Arte Joven
El sueño de aprisionar el corazón de los lectores
Claude Nogueras es muy joven. A veces olvido su edad cuando la oigo defender con pasión un proyecto o una idea literaria, y más aún cuando leo sus textos. Bien sabe Claude que la literatura es la pieza esencial en el laboratorio de su vida, en el acertijo y en el rompecabezas de su espiritualidad. Reciente ganadora del Primer Premio Laboratorio de Escrituras “Encrucijada†en las categorÃas de Narrativa y Proyecto de Libro, esta joven escritora comienza a abrirse paso en el mundo de la literatura, convencida de que este es su camino inevitable.
¿Cuándo decidiste que la literatura iba a ser el camino que acompañarÃa tus pasos?
De una forma u otra, nunca tuve dudas. Desde niña me interesé mucho por la literatura. Cuando me preguntaban a qué querÃa dedicarme en el futuro, mencionaba todas las profesiones habidas y por haber pero, al final, “contaba los votos†y eran mayorÃa aquellas relacionadas con las letras. Tengo guardados poemas y cuentos que aún hojeo de vez en cuando. Verlos me saca una sonrisa porque, a pesar de que no eran gramatical u ortográficamente perfectos, recuerdo haberlos escrito con mucha pasión, durante horas de dedicación e ilusiones. Siempre disfruté leer, sobre todo las obras de José MartÃ; me acompañó durante preciados años de mi vida el libro La noche, de Excilia Saldaña, y vivà también grandes romances con Bécquer, Lorca y Rubén DarÃo. En mi etapa estudiantil participé en concursos nacionales de Español Literatura y tuve el gusto de ganar en varias ocasiones. Me vinculé también a talleres literarios y Casas de Cultura. En resumen, me gusta pensar en la literatura como un refugio, una pieza que completa el rompecabezas de mi vida y una parte inevitable de mÃ.
Entre el momento en que el artista descubre el llamado de la vocación y ese otro momento en que sigue sin frenos su llamado puede transcurrir un buen tiempo. ¿Sucedió asà en tu caso?
Totalmente. A pesar de amar la literatura, hay momentos en los que ciertos caminos dentro de uno mismo se bifurcan. Estudié Licenciatura en Turismo en la Universidad de La Habana y mi escritura pasó a habitar un segundo plano. Dejé de contemplarla como una profesión a futuro. Nos casábamos y nos divorciábamos muy seguido pero, tarde o temprano, retornábamos juntas al punto cero, al espacio en el que solo éramos ella y yo, al espacio de la creación. Considero ese un método muy efectivo para saber si algo te apasiona. El secreto está en preguntarte si alguna vez has logrado sacudÃrtelo del alma. Mi respuesta siempre ha sido no. La escritura me acompaña. Crece y evoluciona conmigo. Todos los dÃas aprendemos juntas.
De ahà que pueda decir, con absoluta certeza, que el momento en el que decidà emprender un camino sin frenos con destino a mi vocación de escritora fue hace pocos meses. A través de un gran amigo, a quien le estaré por siempre agradecida, conocà el proyecto Laboratorio de Escritura “Encrucijadaâ€, que de manera online diriges. Este espacio y mis compañeros de laboratorio me han inspirado e impulsado a redescubrirme o, quizás, a descubrirme como autora, a asumirlo con todas sus letras. A todos agradezco por formar parte de una experiencia tan enriquecedora.
¿Por qué decidiste usar un seudónimo en vez de tu nombre? ¿Qué evocaciones te trae el nombre que elegiste para firmar tu obra o a quién rinde homenaje?
Utilizo el seudónimo Claude Nogueras en lugar de mi nombre porque la escritura es un acto tan introspectivo para mÃ, que a veces me produce la sensación de ser una persona distinta, conformada solo por letras e ideas que logro moldear durante las horas de creación. Es mi alter ego.
Claude es una modificación del nombre Claudia, personaje principal del libro El cuervo dijo nunca más, de Carlo Frabetti. Leà esta novela en mi etapa adolescente y me causó un gran impacto. Me convirtió de manera súbita en amante definitiva de la poesÃa y la prosa. Despertó en mà un instinto de indagación que me llevó a conocer, posteriormente, las creaciones de disÃmiles poetas y escritores. Marcó un antes y un después en mi relación con la literatura. Por otra parte, Nogueras hace honor al apellido de Luis Rogelio Nogueras, escritor cubano cuya poesÃa me cautivó desde el primer instante. Entendà enseguida su obra y leerlo se me pareció a una conversación, en la que me familiarizaba de manera increÃblemente fácil con la intención de su voz y su forma de expresar.

¿Cuáles son tus principales influencias creativas?
En todo momento, cuando hable de influencia, hablaré de inspiración. No me referiré al hecho de partir, quizás, del estilo de algunos autores para conformar el mÃo. Nunca me ha resultado de esa manera. En realidad, tengo serios problemas para responder cuando me preguntan cuál es mi autor o mi libro favorito. La lista es tan extensa como alcanzo a recordar. Antes que escritora, me gustarÃa considerarme una admiradora de todo tipo de autores y artes. No me cierro a ninguna creación. Tal vez me aferro a unas más que a otras porque conectan conmigo desde un punto de vista Ãntimo. La cuestión es que, para mÃ, las influencias se traducen en golpes de motivación, en lo que se siente cuando “se te prende el bombilloâ€. Es el caso de las historias que nacen de observar una fotografÃa, una escultura o, simplemente, del estado de ánimo que me provocan las actitudes de los personajes de un libro. También pueden surgir de la letra de una canción o de la música; incluso de las personas del dÃa a dÃa, que son grandes artistas y ni siquiera lo sospechan.
¿Cómo definirÃas tu estilo?
No sabrÃa definirlo. DirÃa que mi creación se encuentra en fase experimental. Estoy concentrada en explorar varios géneros dentro de la literatura y, a medida que lo he hecho, he encontrado nuevas formas de contar historias y conformar personajes. Probablemente me ubico en uno de los momentos más importantes de mi desarrollo como autora; por eso aún no me atrevo a caracterizar mi estilo de escritura. Queda un largo camino por recorrer. De hecho, siento una gran curiosidad por saber cómo me percibirán los lectores. Soy toda oÃdos.
Y tu proceso creativo, ¿cómo transcurre?
Puedo definirlo en dos etapas. La primera corresponde al momento en el que fundo a mi personaje: sus caracterÃsticas, sus conflictos y el espacio en el que habita. Se asemeja a crear un universo, uno que empieza de cero cada vez que se inicia una historia. Puede demorar dÃas, una semana o más, en dependencia de los ritmos de la vida y las exigencias de labores adyacentes a la escritura. Llega a ser un proceso lleno de cuestionamientos, frustraciones, desesperanzas, expectativas traicioneras; pero se torna similar a la sensación de subir a una montaña rusa, pues sabes que se acerca el punto de inflexión y, de ahà en adelante, será una caÃda libre, a la que puedes dilatarle el aterrizaje tanto como prefieras. Concibo ese momento de caÃda como la fase de creación literaria en sÃ, cuando ya soy capaz de monitorear los signos vitales de mis personajes y comienzo a escribir sin ataduras. En mi caso, las citas con la página en blanco deben transcurrir en absoluto silencio y completa soledad; razón por la cual a veces despierto temprano para escribir de madrugada.
A tu criterio, ¿un escritor tiene que ser necesariamente un buen lector o basta con que sea un buen intérprete de su propia realidad?
Considero que la lectura es para la escritura lo mismo que la afinación para la música. En mi caso, leer me ayuda a escribir, me hace “entrar en el tono adecuadoâ€. Por otra parte, la realidad de un escritor es tan transformable como alcance a diseñar su imaginación. La realidad nos ofrece valiosas libertades de construcción literaria. Asà que definirÃa ambas opciones como métodos de estudio, fuentes de inspiración e impulsoras de la creatividad.
¿Cuál es el lugar que ocupa el escritor en el mundo contemporáneo?
El escritor puede ser tan poderoso y versátil a través de su arte como se lo proponga. Puede convertirse en un magnÃfico showman de las letras, entretener y moldear lo increÃble en la mente de sus lectores. Puede también darles voz e identidad, al crear personajes con los que las personas logren empatizar. Puede ejercer el derecho a la crÃtica mediante sus obras, desde puntos de vista históricos, sociales, culturales, económicos y proponer nuevas formas de entendimiento. En el mundo contemporáneo, especÃficamente, tan marcado por el intercambio en redes sociales, el escritor se convierte además en vocero, consejero, promotor directo de sus obras e ideas. Se ubica más cercano a sus lectores, tiene la posibilidad de conocerlos mejor y viceversa. En este sentido, adquiere también mayor responsabilidad y competencia al reinventarse constantemente y al generar un impacto en cadena que se propaga con alarmante rapidez.
¿Qué tipo de colaboraciones con otros artistas te interesarÃan en tu vida creativa?
No me lo habÃa preguntado hasta ahora; pero me encantarÃa adentrarme más en el mundo de la escritura cubana actual, y conocer todas las posibilidades de colaboración que existan. Me interesa la transversalidad entre las diferentes formas del arte, por lo que me gustarÃa llevar a cabo proyectos que mezclaran la literatura con otros medios de expresión artÃstica. Por el momento, alcanzo a pensar en mis maravillosos y talentosos compañeros del Laboratorio de Escritura y en lo interesante que serÃa llegar a concretar una propuesta de obra literaria entre todos, una colección de nuestras creaciones. Por otra parte, fantaseo con la idea de lograr la puesta en escena de mis obras teatrales. Me sentirÃa muy honrada y serÃa un sueño cumplido verlas interpretadas por actores y disfrutadas por el público.
Un escritor es siempre un analista de su tiempo, ¿hasta qué punto lo real es importante en tu obra?
Lo real podrá llegar a ser tan importante en mis obras como lo sea el objetivo supremo de estas. Soy bastante fiel a la idea de que el escritor debe escribir acerca de lo que sabe. Y si hay algo que sé o al menos siento, con toda certeza, es mi realidad. Esto no significa que no pueda reinterpretarla o ponerla de cabeza a la hora de plasmarla en una historia, al punto de llegar a transformarla en una realidad distinta. Tampoco significa que sea la misma realidad del lector o de otros escritores. Es completamente relativa. Creo que de este principio parte la originalidad y la genialidad de la escritura o de cualquier otra manifestación artÃstica. Lo real, percibido de manera diferente por parte de todos, enriquecerá las obras con interpretaciones diversas, válidas y enfocadas en tantos puntos de vista como autores y lectores sean capaces de imaginar.
Eres una autora que juega con disÃmiles géneros (el teatro para niños, la ciencia ficción, la narrativa, etc.), ¿por qué te interesa cruzar esas fronteras genéricas?, ¿qué nuevas visiones otorga ese cruzamiento a tu escritura?
El trabajo en disÃmiles géneros constituye la lÃnea trazada en ese plan experimental que habÃa mencionado anteriormente. Soy una escritora recién nacida, dirÃa yo, me resulta imprescindible explorar todas las formas de locomoción, expresión y gestualidad dentro de la escritura. Estoy convencida de que, en algún punto, sabré delimitar mi zona de confort; sin embargo, no ofrezco garantÃa de que me quede ahÃ. Me gusta plantearme desafÃos y enfocarme en diferentes perspectivas. Por eso me interesa cruzar estas fronteras genéricas. Se trata de aprender y lograr sorprenderme a mà misma. Si el año pasado alguien me hubiese dicho que estarÃa escribiendo teatro, por ejemplo, quizás no me hubiese reÃdo, pero al menos hubiese hecho resistencia ante la credibilidad de ese augurio. Sin embargo, he encontrado un género en el que me siento bastante cómoda y que ha llegado a resultarme fascinante.
No voy a negar que, a veces, encontrarme ante un océano tan vasto de posibilidades genéricas me ha provocado cierta parálisis como escritora, o me ha hecho correr el riesgo de brincar de un género a otro sin llegar a vincularme con ninguno. No obstante, he logrado dedicarle el tiempo necesario al estudio de las particularidades que se requieren para la escritura en cada caso y continuaré haciéndolo. Tengo claro que la base para desarrollar la experticia en cualquier campo parte de la constancia y la paciencia, asà como del esfuerzo realizado en la medida correcta.

