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La trova en el ADN
ENTREVISTA

Por: Claudio Pelaez Sordo

Café con letras
es el nombre de la peña que Heidi Igualada comenzará a realizar los terceros viernes en el Pabellón Cuba,  y que es continuidad de otra que tenía en el Palacio del Segundo Cabo. En este escenario sede de los jóvenes, la artista comentó sobre sus proyectos musicales.

Heidi Igualada tomó la guitarra para formar parte de un grupo de jóvenes pertenecientes a la AHS en 1989 que según ella ´´tenían inquietudes, deseosos de aportar a la cultura´´. Marcada por el movimiento de la Nueva Trova, ¡qué joven de aquella época no lo estaba!, ha andado caminos con una canción intimista, cargada de poesía y no es que apueste por ese tipo de canción: ´´soy así, no lo sé hacer de otra manera´´.

Hablando de peñas ¿Puntal Alto qué representó para ti?

Hice un Puntal Alto cuando Samuel y Yosvany casi que lo inauguraron, esa vez tocaron también Rita del Prado y Lázara Rivadavia. Creo que Puntal Alto, así como las demás actividades que se desarrollaron en el Centro Pablo fueron muy importante para todos los de aquella generación, pues existían pocos sitios para trovadores y ese espacio fue un lugar substancial para la promoción de todos los cantautores.

¿Siempre has estado muy vinculada a estos movimientos de jóvenes?

Últimamente más al Centro Pablo. Ahora estoy un poco más apartada pues me encuentro inmersa en mi proyecto de grupo con el cual me presentaré próximamente y eso me tiene entusiasmada y la vez muy ocupada.

¿El proyecto con el grupo es para un nuevo disco?

No lo tengo pensado, aún estamos haciendo el reportorio, pero en el futuro creo que sí dará para confeccionarlo. La sonoridad respecto a los trabajos anteriores es totalmente diferente lo cual me tiene contenta. Todavía no nos hemos presentado, pero en los ensayos he podido escuchar esa armonía que ha enriquecido mucho las canciones.

Tu último fonograma es En la Línea de mi mano

Mi primer proyecto Serenata lo realicé con Unicornio y hacía diez años que no grababa. Fue algo muy loco, pues tenía un contrato con esa disquera por cinco años. Un buen día Amaury Pérez  me preguntó cuándo iba a sacar otro disco. Le respondí que no sabía, que Unicornio había cerrado. Entonces presenté un proyecto en Colibrí, me lo aceptaron y comencé a trabajar. Así surge este segundo disco en el cual canto una canción con Amaury, quien se convirtió en el autor intelectual de esta segunda producción.

Hay algunos críticos que no les ha gustado la inclusión en tu primer disco Serenata de dos temas que no son tuyos

Fue sugerencia de la disquera. No coincido con los críticos, pero pienso que no hacía falta. Ahora me doy cuenta. Como era el primer disco de una autora e intérprete desconocida prácticamente, me proponen cantar dos temas de autores ya conocidos para que supuestamente el disco tuviera más salida y más venta. Nunca he tenido problemas con hacer versiones y más si son canciones que me gustan. Elegí Rabo de nube y En espuma y arena. Hoy escucho el disco y veo que no era necesario. Parece que la novatada fue justamente esas dos canciones.

Este primer proyecto fue muy ansioso, muy inmaduro, lo reconozco, y parte de la inmadurez y la ansiedad de ese disco la reflejan esas  dos canciones. Tampoco es como para cortarse las venas, no quedaron mal, pero como disco creo que sí rompe con su unidad.

¿Por qué estos dos temas de Silvio Rodríguez y Pedro L. Ferrer?

Porque son canciones que me gustaban, que siempre quise interpretar y que cantaba mucho en la sala de mi casa. Pero no fue por nada específico, no lo pensé demasiado.

¿A pesar de la "novatada" no dejó de ser un CD donde Heidi se dejara de ver, todo lo contrario?

Sí, anduvo con más suerte a pesar de que En la línea de mi mano fue más pensado y más querido. Serenata estuvo nominado al Cubadisco. Son cosas que pasan, al final uno lo que debe es trabajar y el tiempo se encargará de decir la última palabra.   

¿Cuándo llega Silvio a la vida de Heidi, influyó en la trovadora que eres  hoy?

