artistas


Motivos para celebrar

Los noveles artistas de Cienfuegos celebraron por estos días el aniversario 33 de la Asociación Hermanos Saíz. La Casa del Joven Creador, ubicada en el Centro Cultural Julio Antonio Mella, fue el escenario de las actividades.

La noche estuvo dedicada al Maestro de Juventudes Lázaro García Gil, imprescindible cantautor que mantiene una entrañable relación con los artistas menos experimentados de la ciudad.

“Tengo excelentes vínculos con los trovadores de la AHS. Me parece que le cantan a su tiempo y muy bien, cosa que me place mucho. Esto demuestra que la trova cubana es una sola que va viajando por las diferentes etapas, siempre con la motivación de la poesía y la buena música”, afirmó García Gil.

Foto: Anay González Figueredo.

Fue una oportunidad propicia además para entregar el carné de asociada a la cantante Farileidy Calderón y para presentar los tres últimos videos clips del trovador Nelson Valdés. También se dieron a conocer los eventos fundamentales que realizará la AHS sureña durante los últimos meses de 2019.

Diana Padrón González, vicepresidenta de la Asociación en esta provincia, comentó que en este mes aconteció el Premio Reina del Mar Editores, dedicado a la crítica y a la investigación. “Estuvieron vinculados a este evento las dos universidades del territorio y también varios ensayistas de todo el país. En diciembre retomaremos el Rockasol, festival que estaba previsto para septiembre pero que tuvimos que posponer a partir de la situación del país”, añadió Padrón González.

Foto: Anay González Figueredo.

¡Participa en el Salón de la Ciudad de Camagüey!

La Galería de arte universal Alejo Carpentier y la Dirección Municipal de Cultura en Camagüey, convocan a la XXX Edición del Salón de la Ciudad a realizarse en Camagüey entre el 2 y el 5 de febrero de 2019, con motivo a la celebración del aniversario 40 de la Galería Alejo Carpentier.

BASES DE PARTICIPACIÓN PARA ARTISTAS:

Tema del Salón: Cuba: imagen y concepto en el lenguaje contemporáneo de las artes visuales.

  • -La convocatoria está abierta a todos los creadores cubanos.
  • -Se recibirán obras en todos los formatos y técnicas, así como las más diversas concepciones morfológicas, estéticas e ideo-temáticas.
  • -Las obras deben ser inéditas en Camagüey y no deben haber obtenido premio en otros eventos.
  • -Cada artista podrá presentar un máximo de tres obras a la Galería Alejo Carpentier, con dirección en la Calle Luaces No. 153, entre Independencia y San Pablo, Camagüey.
  • -Los artistas interesados en participar deben traer en formato digital o enviar a los correos que se indica al final de esta convocatoria, la siguiente información antes del viernes 10 de enero de 2020:
  • -Imagen digital de las obras en formato JPEG de 1024×768 pixeles por pulgada (Equivalente de estándar de visualización en escritorio de PC)
  • -Ficha técnica de las obras: Título, materiales y soporte, dimensiones, año de realización y necesidades especiales de montaje. En caso de los performances el proyecto con el guion y los esquemas gráficos.
  • -Currículum del artista (datos personales, premios, exposiciones y eventos más importantes)
  • EL PLAZO DE ADMISIÓN CIERRA EL VIERNES 10 DE ENERO DE 2020.
  • LA SELECCIÓN DE OBRAS SE PUBLICARÁ EL VIERNES 17 DE ENERO DE 2020.
  • LAS OBRAS SELECCIONADAS SE RECIBIRÁN HASTA EL VIERNES 24 DE ENERO DE 2020.

La Galería de arte universal Alejo Carpentier convocará un jurado de admisión conformado por especialistas de reconocido prestigio artístico e intelectual. Dicho jurado será el encargado de realizar la curaduría del Salón y de negociar con los creadores cuestiones específicas del montaje o producción de las obras.

PREMIO DEL SALÓN DE LA CIUDAD

El Jurado otorgará un Premio Único, y tantos reconocimientos como considere justo, consistentes en diploma acreditativo y compendio de literatura sobre artes visuales.

Se invitará a otras instituciones y personalidades a otorgar premios o realizar adquisiciones según sus propias bases.

BASES DE PARTICIPACIÓN PARA CURADORES:

  • La convocatoria está abierta a todos los creadores cubanos.
  • Los curadores interesados en participar deben traer en formato digital a la Galería de arte universal Alejo Carpentier, con dirección en la Calle Luaces No. 153, entre Independencia y San Pablo, Camagüey, la siguiente información antes del viernes 10 de enero de 2020:
  • Proyecto Curatorial que contenga obligatoriamente los siguientes datos:

 

  1. a) Imagen digital y ficha técnica de las obras que integran el Proyecto: Título, statement, materiales y soporte, dimensiones y necesidades especiales de montaje. En caso de los performances el proyecto con el guion y los esquemas gráficos.
  2. b) Currículum del Curador (datos personales, premios, exposiciones y eventos más importantes).
  3. c) Especificidades de montaje.
  • Se recibirán proyectos que defiendan las más diversas concepciones formales, morfológicas, estéticas e ideo-temáticas.
  • Los proyectos curatoriales deben ser inéditos en Camagüey.
  • Cada curador podrá presentar hasta dos proyectos curatoriales.
  •  
  • EL PLAZO DE ADMISIÓN CIERRA EL VIERNES 10 DE ENERO DE 2020:
  • LA SELECCIÓN DE LOS PROYECTOS SE PUBLICARÁ EL VIERNES 17 DE ENERO DE 2020.

La Galería de arte universal Alejo Carpentier convocará un jurado de admisión conformado por especialistas de reconocido prestigio artístico e intelectual. Dicho jurado será el encargado de seleccionar los proyectos que serán defendidos durante el evento teórico del Salón.

PREMIO DE CURADURÍA DEL SALÓN DE LA CIUDAD

Consistente en:

Exposición del Proyecto Curatorial ganador en la Galería Alejo Carpentier, durante el año en curso, garantizando los gastos de promoción, cartel, catálogos y brindis inaugural.

Coproducción de una muestra itinerante con el Proyecto Curatorial ganador, en espacios importantes de otras ciudades y eventos de las artes visuales del país.

BASES DE PARTICIPACIÓN PARA ARTISTAS JÓVENES:

La convocatoria está abierta a todos los creadores camagüeyanos menores de 35 años, con tema libre.

Se recibirán obras en todos los formatos y técnicas, así como las más diversas concepciones morfológicas, estéticas e ideo-temáticas.

Las obras deben ser inéditas en Camagüey y no deben haber obtenido premio en otros eventos.

Cada artista podrá presentar un máximo de tres obras a la Galería Alejo Carpentier, con dirección en la Calle Luaces No. 153, entre Independencia y San Pablo, Camagüey.

Los artistas interesados en participar deben traer en formato digital o enviar a los correos que se indica al final de esta convocatoria, la siguiente información antes del viernes 10 de enero de 2020.

Imagen digital de las obras en formato JPEG de 1024×768 pixeles por pulgada (Equivalente de estándar de visualización en escritorio de PC)

Ficha técnica de las obras: Título, materiales y soporte, dimensiones, año de realización y necesidades especiales de montaje. En caso de los performances el proyecto con el guion y los esquemas gráficos.

