Casa de las Américas


Victoria Mogollón: De Venezuela para La Casa

Por estos d√≠as la vor√°gine del XI Coloquio de Musicolog√≠a Casa de las Am√©ricas nos tiene concentrados a todos en los predios de esa instituci√≥n. El gremio se re√ļne en funci√≥n del aprendizaje y el di√°logo sobre m√ļltiples procesos y fen√≥menos musicales. Este es el espacio id√≥neo para conocer los objetos de investigaci√≥n que ocupan el tiempo de nuestros colegas latinoamericanos.

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Volver a querer una isla sin cuernos

Oficio de Isla¬†fue una de las obras que un√°nimemente recibi√≥ el premio Villanueva, otorgado por la cr√≠tica a las mejores puestas del a√Īo pasado.

La pieza, escrita por el cineasta Arturo Sotto, focaliza un suceso histórico poco divulgado: el viaje de más de mil maestros cubanos durante 1900 a la prestigiosa universidad bostoniana de Harvard, en momentos en que nuestro país, bajo ocupación estadounidense, se disponía a iniciar vida independiente. Ello da pie a una reflexión, muy contemporánea y contextualizada sobre ese tema siempre en el tintero: las complejas y difíciles relaciones entre Cuba y Estados Unidos.

El autor ha logrado combinar, con sentido del humor, especialmente de la iron√≠a, las peripecias de una familia clase media cuya hija ha sido seleccionada para la ¬ęmisi√≥n¬Ľ, con las coordenadas de la macrohistoria, todo mediante fluidez narrativa y fuerza dramat√ļrgica, lo cual permite reflexionar en torno al anexionismo, los sentimientos independentistas, los oportunismos pol√≠ticos, las reminiscencias espa√Īolizantes, el paternalismo yanqui, el ¬ędeterminismo geogr√°fico¬Ľ y tantos √≠tems vinculados con las dos naciones vecinas, que desde entonces subsisten con matices y singularidades epocales, correlacionando los dos grandes n√ļcleos donde los mismos se han manifestado: la familia y el pa√≠s.

Ub√ļ sin cuernos a cargo de Ludi Teatro Autor: Osmel Azcuy/Tomado de Juventud Rebelde

Personajes gr√°ciles, bien dise√Īados, que pese a su armadura risible escapan del sainete y la caricatura, encauzan situaciones divertidas pero enjundiosas desde el punto de vista dram√°tico, que la puesta dirigida por Osvaldo Doimeadi√≥s ha sabido plasmar con gracia y solidez esc√©nicas.

Aunque la pieza afortunadamente volver√° en marzo dentro del evento Traspasos esc√©nicos, del ISA, esta vez en la sala Tito Junto, del Brecht, el espacio original result√≥ el perfecto por las caracter√≠sticas de la puesta, en un gran almac√©n de la Avenida del Puerto, donde el p√ļblico pudo trasladarse y presenciar, antes de asentarse en el lunetario, dos puntos que constituyen pertinentes pr√≥logo y ep√≠logo mediante coreograf√≠as, performances y hasta una instalaci√≥n que enriquecen y ensanchan el concepto del montaje, y donde junto a Doimeadi√≥s han prestado sus talentos Gretel Montes de Oca, Guillermo Ram√≠rez y Patricia D√≠az, as√≠ como el intertexto, eficazmente incorporado al corpus de la obra, que constituyen los fragmentos de una revista sat√≠rica de la √©poca (¬°Arriba con el himno!, de Ignacio Sarachaga).

M√©rito indudable de¬†Oficio de isla¬†son las actuaciones, que en t√©rminos generales aprehenden y proyectan el esp√≠ritu de este divertimento sustancioso, junto con la Banda de M√ļsica de Rancho Boyeros y las gaitas Eduardo Lorenzo, que sellan su esencia multiart√≠stica.

Ub√ļ sin cuernos, del laureado Abel Gonz√°lez Melo (premio Casa de las Am√©ricas 2020 por su obra¬†Bayamesa), conoci√≥ estreno mundial en La Habana bajo la puesta y direcci√≥n de Miguel Abreu con su compa√Ī√≠a Ludi Teatro.

Una utop√≠a a la vez dist√≥pica, si se permite el ox√≠moron, propone esta vez el dramaturgo cubano, que tiene del eterno viaje, los rejuegos y abusos de poder, reinados reales y so√Īados dentro de una par√°bola que contiene tambi√©n universos posibles, (re)conquistas y la idea de patria que se inicia en el n√ļcleo literalmente materno, aunque ello tambi√©n signifique el de la tierra.

Todo lo anterior, Gonz√°lez Melo lo explaya desde su habitual sabidur√≠a no solo esc√©nica sino tambi√©n teatral, en el sentido m√°s diacr√≥nico, lo cual implica gui√Īos, alusiones intertextuales y ese raro andar, cual arriesgado equilibrista, por una cuerda floja que transita de manera casi imperceptible por lo grave y lo ligero, lo c√≥mico y lo serio, lo alusivo y lo directo, dentro de esta obra que obtuviera los premios Jos√© Jacinto Milan√©s y Dador.

En su lectura, Abreu, acostumbrado a montar textos complejos, polis√©micos y llenos de enveses (Litoral, Bosques, La mujer de antes‚Ķ), asistido esta vez por Mar√≠a Karla Romero y con producci√≥n de Rafael Vega, consigue trasladar a la escena la corrosividad y el filo de la escritura; desde los minutos iniciales se percibe el logro de la ambientaci√≥n abigarrada y esperp√©ntica que sugiere la letra, para lo cual se apoya en el vestuario sugerente, expresivo de Celia Led√≥n, el maquillaje de Pavel Marrero y el dise√Īo de escenograf√≠a, al tiempo que √©l asume las luces, las cuales detentan suficientes gradaciones y matices.

Tambi√©n, como es habitual en sus puestas, debe exaltarse el tan bien explotado espacio, con movimientos coreogr√°ficos (Yuli Rodr√≠guez es la responsable de este esencial rubro) y una rica banda sonora (Denis Peralta, sobre canciones concebidas por Llilena Barrientos muy a tono con el texto) algo, por suerte, recurrente, como son los notables desempe√Īos: Ludi Teatro cuenta con un equipo competente, apto para personajes que exigen del actor desdoblamientos y proyecciones bien dif√≠ciles, cambios de registro, esfuerzos histri√≥nicos determinantes, y aunque se aprecia un nivel general, habr√≠a que encomiar esta vez a Aim√©e Despaigne, Grisell de las Nieves, Cheryl Zald√≠var, Yoelvis Lobaina y Francisco L√≥pez Ruiz.

Alejandro Palomino y su grupo Vital Teatro han llevado a escena una obra de la dramaturga e investigadora Esther Su√°rez Dur√°n:¬†Vu√©lveme a querer, y el t√≠tulo boler√≠stico es realmente algo m√°s que un gui√Īo. De nuevo tenemos la oportunidad de admirar, aplaudir y solidarizarnos con tres grandes mujeres de nuestra escena: Luz Marina Romaguera (Aire fr√≠o, de Virgilio), Lala Fundora (Contigo pan y cebolla, Quintero) y Camila (Santa Camila de La Habana Vieja, Brene).

