Abel Prieto


El mundo de Daniela: boleto de ida

A sus tres años la miré como si no hubiese salido de mis entrañas. ¿“Tal vez” y “Quizás” son hermanos? Pasaron algunos segundos antes de que lograra reponerme. Casi de inmediato me vi envuelta en una explicación sobre sinónimos que en verdad no sé si fue acertada. A partir de entonces los retos se multiplican a diario. Todo alrededor de ella despierta curiosidad. Los días, todas las cosas y las palabras entre juegos y verdades se antojan laberintos. Ante mí hasta el aire, como entonces a Teresa, también me parece nuevo. Por eso El mundo de Daniela resulta espejo que comparto. Lo leí en su primer nacimiento por Ediciones Santiago, y años después de la mano de la Editorial Oriente (2018) y junto a mi Adriana fue que, en verdad, hallé el reflejo.

Desde su colección de poesía Ala y Espuela, la Editorial Oriente personalizó el primero de los libros que Teresa Melo escribió para los niños, por el que mereció el premio La rosa blanca. Este es un volumen de indagaciones sobre asuntos sencillos y complejos de la existencia, de esos que también agradece descubrir el adulto lector. Estas páginas no solo hurgan en las interrogantes de las que dispone el universo de quienes en años crecen. Si bien por la estructura literaria estos textos clasifican como poesía, sus esencias son relatos en los que la vida se personaliza y en los que en cada planta del jardín, gatos y perros, floreros, retratos, juguetes y vestidos crecen aprendizajes,  recuerdos y porvenir.

El apartado El mundo de Ellas ofrece un paisaje de letras e imágenes que bien invita a la estancia. La edición descansa en el estilo de Rosana Mena. Sergio Rodríguez tuvo a su cargo el diseño de una cubierta que desde la mesura de la grafía y los tonos al uso resume las esencias literarias. Las ilustraciones a cada una de las interrogantes y sapiencias de Daniela tuvieron para sí la segunda ocasión de la artista argentina Mariela de la Puebla, quien realizó unas completamente nuevas para este “mundo”.

Abel Prieto dijo en su dibujo-prólogo El lobo de los cuentos: “Estos poemas son demasiado bellos y demasiado tiernos y delicados y respiran por sí mismos de un modo demasiado limpio y auténtico y hay demasiada luz de la buena en este libro para venir yo con un lápiz a llenarlo groseramente de monstruos, que son, realmente, mi especialidad. (…) es por eso que aquí aparece alguien que asoma brevemente su hocico en el poema Mentiras y verdades (…). Ahí lo tienes: lo pinté lo más lindo que pude, con una flor y un elegante pulóver, incluso, para dulcificarlo”.

En el apartado Mi deseo la autora confiesa que este libro le ha sido dictado por Daniela, escrito con algunas de las frases con que su hija de tres años le hablaba. Solo discrepo en algo, Teresa, estos poemas no son pequeños.  Tal vez  en su estructura lo parezcan, pero sus respuestas al interior del ser humano alcanzan lo contrario.       

¿Alguno de ustedes olvidó cómo era ser niño? ¿Alguno abandonó el hábito de las preguntas? Los hallazgos se componen de ellas, por eso Daniela hurga a su alrededor. Las fotos muestran sitios y personas desconocidas, un antes donde no estás pero contiene las esencias de lo que eres hoy: “Yo las miro una a una/ con atención/ y a mamá le pregunto: / ¿dónde estoy yo?”. Lo confieso, para mí la parte más divertida no son esas interrogantes, porque de alguna manera sabemos que en cualquier momento nos emplazarán. En este juego lo risible casi siempre son nuestras respuestas para explicarles, por ejemplo, cómo llegaron ellos al vientre materno. Hay quien incluso desplaza las respuestas a otro adulto, y a quien le falla la voz o lo aplaza. Pero es en vano, quien busca también tiene hipótesis y no cesará hasta encontrar tu palabra.

“Mi primera palabra fue papá. / Pero él no está”. La vida es tan plural como quienes la habitan. Este libro nos introduce en un escenario donde los modelos de familia son disímiles y válidos. Palabra nos remite a un modelo fuera del clásico “Mamá, Papá y Nené”, para presentarnos la maternidad independiente como un camino donde también es posible la realización del hogar. La figura paterna es un personaje cuya presencia se reitera desde los silencios en cada una de estas páginas. Sin embargo, es un planteamiento sereno, no hay una visión traumática en esta verdad. La protagonista comparte el disfrute de su vida infantil  a través de los espacios de la casa y el entorno, y a partir de  los roles maternos que  de forma inevitable y feliz se pluralizan: “Con ella voy al patio/ a ver la tierra,/ nos mojamos las manos/ de lluvia fresca. Con ella voy al parque; / sobre la arena/ en el columpio rojo/ me balancea./ Ella tiene tesoros:/ libros, flores, botones/ y hace letras”.

ilustración del libro

El patio hogareño es muchas veces centro del universo madre-hija. En el apartado Como el mundo, cada elemento de la naturaleza cobra realce. Las flores, los colores, las hormigas, las plantas, los zunzunes y la tierra crecen en la inmensidad del entorno familiar como símbolo de amor. El patio es espacio de esta intimidad madre-hija, donde cada elemento se antoja tierra fértil para el crecimiento humano: “El patio de mi casa/ como el mundo es:/ yerbas buenas/ yerbas malas/ que las manos de mamá/ separan.