Currículum del artista (datos personales, premios, exposiciones y eventos más importantes)

  •  
  • EL PLAZO DE ADMISIÓN CIERRA EL VIERNES 10 DE ENERO DE 2020.
  • LA SELECCIÓN DE OBRAS SE PUBLICARÁ EL VIERNES 17 DE ENERO DE 2020.
  • LAS OBRAS SELECCIONADAS SE RECIBIRÁN HASTA EL VIERNES 24 DE ENERO DE 2020

 

La Galería de arte universal Alejo Carpentier convocará un jurado de admisión conformado por especialistas de reconocido prestigio artístico e intelectual. Dicho jurado será el encargado de realizar la curaduría de Salón y de negociar con los creadores cuestiones específicas del montaje o producción de las obras.

PREMIO DEL SALÓN DE LA CIUDAD

El Jurado otorgará un Premio Único, y tantos reconocimientos como considere justo, consistentes en diploma acreditativo y compendio de literatura sobre artes visuales.

Se invitará a otras instituciones y personalidades a otorgar premios o realizar adquisiciones según sus propias bases.


¡Reine usted, Señor Bolero!

 

¿Quién dijo que el sentimiento/ no tenía forma humana?/

¿Quién se asoma a la ventana/ y con un cristal de aumento/

dimensiona su instrumento/ con voz de imposible altura?/

Joel derriba la oscura/ pared que esconde el delirio/

y haciendo brotar un lirio/ encandila la locura.

(“Homenaje a Joel Leyva” – José Orpí Galí)

La cancionística cubana, diversa y universal, es motivo de disfrute para varias generaciones de cubanos y oyentes internacionales. El bolero es uno de los embajadores culturales de los aquí nacidos. No es de extrañar que los intérpretes se apropien de piezas antológicas y otras que aunque menos conocidas, son asumidas por quienes desde el canto las hacen suyas, y también por aquellos que desde la escucha le otorgan vida.

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Palabras de Virgilio López al recibir premio Maestro de Juventudes

Palabras de agradecimiento por recibir la Distinción «Maestro de Juventudes» otorgada por la Asociación Hermanos Saíz

Estimados compañeros:

Es bueno recordar que el gran poeta nicaragüense y de la lengua española Rubén Darío llamó a la juventud «divino tesoro», y de ese tesoro de los años hemos disfrutado todos los aquí presentes y los que, aún niños, tendrán en sus manos ese caudal. Es verdad que ella es un estadio de la vida que pasa con relativa rapidez, pero cuando decimos: «hay que abrirles las puertas a los jóvenes» pensamos en los de hoy mismo.

Los jóvenes tienen ante sí las puertas del mañana, pero es en nuestro presente donde deben actuar. La mejor juvenilia es aquella que atiende desde sus edades a la belleza en torno, al brío inestimable por hacer, que es la mejor forma de decir, o de decir en arte, que es una magnífica forma de hacer.

Cuántas veces hemos escuchado en nuestras vidas, larga ya para algunos de los aquí presentes: «la juventud está perdida», o «a la juventud hay que darles tareas», como si esa hermosa masa humana no fuera una continuidad de la vida que siempre halla su camino, y como si nuestro intento paternalista subvalorara el sentido creativo del fervor juvenil. Existen en nuestro país varias organizaciones que atesoran la fuerza digna de nuestra juventud, la Federación de Estudiantes de la Enseñanza Media, la Federación de Estudiantes Universitarios, la unión de Jóvenes Comunistas, el Ejército Juvenil del Trabajo, la Asociación Hermanos Saíz.

Entre ellas, la Asociación Hermanos Saíz reúne el conjunto principal creativo de la juvnetud que profesa todas las artes, desde la palabra, a la cual llamamos literatura, hasta la música, la danza, las artes figurativas y pictóricas, performáticas, teatrales y cinematográficas, de otros medios expresivos propios de la oralidad, entre otras. Estos jóvenes van avanzando desde la promesa hasta la realización plena. Y con ese conjunto de juventudes entusiastas, ilusionadas, llenas de talentos y deseos de crear, hemos trabajado de diferentes formas todos los aquí reunidos, a los que la Asociación Hermanos Saíz ha querido conferir la hermosa distinción de «Maestros de juventudes».

Los que hoy recibimos este hermoso homenaje, hemos laborado y laboramos al lado de muchos jóvenes, ofreciéndoles nuestra experiencia, donándoles sugerencias para su mejor desarrollo artístico. Pero estoy seguro que cada uno de nosotros no hemos actuado así para ser recompensados, porque no existe mejor premio que el del trabajo, no hay galardón mejor que el de sabernos útiles, no hay maravilla más gloriosa que ver a nuestros retoños crecer y abrir sus alas, llenándonos del orgullo de abrazar la continuidad, de saber que el futuro de Cuba también puede y podrá contar con sus artistas.

Quisiera que mis colegas Eslinda Núñez, Pedro de Oraá, Francisco García, Guido López-Gavilán, Manolo Pérez y Lázaro García, me permitiesen dar fervientemente las gracias a la Asociación Hermanos Saíz, y aunque algunos podamos no considerarnos como «maestros», al menos tenemos la humildad de aceptar y agradecer tanta gentileza. Aquí se encuentran ante nosotros algunas de la figuras más descollantes del arte cubano de hoy, de un arte que resiste al bloqueo, que no se marcha de esta bella patria que tenemos todos, que nos sentimos profundamente comprometidos con el mundo mejor que es posible, y que sea siempre posible también para Cuba. Cuánto nos enriquecen los jóvenes cubanos de hoy. Nuestros coetáneos juveniles son también nuestros maestros por su talento, tesón, inteligencia, libertad y caudal de ilusiones. Esta inmensa fe en la juventud es parte de nuestra trayectoria creativa, y es asimismo parte de la poesía hermosa de nuestras vidas.

Gracias, muchas gracias a la Asociación Hermanos Saíz por creer que somos «Maestros de juventudes», o sea, personas útiles al divino tesoro, a la juventud.

Muchas gracias.

Virgilio López Lemus

Maestro de Juventudes


Dédalos, la revista del arte joven cubano

Tras 10 años sin publicarse, Dédalos llega con una nueva temporada para este año que casi concluye. La revista de la Asociación Hermanos Saíz (AHS) en este primer número propone un acercamiento al trabajo interno de la organización; así como también al ejercicio de la participación desde diferentes aristas.

La edición es respuesta al reclamo de los integrantes de la AHS quienes exigieron el retorno de esa publicación que también los representa, y renace en el marco del aniversario 33 de la entidad.

Bajo la dirección del presidente de la organización Rafael González, y la coordinación del escritor para niños Eldys Baratute, el ejemplar muestra en primera instancia un dossier sobre el funcionamiento de la Asociación durante este año y rememora algunas de las intervenciones de sus integrantes en el III Congreso.

Asimismo, recoge las valoraciones de González respecto a cuánto se ha realizado desde la cita y fragmentos de las obras de los Premios Calendarios como un avance de la Feria Internacional del Libro de La Habana.

Entrevistas, ensayos, poemas, cuentos… conforman esta pieza que sirve de homenaje a figuras como Fernando Martínez Heredia y Roberto Fernández Retamar.

Este ejemplar tendrá también recordatorios de fechas importantes y artículos sobre artes escénicas desde el estado de la joven coreografía, elementos de la vida de Vicente Revuelta y semblanzas del teatro.

Al decir Baratute, uno de los aspectos destacables es la promoción de los artistas visuales que se realiza en sus páginas y el trabajo laureado con la beca de Pensamiento Che Guevara sobre cómo el periodismo deportivo enfoca la temática de género.

