ęMadre tierra¬Ľ).

En otro de sus poemas (en ¬ęDesde la eternidad¬Ľ) nos habla de las ¬ędiminutas dichas¬Ľ, entre ellas:

  • La luz de la ma√Īana.
  • La luz de la tarde.
  • El trueno que nos despierta en la noche.
  • La lluvia que nos arrulla nuevamente.
  • Las estrellas a las que les cantaba Ray Bradbury.
  • El viento en la cara, una boca en otra boca, una mano en otra mano‚Ķ

Con el autor de El vino del est√≠o dialoga en ¬ęAscua¬Ľ, que fuera incluido adem√°s en Poemas al margen:

A Ray Bradbury

  • Todo se aviene, ves, a un punto de oro:
  • el mar color de bronce, el bosque oscuro
  • y el unicornio y leviat√°n fundidos
  • en un copo de fuego, un ascua pura
  • en medio del abismo.
  • C√≥mo pueden
  • los astronautas regresar un d√≠a
  • desde lo enorme a la minucia
  • innumerable de la hierba.
  • Qui√©n
  • sabr√° el camino al tiempo del roc√≠o.

Ambos confiaron en el mito y la imaginaci√≥n, pero tambi√©n en el hombre. ¬ęLa ciencia y las m√°quinas pueden anularse mutuamente o ser reemplazadas. El mito, visto en espejos, permanece¬Ľ, escribi√≥ el autor de El hombre ilustrado. Ambos, cuyos centenarios celebramos este 2020 ‚ÄĒEliseo un poco antes, el 2 de julio; Bradbury m√°s de un mes despu√©s, el 22 de agosto‚ÄĒpoblaron sus historias con una mirada po√©tica y melanc√≥lica que nos sobrecogen aun y que, imagino, predomin√≥ en aquel encuentro espa√Īol en 1991 entre estos dos grandes autores.


Indicaciones para divorciar a un hombre y otras confesiones de Juan Siam

Por Erian Pe√Īa Pupo

La historia se compone de fragmentos de memoria, piezas de un puzzle a medio armar, partes escindidas de un cuerpo mayor que no siempre acaban cuajando en el ser nacional.

Los grandes relatos ‚Äďlos hombres desde el G√©nesis, o quiz√°s un poco antes, hasta hoy, preferimos, obstinados, los grandes relatos‚Äď sustituyen las peque√Īas historias, que sobreviven como susurros, como voces en la oscuridad de la memoria personal o colectiva.

Estas voces, que no leemos en las p√°ginas oficiales, en los peri√≥dicos o los libros de docencia, est√°n dispuestas a saldar esa y otras deudas con la verdad (la microhistoria, dicen los investigadores). La verdadera historia ‚Äďcontada por el vencedor en cada momento‚Äď se arma del sustrato de todos los d√≠as, en la cotidianidad, incluso en la calma. Se alimenta de la ausencia, del miedo, del llanto, del viaje y el √©xodo, de los errores, de la locura, de la familia, de las relaciones amorosas, y tambi√©n de la esperanza.

Todo eso sobrevuela Indicaciones para divorciar a un hombre, cuentos del holguinero Juan I. Siam (Banes, 1960) publicados por Ediciones La Luz (2018) en su colección homenaje.

Los relatos, narrados en primera persona, como si fueran testimonios de √©pocas y momentos, lo que refuerza cierta cercan√≠a per se con el lector, son fragmentos de vida: la vida de personas comunes con historias comunes que dan de beber a un pa√≠s com√ļn. As√≠ se templa el acero, como si fuera un coro; as√≠ se construye el imaginario social (con todas las virtudes, pero tambi√©n con todos los errores, como seres humanos: y ese es uno de los problemas de la Historia en may√ļsculas, reconocer que somos humanos y que la gloria nacional cuesta hendiduras en el alma no f√°ciles de sanar).

Pero lo peculiar de las historias de Juan Siam ‚Äďsubrayo particularmente estas: ‚ÄúPerfecci√≥n‚ÄĚ, ‚ÄúFuga de Bach‚ÄĚ, ‚ÄúCuando miro a pap√°‚ÄĚ, ‚ÄúComo en los dibujos animados‚ÄĚ y ‚ÄúEl env√©s de la hoja‚ÄĚ‚Äď es que todas o casi todos los relatos son de amor. Podr√≠a resultar parad√≥jico, pero el amor, lo sabemos, lo permea todo. O m√°s que el amor, lo que prevalece en estos relatos son relaciones de pareja vistas a trav√©s del fracaso, pero tambi√©n de la permanencia, de la locura y la frustraci√≥n, de la sobrevivencia y el desencanto, del anhelo y la fragilidad, de la posesi√≥n y los matices del deseo, s√≠, del amor‚Ķ

Y todas ellas ‚Äďvemos aqu√≠, adem√°s de la primera persona, otra osad√≠a del autor‚Äď parten de una perspectiva femenina; o sea, son mujeres quienes narran las historias (relatos que, adem√°s, no pretenden hacer derroche de t√©cnicas, sino lo contrario). Siam se arriesga en el dominio de una voz que es varias al mismo tiempo: personajes diferentes, muchos relacionados entre s√≠, pero con matices, edades y psicolog√≠as desiguales, con miedos, con deseos (tambi√©n sexuales, amorosos) y dudas, con vidas hechas o deshechas‚Ķ Es como si, nos dijera, conociera bastante a las mujeres y por ello se permite hablar por ellas, poner en papel, que es dejarlo en la memoria, sus vidas‚Ķ

Son personajes, sencillos, familiares, como vecinos del barrio, como nuestros amigos, o mejor, como nosotros mismos, cargados de miedos, frustraciones personales e hist√≥ricas, cargados de cansancio, pero tambi√©n de ans√≠as de sobrevivencia, de sue√Īos a√ļn.

La vida ha puesto a sus personajes a decidir, para luego absorberlos, devolverlos y olvidarlos‚Ķ Ellas han amado en los refugios subterr√°neos en √Āfrica, donde el miedo se respira en el aire; o extra√Īan, desde Europa, la arena del mar de la isla; o en Estados Unidos, despu√©s de partir, mientras ponen en la balanza las decisiones, aseguran que ‚Äúvivimos una sola vida y en ella hay que tomar decisiones. Puedes haberte equivocado o no al decidir, pero lo que no puedes es volverte atr√°s. Si uno va a hacer algo es hasta el final‚ÄĚ.

Otra de las cuestiones que me parece un logro de Indicaciones para divorciar a un hombre, es su estructura coral, polif√≥nica, abierta a las m√ļltiples confluencias de la lectura. La carta de una hermana a otra, escrita despu√©s de la visita de la primera a la isla, sirve de hilo conductor para repasar historias personales, familiares, de conocidos, para no olvidar, aunque el olvido muchas veces se pegue al alma como mecanismo de defensa‚Ķ As√≠ cada fragmento de la misiva introduce personajes, sirve de puente a relatos, nos ofrece pistas para comprender qu√© hay realmente detr√°s de cada uno de ellos‚Ķ

En este coro ‚Äďcustodiado por una foto de Junior Fern√°ndez a partir de un original de Henri Cartier-Bresson‚Äď terminamos identific√°ndonos, nos encontramos‚Ķ Es como si el pa√≠s cupiera en una calle, en una familia, en cada uno de nosotros, aunque sepamos que, en buena medida, somos tambi√©n las consecuencias del pa√≠s y sus designios. Con todo eso se construye el andamiaje de estos cuentos: Cuba, historia, relaciones de pareja, familia, amor, virajes sociopol√≠ticos de las √ļltimas, digamos, seis d√©cadas, Patria‚Ķ Aunque no olvida tampoco cierto humor ya com√ļn, calcado con dosis de iron√≠a‚Ķ

Como un cowboy del Viejo Oeste, Juan I. Siam saca sus relucientes Colts y dispara estos cuentos escritos con el √≠mpetu de un fabulador irremediable que, adem√°s, se sabe poeta. Cada disparo resuena en la llanura; las veces que ha dado en el blanco las sabr√° el lector. Ajedrecista empecinado, mueve su dama para embestirla contra un rey solitario. Ella toma la voz de mando ‚Äďjugada crucial, como en la vida misma‚Äď y nos narra sus historias. Incluso nos ofrece varias indicaciones para divorciar a un hombre. ¬ŅQui√©n ha visto un cowboy sin una dama a la cual proteger? Emigraci√≥n, amor, Patria‚Ķ cruzan estas p√°ginas y nos devuelven un pa√≠s visto mediante el ojo sagaz y sarc√°stico de Siam. La batalla ha sido ardua, los embalses han vertido, y el tren de las 3:10 a Yuma acaba de partir, dej√°ndonos frente a las historias sencillas y conmovedoras de Siam, a sabiendas, como √©l mismo nos cuenta, que ‚Äúel √©xito consiste en no tener √©xito. En tener una peque√Īa satisfacci√≥n todos los d√≠as. Una peque√Īa felicidad todos los d√≠as‚ÄĚ.


Animal de otra raza: Eros con nosotros

Por Adalberto Santos

¬ęQue llueva la carne palpitante. Jadea, carne. Llora. ¬°Reza!¬Ľ. De este modo, con este mantra o urgencia, terminan los once cuentos que propone Maribel Feli√ļ en esta especie de autoantolog√≠a eminentemente er√≥tica. Y aunque este ensalmo puede llamar por s√≠ solo la atenci√≥n, y servir√≠a acaso como m√≠nimo bot√≥n de muestra, ser√≠a demasiado breve e imperfecto: la poiesis er√≥tica de Maribel Feli√ļ es m√°s que una mera y desenfrenada invitaci√≥n al aquelarre. La narrativa de Maribel parte de un secreto y hondo conocimiento del goce, descrito s√≠, ficcionado tambi√©n, pero vivido desde una personal√≠sima experiencia. Y por ello no teme aventurarse, casi con sa√Īa, en temas como la zoofilia o la pedofilia con pulso firme. Un pulso que adem√°s maneja con poder la palabra, sin excesivo temor por lo que pudiera parecer procaz. Maribel ha conocido las aguas del cuerpo, del √≠ntimo y propio, y sabe que nada hay m√°s puro y hermoso que beber de ellas sin atavismos.

He dicho poiesis er√≥tica, t√©rminos que dif√≠cilmente ser√≠an complementarios, pero en la obra de Feli√ļ son un arma m√°s filosa a√ļn que cualquier situaci√≥n, por escabrosa que pareciera. La insinuaci√≥n de una imagen po√©tica, sombras que adelantan el filo de lo no revelado, de una sustancia que palpita y fluye secretamente hasta derramarse, acompa√Īa buena parte de su obra potenciando sus efectos de seducci√≥n. Tambi√©n el juego est√° presente, circulando aparte de sus cuentos. Juega con lo simb√≥lico sexual, que puede venir desde el t√≠tulo de una canci√≥n, hasta la trama misma donde lo que se cuenta es codificado a trav√©s de esos s√≠mbolos en una trasmigraci√≥n, nuevamente, po√©tica.

Animal de otra raza es, si se quiere pues, un libro peligroso. Peligroso para los pacatos y temerosos, pues ciertamente el animal descrito aquí es fiero y dulce, y habita en cada uno de nosotros. Su liberación está signada por el más puro y natural goce vital. Una raza auténtica de quienes hacen de él una victoria continua y que, de seguro, no quedarán impávidos ante la lectura de este itinerario del placer, peligroso y torturante a veces, pero descritos con una precisa dosis de sensible voluptuosidad.


La noche en llamas de un barco sobre la arena

Por Eugenio Marrón

Formar parte de una tr√≠ada tan selecta como solicitada, a la hora de novelas que describen distop√≠as ‚Äďgravitaci√≥n que signa no pocos trechos de sucesos verbales del siglo XX, para narrar sociedades ficticias inhumanas y su expansi√≥n en busca de cancelar cualquier anhelo redentor‚Äď, es algo m√°s que una reputaci√≥n activa e incesante: se trata de la mejor manera de verificar, seg√ļn lo advertido por Mario Vargas Llosa en el ensayo final de su libro La verdad de las mentiras, que ‚Äúlas invenciones de todos los grandes creadores literarios, a la vez que nos arrebatan a nuestra c√°rcel realista y nos llevan y traen por mundos de fantas√≠a, nos abren los ojos sobre aspectos desconocidos y secretos de nuestra condici√≥n, y nos equipan para explorar y entender mejor los abismos de lo humano‚ÄĚ. As√≠ ocurre con Fahrenheit 451, de Ray Bradbury, que junto a Un mundo feliz, de Aldous Huxley, y 1984, de George Orwell, conforma el tr√≠o aludido.

