colorao
Presenta  AHS convocatorias a su crecimiento, becas y premios
Un Encuentro con Nancy Morejón
Arte en la Rampa: Tránsito y estancia de una ciudad in pass
Soluciones creativas para promover el arte joven
Verano en  La Madriguera
Arte en el Pabellón de la Rampa
Teresita Fernández, maestra y madre de juventudes
Galería de imagénes de Entrega del Premio Maestro de Juventudes a Teresita Fernández
Cuba no está sola
Declaración del Primer Encuentro de Jóvenes por la integración Latinoamericana y Caribeña: “Participación, Cultura y Desarrollo”
El futuro somos nosotros mismos
Encuentro de Jóvenes por la Integración Latinoamericana y Caribeña
Pronunciamiento de la UNEAC y de la AHS: A los Intelectuales y Artistas del Mundo
 
Un Encuentro con Nancy Morejón

Por: Roberto Miguel Torres Barbán

Ahora soy: sólo hoy tenemos y creamos.
Nada nos es ajeno.
Nuestra la tierra.
Nuestros el mar y el cielo.
Nuestras la magia y la quimera...

Nancy Morejón

El Encuentro con Nancy Morejón es el primero de los que se sucederán durante estos meses de Arte en La Rampa, un espacio que la AHS abre de conjunto con los organizadores de la Feria para juntar a consagrados intelectuales con jóvenes, que  por estos días, acudan al capitalino Pabellón Cuba.

El Salón de los Encuentros es el sitio  que se darán cita cada jueves, durante las próximas semanas de este caluroso julio, Reynaldo González, Eduardo Roca (Choco) y Sara González, quien estará celebrando sus 40 de vida artística.

Lo cierto es que la Premio Nacional de Literatura del año 2001 logró atrapar al público presente y será un reto para los que la sucederán en estos conversatorios en los que se vuelve atrás y se da testimonio de vidas que hoy marcan el panorama cultural cubano.

Protagonistas del presente que una y otra vez, en estos “fortuitos encuentros” vuelven al pasado, palabras que dejan planteado el reto de seguir sus huellas y un desafío –posible – a superarlos,  como lo exigen estos tiempos y esa isla de todos –que ellos y nosotros- habitamos.

Fue Magda Resik, como ya es costumbre, la encargada de guiar esta conversación y de incitar a una Nancy Morejón que no necesitó muchas provocaciones para recordar que “no se pueden establecer fronteras”, “declararse una persona estándar, quizás con un poco de suerte” y exigir por “una Cuba  que no necesita apellidos”.

“No se pueden establecer fronteras entre la infancia y la juventud, lo importante es que cada uno, independientemente de la edad que tenga, conserve un poco de aquel niño y  joven que fue, es necesario mantener algo de candidez para ser mucho menos vulnerables ante los golpes que nos dé la vida, los que poco a poco nos van curtiendo, por eso, para no quedar en arrugas y fortalezas  es necesario guardarnos siempre algo de ingenuidad”, ripostó la poeta, ensayista, narradora y traductora, a la primera pregunta sobre su niñez y juventud.

Al ser convidada a regresar sobre sus propios pasos por las aulas universitarias, la también licenciada en Lengua y Literatura Francesa volvió a aquel lejano “14 de febrero de 1962 cuando llegué por primera vez a la Universidad de la Habana, años de mucho fervor y sentido de la responsabilidad, etapa en la que viví uno de los momentos de mayor conmoción en la historia de nuestro país, como lo fue la Crisis de los Misiles, días extraordinarios, donde tuve la oportunidad de tener profesores como Vicentina Antuña, Grazziella Pogolotti, José Antonio Portuondo y  Roberto Fernández Retamar, hombres y mujeres de los que me nutrí mucho para ser lo que soy”.

“Aunque –admitió- quizás la persona qué más he admirado y ha calado tanto en mi vida personal como en la profesional, es nuestro poeta nacional Nicolás Guillén, no hace falta decirlo; allí está el texto Nación y Mestizaje para confirmarlo, una valoración múltiple que hice sobre su obra y que solo me llevó unos tres meses redactar, quizás por el profundo conocimiento que tenía de su obra.

Al preguntarle si se consideraba una persona especial o con ciertas dotes que la distinguían, la actual asesora de La Casa de Las Américas espetó “fui y soy una persona estándar, quizás con un poco de suerte sí, pero solo eso y si me quisieran definir algún día; que no me digan especial, solo llámenme criatura de suerte”.

“¿Nostalgias por la juventud? Sí, pero no por mis gustos o preferencias, sino por la ciudad, aquella Habana hermosa y cosmopolita que un día fue y de la que hoy solo quedan pequeños vestigios”.

Quizás en uno de esos momentos climáx de la tarde, Magda Resik le preguntó: “… una vez dijiste: Yo escribo porque necesito hacerlo, el impulso de escribir es irracional. ¿Aún crees que sea esa tu opinión, no es algo esotérica esa postura, para una realista empedernida como tú?

“Claro que es irracional, respondió Morejón, escribir es un acto creativo que exige una profunda abstracción y libertad, sin límites a la imaginación, es un acto en el que te conviertes, gracias a la inspiración. Porque si no te inspiras, no lo pongas en duda, no puedes escribir, al menos poesía; no puedes hacer, hace falta inspiración incluso para vivir, para levantarse cada día y seguir…”

De su país decidió hablar la también Presidenta de la Asociación de Escritores de la UNEAC;  “Cuba, confesó, tiene que ser Cuba por encima de todo y no necesita apellidos, me molesta que me confundan: yo soy una cubana por encima de todo”.

Como colofón del Encuentro, Luis Morlote, presidente de la AHS, le entregó a la invitada una obra del artista de la Plástica Diago, a nombre de la organización y de la Feria Arte en la Rampa.

© Asociación Hermanos Saíz. 2010.