carnaval


El carnaval no es la fiesta

Que algunas instituciones gubernamentales y parte del pueblo crean que los carnavales veraniegos son la opción más alta, exquisita y verdadera para la gente, es un peligro atroz. Que todo presupuesto, organización, empeño, se diluya en los que fueron los carnavales de Cienfuegos, por ejemplo —¿no sé por qué es difícil darse cuenta de ello?—, es casi imperdonable. Nada original hubo allí, salvo una marea humana que se abalanzaba entre ellos mismos, la cerveza, el horrible diseño conceptual de todo, y la suciedad. Yo aun no entiendo la venda en los ojos que, culturalmente, existe en cuanto a estos temas: ¿por qué un carnaval tiene que ser una fiesta cultural tan degradante y de mal gusto? No quiero comparar al carnaval de Cienfuegos con las Parrandas de Remedio, pero es correcto decir que siempre hay que mirar a un bien superior.

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Óleo de un satélite llamado Luna

Es difícil dar por sentado que las segundas partes nunca fueron buenas cuando se trata de Luna Manzanares. Tres, cuatro…, e incontables veces podríamos quedarnos boquiabiertos y prendidos de su presencia y sorprendente registro vocal en un escenario o simplemente escuchando sus excepcionales interpretaciones por nuestras emisoras de radio o tarareando algún que otro tema celosamente guardado –por la que escribe y varios de mis amigos incluidos– en una lista de reproducción del teléfono celular o el computador. [+]


La ruta de Tecma en Cienfuegos

El grupo de teatro callejero Tecma, de Pinar del Río, exhibirá durante las jornadas del Carnaval de Cienfuegos una parte de la obra Orishas sobre zancos, pieza que en su estreno pretende llevar, mediante el diseño de los vestuarios, la concepción del folclor en Cuba. [+]