Justo al cumplirse el pr√≥ximo 22 de agosto el centenario del nacimiento de Ray Bradbury, volver a las p√°ginas de aquella novela suya no solo es una oportuna recordaci√≥n del gran maestro norteamericano de la ciencia ficci√≥n y el terror fant√°stico, sino tambi√©n un reencuentro enriquecido con los a√Īos ‚Äďcomo el buen a√Īejamiento para los licores de destacada estirpe‚Äď. Publicada por primera vez en 1953 ‚Äďveinti√ļn a√Īos despu√©s que la de Huxley y apenas cuatro tras la de Orwell‚Äď, hay en la de Bradbury una constante que viene desde la noche de los tiempos: la quema de libros y con ellos del peligro ante el despliegue de las ideas, sea arte, literatura, filosof√≠a o cualquier variedad del pensamiento ejercido con libertad a favor de lo humano y sus circunstancias. Basta citar tres ejemplos: la combusti√≥n de los c√≥dices mayas el 12 de julio de 1562 por √≥rdenes del cl√©rigo Diego de Landa en Yucat√°n ‚Äď‚Äúno ten√≠an cosa en que no hubiese superstici√≥n y falsedades del demonio, se los quemamos todos‚ÄĚ, alegaba el inquisidor‚Äď; la hoguera ordenada por Adolfo Hitler y ejecutada la noche del 10 de mayo de 1933, contra alrededor de veinte mil libros en la plaza Bebel de Berl√≠n; y la fogata dispuesta por el general de divisi√≥n Luciano Benjam√≠n Men√©ndez en la ciudad argentina de C√≥rdoba el 29 de abril de 1976, justo en los inicios de la terror√≠fica dictadura militar, en la que se incendiaron obras de Julio Cort√°zar, Eduardo Galeano, Gabriel Garc√≠a M√°rquez, Pablo Neruda y Mario Vargas Llosa, juntos a otros autores, ‚Äúa fin de que no quede ninguna parte de estos libros (…) para que con este material no se siga enga√Īando a nuestros hijos‚ÄĚ, seg√ļn lo dicho por el uniformado.

 

Tal como indica su t√≠tulo ‚Äďla unidad de temperatura en la que el papel se atiza y arde‚Äď, Fahrenheit 451 es un relato que transcurre en una sociedad maniobrada por los bomberos, pero no tal como conocemos su desempe√Īo en la extinci√≥n de incendios, sino todo lo contrario. Armados con unas extra√Īas mangueras lanzallamas, en las p√°ginas de esta novela los bomberos persiguen, capturan y calcinan todas las p√°ginas de la cultura universal, pues se trata de un mundo en el que los libros han sido condenados a su total exterminio ‚Äď‚Äúno sutilicemos con recuerdos (‚Ķ) Olvid√©moslos. Quem√©moslo todo, absolutamente todo. El fuego es brillante y limpio (‚Ķ) Somos los Guardianes de la Felicidad. Nos enfrentamos con la peque√Īa marea de quienes desean que todos se sientan desdichados con teor√≠as y pensamientos contradictorios (‚Ķ) no permitir que el torrente de melancol√≠a y la funesta Filosof√≠a ahoguen nuestro mundo‚ÄĚ, le endosa con su verborrea fanatizada el capit√°n Beatty al bombero Montag, los dos protagonistas que terminar√°n por enfrentarse a la sombra de las hogueras y sus designios m√°s devastadores. A su lado, los otros personajes se bifurcan ‚Äďpor un lado Mildred, la esposa de Montag, domesticada bajo el orden represivo de los bomberos, y por el otro la joven Clarisse junto a Faber y Granger, empecinados junto a otros rebeldes en salvar la memoria de los libros y con ella el sentido mismo de la Humanidad. Es as√≠ como en esa suerte de hermandad para salvaguardar el acto que implica un libro, presta a cualquier enfrentamiento, cada uno de sus integrantes dejar√° a un lado su nombre para, en la nueva identidad, llamarse como un gran autor cuya memorizaci√≥n los convertir√° en biblioteca viva en pos de salvar los libros: ‚ÄúYo soy La Rep√ļblica de Plat√≥n. ¬ŅDesea leer a Marco Aurelio? M√≠ster Simmons es Marco‚ÄĚ, le advierte Granger a Montag. Es as√≠ como le explica a este: ‚ÄúTambi√©n nosotros quemamos libros. Los leemos y los quemamos, por miedo a que los encuentren. Registrarlos en microfilm no hubiese resultado. Siempre estamos viajando, y no queremos enterrar la pel√≠cula y regresar despu√©s a por ella. Siempre existe el riesgo de ser descubiertos. Mejor es guardarlo todo en la cabeza, donde nadie pueda verlo ni sospechar su existencia‚ÄĚ. Y m√°s adelante le acota: ‚ÄúTransmitiremos los libros a nuestros hijos, oralmente, y dejaremos que nuestros hijos esperen, a su vez‚ÄĚ. En ese mundo de la palabra publicada y su reprobaci√≥n fuego en mano, en el que las pantallas rodean por todas las paredes de los hogares, a la vez que cualquier atisbo de pensamiento puede ser la mejor raz√≥n para una condena, los personajes de Ray Bradbury levantan un entramado que eriza al m√°s cauto.

Como una intensa y muy desarrollada f√°bula ‚Äďno exenta de un calado po√©tico que distingue buenos trechos de su prosa, y sin desmayo de la energ√≠a concisa y afilada como un bistur√≠ en su progresi√≥n narrativa‚Äď, que llega de un tiempo lejano, aun cuando sus se√Īas la convierten en suceso ubicuo de ayer, hoy o ma√Īana ‚Äďy as√≠ bien pueden testimoniarlo las atrocidades del llamado Estado Isl√°mico en los d√≠as recientes de Siria e Irak‚Äď ¬†Fahrenheit 451 es una lectura inagotable. Tal es as√≠ que ha conocido dos versiones f√≠lmicas muy referidas a¬† las lecturas que han hecho sus realizadores ‚Äďcon mayores o menores cuotas de apego al texto original‚Äď, muy ajustadas a las se√Īas de sus dos momentos de realizaci√≥n: la de Francois Truffaut en 1966 ‚Äďcon el austriaco Oskar Werner como el recatado bombero Montag y el irland√©s Cyril Cusack como el implacable capit√°n Beatty‚Äď, a las puertas de las intensas revueltas estudiantiles de aquellos tiempos en Francia, M√©xico y otros lugares; y la de Ramin Bahrani en 2018 ‚Äďcon los norteamericanos Michael B. Jordan y Michael Shannon, respectivamente, en aquellos roles‚Äď cuando ya casi pod√≠an avistarse en el horizonte los d√≠as de la COVID-19 expandi√©ndose por el planeta y tambi√©n ese otro estallido global crecido con el impactante homicidio de George Floyd en las calles de Minneapolis. Es as√≠ como, de cierta manera, la novela tambi√©n podr√≠a tenerse como un espejo a la vez aleg√≥rico y contextual de un tiempo preciso, y con ello el don de su autor para entregarnos una lectura de permanencia.

Graduado en la californiana Los √Āngeles High School en 1938, Ray Bradbury nunca asisti√≥ a estudios universitarios: su econom√≠a personal no se lo permit√≠a. Por ello, mientras vend√≠a peri√≥dicos y revistas para ganarse la vida, se formaba autodidactamente con buena parte de su tiempo en la biblioteca p√ļblica, abriendo su camino entre libros, leyendo tenazmente hasta que, a comienzos de los a√Īos cuarenta, comenz√≥ a publicar sus relatos en revistas. En 1950 public√≥ un libro de cuentos que ser√≠a su primer gran √©xito de lectores y cr√≠tica: Cr√≥nicas marcianas, sobre la colonizaci√≥n de Marte y el establecimiento all√≠ de una sociedad similar, en sus fortunas y desgracias, a la Tierra. Tras ese t√≠tulo vinieron, entre otros, El hombre ilustrado (1951), volumen de narraciones sobre los inmutables mecanismos tecnol√≥gicos enfrentados a los comportamientos humanos; El vino del est√≠o (1957), novela delicada y cautivante, digna de un poeta, en torno a las vacaciones de un ni√Īo de doce a√Īos en una ciudad de la regi√≥n del Medio Oeste estadounidense; y Remedio para melanc√≥licos (1959), pieza de narrativa breve entre el realismo m√°s descarnado y la fantas√≠a m√°s apocal√≠ptica. Le√≠do y traducido a numerosas lenguas, al morir el 6 de junio de 2012 a la edad de 91 a√Īos en Los √Āngeles, California, de acuerdo a su estricta solicitud, el epitafio de su tumba s√≥lo lleva la inscripci√≥n: ‚ÄúRay Bradbury. Autor de Fahrenheit 451‚ÄĚ, algo que advierte la predilecci√≥n que siempre sinti√≥ por esa novela suya.

Al prologar la primera traducci√≥n a nuestra lengua de Cr√≥nicas marcianas, realizada por el editor espa√Īol Francisco Porr√ļa para la editorial argentina¬† Minotauro en 1955, uno de los grandes admiradores del autor estadounidense, el argentino Jorge Luis Borges, escribi√≥: ‚ÄúRay Bradbury anuncia con tristeza y con desenga√Īo la futura expansi√≥n del linaje humano sobre el planeta rojo, que su profec√≠a nos revela como un desierto de vaga arena azul, con ruinas de ciudades ajedrezadas y ocasos amarillos y antiguos barcos para andar por la arena‚ÄĚ. Ahora, a cien a√Īos de su arribo a la Tierra, al releer Fahrenheit 451, percibimos a las puertas de nuestras vidas a Ray Bradbury que llega con la noche en llamas de un barco sobre la arena.


¬ŅPor qu√© no te gusta la ciencia ficci√≥n?

Por Moisés Mayán

¬ŅPor qu√© no te gusta la ciencia ficci√≥n? Dispar√© a bocajarro contra la joven escritora. No me gusta, porque no me gusta y punto. Se cruz√≥ de brazos como embutida en una camisa de fuerza. A m√≠ tampoco me gusta, apuntal√≥ su amiga. Cuando veo un robot o una nave espacial, simplemente cambio el canal y sanseacab√≥. ¬ŅEntonces supongo que nunca se han le√≠do a Asimov? ¬ŅA qui√©n?

Si aspiras a convertirte en un escritor serio es mejor que no te dediques a la ciencia ficci√≥n. La sugerencia no aparece expl√≠citamente en ning√ļn manual de t√©cnicas narrativas, pero funciona como verdad de Perogrullo. Entre ficci√≥n y ciencia ficci√≥n nos encargamos de levantar una barrera de alambre de espino, y algo similar hemos hecho entre ciencia ficci√≥n y fantas√≠a. ¬ŅPor qu√©? Esa es la pregunta.

Hace unos a√Īos me impuse la tarea de ejercitarme en ciertas lecturas b√°sicas sobre el g√©nero maldito. Pretend√≠a, adem√°s de ampliar un poco mis horizontes de lector, descubrir si hab√≠a algo m√°s all√° de La guerra de las galaxias, E. T. o √Ārea 51. Los anaqueles de la ciencia ficci√≥n estaban atiborrados de chatarra espacial, as√≠ que elaborar un plan de lecturas era una misi√≥n no imposible, pero s√≠ omplicada.

De H. G. Wells, Isaac Asimov y Ray Bradbury, pas√© a rebuscar en el trastero local, comenzando por Oscar Hurtado, √Āngel Arango, y Agust√≠n de Rojas, desemboqu√© entonces en una fecunda generaci√≥n comandada por autores como Yoss, Erick Motta, Michel Encinosa Fu, y luego me fui a los m√°s recientes Premios Calendarios en el g√©nero. Una vez concluida la expedici√≥n, me hice con una buena caja de herramientas para desmontar discursos preconcebidos.

Me result√≥ perturbador que los autores que apuestan por la ciencia ficci√≥n son los √ļnicos que no pueden ser escritores a secas, pues a la desmesurada creatividad que se les exige, deben a√Īadirse conocimientos de aeron√°utica, astronom√≠a, f√≠sica espacial, rob√≥tica, nanotecnolog√≠a, ufolog√≠a, en fin, un programa acad√©mico que los escritores serios no necesitan matricular.

Sobre los iniciados en este gremio pesan no solo viscosas atmósferas de subgéneros, sino el requerimiento de ser absolutamente originales. Para colmo, el vastísimo espectro de los premios, becas y certámenes literarios se reduce considerablemente cuando incluimos en el buscador de Google el término ciencia ficción. Sin embargo, en un presente donde los autores hemos tenido que mutar forzosamente hasta convertirnos en lectores los unos de los otros, y el lector natural, espontáneo, sin ínfulas de escritorzuelo, constituye una especie en peligro, los escritores de ciencia ficción ganan por goleada.

