AHS
«Cuando se hace arte hay que exponerse en cuerpo y alma»
Grisell Monzón sabe que el teatro es arte viva, que su esencia le acompaña en todos los espacios que esta joven actriz recorre. La actuación le apasiona, es su modo de vida, una forma de supervivencia en este mundo tantas veces hostil en el que vivimos. Aferrada a su creencia, Grisell acepta contestar estas preguntas y reencontrarse consigo misma.
¿Entiendes la actuación, el hecho de enfrentarte al público desde una plataforma de diálogo y acción escénicos, como un disparo de adrenalina?
Sí, es un disparo total. Es increíble ver cómo minutos antes de entrar a escena los nervios inundan todo tu cuerpo, por lo menos en mi caso; nervios que no son más que adrenalina pura que te carga para salir a comerte el mundo.
Una de las imágenes que me acompaña en esos minutos, es que soy una locomotora de vapor que poco a poco se va calentando para arrancar y, una vez en marcha, va aumentando su velocidad mientras hace sonar su silbido. Justo así es como me siento. (Esta imagen me acuerda mucho a mi abuela, me remonta a cuando montaba con ella el tren que iba de Pinar Del Río a San Juan, algo que me hacía muy feliz).
El público también es un generador de mucha adrenalina. Mientras más público hay, mejor. Es increíble saber que hay público esperándote, pero no sabes de qué tipo será: lo descubrirás como mismo ellos harán contigo.
¿Cómo y cuándo supiste que la escena sería un imán para tu vida?
Yo siempre he sentido que ese es mi lugar. Desde niña, mi mamá siempre me apuntaba en cuanta cosa artística existía: ballet, música, etc. (sobre todo para controlar mi energía). Era el arte o el deporte, y ella siempre eligió el arte.
Mi tío es actor. Creo que su referencia también ha sido importante.
En la primaria siempre estuve muy vinculada a todo lo que se hacía en cuanto a actividades artísticas. En la secundaria también: ahí fue donde conocí a mi instructor de arte Luis Manuel Valdez Llaugert, hoy mi amigo del alma, que fue quien me hablo por primera vez de la ENA y quien comenzó a ayudarme con las pruebas de captación. Ese fue el inicio de todo.
Cuando te enfrentas a un nuevo personaje, ¿de qué manera te aproximas a él? ¿Cuáles son las herramientas, tanto espirituales como físicas, que más útiles te resultan a la hora de intentar ese primer acercamiento?
Todos los procesos no son iguales, como mismo no van a ser iguales los métodos. A lo largo de nuestra profesión, una comienza a aprender de muchas fuentes que más adelante utilizarás o no. Yo creo que el actor debe estar en un constante proceso de búsqueda y no conformarse con lo que siempre le funciona.
Hay preguntas claves que siempre me hago en cualquier proceso: ¿por qué lo estoy haciendo?, ¿qué deseo trasmitir con eso?, ¿qué hay de mí en eso que estoy haciendo? Me gusta fluir en mis procesos creativos, la intuición tiene especial importancia para mí. Le doy mucha importancia a las circunstancias que rodean a mi personaje: familia, lugar de nacimiento, su trayectoria de vida hasta el momento en que se encuentra. Como mismo nos acercamos a nuestra vida, tenemos que tener clara cuál es nuestra historia pasada para entonces entender el porqué de nuestros actos y de la supuesta personalidad que ven los demás. No me gusta juzgar a ningún personaje; al contrario, trato de entender el porqué de cada acto que comete. Me gusta mucho trabajar con imágenes y a cada proceso le construyo una banda sonora.
El diálogo con el público o el diálogo con el director: ¿cuál te parece más importante?
Los dos por igual: somos parte de un todo, somos trabajo en equipo. Cuando trabajas con un director, de alguna manera tú eres ese instrumento con el que él cuenta para expresar su visión del mundo al público, visión que por supuesto va a estar atravesada por la tuya. El director es como el mago, tú eres el acto de magia y el público es el que recibirá la sorpresa y se sorprenderá si el acto les convence.
La actuación es una profesión que exige la versatilidad del intérprete, ¿qué proceso, entre los muchos que conforman una puesta en escena, te parece que es el que más influye en el rol del actor?
Todos. El trabajo de mesa es extremadamente importante porque es el primer acercamiento que vas a tener a la creación, es donde comienza la investigación que rodea a ese personaje que vas a desarrollar y a habitar. Es un proceso donde empiezan a aparecer elementos que luego probarás en escena, es allí donde surgen las preguntas: algunas las responderás en esa parte del proceso, otras irán respondiéndose con el tiempo. Cuando ese proceso está terminado, entonces empiezas a probar todo ese estudio en la escena.
Soy muy partidaria de las improvisaciones, porque es un lugar donde exploras todo, donde no hay límite y donde la equivocación no existe. Luego empiezas a elegir qué es lo realmente importante para conformar tu personaje y para ayudar a contar la historia.
En el caso del teatro, una vez que la obra está estrenada, empieza un nuevo crecimiento para el actor, pues te enfrentas al público y a medida que haces funciones tanto la obra como tú ganan en madurez, seguridad y entendimiento.

