
Vientos de cuaresma soplan desde el ISA
RESEÑA
Por: Marianela González
Si bien los aires del ISA pueden reconocerse en cualquier esquina de esta ciudad, cualquier calle o plaza donde sus estudiantes acuden con cierta regularidad, por estos días sus soplos agitan como en cuaresma: este verano, la institución que hace 35 años asumiera la enseñanza artística de nivel superior en Cuba, tributará a la escena cultural de la Isla con su trigésima graduación. Y para celebrarlo, ya se ha iniciado lo que serán cerca de dos meses del Festival de las Artes.
Por primera vez, trasciende las fronteras del antiguo Country Club de La Habana lo que durante todo un año ha constituido el quehacer de cinco carreras. Música, Artes Plásticas, Danza, Audiovisuales y Teatro: todas estas expresiones se han instalado desde el 15 de mayo en galerías (Factoría Habana, Centro de Desarrollo de las Artes Visuales…), teatros (Amadeo Roldán, Bertolt Brecht), instituciones (Centro Hispanoamericano de Cultura, Casa del Festival del Nuevo Cine Latinoamericano) y espacios sui géneris, como la Iglesia de 15 y 16, en el Vedado, que acoge la exposición Quinto día: una sugerente combinación de música, video, performance, instalación, pintura y fotografía.
Durante estas 45 jornadas, se sucederán también los festivales y concursos habituales para esta fecha en el ISA: Musicalia, el espacio que cada año convoca a los proyectos libres de los estudiantes de la Facultad de Música; Elsinor, el festival de las Artes Escénicas; e Imago, reservado a la creación audiovisual. La diferencia: para escuchar los conciertos, asistir a puestas teatrales o a las tantas veces silenciosas exposiciones, no tendremos que trasladarnos ciento veinte cuadras más allá del túnel. Son los estudiantes quienes toman esta vez por asalto, los espacios que habitualmente se reservan a creadores profesionales.
Para los días que restan hasta finales de junio, el Festival de las Artes reserva aún sus platos fuertes. Antes de que despidamos mayo, los estudiantes de la Facultad de Arte de los Medios de Comunicación Audiovisual invitan a un encuentro con el profesor de estética Carlos Simón Forcade (día 26, Salón de Actos del ISA); a una charla expositiva con el escritor, guionista y realizador Tato Quiñones (día 28, en el mismo lugar) y a un conversatorio con el cineasta cubano Alfredo Guevara (día 27, Casa del Festival). Y justo el día 31, los jóvenes estudiantes de música que han llevado sus proyectos libres a Musicalia, tendrán la oportunidad de hacerlo en el Oratorio San Felipe Neri, como cierre de dicho festival.
Para los primeros días de junio, los teatristas habrán tomado la sala El Ciervo Encantado –no la pequeña capilla próxima al Amadeo Roldán, que sirve de sede al colectivo de Nelda Castillo, sino el espacio homónimo sito en la Facultad de Artes Plásticas del ISA-, con la obra Ayer dejé de matarme. La puesta, conducida por Mario Guerra, constituye el ejercicio de graduación de los estudiantes de último año de Actuación y se mantendrá en cartelera durante el mes de julio, como parte de la temporada de verano de las artes escénicas. La maratón teatral continúa al día siguiente (11 de junio) en el Bertolt Brecht: bajo la dirección de Julio César Ramírez, Teatro D’Dos propone Ignacio y María. Y el 14 de junio, en el propio teatro de la Facultad de Artes Plásticas, el joven Marcel Méndez Fariñas hallará el espacio para dirigir Giordano Bruno.
Hasta el 30 de junio, los cerca de 40 perfiles en que los estudiantes del ISA han sido capacitados, tendrán su espacio en el circuito cultural capitalino. El Primer Festival de las Artes -como una gran pitonisa del porvenir artístico cubano- ha llegado con el criterio de celebrar las tres décadas de graduaciones de la institución docente. No obstante, la iniciativa promete más: acercar al público de las distintas manifestaciones el quehacer cotidiano de estos jóvenes músicos, actores, teatristas, bailarines, críticos, artistas de la plástica…, que tanto tienen que decir y aportar no solo al panorama artístico cubano de nuestros días, sino también al efervescente entorno sociocultural en que sus inquietudes se inscriben. |