Dédalos llegará dos veces en el año bajo el sello editorial Ocean Sur para seguir promocionando el arte joven cubano desde la mirada de la Asociación.

Para el próximo número se proyecta la realización de un dossier dedicado a la crítica de manera general como fenómeno sociocultural cuyo enfoque va desde lo macro a lo artístico literario.

Su reciente presentación en versión digital ante los miembros del Consejo Nacional de la AHS servirá para que las personas se impliquen aún más e impartan sus criterios para mejorarla.


Carlos Puig: Ademanes imborrables de la música cubana

Exactamente hace 66 años que Santiago de Cuba se estremeció. Un llanto primogénito, de varón, de buena suerte y de gran corazón, salía del vientre de Dulce María Premión mientras Ramiro Puig impaciente aguardaba en el salón por el muchachón.

El largucho, de sobresalientes ademanes, bautizaron como Carlos Rafael Puig Premión, y sin darse cuenta criaron al director, avezado flautista, saxofonista que también supo clarín, y del llano y la Sierra se adueñó.

El niño ya convertido en un “jovenzón” hacía las primeras señas a la Banda para acomodar las notas musicales Do-Ré-Mí-Fa-Sol, que orquestaron desde un buen rumbón hasta el simbólico canto que a la Patria enardeció.  

Cuando el clarinete, el trombón, la flauta y los platillos, junto al resto de la banda provincial de conciertos de Granma se guiaban por las señas de Puig, lo mismo se alzaba el clarín mambí, que sonaban los cañonazos de La Habana.

La interpretación del Himno Nacional ha sido de esas presentaciones que te erizan por la majestuosidad y exactitud de sus acordes. 

Tampoco se puede olvidar entre sus actos de solemnidad a la Marcha del 26 de Julio que hizo temblar a todos en medio de tanto fulgor, como bien retumba en emoción la Internacional de Mayo.

Cada encuentro con el Maestro y su banda de conciertos, llena de historia y tradición, hinchaba de solemnidad y reconfortaba el alma de la gente porque adquirieron el don de explicarte de dónde vienes y a dónde vas.

*

El simbolismo que encarna Carlos Puig Premión dentro de la cultura local y nacional pasa de acordes bien orquestados a creador de luces sin sombras. Eso lo aprehendió con apenas 13 ó 14 años en las rigurosas filas del Ejército, donde se fomentaron las primeras Bandas de Concierto del país.

Fue en la década del 70 del siglo XX, cuando se definió como hijo indiscutible de la tierra natal de Céspedes, que comenzó su ajetreo incansable por recuperar las sinfonías de una institución musical en peligro de extinción.

Buscando sonoridades para salvar al conjunto incluyó un alto rigor técnico y los sintetizadores, lo que le atribuyó originalidad y lo distinguió del resto del país, al extremo de musicalizar los oídos más necios e ignorantes en fascinantes melodías.

El desafío continuo y su pasión desmedida por la música lo llevaron a permanecer a deshoras frente al teclado de una computadora, detrás de un piano o manoseando una flauta para lograr las piezas icónicas como la música que acompaña el izaje de las banderas de Carlos Manuel de Céspedes, en la Plaza de la Revolución, y del mausoleo de la Plaza de la Patria, ambos sitios emblemas de la ciudad de Bayamo.

Con ese empuje tremendo, que aún muchos buscan descifrar, enrumbó miles de sueños de jóvenes cubanos mediante la creación del programa para la primera Escuela de Bandas de Música de Concierto, que dio sus pasos iniciales en 2004 en Granma, donde egresaron más de un centenar de bandas.

**

El currículo de Puig, quien hace solo nueve meses nos dejó físicamente, aún con obras inéditas y cientos de historias que te estrujan el alma, archiva un sinfín de méritos como ser creador del método para la aplicación de la Metodología de Evaluación en todas las especialidades de la música de Concierto y Popular; brindó aportes significativos a la documentación del Sistema Evaluativo para los músicos del país y forjó los festivales Sindo Garay y el infantil Reparador de Sueños. Además, fue miembro de la Comisión Nacional de Evaluación.

A tan elevado nivel llegó su virtuosismo. Cuentan que en una ocasión, en un festival de la música en la Tropical, Puig en plena presentación saltó de la flauta al clarinete, del clarinete al saxofón, del saxofón al trombón. Dejó a no pocos estupefactos en ese afrodisiaco rincón de La Habana.

***

La música no fue el único don de Carlos, quien, como hombre previsor, vio la importancia de crear un archivo de la música más significativa de la provincia, que legó a su hijo Carlos Puig Battle, heredero de la batuta de su padre en la Banda Provincial de Conciertos.

En casa se sobran las anécdotas del excelente electricista, mecánico, electrónico…que una vez desarmó el polki y lo tuvo por un año guardado en piezas junto con las esperanzas familiares de volverlo a contemplar y, para asombro del familión, un día despertaron con el rugir de los motores del carro.

Recordado como un hombre de una entera humildad y una desmedida entrega a la música, Carlos Puig Premión caló en el corazón de los artistas e intelectuales cubanos, quienes le agraden y le recuerdan a ratos en la ingratitud de no llevarse, a consideración de muchos, un premio nacional de la música, que se repone con el aplauso permanente y cariño de su gente.

El músico no se retira, muere con las botas puestas, decía Carlos Puig, quien hoy cumpliría 66 años de edad. Sin otro fin que enseñar, elevar la cultura y llevar enriquecedoras propuestas al público, se convirtió un referente para las artes en toda Cuba.


«Lo que escribo… esa es mi ventana abierta»

Yo tenía unos 14 años cuando quedé subyugada ante una postmoderna versión del Son de la Loma. Era una noche de 1998 en la Sala de Conciertos Dolores, y a teatro lleno el dúo Postrova presentaba una particular manera de trovar.

En mis años por Holguín y en días de Romerías tuve acceso como público a la obra de Eduardo Sosa en su carrera individual. Marzo nos hace coincidir desde hace casi 10 ediciones ya en días del “Pepe Sánchez”.

Sosa, además de sus reconocidas cualidades musicales es un gran ser humano, vacilador, jocoso, con una carcajada espléndida, alguien que a la vez suele tomar el trabajo muy en serio. Por eso, aunque concordamos con cierta asiduidad en geografía santiaguera tuvimos que postergar esta conversación.

 Un torrencial aguacero de agosto de 2018 intentó sabotear el pacto, pero le sostuve la mirada a la lluvia y por fin pude llegar al lobby del hotel Las Américas. Timbré al nagüito y en breve me recibió. Lo primero que hizo fue invitarme a degustar algunas de las canciones de su producción discográfica Allá voy en compañía de un café.

Guardé este diálogo concebido para otro proyecto, con el egoísmo con que las abuelas atesoraban ciertos avituallamientos familiares. Pero las canciones de Eduardo son algunas de mis canciones de cabecera, por eso hoy les comparto la lluvia.

Sosa junto a Teresa Melo y Lino Betancourt. Evento Teórico del Festival Pepe Sánchez. Foto: Archivo de la autora.

Hay un arraigo en muchas de tus canciones de tu entorno vivencial de origen. Cuéntame de esas influencias al momento de componer.

Yo creo que uno siempre va a tener influencias del entorno en que viva, a partir de lo cual se plasme en todo lo que escriba, ya sea un novelista, poeta, un trovador, yo creo que el entorno siempre marca y, en mi caso, viví unos años de infancia tan felices que siempre salen de alguna manera.

