artes visuales


Evas de José Manuel Fernández

Eva, muestra personal del joven artista y realizador audiovisual José Manuel Fernández Lavado (Santiago de Cuba, 1982) se exhibe en la galería Fausto Cristo de la Uneac en Holguín.

De la serie Entre manos I – José Manuel Fernández Lavado – Foto Bernardo Cabrera

Trece piezas realizadas con plumilla sobre cartulina –aunque también emplea los empastes de acrílico, el dripping y la acuarela para darle profundidad a elementos figurativos–, recorren el cuerpo femenino y sus múltiples posibilidades e interpretaciones con una mirada que va desde lo ancestral (lo neoclásico, lo enigmático, lo arcano) a lo posmoderno (la apropiación, la reelaboración, la hibridación).

Las guerreras de José Manuel “posan†con la voluptuosidad plateada de lo desconocido; parecen sacadas de viejas láminas que recuerdan las mitologías yacentes de aquellas civilizaciones perdidas en el tiempo y la memoria, como la Atlántida de Platón, con sus mitos, sus dioses y amazonas, y sus misterios tragados por la fuerza del mar. Y por otro lado, sus mujeres parecen ser sacadas de fantasías distópicas y ciberpunk que alimentan la ciencia ficción y la hibridación cultural (como la pieza “Alfaâ€).

Incluso en la intimidad del pudor, sus féminas se nos muestran sensuales y libres. Sus cuerpos están cargados de artilugios y significados, re-armados o ensamblados con elementos (las manos, las cuencas como ancianos rostros) que refuerzan la sensualidad del semblante, el misterio detrás de evocación lírica, la fuerza capaz de crear (incluso nos remite con el nombre a un origen bíblico, al génesis, a la propia creación).

Exposición Eva de José Manuel Fernández Lavado – Foto Bernardo Cabrera

Exposición Eva de José Manuel Fernández Lavado – Foto Bernardo Cabrera

“Galas de cuerpos que se resisten al mandato eterno, canónico, indemostrado, presunto. Rebelión contra cualquier frívola estereotipia u otros, sean lo que fueren, sus roles a priori. He aquí el quehacer del demiurgo, en la sintaxis de líneas pulcras y precisas, premeditadas ante cualquier otredad semántica que se les provea, tras encuadres o composiciones distantes. Identidades antiguas como la sed y el vino. Anatomías enaltecidas ante el goce retiniano, amén de artes proscritas e intrusa polisémica de génerosâ€, escribe el periodista y profesor Fabio Ochoa en el catálogo de la muestra, con curaduría y montaje del autor y Rolando Salvador Pavón y Juan C. Anzardo.

Obra Alfa – José Manuel Fernández Lavado – Foto Bernardo Cabrera

Con la precisión de la línea de un dibujante hábil y perspicaz, capaz de plasmar elementos tan complejos como los detalles de la fisonomía femenina (el tratamiento del rostro, las manos) y que por momentos nos recuerda el simbolismo “fantasiosoâ€, sobre todo en los paisajes, de algunas imágenes de Gustave Doré, José Manuel Fernández sabe que estas piezas le permiten saldar una deuda con las mujeres que admira y aquellas que tiene cerca, a las que les seguirá seguramente debiendo mucho más.

Egresado de la Academia Profesional de Artes Plásticas José Joaquín Tejeda de Santiago de Cuba, en la especialidad Pintura, y de la Universidad de las Artes de los Medios de Comunicación Audiovisual en Holguín, perfil Fotografía, José Manuel Fernández Lavado ha realizado ocho muestras personales y participado en más de 100 colectivas.

 

 

Exposición Eva de José Manuel Fernández Lavado – Foto Bernardo Cabrera

Exposición Eva de José Manuel Fernández Lavado – Foto 4 Bernardo Cabrera

Obra La pesca – José Manuel Fernández Lavado – Foto Bernardo Cabrera


Centro Provincial de las Artes Plásticas de Holguín: 30 años en la memoria visual

Desde el 2 de marzo de 1991, enclavado en una de las más céntricas esquinas de la ciudad cubana de los parques, el Centro Provincial de Artes Plásticas se yergue, imponente, exhibiendo las más valiosas aportaciones de los creadores visuales holguineros y del país.

tomada del perfil de facebook de Yuricel Moreno Zaldivar.

Experimentados artistas junto a noveles creadores han llevado el resultado de sus musas a las distintas salas del centro en estos 30 años, y no menos notable ha sido la gestión de los profesionales que en ellas han dado vida a proyectos, y han movilizado la plástica en el territorio desde la promoción y gestión cultural, así como desde la investigación.

Y como no se puede entender a la galería únicamente como el espacio arquitectónico donde se muestran las obras de arte sino por su interacción con la comunidad, Yuricel Moreno, directora del Centro de Arte, comenta:

“Aunque el centro se fundó en 1991 tuvo una fase de preparación que comenzó en 1988. Desde su surgimiento se propuso entre, sus principales líneas de acción, promover el desarrollo de un movimiento de artistas visuales que era muy fuerte porque venía recogiéndose el resultado de un proceso continuo de formación artística que comenzó en Holguín con la fundación de la academia de artes plásticas El Alba, en 1961.

“Ello se enriqueció en la medida que los graduados de esa escuela fueron entrando a la ENA, transitando al ISA y regresando. Además, los 80 fueron una década muy efervescente en el ámbito cultural en la que se fundaron muchas instituciones, donde se instituyeron eventos muy importantes como el Premio de la Ciudad, en los que las artes plásticas estaban aparejadas con la poesía.

“Era un momento de competencia armónica entre los propios artistas, de ver qué estaba haciendo el otro, de presentarse en esos espacios, de mostrar lo que estaban haciendo, sobre todo la experimentación en técnicas y soportes.â€

¿En qué circunstancias surge el Centro?

Los 90 fueron una época en que los jóvenes egresados del ISA regresaron a la ciudad, entre ellos Ronald Guillén, Magalys Reyes, Néstor Arena.

Ese movimiento con tantas inquietudes se vio favorecido con la inauguración de una institución como esta que ayudó a impulsar sus carreras, ayudó a los artistas que tenían una trayectoria, Cosme Proenza, Ramiro Ricardo, Eduardo Leyva, Jorge Hidalgo.â€

¿Cómo influyó esta institución en el ambiente cultural de la provincia?

“El Centro contribuyó a organizar proyectos muy bien pensados con un respaldo teórico, conceptual muy a tono con lo que pasaba en el orden nacional e internacional en ese momento y que, por supuesto, ayudó a visibilizar y eso fue posible porque los especialistas que tuvo la institución en ese momento

“Ramiro Ricardo fue el primer director, artista y docente con un sentido muy elevado de la creación, del papel del artista, cómo debe prepararse y de la gestión cultural.

