Agencia Cubana de Rap


Brian Yassef Chang, único cubano participante en torneo internacional de música urbana

Con solo 23 años de edad el pinareño Brian Yassef Chang Castillo, conocido como Es el Lyon, constituye el único artista cubano participante en la cuarta edición del torneo internacional de música urbana Tira la tuya, auspiciado por la disquera puertorriqueña Masakote Studios 787.

foto cortesía del entrevistado

El «torneo del pueblo», como se promociona el evento en sus redes sociales, reúne a exponentes de Chile, Puerto Rico, República Dominicana, Colombia, Perú, Argentina y otros países de América Latina.

Pero esta la primera vez que la mayor de las Antillas se encuentra representada en el certamen, y lo hace con Brian, un joven con experiencia en el género, ganador de festivales auspiciados por la Agencia Cubana de Rap y el Cuerda Viva en 2015, en la categoría de artista urbano novel.

«Me enteré del evento gracias a una cantante puertorriqueña que participó en el volumen 3. Participé en una audición y de casi 300 concursantes quedaron 32, agrupados en dos equipos, con «peleas» entre sus integrantes para que el ganador salga de la disputa entre el finalista de cada bando», explicó al Portal del Arte Joven Cubano.

«Se hace un tema de “tiradera” hacia el contrario; pero no es sencillo pues se mide la letra, el punch line, el flow, la métrica que utilices, la profundidad de los versos con el objetivo de superarlo líricamente».

Agrega que durante una semana compone, graba el tema y lo envía; y luego los jueces invitados, artistas del calibre de Daddy Yankee, Nicky Jam, Arcángel, se encargan de dar el veredicto.

«Se trata de un torneo por tiempo indefinido porque depende de los resultados de las batallas. Todo es online y el día definido participas en una directa», dijo.

«Más que ganar, el mayor premio es abrirle a Cuba las puertas de este evento y en la música urbana, sobre todo en materia de “batallas liricales”. Con eso ya me siento ganador, para que otros artistas puedan participar», apuntó Chang Castillo.

foto cortesía del entrevistado

De la relación con su productor Raúl Chardy -director del sello R- Studio- asegura que constituye un lazo de trabajo y hermandad de hace ya 11 años. «Es el hombre detrás de mi imagen, de los videos, el que me ayuda en este torneo a estudiar a los contrincantes».

Brian, miembro de la Asociación Hermanos Saíz, dio sus primeros pasos en la música rap en 2011; y en 2014 intervino en el disco de la rapera franco cubana La Dame Blanche con el tema Overdosis.

Fue invitado al año siguiente del grupo puertorriqueño Puya, en su presentación del festival Patria Grande; y a finales de 2016 sacó un mixtape con el rapero sudafricano G- Ruack llamado We made it.

En 2017 formó el proyecto La Guerrilla, consistente en una banda de rap metal que fusionaba la música rap con el rock and roll; y de la oportunidad de compartir escenario con el músico cubano El Micha se nutrió para nuevos proyectos.

Es el Lyon desde hace un tiempo incursiona en géneros como el reguetón, el mombathon, la kisomba y el trap; además de que compone todas sus canciones, produce videos clips y hoy desarrolla su sello Trap Gang Fellas.


Somos: mujeres empoderadas del mundo de la música cubana

Me han estremecido

un montón de mujeres,

mujeres de fuego,

mujeres de nieve…

Y así, como dice nuestro querido Silvio Rodríguez en una de sus más emblemáticas canciones, son las mujeres que conforman el grupo Somos. Su nómina la conforman siete líderes en varios ámbitos del universo musical, que van desde empresarias o productoras hasta vocalistas, compositoras o directoras, todo un compendio de féminas empoderadas musicalmente.

logo del proyecto

Al frente se encuentra Suylén Milanés, una incansable y pródiga creadora. Con ella conversó el Portal del Arte Joven Cubano, para conocer sobre el propósito de las primeras presentaciones de Somos y por qué crear un grupo que incluya solo a mujeres de la música:

“Quise específicamente hacerlo con mujeres porque es importante potenciar el movimiento, del cual soy parte sé lo difícil que es promover, divulgar y potenciar esta música en Cuba y lograr un proyecto donde ellas lo representen y defiendan a través de presentaciones, clips, giras, etc. Es bueno rescatar sobre todo esa fuerza que tuvo la música alternativa de los años 90.”

