Siempre se debe sospechar de un artista cuando ideologiza sobre su arte*

Roberto Manzano es un maestro en el sentido pleno de la palabra. Cada conversaci√≥n con √©l es un atisbo a las m√ļltiples formas de la experiencia humana. Poeta consagrado, uno de los grandes nombres de las letras cubanas contempor√°neas y sin embargo, lleno de humildad y sencillez. Sobre poes√≠a en Cuba convers√≥ en La Caldera con un grupo de j√≥venes y no tan j√≥venes poetas.

‚ÄĒHace un tiempo usted y Teresa Fornaris compilaban un volumen donde inclu√≠an, creo, la casi totalidad de los poetas j√≥venes en Cuba en esa etapa. Esto lo coloca en una posici√≥n privilegiada para emitir un juicio sobre la poes√≠a cubana contempor√°nea. ¬ŅEn qu√© estado se encuentra?

Describir el panorama de la poesía cubana hoy, es difícil, muy difícil. Tal vez de alguna rama de la economía, de la industria, sea fácil dar un panorama, pues los indicadores son tangibles, están tan bien delineados. Pero con poesía la subjetividad es enorme y a uno no le queda más remedio que dar su visión personal sobre ese fenómeno.

Yo s√≠ acepto que estoy en una posici√≥n bastante privilegiada, pues estuve varios a√Īos leyendo poes√≠a joven sin detenerme. Cada vez que cobraba mi pensi√≥n, que es pobr√≠sima, dedicaba una parte importante de ella a comprar libros de j√≥venes. Tengo alrededor de 200 libros, publicados en las editoriales provinciales y nacionales, del a√Īo 2000 hasta ac√°. Son el resultado de cinco a√Īos de trabajo minucioso y, puedo equivocarme, pero al menos ejercicio tengo.

Es muy dif√≠cil establecer rasgos b√°sicos, sint√©ticos, sobre la poes√≠a joven cubana. Sin embargo, puedo se√Īalar algunas caracter√≠sticas.

Hasta principio de los a√Īos 90, con el grupo Di√°spora, la evoluci√≥n de los grupos po√©ticos cubanos era siempre belicosa. Un grupo, una generaci√≥n, un modelo de la poes√≠a cubana que lucha con otro grupo, otra generaci√≥n, otro modelo. Eso ocurri√≥ con Heredia, con el segundo romanticismo, el modernismo, con el primer vanguardismo, el segundo vanguardismo, ocurri√≥ con Or√≠genes, con el coloquialismo, con parte de la generaci√≥n de los 80, con Di√°spora, a principios de los 90. En esta d√©cada todos los sucesos hist√≥ricos que ustedes conocen: la ca√≠da del Muro de Berl√≠n, el desmembramiento de la Uni√≥n Sovi√©tica, el derrumbe del sistema socialista mundial, etc., provoc√≥ la entrada en Cuba de toda la filosof√≠a postmodernista, en una avalancha poderosa.

Hasta los 90 vemos entonces que se aplica el viejo principio sicoanal√≠tico para la evoluci√≥n literaria de que hay que matar a los padres, aunque existe un te√≥rico b√ļlgaro que plantea que la herencia literaria no es nunca por el padre, sino por el t√≠o. Eso pas√≥. Yo puedo describir ese proceso en la poes√≠a cubana hasta los a√Īos 80. Por ejemplo, aqu√≠ hubo un momento que se mat√≥ a Guill√©n y se recuper√≥ al t√≠o que era Lezama, despu√©s ha habido una muerte lenta, y se recuper√≥ el t√≠o que era Virgilio.

Sin embargo, a partir de los 2000 yo no recuerdo esos asesinatos simbólicos. Los poetas no se sintieron en la necesidad de acuchillar a nadie. Puede que yo no haya estado al tanto de algunas de las batallas invisibles que se dirimen en el terreno de la cultura, pero he estado ojo avizor. Los poetas de los 2000 tienen esa particularidad: una diversidad donde se puede coexistir sin problemas. Yo, que soy de una generación mayor, puedo compartir con los jóvenes, no sienten necesidad de separarme. La lucha no es ni generacional, ni estilística, ni por ocupar un canon, sancionarse, legitimarse, ni por ocupar el poder cultural: las revistas, las editoriales. 

