Aneli Pupo


Quémese después de leerse (+Obras y fotos de la expo)

  • fotos de la inauguración de la expo personal fotográfica Re-evaluación, de la artista Aneli Pupo/ cortesía de aneli pupo

     

  • Palabras del catálogo de la exposición fotográfica Re-evaluación, de la artista Aneli Pupo, Beca de Creación “José Vázquez Pubillones”, inaugurada en el Centro de Desarrollo de la Ciudad de Guantánamo, el 18 de octubre, como parte de las actividades por la Jornada de la Cultura Cubana.

cartel de la expo fotográfica personal Re-evaluación, de la artista Aneli Pupo, Beca de Creación “José Vázquez Pubillones”

La prensa –y en este caso la prensa escrita, el tradicional periódico– resulta una construcción simbólica y legitimadora, un espacio articulador de sentido (social y político). “Lo que no salga en el periódico no existe” (lo que nos lleva a pensar en grandes vacíos). Pero las rápidas transformaciones de las comunicaciones y la tecnología de la información han precipitado la crisis del llamado periodismo tradicional, sobre todo la prensa plana, abriendo las posibilidades a la multiplicidad de discursos, una avalancha mediática, que, veracidad aparte, no espera por la llegada del papel oloroso aún a tinta (y va llenando ahora mismo estos vacíos).

Aneli Pupo enfoca literalmente sus inquietudes como artista y ciudadana –como ser social que no esconde la mirada tras la cámara, sino que busca en las posibilidades del arte conceptual, en instalaciones previamente elaboradas, para pertrecharse de ellas, interrogarlas– respecto a la prensa, sus dinámicas y su papel, en Re-evaluación (una de las series suyas que más me interesa, por alguna que otra razón obvia, desde que vi “Deshecho”, 2017).

Aquí recontextualiza la importancia que los medios de prensa –sin discordancias, en la misma línea, portadores de idéntico matiz político– han jugado históricamente en la construcción del país (la identidad nacional no se puede observar sin las presencias y ausencias en nuestra prensa). Medios que, además, han jugado un papel visible en la “legitimación” de tendencias y artistas, que han servido de vehículo para determinados momentos o soterrado otros en cambio (Recordemos Shock of the News, en la National Gallery of Art, Washington, 2012-2013, que establecía una relación entre el “fenómeno periodístico” y artistas que entablaron una relación vibrante y multifacética con las noticias impresas al apropiarse, imitar, desactivar, conmemorar y rescribir periódicos. Y en las artes visuales cubanas encontramos también obras y discursos que abordan este tema, como Wilfredo Prieto con la reciente exposición Fake News, y el fotógrafo Héctor Herrera Acosta, con piezas a partir del periódico Granma).

Criterios cardinales – Aneli Pupo – 2019

Aneli lo hace a partir del propio uso de símbolos y elementos (polisémicos y reutilizables) como la flor, el micrófono, el inodoro, los huevos, entre otros, cada uno con su carga semiótica (asideros sociólogos en la conciencia ciudadana), envolviéndolos en las páginas impresas y potenciándoles el sentido, los espacios de la memoria (la prensa no como espejo de la cotidianidad, quizá vitrina, sucedáneo o estandarte de un arduo proceso de construcción social).

Efecto mariposa – Aneli Pupo – 2018

Si la digitalización y las redes mueven actualmente al mundo, si cada mañana revisamos la web para saber qué ha pasado, con qué noticia amanecimos hoy, entonces, ¿en qué lugar se encuentran ahora otros medios de difusión, en qué sitio sobrevive la prensa plana? Aun así Aneli asegura que el periódico –portador histórico del discurso oficial– aún posee un poder ineludible. Por otro lado, en piezas como “Información nutricional” y “Noticia refrescante”, realiza un ejercicio lingüístico/semiótico que relaciona desde lo implícito/explícito al objeto portador (huevos, latas de cerveza o refresco) con la carga de significados que el propio título añade.