En tu obra abordas la reescritura y actualización de los mitos griegos, ¿qué tienen estas historias antiquÃsimas que contarnos y por qué volver a ella desde una mirada actualizada?
La mitologÃa ha sido uno de mis grandes descubrimientos dentro de la escritura. Si bien habÃa estudiado antes algunos mitos y leyendas, no habÃa vislumbrado la posibilidad de utilizarlos en la creación. Cuando tuve conciencia de esto, me resultó tan obvio como saber mi nombre. Claro que podÃa transformar lo que tan ingeniosamente habÃa sido creado hacÃa muchos años y traerlo a un contexto actual, incluso futurista. La mitologÃa es como la realidad de otro mundo, nuevamente me detengo en lo relativo que puede llegar a ser aquello que conocemos o creemos conocer. Desde nociones tan distintas a las actuales, referidas a los orÃgenes del dÃa y la noche, la luna y el sol, la mortalidad y la inmortalidad, hasta el replanteamiento de las reglas entre los lazos familiares, la moralidad, o las relaciones entre los hombres y los animales, entre otras cuestiones; la mitologÃa es un universo de libertades, sin censuras, de lo inimaginable, de lÃmites difusos o inexistentes en lo absoluto. Todo esto la convierte en un paraÃso para el escritor, tan apetecible como envidiable, pues siempre me hace cuestionarme si alguna vez llegaré a crear algo tan perfecto y completo, como el gran entramado de mitos y leyendas que conforman un sistema de historias con valor universal imperecedero.
VolverÃa a ella una y otra vez en mis escritos por dos razones: por una absoluta fascinación personal y para mantenerla latente, de la manera más honrosa posible, dentro de la literatura. Cuando trabajo en su reescritura y actualización, lo hago con el propósito de brindar una lectura nueva de estas historias antiguas y con el objetivo también de dejar abierto el camino hacia la historia original, lo que puede resultar muy beneficioso para aquellas personas que quizás no se hayan acercado lo suficiente a su estudio.
¿El mundo del teatro infantil (en este caso especÃfico, su escritura) es tan difÃcil como muchos otros dramaturgos han afirmado antes? ¿Qué particularidades has descubierto al encauzarte en esa ruta?
Cuando me dispongo a escribir en cualquier género no suelo pensar en las dificultades que pueden llegar a presentarse. Simplemente escribo con el empeño de llegar al final. En el caso del teatro para niños no fue diferente. He escuchado que muchos autores lo consideran difÃcil; sin embargo, pude abordarlo con tranquilidad y confianza. ¿Es particular? Por supuesto. Escribir para niños implica, al mismo tiempo, no excedernos en intentar escribirles. Creo que se puede incurrir en el error de explicar demasiado o utilizar expresiones que quizás puedan subestimar la inteligencia de los pequeños lectores. Es necesario delimitar el rango de edades para el que se escribe, definir el público meta y, a partir de ahÃ, modular el lenguaje, los temas a tratar, asà como la manera de expresar las ideas sin que el niño lo encuentre en exceso complejo o, por el contrario, explÃcito. Un equilibrio en este sentido garantizará que se mantenga atento hasta el final de la obra. Una vez se hacen a un lado estas preocupaciones, la literatura infantil es muy divertida de crear. Especialmente en el género teatral, con su carácter dual, literario y de representación, la escritura se convierte en una grata experiencia, pues te permite imaginar las acciones de los niños sobre el escenario y el desborde de sus personalidades arrolladoras y espontáneas.
¿Cuáles son las principales ventajas que el mundo contemporáneo le puede ofrecer a un artista, y cuáles los principales hándicaps?
Tal y como expresaba anteriormente, son innegables las ventajas que el mundo contemporáneo le otorga al artista a través de su presencia en redes sociales. Le facilita un medio para la promoción y distribución de su obra, asà como para el establecimiento de un contacto más directo e inmediato con sus seguidores. Le plantea la posibilidad de acceder a numerosos certámenes internacionales y de participar, de manera virtual, en conferencias, ferias y demás eventos desde cualquier parte del mundo. PodrÃa hablarse entonces de la globalización del arte. Sin embargo, la creación de contenido en redes o sitios web no siempre se realiza de forma responsable y, junto al valor creativo de diversas obras artÃsticas, coexisten otras de conceptos erróneos y proyecciones con carácter destructivo. Por esta razón es importante desarrollar estrategias de posicionamiento, para ubicar al buen arte en las plataformas indicadas, que le permitan desarrollarse y protegerse dentro de un entorno adecuado de convivencia virtual, y en el que se canalice a un público meta determinado.
Por otra parte, si hablamos de ventajas y desventajas, me viene a la mente también el caso de las autopublicaciones en el mundo literario y las crecientes posibilidades virtuales que llaman a la puerta del escritor. Los autores deben pensar en esta forma de publicación como en las dos caras de una moneda: funcional siempre y cuando la acompañen factores como la experiencia, el prestigio de autor y las herramientas cognoscitivas necesarias; e ilusoria cuando, desarmado de dichos factores, el escritor corre el riesgo de dejarse llevar por cantos de sirenas y convertirse en el responsable de conducir su obra a un trágico naufragio.

El a veces difÃcil recorrido de los premios literarios ha comenzado a abrir sus puertas para ti. Acabas de obtener el Premio Laboratorio de Escrituras “Encrucijada†en su primera edición, y además en dos categorÃas de las tres convocadas (Narrativa y Proyecto Literario). ¿Cuáles son los beneficios puntuales que sientes que un premio puede otorgarle a un autor novel como tú?
Aprovecho esta ocasión para agradecerles nuevamente a todos los involucrados en la realización de esta primera edición del Premio, especialmente a los jurados Eduardo Herrera Baullosa, Annalis Castillo SeguÃ, Milho Montenegro, Malena Salazar MacÃa, David MartÃnez Balsa y Eric Flores Taylor, por la dedicación y el arduo trabajo de deliberación realizado. Igualmente, felicito a todos mis compañeros del Laboratorio participantes del concurso, especialmente a los ganadores: Rolando Enrique Labrador (ganador del Premio de PoesÃa), Melissa DÃaz Leyva (Mención en PoesÃa), Diana Mesa Levy (Mención en Narrativa), Lisandra Quirós Izquierdo (Mención en Narrativa), Shabely de la C. Botello (Primera Mención en Narrativa) y Amelia Apolinario (Mención en Proyecto).Â
Obtuve el premio de Narrativa con mi relato Mujer-canción, donde abordo la relación entre los recuerdos y la música; mientras que, en el caso de la categorÃa de Proyecto Literario, resulté ganadora con mi proyecto de obra dramática Zona Mundo: descendientes de la ira, basada en una investigación y actualización de la mitologÃa griega, emplazada en un contexto futurista. Para una autora novel como yo, los premios en certámenes literarios influyen mucho en la motivación y consolidan la seguridad y la confianza que uno desarrolla respecto a su escritura. A pesar de la subjetividad a la que se someten las obras en concurso, los galardones brindan la oportunidad de ganar una mayor visibilidad y ponen en valor el trabajo del escritor, avalado por el criterio de expertos. Por otra parte, triunfar en un certamen puede significar la entrada al mundo de los contratos editoriales y constituir un paso más de avance hacia la materialización del sueño de ver publicada la obra.
Más allá de la página en blanco, ¿quién es Claude Nogueras?
Un signo de interrogante y una corredora contrarreloj, cazadora de migajas de tiempo. Claude Nogueras transcurre entre espacios de observación, cuestionamiento y estudio. Es de una edad distinta cada dÃa, de pensamientos indisciplinados con un común denominador: el sueño de aprisionar el corazón de los lectores. Si no habita en la página en blanco, entonces acampa en sus fronteras. No se concibe en ningún escenario distante de los dominios de la literatura y de las tierras conquistadas en su favor.

