
Entrevista a Isaily Pérez González, presidenta de la Asociación Hermanos Saíz en Villa Clara
Longina se va, pero deja sus huellas
Por: Lázaro J. González González
El XVI Encuentro Nacional de Trovadores Longina, que lleva el nombre de la mujer que inspiró la conocida letra de Manuel Corona, uno de los grandes de la trova tradicional, sucedió del jueves 5 al viernes 8 de enero en Villa Clara. El evento, organizado por la Asociación Hermanos Saíz (AHS) contó esta vez como en ediciones anteriores, con diferentes actividades; algunas de las cuales ya forman parte de la vida cultural santaclareña y otras planificadas específicamente para el mismo. En esta ocasión, participaron más de treinta trovadores de Guantánamo, Las Tunas, Santiago de Cuba, Ciego de Ávila, Sancti Spíritus, Cienfuegos, Villa Clara, Matanzas y La Habana. Al respecto, Isaily Pérez González, presidenta de la AHS en Villa Clara, conversó con el Portal del Arte Joven Cubano sobre la trascendencia de esta fiesta de la trova joven.
¿Cuáles son las principales acciones que se desarrollaron en esta edición?
Como ya es habitual, tuvimos varios espacios fijos. El primero de ellos empezó a las cinco de la tarde, y tuvo como sede al Museo de Artes Decorativas, que tiene un patio muy bello, donde se realizó un concierto. Creo que no hay Longina sin este patio. A las nueve de la noche se realizó otro concierto, con un perfil más serio, o más elaborado, como dirían algunos; y luego el día concluyó con una gran descarga que nunca acaba antes de las dos de la madrugada, donde hay un siempre un clima muy cálido a pesar de la temperatura que acompaña a estos días y les imprime su encanto.
¿Cuáles fueron los invitados especiales a esta edición del Encuentro?
Siempre invitamos a una figura tutelar, mediática, de una trayectoria más que reconocida, que permite que los más jóvenes dialoguen con un referente de fuerza que, de alguna manera, ayuda a crecer. Pedro Luis Ferrer fue seleccionado por el Comité Organizador este año y realizó dos conciertos que estuvieron colmados de público: uno en el Teatro La Caridad y el otro en el Paseo Martí de la ciudad de Caibarién, muy cerca del mar.
Pedro Luis Ferrer es una influencia palpable en la obra de varios de los músicos que participaron en el evento. Por otra parte el dúo Karma realizó un concierto precioso, donde hicieron gala de su dominio de instrumentos de otras culturas que, entre otros elementos, hacen su obra tan rica y peculiar. El grupo Jade fue la gran revelación del encuentro y ya los esperan de nuevo en Santa Clara. Inti Santana, Adrián Berazaín, y Audi Vargas contactaron de una manera tremenda con el público. El trío Palabras y Yaíma Orozco regalaron un concierto a teatro lleno que tuvo como centro el tema de la mujer en la trova cubana...
Para esta edición, ¿hubo alguna novedad que quisieras destacar?
Aprovechamos el encuentro para entregar el sello que acuñó la Asociación Hermanos Saíz por su aniversario veinticinco al colectivo de jóvenes trovadores de La Trovuntivitis; individualmente lo merecieron Roly Berrío y Alain Garrido, sus fundadores. También a Marcos Urbay, hecho que significó un gran honor para nosotros; pues es el padre de la escuela cubana de trompeta, el director de la Banda Municipal de Caibarién, Premio Nacional de la Enseñanza Artística y de Cultura Comunitaria. Además ha realizado una labor importante no solo como músico, sino también como maestro de muchas generaciones.
¿Después de varios años realizándose este Encuentro, cuáles son los
mayores beneficios de una cita como esta para los jóvenes músicos?
Más de treinta trovadores participaron en esta edición del Longina, y creo que para ellos siempre es una sorpresa encontrarse con tanto público; un público que corea las canciones, que atiende siempre. Por otra parte, la misma reducción de eventos que acompañó al recrudecimiento de la crisis económica que atravesamos, impide que los trovadores se conozcan entre sí. Desconocemos mucho de la música que se realiza hasta en los rincones más lejanos de esta Isla. Los festivales, encuentros, jornadas de programación o como quiera llamársele, son una plataforma de promoción, un estímulo a la calidad artística, espacios de retroalimentación para los protagonistas, pero también para la vida cultural que los acoge y los necesita tanto.
¿Cómo surgió el Longina y cuál es el concepto con el que se ha venido desarrollando?
El Encuentro de Trovadores Longina surgió por iniciativa de un destacado promotor cultural villaclareño, un músico que en cada edición nos acompaña: Eliot Porta. Desde su primera edición en 1996, tuvo un propósito bien definido y no ha variado hasta el momento: promocionar la obra de los trovadores jóvenes y propiciar que se reencuentren en la ciudad de Santa Clara, lugar de fuerte tradición musical, donde el género cuenta con un público amplio y fiel que ha ido creciendo al calor de sus espacios culturales. Vale como ejemplo el ya casi mítico Centro Cultural El Mejunje, que ha visto surgir figuras y grupos tan emblemáticos como La Trovuntivitis, por solo citar un ejemplo.
Este encuentro se llama Longina por dos razones. Eliot me ha contado que la primera razón fue como homenaje al villaclareño Manuel Corona, uno de los más importantes trovadores que ha dado nuestro país. Por otra parte, su canción Longina -dedicada a la mujer de la que estuvo enamorado- es por su belleza antológica y donde quiera que haya trova se termina cantándola. A propósito de este amor, nunca correspondido, y de la presencia de las tumbas del trovador y su musa en el cementerio de la ciudad de Caibarién, es que se realiza a este sitio una peregrinación que ya es tradicional. |