Des-hecho – Aneli Pupo – 2017

Parte de su trabajo está sujeto a una perspectiva feminista, marcada por la mirada que escudriña, duda y se cuestiona (los casos de feminicidio, el patriarcado, el cuerpo). Estos objetos cotidianos resematizados por la prensa, con su propia carga de significados, de alternancias sígnicas, nos invitan a reflexionar sobre la tradición, la verdad histórica, el papel del periodismo en la sociedad, y la ideología misma; y a repensar, sentir y mirarnos como Nación.

Información nutricional – Aneli Pupo – 2019

El arte disfruta del (im)pudor y de la (im)prudencia, de esa facultad de decir más allá de la certeza. Su interpretación no cabe en el carácter relativo y volátil de las palabras. Aneli Pupo deconstruye significados, recicla conceptos, rearma miradas, repiensa nuestra prensa y sus dinámicas, que es hacerlo con la sociedad. Ella quiere saber. Yo también quiero. Nosotros queremos saber, si bien, recordando el título de un filme de los hermanos Coen, haya que quemar “después de leerse” (a 451 grados Fahrenheit o 233 Celsius, que es cuando el papel arde), aunque la memoria nacional, lo que somos, al ser incombustible, nos observe entre las llamas.

Ablución – Aneli Pupo – 2019

Nota refrescante – Aneli Pupo – 2020

Yo quiero saber – Aneli Pupo – 2020

Bordes – Anelí – 2020

El cristal con que se mira – Aneli Pupo – 2020


21 clicks para una ciudad de un siglo y medio

Cual diafragma, la Casa de la Cultura de la ciudad de Guantánamo abrió sus puertas para que la luz de la fotografía entrara. La institución acogió la exposición colectiva “Una ciudad, 21 clicks”, que recoge los resultados del taller de verano de fotografía Click de prueba.

[+]


Todo empieza con un clic de prueba

Desde la AHS de Guantánamo se detienen instantes con un clic de prueba. Geny Jarrozay, jefe de la sección de artes plásticas de la Asociación en esta provincia, convocó a interesados en la fotografía para impartirles fundamentos esenciales de esta expresión, y se hizo acompañar por otros artistas como Anelí Pupo para apoyarlo en talleres que abordan aspectos relacionados con cuestiones del plano creativo, visual, artístico si se quiere, y otros más relacionados con la tecnología y el manejo de las cámaras.

Todos los lunes de julio y agosto a las 2:00 de la tarde desde la casa de cultura provincial, para los alumnos que asisten y los que desde el grupo de WhatsApp presencian las clases, y pueden acceder a este contenido desde toda Cuba, llegan contenido como las reglas de oro de la fotografía, el punto de vista, composición, etcétera.

Cortesía Taller Clic de prueba

Los alumnos solo necesitan unirse y por esta vía reciben orientaciones, conferencias, envían trabajos independientes y son evaluados. La iniciativa es muy práctica pues permite mantener el distanciamiento social que exige el periodo de recuperación tras la Covid 19 y acorta distancias solo con un clic.

Cerca de una veintena de educandos reciben indicaciones y llevan a casa tareas cuyos resultados se presentan y debaten en el siguiente encuentro.

Y lo mejor, incluso más que el hecho de poder instruirse desde la comodidad de sus hogares, resulta que no importa el dispositivo con que realicen sus fotos: cámara, ya sea profesional o no, tablet, teléfono celular, mientras se logre una calidad aceptable, los profesores las toman en cuenta, pues ponderan la aplicación de los rudimentos que van aportando en cada clase y ven expresados en los trabajos de los estudiantes.

Cortesía Taller Clic de prueba

La realidad de mi psiquis

Aneli Pupo retrata la verdad de su memoria y también la de aquellos cuerpos que sufren, a su alrededor, tiranías de la tradición. Frente a su vista no pasan desapercibidas las escenas más corrientes —las comunes del día a día—, pero también aquellas extraordinarias, que marcan su sello en nuestros recuerdos. Estas Romerías de Mayo nos trajeron —entre sus muchas propuestas— la exposición online de esta joven artista guantanamera; ese fue mi pretexto para entrar en contacto con sus procesos de creación y los asuntos que ocupan y preocupan a esta creadora.

¿Es la fotografía un lenguaje para retratar la realidad?

Es mi propio punto de vista. Además de poder crear —valiéndome de los recursos que brinda, los escenarios que modifico y/o construyo— se podría decir que me sirve para plasmar mi propia realidad, la de mi psiquis.

