Audiovisual


Hecho en familia (+Video)

A la larga, la historia del arte cubano tendrá que reconocer que en los tiempos de la COVID-19 los artistas avileños se han crecido y mostrado el mejor de sus artes.

No haré la enumeración de cada ejemplo. Solo quiero detenerme en el video clip “Cuando tú me miras”, de la canción del cantautor Yoan Zamora. Audiovisual estrenado por el cantautor quien fuera miembro de la AHS y su vicepresidente en la célula provincial avileña.

Este es un trabajo casero, hecho desde la hegemonía familiar, que se llevaría una ovación a voz de encuesta. Y es que en su concepción, tiene una visualidad que atrapa y seduce. Continúa en la línea de la estética de vanguardia casi impuesta por los jóvenes realizadores de la Asociación, aunque sin muchos malabarismos ni efectos especiales.

También es una obra que se inscribe en el homenaje personal del artista, al aniversario 34 de la organización vanguardia de jóvenes artistas, a cumplirse el 18 de octubre de este año.

Si bien la canción no se me presenta entre las mejores composiciones del joven cantor, por tener una estructura predecible y un estribillo con características demasiado “pegajosas”, se deja escuchar y hasta se queda impregnada en la memoria del oyente.

Pero permite que sea visualizada con dignidad, decoro, y ciertas metáforas que conviven con la genialidad.

Cuando tú me miras/ fotograma del video clip

Partamos de que el trabajo está montado, en casi su totalidad, sobre los tonos grises, y algunos sepias. Esto crea no solo una atmósfera como histórica (una ciudad, el clima, una calle) o por momentos onírica (la lluvia, bosque, neblina, paraguas), sino que, además, permite que la fotografía asuma el papel protagónico que merece. Y así refuerce la carga semántica que ya tiene (una mujer acostada sobre un fondo blanco).

El espectador no se distrae con otros elementos dentro de cada composición, sino que se su limita a descodificar cada uno de los fragmentos de películas que conforman la obra (miradas, esperanza, desconsuelo, expectativas).

Además de las escenas en las que el Yoan cantautor interpreta el tema. Cámara muy bien realizada por su hija Lya Adriana.

Porque un video clip no solo nos regala un correlato paralelo a la historia que cuenta la canción, sino que, además, podría solo ofrecernos una ilustración de dicha letra. Y, en este caso, es lo que ocurre aquí.

No lo hace de manera pasiva. Sus ilustraciones nos mueven el intelecto, nos lleva a comparar, a buscar en nuestros archivos vivenciales. Porque todo lo que vemos se parece a lo ya vivido y queremos descifrar cuánto.

Sin embargo, las imágenes de una margarita que es deshojada por unas manos, una vista cenital de un paso de peatones abarrotado, la lluvia que cae sobre diferentes superficies, un semáforo que pasa siempre a verde, una mano que acerca la aguja de un tocadiscos al vinilo, entre algunas otras, conformarían una de las tantas historias que se podría leer y que es la que sigue: la vida pasa para todos a consecuencia de nuestros actos y decisiones.

Mirar es un acto que se decide llevar a cabo o que no. Se hace para un determinado propósito y, casi siempre, le precede a las ansias cognitivas de un sujeto.

La mirada es también comunicación no verbal.

En ese sentido, la atmósfera intimista que consigue este audiovisual nos llena de cierta melancolía y como que nos deja hacer un viaje introspectivo hacia el centro de nosotros mismos. ¿Añoramos el pasado? ¿Nos asusta el presente?

Con una mirada podríamos salvar al prójimo. Por una mirada, muchos estarían dispuestos a darlo todo.

La edición, a cargo del propio Yoan Zamora, está basada generalmente, en el corte directo. Aunque, en varios momentos, sigue la pauta de los cortes musicales para puntualizar algunos acentos de la canción y dinamizar el tempo ritmo de la misma.

Los cortes son precisos. Y, salvo en el minuto 1:26, donde la tomas donde el cantante se ve como detrás de un filtro oscuro que le antecede a otro de tono sepia y pareciera un error de revisión, el resto del material está elaborado con gracia y buena técnica.

Muy bien me parece el no pocas veces utilizado recurso del final circular. Recuérdese que en la primera escena del clip aparece una muchacha acostada sobre un demasiado blanco y se ve una sombra que huye de su cuerpo hacia la esquina inferior derecha. Me atrevería asegurar que un intercambio de la escena final, donde se ve la mano jugando a tocar a la muchacha, por esta inicial, sería más efectista y sugerente.