“Luego le sucedieron personas que mantuvieron su rigor y dieron continuidad a este modo de hacer y gestionar las artes visuales. Por ejemplo, Tatiana Zúñiga estuvo por más tiempo y junto a ella trabajaron jóvenes egresados de Historia del Arte y Filología que confluyeron aquí con los que venían del ISA y generaron proyectos.

“Esos jóvenes con todas sus inquietudes veían en este espacio la posibilidad de concretarlas, y eso llevó a que el Centro fuera muy reconocido sobre todo a lo largo de los 90, pese a todas las dificultades materiales de la etapa se logró posicionar la plástica holguinera en un lugar de prestigio a nivel nacional.

“El nombre de Gabinete del doctor Caligary, como lo llamamos sencillamente Caligary, como lo conoce la mayoría, se lo puso Magalys Reyes porque tenían un boletín y allí se reunían, en la azotea de la institución.

“La institución siempre se nutrió de propuestas nacionales. Hay que recordar que, desde la segunda edición de Babel, el centro comenzó a coauspiciarla y a ser organizadores generales, o sea, una idea que nació de la academia, del ingenio de Ramón Legón, fue acompañada rápidamente por el Centro y también por la AHS, de la cual Legón era jefe de la sección de Artes Plásticas.

“Babel abrió la posibilidad de establecer ese puente que nos permite traer las propuestas más experimentales y osadas de lo que pasa en las artes visuales en Cuba, los maestros, y ponerlos a dialogar con los artistas del territorio, por ejemplo, la primera antología de Cosme fue en unas Romerías, y eso perfiló un modo de actuar en los proyectos curatoriales, de relacionarse con otras provincias, y hasta hoy se tratado de mantener.â€

¿Qué otros roles tiene el Centro?

“La institución además tiene la responsabilidad metodológica de asesorar las demás galerías de la provincia. Aunque es un sistema que tiene muchas fisuras, pudo sortear dificultades para llevar salones provinciales por ejemplo a Moa, Mayarí u otros lugares en los que hoy se hace difícil sostener el trabajo especializado, pero es una de las misiones que conservamos.â€

¿Cómo está compuesto el capital humano que trabaja hoy aquí?

“El capital humano es más estable en estos tiempos en los que hemos logrado armonía entre especialistas de mucha experiencia como Martín Garrido y personas más jóvenes, de ellos he visto como algunos que entraron con otras experiencias laborales, han crecido justamente con el trabajo que nos hemos propuesto hacer aquí. Son personas muy jóvenes que como aquellos de los 90 llegaron, gente muy apasionada.â€

En el centro expone lo mismo el estudiante de la academia que el gran maestro, ¿por qué?

“Para algunos puede ser equivocado pero nosotros hemos tratado de verlo de una manera en que siempre salga ganando la obra, mas allá de las firmas, porque puedes encontrar un artista de mucha trayectoria y experiencia, sin embargo, su obra quedó en una etapa y eso sucede en todas las épocas, y no tiene cosas novedosas que decir; pero puedes encontrarte un artista muy joven pero con una capacidad creativa que te habla de valores y cuestiones filosóficas, estéticas, que te sitúan en otro nivel con su obra, por eso no desestimamos nunca la creación de los estudiantes, así como los recién graduados junto a los experimentados.

“En todo caso lo que tratamos de buscar es que la obra que estamos mostrando tenga valores que aportar, así es como hemos intentado de equilibrar la balanza, sin dejar de reconocer la existencia de una jerarquía y que esta se mantenga como un medidor.

“Por eso, al cierre de cada año, desde 2017, terminamos con una muestra antológica de un artista, de esos de los que llamamos consagrados, por lo general, porque ya tienen un reconocimiento, porque son resultados de una vida de esfuerzos, y testimonio de otras etapas de la historia del arte holguinero que hoy son poco conocidas, o valoradas. El objetivo es volver a poner en contacto con el público el trabajo de estos creadores. Lo cual puede ser una revelación para un segmento del público.â€

¿Cuál es el legado del centro en estos 30 años?

“Una de las huellas más importantes que está legando este sitio es preocuparse por dejar constancia y recopilar esa memoria de las artes visuales desde el Centro de Información, que es atípico, ahí podemos encontrar la mayoría de las exposiciones, proyectos que se han gestado no solo desde esta institución, sino en la mayoría de las que se han relacionado con la promoción de las artes plásticas en la provincia.

“Archivos de artistas, recortes de prensa, catálogos, lo que se ha recopilado no solo con la voluntad institucional, sino también con la ayuda de muchos colaboradores que tenemos encabezados por Martín.

“Haber logrado que este espacio tenga más de tres mil títulos, ejemplares, es un aporte fundamental.

“En esa misma línea está la pequeña pero significativa colección de obras de arte, el acervo con el que contamos, conformado por las donaciones que los artistas han hecho, que legitiman a la institución con ese gesto.

“Una institución como esta es importante no solo para visibilizar la obra de los artistas, sino también para atesorar y sopesar lo que tenemos en el presente.â€

¿Qué momento vive el Centro?

“Desde 2015 amplió sus funciones, cuando asumimos las respectivas al Consejo de las Artes Plásticas, porque todo su capital humano pasó a la Empresa de Servicios al Arte. Eso significa que acogimos al Registro del Creador, así como al Consejo Asesor para el Desarrollo de la Escultura Monumental y Ambiental (CODEMA), y somos rectores de la política cultural sobre la manifestación en el territorio lo cual nos permite incidir en los diferentes procesos que se gestan en la provincia.â€

¿Cuáles son las principales líneas de trabajo que se han pautado?

“Si piensas que la institución ha de funcionar solo para los artistas, y los estudiantes, es una visión limitada.

“Consideramos que el diálogo con los creadores es fundamental y el Centro lo ha mantenido, con altibajos en estos 30 años, pero es ahí hacia donde van nuestros principales esfuerzos, a retroalimentarnos de sus preocupaciones, necesidades, y definir así cómo orientar nuestro trabajo.

“Las instituciones tenemos muchas limitaciones. Una deuda de estos años es ayudar a que los artistas logren la visibilidad de otros tiempos, fuera de nuestro circuito galérico. Más allá de nuestra provincia o la capital.

“También es necesario potenciar el trabajo que acerca al público a través de convenios, visitas dirigidas, proyectos. Hay otras acciones de reanimación cultural que unen la plástica a otras manifestaciones y abren las posibilidades.

“Además, las redes sociales son muy importantes, aunque no hemos llegado a Twitter o Instagram, ha sido fundamental mantener las que tenemos porque estamos en contacto con públicos y otro espacio de promoción, así como con artistas y especialistas que apoyan nuestra labor.

“Estamos tratando de sistematizar este espacio ahora por el aniversario proyectamos todo un año de acciones presenciales y virtuales. Estamos rescatando materiales audiovisuales sobre la plástica holguinera, nos lanzamos a la aventura de grabar pequeñas cápsulas, entrevistas, a un grupo importante de creadores y promotores que han formado parte de la historia de la institución, se realizarán homenajes a proyectos trascendentes, exposiciones virtuales.