¿Sienten los ladridos, el maullar de un gato? ¿Alguna travesura de mascota interviene su lectura? Yo los percibo, acaricio sus orejas y con la ilusión los alimento. Recuento todas cuantas han pasado por mi historia. Colecciono en la memoria las miradas de mis perros y los gatos que aunque no busqué, también comieron en mi casa. Porque ellos en esta entrega literaria cobran vida.

El poema de mi gato es una reflexión sobre la ruptura de prejuicios por cualquier diferencia. El color del gato es metáfora para que entendamos: “Yo le explico bien despacio/ que no importa cuál color/ tenga su pelo sedoso:/ basta con que esté orgulloso/ de lo que ser le tocó”.

Dina, es el nombre de la perra que recibió la niña  como regalo de una amiga y crece junto a ella, y además convive con el gato rojo-amarillo. Estos poemas presentan el amor hacia las mascotas y los afectos que estas brindan a las personas: “es mi perra, me quiere/ como debieran quererse/ los ʽhumanosʼ”.

ilustración del libro

Un personaje habita muchos de los cuentos clásicos de la literatura universal. ¿Acaso será el mundo como la literatura?  Mentiras y verdades retoma al lobo como protagonista  de la cadena alimenticia que generan las diferencias: “la salamandra comió/ a la mariposa,/ el gato a unos ratones./ Unos a otros comidos y tragados”.

Sensible resulta la poética que entraña el apartado Jugando con mi primo. Sus palabras desafían la división de juegos y juguetes según las construcciones y roles de género. Desde hace cientos de años el mundo norma lo que según, rosados o azules hayamos nacido, nos toca mañana, y en recreo lo  eterniza desde el hoy. Para las niñas llegan los juegos de cocina, peluches y enfermera; para ellos los aviones, carros, soldados, espadas y pistolas. Para todos, un universo de estereotipos. Si se eliminaran las diferencias en los juegos se acortarían muchas distancias en la adultez: “Si yo juego a las espadas/ cruzando brillo con brillo/ no me parece que el juego/ vaya a cambiarme el vestido”.

En el televisor se descubre un mundo que va entre las fantasías de un dibujo animado, hasta llegar al desconcierto que traen imágenes de la guerra para un niño: “Y luego veo las llamas,/ gente que corre entre ella,/ un niño llora y me dicen: es la guerra”. “Prefiero poner entonces/ ante fuegos y tristeza/ ronda de niños y niñas/ jugando a la rueda rueda”.

Lógica comprende otra de las conversaciones hija-madre que a lo largo de estas páginas se descorren ante el lector. En casa todo adquiere un sentido sagrado, un manténgase alejado del alcance de los niños. Las formas, materias y colores invitan al tacto pero todo tiene accesos prohibidos: “-¿Y la luna, mamá?/ -No se puede tocar…/ -Es de cristal?”.  La solución literaria me parece uno de los mejores momentos en que el humor aparece en el volumen con la sutileza que caracteriza a la Melo.  

Siento particular predilección por la lectura de Los Mayores. Vuelvo a él  lo mismo que maquillaje por rectificar ante el espejo. El prospecto de defectos del universo adulto es extenso y camaleónico según indiquen las circunstancias que creemos maniobra: “Mi mamá es como una niña/ que habría que regañar:/ fuma y fuma sin parar”.  “En una mano la pluma/ en la otra mano el cigarro,/ pero si mojo mis pies/ me pronostica un catarro”.  “A las personas mayores/ no las puedo comprender,/ hablan y hablan pero hacen/ lo que yo no debo hacer”.

El orbe de las protagonistas alcanza otros entrañables vínculos familiares que van de las presencias a las ausencias, de la alegría de la vida a las incógnitas de la muerte. El apartado Mi tía Alina le canta a Daniela, pues una figura compinche que le acompaña con sonrisas y regaños. Lee los cuentos como muestra del importante vínculo afectivo que puede existir en estas relaciones parentales.

ilustración del libro

Todo título infantil que se honre tiene un Tesoro. También Daniela y Teresa focalizan el personaje de la abuela en el universo familiar y en el domicilio afectivo de la mayoría de los niños. Los cuartos de las abuelas resultan islas ávidas por la navegación de esos piratas. Un broche o botón, una postal, fotos, collares y alfileres, para ellos todo resulta una cartografía: “En el cuarto de mi abuela/ hay tesoros escondidos/ en los bolsos y carteras,/ en gavetas y vestidos(…)”. “Y hay un tesoro más grande/ cuando ella en su cuarto está:/ mi abuela joven, hermosa,/ siempre mía, siempre más”.

