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Iré a la ceiba, iré
Por: Alberto Miguel de la Paz Suárez
Muy cerca del Camino de Güines, donde ahora cruza la Carretera Central de la República de Cuba, antes de llegar a la ciudad de San José de las Lajas, crece una ceiba. En un espacio casi bucólico, rodeada de cocoteros, mangos y otros frutales abre sus ramas Tellus Mater, Árbol Centro del Mundo, y ayuda a encontrar una razón para ser uno mismo.
Al menos así se lo planteó Alejo Carpentier en La Consagración de la Primavera cuando describe un espacio que por 18 años nos ha convocado a un abrazo fraterno, simbólico, entre las culturas que han integrado nuestro crisol y que definen nuestra identidad.
La tradición comenzó en 1983, guiados por los escritores Ricardo Ortega Nápoles (San José de las Lajas, 1955) y Norberto Domínguez Oliva (San José de la José, 1950-2008), en un espacio –sino exacto- al menos muy coincidente con el que describe Carpentier en su novela.
Cada año, creadores de la música, la plástica, la literatura y el teatro se reúnen a la convocatoria de los batá y los cantos; al grito de su propio arte queriendo ser para todos, rotundo y memorable.
Este 17 de diciembre, cumplimos 18 años de tradición, en la que contamos con la poeta Lina de Feria, -ya por tres años anfitriona del espacio- a la que acompañaron en los versos Lissette Clavelo y Esther Trujillo; junto con una buena muestra de la creación joven en Mayabeque encabezados por Josué Pérez (Melena del Sur) y el recién ingresado Cristian Emilio Domínguez (Madruga). Mención aparte merece la manera performática de decir de Antonio Salvador, poeta puertoriqueño «aplatana’o» en Cuba y su mirada aguda sobre nuestra sociedad y los conflictos humanos, acompañado de Sinecio Verdecia que indaga en las raíces de lo africano en nuestra cultura.
Teatro de las Olas(Batabanó), dirigidos por Eneida Villalón nos trasladó a todos a la zona, nunca olvidada, de la infancia con un fragmento de su espectáculo Somos tres en alta mar.
Fusión musical entre jóvenes creadores en la música del territorio mayabequense, defendida desde la impronta del proyecto Puertas Abiertas (Bejucal) y el discurso interactivo entre funkey, pop, trova, rock sinfónico del grupo Mate.
Otro año, otro encuentro en La Ceiba de Don Alejo, otro espacio que promete, que sugiere y que será siempre nuestro, siempre de todos y para todos los que nos quieran ayudar en el empeño de hacer. |