Antologías


La danza de las palabras en la luz: un pacto entre narración oral escénica y literatura (+ video y podcast)

Como aedas de la luz y el viento van guiados por un hilo invisible que los conduce por la calle Maceo de la ciudad de Holgu√≠n, una arteria que conecta la m√°gica casita del cuento, en las faldas de la Loma de la Cruz, con el n√ļmero 121 de la c√©ntrica v√≠a, en cuyo segundo nivel tiene la joven literatura cubana un oasis luminoso.

De c√≥mo Ediciones La Luz y la Compa√Ī√≠a de Narraci√≥n Oral Palabras al Viento se unieron en simbiosis que vuelve a la palabra danza, canci√≥n, e insufla vida al libro desde las sonoridades de las voces de los narradores, cuentan sus art√≠fices.

Esta pl√°tica transcurri√≥ en la sede de Ediciones La Luz, en v√≠speras de la primavera. Quer√≠amos conversar de c√≥mo se cumplen los sue√Īos. Ferm√≠n L√≥pez habla bajo, con un chisporroteo de satisfacci√≥n en los ojos, ha de ser por la historia que ahora lo desborda. Es el director de la agrupaci√≥n, √ļnica de su tipo en la ciudad:

‚ÄúDesde nuestros inicios quisimos estar vinculados al trabajo de los escritores, principalmente los de las provincias. Nacimos en Holgu√≠n, donde hay compa√Ī√≠as de tanto prestigio como el L√≠rico, el Gui√Īol, Codanza y, por tanto, donde lograr posicionarse, obtener reconocimiento, tener un lugar dentro de la cultura de la provincia y el pa√≠s, es dif√≠cil.

Nuestro v√≠nculo, casi desde los inicios, con Ediciones La Luz y conocer a Luis Yuseff, el director de la editorial, fue muy importante y colabor√≥ a que Palabras al Viento se ubicara en el lugar que tiene en estos momentos, porque todos saben de este sello y su certera selecci√≥n de textos y autores. El hecho de darnos la posibilidad de empezar a crear con sus publicaciones hizo que nuestro trabajo fuera creciendo y tuviera cada d√≠a m√°s valor y una factura art√≠stica acabada‚ÄĚ.

Yordanis Sera est√° a mi diestra trae una gran agenda con apuntes. Es integrante de la compa√Ī√≠a y me cuenta an√©cdotas conmovedoras y tiernas, todas no caben en este relato. Es enf√°tico cuando asegura ‚Äúcreo que no coincidimos solamente por estar en el mismo camino. Nuestros trabajos ten√≠an que encontrase, como vanguardistas, como generadores de una visualidad hermosa, por la b√ļsqueda del atractivo para seducir al p√ļblico.

Reto√Īando en La Luz

Esta confluencia nos lleva a perpetuar amistad y relaci√≥n de trabajo, as√≠ llegamos a nuestro primer proyecto juntos, Reto√Īos de almendro. Luis Yuseff, siempre nos motiva y nos reta porque desde La Habana, a donde fuimos a participar en el festival Primavera de Cuentos, Mayra Navarro nos habl√≥ de Reto√Īos, no ten√≠amos en nuestras manos ese libro y llegamos aqu√≠ con el ‚Äúbicho‚ÄĚ de encontrarlo.

Pablo guerra, en grabaci√≥n de audilibro Reto√Īos de almendro/ cortes√≠a del entrevistado

Esa literatura de autores cubanos nacidos a partir de los 70 no formaba parte de nuestro repertorio como narradores. Entonces Luis Yuseff nos llam√≥ y logr√≥ despertar en Ferm√≠n la pasi√≥n por la idea. Creo que ellos mientras hablan van viendo lo que desean lograr y hasta yo mismo veo lo que se arma y gesta ah√≠. El audiolibro Reto√Īos de almendro naci√≥ as√≠, de una chispa que se prendi√≥.‚ÄĚ