Y creo que para cerrar, la misma escena, pero en el plano donde la mano ya se retira. Principio y final de un suceso. Abre y cierra con una acción que pareciera detenida durante el tiempo que dura la canción.

Por lo pronto, este video clip de factura casera, a manos de la familia de Yoan Zamora, el cantautor avileño, sirve como muestra de que el arte en tiempos de COVID-19, cura y enaltece.


La Ciudad que quiero

Guantánamo, a la vez que rejuvenece con el tiempo, tiene mucho que mostrar. Algunos proyectos de desarrollo local nos permiten disfrutar hoy de una villa más hermosa, orgullo de quienes la habitamos. A esta celebración nos unimos los jóvenes escritores y artistas.

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El «Lloga» desde adentro (+Volante sonoro)

En medio de la crisis sanitaria generada por el nuevo coronavirus, el legado de Antonio Lloga encontró nuevamente respaldo en una joven generación comprometida con la radio y sus rutinas.

La filial santiaguera de la Asociación Hermanos Saíz, rectora del taller y concurso en memoria del Hombre Radio, este año se ajustó al actual contexto diseñando un programa online con gran impacto en las plataformas digitales y variadas iniciativas que sustentaron el principio de seguir premiando historias, innovación y sonidos.

Entre las novedades, muy bien asimiladas por un público heterogéneo, podemos citar la serie Antena Este, el Noticiero Lloga 2020 y el Boletín Volante sonoro.

Tras varias jornadas pensando la radio, desde la experimentación, el podcast y el paisaje sonoro, así como el homenaje a personalidades e instituciones, se hicieron públicos los resultados de las mejores obras en competencia, dando por concluido el evento.

“No fueron pocas las experiencias acumuladas y que sin dudas tributarán al perfeccionamiento del encuentro de Juventudes en venideras etapas”, según destaca Yasmani Herrera Borrero, coordinador del comité organizador del prestigioso evento.

«Creo que las actuales condiciones han permitido la superación del evento sobre todo para el comité organizador; poder lanzar el «Lloga» de manera online, irnos acomodando a las circunstancias excepcionales y buscar soluciones en el momento, llevar adelante lo que teníamos planificado de manera exitosa; que pudiéramos conectar la red de jóvenes radialistas del país fue un gran reto”, comentó al Portal del Arte Joven Cubano Herrera Borrero.

También explicó que “construir un equipo de trabajo que entendiera el evento como una necesidad y renovarlo en lo que debe ser la radio nueva, y que además esa visión fuera ser parte de los participantes en el «Lloga», es una de las grandes ganancias alcanzadas”.

“Poner un formato como el podcast en la mirada de los radialistas más jóvenes es también un impulso a lo que necesita la radio en Cuba. Esta cita nos ha permitido que podamos llevar de la mano las dos variantes. Tener un programa online y presencial cuando se pueda. Creo que la radio también puede hacer eso pues tiene la posibilidad de hacerse presencial.

“Además, hace falta que le hable en el oído a las personas, que se parezca a los tiempos que van corriendo, que sea intermedial, dinámica, que nos permita hacer periodismo de mochila, que construya un relato a partir de las experiencias de las personas y de eso hablamos cuando nos referimos a experimentación radial. Ese es el reto, y me parece muy bien que sea el «Lloga» el que comience ese camino.”       

Noticieros, espacios audiovisuales, sin perder la línea renovadora que necesita un evento de este tipo, colmaron el programa virtual del «Lloga». Ojalá que en la 31 edición nos ofrezca el privilegio de vivir jornadas de polémicos debates, donde podamos ver el mundo gracias a la magia del sonido.


Convocatoria a concurso de diseño gráfico «Aniversario 35 de la AHS»

La Asociación Hermanos Saíz, que agrupa a la vanguardia creativa joven de Cuba, cumple 35 años en el 2021. Justamente 35 es la edad límite para pertenecer a esta organización nacida de la unión del Movimiento de la Nueva Trova y las brigadas Raúl Gómez García y Hermanos Saíz el 18 de octubre de 1986.

Integrada por escritores, músicos, artistas visuales, escénicos, investigadores, promotores, realizadores audiovisuales y de radio, la AHS tiene el reto de no envejecer jamás y adaptarse a cada contexto sin perder las esencias como una familia capaz de criticar, alertar e impulsar proyectos a favor de sus miembros y lo mejor de la cultura en el país.

