Rember Duharte: “La música va evolucionando”
ENTREVISTA
Por: Ingrid González Fajardo
Fotos: Cortesía del entrevistado
Rember Duharte es uno de esos dichosos que piensa la música como un ajiaco. Graduado de trompeta pero acechado por el piano. Compositor de sus propias obras, donde confluyen tendencias del lejano continente de Asia o de los clásicos de Nueva Orleáns, este joven ha validado su impronta como jazzista.
Ganador de premios tan importantes como el evento internacional de la Sociedad General de Autores de España, SGAE, 2004, en la sección de composición, lo volcaron hacia la creación de su música. “A partir de ahí empecé a tomarme las cosas más en serio”. Después llegaron los JoJazz de 2006 y 2007 para consolidar sus sueños, una “rivalidad” donde el talento compensa los esfuerzos.
El Concurso Internacional de Jóvenes Jazzistas retoma su pulso agitado en este mes de noviembre, durante los días 25 y hasta el 28, en su casa del Teatro Mella. El portal del arte joven se adelantó a la gran fiesta del jam session y los talleres de armonía para conversar con Rember y desentrañar algunos de los desafíos de esta 13 edición, para el panorama actual de la música cubana.
¿Cuánta importancia le confieres al JoJazz, cuando es quizás el único evento que promueve a los jóvenes jazzistas?
El evento es vital para nosotros y se creó en un momento muy especial. Antes de existir este concurso, no contábamos con ningún evento, ni vía para que los músicos jóvenes se dieran a conocer, sobresalir. Solo se conocían los jazzistas ya establecidos, los de siempre, Chucho, Gonzalito, Maraca pero no había una opción, que siendo estudiante, pudieras hacer tu arte, tu música.
“Entonces el concurso vino a suplir esa necesidad. Desde sus inicios, del evento han surgido mucha gente talentosa y todo gracias al Jojazz. Personalmente le debo porque gracias a él pude grabar mi disco y los amantes de ese género han escuchado mis temas, mi trabajo”.
El jazz es un género musical que requiere características especiales en cuanto a los espacios para ser disfrutado. ¿Existen los lugares suficientes para escuchar a los jóvenes?
“Ahora está el programa de La Esquina del Jazz pero no representa ni la trascendencia ni la importancia que tiene el JoJazz porque este es un evento nacional que agrupa a muchos músicos, donde tiene acceso todo el crea que tiene posibilidades. A lo mejor existe otro espacio, pero no todos tienen entrada a él.
En el JoJazz, todo el que quiera y tenga las condiciones puede participar, y si es bueno hasta puede obtener un premio. Es de las pocas opciones que tienen los jóvenes de darse a conocer para todo el mundo”.
Hace tres años, tu obra Palenque caracteriza al concurso. ¿Qué significó eso para Rember?
Que el tema que identifica al evento sea de mi cosecha es un orgullo, y algo que hace sentirme muy contento es que a las personas les gusta. Sin contar que representa muy bien al evento.
En tus composiciones fusionas ritmos afronorteamericanos, afrocubanos y hasta asiáticos, ¿cómo lo logras?
“No me cuesta trabajo, porque escucho mucha música. Siempre estoy inconforme con mis obras y trato de no repetirme, o sea, de hacer cosas que los demás no hagan y que las personas perciban melodías gastadas. Por eso fusiono y trato de buscar armonías auténticas, yo sé que es difícil porque todo está inventado, pero uno tiene que hacer el intento de hacer cosas novedosas”.
Intento unir elementos de distintas culturas que me interesan, sobretodo la cultura afrocubana, muy fuerte para mí, en la cual tengo mucha influencia; la llevo por dentro.
Entonces la mezclo con música afronorteamerica y también con lo asiático, de esa combinación hago un laboratorio. A veces surgen cosas buenas, otras más o menos, pero siempre estoy en la búsqueda de timbres nuevos, característicos.
¿Ese incentivo tendrá que ver con la música que escuchas?
Un grupo que siempre escucho es Yellow Jacket, norteamericano; música africana, además de la influencia de Emiliano Salvador y Afrocuba, una agrupación que me marcó mucho.