“Nos estamos insertando en la plataforma Ciudad Nuestra como una manera de socializar nuestra colección de arte, que comenzamos a digitalizar.â€

Mucho queda por ver en este centro que sueña con su renovación y modernizar no solo su apariencia sino su modo de mostrar a las audiencias lo más raigal y genuino de la plástica holguinera.


Víctor Bordón: «El arte es la máxima expresión de la esencia humana»

Conocí primero a la obra que al artista, y la oportunidad vino de la mano de la editorial panameña DMCPherson, que reeditaría mi libro de poesía para niños Las criaturas del silencio. Los dibujos de Víctor Bordón llegaron a mi correo electrónico un día como otro cualquiera y fue entonces que sentí ese guiño cómplice, ese guiño que conecta a un autor con un ilustrador en particular. Mientras el proceso de trabajo de Víctor avanzaba, mientras mis criaturas comenzaban a adquirir bosquejo, silueta, contorno y vida, fui incubando estas preguntas.

—¿Por qué la ilustración?

—Siempre me resultó fascinante el hecho de poder plasmar la realidad, las ideas y hasta las emociones en un papel. Desde que tengo uso de razón dibujo por entretenimiento, a pesar de que no tuve estudios especializados en Artes Plásticas pues, en su momento, decidí inclinarme por un perfil más técnico.

—¿De qué forma influye tu formación como arquitecto a la hora de diseñar e ilustrar un libro?

—Bueno, el tema de la expresión gráfica y la arquitectura son prácticamente inseparables pero especialmente —en ese tiempo en el que practiqué el dibujo a mano, afín a la especialidad— descubrí estilos de representación en los que se combinaba el dibujo técnico con el artístico y se lograba sintetizar las ideas de manera muy práctica y, a mi entender, elegante. Y creo que esa influencia me ha acompañado desde entonces a la hora de dibujar o ilustrar, y también creo que constituye una forma de equilibrar mis carencias artísticas en cuanto a academicismos. Además, fue en esta etapa que empecé a conocer sobre softwares de diseño que potenciaban considerablemente la capacidad física a la hora de dibujar o diseñar, y sobre las posibilidades creativas que estos ofrecen.

—¿Cómo transcurre tu diálogo con los autores u otros creadores literarios? ¿Qué buscas a primera vista en una obra?

—La función de la ilustración en la literatura es la de reforzar las ideas de los autores, así que eso es lo que busco: la idea esencial, lo que ellos quieren trasmitir, y de ahí parte mi trabajo.

—¿Cuán difícil puede resultar, a tu criterio, que un autor quede satisfecho con tu trabajo?

—Bueno, la satisfacción con mi trabajo en esta rama de la ilustración es muy subjetiva, por lo que las probabilidades de que a un autor en específico le guste lo que hago es de 50-50. También es posible que el autor busque algo muy alejado de mis capacidades o intereses, así que supongo que es medianamente difícil.

—¿Cómo ocurre tu proceso creativo?

—Mi proceso creativo parte de una necesidad tanto en la arquitectura como en la ilustración. En último caso es la necesidad de trasmitir algo, ya sea una idea mía o de otra persona. Creo que la ilustración es un lenguaje, tal vez el más fácil de comprender.

—¿Piensas en el arte como un trabajo colectivo, que ocurre en estrecho contacto con otros creadores, o apuestas por un arte independiente donde puntualmente un creador se nutra del otro?

—El arte en sí es tan complejo que no me atrevería a encerrarlo en una u otra modalidad. Personalmente me siento cómodo trabajando en equipo, sobre todo porque es una forma de complementar y potenciar las capacidades creativas. Pero también me interesa la creación independiente esporádica. 

—¿Quiénes son tus principales referentes visuales o artísticos?

—Supongo que no tengo un referente específico porque me gusta mucho la diversidad. Además, mis referentes han cambiado a lo largo del tiempo: comencé por el dibujo académico y anatómico, aunque luego me interesó más el mundo de la animación y las historietas. Mis primeros referentes definidos fueron el manga y el anime japonés cuando era más pequeño y, posteriormente, el estilo más occidental de cómic, la novela gráfica y la animación francesa. En la actualidad, utilizo como referentes a todos los ilustradores independientes que pueda, porque en internet hay tantos trabajos buenos que es muy difícil escoger alguno. Pero, por ejemplo, me gusta mucho la obra de Randy Bishop, Superani y Jamie Christopher Hewlett.

 

—Como ilustrador, ¿qué buscas en específico con tu trabajo? ¿Hasta qué punto te interesa una imagen comercial atractiva? ¿Piensas que lo comercial, en tanto concepto, ha sido malinterpretado dentro de la creación artística? ¿Es lo comercial una concesión creativa?

—Como ilustrador me gustaría alcanzar una imagen capaz de transmitir las ideas de una manera clara y atractiva sin que sean realistas. Me interesa bastante lo comercial en su sentido positivo. Pienso que lo comercial no tiene necesariamente que ser opuesto a la creatividad artística, ya que se puede ser creativo y a la vez aprovechar el know how que hay detrás de tantos años de evolución de la imagen. El problema pienso que surge cuando se entiende, como sinónimo de comercial, el hecho de copiar lo existente sin aportes y posiciones propias, o dejarse arrastrar por la moda y lo que más se vende.

—¿El artista joven se parece al tiempo que le ha tocado vivir o tiene la meta de transformar ese tiempo a través del ejercicio artístico?

—Un poco de ambas cosas, ya que la realidad contemporánea es innegablemente diferente a la de épocas pasadas y eso influye en el autor. Pero también creo que uno de los principales deberes del artista es cuestionarse la realidad desde su posición, e intentar mejorarla o al menos concientizar de esta a la sociedad.

—¿Cómo definirías tu estilo?

—Preciso…, pero libre.

—En los tiempos inciertos que vivimos, ¿tiene el arte un lugar, una utilidad en el mundo? ¿Cuál?

—Pues sí, tanto el arte aplicado a otras especialidades como el arte en estado puro, porque es una forma de cuestionar la realidad, porque es la forma de salir de la reproducción masiva de productos y contenidos estandarizados. Creo que el arte es la máxima expresión de la individualidad y de la esencia humana.


Rostros como puertas en la obra de Aníbal De la Torre

Aníbal De la Torre posee una poética reconocible a vuelo de águila en el panorama visual holguinero y de por sí, cubano. Basta con detenerse frente a una de sus piezas para darnos cuenta que si bien cada una es diferente, estos rostros que ha captado exploran idénticos temas y al mismo tiempo dan cuerpo a una singular cosmovisión: el individuo (el creador) que asume la fe en la religión yoruba y que la expresa mediante el arte.