La ciencia ficci√≥n (anoten el dato) ha formado a sus lectores. ¬ŅC√≥mo? Bueno, no puedo contestar todas sus preguntas en un art√≠culo, pero les adelanto que he realizado mis trabajos de campo. En la pasada Feria del Libro de La Habana me correspond√≠a presentar uno de mis libros de poes√≠a publicado por Ediciones Matanzas, en el otro extremo de la mesa aguardaba pacientemente su turno, Jos√© Miguel S√°nchez (Yoss). Los afortunados autores que compart√≠amos en la Sala Lezama Lima aquella ma√Īana est√°bamos conscientes de una verdad colosal: el ochenta por ciento del p√ļblico hab√≠a venido por Yoss, o para ser m√°s exactos, andaba tras la pista del volumen Etc√©teras y otras cosas, Paratextos y otros cuentos experimentales de ciencia ficci√≥n.

Mientras los lectores de Yoss se disputaban un aut√≥grafo, pens√© que hac√≠a poco menos de un mes, se hab√≠a cumplido el centenario de Isaac Asimov, uno de los padres de la ciencia ficci√≥n. Asimov naci√≥ en Rusia en 1920, pero se traslad√≥ a los Estados Unidos siendo todav√≠a muy ni√Īo, fue en su nuevo pa√≠s donde a los nueve a√Īos localiz√≥ en el estanquillo de peri√≥dicos la revista Pulp, ¬†puerta de acceso a la ciencia ficci√≥n. Graduado como bioqu√≠mico en la Universidad de Columbia, consigui√≥ terminar el doctorado en 1948, fecha en la que contaba con amplios conocimientos de f√≠sica, geograf√≠a y meteorolog√≠a, pero no fue hasta 1950 cuando public√≥ su primera novela, Un guijarro en el cielo.

En un mundo sobrecogido por el ascenso de Hitler en Alemania, el despliegue b√©lico de la Segunda Guerra Mundial, las bombas nucleares sobre Hiroshima y Nagasaki, el avance de la rob√≥tica, el progreso tecnol√≥gico, las tensiones de la Guerra Fr√≠a y el lanzamiento del Sputnik, Asimov no tuvo que devanarse los sesos para concebir los detonantes de su Saga de la fundaci√≥n. ¬ŅDe verdad que no has escuchado hablar de Isaac Asimov?, volv√≠ a preguntarle a la joven escritora. Me suena ese nombre, fue todo lo que dijo. ¬ŅSeguramente s√≠ sabes qui√©n es Will Smith?

Los dos pares de ojos se encendieron. ¬ŅQui√©n no conoce a Will Smith? Pues bien, Will Smith fue el protagonista de Yo, robot, un filme de 2004, basado en una recopilaci√≥n de cuentos donde Asimov desarrolla sus tres leyes sobre la rob√≥tica. Las muchachas volvieron a sumirse en un extra√Īo mutismo. Aunque no consegu√≠a observar sus labios bajo las telas del nasobuco, imagin√© una mueca duplicada.

Afuera un monstruo microsc√≥pico amenazaba a la especie humana, las calles y plazas vac√≠as filmadas por drones eran un espect√°culo sobrecogedor, los camiones militares transportaban sarc√≥fagos en alguna ciudad italiana, y los m√©dicos vest√≠an fatigosas escafandras‚Ķ Precisamente el a√Īo del centenario de Asimov, la ciencia ficci√≥n y la realidad se superpon√≠an como capas de la misma fruta. ¬ŅPor qu√© no te gusta la cienci ficci√≥n? La joven escritora destap√≥ un frasco de antibacterial y extendi√≥ una leve pel√≠cula olorosa a alcohol en sus manos. Mejor nos vamos, dijo.


Ojos para no ver las cosas simples: escritos en tinta blue

Por Adalberto Santos

He le√≠do en alg√ļn sitio, en estos d√≠as tambi√©n de infodemia, que las personas que prefieren el azul padecen de seguro de trastornos siqui√°tricos. No s√© qu√© pensar. Me gusta el azul. Y tengo la impresi√≥n de que a Martha Acosta √Ālvarez le gusta el azul. ¬ŅNos hace seres comunes en la insanidad? Quiz√°s‚Ķ Pero he visto un p√°jaro azul suyo describir un drama de a√Īoranza y pesar, de libertad no plena; una habitaci√≥n con vistas al mar, donde se definen los odios y amores, el qui√©n soy y qui√©n es el otro. O una chica, posible y triste, de vinilo soldado, con ojos grises, pasto de la rapi√Īa y la codicia del sexo. Todo en azul. Una tinta que va describiendo desde el fondo de cada historia una secuencia com√ļn, un tono en la palabra que ahonda y apela a profundas reflexiones, donde el dolor interior est√° siempre presente, aun cuando se espere el posible fin de un mundo mientras se cena.

Las ficciones de Martha Acosta llevan en com√ļn, adem√°s, la eterna b√ļsqueda de sus personajes: b√ļsqueda del reconocimiento del yo en los ojos de quien se ama, b√ļsqueda de un tiempo otro donde se fue feliz o donde se hallar√≠a la felicidad, b√ļsqueda de la verdadera esencia humana en medio de esa convenci√≥n que llamamos sociedad. Pero no hay en esta b√ļsqueda una √ćtaca definitiva ni un telar insistente. Solo la p√°lida, azul insinuaci√≥n, de una respuesta que se bifurca en un abanico de posibilidades. ¬ŅEs Martha Acosta una autora azul? ¬ŅUna mujer blue? ¬ŅAlguien que describe desde la aparente calma y la sonrisa la tormentosa realidad que esconde el alma humana? Tal vez‚Ķ ¬†

Solo s√© que esta invitaci√≥n, tambi√©n p√°lidamente blue, para adentrarnos en la lectura de los seis cuentos que propone Ojos para no ver las cosas simples, no puede ser definitiva ni definitoria. Leer a Martha Acosta es adelantar m√°s preguntas que respuestas, es adentrarnos en un mundo quiz√°s enga√Īosamente azul, pero lleno de invitaciones y tonalidades que no pueden ser descritas terminantemente, sino esbozadas, sugeridas, como el p√°jaro azul que describe una historia entra√Īable, o ahora que lo pienso, como mirar al fondo de los ojos de esta joven autora, parad√≥jicamente negros, y encontrar all√≠ un destello azul, como de acero mortal, mientras con una sonrisa suya nos describe posibles modos de ver la vida en blue, y a√ļn dejarnos con la inquietud de quien habla del amor, calladamente, mientras afuera, tras los cristales, el mundo se deshace. ¬†¬†


Bradbury, el √ļltimo poeta marciano

Por Manuel Alejandro Martínez Abreu

  • ‚ÄúLos libros cosen las piezas y los pedazos del universo para hacernos con ellos una vestimenta‚ÄĚ.

Ray Bradbury (1920-2012)

Dos caballeros vestidos con armaduras esperan en la oscuridad la llegada de un drag√≥n al que deben matar. Ellos no lo han visto nunca, pero lo describen como una criatura enorme y monstruosa de un solo ojo, que escupe fuego y echa humo. Cuando por fin se produce el tan temido enfrentamiento, la historia da un giro insospechado…

Es la sinopsis El Dragón, el primer cuento que leí de Ray Douglas Bradbury. No por ser el primero se convirtió en mi relato favorito, me impactó la manera en que presentaba dos de los temas más importantes de su obra: la especulación sobre el tiempo y la amenaza del futuro.

Al dedicarle La Luz esta edición del Premio Celestino a uno de los tres grandes de la ciencia ficción (CF) he vuelto a hojear parte de la correspondencia que además de consejos para un principiante, me obsequió un corpus de lecturas que provocaron emociones y ayudaron a dar sentido a la experiencia de vivir a un adolescente bajo la metáfora de lo anticipado y lejano.

El descubrimiento de este autor comenz√≥ por el art√≠culo ‚ÄúLas manzanas marcianas de Ray‚ÄĚ, publicado en el peri√≥dico ¬°Ahora!: ¬ŅUn padre que construye un cohete en el patio de su casa para darles a sus ni√Īos la alegr√≠a de un viaje a marte?, ¬Ņbomberos cuyo trabajo no es apagar fuegos sino encenderlos para quemar libros?, ¬Ņuna sociedad donde leer libros era un delito?, ¬Ņsujetos que memorizan obras completas para preservarlas y transmitirlas oralmente a otros?, ¬Ņhumanos como extraterrestres en Marte?, ¬Ņinvasores extraterrestres que encuentran en los ni√Īos humanos sus aliados?, ¬Ņun curioso personaje con el cuerpo completamente cubierto de tatuajes que est√°n m√°gicamente vivos?, ¬Ņy todos estos argumentos nac√≠an de la mente de un autor de CF que no se adaptaba a la tecnolog√≠a? ¬Ņ¬Ņ¬°!??

Además de paladear mi apetito literario, aquel artículo se convirtió en el catalizador para conseguir los libros de Bradbury. Encontré Tres de Bradbury (una inolvidable edición de los 80 con carátula azul que incluía Fahrenheit 451, Crónicas marcianas y El hombre ilustrado) y la que sería mi obra favorita de este autor: El vino del estío, una novela que nada tiene que ver con la ciencia ficción.

Pero yo necesitaba m√°s, mi curiosidad por ese autor rara avis crec√≠a. La b√ļsqueda continu√≥ y entre tanto buscar y buscar encontr√© hasta su direcci√≥n postal. Le escrib√≠, y para sorpresa m√≠a y de muchos otros, respondi√≥.

Así comenzó mi intercambio de cartas con este autor amante de los gatos, incapaz de manejar un automóvil y que nunca dependió de una computadora.

‚ÄúNadie puede ense√Īar a escribir ciencia ficci√≥n, aunque muchas veces se ha intentado‚ÄĚ ‚Äď fue su primera sentencia en la correspondencia ‚Äď. ‚ÄúLee poes√≠a y encontrar√°s las mejores ideas‚ÄĚ, ‚Äúse debe escribir rodeado de libros‚ÄĚ y ‚Äútodo lo que necesitas saber sobre c√≥mo escribir lo encuentras en Huckleberry Finn‚ÄĚ.

Las recomendaciones literarias y las lecciones no se detuvieron hasta que obró para que llegara a mis manos su libro de ensayos Zen in the art of writing. Descubrí en aquel texto en inglés reveladoras páginas sobre su infinito placer de escribir, el porqué y el cómo.

Aunque la mayor lección que aprendí fue que existen libros que nunca se deben prestar, y menos si este es una primera edición, con dedicatoria y firma incluida de un autor incluido en el Salón de la Fama de la Ciencia Ficción, con una estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood y con un asteroide (¡nada más y nada menos que un asteroide!) nombrado Bradbury 9766 en su honor.

Muchos califican a Bradbury como autor de culto, maestro del cuento po√©tico dentro del g√©nero, en contraposici√≥n de otros que lo ven como un autor ‚Äúblando‚ÄĚ al no ubicar sus historias dentro de las vertientes m√°s ‚Äúhard‚ÄĚ de la CF. Lo cierto es que este autodidacta escritor transform√≥ el modo en que se entend√≠a la literatura del g√©nero al producir un cambio con respecto al modo de concebirse los relatos, a pesar de que siempre se consider√≥ como un escritor de fantas√≠a. ‚ÄúEn mis obras no he tratado de hacer predicciones acerca del futuro, sino avisos‚ÄĚ, escribi√≥ qui√©n demostr√≥ como nadie que el humanismo y la poes√≠a, combinados con la CF o la fantas√≠a, son una mezcla poderos√≠sima para el deslumbramiento de las posibilidades de la imaginaci√≥n.

Su influencia es visible en autores de CF de nuestro pa√≠s como Oscar Hurtado, √Āngel Arango y Miguel Collazo; mientras que en el audiovisual, los cuentos ‚ÄúRemedio para melanc√≥licos‚ÄĚ, ‚ÄúSol y sombra‚ÄĚ, ‚ÄúEl cohete‚ÄĚ y ‚ÄúEl hombre ilustrado‚ÄĚ fueron adaptados para la televisi√≥n y recontextualizados en el √°mbito cubano sin que esto afectara el sentido cardinal de la historia.

Bradbury no sólo cultivó la ciencia ficción y la literatura de corte fantástico, sino que escribió también libros realistas e incluso incursionó en el relato policial, escribió también poesía, guiones para el cine y la televisión y piezas de teatro. Pero muchos concuerdan al afirmar que lo mejor de este autor fueron sus primeras obras de ciencia ficción: Fahrenheit 451 y Crónicas marcianas. Ambas, a pesar de la época en que fueron escritas, pueden considerarse como objetos de estudio de un experimento de sociología del futuro, sujetas a la exigencia premonitoria de la verdad.

