aniversario 125


Crear para reexistir: El desafío de ser martiano

A pesar de la dif√≠cil circunstancia en la que se encuentra el mundo como consecuencia de la Covid 19, mayo se nos ha venido plet√≥rico de creatividad y solidaridad. Son muchas las personas que, desde sus hogares, han descubierto y compartido talentos que solo emergen de la bondad del coraz√≥n. Fue tambi√©n este mayo donde la juventud creadora decidi√≥ no dejar caer el estandarte del amor e hizo emerger, desde la virtualidad, al festival holguinero-universal de las juventudes. Es as√≠ que nos llega Mart√≠ multiplicado en el aniversario 125 de su siembra en Dos R√≠os. Nos mira, no desde el pedestal, sino ceja con ceja y nos sigue diciendo: ‚ÄúCrear, es la palabra de pase de esta generaci√≥n‚ÄĚ.

En medio de todo, de lo maravilloso y lo real o de lo real maravilloso, una inc√≥gnita me hinca: ¬ŅConstituye un desaf√≠o para la juventud creadora ser martiana hoy? Pienso que s√≠, pues serlo significa asumir una actitud ante la vida. Y es que Mart√≠, el ser humano, nos desaf√≠a cotidianamente a asumir el yugo o la estrella que ilumina y mata. De todas las maneras posibles nos insiste en que el problema de la independencia no es tanto el cambio de estructuras, sino el cambio de esp√≠ritu. Es as√≠ que el llamado a la creaci√≥n es el llamado a romper con la subjetividad colonial a trav√©s de la construcci√≥n de reexistencia.

No siempre alcanzamos a comprender las dimensiones que alcanza este desaf√≠o hoy, cuando el tigre acecha m√°s cercano y se disimula en el arte que consumimos o creamos. Para quienes nos asumimos martianas(os) es enorme, pues significa repensarse, confrontarse y reinventarse constantemente. Implica la dif√≠cil tarea de rebelarse ante las imposiciones de una industria cultural cada vez m√°s mis√≥gina, racista, clasista e inhumana; una industria que nos convoca a negar el car√°cter socio-transformador del arte y reduce el acto de crear a la reproducci√≥n homogeneizante de los patrones √©tico-est√©ticos de los ‚Äúgrandes centros de poder‚ÄĚ.

La juventud creadora que elige la estrella por sobre el yugo tiene el enorme reto de ser coherente, o al menos, de luchar por serlo, no solo resistiendo a los numerosos embates del patriarcado y el imperialismo, sino ‚Äďfundamentalmente‚Äďconstruyendo un universo simb√≥lico que tenga el respeto a la diversidad y a la dignidad humana como Sur. La misi√≥n no es f√°cil y amenaza con ser cada vez m√°s compleja. Para cumplirla siempre tendremos ese misterio que nos acompa√Īa.


Necesidad de Martí

Por: Jorge Antonio Rodríguez Guillén (presidente provincial del MJM en Villa Clara)

El pensamiento de José Martí constituye una fuente inagotable y necesaria de la cual beber en el proceso perpetuo de edificación espiritual de la nación y la nacionalidad cubana y en la definición de los principios éticos e ideológicos de las generaciones que continuamos enarbolando su ideal humanista y revolucionario.

Conducta moral e histórica legada por los sectores más progresistas de la primera mitad del siglo XX que tuvieron en la Generación del Centenario y en la figura de Fidel la expresión totalizadora del esfuerzo juvenil continuado (Mella, Villena, Guiteras) por rescatar de la amnesia, impuesta por los gobiernos y sustentada por los ideólogos burgueses, a Martí y ponerlo una vez más al servicio de su Patria. Quedó inscrito para todos los tiempos que lo cubano sin Martí no es completo o no es cubano.

