AHS Las Tunas


Cita online para la creación joven literaria en Premio Portus Patris 2020

Con una cita desde las plataformas digitales pero dispuesto a defender lo más joven y renovador de la literatura cubana llegará del 24 al 26 del actual mes la XXVI edición del Premio Literario Portus Patris a Las Tunas, dedicado al género poesía y al ya fallecido poeta Antonio (Tony) Borrego.

Así lo confirmó a la Agencia Cubana de Noticias la presidenta de la Filial Provincial de la Asociación Hermanos Saíz (AHS), Ana Irma Pérez Perelló, quien explicó que a pesar de la situación epidemiológica provocada por la COVID-19, para la AHS en Las Tunas y en especial para la célula del norteño municipio de Puerto Padre, resulta de gran valía la realización de este evento.

Lecturas poéticas, música, presentaciones de libros, exposiciones de body art, además de la invitación para que participantes y jurados de las ediciones anteriores del certamen graben un video relatando sus experiencias en el Portus Patris y los compartan a través de los perfiles en Facebook, Messenger o Whatsapp, está entren las propuestas de una edición diferente.

De manera especial se desarrollará el foro por internet «La eternidad de Tony Borrego» y la presentación del libro La eternidad no basta para todos, último texto escrito por el poeta antes de fallacecer en noviembre de 2019, como consecuencia de complicaciones derivadas de una sepsis generalizada.

Reconocido como el poeta más popular de su generación, Tony Borrego cosechó importantes lauros y el respeto y la admiración de colegas y público con la realización de su primer poemario Doy gracias a Dios por ser ateo, así como Terrenal, Diapositivas, Juegos Lunares, Juanillo, y Ovejas y demonios.

La XXVI edición del Portus Patris tendrá en su última jornada la premiación en directo desde el perfil en Facebook de la AHS Las Tunas, además de la presentación del libro El Diablo está en los detalles, del joven escritor de Ciego de Ávila Leonesky Buquet Rodríguez, ganador de la anterior convocatoria del evento.

Como punto de confluencia y confrontación entre la más novel creación literaria en Cuba, el Portus Patris convoca a los géneros de poesía y narrativa de forma alterna en cada edición, y entre sus requisitos invita a jóvenes menores de 35 años de edad a presentar sus obras originales e inéditas bajo un seudónimo.

El Portus Patris se ubica como el evento de literatura más añejo que tiene una célula de la Asociación Hermanos Saíz en la provincia; con su desarrollo desde 1994 ha abierto las puertas de la creación a una vanguardia literaria renovada y prometedora, fundamentalmente del municipio de Puerto Padre.


Propuestas literarias para entretener el espíritu

Mucho se habla por estos días de cómo vencer al Coronavirus. Desde el punto de vista epidemiológico sabemos que la responsabilidad ciudadana y el aislamiento social son la vía más efectiva para enfrentar la pandemia. ¿Pero cómo vencer el tedio, la monotonía y la ansiedad que nos provoca el aislamiento?

No pocos apuestan por el arte y la cultura. Lo cierto es que las redes sociales se inundan de videos e imágenes de artistas que desde el arte transmiten mensajes de esperanza y solidaridad. Plausible gesto de quienes regalan sensibilidad en tiempos de incertidumbre y desconfianza.

Este tiempo en casa puede resultar provechoso para actualizar trabajos pendientes, conectarse con la familia y sobre todo, fomentar la espiritualidad. Nada mejor entonces que disfrutar de un buen libro. Escudriñar en sus páginas para descubrir nuevos mundos y redescubrir la realidad. Este es un buen momento para retomar clásicos y conocer autores y obras de nuestros más noveles escritores.

Aquí van cuatro sugerencias de literatura hecha por jóvenes tuneros que sin dudas harán pensar, reír y hasta llorar a todo el que se interese por la buena lectura.

La primera propuesta a disfrutar es del género poesía. Sepia, el primer libro de Saimy K. Torres publicado por la editorial Sanlope, es un poemario que atrapa por la fuerza expresiva del verso íntimo y vivencial cuyo discurso pugna por exorcizar sombras y abrirse paso hacia la luz. El libro se convierte en un grito, en una voz que lucha por darle color a los inciertos días que transcurren en sepia.