Por otra parte estaba mi abuela, que era qué se yo, la bujía, la persona que más me animaba y mantenía siempre en contacto con la música porque a ella le gustaba mucho cantar, escuchar mucha radio, y oía los programas musicales.

Y uno lleva esa marca, yo ni siquiera me lo propongo, de buenas a primera hay un tema que quiero desarrollar e inevitablemente ese tema transita por mis vivencias personales y por el entorno rural en el que me desarrollé, a lo mejor es una frase, a lo mejor es una imagen, a lo mejor es la misma musicalidad. Claro, es algo que sale sin que sea un propósito. Me alegro mucho de que sea así porque realmente en mi vida cotidiana soy muy dado a conservar y a querer y a refugiarme también en todas esas vivencias rurales que tuve en mi infancia y en las cosas que viví ese tiempo allí.

He leído en otras entrevistas que no había antecedentes musicales en tu familia pero como mencionas, tu abuela era muy musical y también tu abuelo rasgaba el tres.

Sí, eso me lo contaron. Yo no lo recuerdo, era muy pequeño. Mi abuelo murió cuando yo tenía cuatro o cinco años, pero sí, dicen que mi abuelo agarraba el tres y lo hacía sonar, le sacaba alguna que otra música. Mi abuela cantaba todos los días y se sabía muchas canciones de la trova.

De hecho, había una historia bien bonita sobre su juventud en que alguien de una compañía que estaba por aquí quiso contratarla para que cantara en algún sitio y, por supuesto, mi bisabuela se negó con la excusa de que eso no era vida para una muchacha decente, ese tipo de prejuicios que existía y sobre todo en zonas rurales.

Luego ya mayor desgraciadamente por causas de enfermedad tuvieron que extirparle el tabique, y era increíble cómo con la voz dañada era muy afinadita, tenía un timbre de voz muy limpio, muy bonito, la verdad que sí, bueno, al menos así lo recuerdo yo. (risas)

La abuela de “Mañanita de Montaña”… Hay mucho de nostalgia hacia el entorno familiar en esta canción.

Esa es una canción que escribí cuando estaba viviendo en la casa de visita del Instituto Cubano de la Música, eso está en 5ta Avenida y 90, es una zona totalmente citadina. Estamos hablando posiblemente de la arteria cubana más renombrada, más “fashion”, por llamarla como dicen ahora los muchachos, pero realmente me hacía falta eso que yo vivía en las mañanas.

Era muy diferente despertar en 5taAavenida con el olor a gasolina, asfalto, los neumáticos quemados, el transitar de los carros y yo como de buenas a primera sentí la nostalgia por aquellas mañanitas, con sus despertares mucho más apacibles, con el canto de las aves o mi abuela que a veces me llevaba un poquito de café a la cama para que me fuera despertando.

En fin, comencé a tejer la historia por ahí y cuando salieron los primeros versos me di cuenta que era un camino adecuado como para rendirle un poquito de tributo a mi abuela…  (se hace un silencio lleno de carga sentimental, un chasquido indica seguir al próximo tópico).

Eduardo junto a Víctor Casaus. Festival Pepe Sánchez, Sala Dolores. Foto: Archivo de la autora.

¿Y cuándo comienza tu relación con la trova como oyente y tus primeras interpretaciones?

Mi abuela lo que más cantaba eran canciones de la trova. De hecho, las dos primeras canciones que yo aprendí completicas fueron Veinte años y Obsesión, y me las enseñó ella. Cantaba muchas de esas canciones, y yo las escuchaba, no es que fuera lo que más perseguía, no es que yo conscientemente buscara ese repertorio, recuerda además que en emisoras como Radio Progreso había programas donde ese tipo de repertorio constantemente se pasaba, y ella era una aficionada, empedernida, a la radio.

También el hecho de que en mi casa no había televisión en ese momento y entonces en la radio se escuchaba todo tipo de música y yo los escuchaba. Cuando era niño se hacían  programas para niños con música infantil de verdad, con canciones infantiles, no como ahora que llevan a los niños a sus cumpleaños con música de reguetón. Nosotros escuchábamos aquel repertorio y era bien interesante, aquellos famosos Yoyos, Tía Tata cuenta cuentos… y entonces en el caso de la trova el ambiente familiar incidió, de manera espontánea.

Ya luego cuando vengo a estudiar a la Vocacional de Santiago de Cuba es que comienzo a tener el contacto con gente que tienen otros conocimientos, incluso muchachos que estaban allí pero habían estudiado música. Recuerda que antes entrar a la Vocacional era como un premio que le daban al estudiante. Y

o me involucro inmediatamente con el Movimiento de Aficionados y comienzo a tener contacto con las canciones de Silvio, de Pablo, por supuesto, las de José José, Roberto Carlos, los Mariachis Mexicanos, en fin, la madre de los tomates. Entonces es cuando comienzo esa relación con las canciones de la trova y a tener el interés por hacer canciones alrededor de los 14 años, por ahí es que asoma la idea de tratar de decir cosas, aunque fueran cosas ya dichas por todo el mundo, pero quería decirlas yo. (risas)

Estudias en la Vocacional y luego en la enseñanza pedagógica en Educación Musical. Cuéntame de tu vínculo con el entorno santiaguero de entonces, la Casa de la Trova y sus trovadores, entre otros nexos.

El contacto con ese tipo de música ni siquiera lo busqué. Yo venía a los eventos y festivales que se hacían en la Casa del Estudiante, que está al lado de la Casa de la Trova, era inevitable que me fijara en aquello. Anteriormente estos festivales de artistas aficionados tenían un nivel tremendo, y allí conocí a gente como Palma, el de los Jóvenes Clásicos del Son, Coco Freeman, en fin, a una cantidad de gente que estaba participando en esos eventos y tenían una formación más avanzada porque eran de mayor edad.

Ellos te invitaban a ver lo que pasaba en la Casa de la Trova y, cuando me asomé, fue descubrir el sitio donde quería estar. A partir de las 10 de la mañana era todo el tiempo los músicos tocando. Tuve la posibilidad de ver ahí a Maduro en el cuatro; a Compay Segundo cuando aún no tenía el reconocimiento que luego alcanzó; a Eliades, a todos esos grandes músicos yo los vi allí sentaditos; a la Familia Valera Miranda, que por cierto Félix Valera fue de las personas que me ayudó porque él como metodólogo atendía el tema de los aficionados, además de ser instructor, él y Radamés. Ellos eran quienes nos pulían para todos los niveles.

Debo mencionar a Digna Beltrán, la primera instructora que yo tuve en la Vocacional; y a Osvaldo Ayala y Santiaguito Brito que eran muchachos que estudiaban y tocaban guitarra y me enseñaron los primeros acordes. Ya después comenzaron las fugas de la escuela, me quitaba la camisa de uniforme y la metía en una jabita, la cambiaba por el pullover de la Educación Física y me quedaba detrás de los parabanes que hay en la Casa de la Trova, y veía todo lo que sucedía. Yo vi el cartelito aquel famoso que decía “Tócate y despega”.

Y a partir de ese acercamiento es que voy a dar con Silvio. Porque decían “trovador, Silvio”. ¡Pero, caramba, esto es tan diferente a aquello! Y creo que por curiosidad, por ver los puntos de contacto, comienzo a indagar por qué trova tradicional, por qué Nueva Trova, y a obtenerlo no de manera catedrática, si no, allí de verdad, con la gente que lo está haciendo. Y conversaba por ejemplo con Alejandro Almenares. Almenares me conoce desde que yo era un niño, y a veces yo metía la cuchareta, a veces no.