El 28 de enero de 1960 el Che pronunci√≥ un discurso en el hemiciclo de la C√°mara del Capitolio Nacional en homenaje al aniversario 107 del nacimiento del H√©roe Nacional y esboz√≥ la l√≠nea hist√≥rica dada por Fidel en su alegato de autodefensa ‚ÄúLa historia me absolver√°‚ÄĚ sobre la continuidad hist√≥rica entre la gesta martiana de emancipaci√≥n nacional y la lucha de liberaci√≥n encabezada por ellos contra la dictadura de Batista y la opresi√≥n imperial norteamericana, nos dio un criterio esencial para comprender el alcance de la figura del Maestro: ‚Äú(‚Ķ) Mart√≠ fue el mentor directo de nuestra Revoluci√≥n, el hombre a cuya palabra hab√≠a que recurrir siempre para dar la interpretaci√≥n justa de los fen√≥menos hist√≥ricos que est√°bamos viviendo y el hombre cuya palabra y cuyo ejemplo hab√≠a que recordar cada vez que se quisiera decir o hacer algo trascendente en esta Patria(‚Ķ) porque Jos√© Mart√≠ es mucho m√°s que cubano: es americano; (‚Ķ) y su voz se escucha y se respeta no s√≥lo aqu√≠ en Cuba sino en toda Am√©rica (‚Ķ)‚ÄĚ y consecuente en pensamiento y acci√≥n Guevara sentenci√≥ adem√°s: ‚Äú(‚Ķ) no todos, ni muchos -y quiz√°s ninguno- pueda ser Mart√≠, pero todos podemos tomar el ejemplo de Mart√≠ y tratar de seguir su camino en la medida de nuestros esfuerzos. Tratar de comprenderlo y de revivirlo por nuestra acci√≥n y nuestra conducta de hoy (‚Ķ)‚ÄĚ. Aqu√≠ radica nuestro gran reto como individuos y como naci√≥n, ‚Äúyugo o estrella‚ÄĚ.

Consciente de la necesidad de impulsar la formaci√≥n de las nuevas generaciones de cubanos en lo m√°s aut√©ntico del pensamiento nacional, independentista, latinoamericano y humanista, la Revoluci√≥n desencaden√≥ desde los primeros a√Īos un amplio movimiento educativo, cultural y cient√≠fico para acercar estas esencias a cada rinc√≥n de la Isla y ante los retos actuales que tenemos como naci√≥n en el orden econ√≥mico, pol√≠tico y social por defender el derecho soberano a construir un modelo de desarrollo social socialista en medio de un mundo dominado por el valor de las mercanc√≠as y no por los valores humanos, la formaci√≥n de j√≥venes patriotas, con correctos h√°bitos de educaci√≥n formal; con estilos de vida saludables que se manifiesten en su conducta diaria; que defiendan la Ideolog√≠a de la Revoluci√≥n Cubana, con sus ra√≠z en el pensamiento martiano, es una tarea impostergable para la familia y la escuela.

Constituye l√≠nea de trabajo para el Sistema Nacional de Educaci√≥n que sus instituciones se rijan por un modelo de escuela que logre la armon√≠a entre la teor√≠a y la pr√°ctica y que gestionen un proceso docente-educativo que fortalezca el conocimiento de la obra martiana y la aprehensi√≥n de sus mensajes por los alumnos, como modelos de actuaci√≥n y conducta moral. La aspiraci√≥n es que en cada escuela se desarrolle la formaci√≥n de los ni√Īos, de los adolescentes y de los j√≥venes a partir del pensamiento de Jos√© Mart√≠.

En ese sentido el Proyecto de los Cuadernos Martianos concebido por Cintio Vitier nos brinda una alternativa que debe continuar explor√°ndose y explot√°ndose desde la pedagog√≠a. En el pr√≥logo al Cuaderno Martiano III Cintio nos antepone ante una idea que es el prop√≥sito fundamental de la obra formativa que ha concebido: ‚ÄúTener la plena conciencia de ser cubano, es ser martiano. Ser martiano es interiorizar, asumir, encarnar, poner en pr√°ctica en todo momento, por convicci√≥n √≠ntima, el ideario que se expresa en estas p√°ginas con la belleza verbal de un cl√°sico de la modernidad hispanoamericana y con la abnegaci√≥n de quien quiso ser, y fue, ‚Äėel servidor m√°s apasionado que puedan tener los hombres‚Äô‚ÄĚ.