Grunge, de Alejandro Rama, premio extraordinario de cuento Centenario de José Soler Puig 2016, narra historias viscerales que parecen salidas de esa subcultura que originó el género musical del que tomó el nombre. De ahí que la sonoridad emanada en el discurso sea enérgica, gutural, distorsionada. Recontextualizado en nuestra realidad, Grunge, nos ofrece cuentos alucinantes que serán muy disfrutados por los lectores.

Las últimas propuestas son para compartir con los más pequeños de casa mundos imaginarios que se parecen mucho a nuestra realidad pero siempre brindando una enseñanza a niños y adolescentes. Ambos títulos fueron premiados en concursos nacionales, Cantábulas y Epopemas del bardo Pul Salalira, de Junior Fernández Guerra, premio Calendario 2018, y El Ladrón de ideas, de Yeinier Aguilera Concepción, premio Principito 2016.

Alejandro Rama. Foto: Yeinier Aguilera

El primero es un manuscrito medieval que parodia historias de caballeros y princesas, seres mitológicos que parecen atormentados por las mismas miserias y problemas que los hombres de hoy. Todo esto contado con un tono lúdico y una sutil ironía hacen de Cantábulas… un libro original, que hace reír al mismo tiempo que reflexionar sobre cuán parecido es el actuar y sentir del hombre en cualquier época y contexto.

En el segundo, paradójicamente gracias a un ladrón de ideas y otros seres que lo rodean, se aprende a ensamblar y compartir buenas ideas. También como a través de la belleza y la sencillez se curan todos los males del mundo. Estos son cuentos asombrosos, llenos de creatividad e imaginación, en los que no falta el ingenio y el humor y en los que descubrirás que las respuestas que buscas no están en los otros sino en ti.


Alejandro Rama: «A pesar de las lejanías»

Son muchas las causas por las que un creador no obtiene el reconocimiento deseado o merecido. Lamentablemente hay quienes se escudan detrás de la lastimosa fatalidad geográfica para justificar su ostracismo. Sin embargo, la historia de la literatura cubana está repleta de autores que no se dejaron abrumar por la lejanía de sus terruños con respecto a la capital, y se convirtieron en grandes de las letras. Delfín Prats, Guillermo Vidal y Samuel Feijóo son algunos de ellos.

Por este mismo camino transita Geonel Alejandro Rama Alemán, asociado de la AHS en Las Tunas, quien recorre de vez en cuando los casi 50 kilómetros entre la capital tunera y su natal Manatí. Con él conversé sobre algunos temas que lo inquietan y lo definen como escritor. Es evidente que Rama, como le dicen los amigos, no toma en serio los fatalismos territoriales y hasta el momento lleva un buen paso en su carrera literaria.

Obtuviste en 2016 el premio José Soler Puig con el libro Grunge, y en 2018 con Mecánica de las naranjas el premio La llave pública, ambas son obras narrativa. ¿Qué estética o temas prefieres para cultivar este género?

Me gusta narrar a través del mundo interno de los personajes. Que sus preocupaciones, manías, suerte o infortunio contribuyan a crear una atmósfera enriquecedora para el texto y me permita decir lo que me inquieta y obsesiona como autor. Pienso en el libro como un edificio de historias donde todo quede bien acoplado para dar solidez a la estructura.

¿Consideras que tienes similitudes con autores de tu generación o te alejas de la narrativa cubana actual para lograr tu propia voz?

A nivel de lenguaje creo que me acerco un poco, aunque en el proceso creativo no me dé cuenta. Libros como los de Alejandra Damiani y Maikel Paneque tienen similitudes con los míos. Esto lo veo un poco más tarde cuando dejo enfriar lo que escribo. Estructuralmente trato de ser diferente. Soy de los que piensa que en la literatura cubana hay bastante diversidad de estilos y lenguajes. Hay cierta dispersión en los autores de mi generación.

Alejandro Rama. Foto: Yeinier Aguilera

 ¿Crees que esa diversidad o dispersión esté dada por la lejanía geográfica o la disminución de eventos donde socializar las ideas y las obras?

En cierta forma sí.

¿Un pinareño piensa y escribe diferente a un guantanamero?

Cuba es una sola, pero a veces los problemas que enfrentamos no son los mismos ni se ven con la misma óptica. También gracias a la informatización y las tecnologías se pueden buscar fuentes de conocimientos casi infinitas que ayudan a esta diversidad.