Con esa misma curiosidad llego a Silvio, y me prestan el libro Que levante la mano la guitarra, ya yo me había ido a Tumba Siete a terminar el pre, y con ese libro me vi cantando canciones de Silvio por los cafetales y digo “esto me gusta, es distinto, me interesa”, y la curiosidad me fue llevando de una cosa a la otra.

Silvio decía que le gustaba leer a Vallejo y yo fui a buscar a Vallejo y no lo entendí, todavía sí me pierdo un poco con él, acuérdate que su poesía es compleja ¿no? Pero eso me hizo saltar a otros poetas, a otros trovadores, a otras maneras de hacer la canción que me enamoró rotundamente; y aunque para conseguir noviecita seguía cantando a Roberto Carlos y a José José, lo que yo quería escuchar realmente, lo que consumía para mí, era Silvio, Pablo, Vicente, Joan Manuel Serrat… Sabina vine a descubrirlo mucho después. Por ahí es el acercamiento inconsciente y consciente al mundo trovadoresco.

¿En qué modos influyeron el acercamiento a la obra de José Aquiles Virelles y su entonces Peña El Escorpión, así como otros vínculos con el quehacer de un grupo como Muralla y otros creadores en ese entorno santiaguero?

La Peña El Escorpión se hacía en la Biblioteca “Elvira Cape”. Mira, estaba Muralla, Salgado, Felipón, Nicolás, todavía se encontraba por acá con otro tipo de música, Milada Milet que cantaba con un grupo. Había una vida trovadoresca, por llamarlo de alguna manera, bien fuerte, que fue disminuyendo en el periodo especial y que recuerdo quien más tiempo se mantuvo fue Aquiles.

Yo venía del Pedagógico a sus peñas y muchas veces me tenía que quedar en su casa porque regresar era un lío, y ahí conozco a los Aquilitos, eran unos bebecitos y ahora son unos zandangones y artistazos. Eso también influyó muchísimo porque alrededor de esos músicos también se reunían los poetas de la ciudad, promotores, en fin… Teresa Melo, Jackson, León Estrada, Marcial Escudero, Alden González, cuando estaba más en la onda esta investigativa de las artes, Palomino. Era un piquete de gente que amanecíamos sentados muchas veces en la escalera del “Emilio Bacardí” intercambiando trabajos.

Ahí apareció William Vivanco, Rogelio Ramos, y empezaba un intercambio tremendo de literatura, arte, música. Yo no tenía ni idea de quién era Luis Alberto Spinetta, y Demián Rabilero es quien me hace llegar su música. Era una cofradía grande, que servía para enriquecer el acervo cultural de todos nosotros, y además tenía acogida en las instituciones y espacios. Tú ibas a la peña de Aquiles, y sabías que ibas a escucharlo a él, a Felipón, a León y Teresa Melo que iban a leer poesía. Y eso hizo que todos nosotros creciéramos con lo que cada cual aportaba.

¿Es por ese tiempo o un poco después que se encamina el proyecto Postrova?

Postrova vino un poquito después, yo te hablo de principios de los 90 y Postrova comienza en el ’97.  Todavía en ese momento había presión de este ambiente que te hablo pero ya menos; algunos hicieron familia. Comienza la gente a ser un poco más discreta en cuanto al comportamiento “farandulero” por llamarlo de alguna manera. Yo me gradúo en el Pedagógico, me voy a hacer el Servicio Social.

O sea, tú llegas a ejercer como maestro, como educador…

Sí claro. Yo hice un curso y tanto del servicio social.

Ernesto había hecho el dúo con William, a quien le llega la oportunidad de ir al extranjero y entonces Ernesto me propone hacer el dúo. De los arreglos anteriores quedó El son de la loma, otro tema que tenía tiempo de flamenco, y Ódiame, el vals peruano. Empezamos a hacer canciones, fundamentalmente eran canciones mías escritas para el dúo y eso fue en el 97.

Ahí comenzó el asunto con Postrova que desde que salió fue… (gesto de avión), a la gente le encantó. Fue tremendo, muy bonito. Yo recuerdo que nosotros teníamos cuatro temas montados nada más cuando fuimos a las Romerías de Mayo y aquello fue apoteósico y todo el mundo pedía otra y otra, y nosotros decíamos que nos interesaba promocionar sólo esos.

Fue bien interesante y se produce el despegue a nivel nacional, conciertos, presentaciones, llegan las propuestas discográficas. Fueron cinco años muy intensos y con resultados importantes respecto a la acogida del público como de la crítica. Entramos al cine cubano con la película Las profecías de Amanda, en el Diccionario Enciclopédico de la Música Cubana, grabamos con Ana Belén, hicimos discografía con la EMI, Capitol de España, en fin, yo creo que fue tremendo, cinco años muy intensos.

Festival de la Trova Pepe Sánchez. Eduardo Sosa junto a Sonia Silvestra, Sara González y Miriam Ramos. Foto: Archivo de la autora.

Retoño del Monte es una suerte de filosofía popular del trasiego juglaresco cubano en todas sus etapas. ¿Te consideras heredero de esta tradición temática?

Sin proponérmelo, sí. Creo que tuve una etapa de mi vida musical en que era una esponja y además producía con una velocidad tremenda, todo lo que ocurría a mi alrededor yo lo veía como una posible canción, lo que pasa es que luego uno va teniendo límites.

Mi abuela decía “saber mucho es malo”, porque uno aprende a darse cuenta de lo que no trasciende, no propone. No me interesa hacer canciones por hacer canciones. Hoy la calidad de lo que se está consumiendo deja tanto que desear que me doy cuenta de que sí se pueden hacer muchísimas canciones pero a mí me interesa darle una extensión melódica, una intención musical, espiritual, yo tardo mucho en decir sí, con ésta me quedo.

Retoño del Monte aunque es muy autobiográfica, es un tema que se ajusta a mucha gente. Y sí, es filosofía popular, tiene incluso elementos que vienen de mis lecturas martianas, aquello de “Pasa que el tiempo pasa y crecen alas/ La magia sigue siendo no palidecer/ Cruzar la puerta, no perder las ganas/  Buscar el sueño antes de querer/ A fin de cuentas llegará el mañana/ Y tiempo perdido ya no ha de volver/

Pasa que el río de la luz cual río no repite/ Ni siquiera teniendo, y no tiene final/ La luz por luz, cansancio no permite/ Sentir el miedo de que salga mal/ Es el vendaje del que no resiste/ Y se le va la vida sentado en el portal”.

Eso tiene mucho de Martí, tiene mucho de esas lecturas más íntimas, más espirituales. No es de esas lecturas que se hacen para llenar el tiempo, son de esas lecturas que se hacen para llenarte a ti. Y es una canción que aun cuando salta de esa filosofía, por llamarlo de alguna manera, a frases muy populares como que yo sé lo que es una mata de ateje y sé dónde queda Miramar, es como decir, yo tengo la ventaja porque soy del monte.  

Trato que ese tipo de texto funcione o esté en las canciones que hago y todo cuanto escribo. Tiene este corte personal, es mi ventana abierta, porque sería incapaz de trasmitir en una canción lo que yo mismo no pueda hacer, lo que no pueda aplicar a mi vida. Hay otras canciones de una historia que tú inventas, de una muchacha que te espera sentada a la orilla del mar, pero estas otras son un retrato de uno mismo.

