Pintura con sabor a Chocolate
Por: Roberto Miguel Torres Barbán
¿Cuál es el colmo de Choco? ¿Qué no le guste el chocolate? Me preguntó a manera de broma una amiga, al salir este jueves de un exquisito Encuentro con… el artista de la plástica Eduardo Roca Salazar.
Esta vez, el espacio que cada semana conduce la periodista Magda Resik, tomó un nuevo sabor, del que casi ninguno de los presentes quiso privarse salvo su protagonista. Todos, absolutamente todos los que estábamos de frente a uno de los más importantes creadores de la plástica cubana, disfrutamos sencillamente de “Chocolate”.
“Así me decían en la Escuela de Instructores de Arte y luego en la Escuela Nacional de Arte; no era que me gustara pero tampoco me desagradaba, por entonces ni siquiera imaginaba que Cuba y parte del mundo no me conocerían por mi verdadero nombre, sino así de simple: CHOCO”.
Con el talento, humildad y cubanía que caracterizan la vida y obra de este hombre fluyó el “triálogo” –si así puede llamarse- que entablaron entrevistado, entrevistadora y público asistente a la pequeña sala de la capitalino Pabellón Cuba.
Una y otra vez volvieron las palabras de Choco a su Santiago natal, a aquella primera llegada a la capital para comenzar la carrera-sueño, o a “mi Habana Vieja, motivo de inspiración, fiel ejemplo del cubaneo, ese que transpiramos los nacidos en esta isla y nos identifica en cualquier parte del mundo, incluso de los propios hermanos caribeños”.
“¿Mis maestros?: Servando Cabrera, René Portocarrero, quienes con profunda humildad contribuyeron en la formación de lo que hoy se conoce como generación del 70. Y es que en el propio desarrollo de la pintura cubana hay una continuidad que llega hasta nuestros días, e influye también en los más creadores noveles, por supuesto, ellos tienen hoy una identidad típica de los tiempos que corren, nuevos intereses y motivaciones convidan a los jóvenes a pintar, ustedes –dijo entre risas- son una aplanadora”.
Por eso, para no ser aplastado hay que cambiar constantemente lo que se pinta, lo que se hace, en fin: crear. En tal sentido, anunció, va dirigida mi próxima exposición, la que voy a presentar en el venidero mes de octubre, con motivo de mis 60 años, que ya cumplí en 2009, pero igual, quedó como deuda y no importa cuándo, sino cómo se celebre.
“La música también estará presente –como ha ocurrido en otras ocasiones- quizás por eso de que haber sido músico y pelotero fueron mis grandes frustraciones de pequeño y un poco de grande también.
Yo escucho música cuando pinto y eso me inspira, a veces yo estoy melancólico y me pongo a oír a Los Van Van y mi estado anímico cambia, por mi sangre corren junto con los pinceles y colores algunas corcheas y semicorcheas”.
Enajenado de la vorágine que por estos días de Arte en la Rampa caracteriza la instalación de N y 23, el Salón de los Encuentros solo tuvo cabida para un artista: Choco, un hombre humilde y sencillo al que no obnubila el talento y quien todavía es de los pocos humanos que “creen en todo, incluso en el propio hombre, a pesar de lo malo que es capaz de hacer, porque también hace lo bueno que ocurre en esta Tierra”.
Creer es un arte, continuó, algo que los cubanos sabemos hacer muy bien, tanto que la propia mística se ha vuelto parte de nuestra idiosincrasia, el folclor y la religión identifican lo cubano en cualquier parte del mundo, lo cual se ha reflejado muy bien en el arte que brota de los nacidos en este archipiélago.
“Una preocupación constante en mi vida es lo qué voy a hacer por Cuba, cómo participar, y qué voy a aportar, a mi lo que más me llama la atención de este país y de su pueblo es los que somos capaces de hacer los cubanos bajo cualquier circunstancia”.
En las postrimerías del encuentro, Magda Resik anunció al invitado una sorpresa para culminar: el Consejo de Estado a propuesta de la Unión de Jóvenes Comunistas le otorgaba de manos de Ernesto Luis Vizcaíno Corvo, segundo secretario de la UJC la orden Orden Julio Antonio Mella.
Nayda Martínez, funcionaria de la esfera ideológica de la organización juvenil, destacó a Choco como uno de los más reconocidos artistas de la plástica cubana que con su obra ha influido en las nuevas generaciones de artistas plásticos del país.
Emocionado por el reconocimiento, el destacado artista manifestó su compromiso para seguir trabajando y realizó la convocatoria para que los más jóvenes hagan lo mismo, aunque, acotó, cuando dijeron que me tenían una sorpresa me asusté, porque pensé que era un kake de chocolate –algo que ya ha ocurrido- y yo, lo confieso, soy un Choco al que no le gusta el chocolate. |