Ocurrieron determinados fenómenos en el panorama cultural cubano, a pesar de las vicisitudes materiales del período especial que facilitaron que entrara la postmodernidad en avalancha y que para ser literato no hubiera que formar grupos belicosos.

La historia de la poesía cubana es un pastel de hojaldre, donde una capa se superpone a la otra. En los libros de historia de la literatura nos muestran que una capa elimina a la otra y se convierte en escuela. Es la historia de cómo un grupo venció al otro. La cadena de diferentes triunfos. Esa no es mi visión de la poesía. Basta con mirar a los jóvenes. Los hay que cultivan la décima. Están en la estimativa de la simetría, del trabajo con las pautas, de la exigencia sonora, de enunciar con elegancia. Hay magníficos sonetistas.

Hay otra capa, sobre todo a principios de los 90, de jóvenes que no querían publicar un libro, que su anhelo era sobre todo performático, hacer un CD, como Alamar Express. Hay otra capa cuyo interés está en la poesía visual, expuesta en galerías y demás. En este mismo momento hay jóvenes cubanos, de origen cubano, escribiendo en inglés.

‚ÄĒCuando uno lee la poes√≠a cubana en las diferentes etapas de la Revoluci√≥n ve que cada etapa, con las complejidades que la caracteriz√≥, deja una impronta sobre los poetas. Cuando uno compara la poes√≠a de los noventa con la de los sesenta, nota las divergencias tem√°ticas y est√©ticas. Quer√≠a preguntarle entonces ¬Ņcu√°les son los temas que van obsesionando a los poetas en cada etapa de la revoluci√≥n y c√≥mo se manifiestan po√©ticamente?

Los procesos poéticos se pueden describir por los recambios de temas, pero casi es mejor por los recambios de posturas estéticas ante el fenómeno comunicativo que es la poesía, porque a la larga los temas básicos siguen siendo los mismos. Como decía Miguel Hernández, con tres heridas camina el hombre: la del amor, la de la muerte y la de la vida. 

Es evidente que la Revoluci√≥n signific√≥ un vuelco, pero uno al que acudieron muchas fuerzas literarias. Todas las fuerzas literarias del siglo XX se encontraron en el a√Īo 60. Si uno ve este siglo como si fuera una l√≠nea, puede decir que en esta ha habido nudos cr√≠ticos, de saltos, de ficciones poderosas. Uno de los nudos es a finales de los 20, otro es a finales de los 30 y principios de los 40, otro de estos nudos son los a√Īos 60. En esos nudos se discute, se forman pol√©micas, aparecen nuevos nombres, aparecen antolog√≠as.

A principios de la Revoluci√≥n se form√≥ un gran nudo. ¬ŅQu√© fuerzas acudieron a ese nudo? En ese momento estaba a√ļn viva la poes√≠a social de los a√Īos 30, estaba Guill√©n, Pedroso, Navarro Luna. Estaba viva y con fuerza una poes√≠a que ha existido siempre en Cuba y que se mueve entre lo culto y lo popular, con el indio Nabor√≠, Ra√ļl Ferrer, Jos√© √Āngel Bueza. Estaban vivos los origenistas, Lezama, Cintio, Eliseo, Fina. Gaztelu y Baquero luego se marchar√≠an. Y a la vez estaba queriendo imponerse y ser respetada la poes√≠a coloquialista, que recibi√≥ mucho apoyo de un disidente del origenismo, que fue Virgilio Pi√Īera. Ese n√ļcleo coloquialista de los a√Īos 60 denigr√≥ a Or√≠genes y los otros poetas, bajo el viejo presupuesto de matar al padre.