En el ¬†aniversario 125 de la ca√≠da en combate del H√©roe Nacional Jos√© Mart√≠ es m√°s perentorio estudiar su figura, su pensamiento y accionar multifac√©tico. Promover el acercamiento de cada ni√Īo, adolescente y joven a sus obras: cuentos, poes√≠as, ensayos, discursos, manifiestos; a sus diarios en los cuales no hay un solo vestigio de temor, de arrepentimiento, de amilanamiento ante la certeza de que emprend√≠a una empresa que pod√≠a costarle la vida, y en ese prop√≥sito los Cuadernos Martianos, que fueron creados teniendo en cuenta las caracter√≠sticas psico-pedag√≥gicas de los alumnos con el objetivo de fomentar en ellos el cultivo de sentimientos √≠ntimos, patri√≥ticos y sociales y poseen un ordenamiento progresivo de sus contenidos que permite un desarrollo gradual, ascendente y sistem√°tico de la personalidad del alumno, lo que contribuye a que aprendan en el transcurso de su crecimiento a querer al amigo de La Edad de Oro y que aspiren a ser tan buenos como √©l; junto a la ‚ÄúGu√≠a para los maestros de las aulas martianas‚ÄĚ, en diversos formatos: impresos, digitales, en aplicaciones para m√≥viles androides; nos brindan una alternativa vital.

‚ÄúDicha grande‚ÄĚ, fueron las primeras palabras de Mart√≠ al pisar tierra cubana cuando desembarc√≥ con G√≥mez por Playitas de Cajobabo el 11 de abril de 1895, seguro de que emprend√≠a una obra por Cuba y por la Humanidad. Con esa misma voluntad y certeza transit√≥ a la inmortalidad, de cara al sol, el 19 de mayo del propio a√Īo y hoy en su tumba como escribi√≥ en los versos sencillos, la rosa blanca y la Bandera de la estrella solitaria.

Vayamos al encuentro afectuoso y enriquecedor, por voluntad, por admiración a los que dieron todo por esta tierra; como un acto de conciencia y de patriotas, con las esencias mambisas, martianas, y fidelistas. Esas son las claves que sostienen a esta generación que sentimos a Cuba y luchamos por ella.


Forodebate José Martí y los desafíos del presente (Espacio Dialogar, dialogar)

Por Yasel Toledo Garnache

Como parte del espacio Dialogar, dialogar, que habitualmente realizamos en el Sal√≥n de Mayo del Pabell√≥n Cuba, convocamos al forodebate ‚ÄúMart√≠ y los desaf√≠os del presente‚ÄĚ, para debatir en torno a quien es considerado el H√©roe Nacional de Cuba, hombre de profundo humanismo, grandes sacrificios y activa labor literaria, period√≠stica y como patriota que fund√≥ el peri√≥dico Patria, cre√≥ el Partido Revolucionario Cubano y fue el principal organizador de la guerra de 1895.

¬ŅC√≥mo permanece Mart√≠ entre los cubanos, 125 a√Īos despu√©s de su ca√≠da en combate? ¬ŅTodos somos verdaderamente martianos? ¬ŅEs posible que lo seamos? ¬ŅPor qu√© a veces se tergiversa tanto su pensamiento? ¬ŅQu√© aspectos lo hacen un hombre tambi√©n del siglo XXI? ¬ŅPor qu√© podemos asegurar que la Revoluci√≥n cubana es profundamente martiana? ¬ŅQu√© se hace en el pa√≠s para divulgar m√°s sus obras e historia de vida mediante el aprovechamiento, por ejemplo, de las nuevas tecnolog√≠as. ¬ŅCu√°nto m√°s nos pueden ayudar sus ideas y ejemplo para vencer desaf√≠os del presente?…