¿Cuáles son tus principales referentes en el mundo de las artes visuales, en general, y de la fotografía en particular?

Mis referentes los he ido asumiendo con independencia de sus manifestaciones, por su modo de expresar y su impacto social. Entre ellos no puedo dejar de mencionar al fotógrafo español Chema Madoz, la artista conceptual francesa Sophie Calle, la fotógrafa y directora de cine estadounidense Cindy Sherman, el fotógrafo estadounidense Robert Mapplethorpe, el artista modernista estadounidense Man Ray. No son menos importantes los fotógrafos cubanos que desde mi punto de vista marcan un hito en las artes visuales por la conceptualidad de sus propuestas: Martha María Pérez, Cirenaica Moreira y René Peña.

¿Cuáles son los principales retos en la fotografía joven hoy en día? ¿Cómo encontrar nuevos temas y cómo transformar/adaptar estos para que resulten novedosos?

Es todo un reto destacar en un medio tan popular como la fotografía. Cualquier tema que se aborde ya ha sido tocado de un modo u otro por miles de artistas, y vale recalcar lo difícil de ser original y único bajo estas circunstancias. El hecho de conocer profundamente la propia psiquis ayuda mucho a sumergirse en las experiencias vitales afectadas por el imaginario social circundante, lo cual puede explotarse de manera eficaz, sin descartar la investigación sobre los temas en cuestión. En pocas palabras, desarrollar un proyecto original implica hacer toda una tesis a partir de las inquietudes que tenemos.

¿Cómo transcurre tu proceso creativo? ¿Eres de las que planifica una foto o apuestas por la espontaneidad, porque una buena imagen te sorprenda en el camino?

Ser fotógrafa —esa sola idea— significa que frente a mi vista no pasan desapercibidas escenas sorprendentes; no obstante, en el desarrollo de series que pretendo exponer, hago mayor uso de la semiótica, transformando así las escenas a mi conveniencia con el fin de establecer diálogos entre el público y mis obras, pues otro reto es conectar entre lo que quiero expresar y lo que se interpreta, algo que para nada es una ciencia exacta.

¿Cómo construyes una serie de fotos? ¿Cómo articulas el discurso entre una imagen u otra en busca de una organicidad o unidad?

Parto de una idea central, alrededor de la cual voy construyendo escenas relacionadas pero con algo diferente que decir en cada una, que así cobran forma en mi mente. Lleno cuadernos de conceptos y de dibujos de objetos que en ocasiones ni siquiera salen a la luz. Tengo que admitir que me cuesta trabajo y mucho estudio sobre la temática que me propongo en una serie, para lograr un nexo entre las imágenes. Conjugar elementos formales como color, formato, proporciones, encuadre, planos, luz; puede llegar a ser todo un reto, en el que adquiere gran importancia el trabajo curatorial.

En tu última exposición personal Tiranía de la tradición dialogas con temas tales como el cuerpo femenino intervenido, la inequidad y la violencia de género, ¿estos asuntos atraviesan verticalmente tu obra o han aparecido de manera momentánea?

Las temáticas inequidad y violencia de género las tengo presentes desde que tengo uso de razón; están indisolublemente ligadas a mi obra, se vuelven un motivo para alzar la voz. En mis primeras muestras fueron expresiones espontáneas, pero con el paso del tiempo se ha vuelto una responsabilidad en mi conciencia hablar por aquellas que han elegido callar.

Ser mujer, ¿influye en tu forma de elegir imágenes? Lo femenino y lo feminista, ¿forman parte de tu discurso visual?

Lo que soy indudablemente condiciona lo que digo, una larga cadena de causa y efecto que no voy a explicar ahora. No obstante, creo firmemente que la forma de exteriorizar transita por etapas en mi obra, así que no descarto la posibilidad de un punto de giro en próximas propuestas. En cuanto a lo feminista, es un término complejo por sus contemporáneas corrientes, lo que me provoca mantenerme al margen de sus discursos políticos. Prefiero catalogarme como una persona a favor de la equidad y del equilibrio entre géneros, fundamentalmente como respeto al ser humano en general.