Los a√Īos 60 fueron sumamente complejos en t√©rminos pol√≠ticos, en t√©rminos culturales, en t√©rminos simb√≥licos, en t√©rminos art√≠sticos. Hab√≠a entrado el existencialismo. Uno de los primeros intelectuales extranjeros que visita la Revoluci√≥n Cubana es Jean Paul Sartre. Sin embargo, las corrientes art√≠sticas latinoamericanas y de toda la lengua espa√Īola consideraban que un hecho hist√≥rico como la Revoluci√≥n cubana hab√≠a que expresarlo con el lenguaje de la calle.

Hay algo interesante. En la d√©cada del 60, no recuerdo bien el a√Īo, se organiza un encuentro internacional en Varadero para homenajear a Rub√©n Dar√≠o. Seg√ļn testigos, este encuentro m√°s que para homenajear sirvi√≥ para asesinar a Rub√©n Dar√≠o. Declarar que esa manera evasiva, colorista, esteticista, afrancesada, no cab√≠a en una √©poca como la que se viv√≠a. Hay que tener cuidado entonces cuando uno lee los 60, porque es una √©poca de luchas enconadas y hay que sospechar de todos, pues cada uno acerca la sardina a su braza. Es una √©poca de asesinatos simb√≥licos, donde hay m√ļltiples v√≠ctimas. Una de las m√°s notorias es Lezama Lima.

Pero en esos mismo 60 hay una fuerza joven, porque no todos los j√≥venes estaban en el coloquialismo usual, que defend√≠a una especie de coloquialismo existencial, influido por las corrientes existenciales de los a√Īos 50. Ese grupo es El Puente. Por all√≠ pasan Nancy Morej√≥n, el primer Barnet, Lina de Feria. Lina representa la primera oleada coloquialista, no exteriorista, no objetivista, no sociol√≥gica, sino intimista, existencial.

En el 71 se da el Congreso Nacional de Educación y Cultura que estableció la parametración ideológica, el estalinismo en la cultura. Y comienza su entrada el Realismo Socialista, aunque nunca llegó a asentarse del todo. Pero en los 70, en el interior del país, hay un grupo de poetas que vienen con una estética completamente novedosa para el momento, que es la recuperación de la poesía de tema rural y campesino. Los poetas de la tierra, como los llaman. Esto prueba que lo 70 no fue una época estéril, un decenio gris, como muchos sostienen. Había jóvenes de su época que ansiaban realizar una poesía de su época.

‚ÄĒ¬ŅQu√© ocurre con esta evoluci√≥n de la poes√≠a cubana en los 80?

Vale la pena hablar de esta d√©cada porque fue un momento especial. En estos a√Īos ocurri√≥ un cambio de sensibilidad en todo el campo socialista con la Perestroika, la glasnost, etc. Hubo una actitud de cr√≠tica y revalorizaci√≥n de todo. Cuba no estuvo al margen de este proceso. Es la √©poca en que los artistas pl√°sticos se bajan de la pared, prima la tridimensionalidad, la instalaci√≥n. Con la poes√≠a es igual.

Con frecuencia uno ve que toda la poesía de los 80 la representan en una antología que se llama Retrato de grupo y que esos son los poetas de esa época. Es una visión empobrecedora. Secretamente hay alguien manipulando allí, halando la braza para su sardina. Siempre se debe sospechar de un artista cuando habla, cuando ideologiza sobre su arte. De su obra no, pero de las razones que da, sí.  

Lo cierto es que en estos a√Īos se da una vuelta a Or√≠genes, una especie de venganza contra los coloquialistas. Claro, el que recupera una cosa tiene que exagerar y yo o√≠ en aquellos a√Īos decir que Lezama era m√°s grande que Mart√≠.

Esta es la √©poca en que una literatura de ra√≠z coloquialista, pero redimensionada, hablando del individuo, vuelve a tomar el poder. Un ejemplo es El correo de la noche, de Frank Abel Dopico. Tambi√©n en estos a√Īos la d√©cima explota y ya nadie quiere hacer d√©cima rural, con los 10 versos apretados, sino que sint√°ctica, versalmente, la d√©cima se revuelve y detona.