Robertico Martínez, director de ese grupo por mucho tiempo y también un amigo, siempre me recalca mis inclinaciones hacia Afrocuba, en cuanto a sonoridad. No es copiar exactamente lo que uno escucha, sino dentro de eso buscar nuestro timbre, mi sello peculiar.
Director del quinteto Nautilus por casi tres años, ¿cuéntame del grupo y la experiencia de grabar el primer CD?
En primer lugar, todos los miembros del grupo entienden lo que quiero transmitir, y eso es una garantía porque todo se trata de una interacción. Los músicos enriquecen mucho el trabajo aunque los temas sean míos; mis composiciones tienen sus particulares, sobretodo de interpretación aunque no son difíciles de escuchar.
Quizás al principio los músicos no entienden o no saben por donde quiero ir pero llevamos algún tiempo trabajando juntos y nos compenetramos, hay una buena química.
En el primer CD Cimarrón, Nautilus tuvo sus ausencias porque invitamos a varios músicos a grabar parte de los temas como a Giraldo Piloto, director de Klímax; el saxofonista, Germán Velazco; Roberto García, trompetista y Yaroldi Abreu, percusionista; con la producción musical de Joaquín Betancourt.
Ya está la intención de grabar el segundo. Pero con un repertorio amplio debes escoger muy bien los temas; aunque te agrade una obra no siempre funciona o para el momento está desfasada, entonces buscas el balance porque el disco no es un concierto y se supone que los temas grabados sean los que más te representan.
Háblanos del Joven Espíritu del Jazz, al cual perteneces. ¿Cómo se pueden incorporar otros jóvenes?
Esa es una forma, un eslogan. Siempre he estado de acuerdo en que existen dos generaciones. Una primera etapa donde no había ningún espíritu ni movimiento de jóvenes jazzistas, totalmente separada de la generación de Chucho y todos los que vinieron con él: bisoños todos.
Por eso el eslogan, del Espíritu Joven del Jazz.
“La etapa actual es una manera nueva de hacer el jazz, algo lógico porque la música va evolucionando. La experimentación que hacemos es novedosa y resultó bien porque renovó la música, la contemporaneizó”.
Lo sui generis de nuestro grupo es que cada uno tiene un estilo diferente. Si se escucha atentamente la colección completa del sello Colibrí, todos los muchachos ofrecen una propuesta distinta, que prueba la cantidad de jóvenes buenos que están resurgiendo, con mucho talento y ganas de hacer.
¿Crees que se están formando jóvenes jazzistas de excelencia?
Sí. Cuba tiene una calidad, no solamente en la música sino en el arte en general. He tenido la oportunidad de conocer varios países del mundo y por ejemplo en Europa, no palpas la perfección de los cubanos.
Eso nunca va a ser un problema, al contrario, todos los días de las escuelas se gradúan jovencitos virtuosos. El problema está en los espacios que no hay: La Zorra y el Cuervo, el Jazz Café son lugares que ya están muy explotados y como los jazzistas son tantos, las opciones de presentarse se reducen. Indudablemente, este puede ser un obstáculo para el desarrollo de los muchachos como músicos.
El Instituto Cubano de la Música debería apoyar mucho más esas iniciativas. La crisis, es verdad que nos golpea, pero debería ser un esfuerzo de todas las instituciones que tienen que ver con esta música para que también sea accesible para los amantes del género. A los espacios que mencionaba solo asisten unos pocos, debido a los altos precios.
Otro problema es la escasa difusión. Nuestro género es de minorías, elitista, y si le sumas a esa dificultad, los pocos espacios para presentarse, el resultado no es nada halagüeño.
Durante el tiempo que funcionaron las peñas de los Jardines del Mella, la gente asistía con asiduidad, e incluso, en mis conciertos me encontraba con el guaguero, el constructor no solo el estudiante, el intelectual. Esa fue una prueba de que sí se puede hacer, lo que se necesita es el interés y las ganas de hacerlo.
¿Qué esperas de esta edición 13 del JoJazz?
Sobretodo que tenga un buen apoyo del Instituto y los demás organismos asociados, porque sí hay calidad en los jóvenes. Como todos los eventos, siempre hay JoJazz con más virtuosismo que otros, pero espero que esté a la altura del concurso internacional que es. |