¿Eliges trabajar con determinados tipos de modelos o de cuerpos para componer tus imágenes?

No tengo ningún tipo de preferencia con respecto a la apariencia física de ningún modelo. A la hora de elegirlos me enfoco en su psicología y capacidad para exteriorizar. Prefiero trabajar con personas que conectan con lo que quiero expresar, generalmente busco alta inteligencia emocional y sensibilidad. En el caso de los temas femeninos, las muchachas obviamente establecen un punto de encuentro de inmediato.

De alguna manera, la fotografía —como todo el arte— es un intento del hombre de fijar los instantes en el tiempo y en la brevedad de la memoria, ¿hasta qué punto te sucede esto?

A menudo respondo en forma de broma que elegí la fotografía como compensación de mi mala memoria. Parece una ironía, pero es real que se me dificulta recordar, así que tengo que admitir que en mis piezas están plasmadas subjetivamente muchas de mis vivencias. Como respondí a Yasel Toledo Garnache para Cubadebate en la entrevista: ‘‘El arte como una vía de sanación’’: (…) Hacer fotografía ha sido una vía de sanación mediante la cual sublimo (como mecanismo de defensa), miedos y traumas que han marcado mi vida…

Siendo una artista autodidacta, ¿de qué manera valoras la formación académica? ¿Cómo construiste a la fotógrafa que eres o deseas ser? ¿Qué es indispensable, a tus ojos, para la formación de un artista visual?

aneli pupo/ cortesía de la entrevistada

La formación académica que no tengo la he encontrado en mis referentes y me ha sido muy útil como retroalimentación. Nunca estuve presente en la enseñanza artística de manera formal, y eso ha significado que autogestione conocimientos de diferentes materias, además de la fotografía. La persona que soy es resultado de la diversidad de información que consumo ligada a mis propias experiencias vitales; si lo sumo al uso de cuanta herramienta tengo a mano le dan sentido a la constante búsqueda que experimento dentro de la visualidad de mi obra.

Considero que el desarrollo del pensamiento es indispensable para la formación de cualquier artista que pretenda llegar a un público heterogéneo. Lo demás se alcanza con la práctica, el estudio y la disciplina. Me gusta pensar que ser autodidacta me proporciona muchas libertades; si bien respeto los cánones que se han establecido a lo largo de la historia de la fotografía, me preocupa más la conceptualidad implícita en mis piezas y la originalidad de cada una. Cuestionamientos nunca faltarán y son más que necesarios para la evolución. Lo difícil del camino es lo que me ha hecho crecer como ser humano: tolerancia y paciencia me han proporcionado las herramientas emocionales necesarias para mantener metas y propósito en la vida.

Encontrar un lugar, un espacio dentro del vasto mundo de las artes visuales en Cuba es un difícil ejercicio de talento y persistencia, ¿puedes contarme tu experiencia?

Cuando emprendí este camino no esperaba nada de lo que me ha acontecido. Sin embargo, me propuse ‘‘vivir de lo que me gustaba’’. Significó tocar muchas puertas como las de la Asociación Hermanos Saíz, Ediciones La Luz, Editorial El Mar y La Montaña, Consejos de Artes Plásticas, Centro de Arte, Fondo de Bienes Culturales y otros. No todas se abrieron al mismo tiempo. La constancia, el sacrificio, la voluntad, y una extremada responsabilidad y sentido de pertenencia con mi obra y Guantánamo, junto al apoyo de la AHS, me han dado la oportunidad de ser visible más allá de las fronteras provinciales. Pero sin dudas han valido el esfuerzo y mi empeño de colocar mi obra entre los referentes de las artes visuales.

Y ya que hablamos de Guantánamo, ¿de qué manera influye tu espacio de origen, tu provincia, en la recepción o creación de tu obra? ¿De qué maneras buscas insertarte en un mercado nacional o, incluso, internacional?

El contexto en el que vivo me proporciona material de estudio constantemente y funciona como zona de creación. Dadas las limitaciones geográficas y económicas me ha sido muy útil el acceso a redes sociales, a través de las cuales mantengo un flujo de información en lo referente a las artes visuales. A pesar de la gran distancia física que me separa de un mercado más amplio en el mundo del arte, el hecho de tratar temas vigentes más allá de las fronteras nacionales influye en la recepción que ha tenido mi trabajo como fotógrafa.