La muerte es un tema tabú en casi todos los hogares con niños. Varios autores en la actualidad visualizan el tópico desde la literatura cubana para infantes. De las tristezas indaga en las ausencias tras la partida física de algún familiar y en la sabiduría de los niños para encontrar respuestas en las evasiones y silencios de los adultos: “En el cuadro está mi abuelo./ Pregunto dónde está/ y me dicen: ʽno estáʼ/ o ʽestá en otro lugarʽ./Y nadie dice más./ Pero mamá lo mira/ cuando nadie la ve/ y los ojos le brillan,/ está triste, lo sé. (…)”. “Pero la tristeza por el abuelo es otra./ Yo le digo: ʼno te preocupes, mami,/ donde él está,/ está mi perro Gitano/ que yo creo que se murióʽ”.

¿Qué niño no tiene jardines de palabra?, unas con posibilidades de florecer, otras, con derecho a la poda. Noel, el de los jardines toma la palabra como plataforma de valores: “Algunos de estos jardines/ parecen dar flores raras,/ pero irás aprendiendo/ en poemas y palabras/ cómo nombrar sentimientos/ y cómo mover montañas/ con la magia de las letras:/ vida y canto, fuego y alas”.

 “-¿Por qué no cambiamos tu cabeza y la mía?/ -Porque la tuya es nueva, niña mía”. Cabeza nueva es otro de los pasajes estelares para una buena carcajada. Quienes crecen te interpelan a cualquier hora y lugar con escenas que semejan la ciencia ficción. El cuerpo es nuestra primera casa, por eso sobre su anatomía y funciones a diario y por años llueven las indagaciones. Lo difícil son las respuestas.

Sueños posibles para soñar regala el Dibujo más hermoso que haya hecho Teresa Melo tal vez en su literaria vida: “Pondré a Daniela en el dibujo,/ en cada mano lleva un color./ ¿No la conoces dentro del mundo?/ Ella soy yo”.

El mundo de… es de todo aquel que pueda desandarle con su lectura. Daniela es la protagonista y como uno de los poemas, Guía de viaje que invita al universo compartido de la literatura. Transcurrieron varios años desde que Teresa y ella comenzaran este descubrimiento por un “nuevo mundo”. Ya Daniela es una inteligente y hermosa joven, creo que a la madre se le cumplieron con creces sus deseos de entonces: “Como para ella el mundo es todo nuevo, acabado de estrenar digamos, yo también trato de verlo así, para que ella, además de ser mi hija quiera ser mi amiga”.


«Un Fidel que abre una y otra vez los caminos a la más auténtica y libre creación artística»

El martes 17 de octubre de 2018, en el marco del 3er. Congreso Nacional de la Asociación Hermanos Saíz, fue presentado por el intelectual cubano Abel Prieto Jiménez el libro Fidel y la AHS, del historiador Elíer Ramírez Cañedo. El texto recoge dos de las intervenciones del líder histórico de la Revolución Cubana en sus encuentros con los jóvenes intelectuales y artistas: “Esta Revolución tiene que ser buena en todo”, discurso pronunciado el 12 de marzo de 1988 en la clausura de la reunión del Consejo Nacional de la Asociación, y “Sin cultura no hay libertad posible”, alocución del 18 de octubre de 2001 en la última sesión del Primer Congreso Nacional de la organización.

Este libro resulta esencial para interpretar mejor las contribuciones de Fidel a la política cultural cubana en Revolución. Si bien es cierto que “Palabras a los Intelectuales” ha sido catalogado como un texto fundacional para el diseño y la ejecución de políticas encaminadas a la defensa y el desarrollo de la cultura cubana; es preciso estudiar, con mayor sistematicidad, las intervenciones realizadas por el líder en etapas posteriores. Sirva este texto de motivación para seguir profundizando en los aciertos de Fidel en la comprensión de la cultura cubana.

¿En qué circunstancias percibiste que era necesario compilar las palabras dirigidas por Fidel a los jóvenes de la Asociación Hermanos Saíz? ¿Cuándo tomaste la decisión de emprender este proyecto?

En el momento en que concibo la idea de realizar una compilación de las palabras de Fidel a los jóvenes de la Asociación Hermanos Saíz yo integraba la Dirección Nacional de la organización y recuerdo que, en no pocas ocasiones, había escuchado referencias a través de antiguos miembros sobre los intercambios del líder de la Revolución Cubana con los jóvenes artistas e intelectuales cubanos en dos años cruciales de la historia del proceso cubano: 1988 y 2001; sin embargo, al realizar búsquedas con la idea de poder leer los discursos de Fidel en ambas reuniones, me percaté de que no eran públicos y que solo contábamos con el testimonio de los que habían participado en aquellos trascendentales encuentros.

Como historiador al fin, me di entonces a la tarea de tratar de lograr acceder a estos documentos imprescindibles para la propia historia de la AHS y de la política cultural de la Revolución.

Para publicar las intervenciones del líder de la Revolución debías tener su consentimiento. ¿Puedes contarnos cómo fue el proceso para obtenerlo? ¿Qué sentiste al contar con su aprobación?