Estas son algunas de las preguntas que pudieran motivar el intercambio. El forodebate se realizará este lunes entre las 10: 00. am y las 12: 00. m, con la participación del doctor en ciencias Eduardo Torres Cuevas, director de la Oficina del Programa Martiano y Presidente de la Sociedad Cultural José Martí; la doctora en ciencias Marlene Vázquez Pérez, directora del Centro de Estudios Martianos, el también doctor Fabio Fernández Batista, profesor de historia de la Universidad de La Habana y miembro de la AHS, y Yusuam Palacios Ortega, presidente nacional del Movimiento Juvenil Martiano (MJM).

Todos podemos participar. Ya es posible dejar nuestras opiniones e interrogantes en la parte de los comentarios.

MART√ć EN NUESTROS D√ćAS, ¬ŅUN DI√ĀLOGO CON EL PASADO?

Por Dr. C. Marlene Vázquez Pérez

Seg√ļn Gabriela Mistral, Mart√≠ es un cl√°sico sin sombra de vejez. Quien accede a su obra, independientemente de su formaci√≥n acad√©mica, queda seducido por ese verbo proteico, profundamente po√©tico, y portador, a la vez, de los m√°s altos valores humanos. La hondura de su pensamiento, la riqueza de sus reflexiones, motiva al an√°lisis hist√≥rico, filos√≥fico o pol√≠tico. Siendo un hombre de su tiempo¬† en toda la extensi√≥n de la palabra, Mart√≠ es un hombre para todos los tiempos. No hay que forzar su entrada al siglo XXI, entra en √©l, por derecho propio, porque la mayor parte de los problemas que constat√≥ en su √©poca siguen buscando soluci√≥n todav√≠a. En esta crisis existencial que vivimos hoy, la palabra martiana tiene enormes tareas que cumplir, y hay que leerla como quer√≠a Unamuno, ‚Äúcon devoci√≥n inteligente‚ÄĚ.[1] El di√°logo con su obra puede ser de gran utilidad, tanto pr√°ctica como espiritual.¬†

[1] Miguel de Unamuno: Carta a Joaquín García Monge, Archivo José Martí, La Habana, no. 11, enero-diciembre, 1947, p. 15.

 

MART√ć NO ES COSA DEL PASADO

Yusuam Palacios Ortega, presidente del Movimiento Juvenil Martiano

En la hora actual de Cuba y atendiendo a los desafíos de la humanidad, frente a un modelo hegemónico capitalista que desde lo económico hasta lo cultural es absolutamente injusto e insostenible; asirnos al pensamiento martiano es vital. Martí no está desactualizado ni es cosa del pasado. Es increíble como su pensamiento alcanza una vigencia extraordinaria, aplicable a la vida contextualizada en este tiempo histórico, a nuestro quehacer cotidiano, a la batalla por la emancipación cultural del hombre.

Conocer a Martí no es homenajearlo simplemente el día de su natalicio o caída en; sino profundizar en la esencia de su pensamiento, interpretarlo con objetividad y aplicarlo en nuestra vida práctica: asumir críticamente los valores que nos transmite, sus puntos de vista, sus criterios sobre los más diversos temas. Sentirse martiano y conocer al Maestro es un reto gigantesco, porque él no admite un acercamiento superficial. No se trata de memorizar sus frases, de repetir su discurso -a veces de forma descontextualizada-, o de conocer datos acerca de su biografía.

Su pensamiento no es abstracto, adquiere cuerpo y alma en sí mismo cuando somos capaces de redescubrir a Martí y aplicarlo a nuestra cotidianidad, cuando entendemos que la martianidad es osamenta sobre la cual debemos proyectarnos y sostenernos. Por eso somos martianos, porque críticamente lo hemos asimilado, porque creemos en la palabra del Maestro, y no lo hacemos como seres conducidos, sino desde una lealtad reflexiva a su palabra y ejecutoria. Martí no es cosa del pasado.