‚ÄúEste proyecto est√° pensado, m√°s que todo, para un p√ļblico infantil que tiene limitaciones y que demanda una ense√Īanza especial: los ni√Īos ciegos y d√©biles visuales‚ÄĚ (1), aclara Luis Yuseff, tras una taza de caf√©. Todo el tiempo ha estado escuchando nuestro di√°logo tripartito, escoltado por sus infaltables caracoles, cuadros, originales enmara√Īados y recuerdos de sus amigos de todas partes. Rompe el silencio para acotar: ‚ÄúEl audiolibro entra en la colecci√≥n Quemapalabras. Pablo Guerra y yo la ideamos con la intenci√≥n de preservar la memoria de la voz, pero Reto√Īos‚Ķ ya no tiene las voces de los autores como en los audiolibros anteriores de la editorial. El prop√≥sito de acercar esa obra a los ni√Īos para los que estaba dirigido merec√≠a otros a√Īadidos que fueran m√°s all√°, por eso acudimos a un grupo de profesionales que no acostumbraba a lidiar con una cabina de radio, pero s√≠ con un p√ļblico amplio. La condici√≥n siempre fue que se respetara en la grabaci√≥n el texto tal cual‚ÄĚ. ¬†

‚ÄúEl trabajo con Pablo Guerra como director fue una experiencia grandiosa, √©l llegaba a grabar con todo pensado, tambi√©n fue muy divertido, existieron muchos encuentros y desencuentros, pero, finalmente tuvo √©xito,‚ÄĚ resalta Yordanis.

Todo no qued√≥ en el √©ter. Estos textos fueron a la escena y recuerda Luis Yuseff que ‚Äúla puesta tiene una visualidad que los ni√Īos a los que se destinan los audiolibros no pueden disfrutar, pero hay otros p√ļblicos que tambi√©n merecen la belleza de esta representaci√≥n que no se resume nada m√°s en buenas actuaciones, salidas ingeniosas, los colores del vestuario, sino en una puesta que es coreogr√°fica‚ÄĚ.

Ya antes Yordanis me ha mostrado en su gran libreta de apuntes, algo que dijo Ferm√≠n hace unos d√≠as y es que ‚Äúla narraci√≥n oral es una expresi√≥n teatral con estructura danzar√≠a‚ÄĚ. Todo coincide con la mirada del poeta-editor sobre los actores. Y esto distingue a Palabras al Viento, su ritmo, el tempo, la forma gr√°cil de moverse en la escena.

Yordanis Sera en grabaci√≥n de Reto√Īos de almendro/ cortes√≠a del entrevistado

Con ese singular modo de expresi√≥n ‚Äúvino un espect√°culo que fue Premio de la ciudad, con autores del cat√°logo de La Luz: Alabanza para una ciudad, donde Ferm√≠n logra que el vestuario se convirtiera en elemento escenogr√°fico dentro de una puesta de narraci√≥n oral. Fue un espect√°culo exitoso y hermoso‚ÄĚ, rememora Yordanis.

Reto√Īos‚Ķ tambi√©n est√° versionado para pasacalles y aclara Ferm√≠n que ‚Äúes muy dif√≠cil para un narrador trabajar en espacios p√ļblicos porque la narraci√≥n es a viva voz. Para Palabras al Viento se convirti√≥ en algo sencillo porque ten√≠amos una iniciativa que se llamaba Cuenta cuentos en movimiento y entr√°bamos a las instituciones de la ciudad a narrar.

Sacamos cuentos de Reto√Īos‚Ķ y fue genial. No ten√≠amos la banda sonora que habitualmente nos acompa√Īa, eso nos oblig√≥ a sustituirla por guitarras, claves maracas, y era el mismo cuento, pero en otro contexto.

Y como √°rbol de ra√≠z persistente Reto√Īos‚Ķ reto√Īa en un proyecto audiovisual de la joven directora de televisi√≥n Eyl√≠n Abreu. A la vuelta de media vuelta piensan llamar al programa que prev√© de trece a quince entregas con los cuentos del libro interpretados por estos actores.