A través del historiador Rolando Rodríguez García, Premio Nacional de Historia y de Ciencias Sociales y con el que he trabajado durante más de una década, se le envió una solicitud al Comandante en Jefe para poder acceder a estos dos discursos inéditos, planteándole la posibilidad de publicarlos y que constituyeran un regalo especial para todos los miembros de la AHS en el 30 aniversario de la organización, que se cumplía por esos días del mes de octubre de 2016.

Días después, el 25 de noviembre, se produce la partida física del Comandante y lejos estaba de imaginarme que él hubiera podido leer y atender nuestra solicitud. Sin embargo, la sorpresa y emoción infinita llegó poco después, cuando supe que precisamente el día 7 de noviembre, apenas 18 días antes de su fallecimiento, había expresado y dejado constancia de estar totalmente de acuerdo con la idea de hacer públicas estas dos intervenciones.

De inmediato, la emoción que sentí se expandió al resto de los compañeros de la Dirección Nacional de la AHS cuando conocieron la noticia. Comenzó entonces el proceso que dio lugar al libro Fidel y la AHS, publicado por la editorial Abril y, sin dudas, un regalo especial del Comandante a los miembros de la AHS de hoy y del futuro.

el libro fidel y la ahs fue presentado por abel prieto en el marco del 3er congreso de la Asociación/ tomada del portal del arte joven cubano

¿Sentiste un mayor compromiso con este proyecto después de ese 25 de noviembre?

Por supuesto, se convirtió para mí en una misión hermosa y honorable, cuyo final se materializó en el tercer congreso de la AHS, cuando el libro fue presentado y entregado a cada uno de los delegados.

Cada una de las ideas expuestas por Fidel en estas intervenciones son una invitación a la reflexión, al pensamiento crítico en relación a nuestra cultura, a nuestra nación. ¿Cuánto crees que pueden aprender los jóvenes, miembros o no de la Asociación, de sus valoraciones?

Creo en primer lugar que estas intervenciones son parte de lo más preciado de la historia de la AHS, que es importante que sea conocida por todos sus miembros, al igual que la vida y obra de Luis y Sergio Saíz Montes de Oca, ahí hay banderas sagradas para defender, luchar y seguir haciendo historia en el presente por la vanguardia artística e intelectual joven de Cuba.

El hecho de que la Asociación lleve el nombre de esos dos jóvenes, prácticamente adolescentes cuando fueron asesinados, profundamente martianos y seguidores de Fidel, que dieron su sangre por la causa revolucionaria y cuya obra artística e intelectual a tan corta edad aun nos estremece y asombra, constituye un compromiso inmenso para todos los que pertenezcan a esta organización, al igual que el hecho de ser una organización en la que Fidel depositó toda su confianza, al punto de llegar a decir: “Esta institución se justifica ahora y siempre, ¡ahora y siempre¡

Los argumentos de Fidel en esas dos intervenciones, el 12 de marzo de 1988 y el 18 de octubre de 2001, aunque respondieron a un contexto determinado, se proyectan hacia el presente y el futuro, contienen ideas que parecen dichas hoy, como si Fidel nos estuviera convocando y movilizando para la gran batalla que en el campo de la cultura debemos seguir librando.

Creo, no exagero, si digo que estos dos discursos pueden considerarse las Palabras a los Intelectuales de Fidel dirigidas a los más jóvenes, palabras a las que tenemos que volver una y otra vez para no perder la ruta en la defensa de los principios de nuestra política cultural y en una creación artística e intelectual de profunda vocación social.

durante la presentación del libro fidel y la ahs en el marco del 3er congreso de la Asociación/ tomada del portal del arte joven cubano

¿Crees que la publicación de estos discursos puede ampliar la mirada en relación a las contribuciones de Fidel a la política cultural cubana?

Por supuesto que sí. Considero que son útiles no solo para los miembros de la AHS, sino para todos los artistas e intelectuales cubanos y el pueblo en sentido general. Las ideas y visión amplia de Fidel sobre la cultura y su centralidad en el proceso revolucionario están muy claras en estos discursos y hay que analizarlas de conjunto con otras de sus cardinales intervenciones, como las propias Palabras a los Intelectuales, sus discursos en los distintos congresos de la UNEAC, sus encuentros con la Brigada de Instructores de Arte y su propia obra fundadora, como principal artífice que fue del sistema institucional de nuestra cultura, teniendo siempre al pueblo, al ser humano, como la meta principal de todos los cambios revolucionarios.

Estos discursos nos muestran una vez más a un Fidel que es el antidogma por excelencia, pródigo en el diálogo franco y directo con los jóvenes, un Fidel que abre una y otra vez los caminos a la imaginación y a la más auténtica y libre creación artística, un Fidel que convoca, une y se adelanta al futuro, un Fidel martiano que defiende la idea de que sin cultura no hay libertad posible, un Fidel que sin caer en el idealismo voluntarista, se muestra enemigo de las ideas y métodos tecnocráticos o del pragmatismo economicista, que pueden atentar contra nuestra política cultural y con la sobrevivencia misma del proceso revolucionario cubano.

Al leer estos discursos, se pueden entender con más profundidad por qué en los momentos más difíciles del período especial Fidel planteó que la cultura era lo primero que debía ser salvado.