¿Con qué tipo de directores prefieres trabajar? ¿Qué textos te parecen los más interesantes o desafiantes?
Del arte me gusta todo y siempre estoy abierta a trabajar con varios directores. Eso te ayuda mucho a crecer como artista pues probar varios métodos y varias maneras de hacer y de dialogar es muy saludable porque te hacen evolucionar.
Mientras más alejado esté de ti el personaje, pues mejor, ya que supone un reto… y a los actores nos encantan los retos. Hablábamos de versatilidad, cualidad maravillosa del actor: lograr borrarte a ti y en cada nuevo personaje volver a construir algo nuevo que no tenga nada que ver con lo anterior, que incluso a ti misma te sorprenda, eso es algo muy estimulante.
Llevo un tiempo tratando de incursionar un poco más en un trabajo independiente como actriz en cuanto a necesidades muy personales que tengo, con temas como la herencia, nuestra niñez, la condición humana, la realidad en la que vivimos. Trasmitir eso que llevamos dentro que no sabemos cómo expresar con palabras, pero sí con imágenes o sensaciones.
Me interesan mucho las ARTES VIVAS.
En no pocas de las obras en las que has actuado —pienso en “Hembras” y en “Ubú sin cuernos”— se dialoga con diversos ángulos y fraccionamientos de la realidad cubana actual. Esta experiencia, tan necesaria para el encuentro con el público, es también una forma de atrapar, en el acto efímero pero a la vez perdurable de la escena, una instancia de sentido de la realidad. ¿Cómo asumes, desde el cuerpo, esta idea? ¿Qué puede aportar el actor, desde su oficio, al reflejo de esa realidad?
Los artistas tenemos una gran responsabilidad, pues de alguna manera nuestro trabajo es tomar un pedazo de realidad y ponerla en escena, tanto en un cuadro, en una danza, en el cine… eso hace que el público vea sus necesidades, miedos, alegrías, carencias, realidades reflejadas a través de ti.
Cuando trabajé en el Ciervo Encantado, utilizamos muchos referentes que para mí hoy son la base de mi hacer: Reinaldo Arenas, Severo Sarduy, Virgilio Piñera y Eliseo Diego. De este último guardo una frase que repito siempre: “No es por azar que se nace en un lugar y no en otro sino para dar testimonio”. Creo que ese es el sentido humano del arte. Como artista doy testimonio de mi realidad, tanto social como personal, eso hace que mi arte esté vivo, porque es inmediato. Por otro lado, me gusta pensar que hay personas necesitadas de verse reflejadas y de alguna manera esto hace que no se sientan solos, que yo puedo estar sintiendo lo mismo que ellos, que sus miedos son iguales a los míos, así como sus necesidades, porque cuando se hace arte hay que exponerse en cuerpo y alma.
Con Ludi Teatro y bajo la dirección de Miguel Abreu se ha consolidado buena parte de tu carrera como actriz. ¿Cuán desafiante resulta para una joven actriz abrirse camino dentro del espacio teatral cubano?
Las condiciones están creadas, es solo decidir hacerlo. Creo que el teatro en Cuba te permite tener tiempo para hacerlo, amén de todas las carencias que tenemos como país. El teatro tiene la bondad de que puedes hacer todo el que quieras. Eso sí, como creadores carecemos de libertad, de recursos y eso es lo que no nos permite hacer un mejor teatro… aunque incluso así se hace.
En efecto, junto a Miguel Abreu y a la gran familia que conforma Ludi Teatro se ha desarrollado gran parte de mi carrera. A mí me encanta trabajar con Miguel. Él es un director que no para de trabajar, que respeta mucho lo que hace, todo lo que brinda y enseña lo hace desde el amor. Es una persona con la cual el diálogo es fundamental. Como director está abierto a todo lo que quieras ofrecerle en el escenario, sin censura alguna.
¿Cuál es tu personaje más perdurable, el que recordarás siempre?
En estos momentos de mi vida no puedo hacer ese recuento. Quizá de aquí a 30 años te la pueda responder con mejor exactitud. De todos he aprendido y de todos tengo un pedazo, porque todos tienen un pedazo de mí. Pero ahora que me haces revivirlos, el primero que me viene a la cabeza es Ofelia de “Hamlet interview”, una versión que le hizo Miguel Abreu a Hamlet Machine, de Müller. Con Ofelia y con el proceso en general de la obra, Miguel y yo conectamos definitivamente como actriz y director. Ofelia me hizo crecer como actriz.
Algunas de tus principales herramientas técnicas como actriz las adquiriste no solo de tu formación académica, sino también en el ejercicio vivo de la actuación. ¿Cuánto de ese aprendizaje has luego transmutado en nuevas maneras de entender el teatro?
Yo estudié en la ENA y me gradué en el Ciervo. El Ciervo Encantado fue lo que me hizo ser la actriz que soy hoy. Me abrió ese tercer ojo que es el arte en todo el sentido de la palabra. Me enseñó que no era necesario contar una historia para transmitir una emoción o una sensación. Me liberó del miedo de descubrir si elegí bien la profesión que tengo hoy.
Cuando entré en el Ciervo casi estaba a punto de dejar la actuación. Me acababa de graduar (esa burbuja que era la escuela se rompió) y realmente ese mundo idílico que yo pensaba que era la actuación se desmoronó, ya que lo único que encontraba eran paredes que poco a poco destrozaban mi autoestima.