Con motivo del referido aniversario, convocamos a un concurso de diseño gráfico que enriquezca la campaña por la celebración, la cual se extenderá a todos los soportes y espacios posibles. Deberá expresar el espíritu inclusivo y renovador de la AHS con la aspiración permanente de sus miembros de ser vanguardia en las diferentes  manifestaciones artísticas.

Objetivo del concurso:

Diseñar el cartel y otros apoyos gráficos con una identidad visual que responda al aniversario 35 de la Asociación Hermanos Saíz, fundamental para la campaña promocional que se impulsará a lo largo de todo el 2021.

El slogan que se propone es:

“quedARTE JOVEN, ahora y siempre”, el cual hace alusión al desafío de permanecer eternamente joven, sin importar el paso de los años, lo cual implica una renovación creativa constante y adaptación a los nuevos contextos. También está relacionado con el fragmento de un intercambio de Fidel con creadores de la Asociación en 1988, cuando expresó que la AHS “se justifica ahora y siempre, ahora y siempre”.

Los diseños deben realizarse considerando su reproducción en diversos materiales (papel, tela, cartulina, plástico, cristal…, además de plataformas digitales). Serán punto de partida también para spots y otros materiales televisivos.

Las propuestas deberán ser originales, inéditas, no haber sido presentadas en otro concurso ni contar con registro de propiedad intelectual. Los trabajos deberán acompañarse de una breve descripción del diseño, en una extensión máxima de una cuartilla.

Los colores empleados deberán dialogar con los colores corporativos de la AHS: azul, rojo y negro.

Recepción y registro de diseños:

Podrán participar diseñadores, comunicadores, periodistas u otros interesados dentro o fuera de Cuba. La recepción de los diseños será a partir del día siguiente de la publicación de la presente convocatoria y hasta las 24:00 horas del 5 de octubre de 2020, a través del correo ahscomunicacion@gmail.com

Publicación de la convocatoria:

La presente convocatoria estará presente en todas las redes sociales de la Asociación, en su sitio web oficial y en otros medios de comunicación. Se distribuirá por todos los lugares posibles con el apoyo de diversos colaboradores, instituciones y organizaciones.

Premio:

Consistirá en tres mil pesos en moneda nacional. El ganador será dado a conocer en todas las plataformas promocionales de la AHS y en diversos medios de comunicación. Su diseño será implementado en toda la campaña por los 35 años de la AHS, con su aplicación en medios impresos, audiovisuales, digitales y en otros soportes como pulóveres, lapiceros, pegatinas… El autor recibirá como obsequio ejemplares de todo lo que se haga como parte de la campaña. En varios momentos del 2021 será promovido en espacios radiales, televisivos y de prensa escrita, para mostrar su trabajo. Podrá ser invitado a diferentes eventos de la AHS a nivel nacional.

En caso de no ser miembro de la organización se valoraría su proceso de crecimiento a la misma, si lo desea. Se le ofrecerá una exposición personal con el tema de la campaña, para la cual la Asociación asumiría toda la producción y acciones promocionales.  


Entrenar la mirada para la creación emancipatoria

Con la convicción de que un arte de vanguardia no lo es solo por los elementos formales que presenta sino por la conjunción de estos con un contenido socio-transformador, La Plataforma Feminista de Promoción Sociocultural “La Cuarta Lucía”, realizó el primer Taller “EmancipArte”, el cual formó parte de las actividades del verano ejecutadas por la sección de Crítica e Investigación de la filial granmense de la Asociación Hermanos Saíz.

“La Cuarta Lucía” tiene como objetivo contribuir a la descolonización cultural en la población granmense. Plataforma que se ha caracterizado por su activismo en la visibilización de creadoras y creadores de nuestra provincia; así como por el trabajo con jóvenes con vistas a formar en ellas/os una visión crítica de la producción artística que les permita identificar cuando se encuentran en presencia de una perspectiva patriarcal y, por ende, discriminatoria.

EmancipArte/ cortesía de los participantes

En ese sentido, una deuda pendiente era el intercambio con las/os artistas, especialmente, con la vanguardia artística joven; esa que está llamada a realizar las obras que deben acompañar todo este proceso de construcción de alternativas de reexitencia.

