Casa de las Américas


Susuki-Camaquito: ¡semilla, tiempo y estímulo! (+Fotos)

  • «La ense√Īanza de m√ļsica no es mi prop√≥sito principal. Deseo formar a buenos ciudadanos, seres humanos nobles. Si un ni√Īo oye buena m√ļsica desde el d√≠a de su nacimiento, y aprende a tocarla √©l mismo, desarrolla su sensibilidad, y disciplina y paciencia. Adquiere un coraz√≥n hermoso».¬†Shinichi Suzuki

Lo admito, el proyecto Suzuki-Camaquito para la ense√Īanza del viol√≠n en Santiago de Cuba me resulta muy cercano. Son dos las principales razones por las que me siento parte. Adriana Mercedes, mi hija, otra vez fue gu√≠a para el hallazgo. Ya escuchaba noticias sobre el taller a cargo de docentes de la ense√Īanza art√≠stica musical, atriles adem√°s de la Orquesta Sinf√≥nica de Oriente y colegas en la Sala Dolores. Y fue con la petici√≥n de Adriana por aprender el instrumento que me avec√© en este universo. La segunda causa, como con otros aconteceres sonoros, proviene de la participaci√≥n de la Sala de Conciertos en la labor que ¬†protagonizan m√ļsicos y pedagogos de la ciudad.

foto cortesía de Yanilis Nuevo.

Por esos v√≠nculos familiares y de profesi√≥n e informaciones previas, ¬†entiendo que el fin del m√©todo Suzuki trasciende la intenci√≥n de que los alumnos lleguen al ejercicio profesional de la m√ļsica. Su ense√Īanza se entiende como un concepto de vida m√°s amplio.

Tras el término de una primera etapa con la graduación del Violín de Cartón, y el paso al violín de madera, me vale motivo para esta conversación  con la pedagoga y violinista Jana Marieta Perdigón Milá, coordinadora del proyecto.

¬ŅQu√© es el M√©todo Suzuki como filosof√≠a para la ense√Īanza-aprendizaje de la m√ļsica?

El m√©todo Suzuki es novedoso, revolucionario por as√≠ decirlo. Entrado el siglo XX el violinista y pedagogo Shinichi Suzuki lo crea para su aplicaci√≥n en la temprana edad, con la premisa de que el talento no es innato, sino que se desarrolla. Esa idea rompe con la concepci√≥n de lo que es la ense√Īanza tradicional. Siempre se ha dicho que el individuo nace para la m√ļsica o no, y que quien no posea un o√≠do de Mozart no tiene oportunidad. Tal criterio es una interpretaci√≥n fatalista.

foto cortesía de Yanilis Nuevo.

El music√≥logo Alberto Al√©n, quien adem√°s estudi√≥ psicolog√≠a, bajo el rubro ‚ÄúDiagnosticando la musicalidad‚ÄĚ, critica el proceso de las pruebas de captaci√≥n. Plantea que √©stas diagnostican lo que el ni√Īo desde que nace ¬†hasta que llega a esa etapa ha aprendido en su ambiente, y que no garantizan que se desarrolle o no en la m√ļsica. Ese libro gan√≥ premio Casa de las Am√©ricas en 1968 aunque su publicaci√≥n acontece despu√©s. Tiene relaci√≥n con la filosof√≠a Suzuki a√ļn sin conocerla. En ese pensamiento se basa el m√©todo, su idea es que el talento no es una predisposici√≥n gen√©tica sino que responde a incentivos. Cada¬† peque√Īo aprende a su ritmo, unos m√°s r√°pido que otros pero todos logran conocimientos y habilidades a trav√©s de esta ense√Īanza.

La m√°xima de nuestro m√©todo es que todos los ni√Īos pueden alcanzar objetivos en la m√ļsica, lo cual incluye a aquellos con diagn√≥sticos como el¬† autismo, s√≠ndrome de Down y otros. Sigo en Facebook a una profesora Suzuki italiana que trabaja con estos infantes.

Suzuki llam√≥ a su m√©todo el enfoque de la lengua materna. Hace una analog√≠a entre el proceso de aprendizaje de la lengua y la m√ļsica. La primera se aprende en un contexto, en un ambiente donde es todo lo que el individuo escucha. Quien est√° pendiente a la palabra, su pronunciaci√≥n es la familia. √Čl hace una traslaci√≥n de estas nociones a la iniciaci√≥n musical.¬† A ni√Īos muy peque√Īos se les pon√≠a la m√ļsica que luego iban a tocar. Esa m√ļsica se les quedaba en su o√≠do interior y luego eran capaces de replicarla no solo con el sonido sino con la afinaci√≥n.

foto cortesía de Yanilis Nuevo.

Al final el prop√≥sito de Suzuki es la educaci√≥n a trav√©s de la m√ļsica, hacer de los ni√Īos personas sensibles. √Čl sostuvo la afirmaci√≥n que si cada persona del mundo tocara un instrumento se acabara la guerra. ¬†El m√©todo tiene muchos beneficios, un menor que desde temprano aprende una disciplina, desde una constancia y sistematicidad, valora el logro desde el esfuerzo. La filosof√≠a ¬†se sustenta en el trabajo constante con esencias del pensamiento oriental y la aplicaci√≥n de un proverbio japon√©s ¬†como Tarde o temprano, la disciplina superar√° al talento.

Luego de la II Guerra Mundial Suzuki amplía el método al piano, el chelo. En la actualidad se adecua a la  flauta, guitarra, trompeta, contrabajo y otros instrumentos.

¬ŅC√≥mo llega esta metodolog√≠a a Santiago de Cuba?

Conocimos el m√©todo a trav√©s de la profesora y chelista Yaqueline Jardines. Nos llegaban audiovisuales de ni√Īos asi√°ticos muy peque√Īos tocando de manera asombrosa, y la distinci√≥n de la palabra Suzuki pero no la informaci√≥n de qu√© se trataba. Pensamos que era una cuesti√≥n de ni√Īos prodigios, algo innato.

foto cortesía de Yanilis Nuevo.

Jardines tiene la oportunidad de ir a Francia a cursar estudios en un importante Instituto Suzuki. Ella regresa y se encuentra con profesores en Santiago de Cuba, comienza el empleo de los arreglos orquestales del repertorio Suzuki con ni√Īos de la Vocacional de Arte. Ese fue el acercamiento dentro de ¬†una orquesta infantil en el referido centro, que siempre estuvo a cargo del profesor Ignacio Mora Clavel. En cada ocasi√≥n que Jaqueline ven√≠a a Cuba se realizaron estos conciertos.

M√°s tarde llega un amigo suizo, contrabajista, que pertenece a la ONG Camaquito. Nos habla de una profesora suiza Suzuki que viene a Camag√ľey a impartir unos talleres y por supuesto nos interesamos. Cuando llega a Santiago recibimos por dicha profesora el primer curso de filosof√≠a Suzuki e introducci√≥n al Libro I del m√©todo, nos enamoramos. ¬†Nos introdujo entre otras cuestiones en la noci√≥n acerca de las clases individuales y grupales para la socializaci√≥n de los infantes, la importancia de que aprendan desde los valores. Ese fue el impulso de lo que existe hoy en Santiago de Cuba, ese movimiento que est√°¬† en nacimiento. Primero a partir de Jaqueline y luego esta profesora ¬†que imparti√≥ un primer curso en el 2017 y otro en 2019.

A nuestra disposici√≥n para iniciar como profesoras Suzuki, ¬†recibimos el apoyo de la ONG Camaquito para asistir a un festival en Lima, Per√ļ que acontece cada enero. El evento ¬†ofrece capacitaci√≥n para profesores latinoamericanos en la metodolog√≠a. ¬†Ah√≠ recibimos adiestramiento en el 2018 Cecilia Rosales y yo en Filosof√≠a Suzuki y en Libro I.¬† Al siguiente a√Īo sumamos a las profesoras Claudia Rodr√≠guez y Mayra Yeline. Las primeras accedimos al Libro II y III, adem√°s de curso de lectura musical y de otro m√©todo que se utiliza en muchas escuelas en el mundo, el Dalcroze. ¬†Este a√Īo ¬†vimos la integraci√≥n¬† de otras dos profesoras que ya trabajaron con nosotras en la comunidad de Ducureaux, Claudia Pantoja y Cecia Machado. ¬†Ellas pasan por el proceso de iniciaci√≥n, yo hago Libro IV m√°s otro m√©todo conocido como el Kod√°ly.

foto cortesía de Yanilis Nuevo.

En Santiago de Cuba somos hasta el momento un equipo de seis profesoras, cuatro trabajamos en el taller vocacional del Conservatorio, y las otras dos en el primer proyecto que hicimos en 2018 cuando regresamos del primer Festival. Quer√≠amos aplicar el m√©todo. Nos invitan en el Conservatorio a exponer nuestra experiencia y se hallaba presente una estudiante te√≥rica y de viol√≠n, cuyo padre es pastor en la comunidad de Ducureaux. Ellos tienen una guarder√≠a desde los 18 meses a edades tempranas y les interesaban las clases de m√ļsica. Estuvimos un a√Īo completo de trabajo all√≠.

Se nos dio la oportunidad de presentar el proyecto en el Conservatorio para que formara parte del taller vocacional que cada escuela debe implementar.

El m√©todo presupone la participaci√≥n familiar como gu√≠a en la formaci√≥n de valores en los ni√Īos. Comp√°rtenos al respecto.

Como cuando un ni√Īo aprende a hablar, los padres participan en el aprendizaje musical de su hijo. Asisten a clase con el ni√Īo y sirven como maestros en casa durante la semana. Un padre a menudo aprende a tocar antes que el menor, para que comprenda lo que se espera que haga. El objetivo es la educaci√≥n a trav√©s de la m√ļsica. Este pensamiento incluye a la familia.

foto cortesía de Yanilis Nuevo.

La presencia de la familia es muy importante, es otra de las diferencias con respecto al m√©todo tradicional. En √©ste el estudiante llega a la escuela y recibe la clase individual¬† del profesor. El ni√Īo en la casa debe tener la capacidad con 8 a√Īos de recordar y resolver todos los problemas sin que nadie medie. Despu√©s que conozco el Suzuki pienso en cu√°n dif√≠cil lo ya establecido.

El m√©todo lo resuelve con la figura de la madre o el padre u otro familiar, en lo que se conoce en esta filosof√≠a como el tri√°ngulo Suzuki, que ubica al ni√Īo encima y en la base, en una esquina al profesor y en la otra al familiar. El padre se convierte en el profesor en casa. Conozco a una madre en Per√ļ que aprendi√≥ viol√≠n para ense√Īarles a sus hijas y hoy es profesora Suzuki. No llega a un nivel de un libro V que tiene conciertos de Bach, Mozart, pero para comenzar con ni√Īos peque√Īos ella funciona a la perfecci√≥n. Una de sus hijas ha ganado concursos. Incluso esa familia proviene de la cordillera andina. Hac√≠an viajes de horas hasta Lima para que recibieran las clases.

Es un reto, trabajamos con el ni√Īo y tambi√©n con la familia. Nuestra cultura tiene tendencia a la impaciencia con los peque√Īos. Queremos que el ni√Īo aprenda ¬°ya! No nos percatamos que cada uno tiene su ritmo de aprendizaje. Vemos familiares que se desesperan a plena clase cuando el ni√Īo no realiza un ejercicio o rutina como debe alcanzar. Por eso debemos nuestro trabajo tambi√©n a la familia para que interiorice el proceso.

foto cortesía de Yanilis Nuevo.

La clase comienza con una reverencia muy al estilo de las artes marciales. De esta forma el alumno siente el respeto hacia el maestro y se genera un intercambio de ense√Īanzas de uno a otro lado. La din√°mica de la clase propicia que el ni√Īo aprenda desde el disfrute. ¬†Cuando finaliza el encuentro repetimos la reverencia. La admiraci√≥n al maestro es otra de las cuestiones que vemos diluirse en la actualidad.

Para muchos padres la participación quizás sea una práctica normal, cotidiana, mientras para otros que están muy ocupados o piensan que la educación instrucción es solo responsabilidad de las instituciones,  constituye un llamado a dedicarle su tiempo a los procesos de crecimiento del hijo. Se trata de conformar un equipo donde los padres son coprotagonistas.

Cuéntanos de la trayectoria del proyecto en Santiago hasta el momento actual.

Pienso que lo m√°s significativo ha sido despertar la atenci√≥n de los ni√Īos y sus familias hacia el mismo. A partir de las caracter√≠sticas de cada uno est√° el logro de la motivaci√≥n y los primeros resultados. ¬†Incluso ellos se sienten ya violinistas. Eso incluye sus participaciones en los conciertos de la Orquesta Sinf√≥nica, porque este universo musical ¬†necesita de ese ambiente que le aporte conocimiento.¬† Al final es eso lo que vemos como un taller vocacional.

foto cortesía de Yanilis Nuevo.

Quizás a la edad requerida el infante por cualquier motivo acceda o no a la Escuela Vocacional de Arte pero tuvo una ganancia, una preparación previa.   Lo que se aprende a esas edades es algo que te marca. Es una persona que va a ser asiduo a una sala de concierto,  con una sensibilidad y noción cultural.

De esta primera etapa hay ni√Īos que alcanzaron pasar la etapa previa del viol√≠n de cart√≥n, con habilidades del instrumento como el agarre del arco y una rutina b√°sica con un violincito construido, y la apelaci√≥n a ¬†im√°genes infantiles como un conejito, y otras din√°micas que trascienden el mero juego. Con ellos llegamos a una nueva etapa con nuevos retos.

En sentido general el proyecto tiene mucha salud a partir de los logros correspondientes y las expectativas que genera.

¬ŅExisten perspectivas para la posible integraci√≥n de esta metodolog√≠a a la ense√Īanza art√≠stica cubana?

Comencemos por reconocer que lamentablemente el Suzuki es un m√©todo desconocido por el profesorado cubano. ¬†Se le ve hasta con prejuicio por algunos, a causa de lo anterior. Hay quien lo asocia con juegos de ni√Īos y le restan credibilidad. La mayor√≠a de los profesores del √°mbito tradicional no lo ven como una posibilidad,¬† herramienta o camino hacia la m√ļsica profesional.

foto cortesía de Yanilis Nuevo.

Considero que actualmente no se est√° preparado para asumir el m√©todo Suzuki en las escuelas de arte, porque no hay un referente todav√≠a. Nosotros estamos llamados a ser el referente, con la capacidad que tengamos para demostrar sus aportes. No se trata de imposiciones. Si miramos la filosof√≠a hay varios aspectos diametralmente opuestos a la ense√Īanza tradicional.

La ense√Īanza art√≠stica prev√© formar a la vanguardia art√≠stica y se entiende por eso que quienes accedan deban ser los de mejores condiciones desde el inicio. En Suzuki todos los ni√Īos pueden. En las escuelas de arte hay un tiempo l√≠mite para el cumplimiento de los programas y con ello el pase de a√Īo y nivel, y quien no cumpla dicho est√°ndar¬† abandona los estudios.

En Suzuki difiere la idea, ¬Ņqu√© pasa si no llega? Al final lo que aporta a tu vida es mucho m√°s. El m√©todo m√°s bien¬† plantea que el ni√Īo debe ser feliz tocando la m√ļsica. En lo tradicional no siempre se ve eso. Hay quienes sufren porque no llegan o logran en breve tiempo alg√ļn objetivo.

Fui educada en lo tradicional y aprend√≠ mucho de mis profesores, a los que respeto y agradezco todo lo que s√©. Estoy orgullosa, conocemos el nivel de los m√ļsicos cubanos, pero no me conformo. ¬†

Qu√© hago yo, y opto por la responsabilidad de hablar por m√≠. Adem√°s del estudio del m√©todo Suzuki, me avezo en otras superaciones y m√©todos como el Dalcroze y el Kod√°ly. Quisiera que mis colegas en Cuba los conozcan porque brindan herramientas novedosas para el trabajo con las individualidades de cada¬† ni√Īo.

foto cortesía de Jana Marieta Perdigon

Por ejemplo, coloco marcas en los diapasones a los estudiantes de primer a√Īo en el nivel elemental y llegan a la escuela y sit√ļan los dedos donde corresponde. Con asiduidad cito a los padres, ahora no por el tema de la covid, pero lo normal es que con los de primero y segundo tengamos clases en las que les muestro c√≥mo tienen que estudiar con sus hijos en casa. Eso ofrece logros insospechados.¬† Y hablo de padres que no son m√ļsicos. Ellos indagan de c√≥mo llegar a los diferentes procederes para hacerles de gu√≠a en el estudio y se notan los avances en los estudiantes hijos de madres y padres con profesiones ajenas a la m√ļsica, tanto como en aquellos que tienen un progenitor m√ļsico o violinista. De esa manera aplico herramientas del m√©todo en mi clase de ense√Īanza art√≠stica.

En el m√©todo tradicional se comienza con sonidos un poco largos; sin embargo nuestro m√©todo ense√Īa que el ni√Īo puede tocar con movimientos m√°s r√°pidos y cortos, semicorcheas y corcheas, y ellos lo logran. Esa importancia a ambas manos los hace m√°s atrevidos a la hora de comenzar. Eso lo aplico y me da resultado.

De manera general, lo que veo es la necesidad de abrir el panorama a conocimientos y a nuevas formas de transmitirlo. As√≠ como la sociedad se abre a las tecnolog√≠as, nos tenemos que expandir a nuevos m√©todos de ense√Īanza. Ser√≠a bueno un entendimiento.

Por lo que nos compartes, el Proyecto se adscribe a los talleres de formación vocacional del Conservatorio Esteban Salas…

foto cortesía de Jana Marieta Perdigon

El CNART en su pol√≠tica 2017-2021 propuso que cada escuela desarrolle talleres vocacionales dirigidos a diferentes beneficiarios, ¬†grupos de edades, comunidades ¬†con el fin de aumentar la informaci√≥n cultural y los valores de la identidad cultural en la poblaci√≥n. El Conservatorio Esteban Salas busc√≥ alternativas entre los propios profesores. Nosotros en paralelo ya ten√≠amos nuestro taller en Ducureaux y coincide con que ¬†la ONG Camaquito nos da la noticia del financiamiento para la compra de instrumentos, violines peque√Īos para los integrantes del proyecto.¬† Camaquito es una ONG suiza que trabaja solamente con el estado cubano. Nuestro¬† proyecto fue aceptado por el Conservatorio como nuestra propuesta de taller vocacional. As√≠ se legitimiz√≥ este empe√Īo de colaboraci√≥n internacional. ¬†¬†En noviembre de 2019 nos llega la primera donaci√≥n de violines que es la que utilizan actualmente los ni√Īos. Como taller vocacional es la respuesta que la c√°tedra de cuerdas dio al Conservatorio como Instituci√≥n de la ense√Īanza, con la aplicaci√≥n de esta metodolog√≠a para ni√Īos preescolares.