En esta década el coloquialismo adquiere otra arista, desencantada y crítica con el sistema. Creo que esta es la postura más representativa de ese momento, con Sigfredo Ariel, Carlos Augusto, Víctor Fowler, y más adelante, casi en los 90, Ismael González, Brito Ramón Arocha, pero ya estos tienen vínculos con Diáspora. Diáspora es el momento de la ruptura. Un nuevo grupo de artistas, herederos de los 80, a las puertas del período especial, que ya no quiere saber nada de instituciones, que se declara beligerante frente a Orígenes, en una postura de transgresión total.

‚ÄĒManzano, si miramos la poes√≠a cubana, en el contexto de la poes√≠a latinoamericana. ¬ŅQu√© relaciones y diferencias hay?

Hay que mirar que capa del pastel es la que vamos a comparar. Si miramos la décima y el soneto actual, por ejemplo, la diferencia es abismal en favor de Cuba. El desarrollo que han tenido ambos géneros en nuestro país no tiene comparación en el resto de América Latina. Sin embargo, en ciertas capitales latinoamericanas se ha llevado más lejos la poesía que tiene como modelos a Europa y Estados Unidos y que busca una experimentación, una actualización de vanguardia.

En México, en Chile, en Argentina, te puedes encontrar poetas cultos, de un grado de experimentación muy alto, a veces de un experimentalismo frío o a veces con un nivel de extravagancia supervanguardista, pero que tienen como secreta meta estilística la poesía francesa, alemana o norteamericana.  

En el caso de Cuba la falta de actualización para asimilar rápido todas las experiencias artísticas de Occidente nos han acostumbrado a adaptar los experimentos poéticos, nunca copiarlos al detalle. Entonces nuestros experimentadores, vanguardistas, excéntricos en la escritura, son comedidos y tienen mucha racionalidad y equilibrio.

En términos de poesía popular, Cuba está muy por encima. No se puede comparar un decimista de Yucatán, un payador argentino, un decimista peruano, con los cubanos.

Creo que como masa generacional aqu√≠ hay una cantidad de poetas actuando de mayor calidad que en cualquier otra parte. Es muy f√°cil aqu√≠ encontrar un poeta pulcro, que sabe construir bien el poema, como hecho comunicativo art√≠stico. Sin embargo, cuando uno ve revistas, libros editados en Latinoam√©rica, ve que hay un grado grande de afici√≥n en el hecho escritural. Pienso que la poes√≠a cubana es monumental. No s√© por qu√© nos pas√≥ eso. Somos un pa√≠s peque√Īo, pobre, con una miseria hist√≥rica extraordinaria y con una gran serie de traumas hist√≥ricos. Y no obstante, tenemos una poes√≠a que cuenta con figuras como Heredia, Avellaneda, Mart√≠, que es un lujo que la humanidad ha demorado en conocer.

Mart√≠ no tiene nada que envidiarle a Goethe, a Baudelaire. Para m√≠ Jos√© Mart√≠ es el primer gran poeta contempor√°neo. Cuando Baudelaire, Rimbaud, Whitman, est√°n cantando las angustias individuales, hace rato que Mart√≠ pas√≥ del verso libre endecas√≠labo hirsuto a la experiencia de Ismaelillo que es √ļnica en el idioma, a fusionarse con la cultura popular en los Versos Sencillos, a dejar el verso atr√°s y escribir el Diario de Campa√Īa que, para m√≠, es la mejor prosa po√©tica que ha ocurrido en Occidente. Cintio Vitier y Lezama Lima coincid√≠an en que el Diario‚Ķ era un poema.

‚ÄĒBorges, en una conversaci√≥n con estudiosos de su obra, sosten√≠a que toda literatura es artificio. ¬ŅCoincide esto con su visi√≥n de la poes√≠a? ¬ŅPor qu√©?