Entendemos que no basta con formar espectadoras/es avisadas/os y avezadas/os si no tenemos una obra que pueda mostrarles que existe la posibilidad de ver el mundo y de crear de otra manera. Por eso hemos querido fundar este espacio que ha iniciado como un taller pero que pretende mantenerse en el tiempo.

EmancipArte/ cortesía de los participantes

En esta ocasión, también participaron artistas de las secciones de Literatura, Música, Artes Escénicas y Audiovisuales, así como trabajadoras de la filial.

A través de las técnicas de educación popular empleadas se realizaron profundas reflexiones acerca de la cultura patriarcal y la reproducción de las múltiples violencias en las obras de arte, lo cual condujo a la reformulación de las propuestas sometidas a crítica transformando contenido y forma para lograr una perspectiva emancipatoria. Estos son pequeños pasos, aún es largo el camino, pero somos conscientes de que podemos hacer la diferencia.

EmancipArte/ cortesía de los participantes

Club de los argonautas: Made in Pina

El club de los argonautas es una descarga casi informal, como lo describe su anfitrión y creador, Félix Antonio Castillo Flores, diseñado para leer, reír, cantar y bailar, con los amigos, en su propio patio. El Club surgió en 2019 como una necesidad a suplir, ante la falta de cultura de orígenes alternativos, en los alrededores. Los argonautas coinciden una vez por mes, colindando con la pared de fondo, de una ruina de logia, seguida por el portal lateral de la casa de los Castillo. La familia anfitriona porta un gusto por lo anglosajón, hispano, afro o asiático, cualquiera sea la etnia, pero siempre cultura; y el acercamiento literario, tanto cubano como extranjero. En la casa confluyen idiomas: español, inglés, francés, alemán y ruso. ¡Un hervidero multicultural! Sarah, la mayor de las hijas cursa estudios de Historia del Arte en la Universidad de Oriente, en Santiago de Cuba.

Álvaro Pérez Díaz, egresado de la desaparecida Academia de Artes Plásticas Raúl Martínez, de Morón, con la idea de simplemente sentirse realizado, la cual compartía con Félix A. y Sarah Castillo, sentados en la saciedad del aburrimiento, en el parque Sergio Antuña, del municipio de Ciro Redondo (Pina), deciden tras el comentario de Sarah: “¡Álvaro! ¿¡ah que nosotros no hacemos una exposición en Pina?!”, crear en 2019 un proyecto sociocultural conjunto, con la intención de mostrar a un público reducido, mayormente compuesto por amigos, la obra cultural que cebaba en el pequeño Pina. Surge, de propia creación, una forma de reaccionar contra la falta de motivación de los artistas y la poca ayuda institucional.  

Sin título 1. Lázaro R. Torres

Sin título 2. Lázaro R. Torres

Made in Pina es como llamaron los integrantes de El club de los argonautas a este tesoro cultural que comienza a crecer en valor tras su segunda edición, con el apoyo institucional de la Biblioteca Sergio Antuña, que presta su espacio para ello, y un reciente interés por la Casa de la Cultura municipal Sergio Antuña. En realidad, este grupo disperso de creadores formalizan el surgimiento de la peña literaria El club de los argonautas, como hervidero artístico que erupciona hacia un público general, una vez por año, luego de la primera edición del evento.

El club… nombre que intenta conceptualizar la obra de los navegantes de Argos, esta vez en busca de un vellocino artístico, se agrupa por insistencia de Rafael Díaz González (el Duende) y se nombra por idea de Ana Camila Castillo, la más joven hija de la familia. Visitan el espacio de los argonautas, amigos de los amigos, cualquiera que sea quien necesite expresar su creación y, cercano a un segundo Made in Pina, miembros de los talleres literarios municipales como el Olga Alonso. El Duende, ausente, se hizo de la noche de la segunda edición entre poemas, portó sus palabras a viva voz el propio Félix. Los talleristas del Olga Alonso también llevaron su obra allí e intercalaron lecturas con la lírica voz de Mailianys Valdés, de estudios vocales, en su paso por la Escuela de Instructores de Artes.

Sin título. Carlos Mario Ulacia Duquesne

En la primera edición, era objetivo desempolvar lo que hasta 2019 había sido creación invisibilizada en el pueblo. Entonces empujaron más y bajo el subtítulo “Se busca”, decidieron rehacer el evento en 2020. Esta segunda edición apuntó a indagar en los rincones sobre “lo cubierto de polvo y bagazillo de nuestro Macondo” (palabras del catálogo), o sea, sobre aquello que quizás había quedado desvirtuado, y a lo nacido   desde el año pasado.