«Cuando se hace arte hay que exponerse en cuerpo y alma»
Grisell Monzón sabe que el teatro es arte viva, que su esencia le acompaña en todos los espacios que esta joven actriz recorre. La actuación le apasiona, es su modo de vida, una forma de supervivencia en este mundo tantas veces hostil en el que vivimos. Aferrada a su creencia, Grisell acepta contestar estas preguntas y reencontrarse consigo misma.
¿Entiendes la actuación, el hecho de enfrentarte al público desde una plataforma de diálogo y acción escénicos, como un disparo de adrenalina?
SÃ, es un disparo total. Es increÃble ver cómo minutos antes de entrar a escena los nervios inundan todo tu cuerpo, por lo menos en mi caso; nervios que no son más que adrenalina pura que te carga para salir a comerte el mundo.
Una de las imágenes que me acompaña en esos minutos, es que soy una locomotora de vapor que poco a poco se va calentando para arrancar y, una vez en marcha, va aumentando su velocidad mientras hace sonar su silbido. Justo asà es como me siento. (Esta imagen me acuerda mucho a mi abuela, me remonta a cuando montaba con ella el tren que iba de Pinar Del RÃo a San Juan, algo que me hacÃa muy feliz). Â
El público también es un generador de mucha adrenalina. Mientras más público hay, mejor. Es increÃble saber que hay público esperándote, pero no sabes de qué tipo será: lo descubrirás como mismo ellos harán contigo.
¿Cómo y cuándo supiste que la escena serÃa un imán para tu vida?
Yo siempre he sentido que ese es mi lugar. Desde niña, mi mamá siempre me apuntaba en cuanta cosa artÃstica existÃa: ballet, música, etc. (sobre todo para controlar mi energÃa). Era el arte o el deporte, y ella siempre eligió el arte.
Mi tÃo es actor. Creo que su referencia también ha sido importante.
En la primaria siempre estuve muy vinculada a todo lo que se hacÃa en cuanto a actividades artÃsticas. En la secundaria también: ahà fue donde conocà a mi instructor de arte Luis Manuel Valdez Llaugert, hoy mi amigo del alma, que fue quien me hablo por primera vez de la ENA y quien comenzó a ayudarme con las pruebas de captación. Ese fue el inicio de todo.
Cuando te enfrentas a un nuevo personaje, ¿de qué manera te aproximas a él? ¿Cuáles son las herramientas, tanto espirituales como fÃsicas, que más útiles te resultan a la hora de intentar ese primer acercamiento?
Todos los procesos no son iguales, como mismo no van a ser iguales los métodos. A lo largo de nuestra profesión, una comienza a aprender de muchas fuentes que más adelante utilizarás o no. Yo creo que el actor debe estar en un constante proceso de búsqueda y no conformarse con lo que siempre le funciona.
Hay preguntas claves que siempre me hago en cualquier proceso: ¿por qué lo estoy haciendo?, ¿qué deseo trasmitir con eso?, ¿qué hay de mà en eso que estoy haciendo? Me gusta fluir en mis procesos creativos, la intuición tiene especial importancia para mÃ. Le doy mucha importancia a las circunstancias que rodean a mi personaje: familia, lugar de nacimiento, su trayectoria de vida hasta el momento en que se encuentra. Como mismo nos acercamos a nuestra vida, tenemos que tener clara cuál es nuestra historia pasada para entonces entender el porqué de nuestros actos y de la supuesta personalidad que ven los demás. No me gusta juzgar a ningún personaje; al contrario, trato de entender el porqué de cada acto que comete. Me gusta mucho trabajar con imágenes y a cada proceso le construyo una banda sonora.
El diálogo con el público o el diálogo con el director: ¿cuál te parece más importante?
Los dos por igual: somos parte de un todo, somos trabajo en equipo. Cuando trabajas con un director, de alguna manera tú eres ese instrumento con el que él cuenta para expresar su visión del mundo al público, visión que por supuesto va a estar atravesada por la tuya. El director es como el mago, tú eres el acto de magia y el público es el que recibirá la sorpresa y se sorprenderá si el acto les convence.
La actuación es una profesión que exige la versatilidad del intérprete, ¿qué proceso, entre los muchos que conforman una puesta en escena, te parece que es el que más influye en el rol del actor?
Todos. El trabajo de mesa es extremadamente importante porque es el primer acercamiento que vas a tener a la creación, es donde comienza la investigación que rodea a ese personaje que vas a desarrollar y a habitar. Es un proceso donde empiezan a aparecer elementos que luego probarás en escena, es allà donde surgen las preguntas: algunas las responderás en esa parte del proceso, otras irán respondiéndose con el tiempo. Cuando ese proceso está terminado, entonces empiezas a probar todo ese estudio en la escena.
Soy muy partidaria de las improvisaciones, porque es un lugar donde exploras todo, donde no hay lÃmite y donde la equivocación no existe. Luego empiezas a elegir qué es lo realmente importante para conformar tu personaje y para ayudar a contar la historia.
En el caso del teatro, una vez que la obra está estrenada, empieza un nuevo crecimiento para el actor, pues te enfrentas al público y a medida que haces funciones tanto la obra como tú ganan en madurez, seguridad y entendimiento.

¿Con qué tipo de directores prefieres trabajar? ¿Qué textos te parecen los más interesantes o desafiantes?
Del arte me gusta todo y siempre estoy abierta a trabajar con varios directores. Eso te ayuda mucho a crecer como artista pues probar varios métodos y varias maneras de hacer y de dialogar es muy saludable porque te hacen evolucionar.
Mientras más alejado esté de ti el personaje, pues mejor, ya que supone un reto… y a los actores nos encantan los retos. Hablábamos de versatilidad, cualidad maravillosa del actor: lograr borrarte a ti y en cada nuevo personaje volver a construir algo nuevo que no tenga nada que ver con lo anterior, que incluso a ti misma te sorprenda, eso es algo muy estimulante.
Llevo un tiempo tratando de incursionar un poco más en un trabajo independiente como actriz en cuanto a necesidades muy personales que tengo, con temas como la herencia, nuestra niñez, la condición humana, la realidad en la que vivimos. Trasmitir eso que llevamos dentro que no sabemos cómo expresar con palabras, pero sà con imágenes o sensaciones.
Me interesan mucho las ARTES VIVAS.
En no pocas de las obras en las que has actuado —pienso en “Hembras†y en “Ubú sin cuernosâ€â€” se dialoga con diversos ángulos y fraccionamientos de la realidad cubana actual. Esta experiencia, tan necesaria para el encuentro con el público, es también una forma de atrapar, en el acto efÃmero pero a la vez perdurable de la escena, una instancia de sentido de la realidad. ¿Cómo asumes, desde el cuerpo, esta idea? ¿Qué puede aportar el actor, desde su oficio, al reflejo de esa realidad?
Los artistas tenemos una gran responsabilidad, pues de alguna manera nuestro trabajo es tomar un pedazo de realidad y ponerla en escena, tanto en un cuadro, en una danza, en el cine… eso hace que el público vea sus necesidades, miedos, alegrÃas, carencias, realidades reflejadas a través de ti.
Cuando trabajé en el Ciervo Encantado, utilizamos muchos referentes que para mà hoy son la base de mi hacer: Reinaldo Arenas, Severo Sarduy, Virgilio Piñera y Eliseo Diego. De este último guardo una frase que repito siempre: “No es por azar que se nace en un lugar y no en otro sino para dar testimonioâ€. Creo que ese es el sentido humano del arte. Como artista doy testimonio de mi realidad, tanto social como personal, eso hace que mi arte esté vivo, porque es inmediato. Por otro lado, me gusta pensar que hay personas necesitadas de verse reflejadas y de alguna manera esto hace que no se sientan solos, que yo puedo estar sintiendo lo mismo que ellos, que sus miedos son iguales a los mÃos, asà como sus necesidades, porque cuando se hace arte hay que exponerse en cuerpo y alma.
Con Ludi Teatro y bajo la dirección de Miguel Abreu se ha consolidado buena parte de tu carrera como actriz. ¿Cuán desafiante resulta para una joven actriz abrirse camino dentro del espacio teatral cubano? Â
Las condiciones están creadas, es solo decidir hacerlo. Creo que el teatro en Cuba te permite tener tiempo para hacerlo, amén de todas las carencias que tenemos como paÃs. El teatro tiene la bondad de que puedes hacer todo el que quieras. Eso sÃ, como creadores carecemos de libertad, de recursos y eso es lo que no nos permite hacer un mejor teatro… aunque incluso asà se hace.
En efecto, junto a Miguel Abreu y a la gran familia que conforma Ludi Teatro se ha desarrollado gran parte de mi carrera. A mà me encanta trabajar con Miguel. Él es un director que no para de trabajar, que respeta mucho lo que hace, todo lo que brinda y enseña lo hace desde el amor. Es una persona con la cual el diálogo es fundamental. Como director está abierto a todo lo que quieras ofrecerle en el escenario, sin censura alguna.
¿Cuál es tu personaje más perdurable, el que recordarás siempre?
En estos momentos de mi vida no puedo hacer ese recuento. Quizá de aquà a 30 años te la pueda responder con mejor exactitud. De todos he aprendido y de todos tengo un pedazo, porque todos tienen un pedazo de mÃ. Pero ahora que me haces revivirlos, el primero que me viene a la cabeza es Ofelia de “Hamlet interviewâ€, una versión que le hizo Miguel Abreu a Hamlet Machine, de Müller. Con Ofelia y con el proceso en general de la obra, Miguel y yo conectamos definitivamente como actriz y director. Ofelia me hizo crecer como actriz.
Algunas de tus principales herramientas técnicas como actriz las adquiriste no solo de tu formación académica, sino también en el ejercicio vivo de la actuación. ¿Cuánto de ese aprendizaje has luego transmutado en nuevas maneras de entender el teatro?
Yo estudié en la ENA y me gradué en el Ciervo. El Ciervo Encantado fue lo que me hizo ser la actriz que soy hoy. Me abrió ese tercer ojo que es el arte en todo el sentido de la palabra. Me enseñó que no era necesario contar una historia para transmitir una emoción o una sensación. Me liberó del miedo de descubrir si elegà bien la profesión que tengo hoy.
Cuando entré en el Ciervo casi estaba a punto de dejar la actuación. Me acababa de graduar (esa burbuja que era la escuela se rompió) y realmente ese mundo idÃlico que yo pensaba que era la actuación se desmoronó, ya que lo único que encontraba eran paredes que poco a poco destrozaban mi autoestima.

En ese afán de encontrar el sentido de todo (desde una visión de joven artista casi frustrada, la inmadurez de tener 18 años no ayudaba en nada y la afición que tenemos los actores por el sufrimiento tampoco, todo al mismo nivel de intensidad) apareció la oportunidad de pasar un taller con Nelda Castillo junto a Arnaldo Galván, Daniel Romero (ambos actores) y Abel Rojo (bailarÃn) quienes, como yo, necesitaban encontrar el camino nuevamente.
En el Ciervo, junto a Nelda Castillo y a Mariela Brito entendà por qué querÃa ser actriz, entendà que es la manera que yo elegà en esta vida para expresarme, porque el arte es mi terapia y porque me salva. Entendà también que donde yo esté siempre haré teatro, porque depende de mà y de nada más que mis deseos de hacer y de crear. Aprendà también a mirarnos como parte de un todo, cuerpo, mente y espÃritu, entendà el valor del esfuerzo del trabajo, la necesidad de ser profundos en lo que se hace, de siempre encontrar más y más.
En 2020 obtuviste el Premio de Actuación Adolfo Llauradó en la categorÃa teatro para adultos. ¿Acaso los premios marcan un antes y un después en la vida y la carrera de una actriz?
Siempre es bueno que reconozcan tu trabajo. Los premios yo los veo como motores impulsores que te obligan a hacerlo cada vez mejor, pero realmente lo mejor es no esperarlos, sino que te sorprendan. Los premios existen porque somos seres que necesitan reconocimiento para saber que lo estamos haciendo bien. No digo que eso esté mal, pero no es algo que defina nada. Es un paso más en una escalera de la cual uno no para de subir o de bajar, todo depende del concepto con el que se miren las cosas y el ojo que las mira.
¿Quién es Grisell Monzón una vez que se apagan las luces de la escena?
Me encanta montar bicicleta, soy la verdadera pionera exploradora, me gusta mucho descubrir lugares nuevos, adoro estar con mi perra hija Emilia y me fascina el campo. Cada vez que puedo me escapo en bicicleta junto a mi novio en busca de la naturaleza.
Me gusta sentir que nacen ideas nuevas. Mis amigos son mi familia, me encanta Selena, las pelÃculas de magia me privan, sueño algún dÃa con poder trabajar en una pelÃcula musical. Me fascina aprender. Yo siempre fui muy mala en la escuela, me aburrÃa, y como me tocaron los teleclases y los maestros emergentes aprendà muy poco, la verdad; entonces en la actualidad trato de llenar todos esos huecos de tiempos pasados, por lo cual leo mucho y todo lo que no sé lo pregunto o lo googleo. Mi vida es un eterno proceso creativo, del que soy totalmente adicta.
Los artistas abstractos se reúnen
El Centro Provincial de Arte de HolguÃn inauguró la muestra virtual Todos abstractos, compuesta por obras de 60 creadores exponentes de la abstracción en Cuba, y dedicada al Premio Nacional de Artes Plásticas Pedro de Oraá y al holguinero Armando Gómez.