Son varias las familias santiagueras que a partir de la reciente graduaci√≥n de la etapa Viol√≠n De Cart√≥n se interesan por la matr√≠cula de sus hijos en el Proyecto. ¬ŅTienen prevista alguna fecha para la siguiente hornada con ni√Īos principiantes?

Ahora mismo no prevemos ese momento. La raz√≥n es que somos pocas profesoras y es mucha la demanda. No es correcto comprometer la palabra porque no discriminamos entre los ni√Īos, para nosotros quien toque a la puerta tiene las mismas oportunidades que el otro. Tambi√©n trabajamos conforme a la cantidad de instrumentos que tenemos, y ya estamos al l√≠mite, aunque se espera que entre otra donaci√≥n. Eso depende de posibilidades externas. Para el Suzuki en viol√≠n debemos esperar transcurra un ciclo de ni√Īos que lleguen a la edad l√≠mite que podemos tener.

foto cortesía de Jana Marieta Perdigon

La otra posibilidad es el aumento a otros instrumentos y eso espera a que pase la situaci√≥n actual de la covid, que rompi√≥ algunos planes. Previmos la invitaci√≥n de una profesora Suzuki de piano, porque tenemos profesores del instrumento con el inter√©s e incluso ya con un n√ļcleo de algunos ni√Īos peque√Īos para el comienzo. Esa y otras capacitaciones se realizar√°n en posteriores momentos.

Es un tema delicado, para ser profesor Suzuki se recibe una capacitaci√≥n de su filosof√≠a y herramientas t√©cnicas. No se trata de apelar a cualquier profesor o violinista y asignarle un grupo de ni√Īos. Esto se estudia, implica una filosof√≠a. El Suzuki va mucho m√°s all√° de tocar un repertorio. Cada una de esas primeras piezas tiene su objetivo para la mano izquierda y su objetivo para la derecha. Solo cuando el docente recibe la formaci√≥n¬† se le considera un Suzuki.

Cuando escuchaba a otros profesores emitir juicios negativos del m√©todo como equivalencia a juego de ni√Īos me percato que no se dan cuenta que hablamos de infantes de dos, tres a√Īos, edad preescolar. El aprendizaje tiene particularidades y el juego cumple un rol principal. Los m√°s peque√Īitos por ejemplo no tienen la claridad de la repartici√≥n espacial. Incluso hay ¬†diferencias notorias de un a√Īo a otro y buscamos las maneras de desarrollarles las habilidades. El m√©todo incluso se concibe para que el profesor hable lo menos posible, porque en estas edades tempranas cuando sucede lo contrario el peque√Īo se distrae. El ni√Īo aprende haciendo y a trav√©s de la imitaci√≥n.

Despu√©s de cada curso tenemos intercambios con otros profesores a trav√©s de clases grabadas y en esa din√°mica tambi√©n crecemos. Lo que m√°s nos se√Īalan a las profesoras cubanas es que hablamos demasiado. La clase debe ir m√°s a lo pr√°ctico, con el empleo de la imaginaci√≥n que proviene del entorno infantil.

foto cortesía de Jana Marieta Perdigon

Com√©ntanos acerca de la proyecci√≥n de Suzuki Camaquito en las redes sociales. ¬ŅPor qu√© canales se puede acceder a sus informaciones?

Hasta el momento tenemos dos espacios en las redes, uno propio del proyecto, Suzuki Santiago Camaquito, donde brindamos informaciones y para los padres diversas ense√Īanzas como la importancia de educar al ni√Īo con el pensamiento de que s√≠ puede alcanzar los objetivos. Compartimos adem√°s nuestros quehaceres pedag√≥gicos y los resultados de nuestra labor cotidiana.

foto cortesía de Jana Marieta Perdigon

Tambi√©n est√° la p√°gina de Camaquito Espa√Īol, en la que adem√°s de nosotros ¬†aparecen¬† todos los proyectos que desarrolla la ONG con la infancia cubana. Existen en Camag√ľey, Ciego de √Āvila y Santiago de Cuba en expresiones como la danza, el teatro, deporte como el f√ļtbol en los barrios, los hay de enfoque comunitario desde Casas de Cultura.

En ambos sitios se ofrecen guías sobre nuestras dinámicas.

Como dijera Shinichi Suzuki, Dos cosas necesita una semilla: tiempo y estímulo, esa es la guía de nuestro proyecto. 

foto cortesía de Jana Marieta Perdigon

foto cortesía de Jana Marieta Perdigon

 

P√°ginas de Facebook de los proyectos:

https://www.facebook.com/suzukisantiagocamaquito

https://www.facebook.com/camaquitoespanol


Fiesta de la Cubanía: la cultura como escudo y espada de la nación.

‚ÄúSin cultura no hay libertad posible‚ÄĚ

Fidel Castro Ruz

 

La XXVI Fiesta de la Cubanía que tuvo lugar en la patrimonial urbe bayamesa  ha sido génesis de un nuevo capítulo en la celebración tradicional, convirtiendo la atípica edición en un trascendente espacio que desde escenarios virtuales, desafió las limitaciones por la actual crisis sanitaria que enfrenta el país.

Dedicada al aniversario 125 de la caída en combate de José Martí, al centenario del natalicio de las cubanas Celia Sánchez Manduley y Alicia Alonso, y al primer aniversario de la desaparición física de la Prima Ballerina Assoluta, el festejo incluyó como espacio principal la realización de la XXVIII edición del Evento Teórico Crisol de la Nacionalidad Cubana.

foto de la autora

Sirvi√≥ tambi√©n la festividad como homenaje al aniversario 40 de la instauraci√≥n del D√≠a de la Cultura Cubana, a los 126 a√Īos del natalicio de Miguel Matamoros, los 30 de la fundaci√≥n del Consejo Provincial de las Artes Esc√©nicas de Granma y la creaci√≥n de los Centros Provinciales de Cine, al 90 cumplea√Īos de Omara Portuondo y al aniversario 60 de la creaci√≥n del Grupo de Experimentaci√≥n Sonora del ICAIC.

Durante la apertura se realiz√≥ el recorrido del rev√≥lver Colt 38 ‚Äďutilizado por Celia S√°nchez Manduley y el pelot√≥n femenino Mariana Grajales‚Äď desde el Museo Casa Natal de Carlos Manuel de C√©spedes hasta el Teatro Bayamo. El objeto patrimonial tutel√≥ la ceremonia inaugural que cont√≥ con la presencia del Primer Secretario del Comit√© Provincial del PCC Federico Hern√°ndez Hern√°ndez; Francisco Alexis Escribano Cruz, gobernador de la provincia; Abel Prieto Jim√©nez, presidente de Casa de Las Am√©ricas; Ernesto Limia, vicepresidente primero de la Asociaci√≥n de Escritores de la UNEAC, y Lorianne Rodr√≠guez, directora de Cultura en Granma.

«Formar consumidores cr√≠ticos, cultos e inteligentes constituye el √ļnico camino para combatir la crisis cultural contempor√°nea acentuada por el uso de las nuevas tecnolog√≠as de la informaci√≥n y las comunicaciones», expres√≥ el Presidente de Casa de las Am√©ricas Abel Prieto Jim√©nez, al intervenir en la primera jornada de la Fiesta de la Cuban√≠a.

La conferencia inaugural ‚ÄúCultura y naci√≥n ante los desaf√≠os del presente‚ÄĚ, estuvo a cargo de Abel Prieto, que refiri√≥ claros elementos de la crisis cultural y la industria hegem√≥nica del entretenimiento como enemigos viscerales de cuban√≠a. El culto a lo pueril, el desinter√©s por la historia y la pol√≠tica, la cultura chatarra, el dilema de las redes sociales y la sutil manipulaci√≥n de sus usuarios han creado un espacio de negaci√≥n de la ciencia, sumado a la actual pandemia y el efecto en los n√ļcleos de resistencia cultural.

El Presidente de Casa de las Am√©ricas subray√≥ adem√°s, que el poder de las plataformas privadas es mayor que el poder de los estados, actualmente la est√©tica del show ha contaminado la informaci√≥n, los medios hegem√≥nicos han maquillado sus modelos para seducir y crear un esquema de amnesia inducida en la cultura. El papel que antes jugaban grandes literatos como √Čmile Zola, Tolst√≥i, Jean-Paul Sartre, est√° siendo sustituido por youtubers e influencers que inducen a una inevitable hipnosis medi√°tica.

foto de la autora

Sobre estas amenazas al binomio cultura-naci√≥n, el ciberbullying, la fragmentaci√≥n del conocimiento, el consumo cultural y los imperativos de formar consumidores cr√≠ticos y conscientes reflexion√≥ el p√ļblico presente en interacci√≥n directa con el prestigioso intelectual, y en el que se destac√≥ la significaci√≥n de la Fiesta de la Cuban√≠a como espacio que salvaguarda la memoria hist√≥rica en medio de una guerra medi√°tica que pretende fragmentar la cultura cubana.

Abel Prieto también intercambió con participantes del Evento Teórico Crisol de la Nacionalidad Cubana durante la segunda jornada del festejo, y se presentó el libro de su autoría Símbolos, fogatas y hechizos infernales.

El evento propició un aguzado debate científico que tuvo como premisa la impronta de la mujer en los procesos históricos y culturales en Cuba y Latinoamérica, enfatizando en las luchas independentistas y revolucionarias hasta la actualidad. Se realizaron conferencias virtuales del Dr.C Pedro Pablo Rodríguez, investigador titular del Centro de Estudios Martianos; la Dra. Luisa Campuzano Sentí, quien dirige el Programa de Estudios de la Mujer en Casa de las Américas y Miguel Cabrera, crítico de danza e historiador del Ballet Nacional de Cuba.

foto de la autora

Se desarroll√≥ un panel online a trav√©s del Canal Videos Crisol ‚Äďhabilitado para transmitir en redes sobre lo acontecido en la fiesta‚Äď con representantes del Frente Feminista de ALBA Movimiento en Venezuela, Argentina y Colombia, profesoras de la Universidad de Granma y la directora de la Casa de la Nacionalidad (instituci√≥n que auspicia el evento).

La XXVI Fiesta de la Cuban√≠a ‚Äďque aconteci√≥ del 17 al 20 de octubre‚Äď contempl√≥ tambi√©n la inauguraci√≥n de la XXXII Jornada de Cine Cubano e Internacional con la presentaci√≥n de audiovisuales realizados por el Proyecto Picacho, y se agasaj√≥ asimismo a miembros de la filial de escritores de la UNEAC que cumplieron aniversarios cerrados de creaci√≥n literaria.

foto de la autora

foto de la autora

En estricto cumplimiento de las medidas higi√©nico-sanitarias que exige el actual contexto epidemiol√≥gico del pa√≠s, se realizaron presentaciones teatrales, inauguraci√≥n de exposiciones de artes pl√°sticas, se devel√≥ ‚Äďcomo es habitual cada a√Īo‚Äď una escultura en cera policromada del m√ļsico y compositor cubano Miguel Matamoros, y durante el acto se amplific√≥ un mensaje de voz de Martha Beatriz Matamoros Audinot, nieta del trovador santiaguero.

Las jornadas de celebraci√≥n concluyeron tras haberse lanzado la convocatoria de la XXIX Edici√≥n del Evento Te√≥rico Crisol de la Nacionalidad Cubana, pr√≥ximo a celebrarse en 2021 y dedicado esta vez al centenario de Cintio Vitier, bicentenario de Francisco Vicente Aguilera y a los aniversarios 60 de la Campa√Īa de Alfabetizaci√≥n y de ‚ÄúPalabras a los Intelectuales‚ÄĚ. En la ma√Īana del 20 de octubre, en homenaje a los 152 a√Īos de la interpretaci√≥n por vez primera del Himno Nacional, se rememor√≥ en acto solemne el patri√≥tico suceso con la habitual Ceremonia de las Banderas.

foto de la autora

La Fiesta de la Cubanía, en singular edición, llevó su eclecticismo artístico a su máxima expresión. La Ciudad Monumento, ícono de rebeldía, reafirma su identidad cultural y su compromiso con los más genuinos valores sociales. El desafío al recrudecimiento del bloqueo y el enfrentamiento a una epidemia global no han provocado sino el fortalecimiento de la unidad, el hacer de la cubanía nuestro baluarte principal, el patriotismo como esencial arma, y la cultura como escudo y espada de la nación.


En Granma, fiesta virtual de pensamiento científico

A 152 a√Īos de la interpretaci√≥n por vez primera del Himno Nacional, aquel 20 de octubre, sobre los adoquines de la otrora Plaza de la Iglesia Mayor San Salvador de Bayamo (hoy Plaza del Himno) llega la Fiesta de la Cuban√≠a. El a√Īo 1994 marca la g√©nesis del festejo de cuban√≠a, a propuesta del entonces Ministro de Cultura Armando Hart D√°valos, con motivo del hist√≥rico suceso que marcar√≠a para siempre la historia de la Patria. ¬†

[+]


Brasil como isla poética: pórtico de antologías y selecciones

Un a√Īo despu√©s del 1er. Encuentro de Poetas del Mundo en Cuba ‚ÄúLa isla en versos,‚ÄĚ efectuado durante las Romer√≠as de Mayo de 2012, se promocionaba en la ciudad de ¬†Santiago de Cuba el libro Memoria de una isla (Apostrofes Ediciones, Santiago de Chile), antolog√≠a resultante de aquel espacio po√©tico confraternal. Con √©l, avalado en su pre√°mbulo por las palabras de la Premio Nacional de Literatura Lina de Feria, quien dijo: ‚ÄúO√≠rlos a ustedes, poetas de todo el mundo, es ampliar el diapas√≥n con el que nuestros juicios adelantar√°n la comprensi√≥n de diversas posiciones,‚ÄĚ se pon√≠an a disposici√≥n de los amantes del g√©nero textos de 60 autores de Angola, Brasil, Cuba, Chile, Colombia, Francia y M√©xico; sugerente abanico de generaciones y est√©ticas que desde la multilateralidad creativa permitir√≠an descubrir, reconocer y dialogar con las diferentes obras.¬† ¬†

La ocasi√≥n sirvi√≥ para intercambiar criterios y valoraciones, sobre todo, acerca de las obras de los poetas de la lengua portuguesa, espec√≠ficamente, de Brasil. A todas luces, ¬†fue aquello pretexto y posibilidad para (re)sintonizar con las letras provenientes de esa zona geogr√°fica de alto relieve literario. Los contertulios de esta urbe, publicados o no en Memoria‚Ķ, traer√≠an a debate la valoraci√≥n que cataloga a Brasil como una isla dentro de Latinoam√©rica, a raz√≥n de ser el √ļnico donde se habla portugu√©s, en su variante local; ¬†especificidad ling√ľ√≠stico-cultural que, imbricada con lo hist√≥rico-social, le otorga un sello inconfundible a la literatura del Gigante suramericano, que por a√Īos ha provocado profundas reflexiones de grandes figuras de su poes√≠a contempor√°nea: en el sentir de Manoel de Barros, Brasil es una ‚Äúisla ling√ľ√≠stica,‚ÄĚ mientras que Vinicius De Moraes la ve√≠a como ‚Äúuna isla de ternura: la Isla/ Brasil.‚ÄĚ

Lo expresado por de Barros y por De Moraes se encuentra en la misma cuerda reflexivo‚Äďcreativa¬† de Carlos Nejar, el poeta que significar√≠a, enf√°ticamente, en su obra La Edad de la Aurora. Fundaci√≥n de Brasil (Editorial Arte y Literatura, 2004), versi√≥n al espa√Īol y presentaci√≥n de Virgilio L√≥pez Lemus, este ‚Äúcar√°cter‚ÄĚ de isla de Brasil. Nejar coloca en varios poemas, de las tres secciones del poemario, este t√©rmino de profundo simbolismo en correlaci√≥n con el lenguaje, con la palabra: ‚ÄúEl suelo de la isla era el mismo que el lenguaje. / Cuando despertaba, con los ojos de animal, toda ella/ cintillaba. Los ojos de la isla, potros galopando entre azules (I. Brasilio y Columba. La edad que duerme. 9.). Brasil, Brasilio, Columba, isla. Palabras frescas o usadas, cocidas en/ el ladrillo, junto al horno‚ÄĚ. (I. Brasilio‚Ķ 10.). En La Edad de la Aurora‚Ķ poemario de identidad, la palabra, dice en el prefacio L√≥pez Lemus, viene del Para√≠so [‚Ķ] ‚Äúes reina de s√≠ misma. [‚Ķ]¬† y resulta una isla ‚Äďisla de islas‚Äď en la que el poeta habita. [‚Ķ]. Y el poeta sujeto de la expresi√≥n muestra la aprehensi√≥n vital a trav√©s de la poes√≠a como acto de identidad [‚Ķ]: Brasil como isla ante el cuerpo global del mundo.‚ÄĚ

La isla, para ellos y otros que as√≠ lo percibieron ‚Äďperciben‚Äď, es la met√°fora (extensamente recurrida) que determina un sentimiento identitario raigal, cuyos signos, subscribi√©ndose la explicaci√≥n de Jos√© Lezama Lima, son la imaginaci√≥n, la fidelidad a las grandes causas y la bravura. De cierto modo, las intencionalidades de los compiladores de Memoria‚Ķ remiten a esos fundamentos y, en el trabajo realizado, emerge la idea de unir ‚Äúislas‚ÄĚ para crear un continente po√©tico. Bajo este presupuesto presentaron los textos de Cyro Mascarenhas Rodrigues (1944), Odete Pereira Alves (1959), Nil Lus (cantante), Mar√≠a Vilmaci Viana Dos Santos (1962) en su idioma original, preservando el esp√≠ritu y las atm√≥sferas de las composiciones, como veh√≠culo para compartir narrativas, con temas dedicados a Cuba, el mar, las deidades, los sue√Īos. Para el lector, ante poemas casi comprensibles, era el reto de disfrutar de la experiencia, explotando a fondo las sensaciones, pues se ha dicho, con acierto, que la pose√≠a es la ciencia de las sensaciones.