La mixtura, el enlace, pasan por otro cl√°sico, esta vez universal (Las tres hermanas, Ch√©jov) que desde una estructura dial√≥gica, fuertemente intertextual, no solo trae a la actualidad los conflictos de esos personajes en sus momentos, sino que los enriquece, los universaliza, pues justamente es ese uno de los reclamos de la autora: exigir para nuestras (anti)hero√≠nas un justo sitio que las extrapole del localismo, el exiguo puesto en la escena nacional, para ponerlas a competir a un nivel donde est√°n sus cong√©neres chejovianas, de Shakespeare, Ibsen y compa√Ī√≠a.

No siempre, valga anotar, estos dif√≠ciles pastiches logran dar en el clavo; hace apenas un a√Īo tuve la oportunidad de ver, en Montevideo, un ejercicio intertextual semejante a prop√≥sito con uno de esos referentes:¬†√Čramos tres hermanas (Jugando con Ch√©jov), del c√©lebre dramaturgo y te√≥rico espa√Īol Jos√© S√°nchez Sinesterra (¬°Ay Carmela!) bajo la direcci√≥n del uruguayo Ramiro Perdomo, pero el resultado quedaba un tanto por debajo de sus posibilidades dial√≥gicas justamente dentro de esos l√≠mites que pretend√≠a focalizar y a la vez desmontar.

Suárez Durán, con la complicidad de Palomino, consigue que enlaces, pespuntes y transiciones se logren dentro de un escenario cuyos puntos de desplazamiento e intercambio actoral refuerzan la evocación, la resignificación y el diálogo.

Las actrices Mayel√≠n Barquinero (quiz√° deba restar un poco de fisicalidad y √©nfasis a su labor), Alina Molina y Yaisely Hern√°ndez vuelven no solo a querer, sino a conminarnos a hacerlo, en las pieles de esas singulares y entra√Īables damas del teatro y, por ello, de nuestras vidas.


Alfarero de la belleza (audios, fotos y poemas)

Esbozos de perfiles en blanco y negro, con aforismos dis√≠miles, est√°n dispersos ante mis ojos. Mientras, los acordes de Over the rainbow (en espa√Īol, Sobre el arco√≠ris) toman la cocinita y el patio, en donde Lezama, la mascota de casa, a√ļlla la melod√≠a. Si por casualidad el clarinete da una nota falsa, mi anfitri√≥n explica con toda naturalidad que no es su culpa, que le falta esa tecla y no ha tenido tiempo para componerlo.

Entonces comprendo que alguien m√°s estuvo ojeando los dibujos dispersos sobre las losas carmelitas del mini bar de Boitel. Que much√≠simos otros reporteros han debido interpelarlo desde que apareci√≥ la noticia de su Premio Nacional de Poes√≠a Nicol√°s Guill√©n. Y me siento un poco dichosa de compartir este espacio privado con uno de los poetas m√°s c√©lebres de Cuba, due√Īo de una casa en donde cohabitan √°ngeles dorados y brujas voladoras, y due√Īo tambi√©n de una sencillez c√≥moda, de una suerte de espiritualidad muy rara y agradable.

Dicen en la villa, que tanta gloria se debe a que Remedios la bella besó sus manos con alquimias de poesía y que en agradecimiento, Luis Manuel Pérez Boitel trajo hasta su regazo más de medio centenar de premios y lauros de casi todos los tipos y desde los más remotos parajes.

Entre estos, el Premio Internacional de Poes√≠a Manuel Acu√Īa en Lengua espa√Īola, en M√©xico, con el poemario Artefactos, para dibujar una nereida as√≠ como el Premio a la Trayectoria de SELAE que otorga la Sociedad de Escritores Latinoamericanos y Europeos, con sede en Italia, por el conjunto de su obra po√©tica. Dentro de Cuba lo prestigia el Premio Casa de las Am√©ricas y entre m√°s de una veintena de cert√°menes importantes, el reciente Nicol√°s Guill√©n.

El int√©rprete de Over the rainbow, y el firmante de aquellos dibujos sobre cartulina, realmente es conocido por unos cerca de 25 libros entre poemarios, prosa po√©tica y cr√≠tica literaria. Es asiduo en eventos de gran prestigio dentro y fuera de la Isla. Ha recibido condecoraciones como la de Hijo ilustre de la Villa de San Juan de los Remedios, en la provincia Villa Clara, as√≠ como la Medalla por los XXV a√Īos de la Asociaci√≥n Hermanos Sa√≠z y la Distinci√≥n por la Cultura Cubana. Tambi√©n es Miembro de honor de la Uni√≥n Hispanoamericana de Escritores.

Una vez que nos ponemos serios me muestra la que asumo como biblioteca o cuarto de estudio. Lecturas y borradores están en pilas o regados por el piso, al pie de la computadora de mesa, me hacen pensar que Boitel no tiene horarios establecidos para concebir un verso, sino que brotan de él como un artefacto divino.

¬ŅTe planteas la poes√≠a como un oficio o como una forma de asumir la vida?

Yo creo que ante todo la poesía es una necesidad espiritual. Pero también uno está apostando por edificar una especie de monumento que valide la estética propia y esa visualidad que tenemos sobre la vida y sobre el mundo mismo. Te exige superación como cualquier otro oficio que se hace día a día. Por ejemplo, lecturas que mejoren la estética que uno pudiera asumir como perspectiva de su obra. Pero también el arte y la literatura se pueden sostener sobre experiencias vitales que son mucho más enriquecedoras que el oficio.

En el a√Īo 97, apenas egresado de la Universidad Central de Las Villas, ganas con el poemario Unidos por el agua, el premio Fundaci√≥n de la Ciudad de Santa Clara ¬ŅCu√°ndo decidiste darle formato de poeta a toda esa sensibilidad que te habita?

Cuando estudiaba en la Escuela Primaria ‚ÄúAlejandro de R√≠o‚ÄĚ estuve vinculado al taller literario de una asesora importante en Remedios, Yolanda Meri√Īo. En esa etapa tambi√©n estudi√© artes pl√°sticas, danza, guitarra, trompeta. De pronto estaba en una clase de ajedrez, o de pin pon, o de atletismo. ¬°Hasta esgrima practiqu√©! Se trataba de esa belleza que tiene la infancia de indagar, explorar, que deja una huella en las personas, aunque no tengas asumido tu camino. Recuerdo, por ejemplo, que en el a√Īo 80 fui el mejor lector de un grupo que hab√≠amos formado aqu√≠ en Remedios.

Todo esto generó que en mi etapa de universitario me vinculara al círculo de escritores de Santa Clara, a través del taller que se realizaba en la UCLV. Comencé a participar en festivales estudiantiles y estaba al tanto de las nuevas publicaciones. Algunos autores llegaban hasta allí y sostenían ese diálogo tan importante con los jóvenes. La facultad tenía el encanto de estar asociada a la carrera de Filología y a veces algunos  amigos me pasaban las obras de su plan de estudios.

Luego sucedi√≥ que, aunque me gradu√© con un promedio de 5,56 puntos, tuve dificultades para obtener mi ubicaci√≥n laboral, y me sumerg√≠ en la literatura. A todo esto, se sum√≥ que mi padre, a quien le dediqu√© mi primer libro, muri√≥ dos a√Īos despu√©s con un peri√≥dico en las manos que anunciaba ese peque√Īo suceso editorial. La emoci√≥n de mi primer libro publicado por Capiro y el orgullo de mi padre fueron motivaciones suficientes para seguir escribiendo poemas.

tomada del perfil de facebook del entrevistado

En el 2002 te agencias un puesto dentro de la √©lite latinoamericana cuando el poemario A√ļn nos pertenece el oto√Īo result√≥ Premio Internacional Casa de las Am√©ricas, entre 354 obras de 18 pa√≠ses. ¬ŅQu√© signific√≥ para ti?