‚Äú¬ŅQu√© ha hecho este hombre de Illinois, me pregunto, al cerrar las p√°ginas de su libro, para que episodios de la conquista de otro planeta me pueblen de terror y de soledad?‚ÄĚ, escrib√≠a Jorge Luis Borges en el pr√≥logo de Cr√≥nicas marcianas. Mensajes de alarma extrema, tramas tan lejanas y ajenas como cercanas y posibles.

Y es que todo es absolutamente cierto con este autor. Su prosa po√©tica marca la diferencia para afirmar que la ciencia ficci√≥n, considerada muchas veces como una rama desde√Īable de la literatura, tambi√©n vale para ajustar cuentas con el presente: ‚ÄúNo hace falta quemar libros si el mundo empieza a llenarse de gente que no lee. Tampoco har√°n falta las bibliotecas si nadie las dinamiza y si tampoco nadie es invitado a usarla. Continuamos siendo imperfectos, peligrosos y terribles, y tambi√©n maravillosos y fant√°sticos. Pero estamos aprendiendo a cambiar‚ÄĚ.

A pesar del miedo y la incertidumbre en estos días de confinamiento, revisitar a Bradbury se torna acto de resistencia personal ante la alfombra roja del inconcebible futuro de nuestra humanidad.


Bradbury, el √ļltimo poeta marciano

  • ‚ÄúLos libros cosen las piezas y los pedazos del universo para hacernos con ellos una vestimenta‚ÄĚ.

Ray Bradbury (1920-2012)

Dos caballeros vestidos con armaduras esperan en la oscuridad la llegada de un drag√≥n al que deben matar. Ellos no lo han visto nunca, pero lo describen como una criatura enorme y monstruosa de un solo ojo, que escupe fuego y echa humo. Cuando por fin se produce el tan temido enfrentamiento, la historia da un giro insospechado…

Es la sinopsis El Dragón, el primer cuento que leí de Ray Douglas Bradbury. No por ser el primero se convirtió en mi relato favorito, me impactó la manera en que presentaba dos de los temas más importantes de su obra: la especulación sobre el tiempo y la amenaza del futuro.

Al dedicarle La Luz esta edición del Premio Celestino a uno de los tres grandes de la ciencia ficción (CF) he vuelto a hojear parte de la correspondencia que además de consejos para un principiante, me obsequió un corpus de lecturas que provocaron emociones y ayudaron a dar sentido a la experiencia de vivir a un adolescente bajo la metáfora de lo anticipado y lejano.

El descubrimiento de este autor comenz√≥ por el art√≠culo ‚ÄúLas manzanas marcianas de Ray‚ÄĚ, publicado en el peri√≥dico ¬°Ahora!: ¬ŅUn padre que construye un cohete en el patio de su casa para darles a sus ni√Īos la alegr√≠a de un viaje a marte?, ¬Ņbomberos cuyo trabajo no es apagar fuegos sino encenderlos para quemar libros?, ¬Ņuna sociedad donde leer libros era un delito?, ¬Ņsujetos que memorizan obras completas para preservarlas y transmitirlas oralmente a otros?, ¬Ņhumanos como extraterrestres en Marte?, ¬Ņinvasores extraterrestres que encuentran en los ni√Īos humanos sus aliados?, ¬Ņun curioso personaje con el cuerpo completamente cubierto de tatuajes que est√°n m√°gicamente vivos?, ¬Ņy todos estos argumentos nac√≠an de la mente de un autor de CF que no se adaptaba a la tecnolog√≠a? ¬Ņ¬Ņ¬°!??

Además de paladear mi apetito literario, aquel artículo se convirtió en el catalizador para conseguir los libros de Bradbury. Encontré Tres de Bradbury (una inolvidable edición de los 80 con carátula azul que incluía Fahrenheit 451, Crónicas marcianas y El hombre ilustrado) y la que sería mi obra favorita de este autor: El vino del estío, una novela que nada tiene que ver con la ciencia ficción.

Pero yo necesitaba m√°s, mi curiosidad por ese autor rara avis crec√≠a. La b√ļsqueda continu√≥ y entre tanto buscar y buscar encontr√© hasta su direcci√≥n postal. Le escrib√≠, y para sorpresa m√≠a y de muchos otros, respondi√≥.

Así comenzó mi intercambio de cartas con este autor amante de los gatos, incapaz de manejar un automóvil y que nunca dependió de una computadora.

‚ÄúNadie puede ense√Īar a escribir ciencia ficci√≥n, aunque muchas veces se ha intentado‚ÄĚ ‚Äď fue su primera sentencia en la correspondencia ‚Äď. ‚ÄúLee poes√≠a y encontrar√°s las mejores ideas‚ÄĚ, ‚Äúse debe escribir rodeado de libros‚ÄĚ y ‚Äútodo lo que necesitas saber sobre c√≥mo escribir lo encuentras en Huckleberry Finn‚ÄĚ.

Las recomendaciones literarias y las lecciones no se detuvieron hasta que obró para que llegara a mis manos su libro de ensayos Zen in the art of writing. Descubrí en aquel texto en inglés reveladoras páginas sobre su infinito placer de escribir, el porqué y el cómo.

Aunque la mayor lección que aprendí fue que existen libros que nunca se deben prestar, y menos si este es una primera edición, con dedicatoria y firma incluida de un autor incluido en el Salón de la Fama de la Ciencia Ficción, con una estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood y con un asteroide (¡nada más y nada menos que un asteroide!) nombrado Bradbury 9766 en su honor.

Muchos califican a Bradbury como autor de culto, maestro del cuento po√©tico dentro del g√©nero, en contraposici√≥n de otros que lo ven como un autor ‚Äúblando‚ÄĚ al no ubicar sus historias dentro de las vertientes m√°s ‚Äúhard‚ÄĚ de la CF. Lo cierto es que este autodidacta escritor transform√≥ el modo en que se entend√≠a la literatura del g√©nero al producir un cambio con respecto al modo de concebirse los relatos, a pesar de que siempre se consider√≥ como un escritor de fantas√≠a. ‚ÄúEn mis obras no he tratado de hacer predicciones acerca del futuro, sino avisos‚ÄĚ, escribi√≥ qui√©n demostr√≥ como nadie que el humanismo y la poes√≠a, combinados con la CF o la fantas√≠a, son una mezcla poderos√≠sima para el deslumbramiento de las posibilidades de la imaginaci√≥n.

Su influencia es visible en autores de CF de nuestro pa√≠s como Oscar Hurtado, √Āngel Arango y Miguel Collazo; mientras que en el audiovisual, los cuentos ‚ÄúRemedio para melanc√≥licos‚ÄĚ, ‚ÄúSol y sombra‚ÄĚ, ‚ÄúEl cohete‚ÄĚ y ‚ÄúEl hombre ilustrado‚ÄĚ fueron adaptados para la televisi√≥n y recontextualizados en el √°mbito cubano sin que esto afectara el sentido cardinal de la historia.

Bradbury no sólo cultivó la ciencia ficción y la literatura de corte fantástico, sino que escribió también libros realistas e incluso incursionó en el relato policial, escribió también poesía, guiones para el cine y la televisión y piezas de teatro. Pero muchos concuerdan al afirmar que lo mejor de este autor fueron sus primeras obras de ciencia ficción: Fahrenheit 451 y Crónicas marcianas. Ambas, a pesar de la época en que fueron escritas, pueden considerarse como objetos de estudio de un experimento de sociología del futuro, sujetas a la exigencia premonitoria de la verdad.

‚Äú¬ŅQu√© ha hecho este hombre de Illinois, me pregunto, al cerrar las p√°ginas de su libro, para que episodios de la conquista de otro planeta me pueblen de terror y de soledad?‚ÄĚ, escrib√≠a Jorge Luis Borges en el pr√≥logo de Cr√≥nicas marcianas. Mensajes de alarma extrema, tramas tan lejanas y ajenas como cercanas y posibles.

Y es que todo es absolutamente cierto con este autor. Su prosa po√©tica marca la diferencia para afirmar que la ciencia ficci√≥n, considerada muchas veces como una rama desde√Īable de la literatura, tambi√©n vale para ajustar cuentas con el presente: ‚ÄúNo hace falta quemar libros si el mundo empieza a llenarse de gente que no lee. Tampoco har√°n falta las bibliotecas si nadie las dinamiza y si tampoco nadie es invitado a usarla. Continuamos siendo imperfectos, peligrosos y terribles, y tambi√©n maravillosos y fant√°sticos. Pero estamos aprendiendo a cambiar‚ÄĚ.

A pesar del miedo y la incertidumbre en estos días de confinamiento, revisitar a Bradbury se torna acto de resistencia personal ante la alfombra roja del inconcebible futuro de nuestra humanidad.


¬ŅPor qu√© no te gusta la ciencia ficci√≥n?

¬ŅPor qu√© no te gusta la ciencia ficci√≥n? Dispar√© a bocajarro contra la joven escritora. No me gusta, porque no me gusta y punto. Se cruz√≥ de brazos como embutida en una camisa de fuerza. A m√≠ tampoco me gusta, apuntal√≥ su amiga. Cuando veo un robot o una nave espacial, simplemente cambio el canal y sanseacab√≥. ¬ŅEntonces supongo que nunca se han le√≠do a Asimov? ¬ŅA qui√©n?

Si aspiras a convertirte en un escritor serio es mejor que no te dediques a la ciencia ficci√≥n. La sugerencia no aparece expl√≠citamente en ning√ļn manual de t√©cnicas narrativas, pero funciona como verdad de Perogrullo. Entre ficci√≥n y ciencia ficci√≥n nos encargamos de levantar una barrera de alambre de espino, y algo similar hemos hecho entre ciencia ficci√≥n y fantas√≠a. ¬ŅPor qu√©? Esa es la pregunta.

Hace unos a√Īos me impuse la tarea de ejercitarme en ciertas lecturas b√°sicas sobre el g√©nero maldito. Pretend√≠a, adem√°s de ampliar un poco mis horizontes de lector, descubrir si hab√≠a algo m√°s all√° de La guerra de las galaxias, E. T. o √Ārea 51. Los anaqueles de la ciencia ficci√≥n estaban atiborrados de chatarra espacial, as√≠ que elaborar un plan de lecturas era una misi√≥n no imposible, pero s√≠ omplicada.

De H. G. Wells, Isaac Asimov y Ray Bradbury, pas√© a rebuscar en el trastero local, comenzando por Oscar Hurtado, √Āngel Arango, y Agust√≠n de Rojas, desemboqu√© entonces en una fecunda generaci√≥n comandada por autores como Yoss, Erick Motta, Michel Encinosa Fu, y luego me fui a los m√°s recientes Premios Calendarios en el g√©nero. Una vez concluida la expedici√≥n, me hice con una buena caja de herramientas para desmontar discursos preconcebidos.

Me result√≥ perturbador que los autores que apuestan por la ciencia ficci√≥n son los √ļnicos que no pueden ser escritores a secas, pues a la desmesurada creatividad que se les exige, deben a√Īadirse conocimientos de aeron√°utica, astronom√≠a, f√≠sica espacial, rob√≥tica, nanotecnolog√≠a, ufolog√≠a, en fin, un programa acad√©mico que los escritores serios no necesitan matricular.

Sobre los iniciados en este gremio pesan no solo viscosas atmósferas de subgéneros, sino el requerimiento de ser absolutamente originales. Para colmo, el vastísimo espectro de los premios, becas y certámenes literarios se reduce considerablemente cuando incluimos en el buscador de Google el término ciencia ficción. Sin embargo, en un presente donde los autores hemos tenido que mutar forzosamente hasta convertirnos en lectores los unos de los otros, y el lector natural, espontáneo, sin ínfulas de escritorzuelo, constituye una especie en peligro, los escritores de ciencia ficción ganan por goleada.

La ciencia ficci√≥n (anoten el dato) ha formado a sus lectores. ¬ŅC√≥mo? Bueno, no puedo contestar todas sus preguntas en un art√≠culo, pero les adelanto que he realizado mis trabajos de campo. En la pasada Feria del Libro de La Habana me correspond√≠a presentar uno de mis libros de poes√≠a publicado por Ediciones Matanzas, en el otro extremo de la mesa aguardaba pacientemente su turno, Jos√© Miguel S√°nchez (Yoss). Los afortunados autores que compart√≠amos en la Sala Lezama Lima aquella ma√Īana est√°bamos conscientes de una verdad colosal: el ochenta por ciento del p√ļblico hab√≠a venido por Yoss, o para ser m√°s exactos, andaba tras la pista del volumen Etc√©teras y otras cosas, Paratextos y otros cuentos experimentales de ciencia ficci√≥n.