En esta exposición nacional –que puede ser visitada en el perfil de la institución “Artistas holguinerosâ€â€“ participan artistas de varias generaciones, incluidos jóvenes miembros de la Asociación Hermanos SaÃz, y destaca por la variedad de la expresión y la multiplicidad de enfoques, miradas, técnicas y denominaciones estilÃsticas; funcionando, además, como una espiral de confluencias de las diferentes formas de acercarse a lo abstracto: desde la abstracción geométrica hasta la cromática y distintas denominaciones estilÃsticas como la abstracción lÃrica, sintética, analÃtica, el surrealismo abstracto, el informalismo (expresionismo abstracto, abstracción constructiva, la pintura matérica, la action painting), la abstracción postpictórica, entre otros.

Si bien están consiente que faltan nombres, esta “solo pretende ofrecer un flashazo en el capÃtulo del arte abstracto cubano contemporáneo, haciendo novedoso el hecho de brindar una mirada amplia a la condición abstractaâ€, comenta en las palabras de catálogo, su organizador, el artista y profesor Ronald Guillén, y destaca “la alegrÃa de poder compartir con el público internauta, no solamente las obras mismas, sino también el entusiasmo de los momentos vividos mientras recibÃamos y seleccionábamos cada pieza, cada dato, cada currÃculo; el descubrimiento de los sitios, grupos y nombres que intentan aupar y promover la abstracción cubana toda, ocultos algunos y compartidos otros, la conexión mágica y creativa que enlaza a tantos artistas de diferentes creados, generaciones y experiencias de vida†bajo la señal del arte abstracto.

La obra de Pedro de Oraá es bastante conocida, ha marcado impronta en el arte cubano, y es cercana con los pintores holguineros. Por su parte, Armando Gómez, que este 2021 celebra sus 80 años, posee una obra importante en la abstracción matérica. Residente en México, graduado de pintura y escultura de la Escuela Profesional de Arte de HolguÃn, desarrolló sus primeras piezas basadas en los principios del expresionismo abstracto.

Integran, además, la muestra –con piezas que van desde la fotografÃa, la cerámica y la instalación a diferentes técnicas pictóricas, y donde encontramos a miembros de diferentes generaciones– artistas como Abenamar Bauta Delgado, Adela González, AnÃbal de la Torre Cruz, Carlos (Koky) Trillo, Carlos GarcÃa de la Nuez, Claudio Sotolongo, Emilsy Pérez, Francisco Núñez, Freddy GarcÃa Azze, Grettel Arrate, Jorge Luis Hernández, José Ãngel Vincench, José Manuel Mayo, José Vega Batista, Juan L. Brouwer, Julia Valdés, Julio Ramón Serrano, Katia Leyva, Leandro Pérez, Lidisbelis Carmenate, Luis Miguel GarcÃa, Luis Santiago Peña, Mariannis Mirabal Ripoll, Martha Beatriz Castro, Rafael González Morales, Ramiro Ricardo Feria, Ricardo Salgado Arias, Yimer González, Teonila Maltas, Yuliet Aguilar Vázquez y Yuliet Fernández Lluch, entre otros.

Todos abstractos, compendio de un interesante momento de arte abstracto insular, posee curadurÃa de Ronald Guillén y Bertha Beltrán, y dirección general de Yuricel Moreno, al frente del Centro de Arte, institución que celebra su aniversario 30 este año.
Primavera en vano para el amor difÃcil
El tema que preside el universo dramático de Abel González Melo (La Habana, 1980) es el amor. Recurrente en casi todas las obras, afirma el ensayista español José-Luis GarcÃa Barrientos en “Claves de la dramaturgia de Abel González Meloâ€, el amor está presente “desde una mirada muy actual, posmoderna si se quiere, más volcada a sus dificultades que a su posible realización, al desamor en definitiva, con el sexo en primer plano, pero trascendiéndolo siempre de una u otra formaâ€[1]. Eso lo constatamos al leer las obras que integran el volumen Primavera en vano. TrilogÃa del amor difÃcil, publicado por Ediciones La Luz.
Tres obras lo componen: Adentro (2005), Por gusto (2006) y ManÃa (2009) y todas, como su propio tÃtulo indica, dan cuerpo literario/escénico a las complejidades del amor para nada fácil. Ese que, envuelto en sus tantas contradicciones, resulta la mayorÃa de las veces el más deseado, por utópico, por arisco, y el que se recuerda, desde el umbral de la vida, con cierto placer.
Si el amor es el tema omnipresente de las obras –recalca GarcÃa Barrientos–, la ausencia más significativa es la de “la polÃtica como planteamiento abierto, expreso o doctrinarioâ€, aunque la realidad en que se sumergen los personajes, los contextos que permean sus diálogos, sus miradas, incluso sus reacciones a situaciones determinadas, estén atravesados por la fuerza de la polÃtica. Puede partir de una cuestión generacional, incluso de reacción frente al teatro y la literatura precedentes, unido “a una aversión particular del autor por lo tendencioso o panfletarioâ€, sin que signifique “que su teatro carezca de dimensión polÃtica; al contrario, en la medida en que se halla hondamente arraigado en la realidad, es a través de ella, encarnado en lo humano, como se manifiesta; más a la manera de Shakespeare que a la de Brechtâ€, añade.
Abel González Melo –autor de obras premiadas, publicadas y representadas en varias partes del mundo como Chamaco, Talco, Epopeya, Mecánica y Bayamesa– es un “constructor†de personajes. Convincentes, vivos, en su mayorÃa jóvenes, reconocibles al doblar de la calle (o en nosotros mismos) por el hecho de que habitamos idénticos espacios y muchas veces portamos la misma máscara (el mismo “personajeâ€), sus interlocutores –esos con quienes habla y nos pone a dialogar también– resultan seres “humanizados, muy cercanos al espectador/lector y que solicitan mucho más la identificación que la distancia crÃtica de los actoresâ€.