Abrazos y confesiones

Los pactos entre Palabras al Viento y Ediciones La Luz no van solo dirigidos al p√ļblico infantil. ‚ÄúLuis Yuseff nos ret√≥ con El libro de los abrazos, de Eduardo Galiano‚ÄĚ, dice Ferm√≠n y sonr√≠e c√≥mplice: ‚Äúsiempre tengo la suerte o el privilegio de que √©l me de los textos enmara√Īados, as√≠ puedo ver el proceso y eso enriquece mi mundo de creador. Cuando comenc√© a leer este libro me di cuenta de que era muy complicado lo que me estaba pidiendo hacer. No era un juego creativo como en otros casos. Los textos de Galiano son sint√©ticos y breves y para llegar a los cuarenta y cinco minutos de espect√°culo era necesario trabajar quince o diecis√©is cuentos. Entonces pensaba en c√≥mo iba el p√ļblico a digerir tantas historias peque√Īas y me llev√≥ mucho trabajo armarlo, pero el resultado fue fant√°stico. Se utilizaron todos los recursos de la escena, algo que parece muy distante de nuestra especializaci√≥n, donde el narrador casi nunca usa todo el aparataje del teatro.

Fermín López en escena/ Autor: Carlos rafael/ cortesía del entrevistado

En esa obra a la que llamamos Confesiones, cada puente est√° enriquecido por tecnicismos. Trabajamos muchas im√°genes que van apoyando cada texto y eso le dio cuerpo al espect√°culo. Para mi tiene una magia incre√≠ble y nos acab√≥ de posicionar en un lugar so√Īado. Y lo que ha acontecido con el p√ļblico es asombroso.

De mi maestro Nelson Dorr aprendí que lo más importante para un espectáculo es el efecto final y este tiene un efecto final sorprendente. Para mi es de los espectáculos más retadores y elaborados que tenemos hasta el momento.     

El vestuario fue dise√Īado con mucho tino. Es una tela que casi nadie quiere utilizar, guinga, y fue porque no hab√≠a otra, pero pens√©, son cuadros, est√°n enmarcados, es muy dif√≠cil distinguir uno del otro, como a veces es dif√≠cil entender el texto, hay muchas transparencias en los dise√Īos porque estamos descubriendo cosas, diciendo otras que en un momento no se pod√≠an decir, adem√°s el peinado y maquillaje tienen que ver con la l√≠nea est√©tica y concepci√≥n del espect√°culo mismo‚ÄĚ.

Puede parecer barroco a algunos el modo de presentar a los narradores, con fant√°sticos atuendos y elaboradas escenograf√≠as. Mas, la eficacia comunicativa del texto narrado que se sostiene en los recursos del teatro es de efectos perdurables, extraordinarios. Entonces ¬Ņpor qu√© habr√≠a de privarse en la escena a la narraci√≥n de las posibilidades expresivas de tales herramientas? Indago.

Fermín me explica que “la escuela de narración oral ortodoxa tenía reglas como que los narradores solo debían vestirse de negro o blanco, estaban despojados de los tecnicismos de la escena y solo tenían como arma potente la voz; después la narración se fue nutriendo de otras expresiones y existe el temor de que las personas empiecen a llenar sus espectáculos de otros elementos y se pierda el cuento.

‚ÄúPero el cuento te brinda aperturas para las otras manifestaciones del arte. Cuando no haces un an√°lisis profundo de √©l no las encuentras. Eso lleva un estudio para que fluya la apertura a otras artes y estas se empasten con la historia. Pero siempre digo que independientemente de lo que utilicemos hay que respetar el discurso del cuento, es la √ļnica ley‚ÄĚ.

Esto me resulta muy claro cuando Yordanis declara que ‚Äúla narraci√≥n oral es como un trasvase del texto escrito al oral, de la literatura a la escena, donde se reinventa la historia y se entra a un proceso de cocreaci√≥n con el escritor. Cuando la palabra est√° bien dicha, el vestuario y lo dem√°s no la da√Īan porque est√° bien danzada, bien escrita, bien armada‚ÄĚ.