La Espera – Aníbal De la Torre

Palpamos –como si estuviéramos escudriñando, buscando algo más allá– esta simbiosis (fe/arte) en la muestra Rostros, expuesta en la galería Fausto Cristo de la sede provincial de la Uneac en Holguín, donde Aníbal reúne 13 piezas en gran y mediano formato que nos reafirman, en primer lugar, su capacidad como dibujante y retratista, a partir de un trazo conciso, una línea depurada e impresionista, y además la intención de capturar ese “algo más†que buscamos y encontramos en la fuerza del rostro.

Sus rostros (literalmente las deidades yorubas, los Orishas, se llaman “dueños de la cabezaâ€) no son meros retratos. Los rostros de Aníbal son reflejos del alma; digamos más bien que una especie de puente entre quien nos observa desde el lienzo y quienes, desde este lado del umbral, intentamos comprendernos a nosotros mismos. Aníbal ha ido consolidando su mirada –fraguándola, mirándose a sí y claro, encontrándose en las posibilidades de esta mixtura– luego de las búsquedas a las que se somete todo artista, y del crecimiento que han resultado sus muestras anteriores (unas quince personales y además un promedio de 80 colectivas, nacionales y foráneas).

Las obras de Aníbal, los rostros que nos observan, reflejan sus estados de ánimo, atrapan –cuestión difícil, sin dudas– la espiritualidad que los asecha: los miedos, alegrías, esperanzas… que perviven en cada cual y que dan cuerpo a la cosmovisión del artista. Para esto Aníbal De la Torre conjuga elementos propios de la religión yoruba, como clavos de línea, garabatos, herraduras, caracoles y girasoles, que se “estampan en el fondo plano de colores pastel, y que a la vez contrastan con el cinturón escapular, contenidos en un pequeño espacio abstracto con tonos sienas, sepia, negro y blanco, colores que he venido sistematizando en las muestras anterioresâ€, comenta el artista, graduado en la Escuela de Instructores de Arte (2004) y en Estudios Socioculturales en 2013.

Trance 2 – Aníbal De la Torre

Otra cuestión evidente en su obra –además de que su pequeña hija y su esposa, la también creadora visual Annia Leyva Ramírez, curadora de esta muestra, sean modelos en algunas de las piezas, como “Madona con Iré†y “Musa de luzâ€â€“ es la frecuente autorepresentación del propio artista, la mirada hacia el propio yo y sus interrogaciones: “Casi siempre estoy así, de manera evidente, como reflejo del individuo que asume la fe en la religión yorubaâ€, asegura quien nos mira desde la portada del catálogo (“Autorretratoâ€) o desde el cartel de la exposición (“Roseado de feâ€).

El culto sincrético no es excusa en estas piezas, es asunción de fe, marca de poética, simbiosis de rostros/fragmentos de alma con elementos de la cultura yoruba, que Aníbal dibuja o inserta como complementos (caracoles, fragmentos de yute) en las obras, y que, desde Ãfrica llegó a América en los barcos cargados de esclavos que trajeron una cultura que, en el transcurso del tiempo, se sincretizó con religiones preexistentes de base africana, con el cristianismo, con la mitología amerindia, entre otros.

“Los rostros desde el lienzo invocan a penetrar en el misterio más insondableâ€, escribió en las palabras del catálogo el escritor José Conrado Poveda, y a este misterio nos convida Aníbal con la seguridad de que un rostro no es una ventana, es una puerta abierta, y con el riesgo de que frente a una de estas piezas, nos encontremos nosotros mismos.

 

 


“Caja de Luz†para talentosos jóvenes camagüeyanos

Caja de Luz es el nombre de un nuevo proyecto que auspicia la filial camagüeyana de la Asociación Hermanos Saíz; y que se prevé tenga su primera edición en el próximo mes de julio.

La iniciativa reúne a jóvenes menores de 35 años, profesionales o aficionados a la fotografía, como es el caso de Alejo Rodríguez, Ihordan Torres, Norlys Guerrero, Alejandro Hernández y Argel Ernesto González.

Son ellos quienes formarán parte de la primera Caja de Luz, que incluirá, según la página en Facebook de la joven vanguardia artística e intelectual, un programa con conferencias, paneles, conversatorios con reconocidos creadores de la provincia, y de manera especial, exposiciones fotográficas.

Caja de Luz pretende crear un dossier a los artistas y fotógrafos que están vinculados a la sección de Artes Visuales de la Asociación Hermanos Saíz, filial Camagüey.

De igual manera refiere AHS Camagüey que en una primera idea, la propuesta formaría parte del Salón de Artes Visuales para Jóvenes Creadores Gesto, pero se decidió crear un proyecto independiente con fotografías en vivo, que hasta hoy no existe en la demarcación, más allá de ser una subsede del evento Noviembre Fotográfico, con sede principal en La Habana.

«Este es un evento que soñamos hace mucho tiempo. Es la primera vez que contamos con un espacio propio creado desde la AHS para los amantes de la fotografía y es algo que se agradece muchísimo», expresó el joven Alejandro Hernández.


La sencillez impresionante del azul y el gris

Con Azul y Gris, expuesta en la galería El Zaguán, del Fondo Cubano de Bienes Culturales (FCBC) en Holguín, el joven artista holguinero Ramón de Jesús Pérez de la Peña realizó, luego de aparecer en varias muestras colectivas, su primera exposición personal.

Toda primera muestra personal marca un antes y un después: es una especie de parteaguas que pone una obra que hasta ese momento ha formado parte de la curaduría de un proyecto colectivo, a ocupar un sitio privilegiado, mostrar un corpus propio. Y toda primera muestra es, por demás, una osadía, una interrogante, una búsqueda, en la que el artista se “ofrece†y se expone a la mirada acuciosa de quien mira (o más aun, la mirada de quien observa y escudriña en la propuesta que nos ofrece).

Ramón de Jesús salió airoso en este primer juego (apuesta) de colores y texturas, ese espacio de confluencias de rostros y formas expresivas que es su primera exposición. En Azul y Gris (colores psicológicamente fríos y en el caso del azul, primario) predominan dos líneas, que al mismo tiempo se complementan en una sola poética: por un lado los retratos y por otro la pujante fuerza de sus abstracciones. Sus retratos son rostros mayormente femeninos, como sacados de revistas o sesiones de fotos, como modelos que posan desprejuiciadas frente a él, sabiendo que “atrapará†la sensualidad de la mirada, el labio insinuante y procaz, la levedad del momento, la fragilidad del cuerpo, la osadía… Pero al mismo tiempo, estos rostros femeninos evaden el kitsch de la primera mirada, para cargarse de complementos, de manchas de color, de relieves y mixturas… No son rostros abstractos, pero en la figuración –en esas miradas femeninas como las de Frida Kahlo y Marilyn Monroe, que es excepción en el rostro del Lennon de “Imagineâ€â€“ encontramos la base de la propia abstracción con que va poblando su pintura; donde, además de las cualidades físicas que captura, la expresión cobra fuerza (es como si la luz del trópico, siempre subversiva, lo inundara todo).