UN MART√ć PARA AHORA MISMO

Por Dr. C. Fabio E. Fern√°ndez Batista

Jos√© Mart√≠ constituye referencia ineludible para el pensamiento patri√≥tico y revolucionario cubano. Hasta el presente, su ideario se manifiesta como plataforma desde la cual repensar los dilemas de la naci√≥n y el orbe. La apuesta martiana por la construcci√≥n de una sociedad garante de la dignidad plena de los seres humanos resulta una aspiraci√≥n que ‚Äďcual horizonte‚Äď nos conmina a avanzar.

De cara a los retos de hoy, seis aristas de la reflexi√≥n del Ap√≥stol devienen soportes para aquellos abocados a la continua apuesta por una Cuba y un mundo mejor. Su inserci√≥n dentro del llamado pensamiento electivo, la irrefrenable b√ļsqueda de la unidad bajo principios compartidos, la autoconciencia nuestraamericana y su beligerante oposici√≥n a la proyecci√≥n hegem√≥nica de los poderes imperiales han de acompa√Īarnos en la lucha cotidiana.

Mart√≠ supuso la c√ļspide del electivismo cubano, movimiento filos√≥fico que desde las postrimer√≠as del siglo XVIII impuls√≥ la conformaci√≥n de un pensamiento propio en la Isla, a partir de adaptaci√≥n cr√≠tica de los referentes for√°neos y de la construcci√≥n de respuestas singulares a los problemas espec√≠ficos de la realidad insular. Para el Maestro, solo el ejercicio intelectual nacido de nuestra universal autocton√≠a franquear√≠a el acceso a los prop√≥sitos de plenitud so√Īados. Hoy que buscamos modelos para enrumbarnos, no debemos pasar por alto esa alerta.

En paralelo, la pr√©dica martiana encontr√≥ otro de sus nortes en la cristalizaci√≥n de la unidad entre los cubanos de buena voluntad. La meta de la independencia y posterior consumaci√≥n de la rep√ļblica plena requer√≠a el modelaje de una amplia coalici√≥n de fuerzas, capaz de articularse bajo presupuestos program√°ticos y de principios. Los retos de la Cuba de hoy exigen de nosotros justo lo que el h√©roe de Dos R√≠os subrayara en el ya lejano siglo XIX. La Revoluci√≥n que ha de revolucionarse ser√° exitosa en tanto exprese la pluralidad de la naci√≥n y denote su capacidad para actuar como un proyecto unitario de pretensiones hol√≠sticas.

Dentro del legado de ese cubano de excepci√≥n al que hoy rendimos tributo destaca, igualmente, su sentido de unidad continental. Mart√≠ pens√≥ en clave nuestraamericana, es decir, concibi√≥ un proyecto enfocado en los problemas que enfrentaba el vasto universo que discurre del Bravo a la Patagonia. Esta concepci√≥n ancl√≥ en la identificaci√≥n de una historia e identidad comunes que, sin desconocer las particularidades, permit√≠a so√Īar con un destino compartido. Dicho sue√Īo com√ļn ve√≠a reforzado su sustento en la identificaci√≥n de un claro antagonista que, desde su agenda de dominaci√≥n, trabajaba en pos de fragmentarnos. Justo en esta hora que vivimos, los factores que nos unen siguen mostrando su vigencia, al tiempo que el enemigo esencial contin√ļa siendo el mismo.

Como es sabido, el pensamiento del H√©roe Nacional se erige como precursor del ideario antiimperialista. El diagn√≥stico martiano acerca de la configuraci√≥n interna de las sociedades del Norte global y de la proyecci√≥n hacia el Sur del capitalismo maduro de las naciones imperiales¬† conserva vigencia en m√°s de un sentido. En la tarea siempre urgente de definir la l√≥gica de funcionamiento del sistema capitalista, Mart√≠ resulta un gran aliado. Solo desde la disecci√≥n anal√≠tica de nuestro enemigo podremos construir la alternativa civilizatoria que el Ap√≥stol identific√≥ como √ļnico camino para la consumaci√≥n de la justicia.