Empez√≥ pr√°cticamente una carrera marat√≥nica sobre la que ahora mismo me pregunto; ¬Ņc√≥mo pude escribir tanto en tan poco tiempo? Solo s√© que siguieron sucedi√©ndose proyectos. Miraba la poes√≠a con diferentes perspectivas y en esa medida iba cambiando de figuraciones, enriqueciendo el mundo imaginario que rodea a la poes√≠a.

Marcas estilísticas de tus textos podrían ser: la peculiaridad con que abordas la naturaleza humana, las imágenes exquisitas del mundo exterior, la temática amorosa…

Trato de que mis libros sean diferentes. Por ejemplo, Para no quedar en el And√©n[1] cuenta un viaje en el tren espirituano desde La Habana. Es una especie de poes√≠a r√≠o de cien p√°ginas. Mediante una fusi√≥n entre lo po√©tico y el lenguaje narrativo, fundamentalmente lo coet√°neo, intento crear mundos paralelos. Cuando lo comparas con La Sagrada Familia encuentras la misma fluidez, el mismo choque po√©tico y de tiempo narrativo, y una visualidad est√©tica de un hecho que puede ser comprensible mediante la poes√≠a. Pero tanto este como Aun nos pertenece el oto√Īo; tienen otra vertiente, otra ilaci√≥n.

Creo que esto ha sido un divertimento durante toda mi vida; que los libros sean fundamentalmente una propuesta artística. Como una especie de pieza de teatro detallada y preciosista en todos sus aspectos. Para que haya dramaturgia y versatilidad a nivel de tono y de tiempo poético.

Yo no escribo ning√ļn poema aislado, yo escribo libros y los concibo como propuesta est√©tica que funcione como un artefacto de cierta belleza.

Tu propia obra ha sido sometida, con √©xito, al ojo cr√≠tico de importantes jurados. Has ejercido t√ļ mismo la cr√≠tica. Pero, ¬Ņcu√°les autores son aquellos que ganan tu admiraci√≥n?

Yo leo a todo el mundo. Cuando egres√© de la universidad, con un raro misterio fui sustituyendo mis libros de derecho por libros de poes√≠a. Rilke me gusta mucho[1], Siempre creo que todos los poetas admiramos a Mallarme, Rimbaud, la poes√≠a francesa, la espa√Īola del 27. En la poes√≠a cubana te pudiera mencionar a Mart√≠, a Juli√°n del Casal, a Heredia y a la poes√≠a de Or√≠genes con exponentes como Lezama y Eliseo Diego.

En una ocasi√≥n, hace unos 20 a√Īos, el escritor y periodista santaclare√Īo Ar√≠stides Vega escribi√≥ acerca de la obra de su coterr√°neo: ‚ÄúTestimonios de soledad, de amor y desamor, de dureza y vitalidad‚Ķ‚ÄĚ

La Naturaleza del Est√≠o, poemario ganador del Permio Nacional Nicol√°s Guillen, ¬Ņqu√© temas va dejando atr√°s y qu√© novedades propone?

Es un libro donde exploro el contexto del pa√≠s, el tema de la insularidad, la belleza de los campos. Me inspiro en los poetas origenistas que manifestaban la est√©tica de la genealog√≠a insular. Porque como acu√Īa Cintio Vitier la historia de Cuba y sus poetas se han refugiado en la contemplaci√≥n del paisaje.

Quise concebir una obra que afianzara lo cubano y la belleza de nuestra vida a modo general. La contemplación de nuestros paisajes me permite encontrar la paz que uno pierde en la vorágine de otras cosas. Encontrar un refugio que no atente contra la belleza.

¬ŅTe sientes part√≠cipe de alguna generaci√≥n o movimiento especifico de poetas?

Las generaciones se han acu√Īado a partir de un estudio de la cr√≠tica literaria sobre las principales vertientes que se han sucedido en el pa√≠s. Lamentablemente, cuando uno estudia a Portuondo y Mirta Aguirre, puede apreciar que sus conceptos de generaci√≥n se refieren a una academia, pero no se enmarcan en un tiempo mismo, como s√≠ lo hace hoy por hoy la cr√≠tica; que segmenta como si fuera un chorizo la generaci√≥n del 50, del 70, del 80, etc.

No se puede buscar una ruptura est√©tica por d√©cada, porque no te da la medida de la dimensi√≥n o la visualidad que pueda tener la poes√≠a misma. Se debiera, en este sentido, hacer estudios m√°s amplios que comprenda un distanciamiento aeectivo y en el tiempo a la hora de validar, por ejemplo, el estado actual de la literatura. Porque muchas veces se obvian voces y no se abarca lo que est√° sucediendo realmente en las provincias.‚ÄĚ

¬ŅCu√°nto duele escribir un poema?

Más que un dolor es un placer. Hedónicamente una aptitud. Es visualizar algo que ya estaba escrito en mi memoria. Cuando lo leo transcrito al papel me doy cuenta de si es verdaderamente bueno o no.

Boitel al igual que su coterráneo Caturla nunca ha abandonado Remedios…

Uno tiene que estar donde es feliz.

Publicada por Luis Boitel en Martes, 11 de febrero de 2020

Despu√©s de un Casa, un Nicol√°s Guillen, entre m√°s lauros internacionales, ¬Ņhacia d√≥nde se empinan sus ambiciones literarias?

Uno no escribe nunca para premios, estos solo llegan. Lo importante, m√°s all√° de la dotaci√≥n econ√≥mica, es ganar un lector, establecer di√°logos y ganar un poco de tiempo para poder seguir escribiendo. Los premios validan tu obra, pero uno escribe para las personas. Entre las cosas que estoy so√Īando se encuentran algunos guiones para teatro. Es un mundo del que me gustar√≠a beber m√°s.

Le dir√© algunas palabras que extraje al azar de sus poemas, ¬Ņpodr√≠a decirme que evocaciones le traen?

‚ÄĒAdelante

‚ÄĒAnd√©n

‚ÄĒEse lugar a donde todo el mundo va.

‚ÄĒ√Ārbol

‚ÄĒLa dimensi√≥n de lo que se puede alcanzar

‚ÄĒEspuma

‚ÄĒEs como un segmento que va dejando el tiempo

‚ÄĒBelleza

‚ÄĒLo que pretendemos encontrar

‚ÄĒCasa

‚ÄĒPuede ser pa√≠s, continente.

‚ÄĒPoes√≠a

‚ÄĒEs algo que va a sobrepasar la vida y que siempre querremos defender como si fuera realmente el reino de Dios.

