Segunda Temporada de Tres Tazas

Entrevista a Silvio Alejandro con motivo de segunda temporada de Tres Tazas

Las peñas de música en el Pabellón Cuba suelen tener un público seguro. Los amantes de compartir un café y escuchar un buen tema de trova no sólo van al Centro Pablo, están en el Vedado y nos preguntan ¿Cuándo vuelve el espacio de Silvio Alejandro? Para ellos esta conversación…

¿Cómo surge el espacio Tres Tazas? Haznos la anécdota. Y ¿Por qué ese nombre?

«Al principio, el espacio Tres Tazas lo hacíamos en el Cine La Rampa, con el apoyo del Proyecto 23 del ICAIC, y siempre tuve el apoyo del Instituto Cubano de la Música. Lo hacíamos un viernes al mes en el lobby del Cine La Rampa, que es un lugar muy especial pues tiene unos fotogramas espectaculares, y ahí realmente quedaba muy bien. Pero pasábamos mucho trabajo para hacer ese espacio, teníamos que mover sonido, yo me tenía que montar en un camión y era complejo. Un buen día el Pabellón Cuba pasó a ser la sede nacional de la Asociación Hermanos Saíz y Luis Morlote me dio la posibilidad de que pasáramos el espacio para este lugar con un poco más de condiciones, y no me costó ningún trabajo decir que sí… Y con el paso del tiempo se demostró que valía la pena. Yo conozco el Pabellón desde niño, y de joven asistí a otras peñas que se hacían antes de este período de la AHS».

«La peña se llama Tres Tazas porque en Cuba tenemos un refrán que dice: Al que no quiere caldo se le dan tres tazas, y nosotros hacemos un reajuste del mismo de la siguiente manera: Al que no quiere trova, y canción de autor, le damos tres tazas. Es un intento de mostrar esa terquedad del trovador, esa tozudez del cantautor en esa frontera de la guitarra, aún en el año 2017 con todo el mapa de la música que hay. Algunas que son deshumanizantes y deshumanizadas; y la trova tiene muchos defectos, y cosas que no tiene, pero sabemos que tiene mucha humanidad y sensibilidad. Yo creo que por ahí va la idea de Tres Tazas, hay gente que se queda sólo en el café, hay gente que va un poquito más allá. Yo lo pensé con los amigos que formamos la peña jugando con el dicho popular».        

¿Consideras los espacios fijos de los artistas son necesarios para que el público pueda seguir su carrera musical. ¿Cómo recibes la peña en el estado actual de tu obra?

«Por supuesto que contar con un espacio fijo y con una frecuencia estable en el tiempo te ayuda muchísimo a la hora de la promoción. Yo, desgraciadamente, opino que son pocas las veces que estos espacios logran tener una permanencia en el tiempo. Un espacio fijo puede durar menos de tres cumpleaños, porque la vida va más rápido que nosotros».

«Tener un espacio fijo, en mi caso, me ha permitido mostrar una evolución de mi trabajo desde mis primeras canciones hasta estas últimas. Ya yo no soy el mismo, ni mis canciones tampoco, y creo que eso le sucede a todo el mundo. Es una suerte contar con un espacio fijo donde puedes presentarte y mostrar lo que haces, y es una suerte muy especial poder contar con el Pabellón Cuba. Pero además, poder usarlo para presentar a gran cantidad de trovadores de todo el país, porque hemos también procurado no ser un espacio habanero. No es sólo un encuentro para los trovadores de la ciudad, hemos logrado que el espacio Tres Tazas sea un espacio para los trovadores de Cuba, porque no sólo nos quedamos en la figura del trovador, sino que tratamos de interactuar con todo aquello que nos proponga algo interesante, algo que nos haga pensar y divertirnos».   

Al crear el espacio pensaste en una concepción particular para él. ¿Tenías artistas personalizados que te interesaban en un principio para que lo definieran?

«Al surgir el espacio pensamos en darle un color, una estructura para mostrar la enorme obra de los trovadores de mi generación y de las colindantes. Este espacio lo concebimos una muchacha que se llama Claudia Expósito, en compañía de otro amigo que se llama Dayan García, junto a quien era mi compañera en ese entonces… Todos juntos gestamos y soñamos un poco con esto. Al principio era un regalo, porque se trataba de un espacio donde nos pudiéramos presentar junto a los cantautores que nos rodeaban. No pensamos en ninguna estructura ni manera particular de hacerlo, sólo en tener una sala, cantar las canciones y que hubiera público que nos escuchara. No pensamos en más nada, te lo juro».   

¿Cuál es la periodicidad del espacio? ¿Tiene alguna concepción especial a partir del género que trata?

«El espacio se hace todos los viernes. Me gusta decir que todos los viernes de la vida, en la Pérgola del Pabellón Cuba a las cuatro de la tarde. Los viernes de todas las semanas, de todos los años, de todos los siglos. Bueno, no tanto… Es un espacio que se enfoca en la figura del trovador, que trata de hacer que se junten a cantar, a compartir sus canciones, pero no sólo eso. Es además, un lugar donde los más jóvenes pueden conocer a los consagrados, y viceversa. Es un espacio donde la gente puede hablar, verse, conocer sus proyectos. Allí, en el transcurso de casi diez años, hemos presentado libros, exposiciones, música clásica e infantil. Ha sido un espacio exitoso porque en él ha logrado circular un nervio de la cultura cubana que nada podrá borrar». 

En esta segunda temporada de Tres Tazas ¿hay algo que la diferencie de la primera, o es una cuestión de producción que terminó en una segunda edición?

«Tres Tazas pretende ser una vitrina de los trovadores de Cuba, no esperamos otra cosa. No hay más diferencia que la gran alegría de estar de vuelta. Recomenzamos el viernes 8 de mayo».  

¿Tienes algunos otros lugares donde te presentas. Tienes otros proyectos con la AHS?       

«Me presento además, en el Patio Areito de la EGREM y en el Salón Jelengue, un lugar nuevo, todos los miércoles por la tarde en la peña Trovándote. A veces estoy con Ray Fernández en el Tun Tun y otras, donde me inviten a cantar…, no soy un trovador que anda escondido en su casa haciendo canciones y que no se las canta a nadie»

«Tengo un proyecto nuevo que estoy acariciando hace dos años y medio, casi tres… es el proyecto de un disco, se llama Piedras del mismo río y recoge once canciones de todas mis etapas de cantautor. Es mi primer disco de estudio que debe salir el año próximo bajo el sello EGREM, lo cual me da tremenda alegría porque quería que fuera un disco para Cuba. Para la gente de aquí, que se pudiera ver en las tiendas, que yo le pudiera decir a los amigos míos… La producción musical del disco la hizo David Faya, quien es un excelente músico, productor y amigo. Entre los invitados tengo a David Blanco, con quien grabé una canción que se llama En la cola de tu mirada; Ray Fernández con quien hice una canción de mi autoría que se llama La verdad no está mal; y con Diego Gutiérrez grabamos Tragaluz, que fue escrita para un proyecto televisivo que nunca salió. Un disco bastante diverso en cuanto a ritmos y sonidos. Estoy muy feliz, en el proceso final, y a principios de 2018 debe estar al alcance de todos»

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  • Hola amigos que leyeron esta entrevista hecha por Carlos Gámez. Quiero rectificar una pequeñita errata…donde dice que en el disco Piedras del mismo Río… grabamos una canción junto al cantautor Cubano David Blanco, debe decir Wiliam Vivanco y por lo demás gracias…Nos vemos este viernes en TRES TAZAS… y el otro y el otro y el otro…

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