Frente a los grandes dilemas que tocan a nuestra puerta, Mart√≠ nos acompa√Īa. Est√° a nuestro lado en la lucha por un futuro de total emancipaci√≥n. Nos toca pues aprender del veterano guerrero, beber de sus consejos, hacer propio su m√©todo y lanzarnos a crear, a construir, a fundar.¬†¬†¬† ¬†

 

EL PROYECTO INCONCLUSO DE JOS√Č MART√ć

Por Dr. C. Eduardo Torres-Cuevas

El d√≠a anterior a caer en combate, Mart√≠ comienza a escribirle una extensa carta a su ‚Äúquerid√≠simo hermano‚ÄĚ Manuel Mercado. Su inesperada muerte la dej√≥ inconclusa. El texto es suficiente para conocer las esencias y las estrategias del proyecto revolucionario martiano. Una gran inc√≥gnita se levanta con la √ļltima palabra escrita. Por lo pronto, el texto desmitifica la rom√°ntica y especulativa idea de que el Maestro buscara la muerte en el encuentro de Dos R√≠os. Como gu√≠a de un pueblo que ha lanzado a la guerra, deb√≠a ser el primero en enfrentar al enemigo, pero no desconoce los riesgos necesarios. Con orgullo escribe: ‚ÄúYa puedo escribir (‚Ķ) Ya estoy todos los d√≠as en peligro de dar mi vida por mi pa√≠s y por mi deber ‚Äďpuesto que lo entiendo y tengo √°nimos con que realizarlo– de impedir a tiempo con la independencia de Cuba que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza m√°s, sobre nuestras tierras de Am√©rica. Cuanto hice y har√©, es para eso‚ÄĚ. No hay desanimo ni tristeza y, lo m√°s importante, piensa con entusiasmo en la que har√°.

El proyecto martiano ha transitado por varias etapas. Primero, unir lo que imperiosamente ha de estar unido; segundo, organizar y concientizar las fuerzas todas del pa√≠s para la guerra necesaria y la creaci√≥n de un nuevo modelo de rep√ļblica que no perpet√ļe ‚Äúcon formas nuevas o con alteraciones m√°s aparentes que esenciales, el esp√≠ritu autoritario y la composici√≥n burocr√°tica de la colonia, sino fundar en el ejercicio¬† de las capacidades leg√≠timas del hombre, un pueblo nuevo y de sincera democracia, capaz de vencer, por el orden del trabajo real y el equilibrio de las fuerzas sociales, los peligros de la libertad repentina en una sociedad compuesta para la esclavitud‚ÄĚ; la Rep√ļblica Cubana ser√≠a ‚Äújusta y abierta, una en el territorio, en el derecho, en el trabajo y en la concordia, levantada con todos y para el bien de todos‚ÄĚ.

La tercera etapa es la creaci√≥n del Partido Revolucionario Cubano, instrumento real y pr√°ctico preparador de la guerra, creador y unificador de revolucionarios, batallador frente a los partidos coloniales y a la peligrosa corriente anexionista. La cuarta etapa apenas se iniciaba cuando cae en combate, la guerra de independencia y la creaci√≥n de la rep√ļblica ‚Äúen medio de la guerra‚ÄĚ. Todo lo hecho hasta Dos R√≠os apenas era el pre√°mbulo de la construcci√≥n de la Cuba pensada y so√Īada por Mart√≠.