Mientras los lectores de Yoss se disputaban un aut√≥grafo, pens√© que hac√≠a poco menos de un mes, se hab√≠a cumplido el centenario de Isaac Asimov, uno de los padres de la ciencia ficci√≥n. Asimov naci√≥ en Rusia en 1920, pero se traslad√≥ a los Estados Unidos siendo todav√≠a muy ni√Īo, fue en su nuevo pa√≠s donde a los nueve a√Īos localiz√≥ en el estanquillo de peri√≥dicos la revista Pulp, ¬†puerta de acceso a la ciencia ficci√≥n. Graduado como bioqu√≠mico en la Universidad de Columbia, consigui√≥ terminar el doctorado en 1948, fecha en la que contaba con amplios conocimientos de f√≠sica, geograf√≠a y meteorolog√≠a, pero no fue hasta 1950 cuando public√≥ su primera novela, Un guijarro en el cielo.

En un mundo sobrecogido por el ascenso de Hitler en Alemania, el despliegue b√©lico de la Segunda Guerra Mundial, las bombas nucleares sobre Hiroshima y Nagasaki, el avance de la rob√≥tica, el progreso tecnol√≥gico, las tensiones de la Guerra Fr√≠a y el lanzamiento del Sputnik, Asimov no tuvo que devanarse los sesos para concebir los detonantes de su Saga de la fundaci√≥n. ¬ŅDe verdad que no has escuchado hablar de Isaac Asimov?, volv√≠ a preguntarle a la joven escritora. Me suena ese nombre, fue todo lo que dijo. ¬ŅSeguramente s√≠ sabes qui√©n es Will Smith?

Los dos pares de ojos se encendieron. ¬ŅQui√©n no conoce a Will Smith? Pues bien, Will Smith fue el protagonista de Yo, robot, un filme de 2004, basado en una recopilaci√≥n de cuentos donde Asimov desarrolla sus tres leyes sobre la rob√≥tica. Las muchachas volvieron a sumirse en un extra√Īo mutismo. Aunque no consegu√≠a observar sus labios bajo las telas del nasobuco, imagin√© una mueca duplicada.

Afuera un monstruo microsc√≥pico amenazaba a la especie humana, las calles y plazas vac√≠as filmadas por drones eran un espect√°culo sobrecogedor, los camiones militares transportaban sarc√≥fagos en alguna ciudad italiana, y los m√©dicos vest√≠an fatigosas escafandras‚Ķ Precisamente el a√Īo del centenario de Asimov, la ciencia ficci√≥n y la realidad se superpon√≠an como capas de la misma fruta. ¬ŅPor qu√© no te gusta la cienci ficci√≥n? La joven escritora destap√≥ un frasco de antibacterial y extendi√≥ una leve pel√≠cula olorosa a alcohol en sus manos. Mejor nos vamos, dijo.


La noche en llamas de un barco sobre la arena

Formar parte de una tr√≠ada tan selecta como solicitada, a la hora de novelas que describen distop√≠as ‚Äďgravitaci√≥n que signa no pocos trechos de sucesos verbales del siglo XX, para narrar sociedades ficticias inhumanas y su expansi√≥n en busca de cancelar cualquier anhelo redentor‚Äď, es algo m√°s que una reputaci√≥n activa e incesante: se trata de la mejor manera de verificar, seg√ļn lo advertido por Mario Vargas Llosa en el ensayo final de su libro La verdad de las mentiras, que ‚Äúlas invenciones de todos los grandes creadores literarios, a la vez que nos arrebatan a nuestra c√°rcel realista y nos llevan y traen por mundos de fantas√≠a, nos abren los ojos sobre aspectos desconocidos y secretos de nuestra condici√≥n, y nos equipan para explorar y entender mejor los abismos de lo humano‚ÄĚ. As√≠ ocurre con Fahrenheit 451, de Ray Bradbury, que junto a Un mundo feliz, de Aldous Huxley, y 1984, de George Orwell, conforma el tr√≠o aludido.

Justo al cumplirse el pr√≥ximo 22 de agosto el centenario del nacimiento de Ray Bradbury, volver a las p√°ginas de aquella novela suya no solo es una oportuna recordaci√≥n del gran maestro norteamericano de la ciencia ficci√≥n y el terror fant√°stico, sino tambi√©n un reencuentro enriquecido con los a√Īos ‚Äďcomo el buen a√Īejamiento para los licores de destacada estirpe‚Äď. Publicada por primera vez en 1953 ‚Äďveinti√ļn a√Īos despu√©s que la de Huxley y apenas cuatro tras la de Orwell‚Äď, hay en la de Bradbury una constante que viene desde la noche de los tiempos: la quema de libros y con ellos del peligro ante el despliegue de las ideas, sea arte, literatura, filosof√≠a o cualquier variedad del pensamiento ejercido con libertad a favor de lo humano y sus circunstancias. Basta citar tres ejemplos: la combusti√≥n de los c√≥dices mayas el 12 de julio de 1562 por √≥rdenes del cl√©rigo Diego de Landa en Yucat√°n ‚Äď‚Äúno ten√≠an cosa en que no hubiese superstici√≥n y falsedades del demonio, se los quemamos todos‚ÄĚ, alegaba el inquisidor‚Äď; la hoguera ordenada por Adolfo Hitler y ejecutada la noche del 10 de mayo de 1933, contra alrededor de veinte mil libros en la plaza Bebel de Berl√≠n; y la fogata dispuesta por el general de divisi√≥n Luciano Benjam√≠n Men√©ndez en la ciudad argentina de C√≥rdoba el 29 de abril de 1976, justo en los inicios de la terror√≠fica dictadura militar, en la que se incendiaron obras de Julio Cort√°zar, Eduardo Galeano, Gabriel Garc√≠a M√°rquez, Pablo Neruda y Mario Vargas Llosa, juntos a otros autores, ‚Äúa fin de que no quede ninguna parte de estos libros (…) para que con este material no se siga enga√Īando a nuestros hijos‚ÄĚ, seg√ļn lo dicho por el uniformado.

Tal como indica su t√≠tulo ‚Äďla unidad de temperatura en la que el papel se atiza y arde‚Äď, Fahrenheit 451 es un relato que transcurre en una sociedad maniobrada por los bomberos, pero no tal como conocemos su desempe√Īo en la extinci√≥n de incendios, sino todo lo contrario. Armados con unas extra√Īas mangueras lanzallamas, en las p√°ginas de esta novela los bomberos persiguen, capturan y calcinan todas las p√°ginas de la cultura universal, pues se trata de un mundo en el que los libros han sido condenados a su total exterminio ‚Äď‚Äúno sutilicemos con recuerdos (‚Ķ) Olvid√©moslos. Quem√©moslo todo, absolutamente todo. El fuego es brillante y limpio (‚Ķ) Somos los Guardianes de la Felicidad. Nos enfrentamos con la peque√Īa marea de quienes desean que todos se sientan desdichados con teor√≠as y pensamientos contradictorios (‚Ķ) no permitir que el torrente de melancol√≠a y la funesta Filosof√≠a ahoguen nuestro mundo‚ÄĚ, le endosa con su verborrea fanatizada el capit√°n Beatty al bombero Montag, los dos protagonistas que terminar√°n por enfrentarse a la sombra de las hogueras y sus designios m√°s devastadores. A su lado, los otros personajes se bifurcan ‚Äďpor un lado Mildred, la esposa de Montag, domesticada bajo el orden represivo de los bomberos, y por el otro la joven Clarisse junto a Faber y Granger, empecinados junto a otros rebeldes en salvar la memoria de los libros y con ella el sentido mismo de la Humanidad. Es as√≠ como en esa suerte de hermandad para salvaguardar el acto que implica un libro, presta a cualquier enfrentamiento, cada uno de sus integrantes dejar√° a un lado su nombre para, en la nueva identidad, llamarse como un gran autor cuya memorizaci√≥n los convertir√° en biblioteca viva en pos de salvar los libros: ‚ÄúYo soy La Rep√ļblica de Plat√≥n. ¬ŅDesea leer a Marco Aurelio? M√≠ster Simmons es Marco‚ÄĚ, le advierte Granger a Montag. Es as√≠ como le explica a este: ‚ÄúTambi√©n nosotros quemamos libros. Los leemos y los quemamos, por miedo a que los encuentren. Registrarlos en microfilm no hubiese resultado. Siempre estamos viajando, y no queremos enterrar la pel√≠cula y regresar despu√©s a por ella. Siempre existe el riesgo de ser descubiertos. Mejor es guardarlo todo en la cabeza, donde nadie pueda verlo ni sospechar su existencia‚ÄĚ. Y m√°s adelante le acota: ‚ÄúTransmitiremos los libros a nuestros hijos, oralmente, y dejaremos que nuestros hijos esperen, a su vez‚ÄĚ. En ese mundo de la palabra publicada y su reprobaci√≥n fuego en mano, en el que las pantallas rodean por todas las paredes de los hogares, a la vez que cualquier atisbo de pensamiento puede ser la mejor raz√≥n para una condena, los personajes de Ray Bradbury levantan un entramado que eriza al m√°s cauto.

Como una intensa y muy desarrollada f√°bula ‚Äďno exenta de un calado po√©tico que distingue buenos trechos de su prosa, y sin desmayo de la energ√≠a concisa y afilada como un bistur√≠ en su progresi√≥n narrativa‚Äď, que llega de un tiempo lejano, aun cuando sus se√Īas la convierten en suceso ubicuo de ayer, hoy o ma√Īana ‚Äďy as√≠ bien pueden testimoniarlo las atrocidades del llamado Estado Isl√°mico en los d√≠as recientes de Siria e Irak‚Äď ¬†Fahrenheit 451 es una lectura inagotable. Tal es as√≠ que ha conocido dos versiones f√≠lmicas muy referidas a¬† las lecturas que han hecho sus realizadores ‚Äďcon mayores o menores cuotas de apego al texto original‚Äď, muy ajustadas a las se√Īas de sus dos momentos de realizaci√≥n: la de Francois Truffaut en 1966 ‚Äďcon el austriaco Oskar Werner como el recatado bombero Montag y el irland√©s Cyril Cusack como el implacable capit√°n Beatty‚Äď, a las puertas de las intensas revueltas estudiantiles de aquellos tiempos en Francia, M√©xico y otros lugares; y la de Ramin Bahrani en 2018 ‚Äďcon los norteamericanos Michael B. Jordan y Michael Shannon, respectivamente, en aquellos roles‚Äď cuando ya casi pod√≠an avistarse en el horizonte los d√≠as de la COVID-19 expandi√©ndose por el planeta y tambi√©n ese otro estallido global crecido con el impactante homicidio de George Floyd en las calles de Minneapolis. Es as√≠ como, de cierta manera, la novela tambi√©n podr√≠a tenerse como un espejo a la vez aleg√≥rico y contextual de un tiempo preciso, y con ello el don de su autor para entregarnos una lectura de permanencia.

Graduado en la californiana Los √Āngeles High School en 1938, Ray Bradbury nunca asisti√≥ a estudios universitarios: su econom√≠a personal no se lo permit√≠a. Por ello, mientras vend√≠a peri√≥dicos y revistas para ganarse la vida, se formaba autodidactamente con buena parte de su tiempo en la biblioteca p√ļblica, abriendo su camino entre libros, leyendo tenazmente hasta que, a comienzos de los a√Īos cuarenta, comenz√≥ a publicar sus relatos en revistas. En 1950 public√≥ un libro de cuentos que ser√≠a su primer gran √©xito de lectores y cr√≠tica: Cr√≥nicas marcianas, sobre la colonizaci√≥n de Marte y el establecimiento all√≠ de una sociedad similar, en sus fortunas y desgracias, a la Tierra. Tras ese t√≠tulo vinieron, entre otros, El hombre ilustrado (1951), volumen de narraciones sobre los inmutables mecanismos tecnol√≥gicos enfrentados a los comportamientos humanos; El vino del est√≠o (1957), novela delicada y cautivante, digna de un poeta, en torno a las vacaciones de un ni√Īo de doce a√Īos en una ciudad de la regi√≥n del Medio Oeste estadounidense; y Remedio para melanc√≥licos (1959), pieza de narrativa breve entre el realismo m√°s descarnado y la fantas√≠a m√°s apocal√≠ptica. Le√≠do y traducido a numerosas lenguas, al morir el 6 de junio de 2012 a la edad de 91 a√Īos en Los √Āngeles, California, de acuerdo a su estricta solicitud, el epitafio de su tumba s√≥lo lleva la inscripci√≥n: ‚ÄúRay Bradbury. Autor de Fahrenheit 451‚ÄĚ, algo que advierte la predilecci√≥n que siempre sinti√≥ por esa novela suya.