 

CARTA ASTRAL PARA DIBUJAR UNA REALIDAD QUE NO ENCUENTRO EN TU NOMBRE

 

Qu√© puedo decirte, madre m√≠a, a la hora del mal dormir entre jeringuillas y fragmentos de un linfoma que parece te llevaba poco a poco. Despu√©s del chinesco hospital, los cristales de la noche, el traspi√©s que oficia el c√°ncer entre tus arterias, c√≥mo decirte tanta verdad, una verdad absoluta que no podr√≠a creer nunca, por la que respond√≠as como un animalito tembloroso, el m√°s fr√°gil de los animalitos asediado por la multitud, imposible de entender en su propia sombra. La definici√≥n de un extra√Īo sue√Īo que descubro en tus ojos, en la planicie de tus ojos, por ejemplo, cuando acud√≠amos a la salita del hospital y yo te ofrec√≠a regalos para que no imaginaras la sangre que faltaba, los estertores de esta aciaga existencia de la que no puedo despedirte. Entonces indagabas el porqu√© de aquella gente moribunda cruzando frente a nosotros, por qu√© tanta soledad en los rostros de los paseantes y de uno mismo.¬† Nada nos era ajeno, ni apenas el d√≠a que me dijiste que no quer√≠as ir m√°s al tratamiento, que ya las venas hab√≠an colapsado y que era algo injusto que no pod√≠a seguir ocurriendo. Entonces mirabas alrededor, y no hallaba raz√≥n ni pedestal, no hallaba el sendero para trasmitirte el estado de necesidad, las injusticias de Dios, y de la vida que siempre es incierta. Dur√≥ un a√Īo el temor, la s√ļplica y el desasosiego de cuidar de ti, madre m√≠a, de sentirme a tu lado el m√°s peque√Īo de los hombres, un principiante, el incomprendido por la turba, el que escap√≥ de todo pacto por alcanzar la felicidad, y t√ļ no sab√≠as nada; en ese instante donde decid√≠ dejarlo todo a Dios, pero salvarte. As√≠ fue la rutina de los d√≠as, la b√ļsqueda por minimizar las secuelas de las quimioterapias y de tus venas necrosadas.¬† Madre m√≠a, qu√© dif√≠cil es dejarte en un poema para que elijas entre la p√°tina de la enfermedad y la manida palabra existencia. Qu√© dif√≠cil es dibujar una realidad que no encuentro en tu nombre, cu√°l misterio ofrece Dios para que la muerte no sea ni el fin ni el principio. A duras penas, puedo explicarte, madre m√≠a, sobre estas cosas, y temo en el aciago tiempo que nos encumbra, mientras te preguntaba por los √°rboles del patio, por los d√≠as de navidad y la familia. Qu√© puedo hacer, madre m√≠a, si no pude sustituir mis venas por las tuyas, si en tu mirada siempre encontr√© un rencor injusto, dir√≠a yo, amargo, por la inexplicable hora de la transfusi√≥n, por la herida que mucho m√°s se hac√≠a en m√≠ junto al lamento. Nada sab√≠as, madre m√≠a, nada sab√≠as. C√≥mo podr√© revivir tantos motivos diversos, fingir que se est√° feliz por el hecho de hablar de la felicidad. Callar simplemente, cambiar de conversaci√≥n como si nada sucediera, pero es terrible el candil y la expectativa por los medicamentos que no llegan.¬† Mientras prefiera que sigas peleando por la casa y el pa√≠s, insistir que todo ha sido un sue√Īo y tenga l√°grimas nada m√°s, y no pueda hablarte de porvenir, de los hijos que no s√© si tendr√©; ah para qu√© tantas preguntas. Madre m√≠a, si un d√≠a piensas que intent√© escapar de esa realidad, que no cuid√© bien de ti, que tambi√©n he sido un animalito tembloroso perdido en su soledad. Qu√© puedo decirte, madre m√≠a, que me perdone, que me perdone.

 

CANCI√ďN RUSA PARA DELF√ćN PRAFTS

Siempre hubo alguien entre t√ļ y yo

siempre hubo algo poderoso intercediendo

Delfín Prats

 

Apenas bastar√≠a la primera y √ļnica carta para cortar

estas amarras que ha dejado el tiempo, pues ciertamente Delfín,

siempre hubo algo entre t√ļ y yo, que no puede ser

comparable a estas calles de Rusia que van cambiando

de nombre, de simetría sobre la noche,  tártara noche esta,

de justificación para nosotros mismos. 

Quién pudo cruzar tantos océanos para llegar a tu inexplorable isla

fue un cobarde, alguien que no tiene excusa

para dejarte un sobretodo con la postal de 1980, una canción rusa

y aquel poema que me dedicaras, desde un olvidado parque de Holguín.

A quién pude callar en esa soledad inequívoca de bancos dispersos,

en esta mutilación que los periódicos hacen, si en aquel poema

ten√≠a yo la mejor carta de triunfo, unos veinte a√Īos menos.¬† Pero te marchaste

Delfín, sin darme aquellas otras pruebas, en la catedral

del Cristo Salvador las estampillas no son iguales, tu nombre

por ejemplo, un garabato en la pared en sepia. Un trago de vodka a granel

como salutaciones de estas otras comarcas por la soledad y el tiempo

que nos deja, como magro cielo sobre las cosas que ya no est√°n.

Mi casa ha sido de alabastros  y libros que en invierno cubren y soportan

esta rara manía de llamarte, de no saber ya nada de ti. Dividiría yo los días

por uno de esos licores rusos y ese modo de hacer

el amor sobre tapices famosos y libros de algebra analítica.

Para qu√© tanta poes√≠a ‚ĒÄ me dijiste ‚ĒÄ muchacho, tan bello como la nieve

de San Petersburgo.  Entonces nunca más supe de ti.


La amarga soledad del Pinto

La noche del Pinto, basada en un original de Reynaldo Montero, fue la entrega de Teatro D` Sur para este Mejunje Teatral. Una puesta resentida en aspectos como el dise√Īo escenogr√°fico y sonoro, pero que logra comunicarse con el espectador gracias ‚Äďporque hay que agradecerle en verdad‚Äď, a la actuaci√≥n de Jorge Luis Castillo.

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Notas sobre resistencia cultural y creación artística (Espacio Dialogar, dialogar + fotos)

Agradezco a los organizadores la invitaci√≥n. Es un lujo que la Asociaci√≥n Hermanos Sa√≠z mantenga un espacio como este que nos permite pensarnos y que tambi√©n, de muchas maneras, nos confronta. ‚ÄúDialogar, dialogar‚ÄĚ naci√≥ para rendir tributo a Alfredo Guevara y quiero recordarlo a √©l hoy de manera especial, en este lugar que fue tambi√©n su casa y la casa del Festival del Nuevo Cine Latinoamericano porque √©l as√≠ lo quiso.

El tema que la AHS nos invita a debatir esta vez propone entre otros el an√°lisis de los v√≠nculos entre resistencia cultural y creaci√≥n art√≠stica. Intentar√© aqu√≠ un acercamiento preliminar a partir de mi experiencia profesional en la cual confluyen mi trabajo con teatr√≥logo y mi desempe√Īo como director del Programa de Estudios sobre Culturas Originarias en la Casa de las Am√©ricas.

No obstante, necesariamente, debo mencionar antes la resistencia popular que emerge en la regi√≥n ‚Äďen Ecuador y Chile‚Äď como respuesta a la desfachatez del neoliberalismo y tambi√©n la resistencia ind√≠gena que se levanta frente a ese terror√≠fico Golpe al Estado Plurinacional de Bolivia que ha remontado el proyecto colonial, excluyente, racista y fundamentalista de la conquista. Lo que ocurre hoy en Ecuador, Chile, Bolivia y ahora tambi√©n en Colombia no solo nos obliga a expresar nuestra condena a las fuerzas coloniales represoras y nuestra solidaridad con los pueblos que luchan, sino que nos exige estar atentos y pensar-obrar-sentir sin ingenuidad.