Hay un tema que destaca por su intenso lirismo y su culto a la trova primigenia, que tuviste la oportunidad de compartir con Silvio Rodríguez, Era Miel. Háblame de la significación para ti.

Eso está pensado así, de que asemeje una canción de principios del siglo pasado. El tema requería la grandeza del piano pero interpretado de una manera muy guitarrística, y eso lo hizo Robertico Carcasés. Es uno de los diplomas que te da la vida, que me ha dado la música, la trova, que yo le presentara la canción a Silvio y él me la mandara ya grabada. Cuando le entregaron a Silvio el premio Maestro de Juventudes, yo estaba en la dirección de la Asociación Hermanos Saíz, y lo atendí porque ya nos conocíamos y me dijo “oye, compadre, déjame decirte una cosa, me encantó cantar esa canción contigo, y que quede claro que no lo hice por ti, lo hice porque la canción es preciosa”. Que alguien con la grandeza autoral de Silvio diga que la canción es hermosa, fue genial.

Es de esas canciones que tengo el deseo de hacerla y no la hago…

A mí me encanta, y siempre cuando estoy en tus conciertos me quedo a la espera…

La presencia de Silvio en la grabación también creo que me ha limitado a hacerla de manera pública. Cuando oigo la grabación junto a Silvio digo, para qué la voy a embarrar yo solito (ríe). Yo prefiero dejarlo así. La he hecho muy poco, la tengo como en una vitrina. Tendré que buscar la manera de ser menos egoísta.

Cuando descubrí la canción me sorprendí.

Una de las cosas que marcan mis canciones, mi forma de componer, es que son muy amplias. Voy desde una balada como la que escuchaste ahorita, a un son, que a cosas más timberas, paso por el cha cha chá, voy a la trova tradicional, porque si no, yo mismo me aburro.

De tu creación me interesa sobremanera la interpretación de canciones que te quedan Como si fueran tuyas.

(Risas) Recuerda que mi formación primigenia no vino como trovador, sino cantando. La guitarra para acompañarme y hacer mis canciones llegan un poco más tarde. Por lo tanto, esa etapa que es tan importante cuando uno es jovencito, casi un niño, me la pasé cantando de todo, desde las mañanitas del rey David hasta las cosas de Rumbavana, Barbarito Diez, era un cúmulo de informaciones que iba recibiendo que van conformando un gusto musical.  

Por otra parte, cuando comencé a hacer mis canciones me daba terror cantarlas y me atreví un poco después, ya en la universidad, aunque desde la Secundaria estaba haciendo canciones. Como quería participar en los eventos busqué repertorio que se acercara a lo que yo quería decir en las canciones que tenía escondidas.

Recuerdo como hoy el día que entré al coro de la Vocacional y Digna Beltrán me dijo “aprieta el diafragma gordito”, y entonces fui descubriendo cosas y técnicas para la postura corporal, la respiración, y acomodé esas técnicas y posturas a mi desconocimiento teórico.

Y luego Celso Márquez, instructor, creador de coros, que hizo mucho por los coros en Santiago de Cuba, cierta vez en Tarará me dijo “Sosita, el son se canta masticándolo”, y dio la espalda y se fue. Trucos como esos, con la información que me daban, los fui moldeando a lo que yo quería.

La extensión de la tesitura eso no se aprende, la tienes o no, la potencia de la voz la puedes mejorar pero la tienes o no, la respiración se aprende, los ejercicios que hacen los instrumentistas de viento; Yasek Manzano me ha enseñado un par de esos ejercicios. Y lo practico, cuando a veces parece que estoy ensimismado puedo estar haciendo ejercicios de respiración, calentando la voz, o puedo valorar cómo cantar determinada canción para que no sea lo mismo que hizo la persona de la que lo he aprendido.

Y lo otro es no tener prejuicios. No tengo prejuicios a la hora de cantar las canciones que me gustan. Afortunadamente, cuando selecciono canciones de otros autores son canciones que ya están probadas, que a mí me convencen, que me siento identificado con ellas. Incluso algunas son de esas que digo “Maldita sea, por qué no la hice yo”. A ese tipo de canciones yo me entrego, es como si “mira lo que hice ayer” y estoy cantando Pequeña serenata diurna.

Es eso, sentir que son mías, ponerle mi manera de hacer. Trato de respetar mucho las líneas melódicas, pero siempre hay un movimiento que te empuja, trato de respetar las armonías pero siempre hay un detalle que puedes aportar porque estás haciendo tu versión.

Los mismos autores, cuando les enseñé a casi todos la versión hecha me daban su aprobación. Por ejemplo, Angelito Quintero me dijo “esa es la mejor versión que se ha hecho de Nacimos de un fuego, que es con la que cierra el disco.

Gerardo Alfonso cuando le mostré Eres Nada, me dijo, “llevo 30 años esperando que alguien cantara esa canción así”, algo tremendo. Tosca, que falleció hace poco, a él le puse la versión de Fe (“Ni un ya no estás”) y aquel hombre monumental, porque Tosca era un negro grande, yo estoy de espaldas y cuando miro veo que temblaba y estaba rajado en llanto.

Ese tipo de cosas que no tienen explicación, porque la música no tiene explicación, es algo que rebota en las paredes de tu cuerpo, en tu cabeza. Que las personas que hicieron esas canciones se conmovieran con la forma en que yo las volví a reinterpretar… yo tengo, además del Cubadisco, todos mis premios ya con eso.

Le di el disco a Pablo, le digo que escogí La Felicidad y me responde “Ah, eso es muy alemán, a ti seguro te quedó bien”. Ese tipo de detalles, que una persona como Pablo Milanés te lo diga, porque son los saltos que hace Pablo en las melodías, los intervalos, que reconozca que puede quedarme bien, es porque me ha oído, con eso yo tengo.

Rodolfo de la Fuente se fue al estudio a oírme poner la voz, Kiki Corona también me apoyó. Esos detalles cuando cantas canciones de otros es tremendo. Pepe dice “yo compongo porque no me queda más remedio, pero a mí me gustaría que mis canciones las cantara Sosa”, (risas múltiples). Hicimos un disco juntos, Convergencia. Yo disfruto mucho cantar y por qué entonces me voy a limitar a cantar sólo mis composiciones.

En las ocasiones en que has hecho este repertorio en la Sala de Conciertos Dolores el público se ha conmovido, es estremecedor el silencio donde solo irrumpe tu voz.

En marzo de 2018 cuando hice el concierto con Andy Rubal fue genial porque también uno aprende varios trucos para involucrar a la gente, y bueno, soy licenciado en Pedagogía, hay determinados detalles que puedes agarrar e involucrar al público. Lo que más recuerdo de ese concierto es que a la tercera canción todo el mundo estaba “metío” y sabía de qué iba aquello. Fueron dos horas de concierto y la gente estaba así… en un silencio absoluto, hubo un momento en que casi me molestaba, veía personas llorando.

A mí se me hicieron dos o tres nudos en la garganta pero prometí no desparramarme (risas)

Y lo otro es escoger, algo que a veces no toman en cuenta los intérpretes, hay que cantar las canciones que te quedan bien. Si tú quieres brillar, busca el tono adecuado. También es importante estudiar cuál es la canción para descansar dentro de un repertorio, incluso también para refrescarle el oído al que te escucha, porque si haces una selección de estas canciones, que todas son intensas, a la quinta se torna difícil, se necesita crear un balance.