Ambas ediciones del Made in Pina se han regido por un género musical: por el jazz la primera, y por el rap la segunda. El concepto al que alude “Se busca” es defendido más de una vez: sacar a la luz un género que no tiene sitio en el municipio a pesar de contar con un público, pues os interesados en escuchar este tipo de música lo hacen de manera aislada.

Félix Antonio Castillo abrió las puertas a un público que apreciaría lo folclórico en la danza Isla Bella, interpretada por Lía Rodríguez Michel, estudiante de la escuela vocacional de arte Ñola Sahig Sainz, con vestuario pigmentado según Oshún. La lectura del catálogo dio paso a una pequeña exposición de la obra de artistas plásticos locales, en la que se destacó el erotismo y el preciosismo de la figura femenina abrazada por cálidos colores, en la obra Sin Título (S/T) de Carlos Mario Ulacia Duquesne y la duología, también S/T de Lázaro Richard Torres González. Entre las siete obras, restaron Uróboros de Álvaro Pérez Díaz, otras dos piezas sin título de Guillermo Llada Sotolongo y Edduar Marcos Rosabal Guerrero y la artesanía de Orelvis Carrillo Rodríguez, Buena Música.

Como en todo pequeño pueblo, impresiona lo novedoso, el performance Se busca, por Anna Camila Castillo Babastro, en el pequeño espacio museográfico que aportaba la biblioteca Sergio Antuña. Se robaba el primer destello en las miradas aglomeradas a su vera. Una vigía de griega vestimenta, que intenta desde su ceguera ver más allá de la punta de sus narices. La figura colosal vio el mundo y entonces quiso arrancarse los ojos que empobrecían su curiosidad en llanto.

Se busca. Ana camila

Alejandro Llanes, es conocido entre los buscadores de la bohemia en el pequeño poblado, se destaca como realizador de estudios independiente, en colaboración con amigos del pueblo, compuso el proyecto documental de cuatro años de trabajo La realidad de un sueño, obra que robó la atención de los espectadores en un primer Made in Pina. Entre 2014 y 2018, se generó un producto para el pueblo, nacido del pueblo, ajustado a la realidad y sociedad pinense. En el audiovisual representativo de la música rap con su tendencia protesta, encontré a Llanes. Y la canción Soldado, de Yoanli Piñero Valor (el Yoa), fue un producto expuesto en el evento.  

Alrededor de 15 años atrás, surge la intriga por la creación y cultivo del rap del Yoa: “Tenía como 20 años, escuchaba la música que llegaba de Puerto Rico, los reguetoneros de la época me gustaban pero lo que más escuchaba de sus discos eran los temas de ganstarap, un subgénero que trata de una manera cruda la realidad social de cada país”, De forma casera, por colaboración de algunos amigos que les interesa su obra y le ofrecen pistas fluye su obra, que se agrupa en YouTube para un público general y hoy día en el El club de los argonautas: Made in Pina.

El público fue más que diverso, más de lo que sus realizadores esperaron ver sentados en el patio frontal de la biblioteca con todos los puestos ocupados, incluidos los no planificados sofás, sacados de la recepción a fin de ganar espacio para la bienvenida. En su mayoría jóvenes, pero también presentes niños y adultos mayores, disfrutaron de una velada que se ambientó con rap, en su aspecto sonoro.


Una mirada inquieta al séptimo arte santiaguero

Santiago de Cuba posee un enfoque cinematográfico que se revela y se diferencia de otras producciones del resto del país. Su estética, las diversas formas de producción que se alternan según las realidades imperante en cada momento, las temáticas que imprimen cada metraje que sale a la luz sin importar el medio, sino los deseos de poner en la pantalla una mirada, una interpretación, una forma de ver su contexto en imagen y movimiento, son su modo de existencia. Pruebas suficientes existen en un sinfín de realizaciones desde el mismo universo creativo, donde confluyen realizadores autodidactas y egresados de la Facultad de Medios de Comunicación del Instituto Superior de Arte y de talleres de la Escuela Internacional de San Antonio de los Baños.  