Por otra parte, lo que más me llama la atención de la obra de Ramón de Jesús Pérez de la Peña son sus abstracciones cargadas de fuerza y lirismo, influenciadas principalmente por el action painting y el color field painting; imágenes que desde la no figuración que sí encontramos en sus otras piezas, intentan expresar mediante el color y la materia del cuadro, sensaciones como el movimiento, la velocidad y la energía (el “automatismo†de Jackson Pollock, que redujo su gama cromática prácticamente al negro, el blanco y el gris azulado, y los brochazos irreverentes de Franz Kline, por ejemplo, son palpables en piezas como “Cronosâ€, “Encuentro I y II†y “Semanaâ€). Incuso, donde más autonomía alcanza precisamente Ramón de Jesús es en esos “paisajes†abstractos que pueblan su mirada, como vemos en piezas como “Mi primavera†(mi obra preferida de la muestra), “El cuarto de Tulaâ€, “Cromos†y “Tu pielâ€.

Ramón de Jesús Pérez de la Peña, graduado de la Academia Profesional de Artes Plásticas El Alba y con formación en los estudios de animación Anima de Holguín, no plasma imágenes o retratos femeninos en óleo sobre lienzo al azar: en sus obras vemos momentos, emociones, acciones, pensamientos, inquietudes, que captura, a veces con la rapidez del trazo o la acción inmediata, con las influencias de los maestros de la abstracción, pero sin depender, en su esencia, de ellos. Los colores, que conoce y explota, la espátula, el brochazo, la línea segura en el dibujo, las gotas y trazos que pueblan la orografía de su arte, son acaso excusas para mostrarnos las formas que no vemos siempre, pero que rigen nuestros días con la sencillez impresionante del azul y el gris.


La enfermedad sobre la enfermedad: el testimonio fotográfico de una realidad (+Galería)

El distanciamiento social al que forzó la COVID-19 a nivel mundial resultó ser una de las medidas más importantes para hacer frente y prevenir el contagio de una enfermedad que puso en jaque al mundo y en tela de juicio nuestra propia condición existencial. Esta situación afectó en todos los niveles la dinámica social y personal de la Humanidad. Desde lo individual, lo colectivo, lo social, lo económico, lo cultural, los artistas del mundo tuvieron que reconducir su quehacer en función de estimular la creatividad, la generación de nuevos proyectos y reformular visualidades diversas para nada alejadas de la realidad propia, interpretada y construida de acuerdo a los horizontes de cada uno.

Desde los predios de la fotografía, creo que no ha quedado un artista del lente que, de un modo u otro, no haya registrado la crisis que trajo consigo esta enfermedad. Para algunos, los balcones y las ventanas se convirtieron en los espacios de trabajo más demandados. Para otros, fueron directamente los hospitales o centros sanitarios los espacios desde donde documentar esta situación. Y para muchos otros la motivación ha partido desde el espacio privado, desde el ambiente social de la vecindad. Incluso, la motivación en ellos ha transcendido los límites de lo personal y hasta de lo geográfico, y artistas de diversas partes del mundo se han congregado en diferentes proyectos artísticos colectivos.

Aun en medio de un ciclo obligatorio de distanciamiento social, la narrativa visual de la fotografía y las potencialidades y alcance de las tecnologías, han permitido que los fotógrafos narren, desde sus experiencias, las circunstancias que la COVID-19 ha generado, así como el impasse que domina hoy la realidad de la Humanidad. Desde el momento mismo en que esta pandemia forzó a un cambio radical en la vida de todos, innumerables imágenes han circulado por la plataforma virtual, en tanto espacio de socialización por excelencia ante tal realidad, como muestra de los comportamientos, de la situación de cada región y de estados de ánimo que fluctúan entre lo esperanzador y lo fatídico: historias que comportan una carga visual y discursiva en las que se conjugan lo social y lo humanitario.

En tanto manifestación que se vale de la instantaneidad de su ejercicio, de la veracidad de su registro y de la facilidad para su circulación, la fotografía ha estado ahí, en la línea de fuego, reflejando a través de las diversas miradas de sus creadores no solo lo que sucede al interior del confinamiento, en la intimidad familiar, en ese complejo ambiente de convivencia al que todos hemos tenido que recurrir sin siquiera tener más opción. También, la fotografía ha registrado lo que sucede al exterior del confinamiento, evidenciando las huellas de un enemigo invisible que se mueve a la velocidad de la luz, y que deja a su paso una catástrofe mundial.

De diversas maneras posibles, los fotógrafos cubanos se han sensibilizado y comprometido con la situación sanitaria que desde un principio provocó esta enfermedad. Y es que, cuando se genera una suerte de ansiedad en el interior del artista es el momento en que surge la fiebre de la creatividad, esa necesidad de decir a través de imágenes lo que siente. Respetando las singularidades de cada creador, es la condición humana, su drama actual, la inseguridad y la voluntad de sobrevivencia los temas que unifican, curatorialmente si se quiere, todo ese enjambre de fotografías que circulan hoy sobre nuestra realidad.

El joven fotógrafo cubano Manuel Almenares (La Habana, 1992) ha venido desarrollando, desde el momento justo en que la COVID-19 impusiera un nuevo ritmo de vida y angustias en nuestro país, el ensayo fotográfico La enfermedad sobre la enfermedad, donde resume en blanco y negro, no por gratuidad sino por el matiz dramático y refinado que le ofrece a la imagen, escenarios reveladores del impacto de la enfermedad en su ciudad natal. La fuerza potente que encierra este ensayo le permitió a su creador ser galardonado con el Gran Premio de la Fototeca de Cuba y la Beca de Creación Alfredo Sarabia in Memoriam, en su edición de 2020.

Las imágenes que conforman este ensayo resultan una minuciosa crónica social y visual sobre el paso, evolución e impacto del coronavirus en los barrios de Centro Habana y Habana Vieja, así como sobre las consecuencias que facturó para el decursar cotidiano de su gente. Y me refiero a una crónica social no con el interés de anclar su discurso en el compromiso abnegado de un artista para con el momento que vive, sino desde la mirada de un joven fotógrafo que se debate a través de imágenes urbanas los modos de representación de la ciudad que habita. Son sus obras testimonios de una realidad que lejos de olvidarse, quedará perpetua en la memoria y en el pensamiento de todos aquellos que nos ha tocado experimentarla y, con buen tino, sobrevivirla.

El acierto de Manuel Almenares con su ensayo La enfermedad sobre la enfermedad radica, en mi opinión, en cómo el creador logra transgredir los límites del registro documental hacia un ejercicio de reflexión sobre una realidad que afecta a todos. Logra así que la mirada del espectador se detenga, que indague en esos ambientes urbanos, los cuales, aun cuando parecieran ángulos harto conocidos de la ciudad, se nos presentan desde una nueva sensibilidad coyuntural. Precisamente, ese anclaje circunstancial viene denotado por la presencia constante en el ensayo de la mascarilla o nasobuco, accesorio de primera necesidad y obligación que adherimos a nuestra cotidianidad producto de la pandemia, a lo que se le suman las expresiones de incertidumbre, angustia y desolación de los individuos captados por el lente de Almenares. 