¿De qué manera lo cubano, lo nacional impregna el espíritu de tu creación?

En nuestro país se fomenta y se promueve la igualdad entre ciudadanos, pero referente a la violencia de género considero que hay mucho camino por andar y apuesto por ser positiva a la hora de tomar parte en el asunto. Siempre en mis series está contenido lo nacional, tal vez no de forma obvia, pero de manera general es posible encontrarlo. El hecho de ser cubana innegablemente interviene en mis ideales con respecto a la equidad, el respeto al ser humano y la evolución.


Las poéticas del cuerpo intervenido (+ fotos y video)

El distanciamiento social y la pandemia no ponen freno a los artistas: no hay claustrofobia, sino nuevas maneras de contar desde las plataformas online que hoy, más que nunca, ofrecen su caudal de posibilidades a creadores y espectadores de las artes visuales. El arte no tiene excusas. Es por eso que estas Romerías de Mayo —la magna fiesta de las juventudes creativas— no asumen ahora el rostro ni el jolgorio de las calles, sino que se viven desde casa, desde la inquietud de quienes imaginan para proteger la epidermis de la creación, esa esencia que habita en la espiritualidad del ser humano.

Es por eso que quiero detenerme en Tiranía de la tradición, exposición fotográfica de Aneli Pupo. Las redes han devenido en el espacio de contemplación que la conectividad nos ofrece, una particular galería para los ojos inquietos que buscan un estímulo y una reflexión sobre la condición humana en estos tiempos donde nada —prácticamente nada— es ajeno.

Muestra virtual Tiranía de la tradición

La artista visual guantanamera Aneli Pupo nos invita a visitar su muestra Tiranía de la Tradición. Disponible en los canales de Youtube de la AHS y de la artista.#RomeríasenCasa#PorqueNoHayMañanasinHoy#ArteJoven_Cuba#Elartellamaatupuerta

Publicada por Asociación Hermanos Saíz Guantánamo en Lunes, 4 de mayo de 2020

Aneli Pupo habla, a través de sus imágenes, del cuerpo femenino intervenido por la realidad y su crudeza. Una realidad que se experimenta día a día, en esas violencias del cotidiano que —ya sean imposiciones, costumbres, códigos o modas— transforman nuestro espacio privado en un espacio colectivo. Once imágenes, once fotografías en blanco y negro que dialogan con el constructo social que hemos denominado “buena mujer”, “buena madre”, la guardiana de la familia y la dadora. Las violencias de nuestras prácticas sociales invaden el lente de la cámara para mostrarnos un mundo en crudo, un mundo que ocurre cuando las puertas de la calle se cierran, un ritual de iniciación en el que las mujeres somos víctimas y victimarias, jueces y parte.

Más que de inequidad de género, las fotografías de Pupo nos muestran el cuerpo intervenido, el cuerpo transformado en objeto, “cosificado”, trasmutado en incubadora o en tabla de planchar, el cuerpo “animalizado” —la mujer ponedora, la erótica gallina que ha devenido también víctima. Pero no es esta una contemplación conformista: la creadora no nos invita a mirar y pasar de largo, como el inevitable chismoso que corre el velo de una realidad o la cortina de una casa para observar el desastre, sino que es un llamado a la acción, a romper el ciclo donde alma y cuerpo se escinden, y donde el símbolo —ese arquetipo inoculado en las venas de muchos y muchas— se rompe, se quiebra.  

Estas fotografías son un cuestionamiento. La mujer es vista como hembra —mamífera y ovípara—, las imágenes nos recuerdan un círculo/circo de las violencias. Hablo no solo de la violencia que los otros ejercen contra el cuerpo femenino —como se evidencia en las fotos “Felizmente casada” y “Sin voz ni voto”, quizás las menos logradas de la muestra por la literalidad plana de su mensaje— sino la violencia que nosotras mismas nos imponemos, en búsqueda de transformarnos en el signo, en la representación de la belleza tal y como se ha preconizado en la sociedad de consumo, en el circo del consumo.

