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Taller Arteducando en Oriente

Por: Yailén Campaña Cisneros

El trabajo con niños no solo implica seguir al pie de la letra la conocida máxima de que nacieron para ser felices. Lo que me despierta muchas dudas: ¿qué implica hacer feliz el día de un niño? ¿Dejarlo jugar y comer chucherías todo el día? ¿Qué demanda la educación infantil? ¿Cómo podemos educar en edades tempranas a un ser humano que será parte de un mundo desgastado y en caótica destrucción?

No es posible hablar de educación infantil sin incluir el juego, que es uno de los medios de enseñanza más beneficiosos, pues a través de él se logran trasmitir los saberes a partir de la fantasía, la confianza en el otro, la sensibilidad que nace de las cosas simples que conforman la existencia humana.

Las respuestas a muchas de estas interrogantes las encontré la semana pasada en el III Taller de capacitación Arteducando: el juego de la transformación, convocado por la Asociación Hermanos Saíz para las provincias orientales. A la ciudad de Bayamo llegamos un grupo de jóvenes de Las Tunas, Holguín, Santiago, Granma, Guantánamo, México y Guatemala para compartir junto a los coordinadores del taller los proyectos socioculturales que cada uno realiza con niños de distintas comunidades.

Al frente de este proyecto está el presidente de la AHS de La Habana: Luvel García, quien además coordina el proyecto artístico-educativo Zunzún, con él llega su compañera Liudmila Lee, Maikel Torres y el pequeño Lucas, un nene de 6 años que alborotó nuestras jornadas de trabajo mientras sus padres, Luvel y Liudmila nos explicaban conceptos tan cuestionados como la educación popular latinoamericana o la política cultural cubana.

El taller traía las experiencias de los que le antecedieron en otras regiones del país. En todos se proponen los mismos objetivos: fomentar en los artistas e intelectuales jóvenes un proceso colectivo de construcción y apropiación de una concepción artística pedagógica, así como de los elementos metodológicos de base liberadora, participativa y transformadora, que fortalezcan la labor sociocultural que desempeñan.

En Cuba se desarrollan hoy innumerables prácticas de base artística orientadas a los  niños, adolescentes y jóvenes que pretenden abrir espacios de solución a las múltiples problemáticas que en el plano sociocultural nos imponen las condiciones actuales. Muchas de estas prácticas requieren fortalecer su labor artístico pedagógica en función del desarrollo de una real cultura infantojuvenil y demandan la aplicación de lenguajes artísticos diversos como herramientas pedagógicas, estéticas y transformadoras que incidan en el desarrollo de procesos colectivos de inclusión, participativos, dialógicos y creativos. Y a eso aspira Arteducando.

En una semana en la que fuimos vampiros, árboles, lanchas, semillas, sabores y sensaciones discutimos textos de reconocidos teóricos como Paulo Freire, entre ellos Principios fundamentales de la Educación Popular, La gramática de la fantasía, de Gianni Rodari y La práctica de un educador de la calle. A partir de la lectura cuestionadora abordamos problemáticas tan sensibles como la función del arte como herramienta transformadora, como potenciador de conocimientos, de lenguajes, vivencias y gustos estéticos.

Las horas se nos esfumaban entre juegos y dinámicas participativas que nos unieron en un grupo rico en diversos modos de pensar, sentir y trasmitir desde la cultura. En solo una semana logramos construir un lenguaje común, una narrativa y una dramaturgia que quedó montada en la obra lúdica que cerró nuestro encuentro. Para ella creamos un escenario, los títeres que dieron vida a sus personajes y los efectos sonoros que ambientaron la historia.

Arteducando es una inyección de amor por la esencia humana, de lazos de amistad y creatividad, en la que jugando se aprende a redescubrir al niño que vive en nosotros, a flexibilizar el pensamiento potenciador de imágenes, emociones, sensaciones y proyectos que tienen un centro dinamizador: el niño.

© Asociación Hermanos Saíz. 2011.