¿Entonces para ti no hay peligro de caer en la monotonía literaria y el arte de la intrascendencia?

No obstante, a esta diversidad hay una tendencia peligrosa de algunos que escriben libros donde el escritor narra la vida del escritor. Esto lleva a que se olvide al resto de la humanidad. Se descuidan los públicos y uno de los principios fundamentales de la literatura: el de comunicar de forma clara. Encriptan tanto el mensaje que los libros solo les interesan a una minoría de lectores selectos. Otra cosa es la falta o la mala orientación de algunos escritores jóvenes en cuanto a la bibliografía que deben consumir para mejorar su obra.

¿Sigues trabajando con la narrativa para adultos o piensas incursionar en otros géneros?

En estos momentos trabajo en un proyecto de literatura para adolescentes y jóvenes. Me parece que el lector juvenil está algo olvidado. En Cuba es difícil encontrar narrativa de este tipo. Aunque la producción literaria mundial es muy variada para estos lectores.

No digo que aquí no existan autores que escriban para este público. Simplemente me parece que hay pocos y considero importante escribir para ellos, porque es una edad en la que comienza a definirse el comportamiento y la conducta del ser humano. Y creo que desde nuestra literatura podemos contribuir a ello.

Si algún día se te diera la oportunidad, ¿te irías de Manatí hacía otra ciudad más grande?

Eso depende de muchas cosas. La familia, las posibilidades económicas o profesionales me pueden retener en mi pueblo o hacer que salga de él. Ahora vivo en Manatí y desde allí he escrito casi todos mis libros. El futuro tiene la última palabra. Pero creo que lo realmente importante es escribir en cualquier lugar que uno habite.


Amor y literatura: retazos de mi vida

Vivaz y dinámica es esta muchacha. La premura de su andar habla de la agitación de sus días. Cadajornada es un retoentre las asperezas del oficio, su condición de madre y su labor como vicepresidenta de la AHS en Las Tunas. Su literatura habla de empeños y sutilezas, de colores que se pierden en el Sepiay otras gamas, pero sobre todo habla de amor. Su nombre es Saimy K. Torres, una escritora tunera cuyo talento y constancia la hicieron merecedora del premio Principito 2018,en el género de literatura para niños, que otorga la editorial Sanlope de Las Tunas. A pesar de toda la carga que suponen sus responsabilidades, tiene un poco de tiempo para sentarse a conversar un ratico.

¿Qué tan difícil es para una escritora joven publicar o insertarse en el panorama de la literatura cubana?

Publicar es siempre un reto. La mayoría de las editoriales tienen una línea de publicación ya establecida, es decir, que publican a autores ya conocidos y es comprensible porque, además de prestigiar la editorial, garantiza las ventas del libro. Creo que ese es el principal motivo por el que resulta difícil que una joven escritora publique en el primer intento. También el hecho de ser mujer es una desventaja (aunque muchos se empeñen en afirmar que la igualdad existe). Es sabido que la forma de escribir de las mujeres es diferente y un ejemplo de ello es que en los concursos muchas escritoras enviamos obras bajo seudónimos masculinos, no porque nos sintamos inferiores a los hombres, sino porque a veces los jurados se indisponen ante una autora y no le dan la oportunidad al libro.

Hay mucho de ti en tus libros. ¿Cuándo decidiste contar tus experiencias familiares?

Creo que todo artista debe partir de sí mismo. Al final el ejercicio creativo es también un ejercicio de búsqueda. Mostrar quién eres o quién no eres. En mi caso la literatura es el modo de comunicar todo lo que no logro decir en la vida cotidiana. Mi primer libro Sepia, es una especie de exorcismo. Fue el camino que encontré, no para lamentarme de mi pasado, sino para echar fuera los fantasmas que me robaban el sueño. Una vez escrito y publicado siento mucha paz. Realmente creo que comencé a escribir desde esa perspectiva. Escribía diarios cuando era niña, cuando no encontraba amigos o familia a quién contarle mis miedos o mis fantasías. Creo que así comenzó todo y ahora no puedo negar esa influencia. Cada poema o historia que narro tiene un poco de mi día a día.

Ganaste el Premio Principito 2018 que otorga la Editorial Sanlope con el libro Mi hermano Pablo. ¿Qué significa este premio en tu carrera como escritora?