Somos defiende la premisa de las mujeres empoderadas de la Industria Musical. En los escenarios son principalmente vocalistas, tal vez guitarristas y mayormente utilizan instrumentos de acompañamiento, pero sorprende aún ver a mujeres percusionistas, bateristas o detrás de un contrabajo. Y qué decir de las poquísimas sonidistas, luminotécnicas e incluso productoras o directoras de escena, entre otros tantos trabajos asignados tradicionalmente a los hombres.

Y aunque Cuba ha sido pionera en la defensa de los derechos de las mujeres en todos los ámbitos, no puede desconocerse que mucho camino queda por recorrer. Para agregar otro grano de arena que llene ese nicho, surge Somos, que busca visibilizar y valorar el papel de las mujeres en la música alternativa, pero no solo como vocalistas o músicas, sino como compositoras, empresarias, sonidistas, luminotécnicas, productoras y todas las que desarrollen profesiones en el mundo musical.

tomada del perfil de facebook de iris la doña

Suylén aclara que no es una nueva agrupación de mujeres, sino un proyecto por y para darle luz al papel de nosotras a través de la puesta en escena, la formación y la sensibilización a las más jóvenes, impulsándolas a que persigan sus sueños; creando un espacio donde mujeres y hombres puedan promover la música alternativa en igualdad de condiciones.

Somos está compuesto por cantantes que de alguna manera –casi todas– tienen una trayectoria musical, como Isis Flores, que tiene su propia banda, es cantante, compositora, bailarina y empresaria, y ha incursionado también en el mundo de la moda; Yanairis Fernández Delgado, directora de Bonus, agrupación de géneros como el rock, pop, funk, dance y ritmos latinos, y además cantante, compositora y bailarina; Diana Ruz Rosa, una versátil joven que es graduada de canto lírico y coral, profesora de música, tecladista, y que ha formado parte de grupos como Gens, Proyecto Lugones, Silver Hammer Band, Osamu y Tracks; Daima Falcón, productora musical y cantante de bandas como Tesis de Menta y Montespuma; la rapera Iris Caraballo, conocida como La Doña, directora de La Dona D’ Primera Mano, perteneciente a la Agencia Cubana de Rap, quien ha colaborado con Mayco D’ Alma, Isis Flores, David Blanco, Orland Max, La Fes-K, Calle 13, entre otros artistas; Suylén Milanés, directora ejecutiva de la Institución Cultural P.M., de los Festivales Eyeife, Proelectrónica y Proposicones Records, graduada de canto y miembro de Tesis de Menta; y Sally Beltrán, joven DJ, que defiende la música alternativa en las más diversas plataformas.

Todas estas mujeres posicionadas desde la música alternativa buscan unir sus improntas para defender juntas la música alternativa cubana.

tomada del perfil de facebook de iris la doña

El grupo interactúa no solo con músicos, sino también con bailarinas, coreógrafas, diseñadoras. A propósito, Suylén comentó: “En esta ocasión quise trabajar con Celia Ledón, diseñadora de gran prestigio, para confeccionar un vestuario que tuviera que ver con la temática del género, y la coreógrafa y directora de Rakatán, Nilda Guerra, para perfeccionar los movimientos en la escena.”

El festival de la música electrónica cubana, Eyeife, del 2020, que se centró en el tema de las mujeres en la música, con amplia presencia de féminas Djs, se convirtió en espacio propicio para que este grupo expandiera su creatividad. Milanés nos comparte:

“Quise sumar Eyeife a Somos porque sobre todo me interesa visibilizar el proyecto a través de todas las vías posibles para luego materializarlo en varios fórums de la escena cubana. Porque Eyeife es fusión electrónica con cualquier género y cualquier manifestación artística. Somos es lo mismo pero rock con electrónica alternativa.”

Ya comienzan a escucharse en diversos espacios las sonoridades de este proyecto que busca trascender los límites de la música y las mujeres, para ello se proponen una serie de acciones futuras que incluyen la creación de un video clip y su difusión; la participación en festivales nacionales e internacionales; la realización de conciertos por todo el país; e incluso propiciar becas de formación a mujeres jóvenes no solo en disciplinas de canto y música, sino a productoras, sonidistas, y otras profesiones tras el escenario.

Mucho camino le queda por recorrer a Somos, iniciativa que ya se legitima por lo sólido de sus bases, por la defensa de la música cubana y por la fuerza de ese grupo de mujeres músicas que no necesitan más que una escena para mostrar todo de lo que son capaces. Luz a Somos, porque todas Somos música, Somos Cuba.


La tecla del intruso

A pesar de los discursos articulados y las brechas otorgadas en situaciones de confrontación entre cultores y representantes de instituciones culturales, así como medios difusores, en el oriente cubano el rap siempre fue –y ¿aún es?– un extraño. La idea que se asume y exporta en torno a los elementos que conforman la identidad cultural del territorio no comprende siquiera la mención del género.