El artista “testimonia dinámicas de convivencias vecinales, pasillos sombríos y vetustos, interiores que abruman, solares que guardan todo tipo de historias, verjas que limitan el contacto mas no el saludo, exteriores de una ciudad que intenta sobreponerse a la enfermedad, zonas de fe autoconstruidas como escudo para soportar al emisario de la muerte. Es un testimonio enfocado en sujetos anónimos, héroes de su cotidianidad, superhéroes de sus familias, supervivientes de carne y hueso que intentan no flaquear ante lo espinoso, que encuentran una alternativa para deslizarse tangencialmente por el infortunio, para batear alegremente toda clase de bolas malas.â€[i] 

En líneas anteriores me refería al dramatismo y la elegancia que comportan las imágenes de Almenares, potenciado por el empleo del blanco y negro como recurso técnico y visual para su ensayo. Esa aclaración me permite introducir ahora un discurso más prolongado sobre la exquisitez de la técnica de este joven fotógrafo. Se advierte aquí una cuidadosa elaboración de la imagen, no en el sentido de una posproducción digital o en la preparación de una escenografía determinada. Ninguna de ellas tiene cabida en la praxis que revela este ensayo. Manuel Almenares traduce en arte fotográfico lo que se le presenta en la realidad inmediata; escoge meticulosamente las escenas, cuyo resultado visual pareciera como si estas estuvieran ahí, esperando por él para ser capturadas por su lente. Además, manifiesta un gusto por el enrarecimiento del ángulo a fotografiar, por complejizar la visualidad de la escena, en consonancia con cada situación reflejada. Así, le otorga a su trabajo un halo expresionista, dramático y hermoso al unísono, que remueve algo en el interior del que se acerca a observar.

Me atrevo a afirmar que para el proyecto South Florida Latin American Photography Forum (SoFLaFoto) y su fundador, el fotógrafo cubano radicado en Estados Unidos desde 1995, William Riera, el ensayo La enfermedad sobre la enfermedad comporta un potencial loable y necesario de visualización, motivo suficiente para compartir con la comunidad artística fotográfica que promueve SoFLaFoto.

Esta es una plataforma que nació a raíz del confinamiento que trajo consigo la pandemia, cuyo esbozo del proyecto fue desengavetado por su creador con la pretensión de crear un espacio que potenciara “la visualización y promoción de la fotografía latinoamericana y de aquellos trabajos de artes visuales basados en la fotografía que reflejan la vida de la comunidad latina (…) teniendo en cuenta la ausencia de espacios aglutinadores y de promoción e investigación del arte fotográfico en un área tan cambiante como el sur de la Florida. De esta forma, el proyecto SoFLaFoto surge como una plataforma que asume el desafío de localizar, recopilar, organizar y compartir la información relacionada con las obras de los fotógrafos que han documentado la vida de la comunidad latina, el decursar de la región latinoamericana (Hispanoamérica, Brasil y Haití), además de la variedad de temas que son relevantes para la sociedad como la memoria, la historia, la diáspora, la inmigración, la identidad, la familia, la religión, las cuestiones de género, el racismo, la adicción, la desigualdad, los derechos LGBTQ: todo esto dentro del ámbito de la fotografía latinoamericana, documental y callejera.â€[ii]  

SoFLaFoto, como proyecto de promoción y visualización de la fotografía contemporánea, acertó en auspiciar el ensayo fotográfico La enfermedad sobre la enfermedad como ejercicio expositivo disponible en la plataforma virtual The Exhibit. De esta manera, se traduce del lenguaje ensayístico que ofrece Manuel Almenares con su trabajo al lenguaje de la curaduría digital, herramienta actual en vigor en tanto dinámica de circulación y movilización de las prácticas artísticas contemporáneas en tiempos de pandemia.

Véase en este ensayo el nervio social de una ciudad que atraviesa la enfermedad sobre la enfermedad: una, de índole social, de una cotidianidad tensa que intenta sobrevivir ante los obstáculos que sobrevienen; otra, de matiz sanitario, que sobrepasa toda voluntad humana y se impone con voz cantante en el decursar del planeta. 

Biografía del artista:

Manuel Almenares Estrada (22 de enero de 1992. La Habana. Cuba)

Email: almenaresmanuel@gmail.com

IG: @manuelalmenares_visual

FB: manuel.almenaresestrada

Teléf.: (+53) 58417385

Fotoperiodista de la Revista Opus Habana, de la Oficina del Historiador de la ciudad de La Habana (OHC) (2017-2019) y fotorreportero de Carnival Corporation, Fathom (línea de cruceros) (2016). Ha expuesto sus obras tanto en muestras personales como colectivas en países como España, Ucrania, México, Estados Unidos y Cuba. Ha participado en diversos eventos de arte, entre ellos la Bienal de La Habana, la Muestra Joven del ICAIC (Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos), la Bienal de Fotografía Alfredo Sarabia in Memoriam, Fotofest International & Foundation for Culture and Society y PhotoESPAÑA 2019. Entre los reconocimientos obtenidos se encuentran el Gran Premio de la Fototeca de Cuba y la Beca de Creación Alfredo Sarabia al ensayo La enfermedad sobre la enfermedad; el Premio Jóvenes en el Lente (4ta edición); el Premio del Centro Provincial de Artes Plásticas y Diseño de La Habana 2016; y la Mención de la Fototeca de Cuba en la Beca de Creación Raúl Corrales al proyecto Vida interior. Es además miembro del colectivo internacional de fotógrafos Jibaro Photos.

Notas:

[i]Fragmento del texto curatorial de la exposición virtual La enfermedad sobre la enfermedad en La Habana, del fotógrafo cubano Manuel Almenares, en la plataforma online de exposiciones The Exhibit. Abierta al público desde el 15 de enero hasta el 28 de febrero de 2021. Muestra auspiciada por el South Florida Latin American Photography Forum (SoFLaFoto). Link de la exposición: https://theexhibit.io/exhibition/hold-still-pandemic-in-havana

[ii] Fragmento del statement del proyecto SoFLaFoto, fundado en 2020. En Facebook e Instagram: @soflafoto.


Un artista siempre joven

“Si me preguntaran cómo sería Eduardo dentro de cinco años, los que me conocen dirían que seguiría siendo el mismo. Un eterno joven que a pesar de sus canas, esas que reflejan el tiempo inexorable pero que también traen la experiencia, no perdería nunca la inocencia, la ilusión y el deseo de seguir dibujando.â€

Esta, sin dudas, es la esencia que une el pasado, el presente y futuro de Eduardo Castillo Sáez. Un pintor camagüeyano que ha encontrado hoy muchas maneras de expresar el arte desde su percepción del mundo interno del artista; una sinergia inexorable entre sus sueños y la necesidad de crear un discurso pictórico de pequeños trazos y líneas que inmersas entre el blanco y el negro trasluce conceptos en relación con el mundo femenino que tanto defiende en sus obras.