Bajo esta mirada se encuentran las fotos “Insensata obsesión”, la cual muestra solo la pesa —esa maldita pesa que determina cuán gordas o flacas somos, cuán deseables, cuán hermosas— y los pies de una mujer. Pies de tobillos hinchados, solo eso: a tal grado ha llegado la despersonalización, la desaparición de la mujer en su propio círculo de cosificación y tortura que se ha convertido en el objeto y en una parte ínfima de sí misma —precisamente aquella parte que carga, que soporta el peso simbólico de las libras y del cansancio. “Leña del árbol caído” hace gala, nuevamente, del recurso de la despersonalización: una cinta métrica mide la cintura de una mujer, nuevamente una usuaria sin rostro, transformada en el objeto y en un fragmento de su cuerpo —ese fragmento que la autora ha decidido enfocar. En contraste con la rigidez de la cinta métrica —y su sentencia— aparece el cuerpo atado, amordazado, rígido bajo el embate de la cinta; cuerpo que, si se observa atentamente, muestra sus estrías, sus marcas, sus imperfecciones.

En “Tierno cilicio” el cuerpo se transforma en objeto al ser intervenido por un símbolo, en este caso, una plancha. La mujer se dobla bajo el peso del signo, asume su rol de protectora del hogar, hasta tal punto que se pierde su esencia: una vez más, la fotógrafa nos niega ver el rostro de la mujer —parece decirnos: “esta soy yo, eres tú, somos todas en un momento de nuestra vida”— y prefiere, en cambio, mostrar el cuerpo en actitud de sometimiento —a gatas—, el organismo devenido tabla de planchar, artilugio doméstico, cosa.

Un punto y aparte merecen las fotografías concentradas en los temas de la maternidad y la sexualidad. Me refiero a “Pudor”, “Maslow es un bebé”, “A flor de piel” y “Vigilia eterna”. En todas, aparece en igual proporción la despersonificación del rostro femenino —que se oculta en uno de los casos; en el resto, se seleccionan partes puntuales del cuerpo relacionadas con el concepto de lo materno, del deseo y el sexo; díganse manos, pubis, muslos, senos—, leitmotiv que ya veníamos apreciando en gran parte de la muestra. De nuevo, es preciso señalar cómo la presencia de un símbolo —en este caso el huevo, a una misma vez sinónimo de nutrición y de maternidad— invade y transforma el cuerpo.

Lo transforma hasta convertirlo en algo obsceno, hermoso y terrible: la mujer ha devenido madre ponedora, gallina que vela el nido, gallina que custodia los embriones que son su carga y bendición. A este concepto, se antepone la idea de una falsa sensualidad que insinúa la genitalia —a modo de zona de fricción— y los pechos —la idea de lo nutricio—, como espacios de sometimiento, espacios de carga, donde los huevos se ordenan con una meticulosidad geométrica, equilibrada y, por ello —hasta cierto punto— también terrible. Es en estas fotografías que la creadora alcanza el cenit de su exposición.

tomado del perfil de facebook de aneli pupo

Una vez más, hago hincapié en que estas imágenes no invitan a la contemplación pasiva —como en nuestro andar por lo cotidiano, donde la violencia simbólica y hasta física pasa por nuestro lado sin que movamos un dedo—, sino que son un llamado a visibilizar, a descorrer las cortinas de nuestro mundo interior, a elevarnos por encima de patrones, cánones, violencias exteriores y personales, a humanizar nuestros cuerpos y a desvirtuar estereotipos. El arte es cambio, bien lo sabe Aneli Pupo.

En este momento de aislamiento, cuerpos desconocidos —cuyas identidades, como los rostros en muchas de las fotos de Aneli, permanecerán ocultas— sufren, batallan contra otros y contra sí mismos, en ese limbo de la mente del que, en ocasiones, parece imposible escapar. Es por eso que la imagen se transforma en voz, con la esperanza de que nos alcance y de que pulse alguna cuerda —una necesaria cuerda— en nuestra espiritualidad.

No lo olvides: tú también eres más que un cuerpo.

 

#aneliphotography #anelipupo #tiraniadelatradicion #nomasviolenciadegenero