Momentos de la conferencia Breve Historia del Cine en Santiago de Cuba impartido por Demián Rabilero. Foto-Frank L. O´Callaghan

Lamentablemente muchas veces estas producciones carecen de una distribución, tal vez porque en el camino se van perdiendo los ánimos y quedan recluidas en el ostracismo por sus propios creadores o simplemente por su misma característica informal y alternativa de ver el cine y sus realidades, divorciándose en muchos casos de las convencionalidades que miden las selecciones en muchos eventos nacionales que recogen el séptimo arte y sirven de plataforma de difusión, condenándolas al silencio.

Intercambio con el público asistente. Foto-Frank L. O´Callaghan

No es la primera vez que muchas de estas son rechazadas de festivales porque no son identificadas como “adecuadas” en su forma o porque carecen de una calidad. ¿Pero qué es el cine? ¿Es un buen sonido, una buena fotografía solamente o es también la historia que saca a flote, la intención de su director, la verdad hecha arte, el contexto tomado por un lente pendenciero? ¿El cine es solo lo técnico o las miradas al entorno? ¿El cine es solo filmar o proponer nuevas poéticas, sinceras, con lo que se tiene a mano sin limitarse a lo técnico, invitando a una evolución creativa? Muchas de estas preguntas siempre se vienen realizando en el llamado “interior” del país y no se hallan respuestas.

Momentos de exhibición de materiales. Foto-Frank L. O´Callaghan

Aun así, el cine en Santiago sigue progresando con nuevos creadores que no se frenan y continúan interpretando su realidad con los medios que tienen a la mano. Hoy es mas fácil, cualquier dispositivo sirve para ello: desde una DSLR hasta un modesto celular posee la capacidad de captar en imagen y sonido, no discrimina, se deja llevar por un guion que va mutando tras estudios constante en un café o en intercambios paulatinos entre colegas en el transcurso de tiempo. Muchas obras existen y piden a gritos un diálogo con el público/protagonistas de sus escenas.

De ahí la necesidad de constituir un espacio idóneo para cumplir con la misión de recuperar los aires que siempre han caracterizado la creación cinematográfica en la ciudad y sus alrededores. Por eso, desde el día 5 hasta el 7 de agosto estará aconteciendo en Santiago de Cuba la primicia: la Primera Jornada de Cine Santiaguero La Mirada Inquieta. Nacido por el interés de la Asociación Hermanos Saíz y ProbetaFilms, una productora independiente junto al apoyo eternamente agradecido del Centro Provincial de Cine, con el objetivo de construir ante todo un lugar de encuentro y socialización de ese cine que viene surgiendo desde hace varios años y que muchas veces siquiera ha sido imaginado su existencia. Varias generaciones de realizadores se darán cita, desde aquellos que ya hoy son cátedra del cine independiente hasta aquellos jóvenes contemporáneos que los tienen como guía e inspiración.

Momentos de la conferencia Breve Historia del Cine en Santiago de Cuba impartido por Demián Rabilero y Daylenis Blanco. Foto-Frank L. O´Callaghan

Una muestra de la mayor curaduría del cine santiaguero jamás realizada donde cortometrajes de ficción y documentales, junto a lo experimental y las nuevas narrativas, servirán de espejo de esa realidad que en la urbe acontece. Directores como José Armando Estrada, uno de los pioneros del cine underground santiaguero, al lado de otros como Emmanuel Martín Hernández, Demián Rabilero, Carlos Melián, Rubén Aja Garí; y otros más jóvenes como Yunior Frómeta, Frank L. O´Callaghan, Yuris Elias Seoane; y artistas visuales que experimentan nuevas formas de expresión como Carlos Gil Calderón y Nazim Guerra, serán algunos de los presentes en las diferentes tandas de las tardes en el Cine Cuba.

Para poder servir de soporte y acompañamiento, en los horarios de la mañana habrá paneles teóricos y conferencias en torno a estos materiales y temáticas: como el cine en Santiago de Cuba, su producción independiente y las nuevas narrativas que van impregnando de nuevos aires el audiovisual en el territorio, con intervenciones de testigos y especialistas como Carlos Lloga, Daylenis Blanco y algunos de los creadores presentes, todos con experiencias y conocimientos para compartir e iluminar al público asistente.

La necesidad de encuentro, de conocimiento y de sacar de la oscuridad el cine de la ciudad ha dado como resultado esta jornada de cine santiaguero, no como una forma egocéntrica, sino como ensayo para lo que podrá constituir en tiempos venideros un festival nacional para visualizar y contribuir a las nuevas formas de hacer y pensar el cine, más allá de los medios a disposición, un espacio transparente donde los realizadores puedan dialogar a través de sus obras sin poses y limitaciones de producción. Un evento donde el fin esté por encima del medio, rompiendo las barreras existentes en otros festivales semejantes y le dé riendas a la experimentación.