Aun cuando por procesos diferenciados, expresiones como el rap, el jazz y el casi invisible rock conviven en la escena local, ninguno logra su integración a las construcciones que se tienen de “lo santiaguero”. En todo caso, representan intereses de grupos sociales identificados con uno u otro, sin que ello implique legitimación alguna.

El rap, como exponente de la cultura del hip hop, tras su llegada, asimilación y reestructuración músico-textual en la isla bien puede contarse entre esos ya para nada novedosos y diversos rostros de lo identitario cubano en constante conformación.

La modalidad –o modalidades– cubanas, refleja las situaciones específicas de una porción de la sociedad actual y el modo en que generaciones de cubanos las vivencia e interpreta. Sin embargo, si el golpe seco de la palabra ha implicado el sentido de resistencia, no menos resistente ha sido cierto entorno social e institucional al momento de otorgarle espacios dentro del concierto de expresiones actuales.

Aunque los inicios del hip hop en Santiago de Cuba guardan puntos de contacto con el resto del país, su devenir ha sido fluctuante, más allá de los niveles lírico-musicales, en los planos de su creación, promoción y espacios de consumo.

Con el Microphone

Oandris Tejera y Alayo Mc en Sonido Urbano. Cortesía d la autora.

Cuando parecía que el rap iba a integrarse al concierto santiaguero no era más que un espejismo. Rebobino.

Los MC llevaban años dando batalla por todo el país, como eclosión cultural, convencimiento y moda compartieron trayecto. El curso determinó quiénes se asentarían o no, mientras otros lograron a través de una presunta postura “contestaria” un modo de vida. 

En La Habana surgieron los festivales y después la Agencia Cubana de Rap, puntos sobre los que no tengo nada que aportar. Por estos lares, no sin menos beligerancia y catapultado por el auge nacional, varios de sus exponentes se integraron al ámbito institucional.

El sistema de casas de cultura tuvo la encomienda de sostener los primeros diálogos conciliatorios con los raperos, lo cual incluyó una especie de tutela o apadrinamiento, es decir, “superación musical”; dicho proceso también incluía clases de literatura que incidieran en la elaboración textual de las creaciones raperas.

Estos métodos no estuvieron exentos de crítica en cuanto a lo atinado o no de su aplicación con respecto a las características propias y naturales de la denominada lírica urbana.  Si por un lado los decisores culturales lo consideraron un proceso necesario, algunos que se iniciaban y sus seguidores valoraban esta salida como una forma de violentar la esencia callejera de dicha forma cantable. 

Con posterioridad, la AHS integró a sus cultores más representativos, aquellos que habían logrado ubicarse en una especie de vanguardia cimentada en la madurez de su obra, el reconocimiento y prestigio entre ellos mismos y el público, hasta la creación-producción discográfica alternativa.  En este escenario, los MC pudieron desarrollar su trabajo dentro y fuera de la Casa de los jóvenes artistas. Mutantes resultan los enclaves periféricos donde por años estos hacedores de la música han realizado su performance.  

Además de la Casa del Joven Creador, otro sitio emblemático  de la Asociación Hermanos Saíz donde su protagonismo alcanza mayor significación se sitúa en la escalinata del Museo Emilio Bacardí, uno de los enclaves de mayor recurrencia en la representación de la imagen urbanística santiaguera.

Esta intersección entre las calles Aguilera y Carnicería ha atestiguado la participación de los raperos junto a artistas de otras manifestaciones. Los estereotipos asignados al modo sonoro-expresivo se difuminan ante los ojos de los propios censores.

Peñas como Kabildazo, Sonido Urbano y espacios desde el Centro Cultural Africano tuvieron el sello de una efervescencia creadora como exponente de la Asociación en Santiago de Cuba. Durante estos años eventos de efímera existencia trataron de expandir la lírica rapera, no obstante, ninguno logró permanencia y trascendencia a niveles sociales más allá de la misma comunidad hip hopa.

Sonido Urbano aconteció a partir de febrero del 2009 y aproximadamente hasta el 2013. En sus inicios tuvo lugar los jueves alternos de cada mes en la Casa del Caribe, liderado por la agrupación TNT Rezistencia y algunas voces en el contexto de la oriental ciudad. Con posterioridad se trasladó hacia el CIROA y esporádicamente a otras locaciones.  Además de la expresión cantable y las disímiles manifestaciones del hip hop, involucró a artistas de la plástica, la danza y el teatro, en un proyecto que buscó promover tendencias artísticas desfavorecidas por los medios de comunicación.