¿Qué encontrará el lector en los “dramas contemporáneos†de Primavera en vano? Adentro. Triangulo para actores –estrenada en Aguijón Theater de Chicago en 2012, dirigida por Sándor Menéndez, y en Cuba en 2012 por CabotÃn Teatro y Los Impertinentes, con dirección de Roger Fariñas– parte de “alguna pena compartida o algún secreto a punto de estallarâ€, cuenta Abel en las palabras que, a modo de prefacio, anteceden el texto donde Daniel Vargas, Enrique Vargas, Eleorka Estrada y Victoria Torres desgranan las historias que los unen. Mientras Por gusto. Ronda en sordina para cuatro amantes –estrenada en La Habana por Origami Teatro y Alexander Paján, y montada por El Portazo y Pedro Franco en 2011, y por Repertorio Español en New York, Estados Unidos, con dirección de Leyma López, 2012– surge del “amor y la angustia que lo envuelveâ€, para adentrarse, “utilizando la estructura de una rondaâ€, mediante dúos y solitarios, en los universos de cuatro jóvenes que viven en Cuba, en este momento [Leandro Ars, Henry Colina, Laura MarÃa y Marcos Viera se llaman los amantes]. Por rara paradoja, los cuatro buscan y a la vez abandonan el amor: es cuanto les permite su existencia cÃclica, con sus desajustes y sus anhelos. Porque todo empieza en el punto que terminaâ€.
Finalmente ManÃa. Duelo inútil –obra en la que Abel reconoce la influencia del dramaturgo y director Harold Pinter, Premio Nobel de Literatura en 2005, a quien tuvo de maestro en el Royald Court Theatre de Londres, Reino Unido– “surge de las pulsiones muy reales y de la experiencia más Ãntima del encuentro con otro carácter, otro clima, otro lenguaje†(España), y del deseo de “contar la dificultad del amor a cada instante de una pareja†como lÃnea más recurrente, por lo que acudió a una “estructura de fusión de tiempos y espacios, un rompecabezas que destilara intensiones en vez de proponer rumbos claros a la pasión. Me obsesiona descubrir, a través del artificio del drama, cómo en el origen del amor está ya su debacleâ€.
Las obras de González Melo se “ubican†en la sociedad cubana del siglo XXI, especialmente la habanera (salvo en ManÃa, que ocurre en Madrid, aunque puede ser en cualquier ciudad fuera de Cuba). Lo urbano, los laberintos capitalinos (las calles, la nocturnidad, los hacinados sitios del vivir) resultan espacio de reconocimiento del “otroâ€, de personajes que, en muchos casos llegan del interior del paÃs a abrirse puertas, mientras los nacidos allà ven la Habana como el trampolÃn para el viaje/escape. La fragmentación social (familias disfuncionales, doble moral) es muchas veces producto de una difÃcil situación económica que lacera la cotidianidad de cada uno. Asà estos personajes, marcados por la frustración, luchadores del dÃa a dÃa en una urbe que amenaza con molerlos, fragmentarlos, si no se adaptan, se me antojan sÃmbolos de la resistencia, de la sobrevivencia. Uno cree que los personajes de Abel González Melo sobreviven a duras penas, y que se parapetan en el “amor difÃcil†como salvoconducto de sus dÃas. El teatro se parece tanto a la vida porque es como la vida misma, podrÃamos decir también.
Para José-Luis GarcÃa Barrientos “Adentro y Por gusto poseen un componente trágico indisimuladoâ€. Junto “con ManÃa están más influidas por un sentimiento de dificultad del amor que por la imposición de un pathos a ultranzaâ€. Además del tema, comparten, con pocas variantes, una misma estructura caracterÃstica, que sirve de contrapunto a las anteriores y que se distingue por la carencia de acotaciones –los personajes explicitan verbalmente sus sentimientos y deseos, e incluso sus acciones fÃsicas–; la falta de elemento escenográficos o de utilerÃa en el texto; el uso del monologo, donde el propio diálogo asume a veces la función de las acotaciones, y de parlamentos con marcado carácter narrativo pero sin una marca apelativa.
Publicadas por primera vez en la trilogÃa original que el autor las concibió, Primavera en vano –con edición de Adalberto Santos, corrección de Mariela Varona, diseño de Roberto Ráez y Armando Ochoa y obra de portada de Pilar Fernández Melo– está poblado de “seres deseosos en permanente viaje del júbilo a la duda, de la emoción al vacÃo, del encierro a la intemperie. Situados al borde del abismo, los personajes (…) comprimen el tiempo y el espacio de su intimidad, miran al espectador directamente a los ojos y le susurran toda la ansiedad al oÃdo. Desde un presente que no cesan de cuestionar, estas historias invitan a una teatralidad que desborda el realismo y escarba en lo más profundo de nosotrosâ€, leemos en la contracubierta del libro.
Doctor en Estudios Literarios y máster en Teatro por la Universidad Complutense de Madrid, Abel González Melo ya no es aquel joven autor precoz –poeta y ensayista además– que asombró la escena cubana con sus primeras obras a inicios de siglo. Es hoy una de las voces más sólidas e interesantes –como lo evidencia los nuevos textos, las publicaciones y antologÃas, los estrenos a ambos lados del Atlántico– de la dramaturgia cubana e iberoamericana. Este hermoso y cuidado libro de La Luz nos entrega tres obras, instantes de la existencia, para intentar desentrañar, infructuosamente, los pesares y dichas del amor difÃcil.
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[1] José-Luis GarcÃa Barrientos: “Claves de la dramaturgia de Abel González Meloâ€. En Análisis de la dramaturgia cubana actual, José-Luis GarcÃa Barrientos (director), colección La selva oscura, Ediciones Alarcos, La Habana, 2011 (salvo que se señale lo contrario, las siguientes citas usadas en el texto fueron tomadas de este mismo ensayo).
La intransigencia de los lectores salvará tu libro
David MartÃnez Balsa confÃa en los lectores: en su libertad de elegir, en su intransigencia, en su mirada crÃtica. Solo los lectores son capaces de salvar los libros y, por tanto, también a sus hacedores. Para David, un lector es más que un aliado; forma parte también de la estructura propia del texto y, sin ellos, las palabras no son más que hilo unido a otro hilo semejante. Conversar con David es también un pasaje al mundo de la fabulación…
En la escritura, en la creación, ¿qué consideras sea esencial o indispensable?
Persistir, no desfallecer ante los retos que imponga el acto creativo. No negaré el rol esencial que juega la inspiración en todo creador, pero si algo aprendemos es que la musa no siempre nos acompaña al abordar nuestras obras. Súmale a ello las desilusiones, los tropiezos y las dudas, todos obstáculos siempre al acecho. Por eso, encuentro indispensable la voluntad del creador para construir su obra; enfrentarse a la página en blanco, el lienzo, la partitura, aunque cada partÃcula de su ser intente llevarlo en la dirección opuesta. Arrancar, sin detenerse a esperar la inspiración. Esa fuerza, el Ãmpetu de seguir batallando, lo lleva grabado todo creador en su ADN, sin dudas.
¿Puede ser mesurable la calidad de un libro de poesÃa o de cuentos, o esto depende de las sensaciones, emociones, experiencias, referencias y del mundo estético personal de cada uno de los lectores?
Me encanta esta pregunta, pues a mi juicio, tiene un poco de trampa. Yo, en lo personal, siempre aspiro a llegarle a los lectores, provocar una sonrisa, una lágrima o al menos la satisfacción de haber disfrutado el libro al que eligieron dedicarle su tiempo. No existe mayor alegrÃa que se te acerque alguien que haya leÃdo tu novela o libro de cuentos y te diga cuán placentera le resultó la experiencia. Claro, siempre existirá una dualidad de opiniones, habrá apoyo y detractores, y eso lo encuentro igual de bien; pues, como creador, te pones a disposición del juicio del público al entregarles tu trabajo. Si la mayorÃa de las opiniones te favorecen, pues celébralo; de lo contrario, levántate, aprende y sigue.
Por supuesto, existen estándares literarios, crÃticos especializados, jurados de concursos, quienes abordan el tema desde una perspectiva más imparcial. No obstante, por muy frÃos que intentemos ser a la hora de evaluar una obra para emitir un dictamen, a veces el lado humano prevalece; la parte que siente y se conmueve ante un cuento que, tal vez, otros hallaron falto de elementos que sus contrincantes sà poseen. Estos detalles hacen difÃcil llegar a un consenso a la hora de premiar o reconocer un texto (hablo en caso de un concurso literario). Todo libro necesita una estructura sólida, fuerza en las técnicas narrativas, un lenguaje limpio (pues no vamos a pedirle a quien nos entregue un poco de su tiempo que se lea un libro en el que no hayamos dejado hasta la sangre con tal de construirlo lo mejor posible) pero, en mi opinión, no puede faltarle ese ingrediente que lleva al lector a brincar, casi sin darse cuenta, de la acción de leer a la de sentir. Eso es magia y quien pueda provocarla, no sé si su obra tendrá calidad en el más estricto sentido de la palabra, pero para mà merece aplausos.
¿Es posible definir qué es la creación? ¿PodrÃas aventurar tu definición personal?
DifÃcil, pero déjame intentarlo y ser lo más breve posible: te dirÃa que es una adicción saludable. Placer y al mismo tiempo tormento. Es una necesidad que llevas dentro, que no para de perseguirte; incluso cuando estás creando, sientes ese apremio, una especie de frenesà que disminuye, pero no cesa del todo.
¿Cómo transcurre tu proceso creativo? ¿Cómo piensas la estructura o arquitectura de un libro?
Por lo general, escribo de noche o en las mañanas, aunque prefiero las noches: hay más tranquilidad. En ocasiones escucho música, otras no (depende de lo que me pida el cuerpo); eso sÃ, no puede faltar la compañÃa del café y el cigarro. A veces arranco una historia sin saber en qué acabará la cosa. Todo empieza por una escena, un personaje, o algo tan simple como una frase. Llegan de golpe y enseguida me siento frente a la computadora y trato de llevarlo todo a la página, sin saber bien el rumbo que se va dibujando mientras avanzo. Hay otros momentos en los que la historia cae completa y anoto enseguida los detalles, no vaya a ser que la musa me traicione si la descuido mucho. Siempre escribo tres versiones de un libro: la primera es un desastre, un rompecabezas armado a todo tren. En la segunda, abordada desde una perspectiva más frÃa, estructuro el libro lo mejor posible; trabajo los personajes y las escenas al detalle, elimino los excesos innecesarios, intento darle coherencia y realismo al texto. En esta versión invierto más tiempo, pues es la que entrego a mis lectores de confianza. Ya con las crÃticas que recibo, pulo una tercera versión hasta dejarla lo más digna posible de ser leÃda.
¿Cuánto valoras el contacto crÃtico con los creadores de tu propia generación?
Si algo aprendemos todos los que pasamos el Onelio es lo esencial que puede llegar a ser la comunicación con los creadores, ya sea de tu propia generación como de cualquier otra. El beneficio del contacto crÃtico es mutuo y para nada debe desestimarse; se obtienen lecciones vitales y que pueden ayudarte muchÃsimo en tu proceso creativo, asà como incentivarte a crear.
Recientemente acabas de obtener el Premio Boti por un libro escrito para niños y jóvenes…
Amarrados al puerto, el libro que mereció el Premio Regino E. Boti, es un cuaderno de cuentos escrito en el 2020, durante los momentos más difÃciles que se vivieron ese año por el coronavirus. Los cuentos que lo componen tratan precisamente este tema, vistos desde el lente de sus personajes, todos niños que viven las vicisitudes propiciadas por la pandemia, sin escapar también a las implÃcitas en el tránsito de la niñez a la adolescencia. En el libro se abordan temas como la soledad, el abuso fÃsico y emocional, la inseguridad y el temor a no ser aceptado por tus caracterÃsticas, todo fundido con las dificultades impuestas por la pandemia y lo que ello conlleva para un niño. Te confieso que nunca esperé que obtuviera premio y el galardón ha sido una muy grata sorpresa. Ahora mi anhelo es que el libro termine su viaje y llegue a los lectores lo más pronto posible, para que ellos den la última palabra.
Como escritor, siempre he preferido el realismo, aunque en ocasiones abordo el fantástico y la ciencia ficción (géneros que disfruto y respeto muchÃsimo). Creo que, como escritores, nunca debemos dejar de experimentar, de atrevernos, de probar nuevos horizontes y géneros y demostrarnos a nosotros mismos que sà se puede. Salir del área de confort, arriesgarse. El estilo propio se cultiva mediante la lectura y sobre todo, la escritura constante. Yo, en lo personal, aunque tengo mis preferencias de estilo, sigo en la búsqueda. Este libro fue mi segundo intento de alejarme del género que usualmente practico. El primer intento llegó con Los Caciques, una novela juvenil que obtuvo mención en el Edad de Oro 2020 y que la Editorial Gente Nueva me hará el honor de publicar, contando con la edición de la excelente Gretel Ãvila. Y ahora este librillo. Ambos han sido muy importantes, pues han marcado un cambio en mi forma de abordar la literatura y me han hecho comprender lo complicado que es el género infanto-juvenil y con cuánta delicadeza debe recorrerse ese terreno, pues escribir para niños y jóvenes se las trae… SÃ, mi escritura está en constante cambio y ojalá sea para mejor.
¿Crees que el oficio del escritor es el más solitario del mundo? ¿Por qué?
El oficio en sÃ, en su núcleo, es y debe ser solitario. Necesitas estar solo para dar vida y orden al cúmulo de ideas que tienes en la cabeza, pidiendo a gritos que las lleves a la página en blanco delante de ti. Esa tarea requiere concentración, disciplina y soledad. Ahora, ya culminado el proceso creativo, el escritor, como todo ser humano, debe escapar de esa burbuja y socializar: en esto incluyo el diálogo crÃtico con otros creadores, compartir su obra con lectores de confianza que le ofrezcan su opinión. El oficio es solitario, quien lo practica no necesariamente tiene que ser una persona solitaria.
En los años que llevas de carrera literaria has recibido no pocos premios, ¿cuánto importan estos en la vida de un autor? ¿Son acaso un tránsito más, uno necesario, si se quiere publicar con algo de facilidad?
No negaré la importancia de los premios literarios, pues además de atraer el foco sobre tu obra y elevar los ánimos, te permiten la realización del sueño de todo escritor: la publicación de su trabajo. Ahora, no debemos convertirlo en el Santo Grial, pues se corre el riesgo de una innecesaria decepción cuando no ganamos y ello vuelve más difÃcil el levantarse tras la caÃda. Te lo digo por experiencia, pues me he quedado al fly en muchos concursos (y todavÃa me faltan unos cuantos ponches más). De los premios debemos llevarnos dos cosas muy importantes. Primero: si ganas, celébralo, disfruta cada segundo del privilegio que le han entregado a tu trabajo. Y segundo: si no ganas, no te atrevas a menospreciar ni a tu obra ni a ti como escritor. Rendirse no se vale, le debes a tus libros seguir insistiendo en publicarlos y, sobre todo, seguir escribiéndolos.
Para dialogar con el lector de su tiempo, ¿la obra debe parecerse a ese tiempo, a esa realidad, o debe poetizarla, transformarla en algo más? ¿Cuál es tu apuesta?
Prefiero una mezcla de las dos opciones que ofreces. No hay motivo para que una novela o cuento, con sus transformaciones, embellecimientos y detalles que puedan resultar hasta fantasiosos, no guarde relación con su tiempo; eso sÃ, el escritor debe entregarle al lector las herramientas para hallar la conexión entre ambos.Â
¿Crees en el fatalismo geográfico? ¿Existe aún ese fatalismo para los jóvenes autores cubanos, pese al avance paulatino que han tenido las redes sociales en nuestro mundo?
En parte, sÃ. Las redes sociales y su impacto en el mundo han ayudado a muchos autores jóvenes cubanos a dar a conocer su obra no solo a nivel nacional, sino internacional (el tuyo es uno de esos casos) y creo que es maravilloso cuántos autores cubanos están publicando en revistas extranjeras o son reconocidos por editoriales de España, Latinoamérica, incluso de Estados Unidos. No obstante, ese horizonte recién empieza a expandirse y todavÃa tiene espacio para más. Lo que es digno de celebración es que estén abriéndose poco a poco las puertas para que la literatura cubana sea más reconocida a nivel mundial. Hay que seguir insistiendo.
En tu experiencia, ¿cuáles son los valores de la narrativa actual? ¿Es posible aventurar la opinión de qué sobrevivirá o no al paso del tiempo?
Hay mucho potencial en la narrativa de nuestros tiempos; sobran talento y ganas de trabajar. Creo que la pandemia ha puesto a prueba muchas determinaciones, y entre ellas cuento el afán de la literatura por crecerse ante los obstáculos. El ánimo de los jóvenes autores (y los no tan jóvenes también) es contagioso. Entre el 2020 y el 2021, las redes sociales han cobrado un auge indiscutible y basta darse una vuelta por internet para conocer el interés, el apetito y la promoción que disfruta la literatura hoy en dÃa, la disposición a defenderla a capa y espada. Escritores, editores, casas editoriales, los organizadores de certámenes, jornadas y peñas literarias, nadie ha dejado de trabajar, a pesar de las duras circunstancias; al contrario, se han superado. Asà que me atrevo a decirte que, mientras sigamos escribiendo, leyendo y disfrutando de lo que hacemos, la narrativa sobrevivirá a lo que sea.
A tu criterio, ¿cuáles son las principales herramientas, materiales o espirituales, de las que debe estar dotado un buen escritor?
Las principales herramientas de todo escritor (y me limito a repetir lo que tantos han afirmado) son la lectura y la escritura incansables. Una cosa complementa a la otra. La lectura, otra adicción saludable, te entrega todo un arsenal de herramientas con las que afrontar el oficio. Por otro lado, escribir, asà sea un párrafo al dÃa o si te parece un desastre lo que acabaste de teclear, permite conservar la agilidad en la mano. La perseverancia es también esencial y, por supuesto, la capacidad de escuchar y saber trasladar a tu obra las crÃticas sinceras que recibes de quienes te leen.
¿Cómo serÃa tu lector ideal? ¿Qué le pides a ese lector a la hora de enfrentarse a uno de tus textos? ¿Cómo te gustarÃa ser leÃdo?
Que sea despiadado conmigo, que no me perdone en lo absoluto. Al final, su intransigencia salvará mi libro. Son increÃbles los errores que cometemos los escritores en medio del vuelo creativo y no existe nada más maravilloso que el hecho de que te señalen la barbaridad que eludió todas las revisiones al texto. Gajes del oficio de los que nos salva ese lector o lectores ideales. A ellos les pido lo que me gustarÃa oÃr de todos mis lectores: la verdad. Si no lo disfrutaron, aprenderé. Si les gustó, me doy por satisfecho. De todos modos, siempre agradeceré que le hayan dedicado su tiempo a mi trabajo.
Más allá de la página en blanco, ¿quién es David MartÃnez Balsa?
Quienes conocen a este desconocido saben que es tÃmido, de pocas palabras, aunque cuando le da por hablar, su novia lo manda a tomar agua para que refresque la boca. Tomo café con sed de dragón y echo humo también como uno. Los dÃas trato de repartirlos entre la familia, mi novia, el trabajo y, claro está, la lectura y la escritura, aunque admito que desgraciadamente no siempre de forma equitativa o justa. En pocas palabras, David es un joven que trata de escribir un poquito mejor cada dÃa y busca impulsar sus libros hacia el fin del viaje: el lector, que ojalá disfrute tanto de leerme como yo de escribir ese librillo que logró llegar a sus manos.
Otraz vez suena online el Festival de Música Electrónica Stereo G
Del 5 al 8 de julio y con presencia de artistas nacionales y foráneos, se realiza el Festival de Música Electrónica Stereo G, cita organizada por la Asociación Hermanos SaÃz en HolguÃn y el Laboratorio Nacional de Música Electroacústica, este año por segunda vez online.
«El trato del arte con el universo es de supervivencia»
Nunca me he cansado de escuchar la poesÃa de Eduardo Herrera Baullosa. Quienes lo conocen, saben que habla también con poesÃa, que su lenguaje está matizado por la ironÃa y la belleza de las palabras. Esa, quizás, sea su forma de supervivencia, su trato con el arte, con el universo de la creación. Cuando hecho mucho de menos la poesÃa de Eduardo, le escribo por Instagram o Messenger, ocasionalmente por WhatsApp, y asà nos ponemos al dÃa, justo como hago ahora, a modo de (pre)texto y a través de una entrevista.
¿Sientes que, con tras el paso de la pandemia, las relaciones artÃsticas o el acto comunicativo del hecho creativo variarán significativamente?