Todo arte es convencional. Es decir, hay que aceptar la convencionalidad artística. Lo contrario es tener una actitud infantil ante el arte. Un artista tiene que saber que lo que hace es una construcción subjetiva. En esa convención es importante que esté una categoría estética que no se menciona regularmente en la Universidad. Siempre se habla de lo feo, lo bello, lo trágico, lo cómico, pero jamás se dice lo auténtico. El primer rasgo de la poesía, su primera categoría estética, tiene que ser lo auténtico, de lo contrario se resiente.

¬ŅCu√°l es el primer acto espiritual de la poes√≠a? Conmover. Pero el poeta tiene que saber que est√° haciendo algo convencional que es arte. ¬ŅQui√©nes mov√≠an al sentimiento en los velorios antiguos? Las lloronas, que no eran familiares del difunto. Que eran mujeres diestras en llorar y en hacer llorar. Eran artistas del llanto, que dominaban las convenciones del arte de llorar. Lo hab√≠an estudiado.

Un poeta, los griegos lo sabían, tiene dos cosas: ars y téchne. El ars es el duende, es la gracia, es la facultad, el arranque irracional del artista, pero la téchne es la vigilancia de las formas para comunicarlas con eficacia. Muchos poetas creen todavía, sin darse cuenta, en la ideología romántica. Se dejan llevar por el ars y olvidan la téchne.

Entonces estoy de acuerdo con Borges, hay un componente de artificio enorme en la literatura, pero ojo con el artificio, sino se cae en uno de los grados m√°s bajos de la inteligencia. Jos√© Ingenieros dec√≠a que hay tres grados de inteligencia: el ingenio, el talento y el genio. El ingenio triunfa siempre, tiene √©xito, porque es chistoso, sarc√°stico, costumbrista, es transgresor, pero es el grado m√°s bajo de la realizaci√≥n intelectual porque es pasajero. El talento tiene mucho ingenio, pero es un poco pat√©tico, es m√°s grave, puede demorar en tener √©xito. El genio, por el contrario, no le gusta a la gente y es vilipendiado con rapidez, hasta que, con el tiempo, el genio es rescatado. As√≠ sucede que B√©cquer es m√°s grande que Campoamor, pero en la √©poca de ambos, el grande era Campoamor. Era un hombre rico, poderoso, que reg√≠a qui√©n iba a ser poeta en Madrid y qui√©n no. Pero, ¬Ņqui√©n se acuerda ahora de Campoamor?

‚ÄĒSiempre he cre√≠do que todo escritor se nutre de dos fuentes fundamentales. Una es la realidad, de la cual bebemos constantemente, y otra son las obsesiones que nos acompa√Īan a cada uno. Por eso, cuando se lee la obra de un autor, vemos que hay temas, im√°genes, que se repiten y se repiten. ¬ŅCu√°les son las obsesiones de Roberto Manzano como poeta?

Como las obsesiones tienen bases irracionales, uno pasa mucho trabajo para detectarlas y aceptarlas. El inconsciente juega un gran papel en la actividad artística y uno no siempre lo maneja. Por eso yo juzgo que debo tener un grupo importante de obsesiones, pero me resulta casi imposible describirlas.

Creo que una de las obsesiones que se puede rastrear en mi obra es que no me gusta que las cosas se desequilibren. Entonces hago un esfuerzo mental especial por equilibrarlas. Siempre me duele la discordancia del mundo, la desarmonía, pero me doy cuenta de que el mundo no se puede editar, como se edita un libro.

Pero me resulta difícil definirlas. Supongo que cualquier lector estará más al tanto de mis obsesiones que yo mismo.

*(Esta entrevista está recogida en el volumen Pensar el país. Conversaciones en La Caldera. Ediciones Sed de Belleza, 2019)

Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Suscripción

Para recibir nuestro boletín ingrese su dirección de correo electrónico

 
ÔĽŅ