En ese afán de encontrar el sentido de todo (desde una visión de joven artista casi frustrada, la inmadurez de tener 18 años no ayudaba en nada y la afición que tenemos los actores por el sufrimiento tampoco, todo al mismo nivel de intensidad) apareció la oportunidad de pasar un taller con Nelda Castillo junto a Arnaldo Galván, Daniel Romero (ambos actores) y Abel Rojo (bailarín) quienes, como yo, necesitaban encontrar el camino nuevamente.
En el Ciervo, junto a Nelda Castillo y a Mariela Brito entendí por qué quería ser actriz, entendí que es la manera que yo elegí en esta vida para expresarme, porque el arte es mi terapia y porque me salva. Entendí también que donde yo esté siempre haré teatro, porque depende de mí y de nada más que mis deseos de hacer y de crear. Aprendí también a mirarnos como parte de un todo, cuerpo, mente y espíritu, entendí el valor del esfuerzo del trabajo, la necesidad de ser profundos en lo que se hace, de siempre encontrar más y más.
En 2020 obtuviste el Premio de Actuación Adolfo Llauradó en la categoría teatro para adultos. ¿Acaso los premios marcan un antes y un después en la vida y la carrera de una actriz?
Siempre es bueno que reconozcan tu trabajo. Los premios yo los veo como motores impulsores que te obligan a hacerlo cada vez mejor, pero realmente lo mejor es no esperarlos, sino que te sorprendan. Los premios existen porque somos seres que necesitan reconocimiento para saber que lo estamos haciendo bien. No digo que eso esté mal, pero no es algo que defina nada. Es un paso más en una escalera de la cual uno no para de subir o de bajar, todo depende del concepto con el que se miren las cosas y el ojo que las mira.
¿Quién es Grisell Monzón una vez que se apagan las luces de la escena?
Me encanta montar bicicleta, soy la verdadera pionera exploradora, me gusta mucho descubrir lugares nuevos, adoro estar con mi perra hija Emilia y me fascina el campo. Cada vez que puedo me escapo en bicicleta junto a mi novio en busca de la naturaleza.
Me gusta sentir que nacen ideas nuevas. Mis amigos son mi familia, me encanta Selena, las películas de magia me privan, sueño algún día con poder trabajar en una película musical. Me fascina aprender. Yo siempre fui muy mala en la escuela, me aburría, y como me tocaron los teleclases y los maestros emergentes aprendí muy poco, la verdad; entonces en la actualidad trato de llenar todos esos huecos de tiempos pasados, por lo cual leo mucho y todo lo que no sé lo pregunto o lo googleo. Mi vida es un eterno proceso creativo, del que soy totalmente adicta.
«He tenido novias celosas con mi guitarra»
Entrevista al joven trovador guantanamero Pedro Antonio Sánchez Zapata
Lo conocí cuando estudiábamos en la Universidad de Oriente. Nunca le gustaba peinarse y una guitarra convertía a este joven creador en un itinerante juglar. Muchas veces leí poesía en su peña Guitarra a luz. No probé ninguno de sus platos cuando fue cocinero en varios paladares, pero he admirado desde siempre su compromiso con la música. Recibí clases de narratología de él, sin embargo, no he leído ninguno de sus cuentos. Casi por casualidad, nos encontramos nuevamente en la Universidad de Oriente. La entrevista que habíamos ensayado vía digital, la realizamos en un ambiente particular. Una casa tranquila, un piano, dos guitarras que servían como una invitación a tocar. Pedro cogió un colchón, lo tiró al suelo, y nos sentamos a tomar café. Me sentí como si estuviéramos en la beca en la etapa universitaria. No sabía por dónde empezar. Aunque conozco a este amigo universitario y rebelde, hacía varios años que no hablábamos de libros, música o del mundo “patas arriba”. Más que una entrevista, es un regalo envuelto en palabras, en los acordes de una guitarra.
¿Cuál fue tu primer acercamiento a la música?
Soy de Guantánamo y mi primer acercamiento a la música como espectador fue gracias a mi papá. En casa desde pequeño se consumía la nueva trova. Él tenía un gusto musical muy bueno. Escuchaba mucho a Steve Wonder, Van Van, Silvio Rodríguez, Pablo Milanés, Bob Marley, Alejandro Sanz, y eso de alguna manera me fue formando. La conciencia de la musicalidad y de lo que era bueno no lo tenía. De hecho, recuerdo cuando estaba en la primaria, llegaba a casa cantando reguetón, entonces mi padre hacía un ejercicio educativo y me hablaba de una particularidad musical, de algo que me pudiera parecer curioso. Por ejemplo, este músico se hizo importante gracias a un hecho y lograba motivarme hasta el punto de hacerme sentir curiosidad e indagar sobre eso. A partir de ahí, fui buscando la variedad de música que me gustaban, pero confieso que ese inicial acercamiento por la música fue gracias a lo que escuchaba de mi padre.
Sin embargo, ¿cómo a los 17 años te iniciaste en la trova?
Recuerdo que a esa edad se escuchaba mucha música romántica, pop rock latinoamericano y estaba muy pegado Buena Fe. Hice algunas canciones que luego no me gustaban, pues cuando pasó el tiempo me di cuenta que eran canciones ingenuas, construidas a partir de una fórmula de la cual yo no era consciente, pero era la fórmula utilizada por los compositores para hacer sus canciones.
Luego llegas a la Universidad de Oriente y creas la peña Guitarra a luz en el que se generaba un ambiente favorable para los jóvenes ¿Cómo surgió esa idea?
Sí, cuando llegué a Santiago conocí al trovador Jorge Noel Batista. Gracias a él intercambié con otros compositores que hacían cosas atrayentes y no se parecían a lo escuchado por mí anteriormente. De ahí nació un proyecto en común, en el cual tener un lugar para tocar nuestras canciones. Hay una persona maravillosa e importante que es Roberto Tremly, quien nos abrió las puertas de Extensión Universitaria, y de alguna manera nos colocó en el panorama musical de Santiago de Cuba.
En aquel momento había peñas en la AHS, en el Cabildo Teatral, existía una vitalidad muy importante no solo para mí; también para Jorge Noel Batista y Reynier Fernández era muy bueno sentirse parte de eso. Yo que no soy santiaguero estar en la cuna de la trova y tener un espacio con un nivel de condiciones decorosa para hacer mis canciones, con audio, con un público muy acogedor, interesante y activo, era mágico.
Recuerdo que la peña tenía un público muy fiel…
Tienes toda la razón. La gente repetía la asistencia, incluso había quienes tenían a la peña como parte de su vida.
Ustedes tocaban muchos temas del trovador Josué Oliva…
Sí, de hecho la peña se llamó Guitarra a luz en homenaje a un tema de este trovador. Él fue la primera persona que admiré desde la trova. Es un trovador no muy conocido pero con una obra musical, a mi juicio, impecable. Incluso en unos de los aniversarios de la peña estuvo con nosotros allí.
¿Cómo conjugaste la carrera de Letras con la trova?
Entré estudiando en la Universidad de Oriente la carrera de Ingeniería Eléctrica, porque mi formación académica era de la Escuela Vocacional de Guantánamo, en un aula de concurso, donde entrenaba Física y me gustaba mucho la programación, las matemáticas. En Ingeniería Eléctrica me iba súper bien, pero hice el cálculo mal hecho y sin experiencia, de que si me dedicaba a una carrera de Humanidades tendría mucho más tiempo. Tenía el prejuicio de muchos ingenieros, que una carrera de humanidades es fácil. Y la realidad es que le dedicas el tiempo a lo que quieras hacer; eso depende de ti y no solo de lo que estudies. Entonces me cambié para la Facultad de Humanidades, revisé los planes de estudio gracias a la ayuda de amigos y la carrera más acorde con mi formación como compositor fue Letras. Lo que pasó luego es que le dediqué muchísimo tiempo, pero fue un accidente feliz, porque mi gusto por la lectura y mi gusto crítico por la literatura, tenían tanto en mi vida como la música. Disfruté esa etapa, mis composiciones cambiaron, logré sintetizar las canciones, y lo otro es que el panorama literario permitió rodearnos de escritores, estar muy cerca de los eventos literarios en algo que se llamó la Chagotrovancia.
Cuando sales de la universidad, ¿cómo logras establecer un equilibrio entre la vida laboral y la música?
Equilibrio realmente no hubo. Empecé a trabajar cuando estaba en cuarto año de la carrera para pagar la renta en una casa, porque tomé la decisión de alquilarme fuera de la residencia estudiantil de la universidad. Recuerdo que fui custodio, luego estuve en una brigada de construcción y ya el trabajo más estable fue cuando trabajé en restaurantes. Eso lo continué haciendo durante cuatro años más o menos, luego de graduarme de la universidad. Pero en el afán de mantener un status económico y vestir, comer, ese trabajo consumió todo el tiempo que debí dedicarle a la música. Por ejemplo, estaba 16 horas como cocinero y eso limitaba mucho mi actividad como músico, pero no mi creatividad como compositor. Yo seguía escribiendo, investigando aunque no me presentaba ya en ningún festival.
¿Consideras que fue un tiempo de espera, de maduración tuya como músico y compositor?
Creo que fue un tiempo necesario. Mira, cuando tienes 19 años y alguien te dice que haces buenas canciones, ese peso está sobre ti todo el tiempo. Eso crea una ilusión de paradigmas, de lograr metas, te llega ese afán de ir para La Habana, hacer giras y eso le pasa a mucha gente joven, es decir, visualizar una meta y no el camino. Entonces al verme apartado de todo eso, vi mi música como lo que quería decir y lo que quería hacer, no como un fin para ser famoso que supongo es bueno. Pero empecé a madurar en esa idea de uno joven de cogerte el mundo para ti, y lo aprendí por hacer canciones que me aliviaran en el día a día. No buscando pautas comerciales.
Es como el creador que no solo crea para sí, también está presente el público que lo va a recibir. ¿Eso lo lograste entender mejor en este tiempo de aparente impasse?
Sí. Hay mucho de lo que me ayudó a lidiar con el trabajo y con la vida, hay mucho en las canciones. Esa transparencia, esa honestidad cuando haces esa canción que te rehabilita es fundamental. Y me ayuda a valorar el espacio que estoy teniendo para hacer música.
En Camagüey tienes más espacio, más tiempo para crear. ¿Esta provincia es más propicia para un creador?
En Camagüey tengo más tiempo. No tengo la inmediatez que tenía en Santiago de trabajar y trabajar. También he tomado la decisión de priorizar mi música aunque tenga menos solvencia económica. Es algo difícil pero me siento contento.
¿Al parecer la decisión de priorizar tu música ya brinda sus frutos?
Sí, tuve el privilegio de conocer a Wilmer Ferrán, el director de Rumbatá. Y en el momento que lo conocí yo estaba grabando un DVD modesto en los estudios Caonao de la EGREM en Camagüey. Esta pequeña producción fue financiada por la AHS, la cual me ha apoyado muchísimo, lo cual agradezco de todo corazón. En ese proceso Wilmer, muy humildemente, me pide grabar dos canciones con Rumbatá, cosa que agradeceré toda mi vida. Hubo una excelente química hasta el punto de grabar cuatro canciones y Wilmer fungió como productor del disco. Existió una gran complicidad musical. Gracias a eso mi DVD es mucho mejor, porque no tengo esa experiencia de enfrentarme a un estudio de grabación. Lo que se graba queda, y para que eso funcione debe haber una dirección musical y eso lo logramos gracias al apoyo de Rumbatá.
¿Qué opinas de la trova que se hace en Cuba hoy?
Mira, yo no veo la trova como género, la veo más bien como un estilo, similar al jazz. Y desde ese estilo asumes géneros como el son, el blues, el funky, aunque de manera abierta, sin restricciones musicales, lo cual hace de un trovador, un creador muy ecléctico y bastante universal. Entonces lo que diferencia a la trova de esos géneros puros es la búsqueda del lenguaje. Por ejemplo, cuando escuchas a Carlos Varela o Santiago Feliú puedes hallar diferencias o saltos poéticos mayores o menores, pero el ejercicio del lenguaje va en una búsqueda determinada, no es estable, no es fijo. Hay códigos en la música popular que en la trova no es una fórmula. Los trovadores tienen tantas formas de decir como trovadores hay. Pero a nivel musical no creo que la trova sea un género.
Quizás esa libertad creativa lleva intrínseca una rebeldía desde el punto de vista conceptual y formal.
Sí, creo que la formación de la idiosincrasia trovadoresca va sobre una figura que puede ser vista como ambigua y rebelde. Esta búsqueda que no permite al crítico o al académico encasillar al trovador, y que no se sabe qué esperar de él en cuanto a su propuesta, puede ser complicado de entender, pues no te pueden parametrar.

