Sergio Saíz Montes de Oca
(Pinar del Río, 1940-1957)
Despedida y ruego
Hoy te vas.
te alejas de mí, presurosa
en busca del aire cristal,
de la caricia asfixiante
de alguna ola enamorada,
de la caricia aletargante
de una arena perezosa.
y antes quiero hacerte, UN RUEGO.
Te pido a ti,
que en la pierna llevas grabada
la marca profunda
de mi boca tirana.
que en lo adentro de tu cuerpo
me sabes roca
me sabes macho,
que pide y exige
la sumisión eterna de tu carne pura.
a mis locas ideas de perfección humana.
A ti, que me has probado,
en días que olvido que te vas,
que te alejas sigilosa de mis brazos,
huyendo de mi cuerpo;
olvidando mis caricias en rojo.
te pido
te acuerdes de este eterno enamorado,
y me liberes.
Sí, que me liberes, que me rompas en gloria
las cadenas que me atan,
esta ligazón, en oro al circulo
vicioso y perfumado de damas
—brilla burgués de cerebro vacío—
que me saques del letargo en cielo,
de la caricia larga,
de unas ojos que me matan,
que me rasgues, mis trajes de seda,
que me pesan en el viento
que me dejes llegar al fondo de un bohío
que le falte la alegría,
que me lleves en alas,
al hogar humilde de un obrero explotado,
que me siente correr por los muslos oscuros,
un corazón que me ríe en blanco,
Quiero sentir la alegría de ver sonreír.
las cuencas mugrientas de un hombre de calle
Sentir el contacto de una boca con hambre,
y darle un poco de dicha,
En un giro de mi amor.
Quiero que le des todo el furor de mi desprecio
todo el dolor de mi verdad,
al burgués de estómago cobarde,
que viene a verme, a prostituirme en un afán simiesco
de crónica social y snobista cultura;
quiera viene a verme en el lecho triste de unos ojos vacilosos,
sentirme correr alborozado por las venasde mi sangre
de una niña en huesos.
Eso te pido, y un perdón,
perdón por recordarte, que tu sonrisa fácil
es traición a mí,
que tu indiferencia
muda a los hombres que amo,
es dolor que me brota en soles,
y nube que llora en sangre.
Adiós, hoy te despido,
de mi lado te vas, sé que volverás;
volverás,
y cuando tornes a girar en gozo
entre negro y vida,
entre rojo y carne,
me sentirás otra vez
morderte en rigor, quererte en dolor,
Besarte en pasión:
¡ADIÓS!
Sergio Saíz
28 de junio de 1951
Luis Rodolfo Saíz Montes de Oca
(Pinar del Río, 1940-1957)
PARTIDA
Y llegó triste con su rifle al hombro;
era casi un niño… ¡iba a morir!
Le dio un beso largo con sabor a fin,
y la novia que entre besos y llanto,
¡lo dejó partir!
Tocó a su puerta con dolor de vida,
en su hombro el rifle,
en su mente: un sol
la frente en alto…
la fe escondida;
escapaba alegre para no volver!
Y la anciana de arrugada faz,
entre rezo y llanto…
entre beso y sol,
tocó su rifle y
mojó la frente
¡pensó en la Patria!
…¡y lo dejó partir!
Luis Saíz
Febrero de 1957 |