 Tendencia y Médula en concierto, homenajeando los veinticinco años de la AHS
RESEÑA
Por: Manuel Santín Valdés
Los criminales siempre regresan a la escena del crimen, reza un viejo credo de la novela policial que recuerdo a cada instante cuando, por determinadas razones de la vida, ciertas situaciones, acontecimientos, lugares se repiten y en ellos me veo yo presente. Y cuando ello evoco, no dejo de pensar en un par de conciertos reseñados por mi justamente un año atrás, en el mismo lugar y con las mismas bandas, y a los cuales les podría venir bien la definición de conciertos modestos, término utilizado en aquel entonces para definir aquellas oportunidades de la vida en que vemos a las agrupaciones tocar en directo con un mínimo de condiciones, solo por el placer de tocar y de estar con los fans.
Pues sí, Tendencia y Médula estaban juntos on stage de nuevo, aunque hayan pasado varios años desde la última vez que recuerdo haberles visto compartir un escenario. Y si ello no había ocurrido tan a menudo como lo fuera a inicios del presente siglo, es porque desde hace alrededor de un lustro ambas bandas caminan solas con solvencia dentro del peculiar mundo musical nuestro, evaluadas como profesionales dentro del catalogo del Centro Provincial de la Música y con resultados logrados a base de perseverancia, mucho esfuerzo y el continuar insistiendo en hacer realidad sus sueños, aún a pesar de los pesares.
Y como tantas veces, había llovido en la tarde sobre la capital pinareña; evocando tantísimos ejemplos anteriores de esa mística mixtura entre la lluvia y el rock´n´roll que solo unos pocos recordamos. Ya a las 10:15 pm y con los toques finales del sound-check dados, una mínima concurrencia esperaba en las afueras de la Casa de la Música local. A las 10:35 rompía el fuego Médula y la gente comenzaba a entrar rápidamente (¿de dónde salen todos?, me dije), mientras los compases de “Hablar de frente” ponían a bailar a los más audaces. Vaya coincidencia, pensé, de nuevo como cuarteto, como cuando junio del pasado 2010 y de nuevo con la ausencia de un músico por razones de enfermedad; lo cual limitaría el poderoso andamiaje de las dos guitarras, cuyos ejecutantes (Reinaldo Porra y Reinaldo Martínez) se alternarían en diferentes piezas la guitarra y el bajo. “Hardcore 100 %” y la tantas veces probadas “Éxodo” incentivaban el frenesí colectivo de una audiencia que seguía creciendo, mientras descubría que un tema como “El peso de la Isla” será indudablemente uno de mis favoritos dentro del repertorio de la banda.
Temas anteriores y otros nuevos fueron cayendo sobre la noche y los casi trescientos asistentes, algunos recibidos con mayor ímpetu y slam por los presentes, siempre alentados por “Pistola” Rivera, en tanto el cierre era encargado a algunas versiones donde estuvieron músicos invitados y algún que otro fan, poniendo aquello ´patas arriba´ y de seguro, quitándole el sueño a más de un vecino de toda el área aledaña, en pleno downtown de la capital de Vueltabajo.
Tendencia es una banda más que hecha y tenía la necesidad de verlos, ahora con un set instrumental totalmente high-tech (guitarras, pedales, sonido, luces, etc), adquirido durante su pasada gira por Alemania durante el verano de 2010, donde hicieron alrededor de una decena de conciertos incluyendo algunos festivales; detalle que ha pasado totalmente desapercibido por los medios de difusión cubanos. Comenzaron con la archiconocida “Mr. Fula” para dar paso a la potente “Chivatón”, tema que intuyo va a ser un favorito de mucha gente, entre los que me incluyo, tanto por la sonoridad que desprende como por la temática abordada. “Clandestino”, extraído de su tercer CD “Confidencial”, mantuvo el nivel energético bien alto, junto a otras conocidas como “Infamia”, “Rebeldes” y “Punto”, a la par de las infaltables covers que siempre deleitan a los fans, cerrando con la explosiva “Tendencia está en tu casa” como es habitual en sus conciertos y que siempre provoca el frenesí en la audiencia.
En fin, dos bandas con una propuesta sólida dentro de todo el metal que se hace en Cuba, y sonando compactas y contundentes como siempre, aunque en esta ocasión las condiciones técnicas fueran superiores a los conciertos modestos de referencia citados al inicio, y saludando el veinticinco aniversario de la AHS, una organización muy vinculada a todo el camino recorrido por ambas. ¡Larga vida al rock/metal cubano, caramba!
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