¿Cómo es el proceso creativo?
Es complicado, pero hay dos consejos importantes por los cuales llego a la canción. Una vez Raúl Torres me dijo que él escribía todo lo que se le ocurría. Eso es un ejercicio súper difícil porque debes estar alerta todo el tiempo. Lo que la gente le llama la musa pasa en cualquier momento, entonces hay que estar preparado siempre y es difícil de asumir. Roly Berríos me dijo que cuando él compone se imagina a un Roly que está ahí escuchando. Y en una entrevista de Fito Páez expresó que si a uno no le gusta algo es que no estamos preparados para entenderlo. La ignorancia nos hace restrictivos. Si no tienes las herramientas para entenderlo, es difícil que te guste. Por eso, trato de trabajar en todo lo que hago, de hacerlo para mí, y de ser abierto a lo que estoy haciendo, no despreciar matices, géneros, palabras.
¿Qué quisieras lograr cómo trovador?
Sabes, ya no proyecto mis búsquedas musicales como trovador, me interesa la música y hacer música porque ese es mi karma. Creo que no me puedo restringir a la trova. Quiero ser músico y lograr un pacto comunicativo con quien la escuche. Eso lleva a un nivel de transparencia y honestidad muy difícil, porque cualquiera escribe acerca de lo que él supone que los demás quieren oír; sin embargo, es difícil escribir de lo que uno no le diría a nadie jamás, o sea, mostrarte a la gente, ser sincero y honesto con cosas que guardas y no eres capaz de soltar afuera. Deseo que mi crecimiento musical, popular o no, priorice esa sinceridad, ese pacto comunicativo con el oyente.
La guitarra, ¿complemento o complicidad?
He estado experimentando con otros instrumentos como el bajo, el tres o la percusión que me llama mucho la atención, pero siempre vuelvo a la guitarra. Ya es algo inseparable que no depende de las canciones. Hay mucha complicidad con ella, como si me conociera de antes. De hecho, existe tanta conexión que he tenido novias celosas con mi guitarra.
Los artistas abstractos se reúnen
El Centro Provincial de Arte de Holguín inauguró la muestra virtual Todos abstractos, compuesta por obras de 60 creadores exponentes de la abstracción en Cuba, y dedicada al Premio Nacional de Artes Plásticas Pedro de Oraá y al holguinero Armando Gómez.

