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Tocar el metal por encima de los puntos muertos

Por: Lázaro J. González González

La banda Dead Point, una de las más jóvenes agrupaciones de rock cubanas, se presentó en la primera jornada del V Festival Caimán Rock, ocasión que aproveche para dialogar con Sergio Fabián Ramos, integrante del grupo surgido a fines de 2007 en la provincia de Artemisa y ganador de la categoría Metal en la pasada edición del Cubadisco. Perteneciente a la Asociación Hermanos Saiz (AHS), Dead Point se ha presentado habitualmente en el teatro Maxim Rock, junto a bandas como Chlover, Escape, Hotzone, Agonizer, Medula y Acunpunktura. Además, han participado en festivales como Revolución, celebrado en el municipio Guanajay, y el Cybermetal UCI 2009, organizado por la Universidad de Ciencias Informáticas.

¿Qué tipo de rock hacen ustedes?

Hemos pasado mucho trabajo para definir el género del grupo. Preferimos decir que hacemos “metal”, muchas vertientes de este género: dead metal, hard core, metal-core.

¿Qué fue lo más difícil al fundar la banda?

El lugar de ensayo primero y luego buscar los músicos que tuvieran los recursos. Es decir los instrumentos, porque muchos sabían tocar pero no contaban con ellos. Ahora tenemos un local de ensayo fijo en una casa, pero todo ha sido con el corazón; conseguir los medios para hacer nuestra música ha costado sudor y lágrimas.

Aquí todos tenemos una segunda profesión, lo hacemos porque nos gusta pero no aspiramos a vivir de la música. Entre nosotros hay profesores, vendedores de artesanía, uno está pasando el servicio militar aún….

¿Creen que esos obstáculos prevalecen en los aficionados al rock en Cuba o es un fenómeno universal?

No, pienso que no. Eso se debe fundamentalmente a vivir en Latinoamérica como tal, pues resulta un lugar difícil para hacer rock and roll ya que prevalecen otros géneros como la salsa o la timba. Es indudable que el mayor movimiento de rock está en Europa y parte de Estados Unidos. No se creó aquí y por tanto no hay la suficiente cultura de esa música en nuestro país.

¿Por qué?

Bueno, por no ser oriundo de nuestra región y también por no contar con suficiente promoción. Tal vez tampoco se apoye porque no está en la preferencia del público.

¿Y la industria musical los apoya?

Por ahora no. Todos nuestros discos han sido de producción independiente, son muy pocos los grupos que han contado con la representación de un sello discográfico. De todos modos nuestro fin no es vender, si no que nos guste lo que hacemos y a la vez, agradar al público.

Pienso que cada vez menos público sigue al rock and roll. Cuando empecé existía el Patio de María y recuerdo que aquello se llenaba. Luego, al cerrar, los seguidores del género comenzaron a disminuir. Ahora mismo está el Maxim Rock, pero lo subieron a  veinte pesos y desde entonces es más difícil que se llene. Eso por lo general solo ocurre si va un grupo que tiene muchos seguidores. Aunque lo positivo de esto es que cada banda puede comprobar si es bueno el trabajo que realizan, pues ya la mayoría de los que asisten al Maxim tienen en cuenta quién va a tocar. Por otra parte, el Maxim realmente lo vale por las excelentes condiciones.

Nosotros mismos, aún siendo una banda de aficionados, no podemos quejarnos  por la cantidad de conciertos que damos al año. Ganamos el premio Cubadisco este año, en la categoría de Metal, lo cual le ha dado un poco más de promoción al grupo e incluso estamos propuestos para el Instituto Cubano de la Música como posible banda profesional.

¿De qué les ha servido pertenecer a la Asociación Hermanos Saiz?

La AHS es la principal promotora de todas las bandas aficionadas, por esa vía nos hemos dado a conocer en diversas provincias como Cienfuegos, Matanzas, Pinar del Río. También ha sido en parte el motor impulsor de la banda, por el apoyo siempre que tengan los recursos. Cuando el aniversario de la banda decidimos realizar un concierto que se pudo materializar gracias a la Asociación que nos buscó el audio, el local etc.

 
© Asociación Hermanos Saíz. 2011.