Lo anterior se sustenta en las proximidades existentes entre los idiomas espa√Īol y portugu√©s; idiomas de culturas vecinas que anta√Īo, seg√ļn estudios interdisciplinarios en lengua y literatura, entre ambas se produjeron pr√©stamos l√©xicos (palabras, morfemas, expresiones) e interferencias ling√ľ√≠sticas (calcos, mezcla de c√≥digos‚Ķ), fen√≥menos de gran impacto sociocultural y trascendencia.[1] Esta familiaridad coloca en una relaci√≥n a Cuba y Brasil, pa√≠ses que se profesan ‚Äúsimpat√≠as rec√≠procas‚ÄĚ, como expresar√≠a el escritor y diplom√°tico Jo√£o Almino, sobre la base de procesos hist√≥ricos, sociales, pol√≠ticos y culturales con no pocas semejanzas. No es de extra√Īar entonces que la producci√≥n literaria brasile√Īa, en nuestro √°mbito, goce de distinci√≥n, difusi√≥n y aceptaci√≥n, gracias a entregas de casas editoriales como Arte y Literatura, Ciencias Sociales y Casa de las Am√©ricas, posiblemente las que m√°s t√≠tulos de autores de esa naci√≥n tengan en sus cat√°logos. Ello ha contribuido a que escritores de la talla de Jorge Amado, Frei Betto, Chico Buarque, Clarice Lispector, Thiago de Mello, Pessoa, Rubem Fonseca, constituyan referencias bien conocidas.¬†¬†

De esa producci√≥n literaria, a juzgar por el n√ļmero de t√≠tulos en registros institucionales, como la base de datos que el Instituto Cubano del Libro (ICL) circula peri√≥dicamente, para uso de sus dependencias, puede observarse que los g√©neros m√°s representativos son el narrativo, el dram√°tico y el ensay√≠stico; no as√≠ el l√≠rico, escasamente representado en a√Īos recientes, tom√°ndose como referencia el a√Īo 2005, cuando la 14ta. Feria Internacional del Libro de La Habana (FILH) se dedic√≥ a Brasil, donde estuvo disponible Poemas preferidos por el autor y sus lectores¬† (Arte y Literatura, 2004) de Thiago de Mello. Esto repercute, directamente, en las opciones ‚Äďal menos impresas‚Äď para ampliar los horizontes de lectura en esa direcci√≥n.

Para esa edici√≥n 14 de la FILH, Arte y Literatura tambi√©n public√≥ el libro, de naturaleza biling√ľe, Catorce poetas brasile√Īos (2004) con selecci√≥n, traducci√≥n y pr√≥logo de Ricardo Alberto P√©rez, ¬†quien utiliza el momento de la segunda Vanguardia Po√©tica Brasile√Īa del siglo XX: el movimiento concretista (liberaci√≥n de las palabras de la estructura sint√°ctica, de su significado o sonido y darles importancia por su aspecto visual) y el neoconcretista de los a√Īos 50, como apoyatura para organizar y darle coherencia a una antolog√≠a compleja, en la que se priorizan las ausencias m√°s significativas dentro de ese panorama.

En el pr√≥logo de Catorce poetas‚Ķ se plantea que ‚Äúla escritura po√©tica en Brasil [es] un universo en expansi√≥n, con centros localizados, y una amplia periferia donde viven m√ļltiples expresiones del lenguaje.‚ÄĚ Esto se corrobora a trav√©s de unos 90 poemas, en 331 p√°ginas, que sirven de coordenadas para el lector de este y otros libros de poes√≠a de esa gran naci√≥n. S√©pase que tales singularidades han sido de inter√©s para estudiosos y especialistas, que vienen a convertirse en exegetas de la triada poes√≠a‚Äďpoeta‚Äďpoema; labor demarcada, por lo general, en los m√©todos hist√≥rico, psicol√≥gico y estil√≠stico, respectivamente, que dan cuerpo a las antolog√≠as y selecciones, que se visualizan factibles para mostrar un cuadro literario lo m√°s completo posible.

En la opini√≥n de la escritora, traductora literaria y periodista uruguaya Rosario L√°zaro Igoa, el universo de las antolog√≠as de poes√≠a brasile√Īa traducidas al espa√Īol es amplio y continua aumentando, a partir de un flujo literario que se efectiviza de varias maneras, ya sea por medio de antolog√≠as de varios poetas, antolog√≠as de un solo autor, o traducciones de un libro espec√≠fico de un √ļnico poeta.[2] Igoa centra su atenci√≥n en la antolog√≠a de varios poetas, pues es donde se conjugan en un mismo movimiento dos operaciones paralelas e indisolubles: el antologar y el traducir.

En Cuba, no obstante la espor√°dica publicaci√≥n de antolog√≠as o selecciones po√©ticas, prop√≥sitos de esta √≠ndole son los que coadyuvan ‚Äďaniman‚Äď a la circulaci√≥n de la poes√≠a brasile√Īa en nuestro contexto desde otras plataformas. El poeta y ensayista cubano F√©lix Contreras es uno de los nombres que se suma a este concierto con Poes√≠a brasile√Īa, compilaci√≥n de poemas de siete poetas, ¬†publicada en la revista digital El Caim√°n Barbudo, en 2012. Este autor argumenta, en estrecha relaci√≥n con el planteamiento de Ricardo A. P√©rez, que ‚ÄúNo hay en nuestro planeta una poes√≠a m√°s parecida a su pa√≠s, que la brasile√Īa: amplia, vasta, diversa, colmada de contrastes, profunda, pluri√©tnica y pluricultural‚ÄĚ. Esta¬† concepci√≥n sirve de p√≥rtico para profundizar e indagar en ese universo, de fuerte tradici√≥n, con poetas notables y paradigm√°ticos.

Cabe precisar que en antolog√≠as y selecciones de pluralidad internacional se han incluido poetas brasile√Īos. Por ejemplo, la colecci√≥n Sur editores publicar√≠a en El m√ļltiple trino. Treinta y cinco poetas del siglo XX (2001), diez poemas del periodista y pol√≠tico brasile√Īo Carlos Drummond de Andrade (1902‚Äď1987), considerado por la cr√≠tica como uno de los mayores poetas de Brasil. Se afirma que desde sus primeros libros la poes√≠a de Drummond se destac√≥ del resto por su calidad y autenticidad, ‚ÄúToda una literatura, una po√©tica singular,‚ÄĚ enfatiza el cr√≠tico y periodista Luis Suard√≠az gestor del El m√ļltiple trino‚Ķ Y agrega que es un ‚ÄúPoeta de lo infinito y la materia/cantor sin piedad [‚Ķ]/ sin l√°grimas fr√°giles [‚Ķ],‚ÄĚ que hizo uso magistral de la iron√≠a, la s√°tira, el humor, la auscultaci√≥n de la realidad, lo cotidiano, lo pol√≠tico.

La bibliograf√≠a citada expone, de un modo u otro, que las est√©ticas y recursos de los autores brasile√Īos, sobre todo los concretistas y modernistas, han dejado una impronta en el discurso po√©tico de Brasil e incluso fuera de sus fronteras. A esto √ļltimo se aproxima el investigador Virgilio L√≥pez Lemus en el libro Oro de la cr√≠tica (Editorial Oriente, 2013), ¬†a trav√©s del cap√≠tulo Otra mirada a la poes√≠a cubana en cinco d√©cadas: 1959-2009, donde propone, por medio de un esquema, un compendio nominal para organizar autores cubanos de diferentes √©pocas. En √©l est√°n los llamados juveniles (1959-1976), donde se inscriben m√°s de cincuenta poetas, que empezaron a publicar sus obras en la d√©cada de los a√Īos 80¬ī y 90¬ī del pasado siglo XX. La mayor parte de sus integrantes, asevera L√≥pez Lemus, ‚Äú[‚Ķ] elige diversas direcciones: contin√ļan senderos de la m√©trica tradicional o experimentan hasta aproximarse al concretismo brasile√Īo [‚Ķ].‚ÄĚ Entre los juveniles est√° relacionado Ricardo Alberto P√©rez, entendido en el tema como se ha visto.

En los a√Īos en que estos escritores comienzan a visibilizarse en el panorama literario cubano, √©poca de cambios en la expresi√≥n po√©tica nacional, la cr√≠tica ya mostraba inter√©s sobre el fen√≥meno de la poes√≠a concreta brasile√Īa. La ponencia El signo y las letras: una aproximaci√≥n cr√≠tica a la poes√≠a concreta brasile√Īa de los a√Īos 60‚Äô, le√≠da por el cr√≠tico de arte Rafael Acosta de Arriba en el encuentro Jornada de la cultura brasile√Īa en Cuba, organizado por Casa de las Am√©ricas, la Universidad de La Habana y la Sociedad Brasil-Cuba, en noviembre de 1994, realizado en el cine Yara, de La Habana, supone la existencia de una recepci√≥n activa para esos contenidos. La revista Casa de las Am√©ricas, portavoz de importantes momentos culturales, publicar√≠a √≠ntegramente el texto de la ponencia,¬† en el N¬ļ 207 de 1997.

Tambi√©n las referencias bibliogr√°ficas aludidas ofrecen una idea preliminar de los m√ļltiples paisajes po√©ticos de y sobre los cultores del Gigante suramericano; paisajes como met√°foras del sentido de lugar (geogr√°fico, imaginario), de las circunstancias, del lugar externo e interno que rodea al hombre, de la percepci√≥n de pertenecer a algo. Pero, dentro de ese cuadro, existen a√ļn zonas por explorar, atendiendo al detalle que en esas compilaciones y antolog√≠as predominan nombres de una generaci√≥n que naci√≥, fundamentalmente, en la primera mitad del siglo XX, por lo que cabr√≠a indagar por la obra de aquellos que nacieron en los a√Īos 60‚Äô. Es inter√©s para el presente abordaje inquirir por los nacidos en los 70‚Äô y 80.

Comprendidos en las postrimer√≠as de los 30 o transitando ya los 40 a√Īos, estos creadores se inscriben en el n√ļcleo de los poetas brasile√Īos de hoy (actuales),¬† que seg√ļn el cr√≠tico literario carioca Antonio Carlos Secchin, ‚Äúse mueven entre la tradici√≥n l√≠rica y la necesidad de inventar nuevas formas de expresi√≥n en un pa√≠s donde el tema de lo nacional se impone.‚ÄĚ[3] Si bien por las edades que ostentan no entran en las estad√≠sticas de los m√°s de 50 millones de j√≥venes entre los 15 y 29 a√Īos, hay que advertir en ellos rasgos comunes con sus coterr√°neos, como la vasta diversidad cultural, tecnol√≥gica y pol√≠tico-econ√≥mica. Adem√°s, descuellan preocupaciones, como las de no estar ajenos a las grandes desigualdades sociales (racismo, xenofobia, pobreza‚Ķ), fen√≥menos que llevan expeditamente a sus creaciones literarias.

La selecci√≥n Todo comienzo es involuntario. Ocho poetas j√≥venes brasile√Īos, sit√ļa algunos aspectos que distinguen ‚Äďexplican‚Äď a esa generaci√≥n: ‚ÄúEllos saben la importancia de la Poes√≠a Concreta, del Neobarroco, del Language Poetry, no rechazan el di√°logo con esas tendencias inventivas, [‚Ķ] son autores actualizados, que insisten en vivir su tiempo, con derecho a explorar todas las posibilidades ofrecidas por la tecnolog√≠a, verbal y no verbal, para la creaci√≥n en nuestra √©poca‚ÄĚ[4]. En la selecci√≥n de F√©lix Contreras, sucinta pero no menos importante, se logra descifrar tales criterios a trav√©s de la obra hecha por Thiago Cervan (1985), Geovani da Silva (1989), Rodrigo M√©ndes Rodrigues (1989). Hay poemas asumidos como manifestaci√≥n, en los que el sujeto lirico cuestiona, expl√≠cita e impl√≠citamente, los diversos fen√≥menos ‚Äďopresores‚Äď omnipresentes, sobre todo, de las grandes ciudades.

Los poemas de Poes√≠a brasile√Īa, como los de otras selecciones, evidencian la necesidad de ‚Äúsancionar‚ÄĚ las disimiles problem√°ticas desde un discurso heterog√©neo, pero con numerosos lazos conectivos. Sin embargo, quien quiera ver un conjunto de poetas articulados como generaci√≥n, defendiendo un lenguaje contestatario desde lecturas hist√≥ricas, sociales, pol√≠ticas; adem√°s con ¬†(re)visitaciones a temas y personalidades de la literatura, las artes ‚Äďnacional ¬†y ¬†universal‚Äď, sin obviar los grandes temas de siempre: el amor, la esperanza, la muerte, Dios, la naturaleza, la familia‚Ķ, debe incluir en su hoja de ruta lectora a La Selecci√≥n. Once poeta brasile√Īos hoy (Ediciones Santiago, 2018).

Este libro biling√ľe de 181 p√°ginas, perteneciente a la Colecci√≥n C√≥dice, al cuidado y edici√≥n de Oscar R. Cruz P√©rez, poeta y editor santiaguero, forma parte de los empe√Īos editoriales atendibles del Sistema de Ediciones Territoriales (SET), que apuesta, cada a√Īo, por renovarse, dando a conocer lo mejor, novedoso y m√°s diverso de la literatura de otras latitudes. Se trata de una apertura impostergable, que ha venido rompiendo, creativamente, los estigmas que sobre la producci√≥n del SET sostienen algunos desconocedores de esta fortaleza de las publicaciones cubanas, que insisten aun en comparar, cualitativamente, sus producciones con las de otros sellos editoriales.

Integrado por 44 poemas, la obra es provechosa en muchos sentidos, por supuesto, desde los textos, la traducci√≥n de la guatemalteca Claudia Tobar, hasta la imagen de cubierta, un detalle de la obra S.T (2010) de Helena Freddi, que desarrolla actividades art√≠sticas y acad√©micas ligadas a pesquisas y estudios de t√©cnicas y po√©ticas gr√°ficas. Asimismo, captura de manera inequ√≠voca un proyecto po√©tico en el que late el pensamiento org√°nico en torno a la poes√≠a como herramienta de expresi√≥n social, como mecanismo cr√≠tico, con la cual las voces ah√≠ reunidas, son capaces de manifestarse desde su propia percepci√≥n de la realidad circundante. Marcelo Lotufo, su coordinador, lo propone como una ‚Äúpuerta de entrada‚ÄĚ para que los lectores cubanos se interesen por conocer los poetas brasile√Īos nacidos en esa d√©cada y la venidera; poetas que son parte de una generaci√≥n que ha renovado la poes√≠a brasile√Īa, d√°ndole un nuevo aliento, seg√ļn sus palabras.

A Marcelo Lotufo le precede la carta credencial de haber realizado, junto al poeta y escritor guantanamero Jos√© Ram√≥n S√°nchez y a los traductores Rodrigo A. do Nascimento y Mariana Ruggieri, el libro Nocaute: 6 poetas / Cuba/hoje (Ediciones Jabuticaba, Brasil, 2017), selecci√≥n en el que constan seis poetas cubanos nacidos despu√©s de los 70¬ī, del pasado Siglo: Jos√© Ram√≥n S√°nchez (1972),Oscar Cruz P√©rez (1979), Pablo de Cuba Soria (1980), Jamila Medina R√≠os (1981), Javier L. Mora (1983), Legna Rodr√≠guez Iglesias (1984).

En ambas selecciones se advierten similitudes entre los discursos po√©ticos, una forma loable, de ver (leer) c√≥mo pueden dialogar generaciones an√°logas, con intereses compartidos, en diferentes partes del orbe. Ello se debe a la dimensi√≥n manifiesta del lenguaje po√©tico, que a√ļpa, simboliza, articula, convoca.

Los poetas llamados a integrar La Selecci√≥n‚Ķ, son siete mujeres y cuatro hombres, y en observancia de sus biograf√≠as/curr√≠culos, se cumple lo que Antonio Carlos Secchin dec√≠a de la producci√≥n po√©tica ‚Äďy poetas‚Äď del Brasil contempor√°neo, que estos dominan un conocimiento t√©cnico del lenguaje, surgido de su formaci√≥n universitaria, con un mayor grado de especializaci√≥n, lo que les permite ampliar el horizonte de superaci√≥n est√©tica. Tienen los 11, efectivamente, formaci√≥n profesional como abogados, historiadores, cr√≠ticos de arte, periodistas. Adem√°s experiencias de participaci√≥n en otros campos culturales como la fotograf√≠a, las artes visuales, la traducci√≥n y la edici√≥n.¬†

Sobresaliente son sus quehaceres dentro de las letras de su pa√≠s, con¬† numerosas publicaciones que as√≠ lo demuestran, con atenci√≥n sistem√°tica de la cr√≠tica especializada. Tal es el caso de las poetas, que constituyen mayor√≠a en La Selecci√≥n‚Ķ, pertinente inclusi√≥n, pues la poes√≠a hecha por estas f√©minas, cual ¬†documento social, emplaza un discurso que da cuentas, entre los muy diversos temas al que recurren, del complejo entramado a las que est√°n sujetas las mujeres en Am√©rica Latina. En aras de profundizar en este conjunto interesante, transgresor si se prefiere, pueden encontrase abordajes cr√≠ticos que permiten comprenderlas mejor en sus dimensiones creativas, como sucede en Wonderful Witches, siete poetas brasile√Īas (1973-1984), breve pauta anal√≠tica del poeta mexicano Sergio Ernesto R√≠os,[5] que permite llegar a los poemas Micheliny Verunschk (1972), Ang√©lica Freitas (1973) y Mar√≠lia Garc√≠a (1979), ¬†donde se plasma las sensibilidades y subjetividades de cada una, que pueden confrontarse con sus poemas de La Selecci√≥n‚Ķ

R√≠os acota que Micheliny Verunschk es ‚Äúcrisol sombr√≠o mezcla de recuerdos y deseos‚ÄĚ: (En alg√ļn lugar/brazos y piernas/pe da zos que en-caja-n/ con todo los enga√Īos.). A Ang√©lica Freitas la caracteriza el ‚Äúhumor, iron√≠a y una tirante relaci√≥n con lo que huele a Cultura Oficial, a Alta Cultura‚ÄĚ: (pap√° es el presidente/mam√° es primera dama/van a acabar con todos ustedes/voy a acabar con todos ustedes/voy a vivir en Miami/ ¬°verga! ¬°en su! ¬°Culo!/ LALALALA‚Ķ). Mientras que Mar√≠lia Garc√≠a es ‚Äúdue√Īa de momentos enigm√°ticos, es capaz de hacer que los versos m√°s simples est√©n m√°s cerca de lo que aparentan‚ÄĚ (‚Äúes dif√≠cil ver las cosas/directamente‚ÄĚ, / ellas son muy luminosas/o muy oscuras).

De Ana Martins Marques (1977): activista y periodista brasile√Īa, se suscriben las l√≠neas de la presentaci√≥n de su poemario El libro de las semejanzas (Killer71ediciones,2015), que permiten conocer sus inquietudes: ‚Äú[‚Ķ] la poeta transita a trav√©s del juego metaling√ľ√≠stico (lenguaje enriquecido por formas imaginativas) y la recreaci√≥n de la frase hecha o el dicho popular (y por¬† m√°s vidas que tenga/cada gato/es el cad√°ver de un gato); a trav√©s tambi√©n de una cartograf√≠a sentimental que nos habla del amor y el desamor (t√ļ me pides que no hable de amor/ de repente tengo una ocupaci√≥n/ no verte, no llamarte/ no pensar en ti/ todo eso da cierto trabajo/ no voy a habla de amor), o desde una ir√≥nica modestia que da cuenta de los l√≠mites de la creatividad (¬Ņpensar√°n en cuchillas/rev√≥lveres/veneno?/ pues yo solo pienso en el mar)‚ÄĚ.