En esta exposición nacional –que puede ser visitada en el perfil de la institución “Artistas holguineros”– participan artistas de varias generaciones, incluidos jóvenes miembros de la Asociación Hermanos Saíz, y destaca por la variedad de la expresión y la multiplicidad de enfoques, miradas, técnicas y denominaciones estilísticas; funcionando, además, como una espiral de confluencias de las diferentes formas de acercarse a lo abstracto: desde la abstracción geométrica hasta la cromática y distintas denominaciones estilísticas como la abstracción lírica, sintética, analítica, el surrealismo abstracto, el informalismo (expresionismo abstracto, abstracción constructiva, la pintura matérica, la action painting), la abstracción postpictórica, entre otros.

Si bien están consiente que faltan nombres, esta “solo pretende ofrecer un flashazo en el capítulo del arte abstracto cubano contemporáneo, haciendo novedoso el hecho de brindar una mirada amplia a la condición abstracta”, comenta en las palabras de catálogo, su organizador, el artista y profesor Ronald Guillén, y destaca “la alegría de poder compartir con el público internauta, no solamente las obras mismas, sino también el entusiasmo de los momentos vividos mientras recibíamos y seleccionábamos cada pieza, cada dato, cada currículo; el descubrimiento de los sitios, grupos y nombres que intentan aupar y promover la abstracción cubana toda, ocultos algunos y compartidos otros, la conexión mágica y creativa que enlaza a tantos artistas de diferentes creados, generaciones y experiencias de vida” bajo la señal del arte abstracto.

La obra de Pedro de Oraá es bastante conocida, ha marcado impronta en el arte cubano, y es cercana con los pintores holguineros. Por su parte, Armando Gómez, que este 2021 celebra sus 80 años, posee una obra importante en la abstracción matérica. Residente en México, graduado de pintura y escultura de la Escuela Profesional de Arte de Holguín, desarrolló sus primeras piezas basadas en los principios del expresionismo abstracto.

