Alexander Abreu


La cultura en el centro de los disparos (+ Video y tuits)

Internet es cada vez m√°s una especie de campo de batalla. Hace alg√ļn tiempo se sol√≠an enmascarar las balas y bombas, se intentaba seducir para socavar cimientos ideol√≥gicos. Ahora se privilegia la bulla, las ofensas y hasta las amenazas de muerte como si se tratase de una lucha con f√ļsiles y espadas. Los memes, las canciones, los shows audiovisuales y los montajes son proyectiles cada vez m√°s empleados, mezclados con odio y groser√≠as.

En ese panorama lamentable, suelen ser blancos los artistas, intelectuales, periodistas, locutores, dirigentes y otros profesionales con posturas a favor de la Revoluci√≥n en las redes sociales y medios tradicionales de comunicaci√≥n, personas con gran influencia en la opini√≥n p√ļblica.

Lo sucedido recientemente contra el cantante, trompetista, compositor y arreglista Alexander Abreu, director de la popular orquesta Havana D‚Äô Primera, no es un hecho aislado. Pululan los ejemplos durante los √ļltimos meses. A unos intentan confundirlos, a otros desacreditarlos, a varios infundirles miedo.

‚ÄúHe recibido mil sms (servicio de mensajes cortos) en mi tel√©fono donde me dicen desde Gorila hasta las peores ofensas como si yo fuera un criminal de guerra. Lo √ļnico que quiero decir es que a todos los que escriben con tanto odio les tengo un coraz√≥n lleno de amor y m√ļsica‚ÄĚ, public√≥ Abreu en su p√°gina de Facebook. Una respuesta digna de las esencias del arte y de Cuba, una naci√≥n que tambi√©n enarbola el coraje y el valor.

La estrategia trazada y financiada desde Estados Unidos pretende lograr que los creadores teman vincular su arte o pronunciamientos p√ļblicos con la Revoluci√≥n y el sistema social aqu√≠, porque se podr√≠a desencadenar contra ellos una avalancha de mezquindades. Quienes mueven los hilos desde el exterior saben que debilitar el acompa√Īamiento de la cultura y sus autores a la Revoluci√≥n significa afectar el alma misma de la naci√≥n.

Vivimos en un país, en el que los iniciadores mismos de la lucha por su independencia fueron hombres de literatura y arte. Ahí estarán siempre Carlos Manuel de Céspedes, Padre de la Patria, aficionado al teatro y autor de obras poéticas y musicales; y Perucho Figueredo, creador del Himno Nacional; continuadores como José Martí  y Fidel Castro, intelectual indiscutible.

El propio Fidel siempre tuvo plena conciencia de la importancia de la cultura, a la cual llam√≥ ‚Äúespada y escudo de la naci√≥n‚ÄĚ. Los s√≠mbolos, las tradiciones, el arte y el orgullo colectivo de ser cubanos deber√°n ser en todo momento aspectos esenciales para vencer cualquier obst√°culo y no dejarse enga√Īar. El l√≠der sab√≠a que la √ļnica forma de construir una obra verdaderamente perdurable es favorecer la conformaci√≥n de una identidad popular cada vez m√°s s√≥lida y defensora de la propia Revoluci√≥n y sus conquistas, como coraz√≥n fuerte de un proyecto que aspira a la superaci√≥n continua. Y en momentos muy complicados como el Per√≠odo Especial ratificaba: ‚Äúla cultura es lo primero que hay que salvar‚ÄĚ.

En la clausura del IX Congreso de la Uni√≥n de Escritores y Artistas de Cuba, el Presidente de la Republica Miguel D√≠az-Canel expres√≥: ‚ÄúSomos una Revoluci√≥n que puede presumir de haber sido contada y cantada, desde sus or√≠genes, con el talento y la originalidad de sus artistas y creadores, int√©rpretes genuinos de la sabia popular y tambi√©n de las insatisfacciones y esperanzas del alma cubana.‚ÄĚ

Las acciones de este tipo contra Cuba y lo que representa no son  nuevas. El imperio es, por supuesto, también cultural con la pretensión de imponer modos de vida, creencias…, una forma de conquista a nivel global. La guerra es desde hace mucho también simbólica.

A todo eso se suman otras complejidades como las provocadas por la Covid-19 y el bloqueo impuesto por EE.UU, persecuciones y m√°s patra√Īas contra el pa√≠s. Sin embargo, este pueblo y su Gobierno se mantienen con una fuerza tremenda y la capacidad para seguir en el camino de la dignidad, sin renunciar al progreso.

En todo ese contexto es fundamental que seamos cada vez más una familia diversa, con amor y respeto, como hijos de una madre grande, que merece todos nuestros esfuerzos. Es importante también apoyar y defender desde la ética y el valor a esos hermanos nuestros que son blancos de tanta bajeza, porque en definitiva también nos atacan a nosotros.