√Črica Z√≠ngaro (1980), que dedicada en la actualidad a la reflexi√≥n humor√≠stica sobre su propio trabajo po√©tico, experimenta con el lenguaje y recontextualiza los mensajes ‚Äďsubliminares‚Äď de la internet como se observa en el siguiente fragmento de ‚Äúteor√≠a de los g√©neros‚ÄĚ: ‚Äúeste poema fue escrito con datos tomados de Google Inc,/ y la poeta se exime de responsabilidad por la distribuci√≥n de esta informaci√≥n [‚Ķ]‚ÄĚ. As√≠ como problemas √©ticos inherentes a la ciencia, la tecnolog√≠a y la innovaci√≥n cient√≠fica, el ser humano presa y diana de sus propias dilemas presentes en Problemas metaf√≠sicos: ‚ÄúLa tecnolog√≠a/a favor/ de la salud/ del consumidor: Huevo transg√©nico/ Huevo transfigurado/Huevo industrializado/gen√©tico/& genuinamente/transformado/ para usted [‚Ķ] Coma sin culpa‚ÄĚ. ¬†En Nina Rizzi (1983), por su parte, con m√°s de nueve libros en su haber, encontramos una poes√≠a poderosamente √≠ntima, feminista y a ratos casi documental de un activismo social y cultural: ‚Äú¬°a la mierda co¬īel lirismo!/poes√≠a concreta/es tu verga erecta entre/mis grietas y callejones. O ‚Äďes necesario cuidar bien el coraz√≥n/temando un saludo mientras/las manos incendian un veh√≠culo aqu√≠ en la calle/-es necesario politizarla herida [‚Ķ]-es necesario cuidar bien el coraz√≥n‚ÄĚ, dice.Adelaide Iv√°nova (1982) periodista y activista que trabaja en poes√≠a, fotograf√≠a, traducci√≥n y publicaci√≥n, es la editora de la revista anarquista-feminista MAIS PORN√Ē, PVFR, ¬†de modo que sus poemas ‚Äúel broche,‚Ä̬† ‚Äúla sentencia,‚ÄĚ ¬†‚Äúla moral‚ÄĚ y ‚Äúel martillo,‚ÄĚ son coherentes con sus postulados creativo-profesionales; ‚Äúel martillo‚ÄĚ, ilustrativo de los temas ‚Äďpreocupaciones‚Äďque la ocupan,¬† forma parte de libro hom√≥nimo y trata sobre la violencia y la sexualidad femenina. El libro hom√≥nimo fue publicado por primera vez en Lisboa (Portugal), en 2016, adem√°s posee una edici√≥n brasile√Īa de 2017. El poema es un claro manifiesto de lucha contra esa violencia (f√≠sica‚Äďsimb√≥lica): ‚Äúduermo con martillo/ debajo de la almohada/ si alguien entra de nuevo/ y furtivo/ en mi cuarto no basta que/ sea una mierda, tener un hierro/ d√°ndome toques en la cabeza‚ÄĚ.

Entre las (opciones) est√©ticas (√©ticas) de los poetas La Selecci√≥n‚Ķ se entrev√©n elementos de contactos apreciables que los ha llevado a enrumbar proyectos literarios comunes o participar del o los circuitos culturales de sus ciudades/ pa√≠s, lo cual es sumamente importante, pues brinda informaci√≥n relativa al momento hist√≥rico, intelectual, cultural y acad√©mico desde donde se posicionan y defienden el movimiento ‚Äďcorpus‚Äďliterario del que forman parte. Ejemplo de lo anterior ¬†es Fabiano Calixto (1973) quien ha compartido labores de edici√≥n en la revista literaria Modo de User e Co., con Mar√≠lia Garc√≠a y Ang√©lica Freitas.

En la poes√≠a de la representaci√≥n masculina de La Selecci√≥n‚Ķ la historia y la geograf√≠a adquieren intensas relaciones en la que se establecen asociaciones simb√≥licas abiertas y creativas, con sucesos acaecidos y problem√°ticas, pret√©ritas y actuales, corroborando la literatura puede contribuir al conocimiento hist√≥rico territorial desde otra forma de entender el (micro-macro) universo a partir de apreciaciones sugestivas (juicios, valoraciones), a veces, agudamente cr√≠ticas.¬† Fabiano Calixto, aborda el paisaje anacr√≥nico de la cosmopolita urbe paulista: ‚Äúante la lluvia, el mendigo/ya estaba muerto/ [‚Ķ] la boca ya estaba llena/de sangre, de hormigas/de granizo‚ÄĚ. En Pedazos esqueleto dice: ‚ÄúLa ave. Paulista corriendo es tan graciosa/ parece una cobra de marshmallow/ un viaje √°cido/una anguila electrocutando lenguas‚ÄĚ. Mientras Tarso de Melo (1976) retrata el problema pa√≠s en un poema alegato como es Un pa√≠s: ‚ÄúUn pa√≠s que se esconde de s√≠ mimo. Un pa√≠s que segrega, /excluye, amordaza. Sofoca su parte¬† incomoda. [‚Ķ]Un pa√≠s grandioso, como el pa√≠s sin¬† futuro/¬† [‚Ķ]¬† Un pa√≠s imbatible en las tareas del error.‚ÄĚ, de Melo, adem√°s, tematiza la impronta de la colonizaci√≥n en el devenir de Brasil con Ellos quieren m√°s: ‚Äú516 a√Īos. Y los ind√≠genas que est√°n en las tierras que les/ interesan a los blancos son muertos en los montes: sin registro [‚Ķ] 516 a√Īos. Y los negros que enfrentan los l√≠mites/ definidos por los blancos son muertos [‚Ķ] 516 a√Īos‚Ķ‚ÄĚ, ¬†y contin√ļa hablando sobre las mujeres, los pobres, los ni√Īos. Sobre los desencuentros que resume posteriormente en el poema Convenci√≥n. El poeta y artista visual Reuben ‚Äúcavalodad√°‚ÄĚ da Rocha (1984) es considerado uno de los poderes m√°s extra√Īos y fascinantes de la poes√≠a brasile√Īa contempor√°nea, como se introduce en una entrevista para el suplemento Pernambuco, de perfil literario.¬† Cavalodad√° se ve a s√≠ mismo como un animal salvaje que vive en una megal√≥polis del tercer mundo. Y su escritura combina muchos elementos cient√≠ficos y tecnol√≥gicos (me preocupa la tecnolog√≠a en busca de una posible contemplaci√≥n en este mundo de chatarra) con elementos ancestrales y primitivos (Nac√≠ en una isla, me gusta hablar con el viento, con el movimiento de las mareas, con la gradaci√≥n de la luz solar)[6]: ‚ÄúESTUVE AQU√ć MUCHAS VECES/todav√≠a encuentro bonito/extra√Īos seres ligerezas/ extra√Īas paz precipicio. [‚Ķ] estuve aqu√≠ desde temprano/reincidente celeste/hirviendo oxigeno/protones de polen planetas/la gracia plural de los √°tomos/color intimo de las part√≠culas [‚Ķ]. O /TEMPORADA DE CAZA/AL INDIO KA¬īAPOR/drones tele dirigen/kano√©s/caip√≥s/‚ÄĚ. Italo Diblasi (1988), cuyos textos han sido publicados tambi√©n en la citada revista Modo de User e Co tampoco queda indiferente ante el drama humano en la gran ciudad, ante los desaf√≠os de este mundo: ‚ÄúEl espect√°culo est√° ah√≠/ pero nadie lo ve/ hab√≠a y eso/ bastaba-espejos/ mostrador de deseos/ vendido a plazos‚ÄĚ (Un drama sin apoteosis); el silencio cruel del asfalto, los muros de concreto, los trasiegos inciertos por la(s) avenida(s): ‚ÄúYo vi la muerte lapidar tus alas/de fr√≠os metales/mientras el hambre retorc√≠a/la carne cruda de los real. Un arabesco surrealista gritaba/antiguos c√°nticos herejes/y eran tristes las melod√≠as decapitadas/en la oscuridad de la urbe‚ÄĚ (Breve anotaci√≥n en la Avenida Central).¬†La lectura de los poemas de estos 11 poetas confirma que, efectivamente, la escritura po√©tica de los creadores j√≥venes en Brasil, es un universo en expansi√≥n que explora todas las posibilidades ofrecidas por la tecnolog√≠a, verbal y no verbal. Parecen poemas con temas de intercambio y ello, sin dudas, responde a la forma intr√≠nseca que encontraron para reinventar (se) su pa√≠s, su isla. ¬†La fuerza de la palabra encuentra resonancias a trav√©s de una antolog√≠a hecha ‚Äúcontra [‚Ķ] vociferaciones belicosas y vac√≠as, contra pol√≠ticas para mantener a sectores desinformados [‚Ķ] un dialogo po√©tico de lecturas y preocupaciones [‚Ķ] la b√ļsqueda de la diversidad a trav√©s del entendimiento y respeto mutuos‚ÄĚ, concordar√≠amos con Marcelo Lotufo.¬†¬†

Notas y referencias bibliogr√°ficas

[1] Dolores Corbella, Alejandro Fajardo (editores) Espa√Īol y portugu√©s en contacto: Pr√©stamos l√©xicos e interferencias. Editorial GmBh, Berl√≠n/Boston, 2017.

[2] Rosario L√°zaro Igoa: ‚ÄúEl universo de las antolog√≠as de poes√≠a brasile√Īa en traducci√≥n al castellano‚ÄĚ. Disponible en http://www.traduccionliteraria.org/1611/art/lazaro.htm

[3] Antonio C. Secchin: ‚ÄúPoes√≠a de Brasil: minimizar lo nacional.‚ÄĚ Disponible en https://elpais.com/cultura/2013/10/08/actualidad/1381236313_683936.html

[4] Todo comienzo es involuntario. Ocho poetas j√≥venes brasile√Īos. En Revista EL NAVEGANTE N¬ļ2 a√Īo 2 – Noviembre de 2007¬† Escuela de Literatura – Universidad del Desarrollo, Chile.¬† Disponible en ¬†Proyecto Patrimonio ‚Äď 2007 http://www.letras.mysite.com/ll231107.html

[5] Revista La Colmena 64, octubre-diciembre 2009. (Formato Pdf)

[6] Gianni Paula de Melo: ‚Äúentrevista a Reuben da Rocha‚ÄĚ en Sexta 29 diciembre de 2017. Disponible en ¬†https://www.suplementopernambuco.com.br/entrevistas/2028-entrevista-reuben-da-rocha.html

 


El Chino Heras, el escritor, el maestro

*Tomado del Portal Cubarte

Lo conocimos primero mediante sus historias, cargadas de realismo y sensaciones m√°s all√° de las palabras. Todav√≠a recuerdo nuestro primer d√≠a como estudiante en el Centro Onelio. All√≠ estaba √©l, junto a su esposa Ivonne Galeano y los tambi√©n escritores Ra√ļl Aguiar y Sergio Cevedo.

Muy pronto el Chino se convirti√≥ en m√°s que un maestro o un referente literario. Fue amigo y especie de hermano grande para nosotros, con cr√≠ticas, consejos y una facilidad inusual para ense√Īar. Admiro su talento, pero especialmente la bondad, su fidelidad a la creaci√≥n y a Cuba, su capacidad para so√Īar y seguir en el camino de las esencias, incluso en medio de cierto hurac√°n de incomprensiones.

Seguramente los mensajes de felicitaci√≥n este 5 de agosto, fecha de su cumplea√Īos 80, son numerosos, el sonido del tel√©fono debe ser permanente.

Tomada de cubarte

Sin dudas, es uno de esos escritores imprescindibles de la literatura de la Revolución, no solo por su calidad narrativa, también por reflejar en su obra sucesos históricos trascendentales, como el enfrentamiento a la invasión mercenaria por Playa Girón, y otras peculiaridades de etapas posteriores a 1959.

Hoy pienso tambi√©n en el Heras hu√©rfano de padre a los 12 a√Īos de edad, que fue limpiabotas, vendedor de peri√≥dicos y billetes de loter√≠a, limpiador de portales‚Ķ durante parte de la d√©cada de los ‚Äô50, pero que nunca dej√≥ de fantasear. Imagino al muchacho que combati√≥ contra los agresores en Gir√≥n y luego reflej√≥ la experiencia en su libro La guerra tuvo seis nombres, por el que gan√≥ el Premio David.

Me parece verlo alegre, cuando recibi√≥ la noticia de su Menci√≥n √ļnica en el concurso Casa de las Am√©ricas de 1970, por Los pasos en la hierba. Y despu√©s la tristeza, las puertas cerradas‚Ķ por una muy conocida pol√©mica en el campo ideol√≥gico-cultural, provocada sobre todo por la cr√≠tica Otra menci√≥n a los Pasos, de Roberto D√≠az, en el Caim√°n Barbudo, que desat√≥ tempestades.

También con una obra sobresaliente como crítico cultural, Heras es ejemplo de apego a los principios revolucionarios, al país y su gente. Su obra cuentística, incluidos Acero y Cuestión de principio, tiene mucho de autobiográfica.

Resulta inevitable recordar los días en el Centro Onelio, cuando él y otros profesores alimentaban nuestros deseos de ser escritores. Me parece verlo otra vez aconsejar, sonreír y hablar de niveles de realidad, tipos de narradores, corrientes subterráneas de sentidos…, en fin, de ese otro mundo tan suyo: el de las técnicas literarias.

Compilador de Los desaf√≠os de la ficci√≥n, Eduardo Heras Le√≥n est√° en las entra√Īas de muchos j√≥venes, que le agradecen. Ganador del Premio Nacional de Literatura 2014 por la obra de la vida, el Chino, como lo llaman cari√Īosamente familiares y amigos, es tambi√©n s√≠mbolo de resistencia, humildad, y bondad, con una admirable trayectoria como literato, pedagogo y cultivador de la cultura. Un maestro, al cual respetamos y queremos.


Palabras para abrir caminos

A 59 a√Īos de aquel acto, la Uni√≥n de Escritores y Artistas de Cuba acogi√≥ el panel ¬ęPalabras a los Intelectuales: Defender la Revoluci√≥n es defender la cultura, en el que se debati√≥ acerca de la vigencia de ese discurso, justo cuando tambi√©n se cumple el primer a√Īo del IX Congreso de la Uneac.

La frase m√°s c√©lebre, m√°s citada, discutida y habitualmente sacada de contexto de aquella alocuci√≥n fue ¬ęDentro de la Revoluci√≥n todo, contra de la Revoluci√≥n nada¬Ľ.

El escritor Miguel Barnet explic√≥ su esencia: ¬ęHab√≠a que salvar a la Revoluci√≥n, hab√≠a que defenderla. Salvar la Revoluci√≥n era salvar la cultura¬Ľ.

¬ęMe di cuenta de que se iniciaba un camino diferente¬Ľ, evoc√≥ el tambi√©n presidente de honor de la Uneac, quien afirm√≥ que las Palabras a los Intelectuales complementaron otro documento esencial de Fidel Castro: su alegato La historia me absolver√°.

El director de la Oficina del Programa Martiano, doctor Eduardo Torres Cuevas, consider√≥ que en 1961, a√Īo de definiciones, se estaba creando la nueva cultura, la nueva intelectualidad, que eran continuaci√≥n de los mejores valores de la tradici√≥n nacional, pero tambi√©n determinaci√≥n de cambio.

El discurso de Fidel, seg√ļn Torres Cuevas ¬ęle dio racionalidad a un proceso: pensamiento y sentimiento‚Ķ Ah√≠ naci√≥ una cultura que no exist√≠a antes de esas palabras¬Ľ.

¬ęLa Revoluci√≥n es cultura, eso el primero que nos lo dijo fue Fidel Castro¬Ľ, concluy√≥ Torres Cuevas.

Rafael González, presidente de la Asociación Hermanos Saíz, consideró fundamental para los más jóvenes creadores el contacto directo con la historia. En las Palabras de los Intelectuales Fidel estableció una relación estrecha con los artistas y escritores, que mantuvo hasta el final.

El presidente de la Uneac, Luis Morlote Rivas, resaltó el método que instauró Fidel en aquellas Palabras. Ese diálogo franco y distendido con los creadores fue un ejercicio cotidiano del líder de la Revolución Cubana.

Morlote instó a revisar también el discurso que Fidel pronunció semanas después en la clausura del congreso fundacional de la Uneac, en el que reafirmó el espíritu democrático e integrador de la política cultural naciente.

Los estrechos vínculos de Fidel con la Uneac, dijo Morlote, odedecieron a su interés permante por conocer el pensamiento y la acción de los creadores.

Morlote recordó el análisis que el presidente cubano Miguel Díaz-Canel hizo de las Palabras a los Intelectuales en su discurso en la clausura del IX Congreso de la Uneac, donde remarcó su vigencia y proyección.

El presidente de la Casa de las Am√©ricas, Abel Prieto, reflexion√≥ sobre la idea de continuidad que defendi√≥ D√≠az-Canel en ese discurso, considerado por muchos de los que lo escucharon como ¬ęunas segundas¬Ľ Palabras a los Intelectuales.

Citando frases de la alocución de Fidel en junio de 1961 y haciendo énfasis en su contexto, Abel Prieto destacó la altura, la honestidad, la meridiana posición de Fidel durante aquellos encuentros.

Reducir Palabras a los Intelectuales a un eslogan, a una receta, es lamentable, pues es un discurso lleno de matices, que partiendo de principios sólidos, no renunciaba al diálogo, al debate. Fidel fue un excepcional constructor de consensos, afirmó Prieto.

En el esp√≠ritu de las Palabras a los Intelectuales, Abel Prieto inst√≥ a los artistas e intelectuales a pensar en c√≥mo la cultura puede seguir siendo √ļtil a la Revoluci√≥n en los tiempos tan complejos que vivimos.

Al acto asistieron el Ministro de Cultura Alpidio Alonso, la secretaria general del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Cultura, Nereida López Labrada, y miembros de la dirección de la Uneac.

El panel, moderado por la vicepresidenta de la Uneac Magda Resik, será transmitido este martes a las 4:00 p.m. por la Televisión Cubana.

*Tomado de Trabajadores


La vida eterna de Roberto Fern√°ndez Retamar (Fotos, videos y poemas)

(El Portal del Arte Joven Cubano retoma este trabajo period√≠stico, publicado a prop√≥sito de su fallecimiento en 2019, en homenaje a ese gran poeta y ensayista, Maestro de Juventudes, que en el d√≠a 9 de junio cumplir√≠a 90 a√Īos)

Si me dicen que te has marchado O que no vendr√°s, No voy a creerlo: voy A esperarte y esperarte: Si te dicen que me he ido, O que no vuelvo, No lo creas: Esp√©rame Siempre».

