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El Ángel de la AHS
El Ángel de la Jiribilla, intranquilo, ubicuo, olisqueante, justo como lo describiera Lezama, hoy ha decidido tocar, con su “hociquillo simpático”, a la Asociación Hermanos Saíz (AHS).
El momento que eligió para tal fin fue, sin dudas, el más idóneo: durante el cierre del Consejo Nacional de la Asociación, al terminar un debate donde se discutían sus obstáculos, horizontes y nuevas estrategias de trabajo, a 25 años de fundada.
La Jiribilla —Revista de Cultura Cubana que, más que llevar su nombre, es heraldo de su esencia— entregó el Ángel como reconocimiento a la labor de la AHS. Remarcando que ambas, la publicación digital y la Asociación, comparten el amor por la cultura de la Isla, así como “el carácter inquieto con que Lezama describiera al ángel que encarnaba el espíritu de la familia cubana”.
La revista recordó, además, aquellas Romerías de Mayo en que cumplía seis años y la Asociación la agasajó con la medalla 20 aniversario: “por eso, de alguna manera es un compromiso con ustedes seguir sirviendo de plataforma de comunicación en Internet a las voces de los jóvenes cubanos que la AHS representa y ratificarles una vez más que nuestras páginas, impresas y virtuales, están abiertas siempre para ustedes”.
Luego, justo como hace en sus páginas digitales, colocó un hipervínculo y enlazó sus palabras con las de uno de sus fundadores, Omar Valiño, quien es también miembro de la AHS. El teatrólogo afirmó que, a sus 25 años, la AHS sigue siendo un espíritu, un modo de asumir la creación artística y el papel del arte y la cultura en la esfera pública.
Poco después aseguró que, en estos días, la Asociación debe vivir conjuntamente “la angustia y el disfrute de ser más inclusiva que nunca, de romper viejos y recientes compartimentos estancos, de ganar para ella a todos los jóvenes que, con talento artístico e inquietudes sociales, puedan encaminar su accionar dentro de la organización”. Y agregó: “Comprender esas necesidades es crucial en el presente para todo el sistema de la cultura”.
El reconocimiento se materializa en una recreación original de la obra El Ángel de la Jiribilla. En esta ocasión, Luis Morlote, presidente de la AHS, sostuvo el cuadro en alto, con orgullo, unos segundos después de que le fuera entregado por el propio autor, José Luis Fariñas.
En el encuentro —decir ceremonia suena a formalismo, y eso al Ángel no le agrada— estuvieron presentes Abel Prieto Jiménez, ministro de cultura y Liudmila Álamo, primera secretaria de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC), quien remarcó la importancia que ha tenido la AHS durante estos 25 años, en la imbricación de la UJC con los jóvenes creadores.
Durante la jornada, la Asociación recibió también sendos reconocimientos de parte del Sindicato Nacional de la Cultura, las Brigadas Técnicas Juveniles y, desde luego, la UJC.
El Ángel es una distinción que entrega La Jiribilla cada año a aquellas personalidades e instituciones que defienden la esencia de la cultura cubana y han colaborado estrechamente con la revista. Entre ellos el cantautor Silvio Rodríguez, el poeta Roberto Fernández Retamar, el cineasta Alfredo Guevara, las periodistas Rosa Miriam Elizalde y Marta Rojas, los intelectuales españoles Pascual Serrano y Santiago Alba —fundadores del sitio web Rebelión— y el ensayista Fernando Martínez Heredia. |