Al abordar el tema de la resistencia cultural lo primero que salta a la vista es la necesidad de comprender a fondo la diversidad de actores y contextos que hacen parte de los dis√≠miles procesos en los que esta aparece como una imperiosa necesidad de subsistencia. Ello nos permite evaluar la complejidad que entra√Īa usar una noci√≥n que, como explicara N√©stor Garc√≠a Canclini, en un texto publicado hace ya casi una d√©cada, ‚Äúes una de las m√°s gastadas y menos analizadas en la ret√≥rica cr√≠tica‚ÄĚ (2010).

Hoy, si bien sigue siendo una noci√≥n poco estudiada es, adem√°s, uno de los t√©rminos apropiados por la derecha ultraconservadora e imperial para sustentar ama√Īados procedimientos de subversi√≥n. Lo anterior obliga a poner apellidos a los procesos de resistencia siendo aquellos que enfrentan la hegemon√≠a colonial-neoliberal los que en particular me interesan.

En estos tiempos las pr√°cticas revolucionarias y descolonizadoras operan en un mundo en el cual, mediante la fuerza, pero tambi√©n con la puesta en marcha de estrategias muy sofisticadas de ‚Äúcolonizaci√≥n del deseo‚ÄĚ (Rolnik, 2019), se prefiguran escenarios ‚Äďparques tem√°ticos‚Äď para canalizaci√≥n sectorializada de la necesidad humana de expresar disenso.

Estos compartimentos estancos, que nos obligan a enfocarnos en temas espec√≠ficos al tiempo que invisibilizan otros, buscan estandarizar los comportamientos, controlar las reacciones y conducir la atenci√≥n de los individuos ‚Äďindividuos cada vez m√°s individualistas‚Äď, hacia zonas alejadas de los fundamentales conflictos del mundo.

En estos sitios est√° permitido ejercer, dinero en mano, la √ļnica libertad posible: comprar, consumir. Lo ignoran algunos, pero, en verdad, formamos parte del ciclo que no solo nos hace devenir consumidores, sino que acaba transform√°ndonos en mercanc√≠a, de modo que nuestra vida, como la del antiguo S√≠sifo, es reducida a una puesta en escena en la que permanentemente nos vendemos a nosotros mismos. Siguiendo esa l√≥gica, podemos decir con claridad que la cultura de nuestro tiempo, que es la de un capitalismo neoliberal despiadado, se caracteriza por la manipulaci√≥n a gran escala de las subjetividades ‚Äďindividuales y colectivas‚Äď, a trav√©s de muy sutiles e infinitamente diversificadas t√°cticas de dominaci√≥n que operan mediante la exaltaci√≥n de un ego√≠smo autof√°gico y sadomasoquista. Vivimos sumergidos y ahogados en un mundo que, al decir de Homi Bhabha, da ‚Äúa la cotidianidad alienante un aura de individualidad, una promesa de placer‚ÄĚ (2007).

No es raro entonces que cualquier v√≠a que socave, aunque sea en muy peque√Īa escala, los fundamentos de esa cultura global que estandariza, unifica y quiebra todo v√≠nculo con las esencias humanistas, sea asediada de la manera m√°s acerba por el imperialismo y sus √©lites locales y trasnacionales o glocales, como algunos prefieren decir.

La justicia social, la solidaridad, la reciprocidad, la complementariedad ponen en crisis el sistema totalitario y homogeneizante y escapan de la lógica del carpe diem. La reemergencia de paradigmas alternativos al neoliberalismo, basados en las propias estrategias de resistencia de los pueblos, y el despliegue con éxito de procesos sociales de matriz descolonizadora, han puesto a funcionar la vieja maquinaria del exterminio, siempre engrasada. El golpe de estado en Bolivia viene a ratificar esa práctica en un subcontinente donde el descontento popular y su expresión ciudadana colectiva crecen y se fortalecen considerablemente.

La creaci√≥n de un nuevo ej√©rcito de evang√©licos fundamentalistas trae a escena al mismo protagonista con id√©ntico objetivo: divide y vencer√°s. Pero nada de esto es nuevo, esa es la l√≥gica tras las sucesivas conquistas de Abya Yala, y, claro est√°, la que sostiene por casi 60 a√Īos un despiadado bloqueo contra nuestro pa√≠s.

Entiendo la resistencia cultural como la acción-reflexión descolonizadora y despatriarcalizadora, que visibiliza, de manera dialéctica, las tramas subterráneas de la homogenización neoliberal y busca quebrar desde las macropolíticas, pero también desde las micropolíticas, las estructuras y las narrativas de la dominación imperialista.

No hay dudas de que es esta una batalla que se da fundamentalmente a nivel de subjetividades porque una de las tareas cardinales de esa maquinaria es ocultar los conflictos de clase, g√©nero y tambi√©n los que resultan de los procesos coloniales de racializaci√≥n. Por ello algunos investigadores hablan en la actualidad de la ‚Äúinvenci√≥n de los pobres de derecha‚ÄĚ como uno de los productos m√°s exitosos del capitalismo de estos tiempos, consumidores sin conciencia de clase y sin voluntad transformadora.

Desde luego que si la estrategia es individualizar hasta la máxima expresión posible el mejor antídoto sería constituirse y fortificarse en comunidad, robustecer los lazos y redes que nos hacen uno con el otro y proteger, a lo interno, las dinámicas naturales de la diversidad, de modo que no sean utilizadas para desmontar las bases de una alianza que no ha de tener más aglutinante que la necesidad de defender la vida, de todos y todas, y el territorio donde esa vida se reproduce. Pienso, por ejemplo, en la resistencia de los pueblos indígenas del continente, avasallados permanentemente en la más absoluta invisibilidad y masacrados con las armas, la biblia, los virus, el dinero, el alcohol…

Son, sin duda, los pueblos originarios los que más genocidios y espistemecidios han resistido y de quienes más debemos aprender. Su unidad como pueblos radica quizás en un  hecho que no debemos olvidar. Para los indígenas la tierra es un ente vivo con la que estamos íntimamente relacionados, de modo que comunidad y territorio son una misma entidad no ya desde el punto de vista simbólico, sino también de manera muy concreta.

Si pensamos en la creación artística desde esta perspectiva coincidiríamos, tal vez, en que aquellas obras que contribuyen a la cohesión de la comunidad y a la afirmación de su identidad en un territorio determinado hacen parte de una cultura de resistencia frente al tsunami homogeneizador que individualiza y divide. Sin embargo, hay que ser conscientes de que no basta con sostener y enarbolar ese propósito.

Una obra de arte no es solo resultado de la voluntad del artista sino tambi√©n de un conjunto de din√°micas institucionales diversas ‚Äďel propio creador tambi√©n lo es‚Äď y podr√≠a reproducir las estructuras e incluso los mensajes de dominaci√≥n, o en peor de los casos contribuir a la afirmaci√≥n de estos por un efecto de rebote. Es lo que suele pasar con el panfleto, con las obras que ‚Äúdenuncian‚ÄĚ generalizando y con mucha creaci√≥n-propaganda que acaba repitiendo las mismas f√≥rmulas del melodrama, por ejemplo, y arrastrando, m√°s bien empujando, a los lectores-espectadores con entusiasmo militante al campo enemigo.