La noticia fue un golpe en el alma de millones de personas en Cuba y el mundo. El poeta y ensayista Roberto Fern√°ndez Retamar, el hombre entra√Īable, el profesor de teor√≠a y cr√≠ticas literarias, El Miembro de la Academia Cubana de la Lengua, el Presidente de Casa de las Am√©ricas, el Premio Nacional de Literatura (1989), el doctor en Filosof√≠as y Letras, el revolucionario, el pensador, uno de los intelectuales m√°s grandes del continente, falleci√≥ este 20 de julio a los 89 a√Īos de edad.

Y la gente, aqu√≠ y all√°, en muchas partes, habla de √©l, lo recuerda, lo lee, se sumerge en sus versos y ensayos, le dedica textos‚ĶLlamadas por tel√©fonos, publicaciones en redes sociales y conversaciones entre amigos transmiten el dolor y la admiraci√≥n de quienes lo conocimos personalmente o mediante sus escritos, siempre repletos de lucidez y esa capacidad tremenda para desentra√Īar y alertar, m√°s all√° de lo aparente.

Conocíamos sobre su delicado estado de salud, pero no pensábamos en su partida física. Retamar caló muy hondó en sus familiares y amigos, en la intelectualidad latinoamericana y los amantes de la literatura, pero también mucho más allá.

Lo quieren millones de otras personas que admiran al poeta y pensador, pero sobre todo al ser humano, cultivador de la belleza y empe√Īado siempre en ayudar a su pa√≠s desde las palabras y la acci√≥n.

Nacido en la V√≠bora, La Habana, el 9 de junio de 1930, resalta su capacidad para analizar temas de la cotidianidad y el esp√≠ritu de los pueblos con sencillez y naturalidad, pero tambi√©n con enorme profundidad reflexiva y po√©tica. No escribi√≥ ni habl√≥ nunca √ļnicamente para las √©lites, pero su obra es de una altura tremenda, tal vez por ese mismo don de entender y reflejar como pocos las mareas humanas.

Resulta inevitable pensar en algunas de sus obras, versos y prosas, en su ejemplo de intelectual y hombre fiel a la creaci√≥n y al alma de Cuba y nuestra Am√©rica. Ah√≠ est√° Calib√°n, publicado por primera vez en 1971 y considerado uno de los ensayos m√°s importantes escritos en lengua espa√Īola, un texto con penetrantes reflexiones sobre la identidad latinoamericana, que, como su autor, seguir√° teniendo larga vida. Una fuente a la cual se deber√° volver una y otra vez, desde Cuba y Am√©rica, desde Europa y otras partes del planeta, para entender mejor las esencias de los nacidos en esta regi√≥n del, en estos actuales pa√≠ses, cuyos habitantes somos resultados de ra√≠ces, luchas y procesos muy singulares, mediante los cuales se han ido conformando rostros y cuerpos identitarios peculiares, que incluyen dis√≠miles influencias, pero poseedores de una cultura muy propia, como argumenta Retamar.

Verdaderamente Calib√°n impresiona por la fuerza y profundidad de sus tesis, con¬† an√°lisis sociol√≥gicos, hist√≥ricos, literarios y de otros tipos, desde las entra√Īas del ser humano nacido aqu√≠, de conquistadores, inmigrantes‚Ķ, todo en constante di√°logo con lo ocurrido o proyectado desde otros lugares del mundo, especialmente Estados Unidos y Europa.

Doctor Honoris Causa de las universidades de Sofía, Buenos Aires y Las Villas, Fernández Retamar, quien también impartió clases en universidades extranjeras como las de Yale y Columbia, reafirma sus esencias martianas en ese texto, en el cual varias veces se remite al ensayo Nuestra América y a otros artículos e ideas del Héroe Nacional cubano.

Sin dudas, Calib√°n debe mantenerse siempre como un ser de papel o digital, imprescindible en las aulas de nuestro pa√≠s y Am√©rica, hijo no solo de su autor, sino de dis√≠miles pensadores y sus pueblos, con plena conciencia de que ‚Äúponer en duda nuestra cultura es poner en duda nuestra propia existencia, nuestra realidad humana misma‚ÄĚ, una alerta para el presente y futuro.

  • ¬ŅQu√© es la poes√≠a? dices mientras clavas
    Varias decenas de pinchos en la carne.
    ¬ŅQu√© es poes√≠a? ¬ŅY t√ļ me lo preguntas?
    Que cualquier cosa sea posible, eso es la poesía.

¬ŅC√ďMO VEMOS LOS J√ďVENES A FERN√ĀNDEZ RETAMAR?

Frente a la pantalla del televisor, en el momento de la noticia, la primera imagen que vino a nuestra mente fue la de un Retamar sonriente, repleto de energ√≠as, explicando, leyendo, polemizando, escribiendo, so√Īando‚Ķ

Recordamos el √ļltimo d√≠a cerca, cuando ya caminaba con mucha dificultad, ayudado por un bast√≥n y otra persona, pero todav√≠a con esa imagen po√©tica en el rostro, en su gesto de detenerse y responder una pregunta de manera muy breve, en su jam√°s traicionada sinceridad y compromiso creativo.

Para nosotros es indudablemente un maestro, no solo desde los versos y ensayos, desde su labor en Casa de las Américas, publicaciones en medios de prensa y otras responsabilidades de dirección en la revista Unión, el Centro de Estudios Martianos, y otras instituciones y lugares, sino desde su quehacer como hombre e intelectual, con una permanente proyección social.

Autor de decenas de libros como A quien pueda interesar, Hemos construido una alegría olvidada y Nosotros los sobrevivientes, supo conjugar belleza estética, simplicidad, profundidad, coherencia y capacidad de análisis en sus obras, las cuales son singulares retratos de su época. Las reflexiones suelen estar implícitas en sus versos, tal vez sin proponérselo, pero como algo implícito siempre en su pensamiento.

Leerlo es conocer tambi√©n al esposo, al padre, al revolucionario, al so√Īador que nunca se rindi√≥ y estaba muy seguro de que ‚Äúen Cuba las dificultades son nuestro aire cotidiano. Por lo menos ahora no peleamos una derrota, sino que defendemos una esperanza‚ÄĚ, como expres√≥ en entrevista concedida en 1992, cuando se sufr√≠an los efectos del Per√≠odo Especial.

La obra de Retamar es tambi√©n voz de diferentes momentos de la Revoluci√≥n cubana, y sus ciudadanos, a veces desde la experiencia muy personal. Llama la atenci√≥n el desempe√Īo de diferentes funciones, sin abandonar jam√°s una creaci√≥n de calidad y despojada de hermetismos. Lo recordamos como autor indispensable en la poes√≠a hispanoamericana contempor√°nea, como ensayista pol√©mico y tambi√©n como hombre importante en la pol√≠tica cultural cubana, con efectos innegables en nuestra Am√©rica.

Las nuevas generaciones no podemos olvidar nunca sus consideraciones sobre el papel de los intelectuales y los necesarios procesos de descolonización cultural en nuestro continente, un reto que se mantiene en contextos diferentes, pero iguales de desafiantes.

Debemos tener presente tambi√©n que, como dijo en 1992, m√°s all√° de vientos a favor o en contra, «son los escritores y los artistas los que hacen la obra de arte‚Ķ»

RETAMAR EN EL TIEMPO

  • Cuando pongo mi mano joven,
    Condescendiente,
    Sobre el hombro tormentoso del anciano,
    Es sólo una ilusión, sólo un instante,
    El tiempo
    De mirar a las nubes, a los astros,
    Antes de que otra mano,
    Generosa,
    Se pose sobre mi hombro
    Llam√°ndome ¬°oh anciano!

Hace apenas unas horas de su partida física. Tal vez, todavía algunas personas lloran, muchas sienten la tristeza, el dolor…, pero dentro de todo existe la certeza de que Roberto Fernández Retamar nunca se irá verdaderamente.

Su pensamiento, la obra y cualidades como ser humano resultan demasiados poderosos, como para ser borrados por el tiempo o el olvido. En lo adelante, no se deber√° intentar imitarlo o colocarlo en un pedestal. √Čl est√° en un lugar cimero de la cultura latinoamericana precisamente por la capacidad de di√°logo de sus textos, nacidos desde el amor, la pol√©mica, los sue√Īos, la tristeza‚Ķ, pero sobre todo desde la voluntad, el anhelo y la memoria.

Cada libro suyo permanecerá como parte de su palpitar, la intranquilidad y dimensión de sus ideas. Textos, como Felices los normales, Calibán y Para una teoría de la literatura hispanoamericana le garantizan su presencia junto a cada generación de poetas e intelectuales.

La mejor manera de honrarlo ser√° recordarlo, pero sobre todo tener siempre presentes sus esencias como poeta e intelectual total, en los textos y la cotidianidad, en las decisiones, las propuestas y el quehacer.

ALGUNOS POEMAS DE ROBERTO FERN√ĀNDEZ RETAMAR

EL OTRO

Nosotros, los sobrevivientes,

¬ŅA qui√©nes debemos la sobrevida?

¡Quién se murió por mí en la ergástula,

quién recibió la bala mía,

la para mí, en su corazón?

¬ŅSobre qu√© muerto estoy yo vivo,

sus huesos quedando en los míos,

los ojos que le arrancaron, viendo

por la mirada de mi cara,

y la mano que no es su mano,

que no es ya tampoco la mía,

escribiendo palabras rotas

donde él no está, en la sobrevida?

***

FELICES LOS NORMALES

A Antonia Eiriz

FELICES LOS NORMALES, esos seres extra√Īos.

Los que no tuvieron una madre loca, un padre borracho, un hijo delincuente,

Una casa en ninguna parte, una enfermedad desconocida,

Los que no han sido calcinados por un amor devorante,

Los que vivieron los diecisiete rostros de la sonrisa y un poco m√°s,

Los llenos de zapatos, los arc√°ngeles con sombreros,

Los satisfechos, los gordos, los lindos,

Los rintintín y sus secuaces, los que cómo no, por aquí,

Los que ganan, los que son queridos hasta la empu√Īadura,

Los flautistas acompa√Īados por ratones,

Los vendedores y sus compradores,

Los caballeros ligeramente sobrehumanos,

Los hombres vestidos de truenos y las mujeres de rel√°mpagos,

Los delicados, los sensatos, los finos,

Los amables, los dulces, los comestibles y los bebestibles.

Felices las aves, el estiércol, las piedras.

Pero que den paso a los que hacen los mundos y los sue√Īos,

Las ilusiones, las sinfonías, las palabras que nos desbaratan

Y nos construyen, los m√°s locos que sus madres, los m√°s borrachos

Que sus padres y m√°s delincuentes que sus hijos

Y m√°s devorados por amores calcinantes.

Que les dejen su sitio en el infierno, y basta.

***

POR UN INSTANTE

Esa luz en la noche,

¬ŅSer√° un reflector nuestro?

¬ŅSer√° un arma de ellos?

(Por un instante

Había olvidado

Que hay en el cielo luna, que hay estrellas.)

Roberto Fern√°ndez Retamar

***

OYENDO UN DISCO DE BENNY MOR√Č

ES LO MISMO de siempre:

¡Así que este hombre está muerto!

¡Así que esta voz

Delgada como el viento, hambrienta y huracanada

Como el viento,

es la voz de nadie!

¡Así que esta voz vive más que su hombre,

Y que ese hombre es ahora discos, retratos, l√°grimas, un sombrero

Con alas voladoras enormes

‚ÄĒy un bast√≥n‚ÄĒ!

¡Así que esas palabras echadas sobre la costa plateada de Varadero,

Hablando del amor largo, de la felicidad, del amor,

Y aquellas, √ļnicas, para Santa Isabel de las Lajas,

De tremendo pueblerino en celo,

Y las de la vida, con el ojo fosforescente de la fiera ardiendo en la sombra,

Y las l√°grimas mezcladas con cerveza junto al mar,

Y la carcajada que termina en punta, que termina en aullido, que termina

En qué cosa más grande, caballeros;

Así que estas palabras no volverán luego a la boca

Que hoy pertenece a un montón de animales innombrables

Y a la tenacidad de la basura!

A la verdad, ¬Ņqui√©n va a creerlo?

Yo mismo, con no ser m√°s que yo mismo,

¬ŅNo estoy hablando ahora?

***

A LOS √ĀRBOLES DEL CEMENTERIO

ESTOS √ĀRBOLES SE alimentan

De lo que fuimos, de lo que seremos:

Madera hecha de ojos, ramas

En que, acerc√°ndose, se siente el olor acre

De las piernas.

Por suerte, las hojas m√°s altas,

Las del pelo, van a confundirse

Con el viento de la tarde, el dulce viento

Que menea los primeros terrones sobre el cad√°ver.

***

ANIVERSARIO

Me levanto, a√ļn a oscuras, para llevar a arreglar unas ruedas del auto, que sigue roto,

Y al regreso, cuando ya ha brotado el hermoso y cálido día,

Te asomas a la ventana que da al pasillo de afuera, y me sonríes con tus ojos achinados del amanecer.

Poco después, a punto de marcharme para ir a revisar unos papeles,

Te veo cargando cubos con nuestras hijas,

Porque hace varios días que no entra agua, y estamos sacando en cubos la poca que haya en la cisterna del edificio.

Y aunque tengo ya puesta la guayabera de las reuniones, y en una mano la maleta negra que no debo soltar,

Ayudo algo, con la otra mano, mientras llega el jeep colorado.

Que demora poco, y al cabo me arrastra de all√≠: t√ļ me dices adi√≥s con la mano.

T√ļ me dec√≠as adi√≥s con la mano desde este mismo edificio,

Pero no desde este mismo apartamento;

Entonces, hace m√°s de veinte a√Īos, no pod√≠amos tener uno tan grande como √©ste de los bajos.

El nuestro era peque√Īo, y desde aquel balc√≥n que no daba a la calle,

Pero que yo vislumbraba all√° al fondo, cuando cruzaba r√°pido, en las ma√Īanitas fr√≠as, hacia las clases innumerables de introducci√≥n al universo,

Desde aquel balc√≥n, all√° al fondo, d√≠a tras d√≠a me dec√≠as adi√≥s, metida en tu √ļnica bata de casa azul, que iba perdiendo su color como una melod√≠a.

Pienso estas cosas, parloteando de otras en el jeep rojo que parece de juguete,

Porque hoy hace veintid√≥s a√Īos que nos casamos,

Y quiz√° hasta lo hubi√©ramos olvidado de no haber llegado las ni√Īas (digo, las muchachas) a la hora del desayuno,

Con sus lindos papeles pintados, uno con un 22 enorme y (no sé por qué) dos plumas despeluzadas de pavorreal,

Y sobre todo con la luz de sus sonrisas.

¬ŅY es √©sta la mejor manera de celebrar nuestros primeros veintid√≥s a√Īos juntos?

Seguramente s√≠; y no s√≥lo porque quiz√° esta noche iremos al restor√°n Mosc√ļ,

Donde pediremos caviar negro y vodka, y recordaremos a Mosc√ļ y sus amigos, y tambi√©n a Leningrado, a Bak√ļ, a Erev√°n;

Sino sobre todo porque los celebraremos con un día como todos los días de esta vida,

De esta vida ya m√°s bien larga, en la que tantas cosas nos han pasado en com√ļn:

El esplendor de la historia y la muerte de nuestras madres,

Dos hijas y trabajos y libros y países,

El dolor de la separación y la ráfaga de la confianza, del regreso.

Uno est√° en el otro como el calor en la llama,

Y si no hemos podido hacernos mejores,

Si no he podido suavizarte no sé qué pena del alma,

Si no has podido arrancarme el temblor,

Es de veras porque no hemos podido.

T√ļ no eres la mujer m√°s hermosa del planeta,

Esa cuyo rostro dura una o dos semanas en una revista de modas

Y luego se usa para envolver un aguacate o un par de zapatos que llevamos al consolidado;

Sino que eres como la Danae de Rembrandt que nos deslumbró una tarde inacabable en L`Ermitage, y sigue deslumbrándonos;

Una mujer ni bella ni fea, ni joven ni vieja, ni gorda ni flaca,

Una mujer como todas las mujeres y como ella sola,

A quien la certidumbre del amor da un dorado inextinguible,

Y hace que esa mano que se adelanta parecida a un ave

Est√© volando todav√≠a, y vuele siempre, en un aire que ahora respiras t√ļ.

Eres eficaz y l√ļcida como el agua.

Aunque sabes muchas cosas de otros países, de otras lenguas, de otros enigmas,

Perteneces a nuestra tierra tan naturalmente como los arrecifes y las nubes.

Y siendo altiva como una princesa de verdad (es decir, de los cuentos),

Nunca lo parec√≠as m√°s que cuando, en los a√Īos de las grandes escaseces,

Hac√≠as cola ante el restor√°n, de madrugada, para que las muchachas (entonces, las ni√Īas) comieran mejor,

Y, serenamente, le disputabas el lugar al hampón y a la deslenguada.

Un día como todos los días de esta vida.

No pido nada mejor. No quiero nada mejor.

Hasta que llegue el día de la muerte.

***

CON LAS MISMAS MANOS

Con las mismas manos de acariciarte estoy construyendo una escuela.

Llegué casi al amanecer, con las que pensé que serían ropas de trabajo,

Pero los hombres y los muchachos que en sus harapos esperaban

Todav√≠a me dijeron se√Īor.

Están en un caserón a medio derruir,

Con unos cuantos catres y palos: allí pasan las noches

Ahora en vez de dormir bajo los puentes o en los portales.

Uno sabe leer, y lo mandaron a buscar cuando supieron que yo tenía biblioteca.

(Es alto, luminoso, y usa una barbita en el insolente rostro mulato.)

Pas√© por el que ser√° el comedor escolar, hoy s√≥lo se√Īalado por una zapata

Sobre la cual mi amigo traza con su dedo en el aire ventanales y puertas.

Atr√°s estaban las piedras, y un grupo de muchachos

Las trasladaban en veloces carretillas. Yo pedí una

Y me eché a aprender el trabajo elemental de los hombres elementales.

Luego tuve mi primera pala y tomé el agua silvestre de los trabajadores,

Y, fatigado, pensé en ti, en aquella vez

Que estuviste recogiendo una cosecha hasta que la vista se te nublaba

Como ahora a mí.

¡Qué lejos estábamos de las cosas verdaderas,

Amor, qu√© lejos ‚ÄĒcomo uno de otro!

La conversación y el almuerzo

Fueron merecidos, y la amistad del pastor.

Hasta hubo una pareja de enamorados

Que se ruborizaban cuando los se√Īal√°bamos, riendo

Fumando, después del café.

No hay momento

En que no piense en ti.

Hoy quiz√° m√°s,

Y mientras ayude a construir esta

escuela

Con las mismas manos de acariciarte.


