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Soy un poquito de to´

Por: Lázaro J. González González

Es sábado en la tarde y el Pabellón Cuba continúa recibiendo a los espectadores del XXXIII Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano. A cada rato, la insistencia de algún que otro toque de batería anuncia que un concierto se avecina y el público se va desplazando en busca de la música, cierre ideal para una jornada cinematográfica. Entonces, aprovechando las pruebas de sonido me acerqué a Jorge Ibarra García (Yoyo), joven trovador que se presenta por primera vez en la sede nacional de la Asociación Hermanos Saíz (AHS). Casualmente, un amigo me había comentado sobre este músico y cómo se estaba dando a conocer en muchos espacios de la capital; incluso que ya tenía un videoclip propio en fase de posproducción. De ese mismo modo supe que hace un año tiene su propio grupo, que antes era instrumentista del grupo de Chamela, y como trovador había participado en el Festival Piña Colada. Asimismo, estuvo en un concierto dado por el grupo Buena Fé recientemente, donde cantó el tema Se debate el Premio Nobel, del cual los realizadores Roberto Chile y Daniel Chile acaban de filmar un videoclip.

¿Cuándo comienzas como trovador?

Vengo de la Lenin, escuela donde hay un movimiento cultural muy fuerte. En esa época compuse mis primeros temas y me fui perfilando como trovador. Luego llegué al Instituto Superior de Diseño Industrial (ISDI) y allí me consolidé. Así tuve la posibilidad de entrar como instrumentista y ser avalado como músico por el Instituto Cubano de la Música dentro de agrupaciones de primer nivel como Abel Santana, Chamela.

¿Cómo defines la música que haces?

Estoy presentando un proyecto un poco osado, pienso que lo que se está dando ahora, esta fusión de la música tradicional cubana con el pop rock con las nuevas tendencias es como el devenir de lo que se presentará como música mañana. Eso es lo que intento hacer, a mi manera, y espero que al público le guste. Es decir, fusiono la música tradicional con el pop rock, no solo desde el punto de vista de la composición musical sino también de las letras. Tengo una influencia fortísima de Ñico Saquito y otros trovadores como Tony Ávila. Quiero rescatar no sólo la parte instrumental de la música cubana sino también la manera de componer, su poesía.

¿Compones todos tus temas?

Sí, soy cantautor pero tengo un grupo como música acompañante en busca de una sonoridad que me alimente a mí y que le guste también al público. Escribo sobre todo lo que me rodea, mi realidad social, y al mismo tiempo de sentimientos universales como, simplemente, el amor. En el disco que estoy haciendo hay canciones que pueden escucharse hasta en Suecia, porque el contexto no determina su sentido. Mi diapasón está abierto a muchos temas. Deseo hacer una música que trascienda en todas direcciones.

¿Crees que haya razones específicas por las cuales una gran parte de los jóvenes músicos se dedican a la trova?

Desde mi punto de vista, la gente siempre intenta nutrirse de lo anterior y ahí encuentro la razón. De ningún modo pienso que exista algún fin comercial porque eso no existe para la música tradicional, menos aún si está hecha por jóvenes y haciendo fusión, pues la fusión es algo arriesgado porque depende de tomar lo bien hecho y empezar a añadirle ingredientes. Por eso, más bien es una necesidad de la juventud de encontrar este tipo de música y de hacerla más factible a su generación, puesto que no podemos tener los mismos códigos de la música hecha varias décadas atrás. Pero ¿quién dijo que no pueda existir una música tradicional nueva? O sea, renovadora, con nuevos sentidos, capaz de mezclarse con la música foránea, la cual inevitablemente sigue irradiando sobre nosotros.

La música tiene muchas caras y, en este caso, géneros como el reguetón, han ganado su espacio, el cual puede ser tanto positivo como negativo, pero lo tiene. Desde el momento en que alguien hace reguetón es más fácil llegar al mercado y ganar dinero. Debe haber un balance entre lo comercial y lo que de verdad a uno le guste; si no, vas a ser un títere toda tu vida. Por supuesto, cuando uno sea capaz de hacer cultura y, a la vez, hacerla comercial, se va por el camino correcto.

Evidentemente, la fusión de la música tradicional cubana con el pop rock, no tiene hoy un gran público. No obstante, si no intentamos llevarla adelante, nunca va a tener la posibilidad de ser acogida entre los más jóvenes.

Entonces, ¿cuál sector del público consideras que sienta más atracción hacia este tipo de música?

El público universitario, por ejemplo, es muy fiel y busca letras que le hagan pensar. Cuando uno compone y busca siempre detrás de cada frase una historia, la música es más rica, se disfruta mejor. Los trovadores jóvenes, estamos haciendo un tipo de música que toma de varios referentes, desde la guaracha cubana con su letra picaresca, en busca, a lo mejor, de un doble sentido, hasta la nueva trova. Y es real que estas propuestas se enmarcan en la Universidad , quizás por tradición. Por tanto, si logramos romper esas barreras y extender nuestro arte hacia un público más amplio, como ha hecho Buena Fé, será un gran logro. De seguro así podremos cogerle adelante al reguetón.

¿En qué crees que pueda ayudar la Asociación Hermanos Saíz a los jóvenes músicos con intereses similares a los tuyos?

Todavía no soy miembro de la AHS. Me encantaría formar parte de sus filas este año. Creo que la Asociación en estos momentos es el faro y la posibilidad que tienen los jóvenes cubanos en un momento tan difícil para hacer música e imbricarnos con los músicos de más experiencia, pues esa unión le puede dar a la música cubana el camino que debe seguir.

Cuéntame acerca del videoclip que te acaban de hacer…

Es performático y he quedado muy satisfecho con él porque sus realizadores, quienes nunca habían hecho un videoclip, han logrado darle un toque muy artístico. En este caso, más que una herramienta para promocionar artistas, estimo que tenga oportunidades de trascender también por promover un concepto. Llega casi a ser un video arte, porque esa era nuestra intención: transmitir un mensaje. Y les agradezco mucho a Daniel y Roberto Chile por haber confiado en mí, acompañarme en el intento de romper los lugares comunes en el videoclip y poner su arte en función de mi canción.

¿Músico o diseñador?

Creo que un poquito de todo. Una cosa complementa la otra. He tenido como diseñador la oportunidad de defender la música. Y sí me complementa porque a partir de la imagen y la música, nuestro mensaje puede llegar más consolidado. Aspiro a crecer como músico y cómo diseñador. No veo problema alguno en hacer las dos cosas.

 
© Asociación Hermanos Saíz. 2011.