La creación cinematográfica no puede dejar de estar. Y para ello debe tener un paralelismo: un espacio donde muchas miradas se fundan en una sola Mirada Inquieta.


Cada vez más cerca, la danza

Cada vez más cerca es una exposición con una visualidad poderosamente arborescente y barroca. No me refiero al período de la historia del arte, claro, sino a “lo barroco” como espacio portador de un sentido estético “transhistórico”, en alternancia con lo clásico. Nueve poetas –nueve poéticas engarzadas en una especie de organicidad visual y sensitiva– acompañan igual cantidad de imágenes “atrapadas” por el ojo sensible y entrenado de Wilker López.

Wilker, adiestrado en las lides del fotoperiodismo y la realización audiovisual, atrapa la fuerza de Imaginem et Similitudinem, coreografía que Yoel González Rodríguez realizó para la holguinera Compañía de Danza Contemporánea Codanza, dirigida por la maestra Maricel Godoy. Si Yoel parte de varios conceptos platónicos –“lo bello en sí”, “lo bueno en sí”, “lo múltiple”, “la unidad”, “la idea única”, reciclando, de alguna manera, el clásico mito de la caverna, para acercarnos a la “naturaleza que somos” (también la naturaleza del cuerpo) y al “parentesco de lo que el hombre declara como perfección y exactitud”–, Wilker se apodera también de ellos, para transmitirnos, “atrapando los misterios” de la obra, los cuerpos animalizados, metamorfoseándose como si transitaran por el ciclo histórico de la vida, la obsesión por la exploración, la precisión y la exactitud (incluso geométrica, equidistante, lírica).

Esta misma exploración hace que el “tríptico barroco” de Cada vez más cerca se expanda en sus posibilidades: la coreografía en el cuerpo –y la mente– de los bailarines, la mirada fotográfica de Wilker, y los versos de Delfín Prats, Lourdes González, Luis Yuseff, Gilberto González Seik, José Luis Serrano, Ronel González, Zulema Gutiérrez, Elizabeth Soto y Moisés Mayán, cargan el sentido referencial de una muestra que crece al ocupar espacios públicos destinados a la polisémica mirada colectiva (una iluminación tenebrista, como escapada de un cuadro de Caravaggio, hasta ciertas reminiscencias –inconscientes, pueden ser, todo depende del receptor, por eso la multiplicidad y singularidad de la experiencia artística– como salidas de filmes del director Terrence Malick; por ejemplo, los atardeceres de Days of Heaven).

“Todo texto se construye como un mosaico de citas, todo texto es absorción y transformación de otro texto”, escribió Julia Kristeva refiriéndose a Mijaíl Bajtín. Y la danza, sabemos, es un texto cargado de posibilidades, de sentidos encontrados, sugiriendo. Como lo es la fotografía. Si hago énfasis en lo del barroco “transhistórico”, en su contraposición natural y complementaria con el clasicismo, dos formas de “sensibilidad eternas”, es porque este es –nos recuerda Eugenio d’Ors– irracional, femenino y dionisíaco; musical y abundante; atraído por las formas redondeadas y ascendentes. En ambas, en las formas de Yoel González en Imaginem et Similitudinem, y en las fotografías de Wilker López, que dependen de estas pero viven como creación en sí, como signos independientes de la poiesis, existe esta mirada barroca, que nos reafirma que, desbordando los espacios, el hecho artístico está “cada vez más cerca”.  

En Holguín, julio 3 y 2020

*Palabras del catálogo de la exposición Cada vez más cerca, del joven artista y realizador Wilker López, inaugurada el 15 de julio de 2020 en los corredores del Centro Provincial de Arte de Holguín.


Lo mejor que suena con los López-Nussa

A solo unas semanas del lanzamiento del tema de Harold y Ruy Adrián López-Nussa junto a Randy Malcom, “JazzTón”, llama la atención esta unión singular para la música cubana.

Quizás la supuesta distancia entre ambos géneros es el motivo que despierta mayor inquietud en las audiencias, sin embargo, una vez más la música nos demuestra que las fronteras genéricas son simplemente arquetipos teóricos diseñados para la industria comercial.