Rebelarse es deshacerse

Entrevista- manifiesto con Nara Mansur

Querida Nara: esta es una conversaci√≥n descoordinada, no simult√°nea. Este es un chat a destiempo, que imaginemos, lo hacemos desde un Facebook ‚Äúde palo‚ÄĚ con una conexi√≥n ‚Äúde palo‚ÄĚ en un pa√≠s de palo.

Las preguntas ‚Äúen negritas‚ÄĚ son las de siempre, las que salen en los peri√≥dicos y en los boletines, aquellas que los mismos entrevistados terminan odiando con el paso de los a√Īos. Esas, que no pueden faltar porque vienen por la libreta como el cloro, ahora con esto del Coronavirus.

Las interrogantes que aparecen ‚Äúen cursiva‚ÄĚ me preocupan a m√≠, y no son necesariamente teatrol√≥gicas ni importantes para el resto del mundo ni del arte, o tal vez s√≠. Las pregunto porque necesito saber lo que piensan determinadas mujeres al respecto, porque creo que t√ļ puedas decir algo que a m√≠, nuevamente en lo personal, me sirva, me alivie, me inquiete.

Nara, siempre has entendido la teatrolog√≠a y la dramaturgia, √≠ntimamente ligadas, al teatr√≥logo como creador y al dramaturgo como investigador, te√≥rico, cr√≠tico. Estos universos son vistos por muchos todav√≠a, como espacios antag√≥nicos. ¬ŅPor qu√© a√ļn sucede esto en tu opini√≥n?

Creo que esa idea tan obvia de complementariedad ‚Äďsi pensamos en el ideario que sostiene la creaci√≥n de esas carreras, del plan de estudios en la Facultad‚Äď no se implementa tanto en la pr√°ctica, en las formas de pensamiento y de la producci√≥n, el trabajo. Lo pienso m√°s radicalmente desde la lejan√≠a y en recordar el seminario que impart√≠, de dramaturgia, en pensar otra vez el programa de estudios, porque creo que no es com√ļn ‚Äďno sucede en Argentina al menos‚Äď ‚Äúestudiar‚ÄĚ teatrolog√≠a (fundamentalmente esta especialidad) o dramaturgia inmersos en una escuela de arte de nivel universitario y no como parte de estudios filol√≥gicos. Pienso que yo ser√≠a una persona completamente diferente si me hubiera graduado de la Facultad de Artes y Letras de la UH, por ejemplo.

Primera lectura de Venus y el alba√Īil, Jornadas organizadas por Tablas Alarcos, Teatro Nacional de Gui√Īol, 2005/ cortes√≠a de la entrevistada

No s√© si llegan a entenderse, pensarse, como antag√≥nicas, ser√≠a quiz√°s too much, pero s√≠ por separado, como si le exigi√©ramos operaciones y efectos de lectura distintos; y somos nosotros, los propios colegas los que muchas veces descalificamos o somos incapaces de crear este tipo de funcionamientos y/o de convivir con operaciones m√°s experimentales, que no acuerdan con la mayor√≠a de lo que se produce o con lo m√°s evidente de la tradici√≥n, lo m√°s ‚Äė‚Äôlegible‚Äô‚Äô.

Las formas están en continuo peregrinaje y mutación. Hay un trabajo con la palabra poética arduo en parte de nuestra dramaturgia, una palabra que no se acerca de manera representativa al teatro sino que presenta su propia invención, su reflejo grotesco, artificial, ambiguo… una marca muy evidente es la de las reescrituras de la tragedia, las continuidades vernáculas de esa mitología (la tragedia griega y el teatro latinoamericano parecieran genéticamente unidos).

En Cuba estamos saturados de una forma de entender el discurso, ‚Äúla palabra p√ļblica‚ÄĚ, por eso siempre hay una dial√©ctica de apropiaci√≥n de verdad y verosimilitud. Cuando una se pasa viviendo fuera unos a√Īos se muestra m√°s n√≠tidamente este dogma liberal de entender a Cuba entre el pintoresquismo y la opresi√≥n‚Ķ y la limosna. Es doloroso, siento que hay algo de nuestro orden cultural que se ha perdido para siempre entre desgobiernos, manipulaciones y equ√≠vocos, sobre todo la idea de vida y ritual, de comunidad.

Nara Mansur, Mariano Dames y Guillermo Esborraz en Charlotte Corday. Poema dram√°tico con m√ļsica, Buenos Aires, 2018

Yo pienso que es el ISA, la formaci√≥n que tuve all√≠ la que me hace pensar que por ejemplo, no me interesa la idea de calidad para pensar en un texto teatral ni un espect√°culo (esas palabras: excelencia, eficacia‚Ķ como si uno preparara habitaciones de un hotel, horneara pizzas, fuera gerente de una empresa…) me interesa la investigaci√≥n que conllevan, las asociaciones que provocan, la manera en que se insertan en el debate art√≠stico, pol√≠tico y social de su √©poca, la discusi√≥n (tensiones, acuerdos) que generan con sus contempor√°neos, todo lo que ese texto no quiere ser en relaci√≥n a su herencia, a su memoria; todo lo que se inventa como nuevo o lo que quiere hacer pasar por nuevo y es su memoria olvidada o escamoteada, su propia ignorancia.

Estamos en un momento confuso, de gran disputa simbólica. Porque este es un presente de guerra por los símbolos, por los rituales en el que no parece haber acuerdo en torno a la verdad, a la razón.

Entonces creo que esta distancia puede que suceda porque todav√≠a los espacios de circulaci√≥n parecen discurrir por caminos separados: pensemos en la posibilidad de acompa√Īar las obras con textos cr√≠ticos bien precisos, en una cr√≠tica que no califique, que no necesite a la puesta en escena para que le d√© legalidad a esa obra.

Las obras necesitan lecturas cr√≠ticas, lecturas d√≠scolas, creativas, necesitan que el espacio de preguntas y complejidad que crean, la cr√≠tica las reconozca o se invente otras pero que las visibilice‚Ķ no me refiero a la cr√≠tica puntual sobre una funci√≥n, me refiero a una cr√≠tica que acompa√Īa como acompa√Īa un amigo, un amante: discute pero ama, problematiza pero se siente parte de una misma cosa, no te tira por el balc√≥n.

Por otro lado, mi experiencia en el Seminario de Dramaturgia, cuando uno puede dirigir, coordinar un espacio como ese, es que está todo el tiempo posibilitando la discusión sobre las propias obras (lo personal allí, el grupo allí) que se van creando pero también hacia el panorama que tenemos alrededor de nosotros, con la propia bibliografía, con la selección, la toma de conciencia que cada uno puede hacer sobre lo que toca su sensibilidad, también esas obras a las que uno abandona o pasa de largo… Eso se discute, no hay censura ni ofensa, es todo parte de lo mismo.

¬ŅCu√°l es la delgada l√≠nea que separa la performatividad de la representaci√≥n, lo real de lo ficcional, la escena del crimen de la reconstrucci√≥n de los hechos?

Digamos que son todas l√≠neas delgadas, que los t√©rminos afloran, que se necesitan los t√©rminos para nombrar las formas del trabajo y en los √ļltimos a√Īos para nombrarse a s√≠ mismo. No parecen tanto formas de trabajo, sino marcas porque como nunca antes, el artista necesita venderse y poder ubicarse en el mercado. Son estrategias de performatividad donde no sabemos bien cu√°l es la obra del artista sino m√°s bien al artista como obra: su capacidad de respuesta, de sobrevivencia, de empat√≠a y mutabilidad.

Performance es una palabra √ļtil, que pareciera va a distinguir pero ya se volvi√≥ hasta vulgar, com√ļn. Por otra parte no es muy saludable dejarlo en la percepci√≥n solamente, como si el espectador, el ‚Äúvidente‚ÄĚ lo decidiera todo, lo supiera todo, fueran √©l y su libertad, su verdad, su dinero‚Ķ Vuelvo a la cr√≠tica, en las formas de invenci√≥n y de an√°lisis, de generar preguntas, especular, distinguir, crear series, narrativas de unas obras y otras, de unas experiencias y otras, por fuera de las evidencias ya estipuladas, como puede ser una generaci√≥n determinada.

Pensemos que si los pol√≠ticos desde hace a√Īos se entrenan, se preparan, dise√Īan sus discursos y apariciones en p√ļblico, son asesorados para estas relaciones y ‚Äúartes vivas‚ÄĚ, c√≥mo nos desmarcamos, qu√© esperanzas podemos tener si ficci√≥n, performance son ya variantes del crimen, reconstrucciones de esos ‚Äúestados‚ÄĚ y hechos.

cartel de Ignacio & Mar√≠a, montaje de Julio C√©sar Ram√≠rez, Teatro D’ Dos, La Habana, 2010

Lo performativo lo asociamos a cierta espontaneidad, a una renuncia al sistema hegem√≥nico, a la repetici√≥n, al ensayo, a la idea de espectador anestesiado que consume en su butaca‚Ķ pero tampoco esto es una l√≠nea infranqueable…

Es fundamental para los pa√≠ses emergentes, para los que siempre estamos discutiendo soberan√≠a, independencia, pol√≠ticas culturales inclusivas, no perder la memoria: ¬Ņde qu√© se trata nuestra emancipaci√≥n, qu√© nos descoloniza hoy, qu√© se nos est√° olvidando hoy, qu√© hay de fundamental y de superfluo en los estados de la movilizaci√≥n actual, c√≥mo nos relacionamos con nuestras vanguardias, c√≥mo nos interpelan hoy?

En un momento en el que ‚Äúla especializaci√≥n‚ÄĚ parece ser la mejor manera desde formar a un profesional, obrero, artista, frente al intrusismo profesional, ¬Ņcrees en el tipo de creador que es autor, performero, director, realizador?, crees en el ‚Äútodos hacemos de todo‚ÄĚ. ¬ŅEs posible llevar todos esos perfiles sin perderse demasiado?

Si hay intrusos es porque otros han dejado un vac√≠o, han hecho silencio o los hemos olvidado. Es muy dif√≠cil, lo hacen personas muy talentosas y/o muy aventureras. Podr√≠amos pensarlo desde el deseo. Como aperturas del deseo, de formas de la realizaci√≥n y la independencia. Es un s√≠ntoma, un comportamiento que existi√≥ siempre: algo similar hicieron Nemir√≥vich D√°nchenko, Ferdinando Taviani, Ludwig Flaszen, y entre nosotros, Rine Leal, Rosa Ileana Boudet, Raquel Carri√≥, entre tantos ejemplos que pudi√©ramos traer aqu√≠‚Ķ ninguno de ellos hac√≠a una sola cosa pero incre√≠blemente ahora no vemos toda la creatividad que supone trabajar en las instituciones, en el servicio p√ļblico: los m√ļltiples oficios, trabajos, labores de imaginer√≠a y v√≠nculos que supone.

Son recientemente las redes sociales, un uso m√°s democr√°tico de la tecnolog√≠a (fotograf√≠a, la posibilidad de publicaciones digitales, etc.) la que nos hace pensar en que solo est√° pasando ahora esa operaci√≥n multitareas, de m√ļltiples desempe√Īos. Uno se pone a pensar en Vicente Revuelta o Flora Lauten, c√≥mo hubiera sido su magisterio, su legado, la red de influencias, sus acciones art√≠sticas si hubieran tenido disponibles estas herramientas, estas situaciones de exploraci√≥n de lo creativo de tal inmediatez y comunicabilidad como las vivimos ahora.

Pero s√≠ hay intrusismo, hay mucho disparate circulando, mucho ego desplegado en nombre de la poes√≠a, de lo period√≠stico, de lo art√≠stico, ¬Ņpero no estamos todos un poco perdidos?, ¬Ņno estamos descentrados, llenos de a√Īoranzas, mir√°ndonos en espejos ajenos, simulando inquietud, simulando alegr√≠a, confianza? Hay argumentos que las ciencias sociales, la historia, la investigaci√≥n traen consigo que son precisos, espec√≠ficos y no son sustituibles ni intercambiables con pareceres, opiniones o el documento personal de cualquiera de nosotros. Y as√≠ en cada √°rea de estudios.

Alejandra Maldonado y Cristopher Cancel-Pomales en Venus y el alba√Īil, montaje de Aravind Adyanthaya, The Loisaida Inc. Center, Nueva York, y Casa Cruz de la Luna, Puerto Rico, 2016. Foto: Angel L. Matos/ cortes√≠a de la entrevistada

El conocimiento tiene un enorme valor y pareciera diluido, escamoteado, en estos d√≠as por esta opinolog√≠a, sentimentalidad, democracia de los yoes diciendo, nombrando, vaticinando, recordando‚Ķ. Pero esto es as√≠ y seguir√° siendo as√≠ y hablaremos de esta democracia directa ‚Äďdigamos‚Äď a la anterior representativa, en la que tantos quedaban fuera, porque era m√°s elitista, jer√°rquica, burguesa finalmente… La gran pregunta es qu√© leer, a qu√© atender, d√≥nde est√°n mis decisiones y c√≥mo las hago interactuar, qui√©n me influencia, c√≥mo rastreo, c√≥mo estudio, c√≥mo nombro lo que hago, con qui√©nes trabajo, finalmente las ideas, la ideolog√≠a, la disponibilidad al debate y no a la fe.

Es de enorme potencia ir de un lado a otro, experimentar, estudiar, tomarle el pulso a nuevas herramientas… creo que abre puertas, posibilidades de trabajo, de que te convoquen, te hace abrir el espectro de colegas y gente con la que interactuar, por ejemplo.

Tambi√©n porque muchas de estas funciones son m√°s visibles en las redes: es m√°s f√°cil encontrar un video en youtube que un poema de un libro publicado en Cuba o donde sea. Esta idea trae consigo otras muchas, donde la democracia parece ser la meta y tambi√©n es un problema o un desaf√≠o o quiz√°s la zona del trabajo colectivo m√°s urgente. ¬ŅQu√© se democratiza: el saber, el acceso al estudio, los textos de las ciencias sociales, la historia, la filosof√≠a o todas estas variables de la autoayuda mundial que pareciera que estamos escribiendo, leyendo, subrayando, repitiendo, consumiendo? ¬ŅEl dogma de la publicidad con otro aspecto?

¬ŅCu√°les son los impulsos, obsesiones, experimentos, preguntas, revelaciones, qu√© m√°s se repiten en tu escritura? Esos que persisten y te han hecho escribir todos estos a√Īos.

La idea de la revoluci√≥n libertaria y democr√°tica encarnada en la mujer, en las propias ideas que no son las del poder. La idea de la pasi√≥n, √ļnica y desdoblada, la intimidad, la idea del hombre (‚Äúla belleza del marido‚ÄĚ dir√≠a Anne Carson) y de los hombres amantes, aband√≥nicos, presentes. Un mismo hombre del que me enamoro siempre que es h√©roe y pobre diablo simult√°neamente. La obsesi√≥n √©pica en una lectura subconsciente, tremendamente subjetiva. La amenaza de esa subjetividad siempre intervenida por el afuera que ama y manipula y distorsiona voz, imagen. La pregunta por la comunidad, por los estadios de la vida ritual. La pregunta por la condici√≥n filos√≥fica que encarna el teatro pero tambi√©n la costumbrista, la chancleta (¬Ņpor qu√© pienso en Sartre y Simone de Beauvoir, en Jos√© Mart√≠ y la rumba a un mismo tiempo; en El arca y en Un novio para Veneranda; en una tribuna, en unos zapatos con flores en los tacones y en los helechos de la Sierra Maestra; en Lawton y en Par√≠s; en el pop repetitivo televisivo que le dio voz a mi sentimentalidad, y en el sacrificio; en acciones colectivas cuasi religiosas, en la captura de los ideales, en esa cosificaci√≥n siempre acechante.

Charlotte y el animal, de Martha Luisa Hern√°ndez y Andrea Doimeadi√≥s, Teatro El P√ļblico, 2015/ cortes√≠a de la entrevistada

El pensamiento como masacre, tambi√©n el ‚Äúsin sentido‚ÄĚ de la asociaci√≥n surrealista me interesa mucho, ese delirio que va de la neurosis al alumbramiento, a la lucidez. Me interesa pensar que una obra de teatro contiene muchas obras a su vez (pienso que eso trat√© de hacer en¬† Chesterfield sof√° capiton√©, por ejemplo, todas esas obras que quiso ser, esos deshechos, esos cad√°veres adentro de m√≠ misma, de un mismo texto, el ensayo que despliega en su propio l√©xico, la terminolog√≠a que lo hace af√≠n con todo lo que antes lo intervino, como un acto carnal, desmesurado.

La primera pregunta es ¬Ņqui√©n soy en el amor?, aunque aparezca ahora, como retardada, que me olvid√©. Me interesa lo que me resulta dif√≠cil, lo que me exige cambiar, la sensaci√≥n de que no me alcanza con lo que tengo y hay que ir por m√°s, m√°s a pesquisar, a rastrear, me pregunto por lo innombrable que nos da miedo, todo lo que no entendemos y nos da una patada, lo sensible que es propio, esas obras que te tratan como a un igual y te invitan a subirte a su carrusel, no a que te quedes est√°tico deserotizado mirando, mirando su pulcritud, su decencia, su maniobra tan f√°cil de aplaudir, su benevolencia. Se repite el desaf√≠o y el fracaso, el grito y la callada por respuesta, el gesto amoroso y el miedo. Lo que nos viene dado y el hambre, la carnicer√≠a, el circo‚Ķ que irrumpe en medio del amor.

Luego de vivir en otro pa√≠s, tan distinto, ¬Ņes tan dif√≠cil como algunos cuentan reencontrarse como escritor en un nuevo paisaje, en los nuevos rostros? ¬ŅEso de que el contexto te condiciona es tan real como muchos afirman? Si pudieras establecer una comparaci√≥n entre tu escritura antes y despu√©s, ¬Ņqu√© l√≠neas han continuado y cu√°les se han redireccionado hacia otras zonas investigativas? ¬ŅQu√© has estado haciendo en Argentina todos estos a√Īos?

Es muy evidente que he tenido más tiempo, así que es importante tener tiempo para escribir, no es juego… no todo el tiempo porque también creo que se vuelve contra uno (al menos, contra mí). Me gusta la idea de trabajar por encargo, me pasó con obras como Educación sentimental, Chesterfield sofá capitoné, que fueron pedidos en el marco de un taller; y ahora la reescritura de Orlando junto Agnieska Hernández, Rogelio Orizondo, Fabián Suárez, Martha Luisa Hernández Cadenas, Marien Fernández, Yunior García y Norge Espinosa, convocados por Carlos Díaz.

