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| El concierto sirvió para llevar el homenaje de los jóvenes creadores al multipremiado jazzista. |
Imágenes de un día
Por: Joanna Pérez Vidal
Foto: Kaloian
“Esto no se ha ensayado”. Así lo revelaba Chucho Valdés a los presentes en el Pabellón Cuba este 20 de octubre. Para quienes presenciábamos el concierto que, con motivo del Día de la Cultura Cubana, realizaba el internacional músico junto a otras reconocidas figuras del pentagrama nacional, resultaba difícil creerlo. Quizás para algunos la bíblica frase de Santo Tomás era la respuesta inmediata al asombro; para los seguidores de su obra, el virtuosismo interpretativo que le acompaña desde la infancia.
En una Plataforma Central atiborrada como en ninguna otra jornada, Chucho Valdés, acompañado por artistas de su preferencia, interpretó cerca de una decena de temas de compositores cubanos y de su autoría. Aunque el hijo de Bebo Valdés viaja con éxito entre lo clásico y lo popular, apostó esta vez por el género al que ha consagrado sus mejores acordes: el jazz.
Para la ocasión el multipremiado pianista escogió un pequeño formato: Lázaro Rivero (bajo), Juan Carlos “El Peje” Roja (batería) y Yaroldi Abreu (tumbadoras). Todos cómplices de presentaciones y discografía; miembros también de Akokán Iré, grupo que debutara a inicios de este año durante el XXV Festival Jazz Plaza. Músicos preocupados por la experimentación armónica, mezcla de experiencia y lozanía juvenil a través de la unión de varias generaciones donde sobresale la proyección escénica de “El Peje”, quien formó parte de la mítica Irakere.
El trompetista Alexander Abreu, el cuarteto vocal femenino Sexto Sentido y la cantante Beatriz Márquez fueron los invitados especiales para la ocasión. El primero provocó múltiples aclamaciones del público gracias a sus constantes improvisaciones e intensos agudos, elementos que le ubican como el mejor instrumentista de su tipo en el país, —a decir de la crítica especializada cubana—. Mientras las jóvenes vocalistas apostaron por la interpretación de dos temas acostumbrados si de cantar con Chucho se trata: el bolero “Bésame mucho” y “Rumbatá”. Aunque en géneros diferentes ambas obras demostraron el amplio abanico armónico del jazz al fusionarse la una con elementos del bolero y la otra con sonoridades del guaguancó.
Beatriz Márquez prefirió una vez más el bolero, género que la ha consagrado como “La Musicalísima”. Como en oportunidades anteriores donde ha compartido escenario con Chucho Valdés y sus músicos, la cantante interpretó “Tú, mi delirio” de César Portillo de la Luz. A ello se unió “Dame un beso”, tema llevado a la popularidad por el filme “La bella del Alhambra” de Enrique Pineda Barnet.
Poco antes del cierre de la celebración, Luis Morlote, presidente de la Asociación Hermanos Saíz (AHS), entregó al protagonista de la jornada una obra plástica de Kamil Buyaudi con la imagen de José Martí.
Y si bien el concierto era de Chucho Valdés, sus músicos e invitados aunaron generaciones y resultó el momento de mayor intensidad durante el 20 de octubre en el Pabellón Cuba. |