Las Positivas en Sonido Urbano. Archivo de la autora.

La programación de la Plaza Cultural Aguilera –ubicada en el centro citadino–, por ejemplo, en determinados momentos acogió presentaciones de aficionados a la manifestación. Surgieron espacios como Kafé Alternativo, cuyas estrategias apelaron a una mayor flexibilidad y coexistencia entre la llamada música electrónica, el funk, trova, reggae, jazz, rock y hip hop, a lo que se sumó la proyección audiovisual. 

Uno de los eventos de mayor perdurabilidad fue el Bonus Track. La jornada buscó aglutinar a voces del territorio y otras zonas del país junto a la participación de artistas de la plástica cuyas obras sostienen discursos comunes, como son los casos Oandris Tejeiro (Joa), Gilberto Martínez y Alejandro Lescay. La agenda incluyó el espacio teórico y las presentaciones musicales dentro de la propia sede.

En el caso del espacio teórico se reiteraron las mismas insatisfacciones, como la ausencia de representantes de la institucionalidad cultural y medios de comunicación convocados a los debates. En determinados momentos afloró la carencia de un hilo conductor de las ideas, por lo que el debate persistió en la manifestación de la frustración de índole diversa de los cultores presentes, sin que en realidad llegaran a vislumbrarse alternativas a las mismas. Cierto desdén por la teoría privilegió el carácter asambleísta por encima del pensamiento crítico. 

Mayor renuencia a la convivencia con el rap observaron los catálogos de los Centros Provinciales de la Música, hoy Empresas Comercializadoras. De forma específica en Santiago de Cuba este tema de la “profesionalización” es la resultante de procesos donde las políticas de decisión aún atraviesan por tabúes e indefiniciones que trascienden lo territorial. La actual Empresa Comercializadora de la Música Miguel Matamoros ha acogido en diversas etapas como parte del catálogo de Música Popular a formaciones como Habano Rap, Contraste, TNT Rezistencia, Sentimiento Rapero, Golpe Seko, Cimarrón y Las Positivas. Vale acotar que la mayoría contaba con una larga trayectoria dentro del género rap a su ingreso a este catálogo.

Los momentos hasta aquí referidos y otros que pueda obviar de forma no intencional, no fraguaron más allá de la comunidad rapera la noción de qué es el rap y quiénes sus cultores.  Enclaves como la Plaza Juvenil Ferreiro, la Pista Pacho Alonso o el Área del parqueo del Estadio –espacios asignados–, a la postre resultaron de escasa visibilidad. 

Imagen Archivo Sonido Urbano.

Fuera de las demarcaciones de la AHS el rap no cuenta en Santiago con una jornada, festival, encuentro o cualquier denominación similar como sí el son, la trova, los coros y ahora el jazz. Las mesas teóricas o esporádicos debates en algún que otro espacio no constituyen momentos trascendentales para pensarlo.

No obstante, a los “contras” algunos integrantes de la colectividad rapera en Santiago de Cuba, en ocasiones, se han visto bajo el influjo de una psicología grupal que apela al discurso de la victimización como modo de autoexclusión.

 Aunque sus protagonistas no han contado con el “apoyo necesario” –frase socorrida en estos ámbitos–, no siempre aprovechan todas las posibilidades. Puedo citar el interés que manifestó hace algunos años el Centro de Promoción Literaria José Soler Puig, por la presentación de dos de los números de la revista Movimiento para el cierre de la programación de verano de entonces, lo cual no se concretó por el diálogo impreciso con líderes en aquel momento de la escena rapera, a quienes se les solicitó colaboración. Dichos números fueron presentados en la sede de la Asociación Hermanos Saíz como parte de una jornada, una vez más dentro de los mismos límites.

A mi entender, el ámbito santiaguero no muestra en este momento las más favorables condiciones en cuanto a espacios y promoción, intercambio con el público y socialización, pero lo cierto es que el rap, aunque en contexto difícil, respira.

Relevante es el premio obtenido por los de Golpe Seko con el CD Golpe Seko Brothers, en la Feria Cubadisco 2017. Sin embargo, esta noticia no trascendió más allá de una nota publicada en la página cultural del semanario Sierra Maestra.

Desde la Asociación, los gallos siguen dando pelea y emergen nuevos eventos que aún deben encauzar objetivos y lograr sostenibilidad en el tiempo.

El rap deberá contar con las mismas posibilidades que otros géneros, para comportarse a la altura de esa gran mesa que es la cultura cubana.


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