No existe la cultura de resistencia sin el arte crítico, capaz de proponer al lector-espectador una estrategia activa de análisis de su realidad, una actividad que en lugar de adormecerlo lo desperece e involucre. Pienso en Bertolt Brecht y en su concepción del teatro épico que no descarta la diversión, pero aspira a una productividad, la cual no puede realizarse sin un creador con sentido crítico y con una intención definida. Al respecto dice Brecht:

Sin criterios y sin intenciones es imposible realizar verdaderas representaciones. Sin saber, es imposible mostrar. ¬ŅY c√≥mo saber lo que vale la pena saberse? Si el actor no quiere ser ni un papagayo ni un mico debe hacer suyo el saber de su tiempo sobre la convivencia humana, participando en la lucha de clases. Es posible que a alguno le parezca esto rebajarse, ya que -una vez que ha quedado establecido lo que va a cobrar como actor-, coloca al arte en las m√°s sublimes esferas.

Pero las decisiones supremas del g√©nero humano se conquistan en la tierra, no en el √©ter; en el ‚Äúexterior‚ÄĚ y no en los cerebros. Nadie puede estar por encima de la lucha de clases, ya que nadie puede situarse por encima de los hombres. La sociedad no posee ning√ļn altavoz com√ļn mientras siga dividida en clases que se combaten. En arte, ‚Äúpermanecer imparcial‚ÄĚ significa ponerse del lado del partido ‚Äúdominante‚ÄĚ (1998).

La pregunta ‚Äú¬ŅY c√≥mo saber lo que vale la pena saberse?‚ÄĚ de Brecht me lleva a pensar en la necesidad de pedagog√≠as decoloniales, las cuales al decir de ¬†¬†Catherine Walsh, son entendidas como:

(‚Ķ) las metodolog√≠as producidas en los contextos de lucha, marginalizaci√≥n, resistencia (‚Ķ) lo que Adolfo Alb√°n ha llamado ‚Äúre-existencia‚ÄĚ; pedagog√≠as como pr√°cticas insurgentes que agrietan la modernidad/colonialidad y hacen posible maneras muy otras de ser, estar, pensar, saber, sentir, existir y vivir-con (2013).

Solo la voluntad de descolonizaci√≥n y de emancipaci√≥n que implica la puesta en pr√°ctica del pensamiento cr√≠tico y de una acci√≥n transformadora que vaya m√°s all√° de la resistencia misma para ‚Äúproducir modos de subjetivaci√≥n originales y singulares‚ÄĚ (2015), puede activar una creaci√≥n desregularizada capaz de transparentar los mecanismos de control, problematizar la existencia y poner a funcionar el tejido social en funci√≥n de ese equilibrio del mundo del que hablaba Mart√≠, o del ‚Äúbuen vivir‚ÄĚ andino. Parecer√° raro, quiz√°s, que yo hable de buen vivir aqu√≠, ahora que los dos pa√≠ses que han constitucionalizado ese principio ind√≠gena en el continente enfrentan una profunda crisis de paradigmas producto de la embestida neoliberal y la traici√≥n, porque sobre todo traidores hay en esta historia.

En realidad lo hago por la diferencia esencial entre la idea comunal de vivir bien, en equilibrio y armonía con el otro y con el ambiente, la madre tierra o la Pachamama si lo decimos en quechua o en aymara, y el vivir mejor que implica que algunos vivan mejor que otros, o sea que unos tengan más, acumulen más.

Pienso en el ayllu, la comunidad originaria andina, y pienso en la din√°mica creadora del teatro de grupo latinoamericano que, afincado en el deseo de construir una comunidad ut√≥pica para la comprensi√≥n y expresi√≥n de nuestras realidades, ha propuesto, fundamentalmente a partir de la segunda mitad de siglo xx, un sinn√ļmero de experiencias de convivio que radicalizan la necesidad del ser humano de confrontarse en vida con el otro, interrogar nuestras realidades e interrogarnos.

Ese teatro vivo, inquietante, crítico, incómodo, distinto del drama culinario o antiespasmódico, que junta, en el caso de nuestra América, la práctica de Brecht con la del loco Antonin Artaud, ese amigo íntimo de Alejo Carpentier, que viajó a México para encontrar en los rarámuris o tarahumaras una conexión con la vida, humana y cósmica, que no existía en el París de la primera mitad de siglo. Ese quehacer efímero, pero orgánico, constituye un extraordinario reservorio de  escenarios y experiencias de resistencia.

Habría que mencionar sin duda el quehacer de figuras como Atahualpa del Cioppo, Enrique Buenaventura, Santiago García, Antunes Filho, Vicente Revuelta, Miguel Rubio y Flora Lauten, el trabajo de los grupos que ellos fundaron. Más acá en el tiempo y centrándome en Cuba podríamos mencionar a Nelda Castillo, Carlos Díaz, Carlos Celdrán, Rubén Darío Salazar, Fátima Paterson, como hacedores de una práctica siempre cuestionadora y revulsiva de esa realidad compleja que muchas veces se muestra en blanco y negro, perfecta o imperfecta, y que las obras de estos creadores discuten, porque nos obligan a abandonar nuestra zona de confort y a dirigir nuestra mirada hacia lugares incómodos de los que solemos apartar los ojos y la mente.

Obviamente, no toda creación teatral participa per se de esa cultural de resistencia, sin embargo, creo que en el teatro como manifestación se dan las bases para que esa cultura se exprese. Jorge Dubatti, un notable crítico y teórico argentino, nos recuerda:

(…) que el punto de partida del teatro es la institución ancestral del convivio: la reunión, el encuentro de un grupo de hombres en un centro territorial, en un punto del espacio y del tiempo. (…)  En tanto convivio, el teatro no acepta ser televisado ni transmitido por satélite o redes ópticas ni incluido en Internet o chateado. Exige la proximidad del encuentro de los cuerpos en una encrucijada geográfico-temporal, emisor y receptor frente a frente (…) (2007).

En la reuni√≥n de esa comunidad reflexiva que el mejor teatro activa me gusta ver un conjunto de claves que necesitamos comprender. La primera, no estamos solos. La segunda, no somos el centro del universo. La tercera, estamos realmente vivos, no somos zombis, podemos impedir ser convertidos en zombis, quiz√°s, si el mal ha avanzado demasiado, podemos incluso dejar de serlo. ‚ÄúQue nos vean la vida‚ÄĚ, dec√≠a Mart√≠ a sus colaboradores del Partido Revolucionario Cubano, y es recomendaci√≥n totalmente vigente y lo ser√° a√ļn en este mundo atestado de muertos vivientes, gente hastiada, malgeniosa, amargada que se cruza en nuestro camino diariamente y que a veces se convierte en el camino mismo.

La cultura del mundo occidental actual impone el miedo al otro y propone la soledad del corredor de fondo como salida o refugio. El teatro que prefiero rompe ese aislamiento, busca complicidades y, aunque presente las cosas m√°s terribles, esclarece y conjura, dos cosas que arte en resistencia est√° obligado a hacer.