Claro, la curaduría del concierto y hasta el tipo de público. Porque están estas canciones intensas que tú mismo en escena has dicho que te dejan temblando y sin embargo el público te siguió hasta terminar coreando y bailando contigo La titimanía.

Sí, claro… El público que va a la AHS no es el mismo que va a la Sala Dolores, y de éste puede que una parte vaya al Martí, pero otra no, el que va al “Mariana Grajales” no es el que va a la AHS. Hay diferentes públicos y espacios y tú tienes que jugar con eso.

Respetar la caracterización de los espacios te ayuda a hacer la curaduría, y tú puedes cantar una cosa a cappella como Imagen Protectora en el Mariana Grajales, y lo puedes hacer, pero en el momento adecuado, ni siquiera le puedes dar orden, la tienes ahí, se dio la oportunidad y la haces.

Cuando trabajo con otros músicos que me acompañan siempre les digo que hay un orden posible, pero deben estar atentos pues hay temas que van a cambiar. Siempre muevo cosas porque veo la reacción del público. Y el público puede llegar a ser hostil aun cuando no se te vaya, se quedan sentados, pero son hostiles. Un gesto, una mirada, saber de qué parte del público te puedes sostener para hacer un chiste, a quien no, con quién puedes tener el detalle de saludar. Por eso me gusta trabajar en espacios donde le vea la cara a la gente, no me gusta trabajar a oscuras, la gente me va diciendo por dónde van las cosas.

Desde hace tiempo tu quehacer como trovador y gestor de eventos te lleva por disímiles contextos de la geografía nacional e internacional ¿Cómo incide este trasiego en tu creación autoral?

Cuando comencé con el Festival de la Trova de Santiago, cuando empezaron a salir bien las cosas, (risas) que tú sabes que a veces se pone bien difícil lograr que el Festival funcione, me empezaron a llamar de otras provincias para que ayudara a armar los eventos. Así colaboro con La Canción Política en Guantánamo, el evento de trova de las Romerías de Mayo que han sucedido cosas muy interesantes.

Ahí he aprendido muchísimo porque tengo un espacio que se llama Destrabando la Trova, es, según por quienes llevan las encuestas, uno de los espacios más importantes hoy en las Romerías. Suceden entrevistas a camisa quitá, desde Pedro Luis Ferrer hasta Tony Ávila, Buena Fe, Polito Ibáñez, William Vivanco, Raúl Torres…

La exclusividad del espacio es que no puede ser reproducido, quien quiera saber sobre las opiniones de esos artistas tiene que ir. No me opongo a las nuevas tecnologías, pero sí abogo por el respeto que deben tener las nuevas tecnologías para con la posición de las personas. Este espacio ayuda a conocer más a quienes hacen las canciones que yo respeto, quiero y admiro, a confrontar su pensamiento y conocer la persona detrás de las canciones.

En Las Tunas se hace un evento que se llama Entre Música, donde me he convertido en un colaborador. Eso me da la posibilidad de conocer los secretos, desentrañar las formas de hacer la canción. Frank Delgado no compone igual que Gerardo Alfonso, ni Gerardo compone como Pedro Luis, ni éste como Tony Ávila, aunque puedan tener puntos en común. Y esas vivencias de ellos te hacen poner en perspectiva el modo de trabajar y a mí me enriquece muchísimo.


Otra vez Todo x el arte

A 10 años arriba Todo x el arte, el evento que en Ciego de Ávila convoca sin excepción a las diferentes manifestaciones para armar una gran fiesta en saludo al Día de la Cultura Cubana, que esta vez tiene como motivaciones especiales el aniversario 33 de la Asociación Hermanos Saíz (AHS) y los 30 años de la agrupación Teatro Primero.

Con la apertura de la exposición colectiva Cronopios (9:00 p.m.), en la que participan los artistas Yanaris Valdivia, Abdiel Travieso, Yasmany Rodríguez y Luis Enrique Milán Bouza, inicia la cita este miércoles 9, la cual se extenderá hasta el venidero 13 de octubre. El concierto inaugural, previsto para una hora más tarde, estará a cargo de Santa Massiel y Motivos Personales, en la Casa del Joven Creador (CJC). También de César Brown y su grupo.

Además de la sede de la AHS en el territorio y del Bulevar donde esta se localiza, otros espacios se harán eco de Todo x el arte, como los Bajos de los Elevados, los parques Martí y Juanita, el café La Fontana, la Tabaquería y las escuelas primarias Josué País y Manuel Sanguily, las cuales serán «invadidas» por la agrupación homenajeada y por Guiñol Polichinela.

En esta edición, Eduardo Pino invitará a Claudette Betancourt a su peña El reino de todavía, mientras Heriberto Machado ha llamado a Damir Molina Lorenzo para la suya (Los que cuentan). Los cuatro se unirán a Arlen Regueiro Mas, Masiel Mateo, José Rolando Rivero, Yanaris Valdivia e Iracema Díaz Paz para las esperadas lecturas de poesía, al tiempo que la narrativa contará con las voces de Yasmani Rodríguez, Lionesky Buquet, Leonel Daimel García y Roberto Carlos Armas.

El humor estará representado por 40 Megas, la danza por Oshopuan Irawo, y la moda por Presencia, con los llamativos diseños de Nela, en tanto el cine llevará la impronta de Estudio Anima (Holguín) y del Movimiento Audiovisual Nuevitas (Camagüey), con muestras que se exhibirán en el Café Barquito (AHS).

La música ha reunido a grupos al estilo del Quinteto de Saxofones, Música Abierta, Corávila, D’Cero, Akdemia y Los Alfa. No faltarán a la cita quienes el viernes protagonizarán la Trovadrugada en la CJC, donde César Brownes, el anfitrión, junto a Michel Pórtela, Karen Fleites y Yatsel Rodríguez, ofrecerán el concierto de cierre, el domingo 13 (5:30 p.m.), en el mismo lugar.


Rey en Bellas Artes

El trovador Rey Montalvo llegó a la sala-teatro de Bellas Artes con canciones y con un grupo de amigos. La escena reveló la intención suprema del artista: la música conducida por la guitarra llevaría la voz cantante, en lo que fue además un encuentro lleno de sorpresas, previsto para presentar su segundo CD. El material salió al ruedo bajo el sello Bis Music.

Intérpretes como Jorge Herrera, Yaima Orozco, Alfred Artigas, Sandra Ivette Berriel y Alicia Fernández estuvieron presentes. Juntos se hicieron a la obra de Rey Montalvo, y en esa unión, uno sentía que era la música de ellos, de nosotros, de todos.

tomada de Rey Montalvo.Página oficial/ Facebook.

La cita estuvo guiada por lo espontáneo y lo íntimo. Hubo momentos donde la emoción dijo ¡aquí estoy yo! Dos artistas, dos Reynaldos reunidos en el escenario, padre e hijo como uno solo, y por si fuera poco, se sumó también el trovador Pepe Ordaz.

Este concierto donde se presentó el CD de Rey Montalvo titulado No se aprovechen tuvo la originalidad de las soluciones para que la palabra de orden fuera presencia; así disfrutamos a través de un video al trovador Vicente Feliú entonando una de las canciones del protagonista de la noche.