Sin lugar a dudas existe un antes y un después que afecta todos los aspectos de la vida; también las “relaciones artÃsticas†o, como defines, “el acto comunicativo del hecho creativoâ€. La nueva realidad un tanto “distópicaâ€, causante de cierta alienación –inevitable y necesaria–, nos obliga a modificar las relaciones interpersonales. A su vez, ese mismo distanciamiento fÃsico y psicológico ha potenciado otras maneras de hacer. Si en la realidad pre-pandemia las constantes eran las ferias del libro, los congresos, las lecturas literarias, tertulias, talleres, etc.; en fin, el tú a tú presencial tan enriquecedor –quedan algunos casos muy aislados que continúan de la manera tradicional–; ahora es Internet quien lleva la voz cantante y en ocasiones –al menos asà lo creo– nos ha permitido ampliar con su cualidad casi “omnisciente†las necesidades de intercambio y comunicación tan inherentes a la literatura. Ojo: no es algo nuevo, pero sin duda se ha potenciado y al parecer no será temporal o inherente a las condiciones actuales.
En estos tiempos de aislamiento, ¿qué lugar ha ocupado la poesÃa para ti? ¿Notas cambios perceptibles en su papel transformador de la realidad? ¿Qué realidad transforma, hoy en dÃa, la poesÃa?
La poesÃa siempre ha ocupado y ocupará un lugar esencial en mi vida. Ha sido asà desde que tomé conciencia de la necesidad del decir poético que obliga bien lo sabes tú–, a ese parto de introspección llevado por la necesidad de sacar “la palabra†a la fuerza de ese lugar oscuro que habita en los poetas. No nos queda de otra, porque sobrecarga la razón y el dominio de uno mismo, probado ya tantas veces.
Más que un papel transformador, la poesÃa determina la realidad: mi realidad. Le da un estado de ambigüedad a la vez que de certidumbre. AsÃ, cualquier cosa que hago –y si lo hago es porque lo pienso– está determinada por ella. Esto no significa que todo en mi vida sea poesÃa –no es poesÃa lo que sale del cuerpo fÃsico por necesidad de vida–; aunque aquà hay una paradoja: “también podrÃa serlo†cuando el hecho es reinterpretado por esa capacidad de relectura de la realidad que es inherente al arte.
La poesÃa sà misma no es un ente estático o disidente del cambio –por poner un ejemplo a tono con el contexto–; pensemos en ella como un virus y su extraordinaria capacidad de mutación. Son muchas las razones que hoy en dÃa coexisten y la hacen evolucionar, por mencionar algunas: por supuesto, la pandemia y su capacidad transformadora de la sociedad, pero sin dudas también la revolución tecnológica y su reescritura del tiempo y de los valores tradicionales en una abierta y dinámica génesis de la nueva generación. No hacemos –mejor dicho, no podemos hacer, por elemental responsabilidad evolutiva– la misma poesÃa que generaciones anteriores, serÃa un sinsentido.
¿Cuáles son los principales dilemas creativos que acompañan a un creador joven que ha decidido establecer su vida más allá de las fronteras geográficas en las que nació? ¿Ha cambiado el mapa de tu poesÃa al variar el espacio dónde vives? ¿Cómo?
Cuando tomé la decisión de vivir fuera de la Isla, incorporé las contradicciones “del mundo nuevo†al acto creativo; fue un hecho consciente, pero también orgánico, inevitable. No dejó de existir el yo traÃdo, simplemente la nueva realidad lo remodeló. Como artista realizo una obra abierta y dinámica –no soy para nada especial por hacerlo–, esto lleva a un análisis transformador que la mayorÃa de las veces ocurre espontáneamente. Sin dudas ha cambiado el mapa, pero también ha cambiado la vida como la conocemos, creo que para mejor.
La humanidad, en especial los artistas, necesitan del otro y de lo otro, del polvo de todos los caminos que sean capaces de pisar; que sean capaces cuestionar para captar y significar la vida. El trato del arte con el universo es de supervivencia. En Cuba se le está vedado a casi todos, no solo a los creadores. En cuanto a los dilemas creativos, se mueven con mi cuerpo a donde quiera que vaya –somos uno, y en el todo, parte–; vivir fuera no cambia significativamente las mediocridades, miserias y recurrentes degeneraciones del mundo literario. Con ellas, y con las propias, hay que cargar y seguir viviendo. Â
La ciudad y su amnios es un tema que afecta y atraviesa toda la estructura de tus libros; con más o menos evidencia. ¿De qué manera la ciudad se transforma en leitmotiv de tu creación?
En Cuba, “la ciudad†tenÃa un alma más arquitectónica: de cemento y ladrillo eran sus formas; ahora es más de carne, ha dejado de ser ciudad observable y externa para ser del hombre, del yo y del ellos. Sigue siendo ese leitmotiv aunque ahora ya no sea tan evidente.
Este es un mundo donde la poesÃa se hace esquiva en tanto cotidianidad. Sin embargo, hay proliferación de creadores, de poetas, ¿por qué ocurre, a tu criterio, esta ecuación si se quiere paradójica?
La poesÃa tiene una cualidad sanadora. ¡MÃstica! Como somos animales de pensamiento abstracto, aun sin darnos cuenta, la necesitamos para vivir; sin importar que se lea menos. Es irónico, contradictorio, polisémico en su ambivalencia que surjan más poetas, o voluntades que intentan serlo. Aunque no siempre con buenas intenciones o buenos resultados, a esa masividad no hay que tenerle miedo –ha ocurrido antes–; ya se encargará el tiempo de hacer lugar a quien de verdad vale. Hoy en dÃa hay mucha gente que no le interesa ser útil a la literatura… a nada. Su única aspiración es la fama: observador/observado, mientras más seguidores más premios, más “popularidadâ€. La creación es un ejercicio de soledad, la introspección se relaciona directamente con el creador: distanciamiento del mundo (distancia de él y de sus existencias). Al perder el individuo la fe renacentista, el intento de preservar sin meretricio las contradicciones a que está sujeta la «aventura de la escritura», es cada vez más difÃcil de lograr.
Has estado en los dos lugares de la balanza: jurado y concursante de un premio; ¿sientes que hay una semejanza en ambos roles?, ¿cómo enfrentas la labor de jurado?
No es una novedad que los grandes y medianos premios son un espaldarazo para la carrera de cualquiera. A casi todos nos ha tocado estar en ambos lugares, jurado y concursante: similitud más allá de que casi siempre el jurado sea un creador, no veo.
Estos roles son por naturaleza dicotómicos, antagonistas, no hay como darle a alguien cualquier autoridad para que automáticamente lo ecuménico desaparezca y, de paso, al placer del poder. Es algo inherente. Lo importante es la justicia, que esta prevalezca sobre los intereses degenerados que lamentablemente son los que priman muchas veces.
Lo que antes te comentaba, nadie es ajeno a esa realidad que se ve a diario en certámenes nacionales e internacionales… si hay dinero de por medio, publicación en una gran editorial o prestigio por la antigüedad y significación del certamen, todavÃa más. De ahà que en nuestro “mundilloâ€, muchos creamos que gran parte de esos premios nacen con “nombre y apellidosâ€, y que de vez en cuando, muy de vez en cuando, tocan a quien de verdad lo merece.
He visto construir en Cuba, pero también en el extranjero, la carrera de más de un escritor o escritora porque asà lo piden las instituciones que lo auspician; incluso por razones mezquinas o poco relevantes en el contexto, como puede ser el hecho de que sean amantes el jurado y el concursante. Como nadie está exento de errores como esos –nadie es perfecto–, en la medida de lo posible trato de distanciarme del individuo para evitar subjetividades. Siempre intento ser justo, aún cuando en algunas ocasiones no me gusta lo que premio (hablo de satisfacciones, no de calidad). Por eso me parecen perfectos los certámenes que son anónimos y no piden curriculares.
Con el paso de los años, al autor prolÃfero –como es tu caso– se le queda una deuda invisible con los tÃtulos que ha escrito y que, por una razón u otra, no se han publicados. ¿ConfÃas en el valor imperecedero de la buena poesÃa?, ¿te preocupa que sus temas o motivos puedan envejecer?, ¿cuáles son tus certidumbres e incertidumbre acerca de esos libros?
No podemos llamarnos a engaño, no con los tiempos que nos corren. La razón de un libro es el lector, y la razón del escritor es la publicación. Me preocupa que algunos libros se queden suspendidos en ese limbo del mal destino, por los inconvenientes de no encontrar una editorial decente. Sobre todo cuando la creación ha estado influenciada de manera particular por el contexto, o más, cuando la intención era reflejarlo o participar de él. No me preocupa el envejecimiento que necesariamente no conlleva decrepitud, me preocupa el no estar presente cuando creÃa que deberÃa estarlo. No es exagerado decir que cada vez es más difÃcil publicar, máxime cuando se trata de poesÃa y no hablo de la auto-publicación complaciente que ofrece Amazon y otras editoriales, donde el libro con toda literalidad nace muerto.
Estoy consciente que muchas cosas que he escrito no merecen ser publicadas, pero otras tantas se acumulan en las PC de los escritores con suficiente valor y sufren el mismo destino. De cualquier manera el buen arte es imperecedero, sobrevive a la vanidad de su autor, ¿pero cómo saberlo sin antes haber publicado?, no hay forma. Si no se expone (públicamente) la creación, el estar vivos y el hecho de ser valorados no existen. Quiero pensar que mi obra es lo suficientemente sincera como para sobrevivir: La que habla es mi vanidad, y aunque en concreto nadie sabe lo que se estará leyendo dentro de un siglo –si es que se lee o de qué manera, si es que logramos sobrevivir el próximo siglo– tengo que ser optimista.
¿Cómo se desarrolla el músculo de la escritura? ¿Tienes una rutina? ¿ConfÃas en el rigor del oficio o prefieres transitar por otros caminos?
De esto se ha discutido largo y tendido. Yo creo que no existe un método mágico-universal para la escritura; menos aún para la poesÃa. Soy bastante vulgar al hacerlo: escribo siempre y cuando siento deseos. Avanzo con rapidez en la poesÃa y la disfruto más. La narrativa me exige mucho, necesita método. Si escribes una oración o dos, un párrafo o dos, una página o dos diarias, estarÃamos hablando de matemáticas; no de calidad, mucho menos de literatura. Por eso creo que es algo idiosincrático. El oficio sin dudas se aprende y se perfecciona. Pero esto no funciona con la poesÃa. En la poesÃa el oficio es una pérdida de tiempo y una burla al lector. No solo hablo de la poesÃa libre; tampoco la poesÃa clásica, rimada, compleja y estructurada, se aprende por oficio en ninguna academia o talleres de Instagram.
¿Cuáles son las raÃces que nutren la teatralidad y el valor performático de tus poemas?
La existencia: mi vida… la de todos.Â
¿Hasta qué punto sientes que la poesÃa, o el lenguaje poético en concreto, transita de manera estructurada en tus textos narrativos?
Todo el tiempo. Soy de los que piensa que ningún género escrito está exento de poesÃa. Una vez dije que “La poesÃa era la MetafÃsica de la Palabraâ€, todavÃa lo creo, pero también pienso que es la gemación del pensamiento hecha con frases; conjunción lúdica entre pensamiento y lenguaje que en el subconsciente colectivo se hace a sà misma como un instinto.
Ernos Naveda: «Hablo desde los instintos más sórdidos»
Conocà la obra de Ernos Naveda gracias al narrador, poeta y dramaturgo Roberto Viñas. Luego supe que otros muchos elementos en común —personas, intereses y espacios simbólicos— nos unÃan. Desde nuestro encuentro inicial y para nada fortuito, la relación de trabajo con Ernos me ha puesto en contacto no solo con los lenguajes visuales de su obra, sino también con su voluntad y talento creativo. Esta entrevista es una invitación a conocerle.

