La Camerata Romeu junto a Egberto Gismonti
RESEÑA
Por: Ariadna Ruiz Almanza
El pasado 16 de octubre, la Camerata Romeu ofreció un concierto en la Basílica Menor del Convento de San Francisco de Asís, en honor al conocido músico brasileño Egberto Gismonti, quién recibió en esa ocasión el premio que le fue concedido en la Feria Internacional Cubadisco 2010.
El disco que le mereció a Gismonti este galardón –Saudações– fue el resultado de un trabajo en conjunto con la propia Camerata Romeu; proyecto que nació a partir del encuentro entre Zenaida Romeu y este compositor durante el pasado Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana.
De este intercambio de experiencias, el artista suramericano quedó impresionado con el riguroso trabajo de la Camerata y le envió una de sus composiciones creada especialmente para la agrupación: Sertões Veredas, título que, además de integrar el repertorio de Saudações, da nombre a una de las más recientes producciones discográficas de su autor.
En el concierto del día 16, el público asistente pudo disfrutar de seis de las piezas que conforman este volumen, y que han sido catalogadas por la crítica musical, de elaborada interpretación y concepción.
Por su parte, la agrupación femenina de cuerdas fue creada en 1993 y desde su fundación ha tocado partituras desde las más clásicas, hasta las más trasgresoras y contemporáneas; tanto cubanas como foráneas; caracterizándose siempre por la limpieza y la perfección de sus ejecuciones, así como por la belleza del espectáculo musical en sí, su coherencia, su sobriedad y su tecnicismo, que para nada le resta desenfado y soltura a sus ejecuciones.
Sin dudas, la Camerata Romeu es ya un hito en la escena musical cubana, y este concierto, pensado también a partir del sello musical de Egberto Gismonti, creó muchas expectativas, sobre todo si nos detenemos en el vuelo musical y artístico que distingue a estos músicos.
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