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Los Van Van del rock and roll
ENTREVISTA

Por: Claudio Pelaez Sordo

No tuvimos que ir al Olimpo para entrevistarlo, aunque por estos días está bastante ocupado entre el Caimán Rock, los preparativos de El Festín de Zeus y su pequeño Hércules de siete meses. Dionisio Arce o Diony, como lo conocen los más cercanos, no duda en conversar con nuestro sitio sobre su trayectoria artística y los aciertos y desaciertos de la banda, que ya cumple 23 años en el movimiento de rock cubano. Cuando el diálogo parecía comenzar: “Ya que tú eres el director…”, ahí mismo interrumpió y dejó claro: “Soy la cara del grupo, hago algo de letra, algunos arreglos, doy criterios y opiniones, pero verdaderamente no me veo como el director. Puedo determinar si hago un concierto o no, si me interesa el lugar. Resulto una especie de administrador, no de director. A veces no te puedo dar una respuesta que sí te la pueden dar los guitarristas Iván Vera y Hansel Arocha. Entre los tres sí somos los directores”. Fue entonces que comenzó el diálogo:

¿Te inicias en el mundo del rock con Venus?

Comencé en el año 1982 con el grupo Venus, primera agrupación cubana que hizo un repertorio específicamente nacional, o sea, que cantaba en castellano con letra de Humberto Manduley y música de él y de nosotros. Hacíamos textos en español a favor de la paz, en contra de la guerra, del armamentismo, bastante pacifista, un poco hippie, si se pudiera decir así. Antiguamente las agrupaciones trabajaban mucho las versiones y si acaso tenían uno o dos temas de su autoría que cantaban en castellano. Fuimos el grupo pionero del rock and roll nacional cubano, nos lanzamos con 27 temas.

Cuando se hable del rock nacional cubano se tiene que hablar de Venus, porque es la banda que rompe el tabú que existía al cantar en castellano y hacer música y letra por nosotros mismos.

¿Por qué surge el interés de crear Venus?

No fue tanto un interés como una necesidad: la de crear un rock and roll nacional, que existiera el rock and roll cubano, romper con todos aquellos grupos que cantaban en inglés y crear un material netamente cubano. No se puede llegar y cantarle a cinco mil personas en inglés donde solo te van a entender muy pocas. Urgía comunicarnos y llegar directamente a la gente, era una necesidad de esa época. Se rompió un poco el aquello de la gente buscando en la FM el Top de los americanos.

Antiguamente decían que había un poco de diversionismo ideológico cuando te ponías a cantar temas en inglés, porque tenían una tendencia a la desviación ideológica. Pienso que sí, que no estaban equivocados. Los que hacían rock tenían su mérito por hacer la música y nosotros debíamos tener el nuestro. Tenemos bandas que cantan en inglés, pero los temas son de ellos y la música también, son cubanos.

¿Y después de Venus?

Creo la banda Sentencia con el bajista de Venus, que viene conmigo. En la batería Albertico Calero, Irvin en la guitarra y Tonito, que fue guitarrista de Hipnosis hasta hace poco. Con este grupo tocamos en la primera edición del Ciudad Metal en Santa Clara, donde obtuvimos el Premio de la popularidad. Sentencia nunca dio conciertos en Ciudad de La Habana. Tocó en Candelaria, Pinar del Río, en Santa Clara y Cruces. A pesar de no trabajar en la capital tuvo una gran connotación, la gente comentaba mucho que esa era una «pincha» interesante. Después de Sentencia me llamó el grupo Zeus.  

¿Cuándo llegas a Zeus?

Entré en Zeus y estrené un hit que se llama el Renacer de los muertos. Sucedió entre finales de los ´80 y principios de los ´90. Después me fui y estuve separado, no hice nada más hasta el año ´96 cuando entro a la banda definitivamente. En todo ese tiempo estudié, hice el nivel elemental en la escuela de música Alejandro G. Caturla y el nivel medio de superación profesional en la Cervantes; pues para estar en una empresa artística debías tener un nivel musical.

Sin embargo, algunos no estuvieron de acuerdo con tu llegada al grupo.    

Porque venía con otra escuela. Ahora muchos me dicen que cuando entré les incomodaba, pero después se fueron adaptando a mí. Ellos son los que tienen la mayor responsabilidad musical. Cuando me dan una canción la canto, no me hace falta ni que la tarareen. La tocan y sé por dónde va la melodía, porque están en función mía. Cuando escriben un tema o hacen algún arreglo musical ya me sintieron cantándolo, me lo dan como masticadito. Llevan tantos años conmigo que saben mis posibilidades, conocen mi registro, cómo puedo cantar, hasta dónde puedo subir, de qué manera puedo proyectar mejor. 