Al prologar la primera traducci√≥n a nuestra lengua de Cr√≥nicas marcianas, realizada por el editor espa√Īol Francisco Porr√ļa para la editorial argentina¬† Minotauro en 1955, uno de los grandes admiradores del autor estadounidense, el argentino Jorge Luis Borges, escribi√≥: ‚ÄúRay Bradbury anuncia con tristeza y con desenga√Īo la futura expansi√≥n del linaje humano sobre el planeta rojo, que su profec√≠a nos revela como un desierto de vaga arena azul, con ruinas de ciudades ajedrezadas y ocasos amarillos y antiguos barcos para andar por la arena‚ÄĚ. Ahora, a cien a√Īos de su arribo a la Tierra, al releer Fahrenheit 451, percibimos a las puertas de nuestras vidas a Ray Bradbury que llega con la noche en llamas de un barco sobre la arena.


Ray Bradbury por los extra√Īos pueblos

Fue en 1991, en Espa√Īa, cuando probablemente los cubanos tuvimos m√°s cerca a Ray Bradbury (uno de esos a√Īos en que la vida nacional cobr√≥ los tintes casi posapocal√≠pticos de sus historias). Entonces Eliseo Diego estrech√≥ las manos ‚Äďy quiero pensar que abraz√≥‚Äď al autor de Cr√≥nicas marcianas. Pero poco sabemos de ese encuentro, salvo que hab√≠an sostenido una estrecha correspondencia a√Īos antes y que, en ese momento, ambos ten√≠an la misma edad, 71 a√Īos.

Eliseo Diego era un fabulador irremediable. Ya Divertimentos, su segundo libro, fechado en 1946, destila sus apasionadas lecturas de Perrault, Andersen, los hermanos Grimm, Dickens, Stevenson y Lewis Carroll, entre otros autores que lo acompa√Īaron asiduamente desde su ni√Īez. Con esas narraciones de car√°cter aleg√≥rico o sobrenatural, Eliseo exorciza los miedos de la infancia; hace volar la fantas√≠a por los reinos de la enso√Īaci√≥n y la magia. Eliseo Diego, ¬ęuno de los m√°s grandes poetas de la lengua castellana¬Ľ, nos recuerda Gabriel Garc√≠a M√°rquez, trasmiti√≥ en las formas breves ‚ÄĒesos diminutos ¬ęfuegos vagabundos¬Ľ, seg√ļn Octavio Paz‚ÄĒla inexorable fugacidad de la vida y el car√°cter fragmentario de la memoria: la infancia, los antepasados, la ciudad y la familia, pero tambi√©n el olvido, la p√©rdida, la muerte y su silencio, que constituyen motores fundamentales de su escritura. Por eso no es extra√Īo que, amante tambi√©n de la literatura en lengua inglesa, haya quedado prendido de la obra del estadounidense nacido en Waukegan, Illinois, el 22 de agosto de 1920, y que, con solo 30 a√Īos, escribi√≥ Cr√≥nicas marcianas, un libro que se convirti√≥ al instante en todo un cl√°sico.

Similares temas asediaron a Bradbury: la memoria, la p√©rdida, la muerte, la colonizaci√≥n de una raza o un pueblo por otro supuestamente superior, el fin de la cultura y con ella, el de la literatura‚Ķ A veces ‚Äďahora mismo‚Äď he cre√≠do que Cr√≥nicas marcianas puede prescindir de Marte y sus habitantes, incluso puede hacerlo de los viajes interespaciales, de la colonizaci√≥n humana del planeta rojo‚Ķ Y no perder√≠a su esencia, su amplia ¬ęcondici√≥n humana¬Ľ, su fuerte ¬ęrealidad¬Ľ. ¬ŅPor qu√©? Porque todo eso es una excusa de Bradbury para hablar de nosotros mismos. El hombre frente al hombre desbast√°ndolo todo. Las ara√Īas de Marte, los barcos de arena, y los canales de vino, no hacen m√°s que hablar de nosotros; de los celos, el racismo, la soledad y la nostalgia, el arraigo y el deseo de exploraci√≥n. El ¬ęescenario¬Ľ fue Marte, pero bien pudo ser el oeste estadounidense y el despojo de las tierras ancestrales de los habitantes de esa regi√≥n del pa√≠s hasta reducirlos a ¬ęreservas¬Ľ, o la lenta y terrible colonizaci√≥n ‚ÄĒ√©l mismo escribi√≥ del tema‚ÄĒ del continente americano por los europeos, o el racismo y la discriminaci√≥n diaria‚Ķ Un sustrato humanista, una condensaci√≥n del mito, florece en Cr√≥nicas marcianas, al punto de que √©l mismo asegur√≥ no ser un escritor de ciencia ficci√≥n, sino de un ¬ęestilo po√©tico¬Ľ.

Bradbury mismo se pregunt√≥: ¬ę¬ŅC√≥mo es posible que Cr√≥nicas marcianas se reconozca tan a menudo como ciencia ficci√≥n? No encaja con esa descripci√≥n. (‚Ķ) Entonces, ¬Ņqu√© es Cr√≥nicas marcianas? Es el rey Tut salido de su tumba cuando yo ten√≠a tres a√Īos, las Eddas n√≥rdicas cuando ten√≠a seis, y los dioses griegos y romanos que me cortejaron a los diez: puro mito¬Ľ, dijo.

Por otra parte, sus cuentos contienen, de forma seminal, casi todos los subg√©neros fant√°sticos: ¬ęLos hombres de la Tierra¬Ľ es un cuento kafkiano; y ¬ęLa tercera expedici√≥n¬Ľ esconde el germen del futuro ¬ęrealismo m√°gico¬Ľ (quiz√°s sembrado por Faulkner en Bradbury). ¬ęAunque siga brillando la luna¬Ľ hunde sus ra√≠ces en el romanticismo ingl√©s (su t√≠tulo parte de un poema de Lord Byron) para hablar de civilizaciones extraterrestres desaparecidas hace milenios y la conservaci√≥n de su legado arqueol√≥gico (un tema recurrente en la actual space opera). ¬ęLa ma√Īana verde¬Ľ expone de forma germinal la ¬ęterraformaci√≥n¬Ľ de Marte; ¬ęEncuentro nocturno¬Ľ habla de universos paralelos con un lirismo pocas veces alcanzado; ¬ęUn camino a trav√©s del aire¬Ľ es un cuento realista sobre el racismo a principios de siglo, en el que algunas pinceladas fant√°sticas enfatizan la tragedia social; y ¬ęUsher II¬Ľ (adem√°s de ser un evidente homenaje a la obra de Poe) es un ejercicio dist√≥pico, incluso una suerte de esbozo de Fahrenheit 451. En ¬ęEl marciano¬Ľ (entre otras cosas) est√° el germen de los debates filos√≥ficos propiciados por ¬ęlos visitantes¬Ľ en Solaris, del polaco StanisŇāaw Lem. ¬ęLos pueblos silenciosos¬Ľ es una √°cida s√°tira sobre la soledad en un escenario ¬ęposapocal√≠ptico¬Ľ, y ¬ęVendr√°n lluvias suaves¬Ľ una reflexi√≥n sobre un mundo posthumano. Mientras ¬ęLos largos a√Īos¬Ľ, con un costumbrismo casi na√≠f, aborda las relaciones entre seres humanos e inteligencias artificiales; y aunque su formalizaci√≥n es embrionaria, sus temas son similares a los que han planteado este tipo de historias a lo largo de los a√Īos y del apogeo de la ciencia ficci√≥n.

Borges, en el pr√≥logo a la traducci√≥n al espa√Īol de Cr√≥nicas marcianas, escribi√≥ que ¬ęen este libro de apariencia fantasmag√≥rica, Bradbury ha puesto sus largos domingos vac√≠os, su tedio americano, su soledad‚Ķ (‚Ķ) ha preferido (sin propon√©rselo, tal vez, y por secreta inspiraci√≥n de su genio) un tono eleg√≠aco. Los marcianos, que al principio del libro son espantosos, merecen su piedad cuando la aniquilaci√≥n los alcanza. Vencen los hombres y el autor no se alegra de su victoria. Anuncia con tristeza y con desenga√Īo la futura expansi√≥n del linaje humano sobre el planeta rojo ‚Äďque su profec√≠a nos revela como un desierto de vaga arena azul, con ruinas de ciudades ajedrezadas y ocasos amarillos y antiguos barcos para andar por la arena¬Ľ.

M√°s all√° de las aventuras, el misterio y la siempre b√ļsqueda del mito, sabemos que Eliseo admir√≥ la ciencia ficci√≥n.Y que lleg√≥ a escribirse con Bradbury. En cierta ocasi√≥n escribi√≥ que tuvo una ¬ęsincera admiraci√≥n por escritores como H. G. Wells y C.S. Lewis, y por supuesto por Ray Bradbury, que han escrito obras de las llamadas de ciencia ficci√≥n¬Ľ, pero que con este g√©nero le ocurr√≠a ¬ęlo que con la ni√Īita de cierta rima no s√© si inglesa o norteamericana, y que una apresurada traducci√≥n dir√≠a as√≠: Hab√≠a una vez una ni√Īita/ que ten√≠a un ricito/ justo en el medio de la frente./ Cuando era buena/ era muy, pero muy buena,/ y cuando era mala/ era horrenda¬Ľ.

En un cuadernillo, titulado ¬ęSobre los viajes al espacio exterior¬Ľ, Eliseo reuni√≥ varios poemas inspirado por sus lecturas del g√©nero y ¬ęcon las vistas de la Luna tomadas por los astronautas norteamericanos¬Ľ. ¬ęYa la luna no ser√≠a m√°s la que ve√≠an o imaginaban nuestros abuelos. ¬ŅC√≥mo ser√≠a, entonces, el mundo que se abrir√≠a a los ojos de nuestros descendientes?¬Ľ, a√Īadi√≥.

Aqu√≠ incluy√≥ los poemas ¬ęAscensi√≥n¬Ľ, ¬ęMadre tierra¬Ľ, ¬ęA trav√©s del espejo¬Ľ, ¬ęHacia los astros¬Ľ, ¬ęConstelaciones¬Ľ y ¬ęAscuas¬Ľ (dedicado a Bradbury, y dialogantes con la narrativa po√©tica del autor de Fahrenheit 451). En ellos abord√≥ temas como el espacio, las constelaciones, la luna, los viajes espaciales, la peque√Īez del hombre en el universo‚Ķ Atr√°s, por fin, est√° la madre Tierra en su conmovedora peque√Īez: por fin la vemos toda: sus orillas nos caben en los ojos: es apenas como una linda bola nada m√°s. Y hay algo en ella de azorada, de vieja que se turba como si fuese de saber que la vemos as√≠, que nos da l√°stima que se nos pueda, un d√≠a, morir (¬ęMadre tierra¬Ľ).

En otro de sus poemas (en ¬ęDesde la eternidad¬Ľ) nos habla de las ¬ędiminutas dichas¬Ľ, entre ellas:

  • La luz de la ma√Īana.
  • La luz de la tarde.
  • El trueno que nos despierta en la noche.
  • La lluvia que nos arrulla nuevamente.
  • Las estrellas a las que les cantaba Ray Bradbury.
  • El viento en la cara, una boca en otra boca, una mano en otra mano‚Ķ

Con el autor de El vino del est√≠o dialoga en ¬ęAscua¬Ľ, que fuera incluido adem√°s en Poemas al margen:

A Ray Bradbury

  • Todo se aviene, ves, a un punto de oro:
  • el mar color de bronce, el bosque oscuro
  • y el unicornio y leviat√°n fundidos
  • en un copo de fuego, un ascua pura
  • en medio del abismo.
  • C√≥mo pueden
  • los astronautas regresar un d√≠a
  • desde lo enorme a la minucia
  • innumerable de la hierba.
  • Qui√©n
  • sabr√° el camino al tiempo del roc√≠o.

Ambos confiaron en el mito y la imaginaci√≥n, pero tambi√©n en el hombre. ¬ęLa ciencia y las m√°quinas pueden anularse mutuamente o ser reemplazadas. El mito, visto en espejos, permanece¬Ľ, escribi√≥ el autor de El hombre ilustrado. Ambos, cuyos centenarios celebramos este 2020 ‚ÄĒEliseo un poco antes, el 2 de julio; Bradbury m√°s de un mes despu√©s, el 22 de agosto‚ÄĒpoblaron sus historias con una mirada po√©tica y melanc√≥lica que nos sobrecogen aun y que, imagino, predomin√≥ en aquel encuentro espa√Īol en 1991 entre estos dos grandes autores.