Al respecto agrega Ferm√≠n que ‚Äúhay autores que uno trabaja y respeta fielmente el texto, en el caso de El libro de los abrazos, nos ajustamos casi todo el tiempo al texto original y fuimos creando una historia a nivel de im√°genes, paralela a este texto que se articula a √©l, y esta historia es la que hace que el p√ļblico se acerque y se aleje y se reinvente la historia misma‚ÄĚ.

Los narradores aseguran que esta obra los aproxim√≥ al p√ļblico joven como ninguna hecha antes. Tal vez por eso se han animado a multiplicarla, seg√ļn confiesa Ferm√≠n: ‚Äúestamos trabajando en Confesiones 2, que se pondr√≠a consecutivamente en escena en dos d√≠as. Tendr√° otro dise√Īo de vestuario y concepci√≥n de montaje. Ya tenemos una selecci√≥n de textos‚ÄĚ.

Cuando brota el musgo

Volviendo a los inicios mis interlocutores me recuerdan que las colaboraciones entre estos equipos creativos continuaron con ‚ÄúDice el musgo que brota‚ÄĚ(2), un audiolibro que recoge una parte de la antolog√≠a de igual nombre y de donde sale un personaje que tom√≥ vida propia y forma parte de otro espect√°culo‚ÄĚ, dice Yordanis.

“Este segundo audiolibro es distinto totalmente del primero, que se trataba de cuentos, con un cuerpo amplio donde se podía jugar con la historia. Son poesía. Textos muy cortos, resultado de una selección que hicimos en conjunto, que resultaba un reto porque era el trabajo de diploma para graduarse del ISA del director, Héctor Ochoa. No obstante, lo disfrutamos mucho.

En su caso nos enfrentamos a otra din√°mica de trabajo, con gran flexibilidad para trabajar, conoc√≠a d√≥nde quer√≠a llegar con cada texto, pero daba un margen para crear, proponer cosas. En ambos audiolibros nos sentimos muy bien. Cada uno con sus caracter√≠sticas y ah√≠ est√° el resultado‚ÄĚ, especifica Ferm√≠n.

‚ÄúHemos hablado de la posibilidad de insertar en la escena de la puesta de Dice el musgo que brota, la exposici√≥n de las ilustraciones en grandes piezas que acompa√Īan al libro‚ÄĚ, a√Īade Luis Yuseff.

Y como es de sabios agradecer, a√Īade: ‚Äútodo esto siempre ha tenido el apoyo de las becas El reino de este mundo de la Asociaci√≥n Hermanos Sa√≠z. Siempre habr√° que agradecer a los amigos que nos han apoyado, entre ellos, Jeremy Harris, m√ļsico australiano. Y hay que acotar que estos audiolibros se han distribuido de manera gratuita‚ÄĚ.

Reflejos

La extensi√≥n del Sars-cov 2 han limitado la presencia en las tablas de la compa√Ī√≠a holguinera, pero ellos buscan modos de hacerse escuchar siempre junto a La Luz. Yordanis anuncia que grabar√°n cuentos de la colecci√≥n Espejo (3). ‚ÄúLuis nos convoc√≥, en la era del WhatsApp, a grabarlos y ya tenemos algunos‚ÄĚ. Estos audios se distribuir√°n por las distintas redes sociales y plataformas en las que se insertan la editorial y Palabras al Viento.

Los sue√Īos, el futuro, lo alcanzado

Y as√≠ se cruzan los caminos de ambos empe√Īos. Aqu√≠ se hacen libros, all√° se narran, entre ambos se construye la fascinaci√≥n por la palabra. Luis Yuseff augura ‚Äúlos v√≠nculos entre la editorial y la compa√Ī√≠a han estado matizados por libros que dentro de nuestro cat√°logo son los m√°s importantes y atractivos para el p√ļblico.

Reto√Īos de almendro y Dice el musgo que brota son dos antolog√≠as important√≠simas dentro del panorama literario cubano. Ambas antologadas por Eldys Baratute, y con el valor a√Īadido de ser ilustradas por artistas pl√°sticos de todo el pa√≠s.

