Trovar a cuatro trovas
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Trovar a cuatro trovas

Por: Antonio López Sánchez
Fotos: Alain Gutiérrez

En días recientes, los seguidores de la canción trovera pudimos disfrutar de la visita de un grupo musical argentino. Cuatro de trovas es el nombre de una alineación que combina de buen grado en su trabajo las esencias del cantar trovadoresco latinoamericano, con la obvia influencia cubana, a la vez que echa mano a los ritmos y bases sonoras más tradicionales (bien ligados por supuesto con los aires más contemporáneos) de su cultura y terruño.

Después de varias presentaciones, puede decirse sin dudas que complacieron a quienes los escucharon con una factura de gran calidad en cuanto a la composición de sus temas y a las interpretaciones. Así, se aprovechó esta página para dialogar un poco con estos artistas. Cuatro de trovas está integrado por Sebastián Echarry, Marita Moyano, Juan Sardi y Sabrina Striebeck. Después de una rápida entrevista, ahora compartimos las opiniones de dos de sus integrantes, Sebastián y Juan, acerca de varios tópicos. Escuchemos.

Juan Sardi: El público cubano es genial

Sardi es de esos músicos eléctricos dentro del escenario. En percusiones y cuerdas, le pone una energía a sus interpretaciones que se trasmite fácil y hondo al que lo escucha. Como compositor, tampoco queda atrás. Barrilete, uno de sus temas que pudimos disfrutar, es una gea de valía. De las mejores dentro del ya buen trabajo escuchado a Cuatro de trovas. Ahora, sin tambores ni micrófonos por medio, repasa sus experiencias en la Isla.

“En Cuba hemos estado en Santa Clara, en el Festival Longina, y pasamos además por Caibarién. Estuvimos en El Trovazo con Yamira Díaz, allá en Pinar del Río. Y acá en La Habana nos hemos presentado en varias peñas, con Fidelito Díaz Castro, con Ray Fernández. Y debemos presentarnos también en la peña de Pepe Ordás.

“Más allá de la gira hay un tema que quiero destacar. Han sido geniales las descargas, hasta en la calle. Estuvimos en la casa de Teresita Fernández, un placer enorme conocerla. Compartimos toda una tarde con ella de verdadera ida y vuelta, no algo como para ir a tomarle fotos o algo así, sino verdaderamente compartir. Con decirte que hasta cantó y tocó la guitarra para nosotros. Nos sentimos muy halagados porque sabemos que ya mucho no lo hace. Igual la noche que llegamos estuvimos en casa de Sara González, una trovadora increíble. Y por el camino han pasado cosas maravillosas como que nos encontramos a Eliades Ochoa en la casa donde estamos parando… en fin, muchas emociones.”

Un viajar de sentires

“El público cubano es genial. Las referencias del público nos llegan a través de un montón de gente que de pronto también son trovadores, que escriben, que componen, que tienen conocimientos de arte, de música, de cultura. No es que sean un público, un espectador frío y ya, sino alguien que participa emocionalmente, intelectualmente del hecho creativo. Nosotros, en definitiva, somos un canal de expresión y la herramienta que hemos elegido es la música. Pero justo por cumplir esa función de canal, lo que sucede es que con un público  que incentiva tanto esa forma, ese canal se abre y hay un ir y venir que genera sensaciones muy fuertes para los dos. Para quien recibe y nos devuelve y para nosotros que recibimos y devolvemos a través de la música”.

Trovar sin fronteras

“Sobre el porqué de nuestra cercanía con la trova, pues no hay una explicación muy poética, peor es la verdadera. Sebastián es un trovador, sencillamente. Ha mamado de toda la música cubana desde pequeño y sus referentes son Silvio, Pablo, muchos trovadores cubanos importantísimos.  Y él se ha formado como trovador. A raíz de que Seba se separa del dúo La Trova, recibe la invitación de Cuba y armamos este proyecto. La trova menciona la realidad de cada persona desde el lugar que la habita y desde el lugar que la vive. Ahora, también hay una trova netamente argentina, como la trova rosarina que también se ha nutrido de la música cubana de otras épocas. Ha trascendido las fronteras cubanas esa denominación de trova.

“Cuando llegamos a Cuba nos encontramos a rockeros o a bandas folklóricas que se llamaban trovadores, en cualquier género musical, pues, eran trovadores. Después de este tiempo acá empezamos a entender que el trovador tiene un compromiso social y una idea, que puede ser incluso idílica a veces, pero bien encaminada a la libertad, a la realidad, a esas cosas”.

Admirados

“¿Los músicos cubanos? ¡Qué formación; es admirable! De pronto te tropiezas a cualquiera y todo el mundo escribe, todo el mundo hace canciones. Vas y preguntás, y vos cuántas canciones tenés y te dicen, no, yo tengo pocas, tengo ochenta canciones nada más, es impresionante. Estamos muy admirados por la calidad de la poesía, por la calidad de los instrumentistas. Estamos muy admirados de verdad. Además nos vamos admirados de las personas, del cómo expresan el cariño. Ha sido toda una experiencia”.