Integran, además, la muestra –con piezas que van desde la fotografía, la cerámica y la instalación a diferentes técnicas pictóricas, y donde encontramos a miembros de diferentes generaciones– artistas como Abenamar Bauta Delgado, Adela González, Aníbal de la Torre Cruz, Carlos (Koky) Trillo, Carlos García de la Nuez, Claudio Sotolongo, Emilsy Pérez, Francisco Núñez, Freddy García Azze, Grettel Arrate, Jorge Luis Hernández, José Ángel Vincench, José Manuel Mayo, José Vega Batista, Juan L. Brouwer, Julia Valdés, Julio Ramón Serrano, Katia Leyva, Leandro Pérez, Lidisbelis Carmenate, Luis Miguel García, Luis Santiago Peña, Mariannis Mirabal Ripoll, Martha Beatriz Castro, Rafael González Morales, Ramiro Ricardo Feria, Ricardo Salgado Arias, Yimer González, Teonila Maltas, Yuliet Aguilar Vázquez y Yuliet Fernández Lluch, entre otros.

Todos abstractos, compendio de un interesante momento de arte abstracto insular, posee curaduría de Ronald Guillén y Bertha Beltrán, y dirección general de Yuricel Moreno, al frente del Centro de Arte, institución que celebra su aniversario 30 este año.
Jóvenes artistas hacia el Turquino: El homenaje sincero a nuestros héroes (+tuits)
Emprender viaje al Oriente cubano fue el principio de una travesía que para los integrantes de la Asociación Hermanos Saíz comenzó este 10 de agosto en un encuentro con la historia que se extiende hasta el próximo día 14.
Como cada año, la AHS sube montañas para llegar al Pico Turquino, ese punto a más de nueve mil metros de altura por encima de lo conocido que atesora a nuestro Martí, un homenaje de la vanguardia artística cubana a Fidel, a Sergio y a Luis y, sin dudas, al Apóstol.
En Bayamo se detuvo este pequeño grupo para recordar a Fidel. Allí, el recibimiento es afectuoso con el primer secretario de la Unión de Jóvenes Comunistas en el territorio, Reinaldo Fernández Rivero. Desde el intercambio, el corazón de Bayamo, en el parque Céspedes, nos dio la bienvenida a esta tropa de guerrilleros del arte que no se descuidan tampoco ante la covid-19.
En este lugar, coloreado de patriotismo y dueño de libertad y a una Casa del Joven Creador que sabe ponerle corazón a Cuba desde el arte, transcurrió la primera jornada de honra de la Asociación en un trayecto que incluyó, también, la visita al sitio histórico La Demajagua, donde se escuchó el grito de libertad del Padre de la Patria.
Mientras, estos “mochileros” ya se preparan para desde bien temprano comenzar el ascenso hasta el sitio que resguarda el busto del Apóstol, que subió a estas serranías Celia Sánchez Manduley junto a su padre. Al llegar a la cima, estos jóvenes se abrazarán desde el alma, porque subir montañas hermana hombres y más cuando los une el amor sincero a la Patria.
Primavera en vano para el amor difícil
El tema que preside el universo dramático de Abel González Melo (La Habana, 1980) es el amor. Recurrente en casi todas las obras, afirma el ensayista español José-Luis García Barrientos en “Claves de la dramaturgia de Abel González Melo”, el amor está presente “desde una mirada muy actual, posmoderna si se quiere, más volcada a sus dificultades que a su posible realización, al desamor en definitiva, con el sexo en primer plano, pero trascendiéndolo siempre de una u otra forma”[1]. Eso lo constatamos al leer las obras que integran el volumen Primavera en vano. Trilogía del amor difícil, publicado por Ediciones La Luz.
Tres obras lo componen: Adentro (2005), Por gusto (2006) y Manía (2009) y todas, como su propio título indica, dan cuerpo literario/escénico a las complejidades del amor para nada fácil. Ese que, envuelto en sus tantas contradicciones, resulta la mayoría de las veces el más deseado, por utópico, por arisco, y el que se recuerda, desde el umbral de la vida, con cierto placer.
Si el amor es el tema omnipresente de las obras –recalca García Barrientos–, la ausencia más significativa es la de “la política como planteamiento abierto, expreso o doctrinario”, aunque la realidad en que se sumergen los personajes, los contextos que permean sus diálogos, sus miradas, incluso sus reacciones a situaciones determinadas, estén atravesados por la fuerza de la política. Puede partir de una cuestión generacional, incluso de reacción frente al teatro y la literatura precedentes, unido “a una aversión particular del autor por lo tendencioso o panfletario”, sin que signifique “que su teatro carezca de dimensión política; al contrario, en la medida en que se halla hondamente arraigado en la realidad, es a través de ella, encarnado en lo humano, como se manifiesta; más a la manera de Shakespeare que a la de Brecht”, añade.
Abel González Melo –autor de obras premiadas, publicadas y representadas en varias partes del mundo como Chamaco, Talco, Epopeya, Mecánica y Bayamesa– es un “constructor” de personajes. Convincentes, vivos, en su mayoría jóvenes, reconocibles al doblar de la calle (o en nosotros mismos) por el hecho de que habitamos idénticos espacios y muchas veces portamos la misma máscara (el mismo “personaje”), sus interlocutores –esos con quienes habla y nos pone a dialogar también– resultan seres “humanizados, muy cercanos al espectador/lector y que solicitan mucho más la identificación que la distancia crítica de los actores”.