Proceso creativo de Eduardo Castillo/ foto cortesía del artista

Tras la silueta de una mujer intangible…

 “Comencé mirando el espacio que tenía, observando la pasión de muchos que se adentraban en el mundo del trazado y del pincel. Fue una simple curiosidad de un niño que quería dibujar en una libreta de dibujos.

“Creo que es importante tener una aptitud y desarrollarla, buscar un camino y encontrarte en él con las ganas de aprender. En ese sentido las Academias de Arte forman un pensamiento, una filosofía de cómo ser un artista que sin dudas es necesario pero que adolece todavía de la parte técnica y el cómo proyectarse una vez que termina esa etapa estudiantil y cómo emplear el marketing para promocionar y visibilizar tu obra. 

Pintadas realizadas en el Casino Campestre/ foto cortesía del artista

“Aún así, mi tiempo en la Academia estuvo influenciado notablemente por mi profesor de dibujo Alberto de la Red y por importantes artistas plásticos camagüeyanos como Joel Jover, Luis Martínez Pedro, Nazario Salazar y Fidelio Ponce de León, unido al arte expresionista internacional. Mi obra, como yo, es joven; estamos intentando entre los dos llegar a concretar un tema que nos lleve a un pensamiento en común para dialogar y reflexionar, y no es mi intensión conformarme sino el de seguir incansablemente en esa búsqueda.â€Â 

Tras graduarse en 2006 en la especialidad de Artes Plásticas en la Academia de Artes “Vicentina de la Torreâ€, Eduardo Castillo inició su adiestramiento laboral dedicado a la docencia como conservador de arte en el Museo Provincial “Ignacio Agramonte y Loynaz.

Su tiempo como conservador rediseñó sus códigos estéticos con marcados rasgos abstraccionistas y figurativos, diseñados desde la calidez de un mundo, en ocasiones surrealista, pero que llega con ideas propias introduciéndose subjetivamente en “la imagen de la mujer como insinuación de un universo complejo y por descubrirâ€, como expresara el propio artista, quien de una forma singular nos describe la feminidad desde sus concepciones siempre unida a la belleza.

Eduardo Castillo junto a los artistas plásticos Nazario Salazar y Joel Jover./ foto cortesía del artista

La curiosidad por las figuras femeninas y la imagen de sus rostros y siluetas provocadoras y sugerentes llevó a Eduardo Castillo a crear una veintena de piezas que conforman su más reciente muestra personal “El Camino incierto suyoâ€, expuesta en la Galería Julián Morales de la sede de la Unión de Artistas y Escritores de Cuba (UNEAC) en el territorio.

Una exposición que forma parte de las actividades que se realizan en la provincia en el marco de la XIV Feria de Jóvenes Creadores “Golpe a Golpe†y la cual deja entrever el principio de un cambio en la parte física de su obra atadas en un mismo hilo conductor que lo realza como un artista talentoso en una ciudad de artes visuales.

El Camino incierto suyo…

“Esta exposición surge de un proyecto que llevo desarrollando hace varios años, que utiliza a la mujer como referencia. En él hago un estudio de su comportamiento y sus necesidades, su actitud ante la sociedad y su competencia con la misma belleza. En esta muestra hablo del tiempo transcurrido a través del viaje, un viaje personal, subjetivo, que se matiza con un carácter de momentos.

Obra de la serie El Camino Incierto Suyo/ foto cortesía del artista

“Es el comienzo de una vida plagada de transparencia y la necesidad de expresar una contumaz postura en relación con el dibujo, como la describiera Jorge Santos Caballero, escritor y curador de esta exposición. En ella uso técnicas de acrílico sobre cartulinas y dos instalaciones, un rejuego con la línea donde la presencia de la mujer se visualiza en diferentes lugares con un lenguaje simbólico y una imagen más perceptible y atractiva a la vista.â€

“Cada exposición creada por mí son como mis hijos, y esta es una más de ellos, cada una con su manera de ser, su momento y peculiaridades. Muchas veces registro todas estas imágenes y las miro una y otra vez, porque cada una tiene su propia esencia pero siempre bajo un mismo concepto. Para crearlas me debe motivar el ambiente que me conecta con mi trabajo y centra mis motivos de inspiración con la disposición de reforzar mi obraâ€.

Entrega del cuadro Destellos al politólogo Ignacio Ramonet, invitado de honor de la XIV Feria de Jóvenes Creadores Golpe a Golpe/ foto cortesía del artista

 “Un año activo para las Artes Plásticas y la AHS…â€

“Siendo asociado de la AHS me propuse como Jefe de la Sección de Artes Plásticas mostrar el excelente talento profesional de los jóvenes artistas visuales que hoy pertenecen a la organización y que ven en ella la oportunidad para darse a conocer en un medio que de por sí es competitivo y en el cual es necesario la promoción. 

“La AHS te abre ese camino y te permite compartir con aquellas personas que piensan y dialogan de la misma forma; te da la experiencia de participar en eventos y fortalece tu currículum como artista.

Eduardo Castillo con su obra de tesis de grado de la Academia de Artes Visuales Vicentina de la Torre/ foto cortesía del artista

“La Sección de Artes Plásticas de la filial camagüeyana cuenta hoy con 21 asociados, siete de ellos culminan este año su paso por la asociación, cinco residen en otras provincias y uno en el municipio de Florida. En este año se realizó la VI edición del Salón de Artes Visuales para Jóvenes Creadores “Gestosâ€, un encuentro nacional dirigido al público joven, a los estudiantes, artistas autodidactas, graduados y profesionales, quienes abarcan todos los géneros de las artes visuales con una diversidad estética que explora a su vez nuevos modos de hacer.

“Se organizó además un amplio programa de trabajo donde se impartieron clases magistrales, conferencias de críticos, secciones teóricas, exposiciones personales y la reinauguración de un estudio-galería: Leonardo Pablo Art-Studio. Se realizaron dos pintadas, una dedicada a la literatura, expuesta en la Galería Ateneo, y la otra, por los 34 años de la AHS y la cual se exhibe en la Galería Miras. Los artistas crearon 25 cuadros que se donaron al Centro Provincial del Libro y La Literatura para la decoración de sus librerías y cinco de ellos se quedaron como obra de valor de la AHS.

“A pesar de los requerimientos y el distanciamiento social provocado por la Covid-19, este año ha sido atípico pero sin embargo muy activo. Los artistas desde sus casas han creado sus obras personales y se han conectado con los proyectos colectivos. La divulgación de su trabajo se ha mantenido a través de las plataformas digitales con la publicación de cápsulas de videos promocionales. Las exposiciones personales de Alejandro Hernández, Alejandro Rodríguez Leiva, Odalys Ochoa y Chuli Herrera, fueron muestras del quehacer constante de nuestros artistas en tiempos de pandemia.

