Delfín Pratts
“Cuba tiene una de las juventudes más hermosas del mundo”
ENTREVISTA
Tomado de La Jiribilla
Una conversación breve, casual con el poeta Delfín Prats (Holguín, 1945) permite objetar el mito que lo ha convertido en el creador despechado, extrañado de los sucesos que “hacen” a su Cuba contemporánea. De andar callado y nervioso, aquel que en 1968 irrumpiera en la literatura cubana con su cuaderno Lenguaje de mudos, Premio Nacional de Poesía David de la UNEAC, 40 años después su humildad no le deja creerse maestro como lo reconocen los jóvenes que veneran su obra en la actualidad.
Delfín recibió de la Asociación de Hermanos Saíz el Premio Maestro de Juventudes, un homenaje al antiguo miembro de la organización, quien desde su labor literaria y editorial en el oriente de la Isla, hace universales las enseñanzas de la poesía.
Formado como filólogo en la extinta URSS, Delfín ganó en 1987 el Premio de la Crítica con Para festejar el ascenso de Ícaro. Es autor además de los cuadernos Abrirse a las constelaciones (1994), El esplendor y el caos (2002), Lírica amatoria (2001), y el relato Cinco envíos de arboleda.
Sus versos delatan la trama inventada para la ficción. El verdadero Delfín ama a los jóvenes, ama el presente y el futuro, ama a Cuba, ama la humanidad:
“(…) hay un amor distinto un rostro que nos mira de cerca
pregunta por la época nueva de la siembra
e inventa una estación distinta para el canto
una necesidad de hacer todas las cosas nuevamente
hasta las más sencillas (…)”
En nombre de todos los que recibían el Premio Maestro de Juventudes, Rogelio Martínez Furé decía que ustedes los maestros debían “transmitir”. ¿Qué tiene Ud. que comunicar aún?
Si la poesía transmite algo, es la convicción de que no estamos equivocados, de que somos dueños de un destino que no se puede torcer por nada, y vamos a continuar siendo un país cultural, política y socialmente independiente, soberano y con esta juventud tan hermosa.
¿Cómo ve a los jóvenes de hoy?
Muy deseosos de recibir las enseñanzas de la poesía —si es que la poesía transmite enseñanzas—, su belleza. Cuba tiene una de las juventudes más hermosas del mundo, físicamente y en el plano espiritual.
Hoy la AHS cumple 23 años. En su opinión, ¿qué papel juega, a partir de lo que ha sido, y lo que hoy debe ser, una organización de jóvenes creadores?
La mayor enseñanza de nuestra Asociación Hermanos Saíz es la amplitud de miras en todos los sentidos. Nunca se ha caracterizado por ser una organización de mentalidad estrecha, sino que ha sido amplia, y se ha visto permeada a lo largo de los años por todo lo positivo de la cultura universal.
¿Favoreció a su generación?
Creo que sí.
¿De qué forma?
Al menos a mí me favoreció. Yo estaba un poco extraviado en mi provincia. Había vivido por La Habana, en mi primera juventud, unos episodios culturales que me hicieron sentir extrañado del proceso cultural. Y de pronto, en el seno de los jóvenes, me fui reincorporando, hasta llegar a tener una obra poética a lo largo de los años, sin excederme, sin escribir mucho, pero una poesía que respondió a la vida que viví.
¿Qué le parece que los jóvenes le homenajeen ahora, pensando en aquel joven que estaba en el MINFAR y de repente comenzó a escribir poemas?
Eso es muy lindo. Ha sido uno de los momentos más importantes de mi vida, porque sigo siendo muy amante de los jóvenes y también de los niños. El joven y el niño tienen un encanto, una gracia, que ya a nosotros se nos ha ido desgastando poquito a poquito, pero ustedes todavía conservan eso. De manera que para mí el hecho de recibir este homenaje, esta confirmación, es muy importante, precisamente en este lugar, de tanta historia, y por la AHS, que representa la centralidad de nuestro pensamiento cultural más joven.
¿Por qué ve a Gastón Baquero y a Eliseo Diego como a dos poetas a los que los jóvenes deben acercarse?
No distingo entre los dos. Ambos se aproximaron a lo cubano, tal vez desde diversas perspectivas; pero los dos dieron en el clavo. Sus resultados están a la vista, todavía se perciben, su obra no ha envejecido, sigue siendo referente para los poetas. Creo que también todo el corpus de la poesía debe ser referencial para los jóvenes. Desde Espejo de paciencia hasta lo que se está creando ahora.
¿Está al tanto de lo que escriben los jóvenes?
No creo, pero debería estarlo más. A medida que uno va entrando en años, se separa un poquito. Reconozco que tengo grandes lagunas en el conocimiento de la poesía hecha estrictamente por los jóvenes.
Paradójicamente empezó a ver la literatura cubana cuando estaba en la Unión Soviética. ¿Cree que esas lagunas se han podido saldar, que tienen ahora más oportunidades los jóvenes para publicar?
En la editorial de Holguín, donde trabajo, aunque no todo lo que se publica es de los jóvenes, una gran parte de los libros que salen a la luz pertenecen a las últimas generaciones. Tenemos variedad de voces. Me parece que nunca ha habido tantas oportunidades para la publicación de la obra nuestra.
¿Cuán importante puede ser para un joven ver publicados, digamos, sus primeros poemas, aunque no los tenga “pulidos” completamente?
Eso tiene ciertos peligros. El exceso de posibilidades para publicar —en la poesía al menos, que lleva un proceso de sedimentación— tiene sus peligros. Pienso en el poema “Agua”, que aparece en casi todas mis publicaciones y que demoró unos cuantos años en ser publicado. El poeta tiene la posibilidad de enriquecer el texto a medida que este envejece. No les recomiendo a los jóvenes que publiquen todo lo que escriben. |