¿Qué encontrará el lector en los “dramas contemporáneos” de Primavera en vano? Adentro. Triangulo para actores –estrenada en Aguijón Theater de Chicago en 2012, dirigida por Sándor Menéndez, y en Cuba en 2012 por Cabotín Teatro y Los Impertinentes, con dirección de Roger Fariñas– parte de “alguna pena compartida o algún secreto a punto de estallar”, cuenta Abel en las palabras que, a modo de prefacio, anteceden el texto donde Daniel Vargas, Enrique Vargas, Eleorka Estrada y Victoria Torres desgranan las historias que los unen. Mientras Por gusto. Ronda en sordina para cuatro amantes –estrenada en La Habana por Origami Teatro y Alexander Paján, y montada por El Portazo y Pedro Franco en 2011, y por Repertorio Español en New York, Estados Unidos, con dirección de Leyma López, 2012– surge del “amor y la angustia que lo envuelve”, para adentrarse, “utilizando la estructura de una ronda”, mediante dúos y solitarios, en los universos de cuatro jóvenes que viven en Cuba, en este momento [Leandro Ars, Henry Colina, Laura María y Marcos Viera se llaman los amantes]. Por rara paradoja, los cuatro buscan y a la vez abandonan el amor: es cuanto les permite su existencia cíclica, con sus desajustes y sus anhelos. Porque todo empieza en el punto que termina”.
Finalmente Manía. Duelo inútil –obra en la que Abel reconoce la influencia del dramaturgo y director Harold Pinter, Premio Nobel de Literatura en 2005, a quien tuvo de maestro en el Royald Court Theatre de Londres, Reino Unido– “surge de las pulsiones muy reales y de la experiencia más íntima del encuentro con otro carácter, otro clima, otro lenguaje” (España), y del deseo de “contar la dificultad del amor a cada instante de una pareja” como línea más recurrente, por lo que acudió a una “estructura de fusión de tiempos y espacios, un rompecabezas que destilara intensiones en vez de proponer rumbos claros a la pasión. Me obsesiona descubrir, a través del artificio del drama, cómo en el origen del amor está ya su debacle”.
Las obras de González Melo se “ubican” en la sociedad cubana del siglo XXI, especialmente la habanera (salvo en Manía, que ocurre en Madrid, aunque puede ser en cualquier ciudad fuera de Cuba). Lo urbano, los laberintos capitalinos (las calles, la nocturnidad, los hacinados sitios del vivir) resultan espacio de reconocimiento del “otro”, de personajes que, en muchos casos llegan del interior del país a abrirse puertas, mientras los nacidos allí ven la Habana como el trampolín para el viaje/escape. La fragmentación social (familias disfuncionales, doble moral) es muchas veces producto de una difícil situación económica que lacera la cotidianidad de cada uno. Así estos personajes, marcados por la frustración, luchadores del día a día en una urbe que amenaza con molerlos, fragmentarlos, si no se adaptan, se me antojan símbolos de la resistencia, de la sobrevivencia. Uno cree que los personajes de Abel González Melo sobreviven a duras penas, y que se parapetan en el “amor difícil” como salvoconducto de sus días. El teatro se parece tanto a la vida porque es como la vida misma, podríamos decir también.
Para José-Luis García Barrientos “Adentro y Por gusto poseen un componente trágico indisimulado”. Junto “con Manía están más influidas por un sentimiento de dificultad del amor que por la imposición de un pathos a ultranza”. Además del tema, comparten, con pocas variantes, una misma estructura característica, que sirve de contrapunto a las anteriores y que se distingue por la carencia de acotaciones –los personajes explicitan verbalmente sus sentimientos y deseos, e incluso sus acciones físicas–; la falta de elemento escenográficos o de utilería en el texto; el uso del monologo, donde el propio diálogo asume a veces la función de las acotaciones, y de parlamentos con marcado carácter narrativo pero sin una marca apelativa.
Publicadas por primera vez en la trilogía original que el autor las concibió, Primavera en vano –con edición de Adalberto Santos, corrección de Mariela Varona, diseño de Roberto Ráez y Armando Ochoa y obra de portada de Pilar Fernández Melo– está poblado de “seres deseosos en permanente viaje del júbilo a la duda, de la emoción al vacío, del encierro a la intemperie. Situados al borde del abismo, los personajes (…) comprimen el tiempo y el espacio de su intimidad, miran al espectador directamente a los ojos y le susurran toda la ansiedad al oído. Desde un presente que no cesan de cuestionar, estas historias invitan a una teatralidad que desborda el realismo y escarba en lo más profundo de nosotros”, leemos en la contracubierta del libro.
Doctor en Estudios Literarios y máster en Teatro por la Universidad Complutense de Madrid, Abel González Melo ya no es aquel joven autor precoz –poeta y ensayista además– que asombró la escena cubana con sus primeras obras a inicios de siglo. Es hoy una de las voces más sólidas e interesantes –como lo evidencia los nuevos textos, las publicaciones y antologías, los estrenos a ambos lados del Atlántico– de la dramaturgia cubana e iberoamericana. Este hermoso y cuidado libro de La Luz nos entrega tres obras, instantes de la existencia, para intentar desentrañar, infructuosamente, los pesares y dichas del amor difícil.
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[1] José-Luis García Barrientos: “Claves de la dramaturgia de Abel González Melo”. En Análisis de la dramaturgia cubana actual, José-Luis García Barrientos (director), colección La selva oscura, Ediciones Alarcos, La Habana, 2011 (salvo que se señale lo contrario, las siguientes citas usadas en el texto fueron tomadas de este mismo ensayo).
Una Cruzada Literaria virtual de pura creación (+ programa)
Llega el mes de agosto y con él los miembros de la filial principeña de la Asociación Hermanos Saíz, trabajadores y artistas ultiman los detalles para desarrollar una Cruzada Literaria, pensada desde el Camagüey y que cada año reafirma su pertinencia y el principio de fé en nuestra historia.
Esther entre nosotros
Quienes tuvimos la dicha de conversar al menos unos minutos con Esther Montes de Oca Domínguez vislumbramos la grandeza de una mujer que siguió siendo útil a pesar del asesinato de sus jóvenes hijos Sergio y Luis Saíz, aquel fatídico 13 de agosto de 1957.