A toda música por entre los espacios de Bellas Artes, a través del público, Rey Montalvo puso a sonar sus canciones y su guitarra, y dejó en la memoria de casi todos –¡estoy seguro!– las ganas de volver a su arte cada vez que nos convoque.


Los escritores de Érase una vez

Catalina, la maga, horneó sus pastelillos y convocó a Mayito, a Tony, a Ito, y a sus amigos de Jarahueca para darle las últimas pinceladas a su plan maestro. Concordaron en que necesitaban apoyo extranjero; fundaciones, escritores de renombre, editoriales significativas y otros niños especiales que, como ellos, hayan sido protagonistas de una bella historia. Confabulados al fin, irrumpieron todos en la ciudad de Santa Clara para llevar a término el justo homenaje a un hacedor de infancias.

Fue así como al patrocinio de sus infinitas ternezas, personas de su vida devenidos personajes; amigos de siempre y otros reconocidos de la Literatura Infantil en Latinoamérica y Europa, ese niño eterno llamado Luis Cabrera Delgado recibió el doble reconocimiento de la Asociación Hermanos Saíz y también de la Academia de Literatura Infantil y Juvenil de Panamá.

Luis Cabrera es autor de cerca de medio centenar de libros en que las más duras realidades son devueltas a sus protagonistas, en medio de un mundo poético. Lejos de disimular vindica a esos niños especiales por su discapacidad física, necesidades afectivas o altísima sensibilidad. Miembro Emérito de la UNEAC y Miembro de Honor de la AHS.

Para la ocasión se presentó un hijo nuevo del escritor, Los Nuevos Viajes de Gulliver. Especial de 100 lujosos y gratuitos ejemplares de Ediciones Sed de Belleza, autografiados en esa misma noche por su autor. Y fue este uno de los gratísimos momentos que nos dejó en la memoria el V Encuentro Hispanoamericano de Escritores, este lluvioso septiembre, en la ciudad bohemia del centro de Cuba.

Premios a la vanguardia

Foto: Yunier Riquenes.

Dicha gala de clausura también fue escenario de premiaciones. La joven vanguardia artística dio a conocer los merecedores de las Becas de Creación Casa Seoane; por las cuales concursaron más de 50 obras en las categorías, Poesía, Cuento y Fragmento de Novela Infantil, según dijo para el Portal del Arte Joven Cubano el presidente de la sección de Literatura de la AHS, Miguel Ángel Tamayo Alba.

El jurado del certamen reconoció al poemario Cualidades Fecundas – presentado por Lionesqui Buquet– porque logra sostener tanto el nivel poético como cierta fuerza emotiva y vivencia. Además, en la muestra presentada Buquet maneja con destreza el verso y la rima de modo que alcanzan momentos de gran intensidad.

En Literatura Infantil mereció este lauro la obra Hoy toca ser feliz, escrita por Abey Medina Rodríguez. Aborda la temática del amor en la adolescencia de una manera desenfada y creíble. Resalta, a decir del presidente del jurado, Luis Cabrera, la buena caracterización de los personajes protagónicos y el adecuado uso de los diálogos.

Finalmente resultó seleccionado el santiaguero Daniel Burguet, autor de La tarde. Una historia que al decir del jurado está narrada con precisión, adecuada progresión dramática y personajes redondos, además de un buen trabajo de lenguaje. Burquet se mostró “agradecido por el premio y el evento, con su rigor y nivel alto de ponencias y convocatorias.”

Y es que la superioridad de esta edición del Encuentro Hispanoamericano de Escritores, fue reconocida por sus organizadores, concursantes y demás invitados.

Días de pura literatura

Foto: Yunier Riquenes.

Desde el día 17 hombres y mujeres de letras, jóvenes y niños de alma en su mayoría tomaron la casona sede de los escritores y artistas de Villa Clara; y en aulas pusieron a debate los diferentes caminos que recorre la literatura escrita para niños y jóvenes en el mundo. Entre las personalidades convocadas para esta cuestión destacó el español Gonzalo Moure, cuyos libros le han merecido entre otros premios, el Gran Angular, el Ala Delta o el Barco de Vapor.

“Creo que los niños nos aportan mucha limpieza de mirada, mucha sinceridad. Y, sobre todo, son muy sensibles al mundo por lo que constituyen una insaciable fuente de inspiración”, dijo Moure con respecto a una experiencia en el Zahara Occidental, de la cual han nacido textos como El beso del Sahara, Los gigantes de la luna y Palabras de caramelo. Este último fue presentado en Santa Clara junto a su propuesta audiovisual y la venta de algunos volúmenes.

Los espacios de debate también versaron a cerca de la promoción de la literatura para niños como alternativa ante la hegemonía tecnológica. Irene Delgado, presidenta de la Academia Panameña de Literatura Infantil y Juvenil, explicó para el Portal del Arte Joven Cubano que hoy día se necesita una mayor interacción de las escuelas con las editoriales, “de modo que la literatura infantil se incluya más en los planes de estudios de los infantes”.

Se refirió a un trabajo más personalizado directamente con maestros y maestras para que influyan de manera positiva en los hábitos de lectura que deben ser adquiridos desde edades tempranas.

Con la destacada investigadora y escritora panameña, concuerda otra conferencista del evento, la mexicana Lorenza Estandía, quien desde su experiencia como Gerente General del Grupo Editorial Norma abordó ejemplos concretos de la censura en los libros para niños, un tema que generó gran interés entre los participantes de diversas nacionalidades.

Comentaristas de experiencia en el mundo del libro dentro y fuera de Cuba abordaron otros derroteros de este mercado y su relación con la vanguardia en la literatura para niños y jóvenes en Hispanoamérica. Mientras que cautivó especialmente a los martianos reunidos en la sede villaclareña la conferencia del periodista y escritor Yamil Díaz Gómez titulada Los niños que acompañaron a Martí. Con información inédita o muy poco difundida acerca del Apóstol de Cuba.

Más allá del debate

Foto: Yunier Riquenes.

El V Encuentro Hispanoamericano de Escritores también fue necesario para la exposición de catálogos editoriales diversos. Entre estas, Educar, Colección veintiuno, y Ediciones Sed de Belleza.

Lecturas que invitaron a la reflexión o al disfrute lírico, regalaron los 15 finalistas de “Casa Seoane”. A quienes se sumaron otros de la talla de Sindo Pacheco, el autor de María Virginia está de vacaciones, Mildre Hernández Barrios, con títulos como El Niño Congelado; ambos galardonados con el premio Casa de las Américas. 

También acompañaron a la vanguardia artística muestras de los libros escritos por los escritores extranjeros, así como los versos de la directora de La Colmenita de Jarahueca, Martha Julia Hernández, gestora junto a otras poetisas de su pueblo natal de una bienal dedicada a la cantautora Ada Elva Pérez.

Cada mañana, escritores de diversos lugares del mundo llegaron hasta las escuelas de Santa Clara para intercambiar sueños y saberes con el público más exigente y más agradecido que existe. Para esa ocasión, al igual que durante las noches del evento, se hicieron acompañar de los trovadores del patio, entre ellos, la joven compositora de música infantil Yaily Orosco.

Este certamen, a decir de la panelista Anabel Amil, estuvo caracterizado por la gran calidad de sus propuestas, la profundidad temática, además de que permitió a jóvenes de nuestro país intercambiar con personalidades relacionadas a la literatura en un amplio espectro.

Concluyó esta cita de poetas, narradores, cantores, conferencistas y gestores del buen leer, con la convocatoria para el próximo septiembre.