¿Crees que has marcado un estilo en Zeus? 

Desde que empecé mi carrera artística siempre fui una persona a la que le gustó mucho la expresión corporal en el espectáculo. Soy de los tipos que dice que cantar lleva también un poco de actuación. Cuando cantas narras algo y tienes que sentirlo. Si lo sientes, tienes que asumirlo de diferentes posiciones. Desde el año ´82 fui una persona muy arriesgada en el escenario y con mucha sangre caliente a la hora de trabajar.

Llegué a Zeus como mismo salí de Venus, solamente cambié la proyección vocal. En Venus trabajaba un poco más lírico y en Zeus lo hago más gutural; algo que con Sentencia había hecho, pero ya aquí lo empiezo a asumir un poco más serio. Zeus siempre ha sido una agrupación muy seria, extremadamente profesional, ha sido una escuela para muchos músicos.

¿Qué provocó la decisión de cambiar al director de la banda?

Zeus tuvo una metamorfosis en el año 2000, después de la gira por España. Al director del grupo, excelente baterista y persona, tuvimos que sacarlo porque le estábamos pidiendo que se superara musicalmente, que estudiara un poco más, que escuchara más de lo que nosotros queríamos hacer. Pero él es muy arraigado a los bateristas clásicos, Neil Peart, Ian Paice, que son de los años ´60. Ni yo, ni ninguno del grupo queríamos que él escuchara ese tipo de concepto, porque era diferente por completo al que nosotros estábamos trabajando. Entonces estuvimos durante un año advirtiéndole que se pusiera a estudiar. Hicimos una reunión, cuando aquello estábamos en la empresa Benny Moré; primero lo sacamos de director y luego del grupo. Profesionalmente no queríamos continuar trabajando con él por las limitaciones musicales. Fue incómodo, pero fue necesario para la salud de Zeus.

Luego de esto entró un baterista que, al casarse en España, reemplazamos con Eduardo Longa. En el bajo, en sustitución del Yoyo, entró Yamil Siré quien lleva ya casi dos años con nosotros. Ahora mismo los músicos del grupo tenemos una unión muy potente, nos respetamos mucho y nos tenemos tremendo cariño.

¿Cuáles son las causas que han provocado que a una agrupación como Zeus, a pesar de sus 23 años, ninguna disquera cubana le haya producido un disco?

No es un misterio que en Cuba para hacer un disco hay que tener demasiados recursos y demasiado tiempo para estarle tocando la puerta a la gente de la EGREM, de BisMusic, de Colibrí. No tenemos salud, ni tiempo para eso. En ese tiempo de tocar las puertas para que me hagan un disco, prefiero hacer una canción para que después me la aplaudan. Eso me va a llenar más.

Las veces que hemos podido hablar con todas esas personas lo hemos hecho, para suplicarles que una agrupación como nosotros debería tener un disco con un sello nacional. Nos hemos sentado a esperar que nos llamen y nunca lo han hecho. Es una lástima que se pierda lo que hemos hecho de toda una vida o que grabemos de nuevo con una disquera extranjera. Estamos luchando con la Agencia Cubana de Rock para ver si logra resolver la manera en que nos hagan al fin un disco. En este mismo instante tenemos para hacer dos discos. Uno con el concepto de los años ´80 - ´90 y otro con el de estos últimos años, muy nuevos. Estamos esperando a ver qué pasa.

¿Por qué seleccionaron Los Hijos de San Lázaro para titular este fonograma?

Los Hijos de San Lázaro es un tema de Pável, que fue productor de nosotros y fue a la primera gira en España. El tema trata del rito del 17 de diciembre, de esa peregrinación, que ya es algo muy cubano. Decidimos escoger este título por la cubanía que denota para casi todos.  

¿Qué representó El Patio de María para Zeus?

Ha sido nuestro corazón. Sin el Patio de María no estuviéramos nosotros hablando hoy aquí. Ha sido el impulso no solo de Zeus, sino del rock and roll cubano. Allí nos nutrimos de todo, luchamos bastante. María con su amor, delicadeza, la belleza de su alma y el espíritu de su vida nos impulsó mucho, nos llenó de interés y de ímpetu cuando las cosas se ponían malas.