Pasaba ya los 100 años cuando la vi por vez primera en su casa en el poblado de San Juan y Martínez, en Pinar del Río, mimada por todos a su alrededor como una niña pequeña que constituye motivo de felicidad para la familia.
Engendrar en su vientre a los dos revolucionarios quizás sea su mayor mérito; pero sin dudas sobresalió por sus profundas raíces patrióticas, al punto de que luego del 1 de enero de 1959 su vivienda sirvió de cuartel durante tres meses a miembros de la guerrilla que en la Sierra de los Órganos había operado contra la dictadura de Fulgencio Batista.

A ser dignos herederos de la lucha librada por el pueblo cubano desde el triunfo de la Revolución, exhortaba en no pocas ocasiones a los jóvenes que la visitaban a propósito de su cumpleaños, el de sus hijos, fechas señaladas para su municipio y la provincia o cuantos coincidían en una simple visita a su morada, devenida museo para perpetuar la memoria de los Saíz Montes de Oca.
Esther recibió en 2008 el premio Maestro de Juventudes otorgado por la Asociación Hermanos Saíz (AHS), organización que representa a la vanguardia artística joven en Cuba y que rinde constante homenaje a ambos jóvenes, quienes se distinguieron por su madurez política e intelectual.

Siempre al tanto de sus hijos y sus ideales revolucionarios, la madre- maestra de la enseñanza primaria- se convirtió en maestra de no pocos que la acompañaron hasta el final de sus días, ávidos de sus vivencias cual constante fuente de sabiduría, como la progenitora de muchos que fue.
A 111 años de su natalicio, integrantes de la AHS en Pinar del Río, de la Unión de Jóvenes Comunistas y autoridades políticas y gubernamentales acudieron una vez más a su encuentro en el campo santo de su San Juan y Martínez y luego en la casa que guarda tantos recuerdos para la provincia más occidental y para toda Cuba.

Homenaje este que marcó el comienzo de la Jornada 13 de Agosto, evento que en la última década tiene lugar como espacio de promoción del arte joven en Vueltabajo y para no dejar morir a Sergio y Luis Saíz Montes de Oca.
Otraz vez suena online el Festival de Música Electrónica Stereo G
Del 5 al 8 de julio y con presencia de artistas nacionales y foráneos, se realiza el Festival de Música Electrónica Stereo G, cita organizada por la Asociación Hermanos Saíz en Holguín y el Laboratorio Nacional de Música Electroacústica, este año por segunda vez online.
Evocar a los mártires, otra razón de la Canción Política
Como cada año, la Jornada de la Canción Política homenajeó en esta 45 edición a los mártires del 4 de agosto justo frente al Obelisco que inmortaliza la figura de los miembros caídos del 26 de julio. Con la trova que nace de las cuerdas de los jóvenes defensores de la manifestación, la Asociación Hermanos Saíz de Guantánamo protagonizó la tradicional peregrinación, ahora menos concurrida de lo habitual debido a las restricciones por la COVID-19.

El cantautor Maykel Moral tuvo a su cargo el tributo hecho melodía, que junto a miembros de la dirección provincial de la AHS y representantes del Partido y la Unión de Jóvenes Comunistas en el territorio, rememora el valor y la trascendencia del 4 de agosto para los guantanameros, fecha declarada día de los mártires locales como muestra del apego de este pueblo a la historia y a sus héroes.
La peregrinación, que solía ser el momento cumbre de la Jornada, fue la única actividad presencial que se mantuvo en programa del evento debido al valor simbólico de la misma, no obstante, las propuestas la Canción Política continuarán hasta mañana 4 de agosto, que tiene reservado el concierto de clausura Como una sola voz, con invitados de la talla de Pancho Amat, Eduardo Sosa, Noel Batista y su grupo, Dúo Jade, Josué Oliva, Augusto Blanca, Ernesto Choy, Freddy Laffita, Vicente Feliú y Rey Montalvo, transmitido por el Canal Clave de la Televisión Cubana y las redes sociales.

La presentación de materiales audiovisuales de miembros de la Uneac de Guantánamo como Margarita Canseco, Emilio Vizcaíno y Paula Villalón; la promoción del libro En busca del unicornio, de Graziella Pogolotti, a cargo de Jorge Núñez, y el panel La presencia del son en la trova, con Pancho Amat, Zenovio Hernández, Eduardo Sosa y Yurien Heredia, sobresalen entre las opciones para la última jornada, todas desde el perfil de Facebook de la Asociación Hermanos Saíz de Guantánamo.
Como novedad y punto culminante de la Canción Política, a las 11:00 p.m, desde el canal de Telegram del evento se podrá disfrutar del espacio Cambiando de color, con descargas de trova en el chat de voz, que contará con la presencia de artistas como Santa Massiel, Manuel Leandro Sánchez, Yeni Turiño, Richard Gómez, Anisley Díaz y Caros Gil Calderón.
¡Ya se sienten las vibras de la Canción Política!
Llegó agosto, bajo el asedio de la COVID-19 nuestros artistas siguen confinados o dan su aporte en el combate face to face del nuevo coronavirus, sin embargo, ante la peor crisis sanitaria de principios del siglo, los jóvenes de la Asociación Hermanos Saíz en Guantánamo se rehúsan a dejar caer en el olvido la creación artística, como esencia vital de nuestra gente.