En la trovadora y en la persona que soy hoy. Lo descubrí en el preuniversitario, cuando era muy irreverente, muy loca, muy hippie. Oía mucha música de los Beattles, Queen, Bob Dylan. Silvio me empieza a decir cosas que necesitaba saber para reafirmarme como adolescente. Cuando comencé a escucharlo me convertí en otra persona. Musicalmente influyó, en la manera de escribir, siempre me he identificado con sus letras, con su obra. Es un autor que respeto muchísimo.

¿Continúas siendo esa muchacha que grababa sus canciones en los casetes? 

 Ahora las retengo, pero tuve una época en la que andaba siempre corriendo y llegaba a mi casa y la grababa. Ya estoy más calmada, menos joven. Me dedico a trabajar más las canciones sin grabarlas. Con este proyecto del grupo he desempolvado algunas que estaban en casetes que me han parecido muy buenas y las estamos montando. Felizmente son las que más les gustan al director con el que trabajo.

Apuestas por una canción cargada de intimismo, de poesía

No apuesto, soy así, no lo sé hacer de otra manera. No es que me lo proponga, me nace y así lo hago. Cada cual escribe con lo que se siente identificado y como es en el fondo. Soy así, no sé escribir de otra forma.

¿Te gustaría ser de esos trovadores que convoca a grandes públicos?

Me siento muy cómoda trabajando en espacios pequeños. Por el tipo de música que hago funciono bien en ese tipo de lugares, más íntimos, donde pueda expresarme bien como soy. No me interesa llenar teatros ni arrastrar multitudes.

Sin embargo en el ´90 abriste el espectáculo del grupo Mezcla en el Carlos Marx

Sí, cuando aquello tenía un dúo con Joaquín Moltó. Cantamos y funcionó muy bien. Aquel fue uno de los primeros espacios donde recuerdo el público me dio una acogida muy calurosa.   

¿La academia fue el lugar donde Heidi se forjó?

Me ayudó mucho. Entré a estudiar música y ya era trovadora, pero me daba cuenta que me hacía falta aprender porque estaba haciendo cada disparate. Creo que todos los trovadores debieran tener esa preocupación. La academia me ayudó a saber lo que hacía, para enriquecer mi obra y para hacerlo mejor, pues el público merece lo mejor del artista. La academia es importante, a pesar de que algunos digan lo contrario.

Estuviste a inicios de 2010 en España celebrando el centenario del natalicio de Miguel Hernández

La fundación Miguel Hernández me convocó en la XVII Feria Internacional del libro para musicalizar versos de Miguel Hernández en Orihuela, España, por el centenario de su nacimiento y a participar de las jornadas de festejo. Interpreté los poemas que me gustaron y más musicales hallé. Asistí con una exposición de pintura de unos amigos que convoqué para este evento.

¿Qué impresión te llevaste de la trova española?

Hay muchos cantautores allá, pero pienso que en nuestro país tenemos la ventaja de la institución. Aquí se quejan de la institución y del Ministerio, pero ellas aúnan a los cantautores, les dan apoyo. Allá los cantautores están dispersos, es como un trabajo más, como el que pone copas. No se les da ningún tipo de promoción ni de importancia. Para el Ministerio de Cultura de España es como si los cantautores no existieran. Hay trovadores muy buenos, pero lamentablemente no tienen el apoyo de alguien que los promueva y los ampare. Se las tienen que agenciar ellos mismos.

¿Ser  una mujer que lleva la trova te ha abierto o te ha cerrado puertas? 
  
He tenido los mismos descalabros y la misma suerte que cualquiera, el género no ha condicionado nunca a nadie a cerrarme o abrirme puertas. He tenido que luchar lo mío como todo el mundo.

La trova en los tiempos novísimos

Hay muchachos que están haciendo cosas muy buenas y otros que están haciendo cosas muy malas y eso me duele pues el público no merece ser engañado. Hay gente muy talentosa como Erick Méndez, autor consagrado para mí, Mauricio Figueiral. La trova siempre va a tener buena salud porque el cubano la lleva en el ADN, es una cuestión de identidad cultural.

Necesita más espacios. Hay una crisis de valores que hay que solucionar y los trovadores podemos ayudar a que la gente salga de esa banalidad y a cultivar valores. Hacer un trabajo más arduo desde nosotros mismos y no tenerle miedo a los espacios, ni a determinado público. Pero no se arregla con una simple canción, el país debe resolver otros problemas para que todo lo demás pueda fluir.

 
© Asociación Hermanos Saíz. 2010.