El Patio de María es para nosotros como la vida de Zeus, como también lo fue la Asociación Hermanos Saíz. Al desparecer el Patio de María, quien se hace prácticamente responsable de nosotros es la Asociación Hermanos Saíz. Cuando recibimos al baterista nuevo no tenía instrumentos y la AHS fue quien nos los consiguió. De hecho la batería que tenemos hoy es esa que nos asignó, nueva de paquete, Alpidio Alonso, en aquel entonces presidente de la Asociación.

La AHS nos ha apoyado en todo. Los conciertos, los festines de Zeus, alquiler de sonido, de luces, todo eso corría a cargo de la AHS. En la programación nacional siempre tenían un concierto de nosotros. Después del Patio de María nosotros no hubiésemos sido nadie sin el apoyo de la AHS. Zeus le debe mucho a la AHS, demasiado; tanto como a María Gatorno. Le debe más a la AHS que a la misma Agencia Cubana de Rock. Consideramos que somos un producto del Patio de María y de la AHS, porque nos han tratado como ninguna otra agencia lo ha hecho. Todo lo que tenemos y todo lo que somos se lo debemos a la AHS y al Patio de María.

Para nadie es un cuento que al rock no lo querían en la televisión y la AHS poco a poco fue instruyendo a los directores de programas para que incluyeran al rock and roll. Creo que la primera banda de rock que estuvo en Paréntesis fue Zeus. Le debemos mucho y con lo que digo me quedo corto. Soy miembro de honor de la AHS, lo mío es de por vida. Conmigo van a tener que cargar toda la vida, están obligados a hacerlo y yo con ellos también. Te lo digo de corazón, el Patio de María y la AHS es lo mejor que nos ha pasado en nuestra carrera.

¿Piensas que el Maxim Rock logre sustituir al Patio de María?

Al Patio de María no lo va a sustituir nada. Fue algo muy enérgico, sublime, muy underground.

¿Cómo valoras la evolución del Caimán Rock?

Se ha deteriorado mucho. El Caimán Rock en sus comienzos fue un festival que se organizó con ganas de hacerlo muy bien, con una serie de recursos increíbles. Creo que se ha ido deteriorando por un problema que tenemos nosotros en la economía del país. Si los eventos se hacen con poco presupuesto no son eventos. Prefiero hacer un Caimán Rock cada cinco años, pero con un buen presupuesto y con las posibilidades necesarias para hacer un evento de esa magnitud, de lo contrario va a ser un festival igual que otro. Un solo grupo internacional en un festival internacional, eso no puede ser posible. El Caimán Rock es una idea fantástica, pero que si se hace con poco presupuesto no deja de ser mediocre.

¿Como sede del Festival prefieres Pabexpo o la Tribuna Antimperialista?

Pabexpo por el tiempo, por la lluvia. En la Tribuna si empieza a llover te suspenden el concierto y lo que hay que garantizar es que se haga el concierto a toda costa. Organizativamente, creo que Pabexpo es muy estratégico, tiene todas las condiciones debidas para que sea un buen evento. Si no es un buen festival es porque no ha tenido la promoción debida.

¿Y Violento metrobús?

Si no termino con ese tema no puedo terminar un concierto. Es un tema que piden en todos los conciertos. A veces me molesto con la gente, les digo que voy a estrenar varios temas y me exigen los mismos de siempre: Libérame, Violento metrobús, Fuera mi propiedad, Dollar, Confiesa, El renacer de los muertos, La silla eléctrica. Son temas que no pueden dejar de ir a un evento porque aunque no los ponga nos lo van a pedir. Tengo casi ocho temas nuevos y no me dejan tocarlos.

¿Mortales o inmortales?

Los guitarristas van a tocar hasta que no puedan más y yo voy a cantar hasta que no pueda más. Cuando no pueda cantar voy a buscar a alguien, lo voy a preparar para que me sustituya; pero eso es cuando haga falta. Cuando no pueda cantar voy a ser manager y toda mi experiencia va a estar en función de mi banda porque por ella respiro y he vivido toda mi vida. Me voy a morir con el pelo largo, lleno de tatuajes y oyendo rock and roll. La banda se va reciclar. Ahí tengo a mi hijo de siete meses que va a cantar en Zeus, están los hijos de los guitarristas, los que le gusta la agrupación y tocan con nosotros cuando los invitamos. Nosotros somos los Van Van del rock and roll.

 
© Asociación Hermanos Saíz. 2011.