Palabras para abrir caminos

A 59 años de aquel acto, la Unión de Escritores y Artistas de Cuba acogió el panel «Palabras a los Intelectuales: Defender la Revolución es defender la cultura, en el que se debatió acerca de la vigencia de ese discurso, justo cuando también se cumple el primer año del IX Congreso de la Uneac.

La frase más célebre, más citada, discutida y habitualmente sacada de contexto de aquella alocución fue «Dentro de la Revolución todo, contra de la Revolución nada».

El escritor Miguel Barnet explicó su esencia: «Había que salvar a la Revolución, había que defenderla. Salvar la Revolución era salvar la cultura».

«Me di cuenta de que se iniciaba un camino diferente», evocó el también presidente de honor de la Uneac, quien afirmó que las Palabras a los Intelectuales complementaron otro documento esencial de Fidel Castro: su alegato La historia me absolverá.

El director de la Oficina del Programa Martiano, doctor Eduardo Torres Cuevas, consideró que en 1961, año de definiciones, se estaba creando la nueva cultura, la nueva intelectualidad, que eran continuación de los mejores valores de la tradición nacional, pero también determinación de cambio.

El discurso de Fidel, según Torres Cuevas «le dio racionalidad a un proceso: pensamiento y sentimiento… Ahí nació una cultura que no existía antes de esas palabras».

«La Revolución es cultura, eso el primero que nos lo dijo fue Fidel Castro», concluyó Torres Cuevas.

Rafael González, presidente de la Asociación Hermanos Saíz, consideró fundamental para los más jóvenes creadores el contacto directo con la historia. En las Palabras de los Intelectuales Fidel estableció una relación estrecha con los artistas y escritores, que mantuvo hasta el final.

El presidente de la Uneac, Luis Morlote Rivas, resaltó el método que instauró Fidel en aquellas Palabras. Ese diálogo franco y distendido con los creadores fue un ejercicio cotidiano del líder de la Revolución Cubana.

Morlote instó a revisar también el discurso que Fidel pronunció semanas después en la clausura del congreso fundacional de la Uneac, en el que reafirmó el espíritu democrático e integrador de la política cultural naciente.

Los estrechos vínculos de Fidel con la Uneac, dijo Morlote, odedecieron a su interés permante por conocer el pensamiento y la acción de los creadores.

Morlote recordó el análisis que el presidente cubano Miguel Díaz-Canel hizo de las Palabras a los Intelectuales en su discurso en la clausura del IX Congreso de la Uneac, donde remarcó su vigencia y proyección.

El presidente de la Casa de las Américas, Abel Prieto, reflexionó sobre la idea de continuidad que defendió Díaz-Canel en ese discurso, considerado por muchos de los que lo escucharon como «unas segundas» Palabras a los Intelectuales.

Citando frases de la alocución de Fidel en junio de 1961 y haciendo énfasis en su contexto, Abel Prieto destacó la altura, la honestidad, la meridiana posición de Fidel durante aquellos encuentros.

Reducir Palabras a los Intelectuales a un eslogan, a una receta, es lamentable, pues es un discurso lleno de matices, que partiendo de principios sólidos, no renunciaba al diálogo, al debate. Fidel fue un excepcional constructor de consensos, afirmó Prieto.

En el espíritu de las Palabras a los Intelectuales, Abel Prieto instó a los artistas e intelectuales a pensar en cómo la cultura puede seguir siendo útil a la Revolución en los tiempos tan complejos que vivimos.

Al acto asistieron el Ministro de Cultura Alpidio Alonso, la secretaria general del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Cultura, Nereida López Labrada, y miembros de la dirección de la Uneac.

El panel, moderado por la vicepresidenta de la Uneac Magda Resik, será transmitido este martes a las 4:00 p.m. por la Televisión Cubana.

*Tomado de Trabajadores


Memoria Nuestra: un espacio para el debate, pero también para la amistad

Entrevista con la profesora e investigadora Yuleidys Gonzálesz Estrada, ganadora del “Congreso de Pensamiento y Premio Memoria Nuestra 2019” de la Romerías de Mayo

Las Romerías de Mayo son el epicentro de los jóvenes creadores más inquietos de la Isla de Cuba. El “Congreso de Pensamiento y Premio Memoria Nuestra” es su arista más teórica. Convoca a los jóvenes investigadores de las Ciencias Sociales y Humanísticas sobre temas y problemáticas de interés para la cultura nacional. Es una especie de simbiosis entre jóvenes y grandes intelectuales que asisten como conferencistas o jurado a sus sesiones de trabajo. Entre los que han asistido se puede mencionar Eusebio Leal, Fernando Martínez Heredia, Eduardo Torres Cuevas, Natalia Bolívar, Abel Prieto,  entre otros.  

La edición anterior, correspondiente al año 2019 fue premiada en la categoría de investigación la joven Yuleidys Gonzáles Estrada, profesora de la Universidad de Granma y asociada de la AHS en la sesión de Crítica e Investigación, en la cual ha ocupado funciones como Jefa de Sección y Vicepresidenta. Yula, como muchos la conocen, es especialista en el pensamiento filosófico cubano y latinoamericano de la de la década de 1960-1970 y actualmente una de las activista e investigadoras de género más relevantes en la región oriental, con su proyecto de reanimación socio cultural “La Cuarta Lucía”.

