Un piten musical de tres pa´ tres
Por: Antonio López Sánchez
Si una definición fuera necesaria para calificar de una palabra el concierto A guitarra limpia de Enid Rosales y el Dúo D´Corason, apelaría a una frase de mi amigo el guitarrista, compositor y productor Iván Leyva: Música muy fresca, sin artilugios excesivos, natural, disfrutable.
En el habitual espacio de presentaciones del Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau, pudimos disfrutar de la muestra Tres pá Tres. Se trata de una unión entre Enid, Yibrán Rivero y Vicente Alejandro Trigo, todos guitarristas y treseros, y apostando a la vez por sacar adelante sus propias canciones.
Con bastante cercanías a los géneros más enraizados, hecho natural si se toma en cuenta que el tres es uno de nuestros instrumentos más raigales, se movió la mayor parte de los registros de estos muchachos. La apertura fue un instrumental de Enid, Juguetreando, escrito originalmente para dos tres y ahora adaptado para sumar un tercero. Una hermosa pieza instrumental entre aires árabes y roqueros, ciertamente propicia para abrir.
Sin embargo, a fuer de ser honesto, este cronista extrañó un poco la presencia de otros temas de ese corte instrumental a lo largo del concierto. Ante el anuncio de tres treseros en escena, en verdad preparamos el paladar para más sabores de ese estilo, cosa que no ocurrió. Queda abierta la sugerencia a cultivar más estas sendas, pues los tres participantes son buenos instrumentistas, con estudios de academia.
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De todas maneras, para quienes gustan de las sonoridades criollas, hubo abundante son, en varias de sus manifestaciones y aderezado con varios otros cauces, rumberos, timberos y hasta del reggae, a lo largo de la función. Varios temas de corte costumbrista, relatores de nuestras realidades y no pocas veces en la simple gozada, o sencillamente lanzándose al ensueño, más en el caso de Enid, son, muy a grandes rasgos, los recorridos de sus canciones.
En este estanco costumbrista, en especial por la proyección textual, podemos destacar La gente, de Enid (con un par de de osados versos en el inicio de la historia), y El son del botero y Guajiro de capital, de D´Corasón, entre otras.
Por cierto, es justamente en las letras, más en el caso de Enid donde hay una evidente preocupación por ir más allá en sus intenciones poéticas y una clara intención de moverse en distintos rangos temáticos, donde debieran reforzar la búsqueda estos cantores. No se censura para nada lo ligero o lo simplemente movido, sin embargo en un par de ocasiones los temas pudieron tener mejores y más profundas soluciones en su lírica, sin dejar de ser frescos y sin complejizarlos por gusto. De cualquier modo, tratándose como se trata de autores muy jóvenes, es de esperar aún mucho más en sus frutos. No hablamos de obras definitivas ni nada por el estilo.
Posiblemente sea en lo musical donde se anotan los mejores puntos de este concierto. No obstante hay que cuidar un tanto que no se escapen a veces caminos ya recorridos. Sin llegar a ser absurdas copias ni mucho menos, pero hay un par de canciones que quizás recordaron más de lo debido al What´s up, de Four non blondes, y al Lulo, de Roly Berrío.
Pensemos en una traición de las influencias en el oído, fácilmente remediables con sólo mover un poco más las estructuras sonoras sobre las que descansan los temas. El otro punto a mejorar en este rubro es que a ratos se les vio poco divertidos en el escenario, a veces preocupados en exceso por los cambios o por leer en las partituras y no equivocarse. Aunque también vale decir que ya de la mitad en adelante del concierto relajaron los ánimos y disfrutaron más sobre la escena. Y los errores fueron en verdad los mínimos.
Del lado positivo vale decir que suenan muy bien en vivo, que sus voces acoplan de modo agradable y funcional, que es muy limpia la ejecución, que los invitados funcionaron muy bien, en especial ese bajo de Fernando Torres. Además, si es la cuerda movida y descargosa el objetivo, en específico del dueto D´Corasón, vale decir que trabaja de maravilla. Siento por ciento, Dí que más y Yo te busqué, todos temas de Vicente Alejandro con arreglos de Yibrán, son buenos ejemplos de esto.
En el caso de Enid, que al parecer se inclina más en buscar una canción temáticamente con mayor espectro, y que es también una magnífica ejecutante, el punto a cultivar más está en su poética. Aunque, insisto, no debiera abandonar esta muchacha la senda de componer temas instrumentales. Teniendo un tres a mano, y manejando las posibilidades de una autora joven y de sólida formación académica, puede traer a la luz verdaderos regalos sonoros.
Sin embargo, vale ya destacarle los intentos en Volando en el mar, El ruiseñor y la flor (de aire minimalista y muy hermosa solución musical con esa flauta dulce de Yili Lara) y en los dos temas basados en poemas de su papá. Ahondar en sus textos dará una mejor y más fuerte dimensión a sus canciones, pues imaginación para componer la tiene.
Un buen comienzo ya lo tiene. Sus trabajos con trovadores de la talla de una Marta Campos, una Liuba María Hevia, un Erick Sánchez o un Ray Fernández, le dan magníficas cartas credenciales para beber en buenas fuentes. Muy válidos espejos iniciales pueden encontrarse en esos artistas, diversos y a la vez de sólidas labores cada uno en sus ámbitos creativos. Unir tales sendas a sus propios caminos le pueden empezar a revelar las claves propias de sus pasos a esta joven música que es Enid.
Así pues, fue un plato sabroso, una bocanada de buen aire limpio este concierto Tres pa´ Tres. Esperemos ver más de estos jóvenes artistas que ya comienzan a trazar sus sedimentos y bases creativas. De seguro habrá nuevas brisas sonoras de buen sabor a degustar en sus próximas presentaciones. |