En el caso de Reto√Īos‚Ķ fue el primer libro de la editorial que tuvo todos sus interiores en cuatricrom√≠a. Entr√°bamos a una nueva era. Fue la primera tirada que super√≥ los 6 000 ejemplares para un t√≠tulo de un sello perteneciente al Sistema de Ediciones Territoriales, pensada para el trabajo de la risogr√°fica y las limitantes propias de dicho sistema de impresiones. Pero este se convirti√≥ en un proyecto que sum√≥ una exposici√≥n itinerante, juegos de postales y una de las campa√Īas de promoci√≥n del libro y la lectura que tuvo a los muchachos de la Casa del Cuento como protagonistas, y fue el primer audiolibro que se grab√≥ dedicado al p√ļblico infantil.

Reto√Īos de almendro abri√≥ una puerta que no se cerrar√°. Marca un antes y un despu√©s en la proyecci√≥n de Ediciones La Luz, porque lo que vino luego fue El libro de los abrazos, una idea largamente acariciada que se logr√≥ gracias a la amabilidad de Ivonne Galiano y Eduardo Heras Le√≥n, un libro que atrajo hacia La Luz la atenci√≥n de un p√ļblico que tal vez no sab√≠a que exist√≠amos, y luego estuvo Dice el musgo que brota, un libro muy parecido al concepto de Reto√Īos‚Ķ y toda la campa√Īa que gener√≥, pero tiene el a√Īadido de que nos trajo por primera vez el Premio de la Cr√≠tica Literaria y tambi√©n Premio de Edici√≥n en la Feria del Libro en Holgu√≠n.

Por √ļltimo, la colecci√≥n Espejo, una de las m√°s buscadas y reconocida por un Premio Especial del Lector en la √ļltima Feria Internacional del Libro en La Habana. Esta es una colecci√≥n atractiva tambi√©n ideada por Eldys Baratute para celebrar la uni√≥n de dos generaciones de autores en un mismo volumen‚ÄĚ.

Ante los logros comunes no parecen satisfechos. Los narradores, el poeta editor, sus compa√Īeros y c√≥mplices contin√ļan en el inveterado arte de buscar lo imposible para los otros.

‚ÄúEllos seguir√°n trabajando con el cat√°logo de la editorial‚ÄĚ, declara Luis Yuseff convencido y convincente. ‚ÄúVan a permanecer los v√≠nculos porque estos nexos de Ediciones La Luz y Palabras al Viento siempre est√°n relacionados con libros que en la luz marcan hitos‚ÄĚ.


Generación de antologados en tiempos de soledad

El t√≠tulo de esta rese√Īa (Generaci√≥n de Antologados) es una de tantas¬†definiciones utilizadas a lo largo de la novela La soledad del tiempo, del escritor¬†cubano Alberto Guerra Naranjo, para referirse a una generaci√≥n definida por¬†las circunstancias de su tiempo, como cualquier otra, pero con situaciones¬†singulares.¬†

A primera vista pareciera que no necesita una rese√Īa m√°s, un escrito m√°s¬†despu√©s de tantos que se han publicado en los √ļltimos a√Īos acerca de ella; sin¬†embargo, una vez le√≠da por este servidor, me queda claro que a√ļn necesita¬†otras ‚Äďno importa cu√°ntas‚Äď si se trata de ubicarla entre las mejores novelas¬†escritas en los √ļltimos 20 a√Īos de literatura cubana.

Su eje central es el entorno literario de la isla, no su lado agradable, sino esos¬†fantasmas reales que acechan la espiritualidad del escritor y, por¬†consecuencia, el resultado de su trabajo, y el mapa mentiroso que se va¬†creando a partir de un entorno donde el amiguismo, los favores, el sexo, la¬†mediocracia ‚Äďenti√©ndase esa tratada por Alain Deneault en su libro de igual¬†nombre‚Äď que apela a la protecci√≥n entre mediocres (yo dir√≠a inferiores) con el¬†√ļnico objeto de protegerse y prevalecer por un tiempito en nuestras letras¬†nacionales, o m√°s bien sus arrabales, sin esforzarse por dejar la vida en la¬†oraci√≥n.