¿Cuáles son tus principales búsquedas e inquietudes creativas?
Mis amigos se rÃen cuando digo que estoy en mi perÃodo esponja. Absorbo todo lo que la realidad me brinda, me condiciona. Absorbo, y cuando las inquietudes me exprimen, voy soltando en chorros dispersos lo que la creación demande. Es difÃcil para mÃ, en mi corta experiencia como creador, poder definir o conceptualizar mi trabajo. Tanteo mucho, eso sÃ, y creo que ya voy decantando lo que me interesa y lo que no, aunque a pasos lentos.
Antes de comenzar a estudiar Artes Visuales, fui actor de teatro callejero. Me encaramaba en zancos de casi dos metros de altura. Envuelto en unos trajes de colores y a esa distancia del suelo podÃa observar la realidad de una manera distinta. En esa perspectiva eduqué a mis ojos a mirar donde los otros no se detienen. Si hubiese tenido una cámara en ese entonces habrÃa captado instantáneas que podÃan mostrar las ciudades vistas desde otras ópticas, desde otros enfoques. Hubiese sido valioso mostrarle a la gente lo diferente que se ven sus espacios desde esa altura. Quizás sirviera para modificar algo en sus vidas, para inyectar dosis de esperanza en sus realidades. Desde esa altura descubrà la idea de que se puede transformar la realidad si se mira desde otro ángulo, quizás más alto.
¿Cómo definirÃas el lenguaje de tu creación?
Ahora mismo me interesa lo Ãntimo, lo humano, como las pequeñas cosas de Serrat. He desarrollado buena parte de mi obra creativa desde el confinamiento, y eso inevitablemente coarta la manera de ver el mundo y traducirlo desde las imágenes, desde las palabras. Pero no soy absoluto, me permito no serlo. Tal vez mañana, cuando volvamos al mundo fuera de nuestras casas, fuera de nuestro aislamiento social, me interese lo abierto, los grandes espacios, las multitudes, etc. Pero ahora estoy aquÃ, hablando desde las esencias más Ãntimas de los humanos, sacando a la luz del flash sus diferencias y sus pequeños universos independientes. Y eso me fascina.Â
¿Qué discursos visuales te interesa proponer con tu obra?