Exposición Polvos de Carbón/ foto cortesía del artista

“La vinculación entre la organización y las distintas instituciones como el Fondo de Bienes Culturales, la Galería de Arte Universal Alejo Carpentier y el Consejo de Artes Plásticas, entre otras, es lo que ha posibilitado el logro y funcionamiento de un entramado de acciones donde los artistas han logrado mostrar su excelente talento profesional.â€

Inauguración de la Exposición El Camino Incierto suyo/ foto cortesía del artista

Concierto íntimo y diverso

Nuevos modos de comunicar el arte, cualquiera sea su manifestación para nuevos públicos y sus demandas, asoman en los escenarios holguineros.

tomada del perfil de facebook de elizabeth soto

Con la sala Alberto Dávalos del Teatro Eddy Suñol como locación y con citas los terceros jueves de cada mes, desde este 26 de noviembre llega Revelaciones: conciertos de música electrónica, poesía y artes visuales.

tomada del perfil de facebook de elizabeth soto

Los creadores y anfitriones son la poeta Elizabeth Soto y Dj Arte quienes proponen la interesante mezcla donde al decir de Soto: “la poesía es un acompañamiento pero no es música electrónica de salón, es un subgénero que usa los sonidos orgánicos con efectos de sonidos naturales.

En este primer concierto estuvo invitado Jeffrey Lewis, DJ productor de Guantánamo que también hace música electrónica sobre este subgénero, Ambient y estará además el poeta Erian Peña.

tomada del perfil de facebook de elizabeth soto

La joven autora y miembro de la sección de Literatura de la AHS en Holguín explica: “Con la incorporación de textos he querido que se fusionen este tipo de sonidos. Los textos se inspiran en la música y viceversa. Es en vivo, hay pistas hechas y otras que se hacen directamente en el concierto

Hemos querido hacer un show visual, sonoro, porque también va estar invitada una artista a cargo del videoarte que se estará exponiendo en el fondo y el criterio de selección es precisamente por este concepto de espectáculo visual y sonoro. Queremos trabajar con autores y artistas visuales de la ciudad, así como músicos y que cada concierto sea único.â€

tomada del perfil de facebook de elizabeth soto

El nuevo espacio de conjugaciones interesantes de expresiones artísticas, si bien ha tenido similares expresiones en espacios como la Peña Entrada de emergencias de la Asociación Hermanos Saíz, con la presencia habitual de Elizabeth Soto y Dj Arte, ofrece a los espectadores la diversidad de su propuesta y la intimidad de la pequeña sala de teatro.


Paisajes a los que volver con Alejandro Ortiz (+Galería de fotos)

“Si hay algo vital en el pensamiento de Alejandro Ortiz Pérez, que brota naturalmente de su condición definitoria de artistas sensible, es la búsqueda de enlaces ocultos entre elementos separados por el tiempo y el espacioâ€, escribe el profesor e historiador de arte Ernesto Galbán Peramo en las palabras del catálogo de la exposición Paisaje, del joven creador Alejandro, inaugurada recientemente en la Casa del Joven Creador de Holguín.

Expo Paisaje – Alejandro Ortiz (foto Erian Peña Pupo)

Estos enlaces ocultos, esas indagaciones, se nos aparecen desde el propio título: desde el punto de vista pictórico, el paisaje –casi siempre asociado a la mirada académica en la historia del arte– es la representación gráfica de un terreno extenso (esa extensión de un espacio que se ve desde un lugar o sitio) y lleva implícita, además, la existencia de un sujeto observador (nosotros) y de un objeto observado (las obras de Alejandro Ortiz).

Expo Paisaje – Alejandro Ortiz (foto Erian Peña Pupo)

Pero estas piezas –y he aquí lo interesante de la exposición desde su propio título– nada tienen que ver con la concepción anterior del paisaje: sucede que no hay “paisajes en sí†hablando etimológicamente, pues Alejandro Ortiz, graduado de la holguinera Academia Escuela Profesional de Artes Plásticas El Alba, explora más bien la instalación y el ready-made, con influencia de Marcel Duchamp y otros movimientos artísticos que se manifestaron en contra del existente “arte retiniano†a través de sus obras (una de las piezas es “duchampiana†desde el nombre, la videoinstalación “Fuenteâ€).

Expo Paisaje – Alejandro Ortiz (foto Erian Peña Pupo)

Lo coyuntural, lo fugaz, lo momentáneo –partiendo, además, de los propios materiales que utiliza, de la mirada minimalista: hojas de árboles, ramas, piedras, tierra, madera– siempre han sido intereses del ready-made, y aquí portan una experiencia conceptual para nada simple, todo lo contrario, y al mismo tiempo dialogan con el público, abriendo disímiles posibilidades interpretativas y asociativas, caminos varios a recorrer.

Expo Paisaje – Alejandro Ortiz (foto Erian Peña Pupo)

“Al establecer una relación orgánica en toda su obra, nos percatamos que las partes se han colocado de manera inteligente, quedando abolida la jerarquización habitual. Entonces desaparece la subordinación del derivado al antecedente: tienen el mismo valorâ€, comenta Galbán Peramo, y este valor –en un contexto donde ya los referentes han mutado y mezclado considerablemente, sobre todo después de la segunda mitad del siglo XX y con la posmodernidad, al punto de que los sedimentos concretos, digamos que puros, apenas existen– adquiere en la obra de Alejandro, estudiante de la Instituto Superior de Arte (ISA) en La Habana, un matiz que amplifica sus inquietudes y búsquedas, en piezas que funcionan como un sistema coherente “donde el paisaje se nos aparece de manera redimensionada para hacer que lo calquemos de una manera singular en nuestras mentes y que lo interpretemos según nuestras experiencias anteriores.â€

Expo Paisaje – Alejandro Ortiz (foto Erian Peña Pupo)

En Paisaje encontramos piezas como “Volverâ€, que utiliza tierra y piedras (¿del sitio al que se vuelve?); “Nadie escapaâ€, una especie de faro sobre un pedestal con manivela, que hace que el foco (un ojo) gire como si fuera un eje de luz, acaso interrogándonos con su “mirada luminosa†(¿el ojo que todo lo ve, el que vigila cada paso, cada huida, los faros de las costas de la patria?); “Juicioâ€, a partir de una hoja de palma quemada que forma un camino, a través de las cenizas y los restos, hasta la rama, el centro de la hoja; y “Horizontes de sueloâ€, que utiliza hojas secas pegadas con cinta adhesiva a la pared.

Expo Paisaje – Alejandro Ortiz (foto Erian Peña Pupo)

Esta coherencia como sistema –con la propuesta y consigo mismo como creador– y con la institución arte, su tradición y revaluación constante, es lo que más celebro de Paisaje, la muestra personal que Alejandro Ortiz expone en la galería de la AHS en Holguín.

Expo Paisaje – Alejandro Ortiz (foto Erian Peña Pupo)

Expo Paisaje – Alejandro Ortiz (foto Erian Peña Pupo)