Me siento cada día más distinta y más sola, trabajo, me relaciono con argentinos poetas, dramaturgos, investigadores de teatro. Da un poco de miedo la especificidad, la marca nacional que no se borra, la identidad no es una pose, es algo absolutamente real, tangible, es tu corazón bombeando, también trabajas con bibliografías distintas o incluso trabajando con la misma bibliografía las haces funcionar de otra manera, de interpelar distinto…

Me dediqu√© varios a√Īos a la investigaci√≥n sobre el teatro de Pompeyo Audivert, a su m√©todo de trabajo, a todo lo que sucede en su Estudio, al que asist√≠ y donde tom√© clases varios a√Īos, despu√©s me baj√© y observ√©, dir√≠amos que por tres a√Īos o cuatro a√Īos, algo as√≠. Es un trabajo bastante contracorriente a lo que sucede en el teatro de Buenos Aires, que est√° tomado en su mayor√≠a por una actuaci√≥n representativa, con principios dir√≠amos stanislavskianos de organicidad, verosimilitud, etc.

El m√©todo de Audivert es el de armar improvisaciones colectivas que √©l llama m√°quinas teatrales donde el sustrato, la materia prima de esa palabra a explorar, es la poes√≠a y ciertos mitos nacionales: h√©roes, territorios, equ√≠vocos, objetos, etc. Las escenas m√°s bellas que he visto en mi vida las vi en esos a√Īos de entrenamiento en el Estudio El Cuervo, lo que el teatro hace y dice, lo que el teatro arma y desarma con las personas, con nuestros estados de √°nimo, con la sensibilidad personal.

Con Pompeyo armamos un libro que en la versión preparada/curada por mí permanece inédita pero él ha elegido algunas zonas del libro y lo ha editado recientemente; ahí aparece algo de lo que investigué durante ese tiempo y con posterioridad. Me gustaría armar un taller de crítica solo en relación con ese trabajo (a un trabajo de crítica participante, diríamos), del que un crítico forma parte, de lo que hace, del libro que prepara y del libro que pierde, del fracaso, de la autoridad individual en el teatro y de las variables para enfrentar la máxima pasión y también la pérdida, la no pertenencia, los adioses que la crítica activa y niega.

cartel de Ignacio & María, montaje de Festival di Teatro di Napoli, Italia, 2018

Chesterfield‚Ķ es la √ļnica obra que he publicado desde que estoy aqu√≠ y me parece mi mejor obra en todo sentido porque contiene muchos teatros dentro de una obra, efectos, sonoridades, el afuera y el adentro, la mirada desde fuera de Cuba sobre nosotros, sobre lo leg√≠timo de nuestras decisiones, la pregunta por la acci√≥n propia, la mano propia, la pregunta por la acci√≥n de los otros, las distorsiones,‚Ķ pero las veo como cuestiones oblicuas. Me interesa esta idea de lo oblicuo, no el af√°n evidente y enf√°tico que siento que es el tono predominante por nuestra situaci√≥n de angustia y de hartazgo.

Leo Charlotte Corday‚Ķ ahora como ‚Äútransparencia‚ÄĚ y sin embargo hace poco una actriz contaba que hab√≠a abandonado el montaje de esa obra porque le parec√≠a ¬°muy cr√≠ptica! ¬°Alabao! Me pareci√≥ incre√≠ble leer esto y me lleg√≥ el mensaje, ¬°ja! de la necesidad de textos que reflejen de forma m√°s directa los estados de la realidad(1).

Creo que Buenos Aires me ha dado o me ha impregnado algo, leve ‚Äďpienso que leve‚Äď, de este sentido de la oblicuidad. No me interesa la opinolog√≠a, el testimonio banal de mi vidita; con todo eso quiero hacer una bomba o una aventura m√°s conceptual.

Mis dos √ļltimos libros de poes√≠a (El trajecito rosa, Arpegio) he querido encararlos as√≠. Entonces estar fuera de Cuba es un dolor enorme porque uno pierde la inmediatez del espacio de creaci√≥n y circulaci√≥n que le son propios, que te identifican, que son ‚Äúla naturaleza‚ÄĚ.

Desde Buenos Aires he continuado pensando y hablando y recreando a Cuba en cada cosa que hago: pude preparar la selecci√≥n y el estudio introductorio del teatro de Virgilio Pi√Īera, pensando en un lector argentino, pensando en qu√© decirle de nuevo de este autor tan amado que no sea a√Īadir gestos al estereotipo y a todo lo que en este pa√≠s se conoce de √©l. Me interes√≥ contar que fue el dramaturgo m√°s le√≠do y llevado a escena en los a√Īos 90, de c√≥mo su dramaturgia encarn√≥ la idea de lo contempor√°neo para mi generaci√≥n.

Escrib√≠ tambi√©n estudios introductorios a los teatros completos de Iv√°n Turgu√©niev y Ant√≥n Ch√©jov, la mayor parte de sus obras se tradujeron entonces por primera vez directamente del ruso. Uno sabe que est√° escribiendo para una ciudad, un pa√≠s, un gremio ‚Äďel del teatro‚Äď que se ha formado como lector, como espectador, como ciudadano en coordenadas muy distintas a las m√≠as, a las nuestras.

La idea de lo latinoamericano es en lo primero en lo que no hay coincidencias. Este es un pa√≠s que vive otro tipo de soledad que en un punto se parece a nuestra insularidad. Siento que Cuba en medio de su crisis permanente est√° atravesada por circulaciones mucho m√°s contaminantes. La escena de Buenos Aires es de gran autonom√≠a, la siento ensimismada, autocomplaciente, con su mitolog√≠a de cera poco curiosa y deseosa de mezclarse, de ser intervenida… pero inmensamente productiva.

cartel de Ares (Ar√≠stides Hern√°ndez) para Charlotte y el animal, de Martha Luisa Hern√°ndez y Andrea Doimeadi√≥s, Teatro El P√ļblico, 2015

El ciclo de Dramaturgias posibles que aparece reflejado en los Cuaderno de Picadero y que coordinaste en Buenos Aires, es hermoso y abarcador.

Dramaturgias posibles es el ciclo que creé y he coordinado desde 2013. Los cuadernos(2) fueron una invitación del Instituto Nacional del Teatro. Me interesaba poner en discusión el término dramaturgia entre los creadores, explorar formas de trabajo, de apropiarse de procedimientos, también la instancia pedagógica de la dramaturgia aquí.

Es una entrevista en p√ļblico que hago a un invitado o varios, que habitan un amplio espectro de saberes, filiaciones y pertenencias: desde escritores de teatro a la manera m√°s convencional, a actores, actrices, directores, core√≥grafos, dise√Īadores. Algo a lo que la cr√≠tica escasamente tiene acceso, que es la cocina, el testimonio vivo de los procesos.

Para mí es un gran desafío porque muchas de las obras se escribieron o se presentaron antes de mi llegada aquí, así que es una conversación entre teatros fantasmáticos, que conozco por textos críticos, testimonios o escasos videos junto a la producción actual de ese artista.

Luego de pasar tres a√Īos sin venir a Cuba, ¬Ņqu√© encontraste Nara?

Siempre encuentro mucho cari√Īo y eso me emociona y no puedo dejar de estar agradecida (‚Äúalgo habr√© hecho bien‚ÄĚ, pienso). La crisis se ha agudizado y es imposible de eludir, cuando sabes que las imprentas est√°n paradas, que los medicamentos faltan en la farmacia, sumada a las carencias que ya sabemos acumuladas de hace d√©cadas. Qu√© se puede sentir sino es un gran dolor. Cualquiera se da cuenta de que eso tiene que parar en alg√ļn momento, que no se puede vivir eternamente en ese estado de crisis que asfixia, desmoraliza, enferma. A la vez, la vida contin√ļa, y pasan muchas cosas importantes en nuestro √°mbito: libros como los de Taim√≠ Di√©guez, que present√©, o el de poes√≠a de Martha Luisa Hern√°ndez Cadenas, o la compilaci√≥n Lecturas atentas preparada por Mabel Cuesta y Elzbieta Sklodowska, junto a lo que yo misma hice esos meses: la presentaci√≥n de Arpegio en la que participaron poetas muy queridos y valiosos (Soleida R√≠os, Susana Haug, Jamila Medina, Larry Gonz√°lez, MLHC), el taller de dramaturgia que ustedes me invitaron a impartir en la Biblioteca Nacional, por ejemplo. Esos d√≠as en La Habana se desarroll√≥ la acci√≥n comunitaria y art√≠stica ‚ÄúHabitar el gesto‚ÄĚ, coordinada por Karina Pino, Dianelis Di√©guez y Mait√© Hern√°ndez, donde quiero leer con orgullo los devenires de nuestra teatrolog√≠a.

¬ŅT√ļ extra√Īas el aula, el Seminario, los alumnos?

portadilla tablas

S√≠, los extra√Īo. Extra√Īo tambi√©n la disponibilidad de ellos, algo que tiene que ver con¬† querer ser artista todo el d√≠a de tu vida, a todas horas. Hay algo de la condici√≥n aficionada, no profesional del artista, del tallerista aqu√≠ que es completamente diferente a eso. Me recuerda esos a√Īos 80 cubanos y las casas de cultura llenas de ‚Äúpueblo‚ÄĚ despu√©s de las cinco de la tarde, el teatro de aficionados en las universidades y centros de trabajo. Me acuerdo estando en la escuela primaria haciendo peque√Īas escenas para reuniones de padres y encuentros m√°s tem√°ticos en relaci√≥n con la familia, la comunicaci√≥n, el estudio Y tambi√©n me he acordado mucho en estos a√Īos de la sala teatro Cheo Bri√Īas, en el pasaje del mismo nombre, perpendicular a la calle Reyes, en Lawton, a dos cuadras de mi casa, donde se pon√≠an obras, peque√Īas zarzuelas, sketches. Los vecinos cantaban, era todo vecinal, comunitario, alegre, ‚Äúmenor‚ÄĚ, se hac√≠a entre todos los que quer√≠an, hab√≠a mucha gente de m√°s de sesenta a√Īos y la muchachada imprescindible‚Ķ Son instancias distintas de lo aficionado las de aquellos a√Īos de Cuba y lo que vivo en Buenos Aires. Todo el teatro independiente, ese teatro que se investiga en papers universitarios en congresos internacionales sobrevive en una enorme precariedad econ√≥mica, por el puro deseo y amor de los actores, actrices y talleristas que lo sostienen. La mayor√≠a de esos artistas no han tenido una formaci√≥n acad√©mica y van de un estudio teatral a otro, no s√© si vale usar la palabra entrenamiento pero es pr√°ctica viva y constante, pura vocaci√≥n y amor.

As√≠ que el seminario del ISA, como tantas cosas de Cuba, es esa rara mezcla de posibilidad elitista con carencia, de ‚Äúestar en el arte y no en la realidad‚ÄĚ, de estar absortos, contemplativos y con hambre. Ahora doy talleres privados y cl√≠nica de obra a gente muy diversa, en cuanto a formaci√≥n, a edad, a po√©ticas.

¬ŅCu√°ndo empezaste a escribir, a ser publicada y a ser le√≠da con fervor, a ser seguida por estudiantes que como Rogelio Orizondo luego, se convirtieron en dramaturgos pol√©micos, interesantes, multipremiados, representados? ¬ŅC√≥mo fue ese tr√°nsito y qu√© hac√≠as antes? T√ļ misma dijiste una vez que empezaste tarde, ten√≠as treinta y tantos‚Ķ ¬ŅTarde, por qu√©?

Empec√© a escribir teatro ya en 2000, hab√≠a cumplido treinta a√Īos. Recuerdo esos a√Īos 90, mis primeros tiempos en Casa de las Am√©ricas, junto a Rosa Ileana Boudet y Vivian Mart√≠nez Tabares, cuando comenc√© a participar de la edici√≥n de la revista Conjunto, de los encuentros internacionales que se convocaron, recuerdo claramente que llegu√© al Departamento de Teatro y se estaba terminando de editar el n√ļmero 99 que contiene un texto de Guillermo G√≥mez Pe√Īa (Border Brujo). Ya entrados los 2000 vino a presentar uno de sus performances a Mayo Teatral. Rosa Ileana publica en 1995 Morir del texto, una antolog√≠a que me parece fundamental para entender la idea de dramaturgia que todav√≠a creo vigente, en la que uno pod√≠a encontrarse √ďpera ciega, Safo, La paloma negra, Manteca, Los equ√≠vocos morales, Team ball, y m√°s‚Ķ Parec√≠a un momento de enorme fuerza en medio del p√°ramo. Ese libro contiene una propuesta de convivencia de ideas muy personales y potentes en relaci√≥n con la palabra en el teatro, en c√≥mo habitar el espacio literario del teatro.

Entonces en 2000 escribo Ignacio & Mar√≠a y tuvo una hermosa acogida porque,¬† entre otras, fue finalista de la primera edici√≥n del Premio Virgilio Pi√Īera. Me¬† acuerdo de dramaturgos como H√©ctor Quintero, Gerardo Fulleda o Freddy Artiles –que uno pensar√≠a tan distantes de lo que hago–, pues ellos fueron muy generosos en esas primeras lecturas en p√ļblico de la obra y dijeron: ¬°poeta dram√°tica!, a lo que yo respond√≠ ¬°oh, Charito!, ja! y me fui a leer de ese g√©nero y sus secuelas, y entend√≠ que Charlotte Corday… deb√≠a llevar ese subt√≠tulo. Digamos que siento que me hice dramaturga/poeta dram√°tica en la redacci√≥n de Conjunto, trabajando textos de √≠ndole tan distinta como lo que ha publicado la revista (ensayo, periodismo, testimonio, entrevista, diarios, cartas‚Ķ) tambi√©n pensando esos textos en relaci√≥n con las im√°genes (fotos, ilustraciones, tipograf√≠as: dise√Īo gr√°fico‚Ķ), y viendo teatro, como todos nosotros. Yo termin√© el ISA y sent√≠a que no sab√≠a nada, cuando estudiaba all√≠ apenas se hablaba de poes√≠a, de los v√≠nculos entre poes√≠a y texto teatral, eran los a√Īos de la ‚Äúf√°bula‚ÄĚ, como si solo la acci√≥n narrativa de la ficci√≥n pudiera sostener al texto‚Ķ finalmente decid√≠ estudiar Teatrolog√≠a, as√≠ que a veces no sale todo como uno quisiera desde el principio y los veinte a√Īos; despu√©s hay sorpresas si uno est√° atento‚Ķ hay esperanzas… ¬°ja!

Rogelio Orizondo es un gran artista y adem√°s de su poes√≠a y de sus textos para el teatro, me interesa sobremanera ‚Äďy tiene que ver con la primera pregunta‚Äď cuando despliega su accionar cr√≠tico; cuando siendo profesor de Historia del Teatro en la Facultad, por ejemplo, asociaba textos como La noche de los asesinos, Los siete contra Tebas y La casa vieja para pensar la familia, los v√≠nculos entre hermanos, la idea de innovaci√≥n dramat√ļrgica en el periodo, las escisiones ideol√≥gicas.

Pero Rogelio no es una excepci√≥n; me siento unida, ‚Äúparte de un mismo proceso‚ÄĚ a colegas de todas las generaciones. La historia del teatro cubano, volver sobre esos estudios, siento que es lo m√°s importante ahora. Si tuviera la posibilidad de auspiciar, de organizar un seminario o taller invitar√≠a a la gran Rosa Ileana Boudet, que ha venido escribiendo una serie de libros fundamentales para el corpus de la historiograf√≠a teatral cubana y que la mayor√≠a de nosotros, en Cuba y fuera de Cuba, desconoce.

¬ŅQu√© nos diferencia de los hombres en lo po√©tico, en lo humano, en lo esencial, en lo general? ¬ŅQu√© es la soledad para ti?, ¬Ņqu√© es la tristeza?, ¬Ņqu√© es la nostalgia?, ¬Ņqu√© es el amor?, ¬Ņqu√© es el sexo?, ¬Ņqu√© es la lealtad?, ¬Ņqu√© es la felicidad?

No hay palabras en el mundo para contar las experiencias más radicales, como amar a un hijo, o la muerte de la madre o vivir en otro país. Todo eso es soledad, vacío, un tipo de imposible, de pobreza extrema. Se vuelve todo bastante inhóspito e innecesario.

La mujer est√° asociada a una pol√≠tica del cuidado, siempre el mundo espera que nosotras cuidemos, acompa√Īemos, amemos, cocinemos‚Ķ se habla mucho de esto √ļltimamente. El tiempo, el trabajo, el no dinero, la soledad. Pienso en c√≥mo las mujeres hemos sido recompensadas por nuestras acciones amorosas, familiares: veneradas y amordazadas a un mismo tiempo.

 Creo que no le tenemos miedo a la idea del dolor, a trabajar con el dolor, con el dolor del cuerpo y del alma, a tematizar todo eso, y a probarlo en carne propia, con las palabras cuando escribimos que también son carne.

Creo que las mujeres tenemos m√°s posibilidades de cambiar las reglas, por eso es imperdonable que las mujeres al mando o las m√°s exitosas reproduzcan modelos creados por hombres, las mismas costumbres. Pareciera que este es el momento de las escritoras y especialmente de las escritoras lesbianas y trans, por el inter√©s que despiertan sus producciones, as√≠ como las escrituras de otros grupos sociales que han sido discriminados e invisibilizados. Por otra parte, todas las que no nos interesa el poder, nos preguntamos qu√© hacer, c√≥mo accionar, c√≥mo contar lo que hacemos, qu√© se puede cambiar, qu√© no repetir, c√≥mo trabajar y juntarse… o quiz√°s es porque ¬°nos interesa el poder!

Esa pregunta quién soy en el amor me parece precisa, me identifico con esta interpelación a mí misma, a los recorridos amorosos de una. Ayer me dijo un amigo muy querido que sentía que yo estaba de vuelta de muchas cosas pero al rato, que era muy idealista, así que esto quizás tiene que ver con la nostalgia, con la memoria de lo que hemos sido, con la ética fundamentalmente, pero también con el arrebato que nadie nos quita y que se sigue llamando ilusión. Y

¬†hacia delante, m√°s incertidumbre que escoba enredada, Sara Ahmed escribe en La promesa de la felicidad: ‚Äúrebelarse es deshacerse, es no reproducir una herencia‚ÄĚ y que ‚Äúel futuro feliz es el futuro del quiz√°s‚ÄĚ. Siento que el mandato de la felicidad es tremendo, que las mujeres artistas y escritoras tambi√©n padecemos el mandato de ser hipersexuales, de estar siempre erotizadas, calientes, contentas. Siempre vigiladas, nos contabilizan todo: parejas, hijos, crianza de los hijos, casa limpia, libros en tu casa que se pueden ver en las fotos, amistades influyentes, cantidad de amigas, cantidad de libros publicados, empat√≠a con el mundo, sentido del humor, poder de circulaci√≥n, traducciones, poder de encantamiento‚Ķ Es agotador‚Ķ y me pregunto si los textos, nuestras escrituras producen eso, si todo eso lo produjo leernos con atenci√≥n‚Ķ. ¬Ņc√≥mo lo sientes t√ļ?