Si la lucha inicial era contra el dominio colonial espa√Īol, los profundos cambios operados en los Estados Unidos convierten a esta naci√≥n en la m√°s poderosa potencia, ante la cual, llegado el momento, la propia Espa√Īa rendir√≠a sus banderas. Desde 1889, Mart√≠ advierte: ‚Äú¬ŅPor qu√© han de pelear sobre las rep√ļblicas de Am√©rica sus batallas con Europa, y ensayar en pueblos libres su sistema de colonizaci√≥n?‚ÄĚ; ‚ÄúDesde la cuna so√Ī√≥ en estos dominios el pueblo del Norte (‚Ķ) y cuando un pueblo rapaz de ra√≠z, creado en la esperanza y certidumbre de la posesi√≥n del continente, llega a serlo, con la espuela de los celos de Europa y de su ambici√≥n de pueblo universal (‚Ķ) urge ponerle cuantos frenos se puedan fraguar,¬† con el pudor de las ideas, el aumento r√°pido y h√°bil de los intereses opuestos, el ajuste franco y pronto de cuantos tengan la misma raz√≥n de temer, y la declaraci√≥n de la verdad‚ÄĚ.

Y he ah√≠ la raz√≥n de Cuba; su lugar en el mundo: ‚ÄúEn el fiel de Am√©rica est√°n las Antillas, que ser√≠an, si esclavas mero pont√≥n de la guerra de una rep√ļblica imperial, contra el mundo celoso y superior que se prepara para negarle el poder‚ÄĚ. Y sentencia: ‚ÄúEs un mundo lo que estamos equilibrando; no solo dos islas las que vamos a libertar‚ÄĚ y Cuba ser√≠a la rep√ļblica ‚Äúindispensable al equilibrio americano‚ÄĚ.

Iniciada la guerra de independencia, quedaba un paso importante, crear la Rep√ļblica de Cuba. En la carta inconclusa a Manuel Mercado ya habla de ello. Despu√©s de la Mejorana, su papel en la Constituyente fundadora y reguladora de la rep√ļblica era fundamental y √©l lo sab√≠a. Su ausencia en Jimaguayu desfigur√≥ parte del proyecto de preparar la rep√ļblica en medio de la guerra. Al producirse la intervenci√≥n de Estados Unidos en la contienda independentista cubana, M√°ximo G√≥mez expresaba las terribles consecuencias de la ausencia de Mart√≠, porque √©l s√≠ sab√≠a c√≥mo enfrentar la nueva situaci√≥n. Los tiempos nuevos eran muy complejos. Se confrontaban peligros externos e internos. Uno de ellos era, seg√ļn hab√≠a escrito el Maestro:

‚ÄúEn Cuba ha habido siempre un grupo importante de hombres cautelosos, bastante soberbios para abominar la dominaci√≥n espa√Īola, pero bastante t√≠midos para no exponer su bienestar personal en combatirla. Esa clase de hombres, ayudados por lo que quieren gozar de los beneficios de la libertad sin pagarlos en su sangriento precio, favorecen vehementemente la anexi√≥n de Cuba a los Estados Unidos. Todos los t√≠midos, todos los irresolutos, todos los conservadores ligeros, todos los apegados a la riqueza, tienen tentaciones marcadas de apoyar esta soluci√≥n, que creen poco costosa y f√°cil. As√≠ alagan su conciencia de patriotas, y su miedo de serlo verdaderamente‚ÄĚ.

El proyecto inconcluso de Jos√© Mart√≠ se convirti√≥ en el de las generaciones del siglo XX; es el proyecto revolucionario de creaci√≥n, retomando las palabras de Jos√© Antonio Saco dos a√Īos antes de nacer Mart√≠, de ‚Äúuna Cuba cubana y no anglosajona‚ÄĚ. Ha pasado el tiempo, 125 a√Īos despu√©s de la desaparici√≥n f√≠sica del Ap√≥stol, su pensamiento vivo es nutriente, sabia, para pensar y crear la Cuba futura. Br√ļjula cuando baten aires de tormenta. ¬†¬†¬†¬†

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Mart√≠ nos ense√Īa el camino del bien (Intervenci√≥n del doctor en ciencias Pedro Pablo Rodr√≠guez en el espacio Dialogar, dialogar)¬†¬†

-La política para Martí: Un asunto del alma (Intervención de Lil María Pichs Hernández en el espacio Dialogar, dialogar)