Premios Calendario: Poder de la letra joven (+Fotos)

Muchos volvemos a las p√°ginas durante estas jornadas de coronavirus y aislamiento, conscientes de que la literatura tambi√©n salva, con su poder para cultivar el esp√≠ritu, transmitir conocimientos y hacernos so√Īar. Decenas de autores ahora mismo escriben en sus casas, conforman mundos con mezclas de fantas√≠a y realidad. Seguramente en el futuro tendremos libros, nacidos durante esta etapa de temores y esperanza, que conquistar√°n concursos y llegar√°n a nuestras manos con el encanto de lo aut√©ntico.

Los textos ganadores del premio Calendario, uno de los más importantes en Cuba, siempre son buenas opciones para adentrarnos en lo mejor de la literatura de jóvenes en el país. Hoy les proponemos acercarnos a varios que tal vez ya usted adquirió en las ferias del libro del 2019 ó el 2020, o puede encontrar en diferentes librerías. Todos fueron publicados por la Casa Editora Abril y sus autores son miembros de la Asociación Hermanos Saíz. Estas son obras con el poder de lo atrevido y el talento, pasos de quienes desean crecer siempre.

Leidy González es una de las autoras jóvenes que da pasos importantes en el panorama literario de Cuba.

H√ČROES M√ĀS HUMANOS

El mensajero (2020), escrito por la villaclare√Īa Leidy Gonz√°lez Amador, tiene el encanto de lo √°gil y preciso, el humor y la historia. Narra las peripecias de un ni√Īo llamado Manu Tejeda, hijo de un mamb√≠ a las √≥rdenes de Antonio Maceo, que muri√≥ como consecuencia de heridas de guerra. El peque√Īo, delgado y algo ‚Äúentrometido‚ÄĚ, tambi√©n se suma a las tropas insurrectas empe√Īado en cumplir la voluntad de su padre.

El infante, fruto de la imaginación de la autora, al igual que otros personajes como Julián Planazo y el negro Cebiche, nos muestra su visión de sucesos y hombres reales de la contienda de 1895, como el propio Maceo, Quintín Banderas, Máximo Gómez y Panchito Gómez.

Ahí va él, caminando entre los demás, lleva cartas como mensajero, siente hambre, cansancio, pero sigue en la invasión hacia Occidente, disfruta las anécdotas y bromas de los más viejos, prueba el aguardiente, es curado con hiervas de una herida en la pierna, pierde a su mejor amigo en la manigua, tiene dolor y orgullo…

Gonz√°lez Amador, ganadora tambi√©n de los premios nacionales Hermanos Loynaz 2013 y 2017; Fundaci√≥n de la Ciudad de Santa Clara 2015;¬†Eliseo Diego (2016), Fundaci√≥n de la Ciudad Fernandina de Jagua 2017 e Ismaelillo 2019, vuelve a demostrar su fuerza como escritora, a pesar de tener solo 31 a√Īos de edad.

Los lectores cubanos, especialmente los infantes, necesitar√°n siempre de propuestas literarias como esta. Ojal√° El mensajero, texto para peque√Īos y adultos, est√© en las escuelas primarias, tenga una versi√≥n digital suficientemente atractiva y pase tambi√©n a la vida como audiolibro, con la certeza de que en las creaciones m√°s recientes de la narrativa cubana hay personajes con suficiente fuerza para encantar a los m√°s peque√Īos y ser referentes muy aut√≥ctonos y atractivos.

LAS L√ćNEAS Y LA VIDA

Elizabeth Reynosa /Foto: AHS

Portada del libro Líneas de tiempo..

Publicada tambi√©n en el a√Īo 2020, la novela L√≠neas de tiempo, de la granmense Elizabeth Reinosa nos hace reflexionar sobre el significado de la vida misma, en la cual hay tristezas, anhelos y desesperanzas.

Compuesta por 82 p√°ginas, presenta cuatro cap√≠tulos o l√≠neas, denominadas Infancia (1939-1955), Juventud (1956-1970), Adultez (1971-2000) y Vejez (2001-2016), con una arm√≥nica narraci√≥n que presenta relatos breves. Desde Patio (1943), fecha en la cual asumimos que el personaje protag√≥nico ten√≠a cuatro a√Īos, hasta Retrospectiva (2016), el lector encuentra sufrimiento, miedos, golpes, sue√Īos y tambi√©n dolor y pesimismo, como en Estragos (1978), con la certeza de que ‚Äú‚Ķla felicidad solo dura unos minutos‚Ķ‚ÄĚ.

Como expres√≥ Rafael de √Āguila, integrante del jurado que otorg√≥ el Calendario de Narrativa en 2019 junto a Francisco L√≥pez Sacha y Ahmel Echevarr√≠a, L√≠neas del tiempo es ‚Äúrotunda, dura, tel√ļrica, vi√Ī√©tica, angustiosa, escrita como a zarpazos tristes‚ÄĚ.

Reinosa Aliaga consigue una especie de doble sentido entre el t√≠tulo general, los de los cap√≠tulos, las partes de la narraci√≥n y el ferrocarril y los trenes, pues estos dos √ļltimos elementos atraen a su personaje desde la ni√Īez, un ser que no tiene apellidos ni es ubicado en ciudad o poblado espec√≠fico.

El lugar de los sucesos pudiera ser cualquiera, pero se siente mucho el sabor a Cuba, el ambiente de este pa√≠s y el v√≠nculo con algunos hechos de la historia nacional, incluidos Balseros (1994) y Presagios (1998). Esta es la vida de un hombre, que pudiera transcurrir en etapas sin definir, m√°s all√° de los a√Īos marcados. En su estilo preciso y limpio, la novela tiene tambi√©n poes√≠a; sin dudas una obra que despierta sensaciones agradables durante y despu√©s de su lectura.

UN LIBRO PARA CORREGIR

Un sistema inventado para corregir: El discurso penitenciario y la prisi√≥n en la Cuba decimon√≥nica (2020), del joven licenciado en Derecho Adri√°n Jes√ļs Cabrera Bibilonia es sin dudas una obra interesante.

Ganador del Calendario en la categoría de Ensayo, posee un estilo coloquial y tiene de literatura en cuanto a estilo, a pesar de la hondura de sus exposiciones y análisis.

Seg√ļn las palabras del propio autor, profundiza en la manera en que la prisi√≥n logr√≥ su existencia, la necesidad de crear espacios de encierro para moralizar y corregir. O lo que es lo mismo: el nacimiento de un fundamento de por qu√© el estado moderno puede y debe castigar: la ‚Äúcorrecci√≥n del delincuente‚ÄĚ. Que es, adem√°s, un fundamento perfectamente reconocible en la contemporaneidad.

Nacido en La Habana en 1994, Cabrera Bibilonia estudia temas penitenciarios desde su etapa como alumno en la Universidad de La Habana, con una visi√≥n m√°s cercana a lo humano y lo social. Para √©l, ‚Äúun libro siempre debe tener como m√°xima transformar comportamientos cotidianos‚ÄĚ, por eso considera esencial transcender el campo acad√©mico y calar en las personas.

MUNDO DE ROMPIMIENTOS

Cuando despiertes (2018), del también habanero Daniel Burguet es indudablemente una propuesta bien lograda en cuanto a formas y contenidos.

Constituida por 88 páginas y siete relatos, presenta una armónica interrelación entre ellos, con buen empleo de las técnicas narrativas y la variedad de estructuras, con exactitud en los diálogos, y la construcción de personajes y ambientes con un alto nivel de realidad, a pesar de lo suigéneris de los escenarios y sus protagonistas.

Como expres√≥ Eric Flores Taylor, miembro del jurado que le concedi√≥ el galard√≥n, esta obra ‚Äúes una muestra de la literatura de ciencia ficci√≥n m√°s humanista y menos tecnol√≥gica, donde los gadgets (dispositivos peque√Īos con un prop√≥sito y una funci√≥n espec√≠fica) revolucionan el mundo ficticio, mas no por ello son el epicentro de la trama‚ÄĚ.

En esta obra hay ‚Äútacos‚ÄĚ (aparatos para programar como deseas que sea el d√≠a‚Ķ), objetos voladores, un ser con el poder de dirigir guerras desde su casa y verlo todo en una gran pantalla‚Ķ, pero lo m√°s importante son siempre las personas, sus pensamientos y modos de comportarse, sus amores y desamores, el miedo, las incomprensiones, las traiciones y los sue√Īos en medio de un mundo a veces negro, siempre desafiante.

Daniel Burguet, un muchacho delgado con el pelo largo, recrea dos ‚Äúrealidades‚ÄĚ paralelas: la de los conectados y la de los desconectados, ambas con diversos puntos confluyentes, conflictos y anhelos.

Desde el primer cuento, Anatom√≠a de la melancol√≠a, hasta el √ļltimo, El ojo cosmol√≥gico, gravita una especie de metaf√≠sica que va creciendo con cada p√°gina, dentro de una dramaturgia en la que a veces hay aparente tranquilidad, pero tambi√©n sangre, muerte, sorpresa y sensibilidad hasta en los seres m√°s impensados.

Llama la atenci√≥n como el final del √ļltimo relato cierra tambi√©n el libro y aporta un elemento que enriquece historias anteriores. Cuando despiertes tiene algo de novela, pero sobre todo de sensibilidad en dos mundos de rompimientos y coincidencias, como es a veces la existencia de los seres humanos.

CONFLICTOS ENTRE N√öMEROS Y LETRAS

Portada del libro Los impares

Los impares, de Claudia Damiani Cavero, cautiva por la diversidad de formas narrativas y cierta singularidad de las historias. Compuesta por 14 cuentos, la obra abarca cierta experimentación en la relación entre las matemáticas, la vida y los temas de conversación de sus personajes, con diálogos que, en ocasiones despiertan sonrisas.

Los argumentos de ellos en leves disputas verbales revelan el conocimiento de teorías y particularidades de las ciencias, aunque los sucesos ocurran en lugares como un pasillo durante una guardia escolar en la madrugada.

Su autora asegur√≥ que para escribirlo utiliz√≥ por primera vez la b√ļsqueda de informaci√≥n a conciencia en funci√≥n de la literatura, algo que se nota en sus p√°ginas, sin restar frescura y ritmo a la narraci√≥n.

El jurado que le concedi√≥ el galard√≥n, integrado por Daniel D√≠az Mantilla, Atilio Caballero y Aida Bahr, resalt√≥ que presenta una ‚Äúcambiante gama de conflictos, emanados de las relaciones interpersonales y la cotidianidad‚ÄĚ.

Graduada de Dise√Īo Gr√°fico, su autora, una muchacha de cabello rubio, espejuelos y aparente timidez, logra una buena construcci√≥n de los personajes quienes act√ļan y hablan con naturalidad, en coherentes relaciones entre ellos, sus acciones e ideas. El humor nunca parece ser objetivo, pero s√≠ capa subterr√°nea.

Es interesante como emplea la segunda persona del singular en algunas narraciones, especie de conversación con los lectores o meditaciones en voz alta. Ganadora también del Premio David (2018) la primera gran pasión de Damiani Cavero fueron las historietas, por eso no sorprende que actualmente sea también ilustradora y autora de la imagen de portada.


Dan a conocer ganadores del Concurso de Literatura Fant√°stica Oscar Hurtado

Dada la situaci√≥n sanitaria existente en el pa√≠s y la imposibilidad de realizar la premiaci√≥n del XI Concurso de Literatura Fant√°stica Oscar Hurtado, los organizadores deciden hacer p√ļblica las actas del fallo en los tres g√©neros convocados, tal y como presentamos a continuaci√≥n.

ACTA JURADO DE CUENTO

Siendo el sexto d√≠a del cuarto mes del a√Īo 2020, que pasar√° definitivamente a la historia como el a√Īo del coronavirus, los abajo firmantes, luego de varias conversaciones telef√≥nicas, emails y chateos de WhatsApp, desde el confinamiento protector de nuestras casa, bunkers, nasobuco incluido por si las moscas, han terminado por ponerse de acuerdo a pesar de sus inevitables discrepancias y deciden:

En la categoría de cuento de Fantasía otorgar cuatro menciones:

La primera mención, por lograr un relato de fantasía anclado en nuestras raíces tainas y escrito con grandestreza narrativa, fluidez y dominio del lenguaje es para Juracán del autor con seudónimo Deminán, y que se nombra David Domínguez Francisco.

La segunda menci√≥n, por lograr un notable ambiente de novela negra fant√°stica, y una eficaz trama de suspense que re√ļne a Jack el Destripador con el mism√≠simo Mefist√≥feles en un bar,se otorga a BARadamantis del autor con seud√≥nimo Choly, y cuyo nombre real es Jorge Mederos Aguilar.