Yo nacà casi con el siglo y la concepción sintetizada, la agilidad que se le da a las palabras, la interdisciplinaridad, lo intertextual, la cita, la exposición de los referentes en la creación, sin máscaras, son cosas que vienen en un chip generacional. Me gusta proyectar imágenes o sensaciones sobre el espectador de manera descarnada, fuerte, de golpe frente a él. Prefiero que mis mensajes sean asÃ, digamos, agresivos, violentos, carnales. He estudiado la obra de Robert Mapplethorpe y de Patti Smith, me siento muy identificado con sus visiones, con sus discursos.
Hablo desde la carne, desde los instintos más sórdidos, desde ese lado en que el recato no importa, donde uno abre a la verdad y la sensualidad de los cuerpos, las relaciones, etc. No me gusta abordar la belleza desde los cánones más establecidos de ella, por eso trato de reinventarla, de mostrar una belleza que diste de aquella ya expuesta y comercializada. No puedo evitarlo, no puedo luchar contra mi tiempo.
El arte visual en el XXI tiene grandes retos para los artistas porque hay mucha competencia. Este es el siglo de las imágenes, gracias al auge de las tecnologÃas, de las cuatro o cinco cámaras en los teléfonos, de las marcas, de los megapÃxeles, de los espacios, del Facebook, del Instagram, de Pinterest. Es como un gran tobogán donde se encuentra mucha calidad visual. La gente lo hace todo el tiempo. Para los artistas es muy difÃcil establecer sus discursos, por eso trato de llamar la atención desde esos presupuestos estéticos que te mencionaba. Hay que hacerse notar, alzar los brazos y gritar en medio de ese tobogán de imágenes. Es muy divertido.
¿Cómo transcurre tu proceso creativo?
En una euforia permanente, en una convulsión de cosas, en una agitación y un desvelo delicioso. Siempre estoy en algo, y ese algo se llena de caos. Si pinto, lo embarro todo. Si hago unas fotos, todo en la casa se vuelve un set, todo se mueve de su sitio, y luego se recompone de una manera distinta. Me gusta que todo se mueva, que todo gire. No soporto la quietud. Y eso hace un cortocircuito en la obra. Hay imágenes que trasmiten cierta quietud, en los cuerpos y los objetos, digamos. Cuando las edito o reviso, me digo, es increÃble que mientras esto nacÃa, todo a su alrededor estaba en completo caos y movimiento. Tal vez si creara desde la calma, el resultado serÃa todo lo contrario.
Estás en estrecho contacto con la escena gracias a tu relación con el grupo Teatro Rumbo. ¿En cuánto influye el teatro en tu concepción de una idea visual que buscas concretar en otro lenguaje artÃstico que no sea el de las tablas?
Comencé en el teatro desde niño. Fui integrante de las compañÃas de teatro infantil. En la adolescencia me integré a un grupo de teatro callejero y allà pude viajar a festivales donde tuve la dicha de ver por dónde iban los tiros del teatro en Cuba. Un dÃa se me dio la oportunidad de trabajar como actor en un proyecto de teatro de sala que dirigÃa Irán Capote. Era una puesta con un texto de Abel Gonzáles Melo y trabajé junto a actores con mucha experiencia. Allà conocà a Irán.
Poder trabajar con ambas experiencias, la del teatro callejero y la del teatro de sala, me fue abriendo el horizonte escénico. Ya no solo me limitaba a imágenes callejeras, ahora tenÃa la experiencia de la sÃntesis del espacio, de los tiempos, de las acciones. Es desde el teatro donde descubro el mundo de la imagen, la composición, la luz, etc.
Una vez que comienzo a trabajar la performance y la fotografÃa, esa influencia del teatro, de la escenificación de la imagen que sugiere cierta tensión dramática, de la existencia de una sÃntesis visual para captar una historia, no se quedó a un lado. Estaba ahÃ, en mi obra. Y la dejé estar.
Posiblemente yo sea el espectador más fiel de Teatro Rumbo en estos últimos 10 años. He estado muy cerca de sus procesos. Sé cómo se gestan, cómo se producen, cómo se vive el teatro desde adentro. Es un mundo muy fascinante. Por eso no me cuesta trabajar con ellos, usarlos como modelos, sugerir elementos para la escenografÃa, diseñar imágenes en sus puestas. Digamos que, de alguna manera, nuestros trabajos están complementándose todo el tiempo.Â

¿Piensas que toda obra de arte es, per se, esencialmente teatral?
SÃ, lo creo. El teatro está en todo, en la manera en que se estructuran las demás manifestaciones, incluso a la hora de montar una exposición pictórica en una galerÃa, en la manera en que diseñamos una ficción o cuando buscamos cierta reacción en el espectador-lector-consumidor-oyente-receptor, en todo está en teatro. Creo que se puede aprender mucho desde el teatro.
Desde que la pandemia forma parte de nuestras vidas como artistas, ¿cuánto han cambiado, evolucionado o se han modificado tus hábitos creativos, tus jornadas de trabajo y tus maneras de concebir un proyecto?
El aislamiento social ha hecho que cambie todo, nuestras rutinas, nuestros ritmos, nuestros horarios. Hemos tenido mucho tiempo para pensar, para reestructurarnos, redirigirnos. Y también para crear. En mi caso particular, he cambiado todo. El hecho de trabajar desde casa ha variado mi espacio de privacidad a tal punto que mi hogar se ha convertido en un taller. Cada rincón tiene ese espÃritu. Y puedo crear a cualquier hora. Por otro lado, está la finalidad de esos trabajos: antes uno pensaba en una galerÃa, en un performance público, etc. Ahora solo se trabaja para exponer desde las redes sociales de Internet. A eso ya le he cogido el punto.
Hemos tenido la oportunidad de colaborar contigo gracias a los proyectos de videopoemas online “Dramatis Personae†y “Encrucijada: diálogo y creaciónâ€. ¿Sientes que tus videos dialogan con tu realidad como creador y a la par con la realidad de los artistas que participan en su realización?
Trato de establecer ese puente creativo. Me dejo arrastrar por sus voces, por sus palabras, y busco los resortes que producen en mi creación. Intento poner la escena para su universo. Es un reto y una oportunidad que agradeceré siempre.

¿Qué sinergias se han cruzado en tus proyectos?
Estoy conociendo mucha gente inteligente e interesante. Eso es lo mejor cuando uno siempre espera nutrirse de otras experiencias, de otros discursos creativos, de otras maneras de ver y representar el mundo desde el arte. Si he leÃdo buena literatura en estos últimos tiempos, si he visto buenas pelÃculas o he revisado catálogos de artistas y fotógrafos que no conocÃa, se debe ante todo a eso, a las voces que voy conociendo, a las pistas que me dejan sobre otros autores, otras historias, etc. Es muy gratificante.
Has colaborado como director de arte en varios audiovisuales. ¿Estas experiencias han ayudado a construir y cimentar tu mirada artÃstica sobre lo real y simbólico?
Lo simbólico lo entiendo desde la sÃntesis, desde la traducción de discursos mediante elementos que los resuman. Trabajar como director de arte en audiovisuales tiene una buena carga de eso. Hay que reducir en pocas cosas fÃsicas y a nivel visual lo que el discurso literario de ese guion expone. Es arte puro.
¿Qué tal resulta tu experiencia al dialogar con un equipo creativo? ¿Buscas complacer o te aferras a una postura creativa inamovible? ¿Crees en el diálogo, en las múltiples influencias y confluencias?
Lo consenso todo. Busco un punto intermedio donde se complazca sin que pierda el sello personal, sin que pierda tu huella, tu marca. Cuando uno trabaja en equipo es porque los integrantes de ese equipo se han acercado por ciertos criterios estéticos en común. Por eso vale, ante todo, detectar esos intereses y trabajar en base a ellos.
¿Hasta qué punto tu identidad como cubano ha marcado tus horizontes creativos, los ha condicionado o reducido?
La cubanidad es algo que se impone aunque uno piense que sus referentes artÃsticos o sus motivaciones son de otra parte. Nuestras vivencias aquà hacen que todo pase por el filtro de la cotidianidad, de lo que somos históricamente. Y ese elemento cotidiano estará siempre. El receptor también lo configura asà desde sus múltiples lecturas, incluido el receptor extranjero que pensará tu obra desde tu proceder. Nacer, vivir y trabajar desde Cuba ha de marcarnos para siempre.
¿Crees en la autocensura? ¿Te ha afectado alguna vez?
Al principio me autocensuraba mucho. Es un fenómeno terrible porque uno piensa demasiado en si esto me sale bien o no. Puede que hasta se abrume leyendo teorÃas y comparando su trabajo con fulano y mengano, sin percatarse que el tiempo avanza y uno lo pierde al dejarse llevar por ese miedo. Hasta que me di cuenta de que, aunque todo está dicho, uno también tiene su voz y a alguien le está haciendo falta escuchar lo que tienes para decirle.
Más allá de la creación, ¿quién es Ernos Naveda?
Una playa.
Emilio Toledo Mirabal: «Pensar hoy en Fidel nos hace sentir seguros»
Somos parte de una generación de instructores de arte, gracias a este proceso revolucionario. Pensar hoy en Fidel nos hacen sentir seguros cuando pensamos en el momento en que el pedÃa de alguna manera, que fuéramos nosotros consecuentes.Â
Ser consecuentes en estos momentos es estar tranquilos, confiados en el proceso revolucionario, todo lo que se ha hecho desde el triunfo de la Revolución y que la Revolución pueda contar con esta nueva generación de instructores de arte, con los artistas de toda Cuba, que estamos dispuestos a defenderla en todos los ámbitos que sea posible.Â
*Presidente de la Brigada de Instructores de Arte José MartÃ
Los muñecos del Teatro Guiñol de HolguÃn asaltan la radio
“La casa de los muñecosâ€, programa radial protagonizado por el joven colectivo del Teatro Guiñol de HolguÃn, inició su grabación en los estudios de la emisora provincial Radio Angulo con el objetivo de celebrar, con este espacio destinado a la familia cubana y especialmente al público infantil, en mayo próximo los 50 años de una de las compañÃa más reconocidas de su tipo.

Karelia Fernández Molina, directora del Guiñol y al frente de la sección de Artes Escénicas de la AHS, comentó que este espacio adaptará obras de teatro para tÃteres de su repertorio, como Ruandi, uno de los tÃtulos más aplaudidos de su repertorio, de la autorÃa del Premio Nacional de Teatro Gerardo Fulleda León, y potenciará, además, estar en contacto con la actualidad y el público, a pesar de la crisis sanitaria que atraviesa el paÃs causada por la propagación de la Covid.

El programa será trasmitido los domingos, en los meses de verano, a las 1:30 pm, por Radio Angulo, con una duración de media hora, durante parte de julio y agosto; y contará con las actuaciones de los jóvenes actores MarÃa Isabel Tarafa, Leandro Peña Hernández y Alejandro Ãlvarez.
La teatróloga MarÃa Victoria G. Ballester y la propia Karelia realizaron los guiones a partir de textos conocidos del repertorio de la compañÃa, mientras la narración es del locutor Aniel Santiesteban GarcÃa, la asesorÃa de YailÃn Ojeda Grass, y la musicalización y dirección de Amalio Carralero.
Incentivar de manera lúdica e inteligente la educación de valores de las nuevas generaciones y promover el dramatizado para niños en la radio, es una de las finalidades que persigue el programa, asegura Karelia, además resulta otra manera de dar a conocer el trabajo pasado y presente del Teatro Guiñol, dejando plasmada la historia del colectivo a lo largo de estos 50 años.

El Teatro Guiñol de HolguÃn, profesionalizado el 17 de mayo de 1972, aunque su fundación es de 1959, es considerada una de las compañÃas de marionetas y muñecos más importantes del paÃs, utilizando para sus repertorios una multiplicidad de técnicas como pelele, esperpento, minado de piso con varillas, zancos y teatros de figuras y sombras, entre otras. Ha recibido varias distinciones y premios, como el Escudo de la Ciudad a su director general Miguel Santiesteban DomÃnguez, por su trayectoria artÃstica, la labor desplegada al frente de la misma y por la participación en importantes eventos, asà como la condición de colectivo Vanguardia Nacional.