Actualmente se encuentra en casa, como la inmensa mayoría de los cubanos ante la pandemia de la COVID 19. Inquieta y creativa sigue profundizando sus trabajos académicos y su incesante bregar en el activismo desde las redes sociales. Nos comunicamos con ella vía WhatsApp y gustosamente conversamos sobres sus experiencias en el Memoria Nuestra.

cortesía de yula

Has asistido varias oportunidades al Memoria Nuestra, desde tu trayectoria científica. ¿Qué distingue a este espacio teórico de los demás? 

He tenido la suerte de asistir a las dos últimas ediciones del evento. Desde la primera vez se quedó muy cerca de mi corazón. He participado en varios eventos nacionales e internacionales dentro y fuera del país, pero Memoria Nuestra es diferente. Como dije en una entrevista anterior, es un espacio para el debate, pero también para la amistad, por eso crea una suerte de comunidad  “nuestromemoriana”. Es cierto que dan un premio en metálico y eso es atractivo, pero el verdadero premio es poder participar y dialogar con tanta juventud comprometida con la difícil tarea de crear. 

Fuiste la ganadora de la edición de 2019 en la categoría de investigación. ¿Cuál era la esencia de tu investigación? ¿Porque crees que fuiste elegida entre una veintena de ponencias?

Así es. Tuve el altísimo honor de recibir el Premio de Investigación del 2019. Mi investigación se tituló: “La teoría de la Revolución Social Latinoamericana en las publicaciones periódicas cubanas 1960-1970”. Tuvo como objetivo demostrar la existencia de una teoría de la revolución social para América Latina en las Revistas Casas de las Américas, Cuba Socialista y Pensamiento Crítico. Ya era una investigación concluida con la que obtuve el título de Doctora en Filosofía, el Premio CITMA y el Premio al Mérito Científico. Creo que estos fueron aspectos que pesaron en la decisión del tribunal, pero había ponencias de muchísimas calidad.

cortesía de yula

 ¿Desde tu perspectiva cuáles son las mayores ventajas de este evento? ¿Qué piensas que se deba mejorar?

Para mí una de las mayores ventajas constituye una oportunidad para los investigadores de mayor y menor experiencia debatan sobres sus temas de investigación pero también sobre los problemas más latentes de nuestra realidad. En eso ayuda mucho la convivencia pues las sesiones de trabajo no terminan con las ponencias. Me gustaría que se incluyeran en el tribunal a jóvenes investigadores de la AHS y que las editoriales de la organización publicaran libros con los resultados de las investigativos más relevantes. 

Yula, un mensaje que quieras trasmitirles a los romeros y el colectivo asiduo del Memoria Nuestra que están en casa.

Para terminar, quiero agradecer a las y los organizadores por no darse por vencidos. Por asumir con responsabilidad el enorme legado del Congreso y Premio Memoria Nuestra. Creo que esta es una oportunidad única para hacer un evento que late con el espíritu de las vanguardias. A toda la gente romera que cada año espera ese encuentro fenomenal sepan que en esta ocasión no nos abrazaremos ni compartiremos por los café y los parques de Holguín, pero estaremos en esa conexión inquebrantable creada por el arte. ¡Hagamos de estas Romerías las más grandes de todos los tiempos!   


Casa de las Américas en su línea de la vida: memorias de una visita

A solo cuatro meses del triunfo de la Revolución cubana, el gobierno revolucionario, por Ley 299 el 28 de abril de 1959, creó la Casa de las Américas, institución con personalidad jurídica propia que realiza actividades de carácter no gubernamental, encaminadas a desarrollar y ampliar las relaciones socioculturales con los pueblos de la América Latina, el Caribe y el resto del mundo. La Casa fue inaugurada el 4 de julio de 1959 en un acto presidido por el entonces Ministro de Educación, Armando Hart Dávalos, en el edificio de la antigua Casa Continental de la Cultura.

Una de las experiencias más interesantes del II Taller y Premio Nacional de Periodismo Cultural “Rubén Martínez Villena” 2020 fue la visita a esta institución, uno de los centros culturales de mayor renombre y prestigio en Cuba y el continente. La visita permitió que todos los presentes pudiéramos conocer sus particularidades, además de sostener un diálogo ameno con Abel Prieto Jiménez, escritor y su actual presidente. Otro momento de gran relevancia fue la visita a la Galería “Mariano Rodríguez”, especializada en arte popular de nuestra América y donde los que participamos pudimos ver la exposición “Viaje de la tierra del Hermano Venado”.

Pero lo más atractivo fue conocer la historia de la Casa de las Américas, a partir de la exposición “La línea de la vida». La muestra es una suerte de recuento histórico de sus 60 años de labor ininterrumpida. La idea original es del Consejo de dirección de la Casa y cada una de sus áreas.

