Logros, ideas y algunos desatinos del RockaSol 2010
Buenas noches hijos de la noche…
Miguel Ríos
Por: Héctor Darío Reyes
El tren Santa Clara-Cienfuegos transitó el viernes más cargado que de costumbre. Jóvenes de pelos largos, vestidos de negro, piercing, crestas punketas, pantalones ajustados y los vozarrones típicos de la adolescencia viajaban en busca de un encuentro más de los seguidores con sus bandas de preferencia. Cienfuegos acogió el pasado fin de semana, el Festival Nacional de Rock: RockaSol 2010.
Darkness & Blizz, Asgaard y Mordor se encargaron de la apertura oficial del evento. El Círculo Recreativo Julio Antonio Mella reunió a más de 200 personas cada noche. Punkis, emos, trachers, blackmetaleros, frikis de todo tipo deambulaban, trasheaban o comenzaban un “Slam” donde la velocidad sin ritmo, de los cuerpos jóvenes y sudados, rivalizaba entre sí en un frenesí que sólo termina con el último acorde de la guitarra o redoble de batera.
El Rockasol fue un programa de buena factura, con invitados y locales al pie de la cuerda que lleva un festival de este tipo. Convocado por la Asociación Hermanos Saíz, las bandas Escape, Dead Point, Hot Zone, Switch, Dana, Blood Heresy, Mordor, Asgard, Arrabio y fueron los encargados de rockear el ambiente.
En declaraciones ofrecidas al colega Michel Hernández para Cubasí, Antonio Enrique González, presidente de la AHS cienfueguera señaló que el “Festival Rockasol, surgido en 2006 como culminación de la única edición del Circuito Nacional de Rock Ciudad junto al Mar, que durante tres meses trajo bandas de todo el país a Cienfuegos, se ha ido consolidando poco a poco entre los rockeros de Cuba, por la seriedad que todo el personal de producción ha tenido en el desarrollo de sus funciones organizativas”.
Rompió a sonar el concierto la noche de jueves y entre las bandas se notaban diferencias casi extremas en cuanto a sonoridades, proyección escénica y actitud, pero afines en cuanto al sentimiento y posición respecto a la importancia de este evento.
El rock gótico de Asgard –para Ariel (el gato) López, bajista de Bouquet- “de lo mejor que suena en estos momentos en la escena rockera cienfueguera” contrasta en una ciudad de estilo neoclásico, y ya sabemos que el gótico es oscuridad, mientras el neoclásico, iluminación. No obstante “la echaron buena” a decir de parte del público.
El punk rock de Arrabio manejó su actitud radical y contestataria de la manera que mejor saben hacerlo, contrastando entre los ecos distorsionados de Blood Heresy y Dead Point.
Dos bandas destacaron a nivel de sonoridades y entregas: Hot Zone, de la capital y los locales: Dana, que han formado una especie de leyenda en cuanto a música, posición y actitud.
Hot Zone, lidió al principio contra ciertos “bateos” de sonido, pero logró acoplarse y hacer tremenda pincha. Esta formación musical fusiona elementos de hip-hop con armonías rockeras en una especie de rap-metal divertido y con mensajes interesantes que bien llegan a su público sea desde el propio concepto o desde el desenfreno del baile. El caso es que Hot Zone está implicado en una excelente labor musical, la cual puso de manifiesto en el escenario cienfueguero, pero que debe ser concebida con un carácter mucho más cargado en la búsqueda de la musicalidad, la diversión y el mensaje. Ahora van por buen camino, próximamente llegarán a la autopista que desean tanto ellos como sus seguidores, y porqué no, algún que otro crítico.
La otra agrupación: Dana, abrió su oscuro ritmo blackmetalero, algo fusionado con el death y el trash, consiguiendo así una melódica línea separada de la media en cuanto a este quehacer musical practicado en todo el país. La batería redobló por lo grande, mientras los acordes de guitarras y bajo acompañaban los mensajes baladrados del vocal. Es lícito apuntar que la “cuerda” de esta agrupación es visiblemente oscura, -su propio nombre invoca a una de las deidades de la mitología celta-. Los años que llevan de formados, les ha dado un proyección en escena lo suficientemente fuerte e importante como para multiplicarse.
Creo que el evento cumplió expectativas. Pese a los inconvenientes de sonido y organización, entre los que destacó la ausencia de las reconocidas bandas cienfuegueras Bouquet, Akupunktura; y parte del público, que a esas horas andaba por Santa Clara en un concierto de Blinder con la agrupación mexicana Baal.
En cuanto a la planificación de conciertos distintos en misma fecha y diferentes lugares, debieran estudiar la posibilidad de unirlos y ponerse en contacto con la Agencia Cubana de Rock para no tener encuentros que atraen a públicos afines a la misma hora y en distintos territorios. Si los mexicanos de Baal hubieran sido invitados al Rockasol el público asistente registrado sería, por mucho, mayor.
No obstante esa es la principal carta de triunfo del encuentro. Reunir a los seguidores del más universal de los géneros musicales: el rock…como antes lo han hecho el “Ciudad Metal” de Santa Clara y el “Caimán Rock” de la capital.
Cinco años estuvo silenciado el Rockasol. Quejas infundadas de vecinos de esa zona pudiente y turística llevaron al evento a la clausura, cuando fue acusado de contaminar sonoramente el ambiente. No se amilanaron los cienfuegueros. Tras típicas reuniones y consejos entre cultura y la AHS se rescató el espacio. Estas cuatro jornadas dieron al traste con un festival de rock que sólo debe envidiarle al Ciudad Metal su estatus de ser el primero de carácter nacional. Porque, en honor a la verdad histórica, fue un municipio de Cienfuegos, Cruces, el que organizó el primer encuentro de rock con carácter regional, por allá por 1989.
Por lo demás, las actividades no se afiliaron únicamente a los conciertos. Un conversatorio teórico sobre el tema del género en Cuba y la presentación de fanzines afines cargaron del tema las tardes rockeras. La fecha sabatina incluyó proyecciones y debates de video clips y documentales sobre el género en Cuba y el mundo, en el escenario del cine Luisa. Y una feria friky funcionó la tarde del domingo.
“Ante los disímiles obstáculos materiales que pueden frenar la ejecución de proyectos tan ambiciosos como un festival de rock, aunque no sea de tan amplia magnitud, Cienfuegos ha logrado salir airoso en la realización de su evento, sin tratar de imitar a nadie, contextualizando y no importando moldes que muy bien funcionan en otros lugares pero, frutos al fin de condiciones culturales determinadas, es improcedente en otro ámbito”, comentó a Cubasí el líder de la AHS.
Tras el concierto clausura, que animaron Dana, Hot Zone y Escape, partió el tren Cienfuegos-Santa Clara en la madrugada del lunes más cargado que de costumbre. Jóvenes de pelos largos vestidos de negro, piercing, crestas punketas, pantalones ajustados y los vozarrones típicos de la adolescencia viajaban extenuados, dormidos en la incomodidad de los fierros ferroviarios.
Horas antes, el malecón cienfueguero había sido testigo de sus planes para, dentro de un año, regresar en busca de un encuentro más con sus bandas de preferencia. Cienfuegos quedó en el itinerario personal como un proyecto de regreso cuando algún fin de semana venidero acoja al Festival Nacional de Rock RockaSol 2011. Allí nos veremos. |