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Pirañas navegan a La Habana
ENTREVISTA

Por: Lázaro J. González González

Llegaron a la Isla con el temor sofocante de no encontrar seguidores de su música. Invitada al V Festival Caimán Rock, la agrupación mexicana Piraña había dejado por unos días la tierra de los mariachis para sonar los metales junto a varias bandas de rock cubanas. Mientras hacían las pruebas de sonido y ajustaban los instrumentos, miraban con ansiedad hacia la puerta de la sala de Pabexpo -que se abría constantemente para dejar pasar a los espectadores- con la esperanza de que aquel recinto para cinco mil personas, como alguien les había dicho, no sufriera la ausencia del público.

Por fortuna, las sombras que cada vez más se iban acercando al escenario con impaciencia, advertían que su temor estaba lejos de concretarse. Entonces, justo antes de que las luces se encendieran y el sonido del trash retumbara dentro de la sala abovedada, le pedí unos minutos a su director y nos sentamos a conversar. De ese modo supe que Piraña fue fundada en el año 2003 y que les gusta hacer trash metal puro, sin fusión alguna, digamos que a la vieja escuela; pues creen que todavía se puede hacer mucho dentro del género.

Su director, Cesar Tarello, proviene de una banda llamada Antiqua, que tocaba doom melódico, y Samuel, el otro guitarro-líder de la agrupación, tocaba dead metal. “Nos conocíamos desde hace años en Querétaro por nuestra actividad en las bandas, y como a ambos nos gustaba el trash metal, nos unimos para conformar la banda, en el 2003. Posteriormente se incorporaron los demás integrantes. Luego de empezar nos gustó como sonó nuestro trash metal sin pretensiones”, dice Tarello.

¿Son autodidactas?

Sí, generalmente, aunque Juan, uno de nosotros, estudió piano en una escuela de música y yo estudié guitarra barroca durante seis meses. Pero la mayor parte de nuestro conocimiento se la debemos al autodidactismo. Me atrevería a decir que la mayoría de los rockeros en México, al menos los que hacen trash, son autodidactas; porque en mi país y en otros, al igual que aquí según creo, no se puede vivir de ese tipo de rock. Por eso todos tenemos otra profesión para poder mantener nuestro gran vicio, que es el metal.

¿En qué espacios se presentan en México?

En todos lados: salones, bares, salas de concierto y también en presentaciones al aire libre. Casi siempre en grandes festivales, como Metal in the Forest, que se realiza en un bosque cerca del DF.

¿En tu país hay festivales como el Caimán Rock?

Sí, los hay. Por un tiempo el más importante era el Monterrey Metal Fest, pero eso duró como tres años, pues hubo problemas con la organización y desde entonces no se ha hecho. Su importancia radicaba en que venían muchas bandas internacionales de primer nivel. Ahora el más grande es el Morbid Tech, que se hace en San Luis Potosí cada año. También existe uno en Guadalajara y en el D.F, y constantemente ocurren tocadas internacionales donde abren bandas nacionales.

¿Y estos eventos cuentan con el apoyo de alguna institución del gobierno?

Para nada, ocurren gracias al apoyo de empresas privadas o por personas que juntamos dinero para realizar el festival. Realmente no hay un festival de rock importante que patrocine el gobierno, salvo el rock más comercial que sale en el radio o la televisión todos los días, es decir en los grandes consorcios de la comunicación. Incluso el gobierno de donde yo vivo es capaz de gastarse el presupuesto de medio año para traer un grupito de estos, de los que salen en la tele, porque son masivos y ellos ven que sí pueden capitalizar; claro esta es una forma muy reducida de ver la cultura. En realidad, el rock en México, el subterráneo, no tiene apoyo, tiene que ser forzosamente por iniciativa privada.
El problema es que las instituciones culturales ven nuestro rock como marginal, residual, además somos pocos, y también por ello no representa gran importancia para ellos apoyarnos. Por ende, nos dicen “ustedes hagan lo que quieran, no te voy a decir que no lo hagas”: hay cierta tolerancia. Aunque muchas veces si se da un concierto sin su permiso, lo clausuran y nos multan. Por lo general optamos por la clandestinidad, porque los mecanismos para legalizar las presentaciones son muy complicados. Si cumples con todas las normas terminas pagando más dinero del que puedes recaudar y eso no es lógico.

¿Qué has escuchado del rock cubano?

He oído cosas muy buenas, con bastante energía, que me han llamado la atención. Noto una fuerte influencia del metal noventero, que me gusta. Tienen mucha fuerza como el dead metal de Combat Noise, el black metal de Chlover, Agonizer, Zeus y muchas otras bandas.

¿Hay aquí más aficionados al rock?

Creo que es proporcional, quizás en México sean más porque es mayor el número de habitantes, y es evidente que deba haber más movimiento. Sin embargo, las bandas que hemos tenido oportunidad de escuchar aquí, como ya te decía, son muy buenas; en mi país también, sobre todo en mi estado, Querétaro, a pesar de que contemos con poco o ningún apoyo gubernamental.

¿Qué te llevas de Caimán Rock?

Se me hace un ejercicio muy interesante, salvando sus deficiencias técnicas, que se entienden. Pero más allá de eso me parece un evento importantísimo porque concentra bandas muy representativas o quizás las más típicas del rock cubano. Y es un buffet para los amantes del metal en Cuba, que pueden disfrutar de todas las propuestas jóvenes venidas de cualquier parte del país. Ese esfuerzo siempre se va a agradecer.

 
© Asociación Hermanos Saíz. 2011.