1) Ediciones sinsentido public√≥ en 2019 Charlotte Corday habla por segunda vez, un libro colectivo que compendia voces/(re)lecturas/estudios sobre el poema dram√°tico de Nara Mansur, a partir de las dis√≠miles apropiaciones y versiones que ha tenido. Puede descargarse aqu√≠: https://drive.google.com/file/d/12Hvrd9–btlJIx47CyW1wEaNJ1m_CtLG/view?fbclid=IwAR3a8FJZawNBzopAtFkxKiWqQTH2LpTSEKeKs1f98RTJuu0QDh1CiNCLgoI

2) Los Cuadernos de Picadero 33 y 34 pueden descargarse libremente en los siguientes links: http://inteatro.gob.ar/editorial/publicaciones/cuadernos/cuaderno-de-picadero-no-33-1220

http://inteatro.gob.ar/editorial/publicaciones/cuadernos/cuaderno-de-picadero-no-34-1234


Concurso ‚ÄúBoti‚ÄĚ esta vez online y con jurado Premio Casa de las Am√©ricas

Vía online, por el contexto epidémico actual, transcurrirá del dos al cinco de junio el cuadragésimo segundo Concurso de Literatura y Artes Plásticas Regino E. Boti, en el cual compiten esta vez más de 60 obras literarias inéditas, y cuyos ganadores se darán a conocer en varias plataformas digitales.

Las creaciones recepcionadas llegaron a Guantánamo por correo digital con seudónimo, y aparte el nombre de cada autor: literatos noveles y consagrados de todas las provincias cubanas, de quienes, dados los requerimientos del certamen, no se conoce la identidad hasta la jornada final, de premiaciones.

Esta vez se concursar√° en poes√≠a y literatura infantil, en tanto por el complejo panorama internacional, el tambi√©n esperado apartado de las artes visuales ‚Äúdel Boti‚ÄĚ no tendr√° car√°cter competitivo ni su tradicional sal√≥n en elPalacio Salcines, pero en su lugar activar√° tres exposiciones virtuales, una de ellas colectiva, para la cual se convoc√≥ a artistas de todo el pa√≠s.

El plazo de admisión de las obras literarias venció el día 15 de mayo y, como otra novedad, no se otorgarán ahora los lauros de manera presencial en la urbe guantanamera, sino que de los resultados se harán eco, el cinco de junio, los sitios web de los medios de comunicación locales, y los perfiles de Facebook del Sectorial de Cultura y las filiales del Centro del Libro, la UNEAC y la Asociación Hermanos Saíz, auspiciadoras del evento.

Esas mismas plataformas y la del Consejo de las Artes Pl√°sticas socializar√°n contenidos en los d√≠as del certamen y servir√°n de galer√≠a online a las muestras expositivas programadas, incluidas dos personales de dibujo y arte digital, con lo m√°s reciente de los j√≥venes creadores del patio Daniel Ross y Alexander Beat√≥n, este √ļltimo consagrado en estas lides y ahora inspirado en el estado de cuarentena global.

Para el Concurso Regino E. Boti y sus anhelados galardones confluyen anualmente en Guantánamo narradores, versificadores, cultores de las artes visuales, curadores y críticos de diversas regiones cubanas, que en esta ocasión intercambiarán desde la red de redes, incluido el jurado, encabezado ahora por ganadores del Boti, de la Crítica y del prestigioso Premio Casa de las Américas.

Tras la deliberaci√≥n del acreditado tribunal de literatos, que integrar√° por vez primera un intelectual for√°neo (el italiano radicado en Espa√Īa Carlo Frabetti), se otorgar√° como de costumbre un lauro por cada g√©nero, un galard√≥n especial a escritor menor de 35 a√Īos, y la confirmaci√≥n a los ganadores de pr√≥xima publicaci√≥n por la Editorial El Mar y la Monta√Īa.

El anual encuentro cultural y competitivo, uno de los m√°s antiguos de su tipo en el pa√≠s y el de mayor relevancia en Guant√°namo, llega a su cap√≠tulo 42 en medio de la crisis epid√©mica mundial, pero con la misma fuerza y sentido de pertenencia de sus inicios, m√°s actuales motivaciones, entre ellas los 150 a√Īos de la Villa del Guaso, la amada aldea de ‚ÄúBoti‚ÄĚ.

La g√©nesis de la jornada Regino E. Boti se remonta a 1978, en el centenario del natalicio del insigne poeta y acuarelista guantanamero, y desde entonces se han dado cita cada a√Īo en esta ciudad destacadas figuras de todo el pa√≠s, en calidad de jurado, conferencistas o concursantes, quienes reconocen al evento como uno de los de mayor prestigio para sus avales como creadores.


Memoria Nuestra: claves para hacer historia

I

Qué ingenuos quienes proclamaron el fin de la historia y pensaron trascender con una teoría irracional que nació muerta. Quizás a propósito se olvidaron del carácter acontecimental de la vida; quizás se olvidaron, porque era conveniente, que la historia no es una sola y que el curso de la misma está compuesto por infinidad de relatos, microrrelatos, de experiencias y vidas que no necesitan asentarse como grandes épicas para tener a la existencia como una posibilidad.

Treinta a√Īos despu√©s de declarada aquella muerte, la historia est√° viva; la hacemos nosotros los que no nos hemos negado el privilegio construir una realidad diferente, los que trabajan por un porvenir venturoso, los que amamos, so√Īamos y sentimos que este es el momento de hacer y de crecer.

Si hace 40 a√Īos alguien hubiera escrito un guion cinematogr√°fico para una pel√≠cula futurista donde la tierra ser√≠a azotada por una pandemia global que reducir√≠a la movilidad humana a la m√≠nima expresi√≥n, donde los contactos humanos ser√≠an virtuales, lo hubiesen acusado de apocal√≠ptico. Cuarenta a√Īos despu√©s henos aqu√≠ al comienzo de esa pel√≠cula.

Sin embargo, para vivir nuestra película hay que ver el guion como un material sujeto a cambios, un material que puede dejar de ser apocalíptico en la medida que seamos sujetos capaces de transformar la realidad y labrar los posibles hilos narrativos de nuestra trama, sin forzarla pero con la convicción de que la que escojamos sea creíble por ser precisa. 

Nosotros a través de las pantallas

Al anunciar las Romer√≠as virtuales un torrente de escepticismo invadi√≥ a m√°s de un participante de en Memoria Nuestra, el concurso de investigaciones que convoca la filial holguinera de la Asociaci√≥n Hermanos Sa√≠z. Muchas interrogante sobre c√≥mo ser√≠an las sesiones, los intercambio que har√≠amos en ese espacio com√ļn en el que est√°bamos a medias. Los cierto es que desde el principio fluy√≥ bien, desde las coordinaciones previas se respiraba una empat√≠a singular.

Belén

Se pensaron las reglas, se cre√≥ el grupo y se coordin√≥ la manera en que funcionar√≠an las ponencias. Era importante la disciplina para avanzar en esta experiencia nueva, las reglas se hicieron m√°s √ļtiles que nunca porque permitieron no andar a tientas frente a la experiencia novedosa.

Aunque todo parec√≠a normal nadie puede soslayar que en ese √°nimo de no sucumbir ante la imposibilidad de reunirnos, est√°bamos nosotros ante nuestras pantallas como Alicia a trav√©s del espejo, descubriendo un mundo que cre√≠amos que conoc√≠amos y ajustando constantemente nuestro mecanismo para funcionar bien. El grupo fue creciendo sus din√°micas, complejiz√°ndose; primero se sub√≠an ¬†las ponencias, pero luego aparecieron los posters, las fotograf√≠as, los audios, los videos, cada quien comunicando desde el lenguaje que le parec√≠a m√°s c√≥modo. Las experiencias personales respecto a la participaci√≥n fueron entra√Īables. Para la investigadora Laritza Rodr√≠guez, quien es santiaguera, pero por estos d√≠as se encuentra en Jamaica, este encuentro fue particular:

‚ÄúCuando me lleg√≥ la convocatoria me entristec√≠, estaba fuera del pa√≠s y pens√© en qu√© momento. Pero cuando comprend√≠ la din√°mica me sent√≠ muy motivada y decid√≠ participar. El desarrollo de las sesiones super√≥ mis expectativas. Me sorprendi√≥ la cantidad de j√≥venes con proyectos e investigaciones; me llam√≥ mucho la atenci√≥n el deseo de investigar el √°mbito local con el cual se nota que tienen mucho compromiso. Es superinteresante la manera en la que se enfocaron problemas medulares de nuestro contexto cultural que fue abordado desde diversas disciplinas sobre m√ļltiples tem√°ticas. Los investigadores de todo el pa√≠s est√°n muy preparados, lo que habla de la salud de la secci√≥n en todo el pa√≠s y estoy feliz de ser parte de este movimiento. Participar en este Memoria Nuestra me sirvi√≥ para comparar por d√≥nde andamos en relaci√≥n con el pa√≠s. Estoy encantada de formar parte de este movimiento juvenil aunque est√© lejos‚ÄĚ.

Por su parte, la avile√Īa Liset Prego asegura que ‚Äúeste trabajo me ha posibilitado ampliar mis horizontes como investigadora. Tengo que confesar que al comienzo ten√≠a mis dudas sobre la forma en que se pod√≠a generar el intercambio en un grupo virtual abierto al que todos los d√≠as se pod√≠an incorporar nuevos miembros. Pero la pr√°ctica me demostr√≥ que mis inquietudes eran infundadas y que este trabajo ten√≠a muchas potencialidades para desarrollar el trabajo en colectivo a partir de unificar el inter√©s com√ļn. Otro de los logros, quiz√°s el m√°s notable, es la permanencia en el tiempo del grupo para continuar socializando experiencias el resto del a√Īo.‚ÄĚ

II

Nunca es est√©ril el ‚Äúejercicio de pensar‚ÄĚ la concreci√≥n de este acto. Este congreso ha venido a confirmar lo necesario de las articulaciones para poner a la ciencia al servicio de la cultura. Los j√≥venes que hoy son parte de este movimiento expresan con su obra la madurez que tiene el movimiento de los cr√≠ticos e investigadores en Cuba, lo cual es fundamental porque habla de la capacidad actual del pa√≠s para acercarse a las m√°s diversas problem√°ticas culturales sin necesidad de apelar a la improvisaci√≥n.

No se debe de andar a tientas cuando se cuenta con investigadores que pueden modelar soluciones y asesorar procesos de transformación social desde el compromiso. Ahí existen una gran reserva de lo que se puede aportar al conocimiento de Cuba y los resortes que hoy están en la base de muchos de los problemas que afectan a la Isla.

La calidad de las investigaciones que han tenido presencia en este evento deber√≠an hacer visible sus aptitudes y promover la necesidad de di√°logo entre los j√≥venes investigadores y las comunidades e instituciones para generar un pensamiento totalizador que permita a la sociedad en su conjunto buscar soluciones propias a problemas reales. Es tiempo de desterrar prejuicios sobre los investigadores y sobre los ‚Äďno pocas veces‚Äď se√Īalados academicismos, que a decir de algunos de sus detractores, est√°n alejados de la realidad.

Lo que encontramos en WhatsApp

M√°s de una treintena de ponencias animaron el intercambio de los j√≥venes investigadores cubanos, cientos de comentarios y preguntas se emitieron para acercarse a enfoques diversos sobre temas tan complejos como la ritualidad de los funerales en la provincia Granma, el estudio de la arquitectura Art Dec√≥ en Guant√°namo, la violencia de g√©nero entre los j√≥venes universitarios, el estudio de la obra de Fern√°ndez Retamar Cartier-Bresson, la Revista Casa de Las Am√©ricas, las tradiciones populares en Camag√ľey, entre otros asuntos de trascendencia investigativa que confirma la riqueza que la Asociaci√≥n posee actualmente en sus filas.

Una de las ganancias más notables de la celebración de este evento es que se revalida la vocación emancipadora de sus participantes, quienes desde sus argumentos proyectan una actitud anticolonial, vital para la Cuba de hoy, tantas veces tentada por la pretensión ridícula de sumarse a las tendencias globales sin una análisis profundo de los orígenes y las implicaciones culturales de las modas.

yula

Uno de los puntos en el que muchos de los participantes coinciden es en la calidad de las ponencias. Al respecto precis√≥ al Portal de la vanguardia art√≠stica cubana Yuleidis Gonz√°lez, una de las m√°s activas en el este encuentro virtual: ‚ÄúEs impresionante ver la profundidad anal√≠tica y el compromiso transformador de quienes participaron en esta edici√≥n del evento. Gente muy joven con criterios muy profundos en torno a las problem√°ticas que afronta el pa√≠s, pero lo m√°s llamativo es su pr√°ctica coherente con ese pensamiento, lo cual es constatable en los resultados presentados. Siendo honesta te tengo que decir que es muy destacable la solidaridad y camarader√≠a que se gener√≥ en el grupo. Me sent√≠ esperanzada en medio de las circunstancias que vivimos‚ÄĚ

Luis Emilio Aybar Toledo, quien se desempe√Īa como especialista a nivel nacional de cr√≠tica e investigaci√≥n, en una valoraci√≥n sobre el evento se√Īal√≥: que ‚Äúla AHS naci√≥ para para conectarnos¬† en funci√≥n de metas comunes, y esa raz√≥n hay que hacerla valer en cualquier circunstancia. As√≠ que lo que hicimos no fue otra cosa que mantener tozudamente nuestra vocaci√≥n de unidad aun cuando parec√≠a que ello no era posible. Las nuevas tecnolog√≠as nos dieron la infraestructura para lograrlo y nuestra voluntad, entusiasmo e identidad pusieron el resto. Los bits llevaron de un lugar a otro nuestras emociones y conocimiento, lo que result√≥ en una tormenta de creaci√≥n. Esto ha sido una tregua fecunda que deja listo el camino para la guerra de pensamiento a la que nos convoc√≥ Fidel. Solo nos queda ahora plantearnos nuevos empe√Īos‚ÄĚ.

III

Cualquier guion para nuestra historia deber√° tener en cuenta a nuestros j√≥venes que se saben protagonistas y buscan el resquicio de la realidad desde donde m√°s pueden aportar con la inteligencia puesta en funci√≥n del bien com√ļn. Hay una resistencia natural a ser definidos como diletantes snobs que pueden sostener durante horas conversaciones sobre artes y letras. El trabajo de campo, el v√≠nculo con la comunidad, con sus conciudadanos, habla ‚Äďy muy claro‚Äď de la virtud de quienes en cualquier rinc√≥n de Cuba mantienen como prioridad la obligaci√≥n de autorreconocerse en los otros y trabajar para vivir mejor.

En ese proceder radica una de las fortalezas de los que desaf√≠an con su actuar los designios de quienes apostaron por declarar a la historia como un organismo sin signos vitales. Su actuar no es ostentoso, el diario quehacer aporta m√°s que las pretensiones de cambiar el mundo o de entregarse a la ilusi√≥n de una √©pica que los inmortalice, es por eso que un grupo de WhatsApp peque√Īo, relativamente an√≥nimo, es el escenario para dar los primeros pasos para los empe√Īos que depara el futuro.¬†

Palabras que perduran en la Memoria Nuestra 

Memoria Nuestra cierra esta edici√≥n y pone alto el list√≥n, obliga a pensar en nuestra capacidad para superar las limitantes de una realidad que siempre pone l√≠mites, que solo pueden ser superados con la inventiva y la creatividad. El tiempo, el espacio y la log√≠stica parecen desaf√≠os menores. Ya lo aprendimos y lo hicimos justo a tiempo para saber que lo m√°s importante es seguir apostando por el siempre saludable ‚Äúejercicio de pensar‚ÄĚ.

Con varias ediciones de Memoria Nuestra en su trayectoria investigativa, Yolaida Duharte goza de reconocido prestigio entre los investigadores cubanos. A ella recurrimos para saber sus valoraciones sobre esta edición del evento a partir de su experiencia:

‚ÄúEn esencia, no fue muy diferente a lo que ocurre cada a√Īo. Vi en el escenario virtual la misma colaboraci√≥n y entusiasmo de otros a√Īos. Las ganas de participar e intercambiar formas de hacer. Es digno destacar la relaci√≥n entre las instituciones y los organizadores. Aunque obviamente no fueron iguales que las que se comparten habitualmente en la que uno profundiza a trav√©s del intercambio extraverbal, esta fue una experiencia nueva con tantos retos como aciertos. Creo que uno de los desaf√≠os m√°s grandes que se logr√≥ fue que los investigadores participaran con recursos propios a trav√©s de estas plataformas, ya que el acceso a Internet es una imposibilidad aun para muchos, y poner esos recursos a disposici√≥n del evento dice mucho de la importancia que le otorgan. De manera general el uso de estas plataformas modifica las din√°micas de los participantes, pues tiene un impacto en las formas de comunicarse y construir colectivamente discursos‚ÄĚ.

Yudeniz

Yanelis Mart√≠nez, una de los art√≠fices fundamentales de este evento, afirma desde Espa√Īa que ‚Äúprefiero no comparar porque Memoria Nuestra, en sus versiones virtual y tradicional son muy diferentes, cada una con ventajas y desventajas. Lo que s√≠ nos debe quedar como aprendizaje es que es una gran estrategia tener un grupo en WhatsApp para extender el evento m√°s all√° del espacio f√≠sico y, por supuesto, que para nosotros ha sido esencial poder superar las limitaciones habituales de hospedajes y alimentaci√≥n que muchas veces nos dejan traer a todas las personas que queremos. Creo que en el futuro ser√° primordial combinar ambas variantes para llegar a mayor cantidad de personas‚ÄĚ.

Solo quienes han estado presentes en la experiencia riquísima que ha sido este Memoria Nuestra, saben lo que significa. Ha habido una voluntad de convivir más allá de entender a la ciencia como una necesidad.

El grupo ha hecho compartir los momentos que nos hacen m√°s humanos, entre tanta emoci√≥n aparecieron los ni√Īo¬† de varios participantes para matizar y dar color a una experiencia incre√≠ble y el D√≠a de las madres tambi√©n se celebr√≥ como demostraci√≥n de la capacidad para llevar de la mano m√ļltiples roles, sin que ello da√Īe bajo ninguna circunstancia la voluntad de crear.

Hacer historia no es un privilegio reservado a unos pocos. Desde la sencillez de nuestras vidas hacemos cada d√≠a algo que nos constituye como seres humanos y nos permite siempre mirar hacia atr√°s, para beber de esas experiencias desde las claves que aporta la cuban√≠a. El cierre de la √ļltima jornada estuvo matizado por una sumatoria de palabras que coronaron el evento, con ese poder del lenguaje para sintetizar esencias. As√≠ describieron su experiencia algunos miembros del grupo: ‚Äútrascendental, interesante, √ļnica, reconfortante, enriquecedora, esperanzadora, incre√≠ble, inefable, inspiradora, energ√©tica.‚ÄĚ