Trova con arte
ENTREVISTA
Por: Dayana Rosquete Toledo
“Susurraré mi historia a un trovador errante
sombra en busca de almas
para que la reparta junto a los fuegos
ocasionales tibios que depara el camino
a todos quienes sueñan con un cisne
salvaje”
Silvio Rodríguez, Canción del trovador errante
Cinco de la tarde. Gente…, mucha gente camina por el Pabellón Cuba. Unos compran, otros comen, caminan o simplemente llegan a Arte en la Rampa como un hábito anquilosado en el pensamiento de no pocos en esta etapa vernaniega.
Sin embargo, también están aquellos que buscan un espacio para descargar, para compartir, para aprender, para salir de ahí con algo más que objetos materiales comprados. Para esas “hormiguitas” existe Trovarte. Un espacio creado por la revista cultural El caimán barbudo, la Asociación Hermanos Saíz (AHS), la Casa Editora Abril y la EGREM.
Cada martes está reservado el horario de 5:00 p.m. a 7:00 p.m., para escuchar trova de la mano de sus más jóvenes protagonistas. Para develar algunos secretos de Trovarte, el portal de la AHS decidió conversar con un hombre genial: Fidel Díaz Castro, quien actualmente dirige El caimán barbudo y está estrechamente relacionado con la creación de Trovarte.
¿Cómo nace la idea de crear este espacio?
“Surge de la EGREM a partir del disco que se hizo El diablo ilustrado, que reúne a distintos trovadores, de ahí que hiciéramos una especie de peña relacionada en Arte en la Rampa.
“Cada vez que la gente de El Caimán Barbudo hace algo, contamos con la AHS pues además de que nos sentimos parte de la Asociación… muchos de nosotros trabajamos en ella. Además, es la AHS quien cuenta con el mayor número de los trovadores afiliados”.
Y ¿por qué la trova y no otro género?
“La trova es una de las expresiones que da origen a nuestra nacionalidad. Es una de las manifestaciones en las que se encuentra nuestra identidad e incluso que la precede, si tomamos como punto de partida el 10 de octubre de 1868.
“El Caimán Barbudo siempre ha tenido un vínculo muy estrecho con la trova. El primer espacio público donde participó Silvio Rodríguez fue un concierto organizado por la gente del Caimán…. Digamos que los poetas, escritores y periodistas nuestros siempre han sido “troveros”, descargadores, seguidores de esa vida bohemia del trovador.
“Esa tradición se ha mantenido siempre. Recuerdo que los primeros trabajos en revistas que se le hicieron a Carlos Varela, Gerardo Alfonso, Santiaguito Feliú… estuvieron relacionados con nuestra publicación, y eso se mantiene con las nuevas generaciones.
“Pero eso no quiere decir que el Trovarte sea únicamente de trova. También invitamos a otros músicos, por ejemplo a la cantautora Tanmy y a Zambá, que es un cuarteto vocal.
“Lo que buscamos es una canción y una música bien hecha. Que los artistas que vengan sean auténticos, que digan lo que piensan y que lo digan con arte. Esencialmente invitamos a los trovadores por la carencia de espacios dedicados a este género, aunque debo reconocer que fundamentalmente en la capital existen ya varias iniciativas para promocionar esta música. De esa forma los jóvenes tienen espacios para buscar y para encontrarse con esa poética
“Tampoco somos exclusivos de la música. En esas peñas hemos invitado a poetas y escritores de cualquier género. Lo que queremos es un espacio cultural donde el arte, sobre todo joven, se encuentre con su público natural. Y nada mejor que Arte en La Rampa pues es un punto de encuentro para muchos. Desde esa estética queremos hacer otro tipo de propuesta cultural”.
¿Cuál crees que sea el secreto de este espacio para reunir tanto público, mayormente joven?
“En primer lugar casi todos los trovadores que estamos presentando son muy nuevos, aunque hay una amplitud de generaciones. Además, son los jóvenes los que más se mueven en busca de lo que desean. Y creo que también son los que más buscan la poesía como alternativa a recreaciones muy banales y a la tendencia actual de otros polémicos géneros.
“Cada vez que hacemos una propuesta poética, incluso de música coral y de agrupaciones instrumentales, son los jóvenes los que más acuden. Pues les gusta la poesía, la aprehenden, la viven y la quieren”.
¿Qué importancia le concedes a la creación de espacios como este?
“Me parecen muy interesantes por la necesidad de que tengamos opciones culturales donde la trova sea uno de los protagonistas, aunque nos extendemos un poco más allá del concepto del trovador solo con la guitarra.
“A veces se habla mucho de la recreación “sana” donde se hace mucho énfasis en el alcohol y demás vicios. Por supuesto que son dañinos, pero no creo que deba ser una campaña contra el traguito que se da en una actividad, pues existe en casi todas las recreaciones. Ese carácter festivo no debe perderlo porque entonces sería un espacio donde se toma agua o el otro donde todo es más fácil.
“Creo que el término debiera ser “recreación culta”, y no asocio cultura con elite sino con lo genuinamente popular como en el caso de la trova. Es importante no solo porque sales y te diviertes, sino porque te queda algo de ella. Es un tipo de recreación que te enriquece, de la que aprendes. No es lo mismo que ir a un parque de diversiones; que repites el ejercicio una y otra vez, sino que acudes a un acto creativo, de decodificar, de aprender y de aprehender la vida desde otro prisma, de relacionarse con la creación. De presenciar un acto de alguien que se ha inspirado y ha creado y que te ofrece la oportunidad de crear aprendiendo y gozando.
“El acto trovadoresco siempre ha sido un goce; de enamorarte de otra manera, de descubrir en la pareja, a través de la poesía, cosas nuevas. Martí decía que la poesía es más indispensable hasta que el pan. Y es que sin la poesía la vida se convierte en algo muy rutinario, muy aplastante y de ahí que exista tanta enajenación. Actualmente muchos medios universales suelen tener falta de poesía pues han globalizado una cultura carente de lirismo, que acude solo a lo epidérmico, a los instintos primarios.
“Esa falta de poesía provoca una angustia existencial que se canaliza en instintos de todo tipo. Lo que más predomina son los medios y el cine pues aplican fórmulas que son más de lo mismo. Incluso te crean unos mecanismos de pensamientos tan anquilosados y tan habituados a esa fórmula que cuando algo se sale de ese canon, no tienes capacidad de recepción y lo rechazas.
“Creo que esa es la diferencia entre una recreación culta y una recreación tonta. En que una se habitúa a esquemas y fórmulas y la otra te invita a participar y a crear, con lo cual te hace crecer y no a encerrarte en un círculo vicioso y no te enajenas. Por eso creo que es fundamental este tipo de espacios”. |