Meyerhold y Vajtangov, ambos disc√≠pulos de Stanislavki, sol√≠an decir, a contrapelo de los postulados de su maestro, que en el teatro el √ļnico estado posible era la alegr√≠a (Ver Meyerhold, 1988 y¬† Gorchakov, 1962). S√© que hay mucha gente enojada que ha hecho grandes obras que nos ense√Īan mucho sobre los fracasos del ser humano, pero creo que la mejor de las batallas es la que se combate usando, lo que refiri√©ndose a Mart√≠, Fina Garc√≠a Marruz denomin√≥, ‚Äúel amor como energ√≠a revolucionaria‚ÄĚ (2004).

No s√© si el amor de Mart√≠ es exactamente el mismo de los Beatles ‚Äď por aquello de ‚Äúall you need is love‚ÄĚ‚Äď‚Äď pero s√≠ estoy seguro de que es el mismo estado que Meyerhold y Vajtangov llama alegr√≠a, un estado que congrega en la disposici√≥n a actuar, que conmina a hacer lo que hay que hacer. El amor y la alegr√≠a, no solo son las armas de la resistencia, son las herramientas de la resiliencia, los motores de la acci√≥n transformadora que se necesita, sea cual sea la escala de esa metamorfosis.

Porque podemos asumir que hemos perdido la guerra cultural o seguir pelando, sin odios como tambi√©n dec√≠a Mart√≠ ‚Äď en frase que, por cierto, ha sido recordada recientemente por un autoproclamado maestro de democracias‚ÄĒ, sin odio, s√≠, ‚Äúpero ‚Äďy vuelvo a Mart√≠‚ÄĒ ni una l√≠nea atr√°s de nuestro absoluto derecho‚ÄĚ (en Garc√≠a Marruz, 2004). Qu√© es digo yo el derecho fundamental, obvio, a la vida.

Vivir una cultura de resistencia nos exige no dar nada por sentado, preguntarnos una y otra vez con qué espejuelos miramos el mundo, desmontar el colonialismo internalizado en nosotros mismos y a interactuar conscientemente con los demás, lectores, espectadores, y también con el resto de las instituciones no para afincar nuestro ego, sino para disolverlo en esa acción que transforma y construye. No será fácil claro, habrá traiciones, distorsiones, derrotas, y aprenderemos de ellas si estamos en vida y no nos dejamos matar.

En su √ļltimo ensayo, Roberto Fern√°ndez Retamar, a quien no puedo dejar de recordar si se habla de creaci√≥n y resistencia porque a √©l debemos ese Caliban nuestro americano, que sigue siendo una extraordinaria met√°fora de la potencia emancipadora y descolonizadora que hay que preservar, propon√≠a una interrogante que hoy, si miramos a Bolivia o a Hait√≠ es a√ļn m√°s pertinente. Se preguntaba el poeta:

¬ŅQu√© destino es dable esperar, para un mundo sumido de modo creciente en la barbarie, de quienes, mientras consideran inferiores a etnias que no son la suya y como tales las tratan (as√≠ hab√≠an actuado los nazis), niegan cosas tan obvias y tan peligrosas para todos, incluso desde luego para los Estados Unidos, como el calentamiento global?

‚ÄúA pesar de la respuesta que al parecer se impone ‚Äďpropon√≠a el autor m√°s adelante‚ÄĒ volvamos a confiar en la esperanza‚ÄĚ (2019).

El amor de Martí, la alegría de los directores de teatro rusos y la esperanza que siempre invocaba Retamar soy hoy mis calves para entender la resistencia. Confiemos en los pueblos y asegurémonos que estamos del lado de los que aman y construyen esa sociedad más justa que traerá, en palabras del paradigma indígena andino, el tiempo del Buen Vivir.

 

Referencias bibliogr√°ficas:

Bhabha, Homi K. (2007). El lugar de la cultura. Manantial. Buenos Aires.

Brecht, Bertolt (1998). ‚ÄúPeque√Īo √≥rganon para el teatro‚ÄĚ, en¬†Conjunto, No. 110, julio-septiembre, La Habana, pp. 4-16.

Dubatti, Jorge (2007). Filosofía del teatro I, Atuel, Buenos Aires.

Fern√°ndez Retamar, Roberto (2019).‚ÄĚNotas sobre Am√©rica‚ÄĚ, en¬†Casa de las Am√©ricas, No. 294, enero-marzo, La Habana, pp. 27-37

Garc√≠a Canclini, N√©stor (2009).¬†‚Äú¬ŅDe qu√© hablamos cuando hablamos de resistencia?‚ÄĚ, Estudios visuales: Ensayo, teor√≠a y cr√≠tica de la cultura visual y el arte contempor√°neo, No 7, Espa√Īa, pp. 15-36.

García Marruz, Fina (2004). El amor como energía revolucionaria en José Martí, Centro de Estudios Martianos, La Habana.

Gorchakov N. (1962). Lecciones de Regisseur por Vajtangov. Editorial Quetzal. Buenos Aires.

Guattari, Féliz y Rolnik, Suely (2015). Micropolíticas. Cartografías del deseo, Casa de las Américas, La Habana.

Meyerhold, V. E. (1988). El teatro teatral. Arte y Literatura, La Habana.

Rolnik, Suely (2019). Esferas de Insurrección: Apuntes para descolonizar el subconsciente, Tinta y Limón Ediciones. Buenos Aires.

Walsh, Catherine (Ed) (2013). Pedagogías decoloniales. Prácticas insurgentes de resistir, (re)existir y (re)vivir, Abya Yala, Quito.

* Versi√≥n de las palabras le√≠das en el Encuentro ‚ÄúDialogar, Dialogar‚ÄĚ convocado por la Asociaci√≥n Hermanos Sa√≠z bajo el tema Creaci√≥n y resistencia. La cultura de nuestro tiempo‚ÄĚ. El encuentro se realiz√≥ el 27 de noviembre de 2019 en el Sal√≥n de Mayo del Pabell√≥n Cuba con la conducci√≥n de Yasel Toledo Garnache y la participaci√≥n de Abel Prieto Jim√©nez y Gisselle Armas.


Casa tomada en Santiago de Cuba

Despu√©s de una extensa jornada de trabajo y encuentros entre j√≥venes creadores de la regi√≥n latinoamericana y caribe√Īa con artistas de Cuba, el III Taller Casa Tomada, en su primera versi√≥n itinerante por todo el pa√≠s, concluy√≥ su periplo en la ciudad de Santiago de Cuba, auspiciado por la Casa de las Am√©ricas de esta ciudad.

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Los puentes encontrados de Yunier Riquenes

Las distancias pueden recortarse muchas veces cuando intervienen la imaginaci√≥n y el talento. Naci√≥ en Jiguan√≠, provincia Granma, pero Santiago de Cuba lo enamor√≥ hasta las venas y al parecer ese amor se extender√° por muchos a√Īos. Escribe, dise√Īa, hace radio, promociona libros y uno se pregunta en qu√© tiempo logra enfrentarse al papel en blanco. Sin embargo, lo hace con oficio y no pocos premios aderezan sus vitrinas. Cuando supe que Yunier Riquenes obtuvo menci√≥n en la edici√≥n 17 del Concurso Iberoamericano de Cuentos Julio Cort√°zar, entend√≠ que el amor por la literatura es esa parte de nosotros que no claudica.

¬ŅQu√© significa alcanzar esta menci√≥n? ¬ŅConsideras que aun puedes aspirar a m√°s?

Estoy muy feliz de obtener este reconocimiento. Es un concurso que siempre he so√Īado con ganar. De hecho, todav√≠a siento que no he cumplido con el sue√Īo, espero que pueda ser posible en alg√ļn momento. Pero s√≠ me llena de mucha alegr√≠a que el cuento se haya reconocido.