Realmente no mando a muchos concursos. Creo que, si bien el concurso es una oportunidad para medir tu creación, esta no debe valorarse solo por la opinión de un jurado. Este es mi primer premio y me ha llenado de alegría, sobre todo porque podré ver el libro publicado que es lo más importante. El jurado del concurso estuvo integrado por escritores que admiro y eso me hizo sentir que vale continuar creando. De hecho, Teresa Melo (integrante del jurado), es quien tiene a su cargo el prólogo. Mi hermano Pablo es un libro escrito desde el amor y construido con los retazos de mi vida diaria, por eso me emociona tanto que haya sido precisamente este, el libro que me indique que voy avanzando por el buen camino de las letras. 

Mi hermano Pablo está escrito desde un narrador que no es el eje central de la historia. ¿Por qué narrar está conmovedora historia desde la visión de un hermano mayor y no de Pablo o la Saimy madre?

Creo que la literatura para niños debe ser refugio y esparcimiento. Se pueden abordar todos los temas, despertar la sensibilidad, pero sin llegar al dolor. En el caso de este libro, necesitaba eso. La manera de hacer llegar un mensaje positivo sin acudir al pesar o al dolor. No es un secreto que el libro está inspirado en mi hijo menor, quien tiene necesidades especiales pues está dentro del espectro autista. Para una madre siempre es difícil hablar de estos temas, pero desde la voz de un hermano que comparte el mundo de Pablo.Se convierte en una historia cercana, divertida, que demuestra que los niños como él tienen un mundo rico, vivo, sentimientos qué compartir y eso los hace merecedores de nuestro cariño y respeto.

Pablo es un niño con características especiales, no obstante, tiene una imaginación e inteligencia sorprendentes. ¿Cuánto le debe la literatura infantil a este tipo de personajes?

Quien escribe literatura infantil siempre crea un ideal propio del niño. Es ahí cuandoeste personaje aparece. Por lo general es un reflejo del niño interior del escritor aderezado con características de otros niños que lo rodean.

Creo que muchas son las obras que han visto la luz gracias a este tipo de personaje, obras que son siempre bien recibidas y agradecidas por el público. Pudiera poner ejemplos de la obra de Gonzalo Moure, James M. Barrie, con su Peter Pan, Alexis Díaz Pimienta con Chamaquili o Pipa Mediaslargas de A. Lindgrend. En fin, personajes como ellos, como Pablo, existirán siempre,pero creo que, aunque hay mucha literatura sobre personajes así especiales, existe poca literatura para los niños con necesidades especiales. Son niños que por sus características necesitan una literatura diferente. Mi libro no es para este tipo de niños, sino para que el resto pueda acercarse a ellos y ser un poco más inclusivos.

Hasta este momento. ¿Cómo definirías tu obra?

Muy personal, lo que a la vez la vuelve universal, porque no creo que lo que cuento o siento sea exclusivo en mí. Creo que mi obra es una búsqueda continua, ¿pero …no es así siempre?

Fotos: Yeinier Aguilera Concepción
Fotos: Yeinier Aguilera Concepción

 

Junto con tu labor como creadora eres vicepresidenta de la Filial Provincial de la AHS en Las Tunas. ¿Cuánta dificultad conlleva a la hora de crear o dirigir?

Soy de los que piensan que si vas a hacer algo debes hacerlo bien. Dirigir una organización como la AHS, que agrupa diferentes intereses artísticos, es anteponer las necesidades de la mayoría a la realización personal incluso. Sería hipócrita decir que mi ritmo de creación es el mismo. Es difícil llevar ambas cosas a la par. A veces quiero escribir, pero hay mucho trabajo por hacer con las cosas de la Asociación y entonces el sentido común me dice que debo cumplir con mis responsabilidades. La parte más espinosa es que el escritor trabaja con su mente, en un ambiente propicio. Cada escritor tiene sus pequeños rituales para el momento de crear y eso, lo he perdido por falta de tiempo. Sigo creando, pero un poco más despacio, tratando de equilibrar los tiempos.

¿Cómo consideras la labor de promoción literaria a los jóvenes escritores desde tu trabajo en la AHS?