Semejantes agresiones a una historia letrada no serán jamás adoptadas por textos como este de Guerra Naranjo, más bien extraídos y llevados a juicio literario y moral. Cito y citaré más adelante otros por ser inevitable, un párrafo de esta novela:

‚ÄúLas historias que pienso escribir no ser√°n nuevos bodrios para las letras¬†nacionales. De tantas malas p√°ginas y de tantos escritores rid√≠culos el¬†lector se cansa. Mi novela debe ser mi sangre y mi paz. Ah, Walter¬†Benjam√≠n, qu√© claro estabas, no es la forma ni el contenido lo que¬†importa, es la sustancia, s√≥lo la sustancia.‚ÄĚ

Los extremos de ese eje que mencioné son, por un lado, Sergio Navarro, un escritor de a pie que nos representa a todos: aquellos que no nos prostituimos por un puesto de poder, ni una antología para desesperados, ni ponemos la mirada en el Trono de Hierro, que intimida desde Desembarco del Rey por un viaje.

Un Jean Valjean caribe√Īo marcado, no por la c√°rcel, o un obstinado y muy¬†equivocado en sus principios Javert, sino por el sol implacable, los 10 pesos en¬†el bolsillo, los sue√Īos, los principios correctos y seres como el que habita en el¬†otro extremo: Emilio Varona, funcionario acostumbrado a acumular beneficios y¬†repartirlos seg√ļn le convenga.

Este Emilio es la ant√≠tesis de Sergio. Entre ambos, pasan ante los ojos del¬†lector historias hermosas por bien narradas, pero esencialmente duras como¬†solo pueden serlo cuando se escribe desde el dolor. Trescientas y una p√°ginas¬†y 34 cap√≠tulos que bastar√°n, supongo, para cualquier estudioso de nuestro¬†mundo letrado, en el futuro, cuando quiera comprender los males de un¬†sistema literario que pide a gritos una actualizaci√≥n, un acercamiento a la forma¬†en que se mueve el mercado (s√≠, acabo de escribir mercado), para salvarse del¬†desamparo en que mantiene a sus mejores nuevos escritores, a costa de¬†algunos autores, no todos, por debajo de la calidad media en un pa√≠s que¬†presume de un alto √≠ndice cultural. Treinta y una p√°ginas que al fin han resuelto¬†un problema: tanta literatura sobre escritores (√ļltimos 20 a√Īos) demasiado¬†centrada en complacer precisamente a los escritores:

‚ÄúEste mundo literario, me dije mientras prend√≠a un cigarro (despu√©s de¬†almorzar no hay nada mejor que un cigarro), tiene demasiadas zonas que¬†no son literarias. Escribir bien no basta. Desencadenar toda una¬†estrategia de horas, de d√≠as, de a√Īos frente a la p√°gina en blanco, es s√≥lo¬†el comienzo. Despu√©s, aunque se consiga cierto √©xito, llegan como al¬†n√°ufrago de un barco ahuecado, imprevisibles avalanchas convertidas en¬†un mar de sombras.‚ÄĚ

La soledad del tiempo hace ver a muchos de los más recientes escritores, algunos de la autoproclamada Generación Cero, por ejemplo, como eternos aprendices que se perdieron en la estrategia promocional y jamás en las páginas.

Los malnacidos, o mal remunerados escritores, los que no pertenecieron a un¬†grupo literario que se entreg√≥ premios y espacios para la promoci√≥n de su¬†basura, los que no han sido se√Īaladas mujeres que sonr√≠en a todos y¬†encuentran entre el Todo al intelectualoide que la llevar√° a giras y antolog√≠as y¬†promoci√≥n vergonzosa, los que no pertenecieron a talleres de dudosa¬†ense√Īanza, arcaica ense√Īanza, esquem√°tica ense√Īanza, los solitarios, los que¬†iban al Coppelia a tomar su helado pensando c√≥mo ubicar su novela dentro del¬†circo, y no acompa√Īados de aduladores embriagados de vino barato y t√© de¬†manzanilla, esos, repito, los solitarios y desprotegidos, ya tienen su novela:

‚Äú¬ŅHabr√≠a pasado el genial Julio Cort√°zar por los mismos pasmes que a √©l¬†le suced√≠an? ¬ŅHabr√≠a comprado cigarro a menudeo a un viejo renqueante,¬†que contar√≠a el dinero con una calma incre√≠ble antes de echarlo en el platico del bisne? ¬ŅHabr√≠a sabido qu√© co√Īo era bisne, qu√© co√Īo cigarro a¬†menudeo? ¬ŅHabr√≠a arrastrado un colch√≥n por la ciudad por tirarle un¬†cabo a dos marginales? ¬ŅHabr√≠a trabajado alguna vez de CVP, en alguna¬†empresita de Par√≠s o Buenos Aires? ¬ŅHabr√≠a corrido detr√°s de un¬†extranjero para tumbarle unos fulas e ir tirando? ¬ŅHabr√≠a pasado los¬†mismos trabajos para escribir una cabrona palabra? El viejo trajo los¬†cigarros y se qued√≥ mir√°ndolo.

‚ÄĒ ¬ŅAlg√ļn problema, muchacho?

‚ÄĒ Nada, Prendes, pensaba un poco.‚ÄĚ

Esta novela está escrita desde el dolor, lo mencioné antes, y es posible que sea la versión artística del sufrir que ha experimentado Alberto Guerra en diferentes épocas, mientras bebía samagón de patatas, entiéndase vino de papas de a cinco pesos la botella en aquel Período Especial. En su casa a la espera de un verano mejor, mientras The Others arrojaban toda serie de ruidos que le erizaban la piel pero no lograron quebrarlo.

Carece además, La soledad del tiempo, de alardes estilísticos innecesarios, de palabras rebuscadas, y muestra con lenguaje directo, preciso, lo que se quiere mostrar. Me hizo olvidar estructuras y me atrapó en la mencionada sustancia. Querida sustancia, ausente en muchos libros sin la presión de un embargo, sin regulaciones o planes, ausente en tantos y tantos libros por falta de bomba y talento, y malas gestiones desde la editorial.

Papeles al viento, no así en esta novela que como fenómeno de nuestra reciente literatura ha logrado la reedición en tres ocasiones, rompiendo así con un esquema presente en nuestro sistema editorial donde al estar sometido a planes no es dado a reconocer el impacto de un libro mediante la reedición, sino a continuar con los siguientes en el llamado colchón editorial.

Pocos libros rompen ese esquema y muy pocos desde la calidad literaria. Quizá también esta novela se extiende más allá del anaquel porque representa a muchos, es colectiva y no individual. La individualidad es algo marcado en muchos textos recientes en la literatura de la isla. Algunos exponentes de la autoproclamada Generación Cero están marcados por una literatura individual, donde los intereses son inclinados hacia el autor y sus socios, llena de situaciones que a pocos interesan, no literarias a veces, solo de su inmediata cotidianidad y por efecto poco interesante al lector universal.

He escuchado que hay quienes le se√Īalan a La soledad del tiempo que su¬†mayor defecto es ser una novela para escritores. Eso solo puede afirmarlo quien no ha notado, o no quiere notar, la cr√≠tica impl√≠cita al racismo (Cap√≠tulo¬†Sudoroso), el retrato de una sociedad donde hay maleantes y oportunistas,¬†jineteras circunstanciales y no solo prostitutas de oficio, estafadores, un ensayo¬†sobre el suicidio (Cap√≠tulo 27. Hospital) que me hizo recordar los m√ļltiples¬†ensayos que alberga esa obra universal titulada Los miserables, de V√≠ctor¬†Hugo.