Sebastián Echarry: Trova más trova es igual a cuatro
 
Después de un largo periodo de trabajo con el dúo La Trova, es Sebastián Echarry quien propicia la creación de este grupo, con el marcado fin de responder  a la invitación de presentarse en la Isla. Echarry compone, toca la guitarra y canta dentro del grupo, y es además quien más cerca carga con las influencias troveras dentro de Cuatro...

“La trova está en mí desde que comencé con la música. Si bien está el rock y la música folclórica argentina, y muchas manifestaciones de nuestra música popular, pues la trova cubana ha estado permanentemente.

“Desde 1997 con mi colega Pablo Duarte, comenzamos el dúo La Trova. Hacíamos ese tipo de canción, con canciones de Silvio Rodríguez, de Vicente Feliú, de Santiaguito  Feliú, de Augusto Blanca. Estuve doce años con ese proyecto, que ahora hemos dejado un poco de descanso después de dos discos editados y de casi recorrer todo el país; todos los fines de semana estábamos viajando. Calculá que son cinco mil kilómetros de punta a punta de modo que tenés para viajar.

“Formamos Cuatro de trovas para venir a Cuba. Abrimos el juego con este proyecto pues no sólo hacemos temas míos: Marita, Sabrina y Juan también componen, y ya hemos hecho temas además en coautoría.

“Lo que sí me parece mágico y ha sido muy llamativo para mí es cómo se han unido las canciones de Marita, de Juan y las mías. Hay una unión que está muy por debajo de los cuatro, en las raíces y que nos une. Las canciones de los cuatro, tienen la conexión común de esto que hablamos, de los valores que compartimos. De hacer las músicas desde hace ya mucho tiempo con el latir de nuestro folklore, algunos en forma tradicional o como el latir de aires que van entrando, que salen, pero que están siempre presente. Es lo que nos late en la tierra. Hace algunos años se me van entrometiendo los valores folklóricos en las canciones trovadorescas y no me lo propuse, fue así, ocurrió.

“Las canciones no las compusimos todas después de juntarnos a tocar. Cada uno traía sus temas, sólo compusimos dos o tres juntos. Lo que hicimos fue unir las canciones que ya tenía hecha cada uno. Pero de pronto se da un repertorio tan homogéneo que nos sorprende a nosotros mismos, porque pareciera que fueran compuestas por todos los integrantes del grupo. No se puede diferenciar demasiado quién compone qué canción. Eso nos maravilla, todavía nos sorprende, será porque somos hermanos”.

Banderas de poesía y cambio

“La poesía forma parte de la manifestación artística, de la trova, como un estandarte. No se puede hacer trova sin pensar en lo que dices de una manera poética, sin poner la poesía al servicio de lo que uno dice junto con la música. No somos músicos que busquemos ser muy reconocidos, muy populares, ser estrellas de la música ni nada de eso. Utilizamos la música, a través de la música vamos nosotros con toda nuestra esencia en una búsqueda que es muy distinta a las luces, a la estridencia, a ser estrella. Utilizamos las canciones para decir algo, para intentar sumar lo que sabemos hacer a una construcción social que busca un mundo mejor. Eso es lo que intentamos.

“Hay algo muy importante que se puede resumir en la palabra del Che cuando dice que no hay revolución ni cambio posible si cada uno de nosotros no concibe su tarea cotidiana como un hecho creativo. Porque todos y cada uno de nosotros desde lo que hacemos formamos parte de esa construcción y de esa revolución, tenemos que concebirlo así. Cuatro de Trovas intenta hacerlo desde nuestra herramientas, desde los recursos con que contamos, que son la música y la palabra. Estamos cerca de la tierra, de nuestra gente, de la solidaridad. Estamos todos haciendo eso, cada uno desde su función”.

Guitarras en el corazón

“Augusto Blanca, que es como un padre trovador para mí, tiene una definición genial. Un trovador es un poeta que lleva la guitarra en el corazón. Me parece fundamental para comprender qué es un trovador.


“Yendo a la fuentes, al año mil, cuando surgen los trovadores por allá por Francia y España, pues, los trovadores componían versos para ser cantados. Y sus temáticas principales en las canciones, como sigue siendo ahora, son las temáticas sociales y el amor. Un trovador va forjando el camino, no sólo a través de la música; un trovador es un trovador abajo, es un trovador hablando; es una persona que se entremezcla y que es el pueblo, es parte del pueblo. Sólo tiene la característica de que en lugar de ser un carpintero o un albañil, es un cantante que hace su trabajo componiendo versos para ser cantados. Poniéndolos al servicio de algo mayor”.

© Asociación Hermanos Saíz. 2010.