Con sinceridad, creo que aún falta mucho por hacer. Me parece insuficiente el sistema de actividades y lecturas. En materia de promoción hay muchas otras acciones que pueden hacerse y deben hacerse, sin caer en el culto a la personalidad, pero sí valorando la figura y la obra del escritor. Para este nuevo año trabajar en la promoción de nuestros escritores es una de mis metas como vicepresidenta de la AHS. Sé que hay mucho talento en los escritores jóvenes. Sé que sus obras valen. Solo necesitan un poco más de apoyo.


Un poeta eternamente joven

Antonio Borrego Aguilera (Tony) es un escritor con tanto vuelo poético que en estos momentos su alma debe planear sobre nuestras cabezas rumbo al nirvana de la literatura. Pero es muy temprano para mitificar al hombre. Me referiré a Tony, el escritor, el amigo, el ser humano que caminaba por las calles de Cuba con la condición de poeta por delante. Reconocido como tal por artistas y no artistas. 

Junto a otros destacados creadores del territorio fue fundador de la Filial Provincial de la AHS en Las Tunas. Siempre estuvo al lado de los jóvenes. No solo escritores, y lo valida la influencia de su obra en las artes plásticas y audiovisuales. Varios músicos se valieron de la fuerza expresiva de su poesía para enriquecer los acordes.

Era común verlo sentado en un parque, en el patio de la Casa del Joven Creador o en la Uneac. Acompañado casi siempre de amigos que lo seguían y reverenciaban porque nunca trató a nadie desde la presunción y la distancia que establecen algunos encumbrados del arte. Respetaba a su vez el arte joven, no menospreciaba a los nuevos talentos y siempre tenía tiempo para compartir un poema recién escrito o escuchar y dar su parecer acerca de la obra de un colega.

Foto: Saymi Torres.

Ayudaba al que podía y como podía, aunque esto no es sinónimo de bonanza sin límites, pues también tenía sus días malos en los que se volvía un poco terco y beligerante. En más de una ocasión lo vi discutir y hasta creerse un Pushkin moderno que defendía a puño limpio sus opiniones.

Publicó más de 10 libros en diferentes géneros literarios. Entre ellos se destacan Doy gracias a Dios de ser ateo, Diapositivas, Juegos lunares, Ovejas y demonios, Los días de Dios y en estos momentos está en fase de publicación  La eternidad no alcanza para todos. Aparece en antologías de España, México, Argentina, Chile, Italia, Portugal y Brasil, además de numerosas colaboraciones en revistas tanto cubanas como foráneas.

A pocos días de su partida física ya se le extraña. Por la contundencia y calidad de su obra, por la fuerza de su personalidad lo recordaremos y estará entre nosotros. Para quienes lo conocieron, siempre será un poeta eternamente joven.


Clarostuyo: para reír y pensar

Con una mixtura casi perfecta entre la música de concierto y el teatro, se reabrieron las puertas del Centro Cultural Teatro Tuyo. La actuación tuvo lugar en el ámbito de la decimotercera edición del festival Entremúsica, auspiciado por la Asociación Hermanos Saíz en Las Tunas.

El dúo de música clásica Claroscuro, integrado por los jóvenes músicos Clarissa Pérez Hernández (violinista) y Carlos Fernández Castro (pianista), junto a Papote y Chocolina, personajes de los actores Ernesto Parra y Aixa Prowll, protagonizaron una divertida obra teatral.

El virtuosismo de los actores y la originalidad es una constante que siempre acompaña el trabajo de Teatro Tuyo. La puesta atrapa la atención de adultos y niños por igual en una trama donde los payasos, como ayudantes y tramoyistas de los músicos,los mortifican y tratan de igualarse a estos.

Con una ingeniosa utilización de las luces en función de la melodía, la pareja de músicos interpretan obras de Astor Piazzola y José White, entre otras piezas de destacados compositores del pentagrama nacional y del mundo. En una interacción armónica, los clowns divierten a los pequeños espectadores mientras que a los adultos el espectáculo les sirve como ejercicio polisémico para reflexionar y sacar sus propias lecturas.

Otro elemento a destacar es la utilización de títeres muy sencillos detrás de un retablo en apariencia improvisado. Una apuesta minimalista de Ernesto y Aixa que equilibra la dramaturgia en la puesta y aporta un espectro más abarcador al quehacer de los actores.

De ahí que Clarostuyo es una obra que deja ver la labor de noveles artistas junto a otros más consagrados. Ernesto Parra, director de Teatro Tuyo, no duda en apostar por la interpretación musical y el arte de las tablas.