Se titula Los ni√Īos diferentes y cuenta la historia de un ni√Īo que vive en un lugar intrincado de cualquier parte del mundo, o que puede ser de Cuba, llamado Matacaballos. Es una obra que habla sobre todo de la discriminaci√≥n.

En este caso, al ni√Īo lo discriman no solo porque viva en un lugar intrincado que no aparece en los mapas. Hay otros ni√Īos alrededor de √©l que lo discriminan, algunos por ser negro, otros por ser blanco, otros por ser pobre, otros por ser rico, en fin, que en la vida todos somos discriminados.

Cortesía del entrevistado.

Pero m√°s all√° de contar la propia historia de este ni√Īo, lo importante es c√≥mo uno supera ese tema de la discriminaci√≥n, c√≥mo tu creces, c√≥mo echas a volar en la vida y de eso va el cuento.

Me gustar√≠a en otro momento seguir esa historia y hacer una novela para j√≥venes, como siempre he so√Īado. Fue un cuento con el que tuve buenas intuiciones y que sab√≠a que algo positivo iba a suceder con esa historia. Y as√≠ fue, termin√© el cuento, se lo envi√© a mi amigo √Ālvaro Castillo que es librero y escritor colombiano, y me sugiri√≥ quitarle algunas partes. De ah√≠ lo mand√© al Cort√°zar y cogi√≥ menci√≥n.

¬ŅSeguidamente estuviste en la delegaci√≥n que particip√≥ en la Feria del Libro de China? ¬ŅCu√°nto eso contribuy√≥ a cambiar tu visi√≥n del libro como producto que se comercializa?

Creo que ha sido una de las experiencias más grandes que he tenido como escritor. Encontrarse con esa cultura milenaria, descubrir la forma de proponer el libro, de negociar el libro en un país como China es muy interesante. Independientemente de que el libro entra en el soporte espiritual de las personas, también creo que el libro debe entrar al mercado y hay grandes retos, el libro cubano tiene grandes retos.

Saber cómo lo producimos, cómo lo promovemos, dónde lo comercializamos, respetar los derechos de autor de los escritores cubanos. Y China me deja muchas interrogantes, sobre todo saber que con Claustrofobias no estamos tan mal.

Llegar a una gran librer√≠a en China y descubrir que lo que tenemos como pr√°ctica en esta peque√Īa librer√≠a cubana es lo que se hace all√≠, o sea, el sistema de econom√≠a, el sistema de b√ļsqueda; y cuando ves eso, te llena de alegr√≠a.

Las librerías se han transformado y han ampliado su concepto. Ya no es solo para buscar un libro sino que va más allá. Y Cuba debe insertarse en ese mecanismo porque es un fenómeno mundial. Están cambiando las formas de leer, de comunicarse, de relacionarnos, de pensar, y las librerías forman parte de ese entramado.

Cortesía del entrevistado.

¬ŅC√≥mo se alimenta Claustrofobias Promociones Literarias con esas experiencias que bebiste del pa√≠s asi√°tico?

Noches enteras casi sin dormir revisando materiales y sitios acerca de las prácticas chinas de cómo se desarrollan las editoriales. Me dio la posibilidad de ver cuánto se puede hacer para que los escritores y las obras tengan más visibilidad. Ahora mismo estamos proyectando la televisión desde aquí, la radio online, y son nuevos periodos de trabajo. A nosotros lo que más nos interesa es que los lectores vean a sus autores.

Recientemente fuiste jurado en el V Encuentro Hispanoamericano de Escritores en Villa Clara. ¬ŅHasta qu√© punto es pertinente para la literatura en nuestro pa√≠s?

Yo vi nacer ese evento. Cuando Idiel García llegó con la propuesta yo formaba parte de la dirección nacional de la AHS. Al principio había quienes no creían que debía llamarse hispanoamericano y hacerse en Villa Clara. Y se ha demostrado que sí vale la pena con el apoyo de muchas instituciones y entre ellas la Dirección Provincial de Cultura.

Recalco que la calidad de los invitados es muy buena. Este a√Īo se dedic√≥ a la literatura infantil, pero el anterior se centr√≥ en las nuevas tecnolog√≠as. De hecho, estuvo el destacado comunicador de las plataformas de izquierda tanto en Latinoam√©rica y en el mundo, Miguel P√©rez Pirela, y ha agrupado a personalidades de la cultura.

Ahora, en la quinta edición estuvo Gonzalo Moure, uno de los bueno escritores de Iberoamérica, Mónica Rodríguez, Premio Cervantes Chico, y varios grupos editoriales de la región.

En el concurso fui jurado de cuento para adultos y la calidad fue bastante buena. Solo recibimos las obras de los cinco finalistas. Creo que el hecho de que el concurso le permita entrar a más de 15 escritores de la AHS me parece excelente, porque posibilita que reconozcan su obra. Además, participan, intercambian, leen, presentan libros, y eso también es muy bueno.

Cortesía del entrevistado.

¬ŅEn qu√© proyectos trabajas en estos momentos?

Ahora mismo estoy con mucho trabajo. Participo en el taller de nuevas narrativas con la Casa de las Am√©ricas y es un curso que exige mucho. Hay que leer, prepararse, terminar un proyecto. Uno aprende bastante, a ver el periodismo de otra manera. Sigo haciendo radio, hay que seguir con Claustrofobias Promociones Literarias a deshora y, en lo personal, sigo trabajando en una novela que se llama La Orquesta, as√≠ como otras cosas para ni√Īos en el poco tiempo que me queda.

Así transcurre la vida de Yunier Riquenes, entre libros y el afán siempre de crear. Cada disciplina que realiza abre puentes, líneas emotivas que se encuentran en el juego de las letras y el pensamiento.


¬ŅQu√© haremos los sobrevivientes?

En febrero del a√Īo 2014 conoc√≠ a Roberto Fern√°ndez Retamar. La Federaci√≥n Estudiantil Universitaria invitaba a l√≠deres estudiantiles latinoamericanos a un encuentro que tuvo lugar en La Habana a mediados de ese mes. La Casa de las Am√©ricas ocup√≥ de inmediato la cabeza de los que organiz√°bamos aquella reuni√≥n. Su presidente desde 1986 era responsable de una parte de las m√°s completas autorreflexiones y propuestas sobre Am√©rica Latina y en general sobre el Tercer Mundo. Conquistaba la atenci√≥n de los que conoc√≠amos parte de su obra, y ten√≠amos seguridad de su entusiasmo y afecto por la gente joven. Durante cuatro horas, como imaginamos, ayud√≥ a meditar sobre la toma de conciencia de la acci√≥n revolucionaria, el papel del intelectual, las universidades y la cultura toda, ante las desgarraduras que suelen ser las revoluciones hist√≥ricas y los inmensos peligros que encierra la perspectiva dominante del imperialismo. [+]


Rayuela enamorada

Fuente:Sitio web Granma

Con sello editorial Casa de las Américas, llega la muy esperada reedición en el país de la descomunal obra, orgullo de la creación latinoamericana, cada vez más codiciada por las jóvenes generaciones de lectores, que tal vez desconozcan que su autor, perplejo ante su creación, no sabía en un principio qué hacer con lo que había escrito. [+]