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El joven crece, a golpe de ingenio
RESEÑA
Por: Marianela González
Desde que en 1999 la ciudad de Seatle fuera testigo de la eclosión mundial contra el Neoliberalismo, protagonizado por los entonces nuevos actores de cambio social, no cesan las comparaciones –salvando las distancias- con la romántica escalada del 68 en Francia: la juventud, esa masa amorfa entre multitudes de esperanzas, tropiezos, aprendizajes y redenciones, centró las maniobras en uno y otro paradigmático suceso. Y ninguno de ellos, sin embargo, necesitó un previo encuentro entre las fuerzas para abrir fuego y avanzar. Hablamos de espontaneidad.
Pero no por ello debe extrañarnos que, una década después de la Batalla de Seatle contra los descalabros de la OMC y a 40 años del concierto de fábulas que en el mundo entero significaron los 60, las entonces incipientes alianzas entre las fuerzas progresistas hayan encontrado caminos para la articulación. Mucho menos, que dichos encuentros contribuyan a revitalizar generaciones enteras de lucha, con nuevos rostros.
Es por eso que cada edición del Foro Social de las Américas -ese pequeño de apenas cuatro años- reserva un espacio para pequeños encuentros entre juventudes. La cita continental de los pueblos reconoce su potencial y lo estimula.
En la cuarta llamada, concretada entre el 11 y el 15 de agosto en la capital paraguaya, los jóvenes luchadores de la región encendieron las antorchas del IV Campamento Continental de la Juventud. Bajo la hostilidad de un clima inferior a los 10 grados centígrados, la cita inició con miniconciertos, puestas teatrales, bailes, lecturas… Unos 400 jóvenes de todos los puntos de la región apostaron allí por el intercambio, la convivencia y la comunión de prácticas en un mismo espacio, como preludio a un acercamiento posterior: justo como hace dos años en Guatemala, los jóvenes participantes en el FSA enfocaron desde sus experiencias y perspectivas, el mosaico de preocupaciones que se ciernen sobre las edades más tempranas en la región.
El tema de la educación resulta siempre privilegiado: debates acerca del marco legal de la educación pública y las reformas en el sector, experiencias de la organización estudiantil latinoamericana frente a la privatización, propuestas alternativas de aprendizajes. Todo ello, sostenido por intensos debates acerca de las experiencias de resistencia y lucha juvenil desde todos los órdenes: las academias, los movimientos sociales, los partidos políticos de izquierda y las experiencias comunicativas, que coinciden en rescatar la herencia generacional de lucha en la región y en el intento por articularla con las nuevas urgencias. Entre ellas, el diálogo intergeneracional y, especialmente, en el propio terreno de lucha de los actores más jóvenes.
Y en un segundo escaño -casi un tema ancestral en este tipo de espacios-, los jóvenes que se dieron cita en el Campamento de Asunción consideraron urgente el debate y la complementación de propuestas en rechazo a las políticas neoliberales de represión hacia la juventud: estrategias frente a la cada vez más frecuente criminalización de la juventud en lucha, contra a la diversificación del sistema de explotación laboral hacia la juventud y evaluaciones en torno a prácticas concretas de violencia urbana en el continente, especialmente el caso de las maras.
La participación de la juventud continental en el Foro de Asunción, no obstante, no se limita al Campamento. Como sucede en cada una de las citas y también en su versión Mundial, estos rostros componen la mayor parte de las representaciones de organizaciones populares y plataformas del continente, e incluso de otras regiones del orbe. Son las voces jóvenes las que suelen escucharse con mayor frecuencia y pujanza en los debates generales sobre cada uno de los ejes: las alternativas frente a las políticas de militarización y la dominación imperial, los desafíos de los procesos de transformación y cambios civilizatorios; la soberanía alimentaria como núcleo de los nuevos equilibrios; comunicación, cultura, educación; y el reto de la plurinacionalidad a partir de las experiencias de los pueblos y nacionalidades indígenas.
Los jóvenes aportan la frescura que condimenta la cita y la colocan al nivel que estos tiempos exigen. No pocas veces habrán pecado de fiebres, o habrán cerrado los ojos a moralejas de antaño. Es la idea: el Foro Social de las Américas, como mismo el Foro Social Mundial que lo fecundó con el big bang de Porto Alegre, no nació privativo de los sabihondos. Nació del ingenio, con él crece. Y aún es joven. |