El concepto y montaje, dirección de Comunicación e Imagen, dirigido por Maité Hernández Lorenzo, y la Oficina de Diseño dirigida por Pepe Menéndez. En especial, al trabajo del programa Memoria de la Casa y sus trabajadoras Sylvia Gil, Chiki Salsamendi y Ana Cecilia Ruiz. La curaduría y el diseño museográfico son sorprendente, al convertir a toda la Casa en una verdadera galería de arte. Ningún espacio se hace ajeno a la misma. Con los diseños gráficos de Pepe Méndez, la relación entre coherencia y espacio físico permite un deleite único para el público que puede presenciar y deleitarse con el ingenio creativo de este diseñador, que una vez más demuestra su amplio dominio del oficio y su exquisito gusto.

Nuestro guía por la exposición fue el joven Ernesto Teuma Taureaux, quien demostró sus amplios conocimientos acerca de las seis décadas de historia de la promoción cultural que ha realizado Casa de las Américas. La primera parte de la exposición muestra la primera década de trabajo. Donde se destacan los sueños fundacionales de los diferentes hombres y mujeres guiados por Haydee Santamaría; se puede observar a través de cada foto, carta, libro y cartel que se muestra en la misma. Aquí distinguir el segmento dedicado al Premio Literario que entrega esta institución y el acta del primer jurado donde estuvieron reconocidos escritores e intelectuales de Cuba y América Latina y del Caribe. En esta primera década distinguir La Rosa Sangrante, del guantanamero Alfredo Rosgar, símbolo del primer Encuentro de la Canción Protesta celebrado en la Casa y que después desembocaría en el movimiento de la Nueva Trova.

En la segunda década de esta exposición destaca una Arpillera, de la cantautora y artesana Violeta Parra, que no es más que una técnica textil originaria de Chile. Los años 80 colocada en la subida de las escaleras nos sorprende con la presidencia del pintor Mariano Rodríguez; la fotografías de los dos Encuentros de Intelectuales por la Soberanía de Nuestra América y el apoyo desde la cultura a la Revolución Sandinista, en Granada y las guerrillas en Centroamérica.

Los 90 nos sorprende en los duros años del período especial y la convención de seguir la obra de esta institución –amén de las dificultades–, con el cambio de paradigma del autofinanciamiento. En 1992 “Nuestra América ante el quinto centenario” que fue una toma de posición frente a los fantasmas del colonialismo y por los pueblos indígenas. En 1994 se muestra el inicio del primer Programa de Estudio sobre la Mujer, a los que con el decursar de los años se unirían el de Latinos en Estados Unidos, Culturas Originarias y Afroamérica.

Y el nuevo milenio, con el aniversario 50 de la Casa siendo un momento de fiesta. El comienzo de los años temáticos y la Casa como ventana y enlace cultural con los gobiernos progresistas. Además del encuentro Casa Tomada, donde los jóvenes artistas, escritores e intelectuales de la región se reunieron como un ejemplo de unión entre la vanguardia artística de Cuba con la región.

La exposición acaba con la máquina de escribir de Conrado Bulgado, quien fue funcionario de relaciones internacionales de la Casa y quien tuvo la tarea de inventariar la mayor parte de los bienes culturales que protege el centro.

Esta exposición tiene un gran significado porque muestra parte de la obra cultural de la nación cubana en estos 60 años de existencia de la Revolución. Por lo que visitar esta prestigiosa institución para disfrutar de esta “Línea del tiempo” –hecha exposición– es una experiencia que no se puede perder.


Conversando con el gran houngan del vudú en Cuba

Una de las experiencias más importantes de vida es poder compartir con los portadores de la cultura popular en su propio medio. Hoy tuve el parecer de hablar con el gran houngan Pablo Milanés, quien es un reservorio espiritual de las tradiciones haitianas en Cuba. Una de las religiones de matriz africana radicada en el Oriente de Cuba es el vudú, que aunque viene de Haití, con el paso de los años tiene su variante cubana, bien descrita en el libro el Vudú en Cuba.

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Abel Prieto en torno a la guerra cultural

Muchos de nosotros, los más jóvenes, conocimos primero al Abel Prieto Jiménez, Ministro de Cultura. Desde 1997 lo observábamos en actos políticos, galas, inauguraciones, mesas redondas… Y sabíamos, aun sin leerlo, que el Ministro era escritor. Y eso nos inspiraba confianza: no es lo mismo que un Ministro de Cultura sea un artista, un intelectual, que un cuadro más dentro de un aparato burocrático.

Otros, algo más mayores que yo, lo conocían desde que Abel fuera designado Presidente de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac) años antes. Después conocimos al Abel Prieto narrador a través de varios de sus libros: las selecciones de cuentos Los bitongos y los guapos (1980) y Noche de sábado (1989) y sobre todo las novelas El vuelo del gato (Editorial Letras Cubanas, 1999) y Viajes de Miguel Luna (2012). De la primera, ya una especie de clásico de la literatura finisecular cubana, conservo la primera edición, un libro que ya no aparece en casi ningún lugar, me dijo Abel cuando la dedicó.