Incluso hay un tratamiento peligroso del sexo, extremo cuando de literatura se¬†trata, zoofilia incluida (Cap√≠tulo 10. Ay, Atencio, compadre). Es cierto que si se¬†es un escritor cubano se entender√°n gui√Īos y situaciones impl√≠citas, expl√≠citas,¬†que alguien ajeno al mundillo literario no alcanzar√≠a a notar de inmediato, pero¬†dudo que al terminar la obra no haya sido bien ilustrado acerca de ese¬†mundillo; y eso es precisamente lo que la buena literatura hace, ilustrar, de no¬†ser as√≠, para qu√© leer.

Esta es novela incómoda y continuará haciéndolo:

‚ÄúLos Nov√≠simos, para mi gusto, eran una triste generaci√≥n de¬†segundones, de tipos incapaces de escribir lo que hac√≠a falta, de¬†c√≥modos mamalones de la teta institucional. No hab√≠an hecho una sola¬†novela con verg√ľenza, un solo libro de cuentos que valiera, y como¬†poetas resultaban incoherentes, caprichosos, experimentales a pulso,¬†iconoclastas en apartamentos de microbrigada‚Ķ‚Ä̬†

‚Äú‚Ķmilitantes de la mariconer√≠a organizada, del lesbianismo chato,¬†v√≠ctimas de antologadores de ocasi√≥n, pastos de eventos literarios,¬†pira√Īitas de concursos acoplados, pla√Īideras frente a la injusticia de los¬†viejos escritores atrincherados en sus cargos p√ļblicos‚Ķ‚ÄĚ

‚Äú‚Ķ escrib√≠an a favor o en contra del gobierno, pero sin miaja, sin bomba,¬†sin demonio. Jam√°s protestaban, ni pronunciaban una queja coherente,¬†eran incapaces de concertar una buena reuni√≥n por cuenta propia,¬†persegu√≠an a los editores extranjeros, ca√≠an como palomas a sus pies y¬†se acomodaban a las exigencias del mercado con una desverg√ľenza¬†incre√≠ble. Hablaban mal unos de otros, se pon√≠an trampas entre s√≠,¬†c√°scaras de pl√°tano entre s√≠, para lograr, por ejemplo, un simple viaje a¬†una feria del libro.‚ÄĚ

Tampoco escapa a esta excelente mirada crítica dividida en capítulos la burla en la que se han convertido muchas citas literarias en la isla, repetitivas, dispuestas para promocionar muchas veces a quienes no merecen ninguna promoción, eso y más se refleja en el capítulo 30: Reunión de Escritores.

Ahora, esta dolorosa vuelta por las miserias del mundillo literario, y el otro¬†mundillo que nos toca a todos, viene desde un lenguaje hermoso, no¬†minimalista a lo cubano ‚Äאּgracias a Dios!‚Äď, sino suelto, natural, sincero, sobre¬†todo sincero y original, s√≠, eso, original, distante de la cuesti√≥n repetitiva que¬†nos invade cuando de nueva literatura se trata. Y, sobre todo, entretenido. No¬†puedo creer que acabo de escribir esa palabra en una rese√Īa, la escribir√© de¬†nuevo: en-tre-te-ni-do. Es claro que el prop√≥sito estuvo en la mente del se√Īor¬†Guerra:

‚ÄúDe nada vale aburrir a los lectores, ¬Ņpara qu√© cansarlos, para qu√© agotarlos? De nada vale competir con el colega inmediato y perderse en la niebla del corrillo literario, es preferible, mil veces, llegarse al Madoka, buscar una pareja entre esos hombres de pueblo, entre esas criaturas de visi√≥n insuperable, y jugar la partida de turno como si fuera la √ļltima. Eso es ser maestro, eso es ser Juan Rulfo, no¬†m√°s que eso. Gracias.‚ÄĚ


La poesía es el territorio de la concisión

En la poesía de Verónica Aranda viven los adioses y las bienvenidas, una fabulosa cartografía de viaje que es también la cartografía del alma humana frente a las circunstancias cambiantes de la vida. Verónica ha sabido recoger, en el poema, el mapamundi de la experiencia: para ella, el verso es sinónimo de ese territorio de la concreción donde todo, efectivamente todo, es contemplado con lupa. [+]