Partiendo de uno de los estilos más legitimados en Cuba, hablar de jazz convoca altos juicios de valor, descripciones de excelencia, realce de complejidades técnico-musicales y nombres de autores virtuosos de nuestra historia musical.

Sin embargo, la otra cara de la moneda, el reguetón, nos lleva indiscutiblemente a hablar de un mercado, de estrategias oportunas para públicos, de códigos visuales y estéticos, dejando muchas veces por sentado cualidades y/o calidades musicales. En fin, que se trata de dos universos que han sido abordados por la crítica desde posiciones completamente diversas.

Para los defensores de ambos géneros sería imposible imaginar una mezcla que convocara los elementos más auténticos de uno y otro estilo. Pero “JazzTón” nos propone la unión de progresiones armónicas y diseño melódico jazzístico, ritmática bailable –con la célula rítmica del reguetón– que predomina en todo el tema. Además, un estribillo contagioso, pequeño y de fácil repetición, unido a guías sencillas que tienen la función de convocar la diversión y que melódicamente se remiten al discurso del género urbano.

Para algunos pudiera parecer sencillo, no obstante, el poder de síntesis en una propuesta como esta, construye su éxito. La obra de Harold y Ruy ha resaltado en los últimos años por el cuidadoso trabajo de los elementos que hacen converger el latin jazz con recursos y conducciones de la llamada música de tradición europea. Un discurso que califica entre lo más distintivo de una generación todavía llamada “joven”, pero que ya experimenta la madurez creativa y la consolidación de un estilo personal. Aunque, esta vez apuesta por una mirada desprejuiciada hacia la simplicidad como elemento que construye otros lenguajes musicales.  ¿Es el reguetón un esquema menos complejo en la creación que el jazz? No lo dudo, pero maneja sus propios códigos, los cuales sin dudas entrarían en disputa si no se observan desde el valor de sus características. En este caso, Harold diseña en el piano melodías claras, directas, que se reiteran durante todo el tema pasando por otros instrumentos. Las arropa la rítmica de la percusión, donde además del acompañamiento de drums de Ruy Adrián, se colocan los timbales de Randy Malcom para incrementar la presión sonora de esta entrega.

La voz de Randy, conocida mundialmente por su protagonismo en Gente de Zona, juega con sus llamados habituales de los temas de su agrupación, convocando a otra audiencia a poner atención a un sonido sui generis, que desde su orígenes pretende aunar. Muestra desde su inserción interpretativa un rol determinante en la escena jazzística: la versatilidad.

En este tema, no solo vamos a escuchar un Randy Malcom que canta y seduce con su simpatía y espontaneidad, sino un instrumentista de la percusión con la capacidad de converger entre sus colegas con dominio absoluto de estéticas, códigos y recursos de uno y otro género.

En este sentido, y para más destellos, el tema abre espacio a la improvisación jazzística, en una sección breve pero directa, con recursos como los que pueden encontrar en un álbum de jazz.

En el caso de Randy al timbal, acentuando los juegos con los ritmos y los desplazamientos típico de las conducciones de la percusión en la música de nuestro país. Por otra parte, Harold al piano acentúa a modo de descarga, jocosos guiños cromáticos que acompañan todo el sentido divertido de la propuesta.

Me causa sorpresa agradable… ¡Sí!… porque por lo general nos encontramos con miradas prejuiciosas que legitiman un género y hasta denigran otro, sin observar todas las particularidades que construyen y enriquecen un panorama sonoro. Quizás sin proponérselos, estos creadores han encontrado un punto medio, donde se intercambia con músicas de uno y otro lado, de historias muy diversas, de sentimientos encontrados, pero con un resultado que alegra y sorprende.

La mejor apuesta está en el carácter desenfadado del JazzTón, sin reservas, sin poses, sin demasiada “venta”. Convocar a una audiencia amplia, trasladar la escucha a nuevos terrenos y abrir los caminos infinitos de las músicas de nuestros tiempos.

A esta novedad se suma el lente inquieto de Joseph Ros, siempre en la búsqueda de oportunidades como esta que le provoquen nuevas experiencias audiovisuales. El videoclip como formato indispensable en estos tiempos, deja su protagonismo a los músicos, espacio que se agradece en este caso, y coquetea a modo de “burla”, quizás, con las estéticas de ambos géneros en simple mezcla visual como la que propone esta creación: “JazzTón”.