La tercera menci√≥n por ser una fantas√≠a sat√≠rica eficaz, divertida y bien contada a El heredero firmada con el belicoso nombre de √Āyax y que result√≥ ser L√°zaro Yusniel Lorenzo.

Y la cuarta menci√≥n por un relato bien construido que destila un especial candor al narrar la amistad entre una ni√Īa ciega y una criatura alada a El √Āngel presentado con seud√≥nimo Aiden y cuyo autor es Denis Luis Angueira Saborit.

Y el premio Oscar Hurtado 2020 en fantasía, por ser un relato excelentemente hilvanado que encierra una historia dentro de otra, ambas imaginativas e interesantes, y que deviene una pieza original dentro del tantas veces trillado camino de la fantasía épica a El precio de la grandeza escrito bajo el seudónimo de Axel y que no es otro que el escritor tunero José Alejandro Cantallops.

En la categoría de Ciencia Ficción otorgar también cuatro menciones a los siguientes relatos:

Por el fino y original humor que despliega para convertirlo en algo más que otro cuento cubano típico de inventores locos a Energía Descargable, de autor con seudónimo Murphy y nombre real Maikel Díaz Rosales.

Por la calidad de la narrativa y las ideas inquietantes que despliega, y a pesar de que de ciencia ficci√≥n solo tiene un ligero barniz a Pol√≠ticamente Incorrecto de una tal Coraline quien en esta realidad se llama Mar√≠a Jes√ļs Ch√°vez y es santiaguera de pura cepa.

Por la eficacia e imaginación conque nos narra una escena erótica entre un ente extraterrestre y dos cubanos a Utopía firmado Francis, que resultó ser Pedro Luis Azcuy.

Por la originalidad de las ideas que maneja la descripci√≥n inquietante de un mundo que busca una felicidad artificial acosta de su misma humanidad a¬† El men√ļ del d√≠a escrito por Nagathve, cuyo nombre real es Nathaly Vega y vive en Matanzas.

Y conceder el premio Oscar Hurtado en ciencia ficci√≥n a un relato muy bien estructurado y mejor escrito que conjuga originalidad con eficacia narrativa,y del cual solo lamentamos que haya sido tan brevea Crezcan los ni√Īos del autor Jos√© A. Oniria, que result√≥ ser Alejandro Manuel Rodr√≠guez Cruz.

Y para terminar se le otorga el premio especial del jurado al relato que mejoraborda  el tema de los robots y las IAs, por ser el cuento mejor logrado, con una historia original y fluida con un cierto aroma a Odisea Espacial 2001, a Galantis, firmado por Temponauta que no es otro que Jonathan Sánchez Marrero.

El jurado quiere reconocer la participaci√≥n masiva en este concurso con 103 relatos, destacar que este a√Īo, la calidad de los cuentos fant√°sticos excedi√≥ notablemente a los de ciencia ficci√≥n, y recordarle a los autores que lo m√°s elemental en un concurso es cumplir con la bases del mismo ya que dos de los relatos finalistas tuvieron que ser descartados por no cumplir con el l√≠mite de p√°ginas establecidas.

Y para que todo esto conste en los anales de los premios Oscar Hurtado firman la presente acta:

Yoss                         

Erick J. Mota                          

Carlos A. Duarte

ACTA JURADO DE POES√ćA

La Habana, 7 de abril de 2020

El jurado del Premio de Poes√≠a Oscar Hurtado 2020 se re√ļne por v√≠a correo electr√≥nico para deliberar sobre los textos presentados al concurso. Tras revisar una veintena de textos se acuerda por unanimidad que:

  1. En muchos de los textos presentados se aprecia poca madurez poética, y en otros la temática fantástica y de ciencia ficción se aborda superficialmente.
  2. b) Se decide otorgar Mención a los textos:

Detrás del paraíso, de Morgana, de la poeta: Leyta Edith Sánchez Sosa.

Bestia salvaje, de Fuego en el Encausto, del poeta: Alberto Rodríguez Rodríguez

Canción para después del vino, de El viajero, del poeta: Amilcar Rodríguez Cal

Patricia en la tierra, de Yo de San Mernardis, de la poeta: Marianela Labrada Hern√°ndez

  1. Finalmente, se decide otrogar el Premio a la obra Uncanny Valley, presentada bajo el seudónimo de Charizard, dado que es el texto que denota mayor limpieza en el lenguaje y sostiene un mejor ritmo y unidad en el discurso, con un final bien logrado, demostrando un mayor dominio de la palabra. La ganadora es la poeta: Janelle Pumariega Santana
  2. Al resto de los participantes se les recomienda continuar profundizando en la estructura del lenguaje poético, y en las lecturas sobre el género fantástico y la ciencia ficción.

Para que así conste firman,

Giselle Lucía Navarro

Ra√ļl Aguiar¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†

María Cristina Martínez          

ACTA DEL JURADO CATEGOR√ćA DE ART√ćCULO TE√ďRICO:

A los 14 d√≠as del mes de abril del 2020, a√Īo dif√≠cil si los hay, los jurados del concurso Oscar Hurtado en la modalidad de art√≠culo te√≥rico (e incluyendo ensayo, rese√Īa, cr√≥nica, etc), tras algunas deliberaciones telef√≥nicas (todo el mundo qued√≥ en casa, aunque nadie se lav√≥ las manos… con el veredicto) acord√≥ otorgar:

MENCIONES a los textos:

Los espejos de la posguerra. Ucronías, fake news y viceversa, enviado por el autor cuyo seudónimo es Albert Speer, quién resultó ser Amílcar Rodríguez Cal, por su interesante y exhaustivo análisis que es también guía de lectura de las ucronías con punto jonbar en la II Guerra Mundial.  

Y: Simpat√≠a por el diablo, de la autora con seud√≥nimo Margot Tenenbaum, que se nos revel√≥ luego como Barbarella d‚ÄôAcevedo, por su trabajo en doble funci√≥n de rese√Īa de ‚ÄúEl Maestro y Margarita‚ÄĚ y breve discusi√≥n de la vida Mijail Bulgakov, claramente invitante a la lectura de una obra sobresaliente y peculiar dentro del g√©nero fant√°stico y la literatura universal.¬†¬†

Y el PREMIO √ļnico a:

Creaci√≥n de guiones para videojuegos RPG de mundo abierto, escondido bajo el oportuno seud√≥nimo de Player One, y siendo nada m√°s y nada menos que Roger Dura√Īona, por un desarrollo muy personal de sus ideas, que cuenta con experiencias de primera mano, en cuanto a la narrativa detr√°s los videojuegos RPG y c√≥mo contribuir a convertirlos en genuinas piezas de entretenimiento intelectual.

Y para que así conste, firman la presente:

Rinaldo Acosta                                 

Ra√ļl Aguiar¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†

Gabriel Gil


Viaje a la fantasía

Es la juventud el relevo, en esta etapa de la vida los artistas crean con ímpetu sus obras. En la literatura, por ejemplo, casi todos comienzan a esbozar sus primigenios poemas, cuentos o novelas antes de cumplir las 35 primaveras.

No fue diferente para Abel Guelmes Roblejo, quien ya anda con paso seguro en la narrativa. A pesar de su corto bregar en el mundo de las letras, ha tenido el placer de recibir dos galardones en concursos especializados: el primero fue el de la revista Juventud T√©cnica, en el a√Īo 2017, con un cuento de ciencia ficci√≥n; el segundo, el Oscar Hurtado, hace dos a√Īos, en la categor√≠a de fantas√≠a. Su √ļltimo y no menos importante lauro fue el premio La Gaveta, del a√Īo pasado ‚Äďun certamen organizado por la revista hom√≥nima, de la Asociaci√≥n Hermanos Sa√≠z en Pinar del R√≠o, y no especializado en estos subg√©neros‚Äď, en el apartado de cuento.

En entrevista exclusiva con BOHEMIA nos habla sobre sus primeras experiencias en el mundo de la creación literaria, así como sus éxitos actuales; la importancia de los talleres para los escritores y lo más importante: no dejar nunca de leer y nutrirse de los más sabios.

‚ÄúComenc√© a escribir en el a√Īo 2013 ‚Äďrememora‚Äď. Desde ese entonces me acerqu√© al taller Espacio Abierto y al proyecto Dialfa, ya que eran los √ļnicos lugares afines a mis gustos literarios, adem√°s ten√≠a conocimiento de que en ellos se reun√≠an escritores. Estaba pr√°cticamente como una p√°gina en blanco y quer√≠a nutrirme de sus conocimientos.

Viaje a la fantasía.

En 2017 vio publicado su primer libro.

‚ÄúAl inicio cre√≠a que narrar era f√°cil. Un d√≠a me sent√© y tecle√© en la computadora 12 p√°ginas de mi primer cuento. A√ļn lo tengo, es desastroso; solo que en aquella √©poca no lo ve√≠a as√≠, incluso lo envi√© a un concurso. Sin propon√©rmelo, su g√©nero era la fantas√≠a; en aquel momento no sab√≠a la existencia de estas diferenciaciones, para m√≠ era solo escribir un texto.

‚ÄúEn mi primera sesi√≥n de Espacio Abierto, escuch√© algunas narraciones con los mismos errores que la m√≠a, y me di cuenta de que necesitaba m√°s lecturas. Deb√≠a respetar este oficio que reci√©n hab√≠a descubierto y hacerle honor a quienes me estaban ense√Īando‚ÄĚ.

‚Äď ¬ŅPersonalmente, en qu√© devino ese taller?

-Es mi casa, mi familia. Allí sigo aprendiendo en cada encuentro y he puesto en práctica todo lo asimilado en el Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso. He crecido en la literatura y como persona. No fuera lo que soy hoy, como escritor, si no existiera Espacio Abierto. Para mí sí resulta imprescindible.

‚ÄúEs literal y literariamente mi taller, aunque no de forma exclusiva, es tan m√≠o c√≥mo de cualquier escritor que se le acerque, a fin de cuentas, es un espacio accesible para todos. Ha ayudado, ayuda y ayudar√° a much√≠simos literatos, no solo de La Habana, tambi√©n de otras provincias‚ÄĚ.

-¬ŅDe qu√© manera el Centro Onelio contribuy√≥ en tu formaci√≥n?

-Entr√© en el propio a√Īo 2013. All√≠ aprend√≠ las t√©cnicas narrativas, a amar y respetar el oficio de la literatura, a cuidarlo y atenderlo a diario. Cambi√≥ mi forma de ver todo. Est√° entre las mejores experiencias de mi vida. No solo conoc√≠ gente maravillosa y me integr√© a esa hermandad, tambi√©n a magn√≠ficos escritores‚ÄĚ.

-¬ŅPor qu√© escribes ciencia ficci√≥n y fantas√≠a?

-La afición al género fantástico en general (lo que incluye a la ciencia ficción) viene de las lecturas que tuve en la infancia. Entre mis autores preferidos en esa época se encontraban Julio Verne y Poe, por mencionar sólo dos.

‚ÄúEn la actualidad sigo sin proponerme escribir un g√©nero en espec√≠fico, m√°s bien hago un cuento o una novela, en resumen, una historia. Eso no niega que tenga preferencia por lo fant√°stico al escribir y al leer, porque es una literatura que no tiene l√≠mites preestablecidos, es libre, solo la restringe la imaginaci√≥n del autor, quien crea un mundo nuevo. No es como en el realismo, donde se recrea una historia ya con reglas estrictas en un universo conocido‚ÄĚ.

Viaje a la fantasía.

Además de este volumen, incluido en la colección Hojas de Hierba, de Ediciones Loynaz, sus obras en integran varias antologías.

-¬ŅQu√© te aport√≥ haber obtenido el premio en el concurso de la revista La Gaveta?

-Gan√© el primer premio en este certamen con el libro¬†Men√ļ Completo. Fue maravilloso que reconocieran de esta manera mi trabajo. ‚ÄúHe cumplido as√≠ varios sue√Īos: publicar en mi pa√≠s, ser le√≠do por mis amigos, emocionarme porque algunos desconocidos me digan que les gust√≥ y verlo en un¬†stand¬†en la Feria Internacional del Libro de la Habana.

“Es un volumen de cuentos, donde los relatos se centran en el absurdo. Creé una serie de historias, en apariencia comunes, que se van desarrollando hasta llegar a niveles irracionales. Quería demostrar que los géneros literarios pueden utilizarse como pretexto, porque lo que importa es lo que cuentas; por eso en mi libro encontrarás cuentos humorísticos (o rayando el humor), de suspense y románticos.

‚ÄúRecibir ese premio es una prueba de que en Cuba hay quienes ven m√°s all√° de los g√©neros literarios y se fijan en lo que uno quiere decir como creador‚ÄĚ.