Del Abel no personaje público fuimos conociendo algunas cosas: estudió Letras en la Universidad de La Habana y fue un joven como otro cualquiera; bueno, quizás no tan así: conjugada en sí al apasionado jugador de ajedrez con el hippie trasnochado y soñador que usaba botas, el pelo largo, los pitusas gastados y estrechos… que lo han caracterizado; por otro lado Abel se enamoró del Disco Blanco de The Beatles, de la psicodélica y veinteañera Janis Joplin, y de un Bob Dylan que no pensaba recibir el Premio Nobel de Literatura, mientras cantaba en contra de la agresión norteamericana a Vietnam.

Aquello entonces no era lo más aconsejable, aunque esos muchachos melenudos y despreocupados que se reunían en Woodstock bajo los influjos del rock sesentero y que rompían sus boletas de inscripción al servicio militar, muchas veces enarbolando la famosa foto del Che de Korda, se inspiraran en los barbudos que –tan jóvenes como ellos– habían bajado de la sierra, también melenudos, rebeldes y soñadores, para darle una estocada crucial al imperialismo. Esa es una deuda generacional aun no del todo saldada, aunque una estatua de Jhon Lennon custodie un parque del Vedado capitalino.

De su ensayística apenas conocíamos piezas de un puzzle: algunos de sus artículos dedicados a José Lezama Lima en las páginas de varias revistas en la década del 80, La Gaceta de Cuba entre ellas; y un texto clásico, publicado también en La Gaceta en 1997, como contribución a un dossier sobre teatro cubano contemporáneo y del cual varios amigos me habían comentado: “La cigarra y la hormiga: un remake al final del milenio”… Lo demás se esfumaba en publicaciones, intervenciones, conferencias, prólogos…

Apuntes en torno a la guerra cultural –publicado por Ocean Sur en 2017 y por Ediciones La Luz en 2018, como parte de la celebración de la 25 edición de las Romerías de Mayo– viene a saldar esa deuda editorial con la obra no ficcional de Abel Prieto Jiménez, al reunir en un mismo volumen varios de estos textos de amplio perfil ensayístico.

Todos no son ensayos propiamente dichos, si analizamos un género que se resiste a catalogaciones, pero en estos prólogos, presentaciones, charlas, intervenciones… está el ojo y la mente aguzados del ensayista que analiza y presiente, que estudia y propone, que investiga y comparte desde el humanismo y además desde una profunda cubanía.

Si algo que prima en estas páginas es precisamente un humanismo y una cubanía cabal y raigal, que en el caso de Abel Prieto se dimensionan a una mirada martiana que lo inunda todo y que le llegó, entre otros, por ese maestro tutelar que es y será Cintio Vitier. Además, estos textos traslucen frecuentes reminiscencias lezamianas y un antimperialismo que, además de José Martí, Ernesto Che Guevara y Fidel Castro, le llega por la obra de su admirado Roberto Fernández Retamar y su necesario ensayo Calibán…

Apuntes en torno a la guerra cultural aborda principalmente la necesaria relación entre la vanguardia artística y la vanguardia política y también –subraya su prologuista, el historiador Ernesto Limia– “nos define el horizonte de la utopía en un mundo en que el imperio absoluto del mercado reemplaza el arte por el entretenimiento baladí y acrítico”.

Abel Prieto se detiene en cuestiones que –al parecer– siempre le han obsesionado y las matiza con cierta dosis de humor, ese que también ha analizado: la dominación cultural, aquello que Christiane Rochefort llamara “la colonización de las consciencias”; los círculos de poder transnacional; el ultraderechismo de algunos filmes de Hollywood y de la cultura de consumo estadounidense; el plattismo; las campañas publicitarias y reality shows que hacen de los “famosos” patrones a seguir por millones de persona: Abel pone los ejemplos de Rihanna, Shakira, Justin Bieber, Lady Gaga… y otros tantos famosos del mundo del espectáculo, y creo que no se extrañaría ahora al comprobar que esos patrones han sido calcados con “fugaces estrellas” del repertorio nacional; la relación entre la intelectualidad cubana y la Revolución y las contracciones en el seno de esta, incluido el llamado Quinquenio Gris con “su enfoque dogmático, sectario y homofóbico”…

Todo ello se redirecciona –en la obra y el pensamiento de Abel– a la consolidación de una “política cultural unitaria y fidelista”, según sus propias palabras, primero desde la Uneac, después desde el Ministerio de Cultura, ambas con un amplio enfoque martiano: una política que él ha catalogado, además, de “abierta, plural, antidogmática y enemiga de los sectarismos” que muchas veces suelen asediar un proyecto así. Los textos reunidos en Apuntes en torno a la guerra cultural vienen a sostener de alguna manera su vía crucis personal en pos de esa lúcida y necesaria utopía.


Fidel y la AHS: un libro y regalo especial en Congreso

El libro Fidel y la AHS, del compilador Elier Ramírez Cañedo se presentó este martes en el capitalino Centro de Convenciones de Cojímar en el contexto del 3er. Congreso de la organización. Se trata de un texto de la editorial Abril que posee intervenciones inéditas del líder de la Revolución Cubana durante dos encuentros con los jóvenes artistas e intelectuales de la Asociación, en 1988 y 2001.

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