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Los sueños que canta Zambá
ENTREVISTA

Por: Sarah Paz Martín

Más que aprovechar la hospitalidad del Museo Nacional de Bellas Artes, el conjunto vocal Zambá honró con su concierto del sábado 7 de agosto, al teatro del Edificio de Arte Cubano. Con un repertorio amplio y diverso, y genuinas demostraciones de talento y dedicación, cada uno de los integrantes del quinteto -músicos graduados de diferentes niveles de enseñanza artística-, se entregó, más que al público a su vocación, en un afán admirable que ellos mismos nombraron Cantando sueños.

Fundado en marzo de 2008, el grupo dedicó el concierto -único de esta magnitud en su carrera- a Miguel de la Uz, músico cubano fallecido en febrero de este año, fundador del cuarteto vocal Los modernistas y especial amigo de Zambá.

Interpretaron con destreza temas del cancionero internacional, de reconocidos compositores cubanos y sus propias canciones, todos arreglados acertadamente por la agrupación.

Entre los más aplaudidos por el público estuvieron Only time, de la reconocida cantante irlandesa Enya; la estelar versión de Jump, de la banda estadounidense de hard rock Van Halen; y No olvides que una vez tú fuiste sol -compuesta por Augusto Blanca-, pieza en la que el cantautor Eduardo Sosa, con su divina voz, enalteció el cartel de invitados a la cita.

Memorables también las interpretaciones de Sábado corto, de nuestro gran Pablo Milanés, sencillo que Zambá compartió con Raúl Torres. También sobresalieron  Samba Zambá, escrita por Nailé Torres, integrante del grupo, y de De donde viene el amor, del trovador cubano Pepe Ordaz, quien también subió al escenario.

Otros invitados fueron el joven guitarrista Miguel Enríquez, que esta vez se escuchó desde el contrabajo, y Arnaldo Rodríguez, quien ofreció junto a la agrupación A los amigos, uno de los temas pertenecientes a la banda sonora de la telenovela cubana Aquí estamos.

Aunque últimamente era habitual ver a Zambá como un cuarteto, esta vez se presentó íntegramente, ya que se incorporó su directora Gisela Sosa, musicóloga egresada del Instituto Superior de Arte, quien ha estado y estará ausente de la escena durante unos años.
El concierto dejó muchas interrogantes y expectativas en los asistentes sobre el conjunto, que cautivó a través de la sonoridad y del carisma, y que fue capaz de motivar la reflexión a partir de su ejemplo particular como uno de esos grupos que desbordan aptitud y voluntad –binomio bendito-, y que quizás no siempre son los más agraciados por los medios de difusión. Oportuna y justa, entonces, una conversación con Hakely Nakao, líder “en funciones” de la agrupación.

¿Cómo define a Zambá?

Más que un grupo musical, somos cinco amigos que cantan, se reúnen para hacer mucha música, toda la que nos pase por las manos y que consideremos que puede ser interpretada por nosotros.

¿Por qué ese nombre?

Surgió de una idea de inventar un vocablo. Alguien nos sugirió Zambé, que viene del yoruba y es una especie de deidad, pero no nos íbamos  a dedicar a la música afrocubana. Entonces pretendimos modificarlo, porque lo consideramos un vocablo bien musical y rítmico. Zambá nos gustó, y, además, éramos cinco y podíamos identificarnos cada uno con una letra. Hay muchos criterios de que quizás no es un nombre muy comercial, de que no se le pega a la gente, de que se puede confundir con la samba brasileña, pero a nosotros nos parece bien y la idea es que nos conozcan con esa identidad.

¿Siempre han tenido esta composición de cuatro voces femeninas y una masculina?

Al principio éramos cinco mujeres, hasta que por determinadas circunstancias reinventamos Zambá. Entonces quedamos Nailé Torres, Danarys Betancourt, Carlos Ángel Valdés, Gisela Sosa y yo, aunque ahora, hasta que Gisela se reincorpore definitivamente, somos prácticamente un cuarteto. Y, realmente, nos ha funcionado tener una voz masculina en el grupo. Además de la implicación musical que eso tiene, podemos bromear con el público sobre eso de que Carlitos sea el único hombre y tenga que cargar con cuatro mujeres -ahora con tres-; también marcamos diferencia, porque la composición de los cuartetos vocales es más simétrica.

¿Qué cree que los distinga como agrupación vocal?

El tratamiento que le damos a los arreglos. Las vertientes de los grupos vocales son imitar instrumentos o ser netamente melódicos, en una estructura en la que todos los integrantes cantan la melodía y se constituyen en solistas, en estrellas a la vez. Zambá no pretende construir estrellas, el mundo coral del que venimos todos los integrantes nos impulsa a escribir arreglos semejantes a los de un coro, mas, en su espectro sonoro es más pequeño y, aunque se piense que se trata de un coro, la idea es que existan acordes, atrevimientos en las armonías y en el tratamiento del contrapunto que lo puedan diferenciar, pero que no estén muy distante de los arreglos corales. Y, por supuesto, la imitación del instrumento es nula en Zambá.

¿Qué influencias musicales reconoce Zambá en su obra?

Tenemos la influencia de todos los grupos vocales de Cuba. Los estudiamos a todos para aprender lo que ellos han logrado e, incluso, para saber lo que les falta y tenerlo nosotros. Oímos mucho a las D´ Aida, Vocal Universo, Gema 4, Sampling…Y no solo a conjuntos de la Isla,  tenemos una relación muy especial con el quinteto femenino noruego Pitsj, de quienes estamos muy agradecidos, porque nos han enseñado a hacer muchos arreglos y a componer textos que apoyan a la melodía acompañante.

¿Qué piensa de los espacios que tienen las agrupaciones vocales en los medios de difusión?

En Cuba hay muchas agrupaciones vocales y las personas no las conocen. No pienso que debería existir un programa específicamente para eso, pero creo que en los que ya están creados se les debería dar más valor a estos músicos que trabajan muchísimo, por muy sencillo que parezca lo que se escucha. El público no llega a considerar estos conjuntos como formatos populares, y la responsabilidad es de los medios de comunicación que no se los enseñan como tal, allí muchas veces trabajan personas que no conocen la gran historia y tradición de las agrupaciones vocales cubanas.

¿Qué sueños canta Zambá?

Sueña con poder cantar todo el tiempo, no tiene otra aspiración que esa. Queremos ser escuchados en cualquier escenario, no tememos ante ninguno. Este concierto nos deja muy contentos porque siempre habíamos acompañado a nuestros amigos en sus espectáculos, pero nunca habíamos interpretado tantos temas. Ahora nos queda no defraudar a los que nos han apoyado y a todos los que, cuando nos escuchan, desean lo mejor para el proyecto. Por eso cantaremos, cantaremos y cantaremos.

© Asociación Hermanos Saíz. 2010.