Festival de la Trova Pepe Sánchez
Pinos nuevos sobre las tradiciones
COMENTARIO
Por: Antonio López Sánchez
Fotos: La Jiribilla
Varios buenos resultados pueden anotarse de la recién terminada edición del Festival de la Trova Pepe Sánchez, celebrado en Santiago de Cuba. Quizás el más importante de ellos es la posibilidad de visualizar más, de profundizar, en la presencia de las mujeres en el ámbito de la trova, no sólo como habitual musa inspiradora, sino como justa creadora desde la investigación y desde el hacer musical. Y dentro de este mismo acápite de la participación femenina, hay un justo destaque a la participación de un buen número de trovadoras e investigadoras jóvenes, que a la par de sus correligionarios masculinos, pusieron a buena altura la varilla de las calidades.
Según opiniones recogidas en la propia ciudad de Santiago de Cuba, sin duda las presentaciones dentro de la sede de la Asociación Hermanos Saíz, estuvieron dentro de lo más novedoso y logrado del festival. La periodista Helen Hernández Hormilla o ese importante crítico musical que responde al nombre de Joaquín Borges Triana, así lo validan con sus argumentos. Lo que escuché dentro de la AHS de Santiago está dentro de lo mejorcito de todo el festival, nos apuntó en conversación informal el periodista Borges Triana, hay mucha gente joven, de aquí y de los que vinieron de otras provincias, y de verdad es muy interesante lo que ocurrió en esas presentaciones. Hernández Hormilla, por su parte, también resaltó la notable calidad de las actuaciones escuchadas en la sede del arte joven.
 |
Bien puede argumentarse con los nombres de la mayoría de los trovadores y trovadoras más bisoños la valía de estas opiniones. De visita desde la capital estaba Mauricio Figueiral, tirando buenos pasillos troveros desde sus canciones en la mismísima casa del trompo, tal como es Santiago a la trova cubana. Kilómetros más adelante Isla adentro, de la trovadorísima Santa Clara, llegaron Yaíma Orozco e Irina González. Esta última haciendo honor a su jocoso mote (Irina Tocatodo, se le dice en predios troveros por su singular capacidad como multintrumentista). De Irina, vale el destaque de su paso desde los predios musicales académicos a la trova y su elogiada ejecución, y de la Orozco, sólo anotar que esta muchacha ya se ha probado en el sólido ruedo de su ciudad, donde navega sin complejos ni sombras a la buena vera de monstruos de ese patio como Roly Berrío o Leonardo García.
Por supuesto, la sede también aporta lo suyo, y además de los habituales se requiere la mención de ya veteranos como Felipón, acompañado de los más jóvenes Rubén Léster, de Adriana Aceff, de los muchachos de Controva, entre varios otros creadores. Todos ya con obras en ascenso desde sus canciones. Con sólo este destaque a vuela pluma, cabe asegurar que no hay la más mínima inquietud en la cuna de la Trova. Hay en la pelea buenos relevos y van por sólidos pasos, guitarra adelante.
En lo referido al evento teórico, también hay subrayados en los predios jóvenes. Además de la presencia de Alicia Valdés, o de los autores Joaquín Borges Triana y Ariel Díaz, junto con este cronista, todos en el rol de presentar sus libros troveros (Diccionario de mujeres notables en la música cubana;, La luz, brodér, la luz; La primera piedras y Trovadoras, respectivamente) fue muy válida la amplia participación de investigadores más jóvenes. En especial, la representación femenina estuvo bien reflejada desde los nombres y trabajos de Lorena Manso, Yoricel Andino o en las intervenciones de las más experimentadas María Teresa Gutiérrez Guerra y de Ana V. Casanova, o la ya mentada Alicia Valdés, entre las ponentes del Simposio. Asimismo, anotar la mención de la participación de Roberto Tremble, acompañado en su ponencia además por los muchachos de Controva; como antes hicieran las muchachas del magnífico dueto Las bayamesas en la intervención del maestro Lino Betancourt, todos poniendo buenas cotas en el coloquio.
 |
Así pues, esta participación joven dentro de este evento es una de las metas a conservar y superar en próximas ediciones. Sin dudas, en medio de los cambios que intenta llevar a cabo, no sin resistencia y esfuerzo, el presidente de este evento, el trovador Eduardo Sosa y su equipo, el potenciar la participación de más trovadores, periodistas e investigadores jóvenes interesados en las lides troveras, a la par de mantener y escuchar a los buenos maestros, es una senda que de seguro dejará buenos frutos. De los méritos y los aportes de esta pléyade de nuevos creadores y hacedores desde la música o desde los roles investigativos, ya se vieron buenas muestras.
Esperemos entonces que en ediciones venideras fructifiquen y se multipliquen para bien estos logros de la sangre más bulliciosa y emprendedora. En canciones y páginas, como gozosos pinos nuevos sobre las tradiciones, pueden ya notarse los avances de sus primeras raíces en la buena tierra de hacer y defender la trova. Por ahora, desde cuerdas y palabras ya quedan hechos corazón y música de todos, los latidos puestos a sonar en esta edición. Así pues, hasta la próxima guitarra. |